Capítulo 4

Habían pasado cinco días desde que había encontrado a Hinata, y desde ese entonces Kurama no había vuelto de su misión, pero sabía que esa ausencia no sería por siempre. El Kyuubi la había lastimado, la había dañado tanto física como psicológicamente. Sabía que era muy poco tiempo como para un gran avance, pero le dolía cuando pasaba por su cuarto y oía la regadera durante horas, sabia porque era, ella aun recordaba lo que había pasado, a pesar de decir y desear olvidar lo que había ocurrido, le parecía imposible, hacia unos días había pasado por su cuarto en la noche y la oyó llorar. Lo maldecía, y sabía que lo haría eternamente, ¿Cómo podía lastimas a alguien tan inocente como Hinata? Muy fácil, era un demonio, a pesar de tener un cuerpo humano, no tenía alma, era un demonio que había existido desde hacía siglos para lastimar a las personas, creyó que ya había dejado eso atrás, pero por lo visto no era así.

-maldición, Kurama- entrecerró la mirada mientras sentía su sangre hervir, el solo pensar en él causaba ese efecto, no se imaginaba que sería tenerlo cerca.

-Naruto- y ahí estaba el, entrando a su oficina, viéndolo a los ojos como si él no hubiera hecho nada -¿ocurre algo?- pregunto al ver la mirada de odio que transmitía el rubio.

-¿eh?... no, nada- respondió cuando reacciono, en ese momento estaba pensado en las mil y una formas de torturar al sujeto frente a él.

-como sea solo vine a dejarte mi informe…- dejo un pergamino en su escritorio mientras lo veía directamente, sabía que algo le pasaba pero a él poco le importaba, lo que quería era llegar a su casa y descargar todos sus deseos y frustraciones, en aquella persona que sabía que lo estaría esperando –bien, me voy- comenzó a acercarse a la puerta dispuesto a salir.

-¿no supiste nada de Hinata mientras estuviste fuera?- pregunto fingiendo preocupación, ya que sabía que al Kyuubi se le haría muy raro que él no preguntara por la peli-azul, después de todo la buscaba con desesperación, claro, antes de encontrarla en la casa de su supuesto amigo, totalmente desnuda y con traumas de violación.

-no, lo lamento- respondió mientras aun le daba la espalda y mantenía sus manos en sus bolsillos -¿todavía no saben nada de ella?- pregunto mientras volteaba a ver a su gemelo, pero este negó –ya veo, bueno espero que pronto la encuentres… suerte- dijo al salir de la habitación y con rapidez salir de la aldea, comiendo ansias por llegar a su pequeña casa en el bosque.

Al llegar a esta entro con rapidez, sin importarle si había cerrado bien la puerta de la entrada o no. Se dirigió hacia su habitación y abrió esta lo más rápido que pudo. Se imaginaba a Hinata en esa cama, sin sospechar que él ya había regresado, estaba seguro que se llevaría una gran sorpresa.

La sorpresa fue para él, al abrir la puerta y no ver a nadie dentro, se dirigió al baño junto a la habitación y tampoco había nadie. Apretó los dientes en señal de molestia, Hinata había escapado. Se dirigió a su pequeña sala y se sentó en el sofá molesto, dirigió su mirada hacia enfrente y se sorprendió al ver un pergamino sobre su mesa de centro. Lo tomo en sus manos y lo abrió, al ver el contenido supo que quien lo había dejado ahí había sido Naruto, solo esperaba que sus sospechas no fueran ciertas y el otro rubio no sospechara de nada o peor, que se llevara a su prisionera.

Llego a su casa agotado, definitivamente lo que necesitaba era un largo y reconfortante baño. Se dirigió a este sin importarle nada, olvidando con quien había estado viviendo los últimos días en secreto.

Abrió la puerta del baño y se encontró con algo que lo dejo totalmente rojo. Frente a él estaba Hinata, tomando una ducha, o eso parecía ya que como siempre se encontraba en el suelo con las piernas recogidas y el rostro hundido entre estas. Salió del baño sin hacer el más mínimo ruido, Hinata necesitaba estar sola, de eso estaba seguro.

Sentía el agua caer sobre su cuerpo, se sentía fría, helada, casi era invierno así que los últimos días había mucho frio, pero a ella no le importaba. No quería seguir sintiéndose así, necesitaba olvidar todo lo que le había pasado, eso lo sabía perfectamente, el problema era que no sabía cómo, incluso ya ni siquiera le importaba vivir, su mente estaba casi perdida, necesitaba una razón para vivir, pero no tenía ninguna, ni siquiera Naruto, ella sabía que jamás la vería como algo más que una amiga, por eso la ayudaba no por otra razón, ya que el aún seguía amando a Sakura de eso estaba segura. Cerró la llave del agua, se envolvió con una toalla y salió de la habitación.

Caminaba rumbo a la suya, cuando sintió un mareo, era algo leve, pero se detuvo y coloco su mano en su frente a la vez que cerraba los ojos con fuerza.

-Hinata…- la voz de Naruto la hizo verlo -¿estás bien?- la peli-azul asintió, pero unos segundos después sus piernas fallaron y cayó al suelo -¡Hinata!- Naruto ahogo un grito mayor y se acercó a la Hyuga.

Hinata aún tenía la mano en su cabeza, el mareo había aumentado y sentía que en cualquier momento… muy tarde, había vomitado en el piso.

-l-lo siento…- se avergonzó de lo que acababa de hacer.

-no te preocupes- respondió el rubio con dulzura –ve a vestirte, yo limpiare esto…- Hinata quería negarse pero Naruto se fue a buscar algunas cosas para limpiar.

Entro en su habitación y se puso su ropa para dormir, no era algo muy delgado pero tampoco muy bombacho. Salió del cuarto y se dirigió a la cocina, le había entrado un antojo de fresas. Sentía que si no comía unas en ese momento moriría.

Busco en el refrigerador, y en unos segundos encontró unas fresas y se las comió, sentía que estaba en el paraíso con cada bocado.

-Hinata, ¿te encuentras bien?- pregunto Naruto preocupado.

-s-si, yo… lamento lo ocurrido- bajo su rostro hasta que su flequillo cubrió su mirada, se sentía tan avergonzada por lo que acababa de hacer

-descuida, no importa- Naruto dio una gran sonrisa mientras colocaba su mano tras su nuca –pero me gustaría que Sakura-chan te revisara, me preocupas- la Hyuga asintió levemente sonrojada, hacia unos días que no había visto a Sakura, y debía admitirlo, pasar todo el día encerrada en esa casa la aburría.

-d-de acuerdo- susurró de tal forma que era casi inaudible lo que había dicho.

-mañana le diré que venga a verte- dijo el rubio para luego salir de la habitación rumbo a su cuarto, listo para dormir –buenas noches, Hinata-chan- musito Naruto con voz somnolienta debido al cansancio que sentía, ya que ser Hokage gastaba mucha energía, demasiada como para estar todo el día tras un escritorio.

-hasta mañana, Naruto-kun- se despidió el rubio dispuesta a dormirse después de un rato más, ahora tenía ganas de comer unos huevos con tocino, algo raro en ella porque casi no le gustaban los huevos. Pero prefirió ignorarlo.

Sakura acababa de terminar de revisarla, todo parecía normal, su ritmo cardiaco estaba bien, sus cuerpo parecía estar en perfectas condiciones, solo faltaban hacer unas cuantas pruebas sanguíneas, tal vez ahí encontraría el problema.

-bien, Hinata, mañana vendré de nuevo para decirte los resultados- la peli-azul asintió mientras la peli-rosa salía de la habitación, al mismo tiempo que su expresión tranquila se convertía en una preocupada. Según lo que le había dicho Naruto, todo lo que le estaba pasando a Hinata, normalmente significaba una cosa, solo esperaba estar equivocada en sus suposiciones.

Estaba sentada tras su escritorio en su oficina del hospital.

-Sakura-san…- una voz la hizo desconcentrarse para poner atención a la enfermera que le hablaba –los análisis que mando a hacer- entro en la habitación y dejo la hoja sobre el escritorio para luego hacer una reverencia y salir.

-bien, veamos…- comenzó a leer lo que decía la hoja hasta que llego al resultada –e-esto… no… no puede ser…- la hoja se cayó de su mano debido a la impresión –lo que me temía… está embarazada- se dijo a si misma mientras veía de nuevo la hoja donde decía positivo al examen de embarazo.

y otro capi! Ya saben lo que digo siempre…bla bla bla… reviews… bla bla bla… espero que les guste… bla bla bla.

Namikaze Hanoko fuera…bla bla bla…