No creo que sea necesario repetir que Harry Potter es obra de Jotaká
Este fic participa en el reto anual Dramione Week del foro "El Mapa del Mortifago"
Historias corrientes
(ó "Cómo alegrarte la existencia leyendo Dramiones").
7. Cita a ciegas
(ó "Cómo cagarla sin cagarla").
―No me estás haciendo esto...
Hermione se mira al espejo. Le han peinado el pelo hacia atrás en una larga y esponjosa trenza. Le han pintado los labios y sus pestañas parecen el triple de largas.
―Cállate, Hermione. Estás espectacular. Además, salir te va a venir estupendamente. Trabajas demasiado.
Hermione frunce el ceño y tuerce la boca.
―De hecho ahora mismo debería estar revisando mis papeles. Mañana tengo un juicio importante.
―Un juicio que sabes que vas a ganar porque llevas meses preparando la defensa de la señora Gloria. Así que, por favor, quédate quieta y dejate hacer.
Hermione suspiró y dejó que Ginny le aplicara algo más de colorete en los mofletes. Esto era total y absolutamente innecesario. ¿Una cita? ¿A ciegas? Lo que faltaba... ¿Y si el tío era un rarito? ¿Y si era un pervertido? ¿Y si era un completo gilipollas? No, no, no. Acababa de terminar su relación con Ron, era demasiado pronto.
Abrió la boca, dispuesta a discutir algo más.
―No me vengas con que es demasiado pronto. Rompiste con Ron hace dos años. Dos años. Merlín, Hermione, no te entiendo. Si no fuera por el deseo irracional que sientes por Malfoy pensaría que eres asexual.
La castaña se sonrojó como si le hubiesen acercado la cara a una chimenea.
―¡No siente ninguna atracción por Malfoy!
―Lo que tú digas, Herms.
Para su desgracia no era la primera vez que tenía esta discusión con Ginny, y como con todas las anteriores decidió terminarla guardando silencio.
¿Le gustaba Draco Malfoy? No lo sabía. ¿Estaba bueno? Sí. ¿Era guapo? Sí. ¿Era divertido? De una retorcida e ingeniosa manera, pero sí. ¿Era inteligente? Muchísimo. En definitiva parecía ser el hombre perfecto para ella. Sólo tenía una pega.
Era Draco Malfoy.
Elitista, egocéntrico e infatil.
"Pero todo eso son parte de su encanto, Herms" le decía siempre Ginny cuando le recordaba los defectos del rubio abogado. Y muy a su pesar tenía que reconocer (internamente) que era cierto. Si Draco Malfoy no fuese Draco Malfoy no sería... Bueno, no sería Draco Malfoy. Y ser él era lo que lo hacía ser atractivo.
―No me hagas esto, Ginny...
―A callar ― ladró la pelirroja levantando a Granger del asiento para acomodarle un rizo suelto a un lado ― Ahora quiero que te pongas tan recta como cuando estás en un juicio y que contonees tus caderas de un lado a otro como siempre.
Hermione frunció el ceño.
―Yo no contoneo las caderas.
―Lo haces ― dijo Ginny distraídamente mientras la llevaba fuera de su apartamento ― Tienes que ir a esta dirección ― le dijo entregándole un papel ― Pásatelo bien.
―¿No vienes conmigo?
―Es una cita, Hermione. ¿Tú eres la bruja más inteligente de tu generación? ¡Por favor! ¡Venga, venga! ¡No quiero que llegues tarde!
Hermione rodó los ojos pero cogió el papel que le tendía su mejor amiga. Se despidió con un gesto de la mano y la dejó marcharse sin decir nada más.
Hermione suspiró pesadamente y se acercó a una zona más discreta para Desaparecerse. El restaurante indicado en la dirección era un restaurante mágico, pero ella vivía en la zona muggle y no podía aparecerse y desaparecerse donde y cuando quisiera.
Al aparecer frente al restaurante volvió a inspirar profundamente y caminó con paso seguro hacia la barra, segura (y esperanzada) de que su cita sí sabría que había quedado con ella y que la abordaría. Pidió una bebida y se sentó a esperar con un libro en las manos.
―Creía que mañana tenías un juicio importante. No pensaba encontrarte aquí.
Hermione se estremeció ligeramente miró hacia su izquierda.
Draco Maalfoy.
Oh.
Mierda.
―Lo tengo. Pero... Ummm... Tengo. Tengo una cita.
―¿Una cita?
―Pareces insultantemente sorprendido.
Malfoy se rió ligeramente sacudiendo la cabeza.
―Es curioso porque yo mismo tengo una cita esta noche.
―¿La tienes...?
―Sí, pero no sé con quién. Así que supongo que esta es nuestra cita. Qué cosas.
Hermione abrió mucho los ojos y se mordió el labio. ¿¡Qué diablos había organizado Ginny!? ¿¡Una cita con Draco Malfoy!? No es que creyese que era demasiado hombre para ella, estamos hablando de Hermione Granger, una mujer muy segura de sí misma que se ha ganado el respeto de toda la comunidad mágica por sus propios logros además de por la obvia etiqueta de HEROÍNA DE GUERRA que parecía arrastrar consigo a todas horas. Pero joder. El guapo e inteligente y galante Draco Malfoy en una cita a ciegas con ella. ¡Ver para creer!
―No te ofendas, Malfoy, pero me cuesta creer que tú seas mi cita de esta noche.
―¿Por qué? Mira, si lo pensamos bien tiene sentido. Trabajamos en el mismo departamento del Ministerio. Ambos somos inteligentes. Ambos somos quisquillosos en el trabajo. Nos peleamos, pero joder, nos llevamos bien cuando queremos. Eres guapa. Y yo... Bueno, ¿qué puedo decir de mí mismo? Ya me estás viendo. Aprovechemos que han planeado esto y disfrutemos un poco.
Hermione no se creía su suerte. ¿Mala o buena? No lo sabía. Pero esta era una oportunidad de oro y no quería desaprovecharla. Así que asintió, se bajó de su taburete y lo siguió fuera del restaurante (porque Malfoy decía que quien hubiese elegido ese sitio para cenar no tenía papilas gustativas y que la llevaría a un lugar increíble).
No saben cómo, ni ella ni él, pero la cita terminó en el apartamento de Hermione. Se acostaron entre el tercer brandy y el cuarto vodka con limón. Lo hicieron como enfermos y se besaron como locos.
A la mañana siguiente a Hermione la despertó el sonido del teléfono a su lado, sobre la mestia de noche.
―¿Sí...?
Tenía la boca tan pastosa que sentía que nunca volvería a saborear la comida debidamente.
―¡No me puedo creer que no fueras!
―¿De qué hablas?
―¡A la cita!
―Claro que fui.
―¡No! 'He hablado con él y me ha dicho que te estuvo esperando dos horas, Hermione! ¡Y no apareciste!
―En cuanto te fuiste fui para allá. Estuve allí, vino, me recogió y nos fuimos. De hecho estoy ahora con él.
―¿Ahora? ¿Ahora, dónde?
―Pues ahora de ahora mismo, Ginny. Pues... ― se sintió enrojecer hasta las raíces del cabellos ― Pues está aquí conmigo.
―¿Dónde?
―¡En la cama, Ginny! ― susurró
Al otro lado de la línea se hizo un largo y pesado silencio. Hermione se incorporó sobre un codo.
―¿Cómo vas a estar en la cama con Ernie si acaba de decirme que se va a las Maldivas porque le duele que lo hayas dejado plantado?
―¿Ernie? ¿Ernie McMillan? ¿Me organizaste una cita a ciegas con él?
―¿Con quien diablos te has ido, Hermione...?
Se dio la vuelta ligeramente y observó el perfil de Draco Malfoy, tirado en su cama, enredado en sus sábanas amarillas, con el pelo revuelto y total y absolutamente desnudo.
―Con Malfoy...
―¿Con quien?
―Con Malfoy.
―Con Draco Malfoy.
―Sí. Ese Malfoy.
―Te organizo una cita con Ernie McMillan y te vas con Draco Malfoy.
―Sí.
Ginny se rió a carcajadas un rato y cuando volvió a hablar Hermione pudo imaginarla enjugándose una lágrima.
―No habría salido tan bien ni aunque lo hubiese planeado. ¡Disfruta del polvo resacoso, Herms!
Y colgó.
¡LA DRAMIONE WEEK TOCA A SU FIN Y SUFRO INFINITAMENTE POR ELLO OH MY GAWD!
Muchas gracias a todas las personitas que han comentado y seguido la historia, me hace mucha ilusión pensar que habéis disfrutado de cada prompt conmigo n_n
Ya sabeis que el año que viene la Dramione Week volverá definitivamente, aún así, si queréis participar aún estáis a tiempo, aunque la historia no entrará a votación :c
Bueno, que eso, que gracias por leer, por comentar y/o participar en esta primera edición de la Dramione Week.
¡Nos vemos!
