CAPÍTULO VI
SAKURA
Miré el asqueroso suelo de aquella estrecha cueva alejada de las garras de Satán. Había pasado un día desde mi huida, si nadie había aparecido hasta ahora, ya no lo haría. Me dolía la entrepierna, me escocía. Ese maldito me habrá causado un hematoma interno o algo así. Pero vaya si dolía...
Muchos acudirían inmediatamente a una curandera para que le revisaran, pero yo soy una híbrida, nadie estaría dispuesto a sanarme, me consideran una abominación de entre todas las razas existentes.
Y ese maldito estará ahora en cualquier lugar mofándose de lo que me ha hecho...Me vengaré, lo juro, así sea lo último que desgarre con mis manos, así sea mi muerte. Después de todo no tengo a ninguna persona que me eche de menos, es más, si desaparezco, los pocos que me conocen se alegrarían.
Como Sasori...
Me incorporé con cuidado y decidí que ya era hora de salir al exterior, moría de hambre y sed, cuanto antes me alimentara, antes me curaría. Por eso odiaba ser una vez al mes humana, porque me hacía sentir una dama indefensa y en apuros...
Debía volver antes del anochecer, pues hoy era la luna nueva y eso en la oscuridad de la noche sería fatal para mi. En la oscuridad acecha lo más ruin y asqueroso que jamás se podría imaginar, criaturas que solo viven para ver quien es el más fuerte.
Maldita sea...
Me había perdido en mitad de la nada, sí, mi sentido del olfato había dejado de funcionar y era incapaz de orientarme, ¿la cueva estaba al norte o al sur? Demonios, ni siquiera sé donde está el maldito norte...
Era mi fin, estaba a unos minutos de la puesta de sol, ya por más que lo intentara era en vano, ya no podía librarme de la transformación en un lugar seguro... ¡Joder! Es más humillante que ser violada, me verían indefensa... ¡Joder!
Sentí como mis garras desaparecían, mis orejas se volvían humanas y mis colmillos cambiaban su tamaño a uno minúsculo e inservible... Ya volvía a ser humana. Odio serlo, ahora experimentaba los sentimientos humanos...Como el miedo...
–¿Estás perdida, muñeca?- Mi respiración se cortó al mirar hacía atrás, era un demonio de clase C, fácil de vencer si fuera un hanyou, débil en mi estado actual.- ¡Oh! Creo que lo pasaremos en grande antes de que decida acabar con tu inútil existencia.- Qué duro se sentía no poder vengarme de aquel chico...Y de que muriese patéticamente en medio de la nada.
Sentí mi cuerpo hacerse pesado, genial...Ahora me desmallaría por la conmoción de los acontecimientos... Al final solo soy una cobarde buena para nada... Ni siquiera opondría resistencia...
–¡Vara de los tres caminos!- Un grito a lo lejos.- Votum-Numen-Fatum.- Y con eso, mi conciencia terminó.
–¡Ya despierta!- Me reincorporé pesadamente en lo que parecía una cama. Tomé mis cabellos y los revolví, para luego pasarme la misma mano por mi cara y parpadear un par de veces antes de ver completamente bien.
Era de día, volvía a ser normal y estaba en lo que parecía ser una cabaña muy humilde y con muchos sellos pegados a las paredes. A mi izquierda estaban dos personas, un anciano de pelo blanquecino y un joven de cabello rubio, ambos monjes al parecer.
–¡Buenos días, bella durmiente!- Se presentó el mas joven.-¡Me llamo Naruto Uzumaki, el viejo de aquí es Jiraiya-sama!- El anciano le dio un golpe en la cabeza enfadado, el otro chico se toco el golpe con una expresión lastimera.
–Te salvamos ayer de un clase C.- Asentí, ¿porqué no me tenían asco? Quizás no sabían lo que soy...- Tuviste mucha suerte de que pasáramos a esa hora a recoger algunas hiervas medicinales.- Me sonrió pervertidamente...
–Soy una Hanyou...¿Sabéis?- Ambos asintieron efusivamente con una sonrisa de oreja a oreja.
–¿Y eso que tiene que ver?- Dijo Naruto.- ¿Cómo te llamas?
–Sakura Haruno...Nunca antes le había importado mi nombre a un humano.- Ambos rieron, pero no me sentí molesta, sino...¿Agradecida?- ¿Porqué?
–Somos partidarios de un trato de favor entre razas, Sakura-chan.- Mi nombre...¿Podía sonar así?- Acompáñanos, vamos a desayunar.- Me levanté y los seguí en silencio.
No había comido tanto en años...Me sentí llena y satisfecha, por una vez no seguía teniendo hambre, era una sensación que no recordaba desde que mi madre enfermó. Ambos monjes me explicaron su situación.
Al parecer el mayor estaba enfermo y Naruto tenía una maldición en su mano, un vórtice que arrasaba lo que absorbía. Tenía que librarse de él venciendo al de la maldición, antes de que el vórtice lo absorbiera a él, como a su padre y a su abuelo. Me ofrecí voluntaria en agradecimiento.
–Entonces en marcha, muchas gracias por ofrecerte a ayudarme, Sakura-chan.- Entonces me abrazó y sentí que acariciaba una de mis...Nalgas.- ¡Ouch...!- Le dí un Zape en la cabeza por pervertido.
–El malvado Orochimaru se encuentra en la montaña del vacío, debes vencerlo allí.- Asentí y me puse en marcha con Naruto...
JIRAIYA
–La profecía se cumplió...- Observé marchar a mi discípulo y a la Hanyou.- Ella es la elegida para acabar con el Corazón de Jade.
¡Hola!
Lamento la tardanza...Me olvidé por completo de esta historia
Espero que os haya gustado el capítulo, muchas gracias por lo reviews, follows y Fav.
Mas Review = capítulo rapido
Menos Review: capítulo mas lento
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