Capítulo 2:
Tres semanas, tres semanas de sexo continuo con Naruto, tres semanas en las que ella temía de su llegada y cuando lo hacía se desvestía y comenzaba a hacerla suya sin piedad, hasta que él se cansaba y la dejaba. Y en ese momento, su rutina se repetía.
Las manos del rubio estaban en sus pechos, masajeándolos mientras sus envestidas eran frenéticas. Ella no protestaba, simplemente jadeaba agotada, era como la cuarta vez que lo hacían esa noche y el parecía que no se detendría. Ya no le gritaba que se detuviera ya no replicaba, porque había entendido que eso era inútil, por más que le suplicara, por más que le implorara que se detuviera él haría caso omiso de eso y continuaría.
-vamos Hinata- dijo en tono fastidiado –así ya no es tan divertido- salió de ella mientras esta se incorporaba en silencio.
Seguía desnuda, desde hacía tres semanas que no se vestía por una simple y sencilla razón, y esa era que toda su ropa había sido violentamente destrozada el primer día que llego ahí.
-mmm… tal vez…- dijo en tono pensativo, Hinata rogaba por que dijera que la dejaría irse, que por ya no ser divertido ya no la necesitaría, pero al parecer no sería así –necesitemos hacerlo de otra forma- una escalofriante sonrisa surco su rostro y en la mirada de Hinata apareció un gran temor al ver que Naruto había hecho un clon.
-¿q-que vas a hacer?- pregunto preocupada de lo que pensaba que haría, después de todo, en ese tiempo que había estado ahí, se había dado cuenta que el rubio era un sádico.
El clon de Naruto la hizo levantarse de la cama y la coloco en el suelo mientras la sujetaba por la espalda y el verdadero ponía su miembro a la altura del rostro de Hinata.
-¡ahh!- exclamo la peli-azul cuando sintió como era penetrada de nuevo.
-no creas que porque yo intente algo nuevo tu vagina va a descansar de mi- tomo el rostro de Hinata entre sus manos he hizo que se metiera su miembro a la boca –hasta que no me corra no te voy a dejar- advirtió el chico mientras su clon envestía duramente a Hinata.
No tenía opción, ella prefería estar encerrada sola, aunque preferiría mas ser libre y estar lo más lejos posible del rubio, se conformaba con que el no estuviera cerca de ella.
Era otra noche más y sabía que el volvería, y eso la atemorizaba. Finalmente oyó cuando la puerta de la habitación era abierta y el volvía a entrar.
-tranquila… te tengo una mala noticia- dijo en tono levemente triste –me ausentare por unos días- Hinata quería sonreír pero sabía que hacerlo sería su condena –pero descuida cuando vuelva volveremos a nuestra rutina- sonrió mientras se volvía a desvestir.
A pesar de eso, Hinata se sentía feliz, no tendría que hacer esa tortura por unos días, y tal vez podría encontrar una manera de escapar y alejarse lo más que se pudiera de él.
Desde hacía tres semanas no sabía nada de Hinata y eso lo angustiaba, a él y a otras personas más, pero sobre todo a él. El día anterior le había encargado una misión a Kurama de que saliera de la aldea unos días ya que él no podía, después de todo tenía mucho trabajo que hacer.
Había olvidado entregarle un par de cosas a su idéntico amigo, por lo que decidió ir a su casa a dejárselas. Kurama vivía apartado de la aldea, ya que la mayoría de los aldeanos aun le temía, pero por lo visto a él no le importaba al contrario, desde hacía unas semanas lo veía más feliz que de costumbre.
Llego a su casa la cual estaba cerrada con seguro pero tenía suerte de tener una copia de sus llaves. Entro en su casa y comenzó a caminar por el estrecho pasillo hasta que llego a una pequeña sala y dejo un pergamino en esta. Oyó un extraño ruido, proveniente de una habitación cercana, ¿estaría Kurama todavía ahí? Se dirigió a esta y abrió la puerta, estaba en total oscuridad la habitación, se podía ver la luz del día por un pequeño hueco que había en la cortina que había en la única ventana de la habitación, vio el lugar pero no vio nada.
Había algo en esa habitación que le daba mala espina, además de un extraño olor que invadió su nariz desde el momento en el que entro. Dio un par de pasos más hacia dentro y se dio cuenta de que la luz de una habitación al lado de la puerta estaba prendida, además de que se oía el agua caer, seguramente era el baño.
Entro en este y se sorprendió al encontrarse la razón de sus preocupaciones. Hinata estaba ahí, en el suelo, con sus piernas recogidas mientras ocultaba su rostro dentro de estas y el agua caía sobre ella.
-¿Hinata?- pregunto algo aturdido por verla ahí. Hinata alzo el rostro y en su mirada apareció una mezcla de pánico y preocupación.
-¿q-que haces aquí?- se alejó lo más que pudo de él hasta que pego con la pared. Naruto estaba sonrojado al verla desnuda y que ella no hiciera nada por cubrirse.
-Hi-Hinata, por favor…- se trató de acercar a ella tratando de cubrirla con su gabardina.
-¡no, aléjate!- grito alterada -¡dijiste que no volverías en unos días!- Naruto no entendía lo que ella le decía, en ese momento estaba bajo la helada agua que caía desde la regadera pero a él parecía no importarle.
-Hinata yo nunca…- no pudo continuar ya que ella lo empujo mientras se alejaba a hurtadillas lo más rápido que podía de él, pero Naruto logro agarrarla del tobillo antes de que se fuera, gracias a esto ella cayó al suelo y él se posiciono sobre ella tratando de que dejara de pelear.
-¡acaso esta es otra de tus…¡-
-¡Hinata cálmate, soy Naruto!- le grito ya que ella parecía no escucharlo.
-¡¿crees que no sé qué eres Naruto?! ¡Sabes una cosa, no me gusta! ¡No me gusta que abuces de mí a diario! ¡Que a pesar de que te pido que pares no lo hagas!¿¡crees que no sé qué eres tú!?¡¿Después de todo lo que me has hecho?!- grito mientras las lágrimas salían de sus ojos.
-¡tranquila no te hare nada!- grito harto de oír todo eso, si lo que él pensaba no era erróneo, mataría a Kurama.
-no te creo… desde hace mucho deje de creerte- bajo la voz mientras se agotaba de esforzarse por soltarse –solo hazlo y ya- dijo para luego dejar de resistirse.
Para sorpresa de Hinata, Naruto se quitó de encima y la levanto del brazo hasta que ambos estuvieron de pie, entonces él la cubrió con su gabardina y la abrazo.
-quien te hizo todo eso… todo lo que me dices… no fui yo- Hinata estaba en shock, ese abrazo era tan cálido, a pesar de estar en el agua, a pesar de todo lo que le había hecho, sentía un gran calor recorrer su cuerpo –quien te ha hecho todas esas horribles cosas fue Kurama-
Y ahí fue donde Hinata entendió todo. Poco tiempo antes de que la secuestraran, Naruto había liberado al Kyuubi, ahora entendía por qué sentía que no era Naruto y era porque no lo era.
-¿Naruto-kun?- no podía creerlo, estaba casi segura de que estaba soñando, de que en cualquier momento despertaría para darse cuenta de que seguía en esa cama desnuda, esperando a que el volviera a llegar y volviera a abusar de ella.
-ya todo está bien, Hinata- dijo mientras la apegaba a si y acariciaba su cabello, ella se aferró a él y comenzó a llorar.
-no dejes que me vuelva a hacer lo mismo… por favor- sintió como ella caía y la sostuvo, al darse cuenta, estaba desmayada.
-no te preocupes… no permitiré que se vuelva a acercar a ti- prometió mientras la cargaba en brazos fuera de esa casa.
Segundo capitulo listo!
Me imagino que esto suele pasar, una vez que uno agarra confianza con el lemmon ya no se puede detener e¬e jejeje. Bueno, mejor dejo mis perversidades a un lado y continuo, gracias por leerla.
Namikaze Hanoko fuera...
