Nota de Autora: ¡Buenas chicos! Este capítulo viene a ser un poquito más sobre Lázuli, espero que no les moleste. Tardé menos en actualizar, por eso llovió... Bueno, parece que los Saiyajin están organizando una juntada, así que sigan leyendo para saber más :P

Capítulo III – Planes, mensajes y sorpresas.

—¡Qué delicia esta hamburguesa! —exclamó Bulma, saboreando el cheddar de su combo de McDonald's.

—¿Viste? Jajaja. No hay nada mejor que una buena hamburguesa de Mc—comentó acortando el nombre de la empresa Lázuli.

—Así es—compartió la peli azul—. Mucho mejor cuando acabas de terminar una larga sesión de ejercicio.

—Concuerdo con mi amiga, ¡La grandísima Bulma Briefs! —expuso haciendo un brindis con los vasos descartables del local. Ambas rieron después de eso, hasta que a la castaña, le llegó un mensaje al celular—. Permíteme un momento, Bulma.

—No hay problema—dijo sonriente. La de verdes ojos desbloqueó su celular y chequeó los nuevos mensajes.

Whatsapp

-LA MUCHACHADA SAIYAGYM +230 mensajes no leídos.

-MAMÁ +1 mensaje no leído.

-RADITZ +3 mensajes no leídos.

-VEGETA +500 mensajes no leídos.

—Wooooow, estamos a full con los mensajitos—se quejó la de lentes—. Aprovechan que no me agarra WI-FI y mensajean y mensajean.

—Jaja, ¿Muchos mensajes? —preguntó Bulma.

—Uff…, el más demandante es Vegeta ¡Quinientos mensajes! —la otra abrió los ojos sorprendida.

—¿Quinientos? —Lázuli asintió.

—En segundo lugar está el grupo de los del gimnasio. Insoportable con peleas entre Goku y Vegeta, intervenciones de Milk y acotaciones de Tarble y Raditz. Igual es el mejor grupo de Whatsapp—admitió sonriente—. Y… hablando de Vegeta...¿Qué ocurrió con él esta mañana?

—Emm, aquí no—pidió con cara de cachorro mojado.

—Bien—cedió—.Pero no escaparás de confesar, ¿Eh?

—De acuerdo—de pronto la vejiga de Bulma exigió desechar líquidos—Lázuli, voy al baño, ya vuelvo.

—Muy bien—Bulma subió las escaleras y fue directo a orinar. Lázuli aprovechó para revisar los mensajes.

VEGETA/ Última conexión a las 13:05

V: Oye!

Contesta!

Contesta!

LAZULI CONOCERAS LO QUE ES IGNORAR A VEGETA SAIYAJIN

A

A

A

492 mensajes más tarde:

A

L: ¿Qué precisas, Vegeta?

LA MUCHACHADA SAIYAGYM

+200 mensajes anteriores.

Goku: Oigan ¿Qué haremos esta noche?

Vegeta: Mi departamento no se abre a insectos.

Raditz: Tarble y yo no podemos.

Goku: ¿Alguna idea, Lázuli?

Lázuli: Fogón en la playa, ¿Qué dicen? Vengan a casa a las 9 y al día siguiente estaremos todos listos para el almuerzo en la casa de tus padres, Goku.

Goku:¡Gran idea! Nos vemos allí. Llevamos a Gohan, ¿No hay problema?

Lázuli: No, ¡siempre es bienvenido a casa mi chiquitín!

Tarble: ¡Qué lástima que no podamos ir! L

Lázuli: Está bien, Tarby, habrán más juntadas más adelante.

RADITZ:

R: Hola Laz, hace mucho no nos vemos.

¿Cómo van las cosas allí?

¿Me extrañas?

L: Emmm, sí Raditz. Extraño que alguien insoportable me termine de despertar por las mañanas.

R:¿Acaso Goku no me reemplazó? Wow, cada vez me sorprende más.

L: Ya calla ¿Cómo van las cosas en Brownsville? ¿Consiguieron algo?

R: Ah… No sé J

L: No te hagas el chico misterio.

R: Pronto lo sabrás…

L: ._.

Fastidiada por el misterio de Raditz, bloqueo el teléfono y mentalmente organizó qué hacer en la noche.

—¿Lázuli? —llamó Bulma para sacar del ensimismamiento a la castaña.

—¿Sí? Ah… Bulma. ¿Vamos? —propuso sonriente.

—¡Mientras más rápido nos vayamos más cosas nos podremos hacer en el pelo! —exclamó entusiasmada.

—¡Así se habla, compañera! —acompañó riendo. Recogieron sus cosas y se dirigieron al auto de la castaña. Éste nunca podría pasar desapercibido con su color amarillo huevo, cosa que a Lázuli le encantaba, nadie elegía ése color para un vehículo, lo que lo hacía único y extravagante.

En el camino, la de verdes ojos le comunicó a Bulma lo de la reunión en la noche con los chicos.

—Wow, qué bella amistad has formado con la familia—mencionó ésta.

—Sí, según Gine, soy una más de la manada—comentó riendo. Recordando que los domingos los Saiyajin hacían un almuerzo familiar incluyéndola, le contó a su compañera de casa—Ah, Bulma, me olvide de un pequeñísimo gran detalle. Los domingos, con los chicos y sus padres, hacemos como un almuerzo familiar… Eso sería mañana. No creo que ellos se nieguen a que tú vayas, pero no te quiero obligar a ir. Si quieres me puedo quedar en casa contigo, o tú te puedes quedar y ver películas, o salir, lo que tú quieras.

—Oh… déjame pensarlo y luego te aviso. Haciendo a un lado todo esto, ¿Quiénes vendrán hoy?

—Vienen Goku, Milk, Gohan y Vegeta. Raditz y Tarble no pueden. De todas formas nos divertiremos mucho—afirmó.

—No creo que Vegeta y la palabra diversión quepan en la misma oración. Ni siquiera en el mismo párrafo—acotó soltando una carcajada.

—Jajajaja, puede ser, pero por otro lado, Goku te divertirá.

—Eso ni lo dudo.

Su conversación finalizó cuando al fin llegaron a la peluquería "Scssrs", pequeña, pero excelente y eficaz. Se ve que el peluquero conocía a Lázuli. Cuando se percató de su llegada, se dirigió a ella con su mirada y saludó:

—¡Lázuli! ¡Hace tanto no te veía! —la aludida se dirigió al hombre, de baja estatura, ojos café y pelo del mismo color peinado en un jopo, y lo saludó con un beso en la mejilla.

—¡Fernando! ¿Cómo están los niños? ¿Y Catherine? —preguntó.

—Bien, a espera del cuarto—expuso.

—¿El cuarto? ¿Otro más? Wow, ¡felicidades! —felicitó con un abrazo.

—¡Gracias! ¿Qué tienes pensado hacerte hoy?

—Verás, traje a una amiga y yo… bueno, tenía pensado cortarme. MUCHO. Y un Shock de queratina también.

—¿Y ella? —señaló a Bulma. Ésta se quedó pensando. Hacía mucho tiempo que no se cortaba el cabello. Ya era medio incómodo manejarlo con el largo hasta los omóplatos.

—Creo que me cortaré el pelo—dijo sonriente.

—Bien, empezaré contigo, cuando acabe con Claudia—avisó a Bulma, apuntando a la señora a la que le estaba haciendo un alisado definitivo.

—Está bien. Ven, Bulma, sentémonos aquí—invitó sentándose en un sillón que tenía pinta de cómodo. La de azul cabello observó el lugar con la mirada, mientras que a Lázuli, le vibraba el trasero debido a los constantes mensajes de sus contactos. Como vio que Bulma estaba atenta a otra cosa, revisó el móvil.

VEGETA

V: ¿Cómo qué preciso?

¡NO ME AVISASTE QUE ESA MUJERZUELA FUERA TAN! ¡ARRG!

L: ¿Tan qué, Vegeta?

V: TAN

L: Vamos, ¡dilo!

V: Chillona, entrometida, mal pensada, ¡ES UNA MALDITA BRUJA LOCA!

Aunque es divertido fastidiarla.

L: Bien… ¿Vienes esta noche?

V: Lamentablemente, sí.

L: ¿Es por Gokú y Milk? ¿Cierto?

V: En efecto.

L: Ah, llegabas a decir que era por mí, y perdías a tu psicóloga/amiga/escuchadoradecatástrofesyproblemas

V: Pff, como si eso me importase.

L: Entonces, voy a bloquearte.

V: Bien.

L: En 3

2

1

V: No lo harías.

L: Estás muy equivocado.

V: Si lo haces, hoy cuando llegue a tu casa, haré tu celular añicos.

L: Bien. No lo haré. Solamente porque no quiero que toques mi Nokia.

V: Gané otra vez.

L: ._. Cállate. Deja de hablarme que estoy en la peluquería con la "Maldita bruja loca"

V: Bien.

L: ¡Nos vemos!

*Visto*

RADITZ

R: Sólo debes esperar hasta la noche para saber.

*Visto*

R:¿Te enojaste, Laz?

¿Otra vez?

*Visto*

R: ¡Vamos! ¡No de nuevo!

¡No puedo decírtelo! ¡Es algo que prometí!

*Visto*

R: Bien, por la noche hablamos.

*Visto*

Lázuli rió. Era divertido ver el intento de disculpa de Raditz. Pero estaba enojada, así que no le daría de su atención por un buen rato.

Haciéndolo mecánicamente, se metió al perfil del de la larguísima melena. En éste había una foto de él abrazado a una chica, de estatura baja, tez color mate y pelo y ojos marrones. Más abajo, estaba el estado de su amigo: Ágatha diva. Sin notarlo, se puso roja de furia, causa de los celos… Meses después de que ella llegara a Saiya GYM, ambos habían creado una bella amistad, a pesar de sus grandísimas diferencias y locuras. Ella comenzó a sentir algo más que amistad por él, pero su mente le decía "El que arriesga no siempre gana. Podrías acabar con su relación. Mejor no metas la pata. Además, tú sabes que son muy diferentes y a él podrías no gustarle". Eso la torturaba día a día. Pero lo sobrellevaba bien. Pero sentía que no le alcanzaba con simplemente ser amigos. Cuando Bardock y Vegeta padre enviaron a él y a Tarble a Brownsville, el sentimiento se intensificó. Decidió no acosarlo con mensajes, como acostumbraba, para no parecer molesta, pero moría por hacerlo y que ése día le haya hablado, la alegró bastante, a pesar de que él metiera la pata ocultándole cosas. Sumado a ver una foto de él con otra chica, por más que sea una amiga, novia, lo que sea y que además figure en su estado, la sacó de sus casillas.

—¿Lázuli? ¿Estás bien? —preguntó preocupada a la chica, que apretaba el celular con la mirada fija en algo, mascullando insultos por lo bajo—. ¿Lázuli? —se acercó a ver qué era lo que veía, y si eso, era la causa de su estado. Vio el perfil de alguien de Whatsapp, abrazado a una chica. No estaban en una situación romántica, sino amistosa. Por fin, la castaña bloqueó el celular y lo regresó a su bolsillo. Su ceño estaba fruncido. Daba miedo. Mucho.

Al parecer, se dio cuenta de lo que hacía y salió de su ensimismamiento, en el cual tenía planes de tortura para esa zorra de Ágatha. Miró a Bulma y su seño se "aflojo" un poco.

—¿Estás bien?

—Emm, sí—contestó mientras se cruzaba de brazos y comenzaba a debatir mentalmente cómo asesinar a ésta roba amigos.

—Estaba pensando… Si en la noche haremos un fogón, sería genial comprar malvaviscos, ¿No? —Lázuli abrió los ojos y los dirigió a la heredera Briefs.

—¡Claro! ¡Eres una genia, Bulma! Debemos comprar las cosas cuando nos vayamos.

—Sí—sonrió—. Disfrutaremos mucho hoy. Si quieres puedo cocinar algo. Podría hacer tacos ¿Qué te parece?

—Espectacular—aceptó sonriente. El ceño fruncido desapareció.

—Lázuli, ven que empiezo contigo. De tu amiga se encarga Laura—la aludida se levantó y se dirigió a la silla donde Fernando atendía a sus clientas y algunos clientes. Se sentó y el tratamiento de queratina comenzó. Laura llamó a Bulma y la atendió también.

El peluquero tenía una duda al respecto de un muchacho pelilargo que había atendido más temprano. Nunca había visto tanto pelo en un hombre, ¡Y encima bien cuidado! Se quejó de que luego de cargarlo toda su vida con el calor de la zona, cortando no más que las puntas, ya era hora de cortarlo considerablemente. Fernando le veía un parecido a Vegeta Saiyajin, hijo de uno de los dueños del destacadísimo gimnasio. No supo si era familiar o algo por el estilo, pero no se lo pudo consultar a Lázuli, ya que éste le rogó que no dijera nada a nadie de su asistencia a la peluquería. Así que se quedó con la inquietud.

Cuando el tratamiento de queratina finalizó, el profesional cuestionó qué hacer en el pelo de una de sus mejores clientas.

—Lázuli, ¿Qué quieres que haga? No quiero que pase lo que pasó cuando tu tía vino desde Argentina—confesó riendo. La chica lo acompañó recordando la vez que su tía, Patricia "Paty", había visto su pelo más corto de lo común, y fue a la peluquería a quejarse con él.

—Tranquilo, ella no hará nada—soltó una risita—. Quiero hacer un rebajado, un poquito de flequillo y corto hasta los hombros.

—Wow, un grandísimo cambio.

—Así es—"Si él se consiguió alguien, yo también lo haré", pensó, aunque sabía que en su corazón sólo había una persona y no podría reemplazarla fácilmente.

—Comencemos—dijo él, agarrando las tijeras y empezando a hacer lo suyo.

Por otro lado, Bulma optó por cortarse el cabello hasta los hombros y hacerse un sexy flequillo recto, lo opuesto al flequillo de Lázuli, que era más desprolijo y rebelde.

Cuando a ambas por fin terminaron de arreglarles y cortarles el cabello, la castaña le pagó a Fernando, y éste les regalo un shampoo a cada una.

—¡Gracias, Fer! —agradeció Lázuli.

—Sí, muchas gracias—acompañó su amiga.

—Adiós—se despidió la más alta y salieron del local. Se subieron al auto y fueron a un supermercado donde la argentina compraba sus víveres y demás. Al entrar, Lázuli pudo apreciar mejor el corte de su compañera—¡Wow Bulma, te ves genial! Ese corte te levanta mucho—halagó sonriente.

—Lo mismo digo. Te ves hermosa así. Te favorece mucho.

—Gracias, Bulma. ¿Qué dices si comenzamos por lo dulce y luego por lo salado? —cuestionó refiriéndose a la comida.

—Como quieras—aceptó con una sonrisa en sus labios. Media hora más tarde, ya tenían todo, desde los más ricos chocolates, golosinas para Gohan, los malvaviscos y todos los ingredientes que precisaban para hacer los tacos.

—¿Crees que se sorprenderán? —preguntó el alto a su primo de baja estatura.

—¡Por supuesto que sí! —respondió animado Tarble—Además, Lázuli se pondrá muy contenta. Hace un mes que no la vemos, no nos aconseja, no nos anima con alguno de sus chistes, nada. La extrañé mucho—confesó tiernamente (Yo veo a Tarble muy afectivo con los demás, nada que ver con su hermanito… Fueron algunos fics que me lo hicieron ver tierno y afectuoso)

—No creo que ella quiera verme—se lamentó el otro.

—¿Por qué no?

—Se enfadó conmigo—contestó apenado.

—Sabes cómo son los enojos de ella. No te dice el porqué de su enfado y dependiendo de tu error es la durabilidad del tiempo de éste, pero después te perdona. Siempre lo hace. Puede que no te hable, que te evite y te ignore, y que además tenga ganas de matarte, pero en su interior piensa cómo y cuándo disculparte.

—Es verdad. Creo que hasta ahora, nunca me dijo alguna vez por qué se enfadó conmigo.

—Bueno—dijo mientras consultaba la hora en su reloj—. Ella nos avisó que a las 9:00 tendríamos que estar allí, así que tenemos tres horas y media libres.

—Genial, ¿Quién diría que llegaríamos a Miami tan rápido?

—Si hubiese conducido yo hubiésemos llegado temprano también. No hacía falta que manejes como un loco—se quejó con cara de espanto al recordarlo. Raditz rió.

—No seas así, Tarble. Alégrate de lo que conseguimos en Brownsville. El gimnasio se ampliará más. Ya van veintitrés en todo el mundo, ¿Verdad?

—Eso creo.

—Bien, mejor preparémonos para ir a lo de Laz—propuso acomodándose su cabello, ahora corto y recostándose sobre su cama. Tarble lo miró quejumbroso.

—¡¿Cómo vas a recostarte?! ¡Hace tiempo que no recorremos la playa! ¡El centro! ¡Vamos, Raditz! —éste, que ya había cerrado los ojos y dejado a su primo de lado, abrió los abrió con pesadez. Bostezó.

—Vamos, Tarble, podríamos hacerlo mañana—se quejó volviendo a cerrar sus ojos. El más pequeño se calló haciendo inquietar a su pariente. Al despegar los párpados se encontró con éste con la mirada asesina y la pose de su hermano cuando no conseguía algo o algo le molestaba. En Vegeta se veía tenebrosa… pero en Tarble… se veía más que tierna. Era como ver a un cachorro de labrador enfadado porque no le dan de comer. Raditz rió y respondió ante su intento de enojo—.Bien, pero debemos regresar a mi casa para que me pueda vestir a las 8:30.

—¡Gracias primo! Sí, no te preocupes. Yo iré a la mía también a arreglarme a esa hora. Estoy ansioso por ver a Laz y conocer a su amiga.

—Igual yo. Pero mi prioridad es hacer que Lázuli me perdone—le recordó al de su sangre—. Necesitaré una caja de medallones de menta—expuso con cara de asco, pero eran una delicia para su amiga.

—La compramos en el centro. ¡Ahora vámonos! —apuró el menor.

Nota de Autora: ¿Y? ¿Qué les pareció? Lázuli siente algo por Raditz, ¿Él sentirá cosas por ella? ¿Qué pasará con Bulma y Vegeta en el fogón? ¿Cómo reaccionarán todos ante la llegada de Raditz y Tarble? Todo esto y más en el capítulo V de Saiya GYM.