Bélgica duerme. De hecho, Bélgica se cocina porque trae un ridículo pijama de borregos grueso como si fuera a dormir en la nieve. Ni remotamente ubica ese sonido infernal como un teléfono... lo que si hace es entreabrir los ojos después de un rato. Escocia insiste e insiste.

—Arrrrgh! ¡¿Qué cosa de aparato INFERNAL tienes en esta casa que suena así?! —sí, eso es gaélico antiguo y estoy SEGURA de que despierta a Vaticano, que se echa a llorar, obviamente. Ya, no pasaron ni cinco minutos, Britania.

Romano va corriendo a ver a Vati mientras Britania rebusca por ahí intentando callar el teléfono. La luz de la pantalla es lo que lo delata. Le extraña ver a Escocia en una foto en la pantalla. Le picotea todo para callarlo antes de recordar que le han dicho que tiene que deslizar el dedo en la pantalla… una vez que araña lo bastante el teléfono consigue al fin silencio.

Bloody hell.

Mum?

What? ¿De dónde has sacado esta mierda?

—¿Me oyes? ¿Estás bien?

Lo que pasa es que ha puesto el altavoz sin enterarse y cree que es en el cuarto de donde le oye.

—Sí, te oigo... Esta cosa tuya no sirve.

—¿Qué cosa?

—Esta que tiene tu foto.

—Escucha, cálmate ¿vale? Tienes que ir a Dublin, a casa de Eire. Nos veremos ahí.

—¿Que tengo que ir a dónde? Pero si acabo casi de llegar. Olvídalo.

—A Dublin. A casa de Eire.

—Esto es una treta para que deje tu cas... wait a second.

—No, yo voy para ahí ahora. Cuando notes lo que ha pasado... recuérdalo.

—Pero yo estoy... pero. Ahhhh! —sólo se ha visto los pechos.

What? What?

Roooooomeeeee!

What the hell!? —protesta Escocia con ese grito y España va a al cuarto con ese grito.

Belbel, cari, ¿estás bien? —entra al cuarto. Cielos.

W-What... what. What what! ¡¿Qué me hiciste?!

—¿Por qué gritas? Romanito está con Vaticano —enciende la luz, se acerca y la abraza—. ¿Has tenido una pesadilla?

—Wah! ¡¿Pero qué haces?! ¡Suéltame! —protesta sonrojándose e impidiendo que la abrace—. ¿Que me hiciste?

—¿Eh? ¿Qué? ¿Yo?

—¡Sí! ¡Tú! ¡Como si no te conociera!

—Pero... ¿Por qué me hablas en inglés?

—¿Por qué me hablas tú en... lo que sea que me hables?

—¿Castellano? ¿Y en qué quieres que te hable?

—Eso da igual, ¡deja de distraerme!

—Bueno, ¿estás bien? —bosteza—. Estoy muerto de sueño.

—No, no estoy bien. Tengo estos pechos idiotas.

—No son idiotas, son grandes y bonitos ¿A qué viene eso ahora?

—Shhh! A que eres un IDIOTA y esto es tú culpa y no sé dónde estoy, por cierto. Estaba con Alba aquí hace un minuto —se levanta y se pone a dar vueltitas sobre sí misma.

—¿Estabas hablando con él por Skype? ¿Te ha dicho alguna idiotez sobre tus pechos el cabrón?

—No estaba en Skype, estaba aquí. Durmiendo con él en su casa. ¿Dónde estamos?

—Estamos en casa.

—¿En casa? ¡Mira como inventas! Esto no es la casa... ¡¿en cuál cuarto?!

—El de invitados —frunce el ceño—. ¿No lo reconoces?

—No es el cuarto de invitados, idiot. ¡Y no sé qué estas tramando, pero me hiciste algo horrible en los pechos!

—Claro que no te he hecho nada, ¿qué iba a hacerte yo?

—¡Una broma estúpida de las tuyas, Rome!

¿Rom? ¿Por qué me llamas Rom?

—¿Y cómo demonios quieres que te llame?

—¿Por mi nombre?

—¡No voy a llamarte el señor Vergas!

—No soy el señor... ¿qué? ¡Soy España!

Whaaaat?

Belbel, no estás bien —se acerca a ver si tiene fiebre.

—¿Qué haces aquí? ¿Y quién es Belbel? —da un paso atrás abriendo los ojos como platos.

—¡Tú eres Belbel! Esta es mi casa.

What? No! ¡Yo soy Britannia!

¿Britania?

—¡Rome, basta ya! —se asusta un poco porque no se ríe.

—¿Esto es una broma o algo? ¿Estabas haciendo un juego de rol erótico con Escocia?

—¡No hago juegos de nada ERÓTICOS con Alba! —chilla y la voz no le sale como debe salirle. Se lleva la mano al cuello. España levanta una ceja.

—Deberías probar, a veces son divertidos —risa tonta.

Es que además es completamente impropio de Bélgica el darle un cojinazo a España en la cabeza. Pero hombre, que él lo toma a juego, aunque es un juego raro.

—Uf... —protesta un poco España—. Va, sí estás bien, duérmete otra vez —dispuesto a irse.

W-Wait...

—Dime —se para en la puerta y le sonríe.

—De verdad esto es... Spain?

—¿Pues qué no me ves? —le muestra el culo y se da una palmadita en una nalga. Ella se sonroja máaaaas.

—¿Y qué hago aquí?

—Viniste a cenar ayer, ¿no te acuerdas?

—No vine a cenar... N-No vine a nada, de hecho.

—Sí, mujer, Roma preparó un risotto buenísimo y tomaste bastante vino, debe ser eso por lo que estás descentrada —se ríe—. Anda, vuelve a dormir.

—No, no. Es en serio. Ningún risotto —se mira los pechos de reojo aun sin estar del todo segura de que este no sea Roma y estos pechos no sean falsos—. ¿El baño?

—Ahí —señala extrañado, pero de todos modos lo achaca al vino.

Bélgica vacila un poquito antes de irse precipitadamente al baño. España se vuelve a su cuarto y unos segundos más tarde Britania ahoga un grito frente al espejo. Así que vueeeeelta para allá.

Oymygodmygodmygod! — suelta chilliditos porque está verdaderamente impresionada —I am the wHORE!

—¿Qué eres qué?

The whore! ¡La estúpida zorra de Alba!

Parpadeo, parpadeo.

—¿Por qué soy la zorra? Bloody hell! ¡y los PECHOS que tiene!

—No eres ninguna zorra.

—Soy LA zorra.

—¿A qué viene eso? —frunce el ceño.

—¡Que cosa tan tremenda! Y las caderas... —murmura para sí, pero a un tono que seguro España escucha—. Está más rellenita así de lo que parece.

—No estas rellenita, eres preciosa —le pone las manos en las caderas y se acerca para darle un beso en la mejilla.

Los niveles de sonrojo son absurdos y es aquí donde se nota el poco caso que le suele hacer a España por culpa de Roma aunque en el fondo le guste tanto uno como el otro.

—Anda y ahora ve a dormir —palmadita al culo.

Se le queda viendo con la boca súper abierta, incrédula y sonrojada y es hasta que esta fuera del baño y de su vista que vuelve un poco en sí.

—¡No! ¡Tengo que ir a casa de Eire!

—¿A casa de quién?

Éire. Mi hijo.

—¿Tú hijo? —ceja levantada.

—Sí, mi hijo. Alba dijo que tenía que ir allá —razona juntando las piezas mucho más fácilmente de lo que cualquier otro, asumiendo desde luego que alguien le está gastando una broma idiota—. Eso o puedo intentar deshacerla. Necesito un huevo.

Parpadeo. Parpadeo.

— ¿Un huevo?

—Sí. Huevo. De gallina.

—Pues vamos... a la cocina, debe haber alguno.

—Ehm... ¿Vienes tú conmigo?

—¿Tampoco sabes dónde está la cocina?

—No, no tengo idea de... Ehm... No me acuerdo. ¿En qué idioma suelo hablarte? —es que además el marcado acento escocés que se le pega como la brea en cuanto esta media hora con su hijo mayor, se hace presente en la boca de Bélgica.

—¿Cómo que en qué idioma? ¿Pues en qué va a ser?

—No tengo idea.

—¡¿Cómo vas a no tener ni idea!?

—P-Pues... Sólo se me olvidó. No hagas un drama, ahora te hablare en inglés.

—Háblame en castellano ¡como siempre!

—¿Que yo hable en ese idioma tuyo? No. Ni en italiano tampoco, olvídalo —replica sonrojándose un poco porque se parece mucho a su padre.

—Siempre me has hablado en castellano, ¿qué te pasa ahora? —se gira y se le abalanza un poco encima.

Ella se quita un poco sin dejar que le toque del todo. Pero España se apoya en la pared, acorralándola y la mirándola fijamente a los ojos, frunciendo un poco el ceño.

—N-No me... No me pasa nada —balbucea sin quererle mirar a los ojos.

—Sí te pasa —frunce más el ceño y... España y sus métodos para reconocer a la gente... Francia ocuparía los mismos. Así que la besa contra la pared.

Britania levanta las cejas y se plancha contra la pared y no puede, pero NO PUEDE evitar dejarse llevar un poco y hasta abrazarle del cuello y hacer "mmmm".

El español levanta las cejas porque Bélgica nunca ha sido tan apasionada con él. Y es que además con lo que te pareces a tu padre y lo que le gustas de por sí... Si supieras quien es empezarías a entender porque les gustan los Brits.

Al notarlo la abraza y profundiza un poco pensando que ha pasado algo malo o… algo. Es que se derrite. No te apures, no es angustia lo que proyecta. Nota eso, lo que se le hace súper raro, porque nunca ha tenido tensión sexual real con ella. Mentiría si dijera que no se deja llevar un poco. ¡Ja! Atrapado.

Y es que ya, olvidémonos de que Bélgica sea útil por ahora. Sólo se deja besar sin control real de su cerebro y al final algo en los lloros de Vaticano devuelve a Papá al mundo.

Gracias.

Se separa parpadeando. Bélgica se le va un poquito detrás, pero no del todo, carraspeando y limpiándose la boca, mirando al suelo con los ojos muy abiertos.

— Tú no eres Belbel. ¿Qué ha pasado?

Wh-What?

—No eres mi niña, ¿qué te han hecho? ¿Qué pasa?

Y es que justo ahora no quiere decir quién es, claro está.

I... I... Dame un huevo.

El moreno parpadea otra vez y la mira no muy convencido, dirigiéndose a la cocina.

—Sabes que puedes hablar conmigo si ese idiota te ha hecho algo malo.

—¿Idiota? ¿Cuál idiota? ¿Tu padre? —murmura con la boca pequeña sin pensar demasiado. Joder, Roma, DÉJALA EN PAZ TRES MINUTOS.

—¡Escocia! ¿Papá te ha hecho algo?

Parpadea confundida.

Alba... Oh! Claro, Alba. No. Alba es un idiota por estar conmigo... De hecho deberías ayudarme a separarme de él.

—¿Perdona? ¿Quieres dejarle? ¿Qué ha pasado? —se detiene de cualquier cosa que esté haciendo.

—Quiero... Ehm... Quiero... —vacila un poco porque sabe, SABE que si Escocia se entera va a enfadarse mucho con ella—. Que me digas que piensas de nuestra relación.

—Pero si ya lo sabes —busca el huevo.

—¿Crees que debería dejarle?

—Pues... creo que es un idiota y no te valora ni te merece, pero...

—¡No es un idiota que no me valora! Yo soy una idiota que no le valora ni le merece a él.

—¡Que vas a no valorarle si estás atontadísima! ¿Él te ha hecho sentir eso?

—Ehm... ¿E-Estoy atontadísima?

—No te avergüences ahora.

—Pero si yo soy la zorra. Venga, dame el huevo y dejémonos de tonterías.

—No eres una zorra, ¡deja de decir eso o voy a partirle la cara!

—¿Tú a él? Ja. Él te la partiría a ti en un instante —suspira y piensa que estos pechos son demasiado grandes y rebotan. Se sonroja con el pensamiento—. Ehm... ¿Dónde están los platos en esta casa?

—No me importa si me la parte, ¡a ti no te falta el respeto el imbécil ese! —le tiende el huevo.

—Nadie me falta al respeto. Puede ser burdo, puede ser mal hablado, pero Alba... Es un buen muchacho. Mucho mejor muchacho que la zorra esa.

—¿Ves cómo estás embobada?

Se sonroja mucho y se le queda mirando con la boca abierta. Ejem ejem.

—¡No estoy embobada! ¡Es un hecho real! ¡Y absoluto! ¡Es un buen muchacho!

—Y te gusta —burlón, calmándose un poco.

—¡No! ¡No me gusta! Sólo me... es Alba.

—Claro que sí, mírate —se ríe y le pasa un plato.

—¡Nooo! ¡No, no me gusta! —se sonroja más porque es absurdo que crea que le gusta su HIJO. Pero aún tiene muy fresco lo que paso recientemente con él. Le arranca el plato de las manos y frunce el ceño poniendo el huevo en el centro, moviéndolo hasta conseguir que se sostenga sin rodarse.

—Anda, ¿desde cuándo lo niegas así? —sonríe de lado.

—Desde siempre... Desde... Es... ¡No me gusta! —Bélgica tsundere por un día.

—Jaaa! que mona —se ríe en burla—. Anda, cuéntame un cotilleo.

—¡Ningún cotilleo, idiota! —aprieta los ojos—. No me desconcentres.

—Andaaaa —la pincha con un dedo, sonriendo.

—¡No sé de qué quieres un cotilleo!

—Pues ya sabeeees, de vosotros, una historia picante —ahora sí se parece a su padre. Riendo tontamente mientras saca el resto de ingredientes para hacer gofres porque cree que el huevo es para eso.

No, bueno. Eso va a ser un DESASTRE. Bélgica se sonroja una vez más y le mira haciendo un poco idiota porque esa risa... EEEESA risa.

—D-De ¿Alba y mía? —balbucea con las orejitas rojas empezando a mover la mano sobre el plato distraídamente para hacer... magia.

—¿Ya le has pedido de hacerlo mientras él lleva sólo la falda esa? —pregunta cascando los huevos, empezando a batirlos.

—Le he pedido que... ¡No le he pedido que haga eso! —aprieta los ojos sonrojada—. ¡No me distraigas!

—Deberías pedírselo, que se lo ponga en una cena que vayáis con sus hermanos y su madre. Te le sientas encima y se la levantas con disimulo... —la mira de reojo batiendo los huevos.

—¡La MATO! ¡Guarra! ¿Ves? Y tú, idiota, ¡¿qué sugerencias son esas?! —el huevo se le mueve y protesta con un "BLOODY hell".

—¿La matas a quién? Anda, no niegues que sería súper sexy, ¡venga!

—¡No! ¡No sería sexy en lo absoluto! ¡No con esa guarra! —y no sabe si lo que tienen son celos o qué, pero le irrita a sobremanera.

—¿Con qué guarra? ¡Sería contigo! —la mira con las cejas levantadas—. Anda, imagínatelo, y además él muriéndose de placer en tu espalda sin poder dejar que su familia lo supiera.

—¡Ehh! ¡Calla! ¡Que sí que me enteraría! Su madre, eso es, ¡ella se enteraría! Y no es necesario que haga guarradas así en público, ya bastante es que las haga en privado con esa idiota.

—¿Qué idiota? ¿Es que está viéndose con otra el gilipollas? —deja de batir.

—¿Podrías dejar de interrumpirme? Estoy haciendo algo importante aquí.

—¡No! A la mierda el desayuno, ¡a la mierda los gofres! —le da un empujón al plato y lo tira al suelo dramáticamente. La toma de los hombros—. ¿Quién? ¿Quién es la otra? ¡Lo mato!

Bélgica da un salto y levanta las cejas flipando un poco con todo el dramatismo, deteniendo su huevo con una mano antes de que pueda tirarlo también, seguramente con demasiada fuerza. Parpadea porque aún no se ha percatado de su error en hablar en tercera persona sobre Bélgica.

W-What? What?

—¿Con quién te está engañando el cabrón?

—¿E-Engañando?

—¿Quién es la otra? ¿Por eso quieres dejarle?

—¿L-La, la otra? ¿Cuál otra? ¡No te inventes!

—¡Tú has dicho que había otra a quien se estaba tirando y que por eso ibas a dejarle!

WHAT?! Pero mira cómo te inventas cosas Ro... Spain! Spain!

—¿Seguro? —aun con el ceño fruncido, no tan convencido.

Alba NO va a ponerle los estúpidos cuernos, ¡por todos los dioses! Ni que fuera tan idiota como para irse a acostar con alguien... Además ¿con quién demonios quieres que se acueste con el cardo insufrible que es?

España le mira a los ojos unos instantes y sonríe convencido de eso.

—Bueno, entonces háblame de esa fantasía que tienes con la faldita.

—No tengo ninguna fantasía con él, pero si te empeñas, me sueltas de los hombros y me das otro huevo —se sonroja un poco—, te diré que sí tengo una relación especialmente cercana con él.

Sonríe... y así lo hace.

—En realidad me pregunto qué tan bien lo conoces tú... —le mira la belga frunciendo un poco el ceño.

—Pues no mucho, ya sabes... lo que contáis tú y Francia —se encoge de hombros—. Y bueno, lo que conozco a su hermano, claro.

—Pareces estar muy convencido de que puede ser un idiota o un gilipollas —le mira de reojo frunciendo un poco el ceño.

—Vaaaale, vale, no es como Inglaterra... —ojos en blanco.

Inglaterra tampoco lo es, yo te recomendaría dejar de insultar a mis... —se detiene y carraspea—...Ios británicos en mi presencia.

—¿Desde cuándo tú eres amiga de Inglaterra? —levanta una ceja.

—Desde... Desde que estoy con Alba. He caído en la cuenta de que todos ellos son... Ehm... Maravillosos —levanta una ceja porque le parece un poco ridículo estar diciendo estas cosas. España la mira a los ojos unos segundos antes de DESCOJONARSE—. ¡Ehh! ¡No te rías! —protesta frunciendo el ceño—. Lo somos... Son. Son. Mucho más que los idiotas latinos hijos de Rome. Estos son... listos y poderosos y todo el mundo suele subestimarlos idiotamente hasta que les someten.

—¿Qué?

Carraspea.

—Es la realidad. Son mejores, más... ehh... divertidos —como le cuesta hablar bien hasta de su estirpe—, y listos y hábiles. En especial la madre de Alba.

—La madre de... ¿qué? ¿Te has golpeado la cabeza?

—¡No! —vuelve a mirar el huevo sonrojándose un poco y pensando que esto es un poco... idiota y egocéntrico. Aunque por lo visto era evidente que esta chica idiota no decía cosas buenas de ella—. No. Sólo he notado que... Ella es buena madre y es lista también y aunque a veces es un poco histérica obviamente quiere el bien para sus hijos... No zorras como yo —aclara entre dientes—, y yo... quisiera ser como ella.

—¡No eres una zorra!

Hace los ojos en blanco

—Sí que lo soy, afrontémoslo.

—¿Pero por qué dices eso?

—¡Porque lo soy! Hay que aprender a reconocer esas cosas. Y como Alba siga empeñado en seguir conmigo... —coloca el huevo de nuevo en el plato sin que se mueva y le pasa la mano por encima.

—¡No, no lo eres! —protesta.

—Sí lo soy, tengo esa mala manía de echar a perder a Alba, poner jaboncitos idiotas en su baño y hacerle preferirme a mí. Además de no ser lo suficientemente lista o buena para él... ¡Ya tuvimos esta discusión arriba! —frunce el ceño porque no está pasando lo que quiere con el huevo en el plato. Se sube las mangas del pijama de borregos.

España la toma de los hombros y la aplasta contra la pared mirándole muy enfadado.

—Agh! ¡¿Ahora qué?! Soy yo diciendo esas cosas de mí misma, cual es el bloody problema. Es... Autocrítica.

—Es auto-desprecio y no me gusta...

—¡No seas dramático! Sólo es verdad que soy una... Especie de arpía que sólo esta con Alba por interés, ¿qué tiene de malo que tú lo sepas también y puedas verlo y tenerlo claro? —puntualiza—. Hay otras cosas positivas en mí... Al menos le alimento bien.

—Que puto interés vas a estar tú con ese imbécil, ¡si has hecho tú más por él de lo que ha hecho él por sí mismo en toda la vida! ¿Quién te ha metido esta mierda en la cabeza?

Bélgica aprieta los ojos sin querer ir mucho por esta línea.

—Mira, sé que debo ser una muchacha muy... interesante y fantástica y buenísima para uno de los hijos de Rome —el español frunce el ceño—. Y por lo visto voy a seguir con Alba, diga lo que diga quien sea —murmura con la boca pequeña—. Al menos déjame un día decir las cosas como son.

—Las cosas como son es que eres una chica estupenda y ese imbécil no te merece si te hace pensar así.

—Mañana seguramente... O en un rato si el maldito huevo funciona bien, volveré a pensar que soy la chica perfecta y maravillosa para el cruel Alba y a darte la razón y tú recordaras tanto eso como esto —sigue y hace los ojos en blanco—. Deja de llamarle imbeciiiil.

—Hay que batir los huevos —suelta fríamente. Ella parpadea porque conoce bien... A Roma. Y sabe de estas actitudes frías.

—¡No te enfades!

—Que no me enfade una mierda, óyete a ti misma —sigue igual de enfadado, sin mirarla. Ella frunce el ceño y arruga la nariz.

—No esperaras ahora que tenga que defender... me

—¡Por supuesto que lo espero!

Bloody hell... Algo he de tener bueno —protesta bajito teniendo muchas dificultades para encontrarlo—. Ehh... Hago a Alba un poco más... Molesto. Quizás no sea del todo mala para él TODO el tiempo. Soy bonita... —e idiota—, tengo unos pechos grandes...

—Ahora que suene como si me tomaras en serio —la fulmina. La belga aprieta los ojos.

—Hago genuinamente feliz a Alba. Ahora sonríe y es hasta dulce, y más ordenado, y me escucha a mí, y me pone delante, y le hago la vida imposible a su madre para que encuentre cosas grotescas y viles que decir de mí porque al final parezco ser sólo una chica normal, BLOODY hell.

—Así me gusta —sonríe un poco y le hace un cariño en la mejilla.

—A mí no, lo detesto.

—¿El qué?

—Es igual. Voy a hacer esta cosa con el huevo —insiste haciendo los ojos en blanco y sonrojándose, detestando a España y más aun a Bélgica —. Ayúdame, ¿quieres? Párate allá.

—¿Qué? ¿Dónde?

—Allá —le señala el lugar más lejano de la cocina—. Quédate ahí un momento hasta que te diga.

El moreno da un paso atrás en esa dirección, sólo uno.

—Mas, más allá... No hagas trampa —deja el huevo y se acerca a él, empujándole un poco del pecho notándose a sí misma más alta.

—¿Pero por qué tan lejos? ¿Qué vas a hacer? ¿No vas a batirlos?

—¡Shhh, no hables! —le pide empujándole un poco más y luego frunciéndole el ceño. España frunce un poco el ceño también al ver que lo frunce.

—Estás muy rara, aun no me has dicho lo que te pasa.

—Mmm... Quizás puedes contarme, mejor, que es lo que suelo hacer estando "normal".

— ¿Pues qué haces de qué? ¿De desayuno?

What?! —levanta las cejas y hasta sonríe sólo de pensarlo—. No, no... En general.

—Valorarte más a ti misma, eso desde luego.

—¿Lo hago? ¿Qué suelo pensar? ¿Qué Alba no me merece? —le mira de reojo volviendo a colocar correctamente el huevo en el plato.

—No, eso lo digo yo, pero no piensas que es demasiado para ti.

—¿Y tú dirías que yo estoy feliz?

—Mal me pese, sí —sonríe de ladito.

—¿Ah, sí? Y... ¿Tú nos has visto juntos muchas veces? Venga, cuéntame como si yo no supiera nada.

—¿Por? ¿Qué pasa?

—Sólo hay... ¿sabes?, hay días que uno necesita que le recuerden esas cosas.

—Pues no, no os he visto, ya sabes que el muy idiota nunca quiere acompañarte con tú familia, pero eso sí, tú que no faltes cuando vais con la suya.

—¿En serio nunca nos has visto juntos? —levanta las cejas y sonríe un poco porque eso es como una pequeña victoria maligna. Hace unos movimientos extraños sobre el huevo—. ¿Y qué cuento yo de él en general?

—Nunca no, pero pocas veces. ¡Pues que me vas a contar! Cotilleos, ya te he dicho antes que me cuentes alguno.

Frunce el ceño porque el huevo no está haciendo las cosas que debería estar haciendo. Arruga la nariz y se sube más las mangas del pijama.

—¿Cuál es el mejor cotilleo que te he contado?

—Pues lo de que es multi orgásmico que yo aún no me creo.

Creo que se le caen el huevo y el plato al suelo.

Whaaat?

—¿Qué? Ya te he dicho muchas veces que en los hombres no... Es que tiene que ser mentira, tienes que haberlo sentido mal.

—Me estás diciendo que él TAMBIÉN... Ohhhh Ohhh! OH —sonrojo, SONROJO, apretando los ojos.

—¿También?

—E-E-Eeees de-decir... —el sonrojo es BRUTAL—, N-no es que ellos... No es que yo... N-No es...

—En cualquier caso, no me lo voy a creer hasta que no lo oiga yo mismo a través de la pared y para eso tienes que traerlo. ¿O quién más lo es?

Se sonroja hasta el pelo y mira que Bélgica no es pelirroja.

—Nadie. ¡Nadienadienadie! —aprieta los ojos pensando por un segundo en si sus demás hijos lo son, sin poderse creer el haberle heredado ESO al escocés—. Y no voy a traerlo para que lo oigas es...

—¿No? ¿Al final Irlanda sí o no?

—¡¿E-Eire TAMBIÉN?!

—Yo qué sé, tú me lo dijiste.

—¡¿Me he acostado con Eire?!

—¿Qué? No que yo sepa. ¿Lo has hecho?

Termina de recoger el huevo y el plato del suelo, irguiéndose de nuevo.

—¡Más vale que no! ¡¿Pero cómo coño sé si él es... Multi... Eso?

—Pues no lo sé, ¿no era que Irlanda se lo contó a Escocia o algo así?

—¿Y Cymru y England?

—¿Quién? Inglaterra no lo es, eso ya te lo digo yo.

—¿Cómo sabes?

—¿Cómo que como lo sé? —inclina la cabeza.

—Sí, como sabes que England no lo es... ¡¿Tú te has acostado con él?! —levanta las cejas.

—Fue hace mucho, ya lo sabes. Pero aun así, Francia me lo habría dicho.

—Oh! ¿En verdad, tú? —levanta las cejas.

—¡Eh! ¡No te burles!

—No me burlo de ti.

—De todas formas debieron heredarlo de su madre —se encoge de hombros.

—¡NOESVERDAAAAAAD! ¡¿DE DONDE SACAS ESO?!

—¿Cómo qué no? ¿De dónde iban a sacarlo si no? ¿Del padre? De todos modos no sabía que eso se heredaba genéticamente, ojalá Britania hubiera sido la primera de papá y lo hubiera heredado yo —se ríe.

Y es que debe ver a Bélgica a punto de morirse del sonrojo. Quizás como nunca la ha visto en su vida... Estrenamos los capilares de la cara de la belga.

Britannia NUNCA hizo NADA de eso con tu estúpido padre.

—¿Perdona? Anda, ¡si pareces ella! —sigue muerto de risa.

—¡NOPAREZCONADA!

—Claro que sí, chillas como ella.

—Me... Me he acostumbrado a hacerlo porque a Alba le gusta —gracias, Bélgica.

—¿Perdona?

Yes. Es igual —se rasca la frente con los ojos apretados—. NO creo que Britannia sea multinada.

—Yo no lo creo, lo sé, Papá nos lo ha dicho. ¿Pero de qué va eso de que a Escocia le gusta su madre?

Bélgica abre la boca en shock e indignación.

—¡¿PERO LES HA DICHO EL MUY IDIOTA?!

—Pues... eh, venga, es un secreto.

—Voy a MATARLO.

—¡No! ¿Por qué?

—¡Por idiota! ¡Porque no puede decir esas cosas! —chillidos, chillidos.

—Pero si no se lo ha dicho a nadie más que a nosotros.

—¡Noselopuededeciranadiedenadienuncanada!

—Pero mujeeer... si somos sus hijos.

—¡MENOS AÚN! — se tapa la cara.

—¿Por? Estamos acostumbrados a contárnoslo todo entre nosotros.

—Les odio.

—¿Qué dices? Anda, vamos a hacer los gofres.

Parpadea un poco perdida y es que aun quiere matar a Roma.

—¿Cuáles gofres? —pregunta mientras se imagina métodos para asesinarlo.

—Pues para desayunar, lo que hacías con los huevos.

—Yo no hacia eso con el huevo, estaba intentando hacer... otra cosa. ¡Pero me distraes! —protesta—. Aunque creo que no va a funcionar.

—¿Que estabas haciendo?

—Ha-Hacia... Quería averiguar... Ehm... Quería hacer magia.

—¿Magia? Es un poco pronto para eso ¿no? —bosteza.

—No me parece que haya hora del día para hacerla. Pero no veo que vaya bien —No nota siquiera el sarcasmo en su voz, se mira la palma de la mano preocupada, le mira a él y susurra algo por lo bajo.

—Pero es un truco de esos... ¿en qué consiste?

—En que te calles —frunce el ceño al ver que no funciona.

—Entonces seguro no funciona —se ríe.

Frunce el ceño aún más y vuelve a decir las palabras más lentamente. España la mira hacerlo sin tener idea realmente de lo que hace y pensando que esta rara de cojones.

Bloody hell —susurra notando que esto no va como debe. Le mira otra vez volviendo a decir cosas raras.

—No entiendo nada de lo que haces.

—¡No hago nada! ¡No sirve! —sisea frunciendo el ceño, un poco en pánico dando vueltas sobre sí misma buscando a alguna de sus hadas, a quienes suele ignorar porque SABE que están SIEMPRE ahí.

—Pues... eso veo. Eres muy mala con esto.

—No, no soy muy mala, sólo es que no tengo un ápice de magia —responde angustiándose ahora un poco de no ver a ninguna de sus hadas y a ninguna cosa mágica a su alrededor, sintiéndose un poco sola a la mitad de la cocina de España.

—¿Pero es que no te sabes el truco o qué?

—¡No es de hacer trucos!

—Anda, vamos a dormir que estas muy cansada.

—No estoy cansada. Tengo que ir a casa de Eire.

—¿Por qué?

—Tengo que hablar con los muchachos.

—¿Cuáles muchachos?

—Mis... L-Los hermanos de Alba.

—¿Para qué? —le mira inclinando la cabeza sin entender.

—Es urgente... Es… Yo... Una cosa de vida o muerte.

—¿El qué?

—Magia.

—¿Magia? ¿De qué hablas?

Alba me está enseñando a hacer magia, ¿vale? Magia de verdad. Como bruja.

—Magia como bruja... —repite.

—Magia como bruja, sí. Bruja de verdad. Como... Britannia.

—¿Y qué harás con esa magia?

—Jugar a los mudos contigo, para empezar —le sonríe

—¿A los mudos?

—Sí, ¡dado que todo el tiempo estás hablando! —protesta un poco pensando que de verdad España se parece mucho a Roma. Se sonroja y suspira—. ¿Puedo preguntarte algo?

—Nunca te ha molestado que hable— la mira un poco desconsolado. Ella le sonríe un poco con esa cara porque conoce a Roma desconsolado también.

—Agh, venga, no seas chillón.

—¿Qué quieres saber entonces? —parpadea un poco con el coqueteo. Y Britania tiene a bien aclarar que ¡Noestacoqueteando!

—Que... Que dicen en general de Britannia... Ehm, por ejemplo... Rome —se sonroja al preguntarlo.

— ¿Qué dice? ¿De qué?

—Ehm... En general.

—Pues... no sé, lo que todos, que es una loca histérica regañona y que por algún motivo está enamorado de ella. Al final nadie sabe explicarme nunca que les veis a los británicos.

Se sonroja un montón con lo de estar enamorado de ella, tapándose la cara.

—Deja de decir que está enamoradooo.

—Pues ¿qué voy a hacer yo si lo está? —se encoge de hombros.

—Waaaah!

—¿Por qué gritas?

—Eres un idiota tú también.

—¿Yo? ¿Por?

—¡Porque si! ¡Por idiota!

—Pero... ¿de qué hablas? —frunce el ceño—. Te comportas muy rara y que me hagas subir a ver a los británicos...

—¡Es algo urgente e importantísimo! —se le acerca y empieza a empujarle—. Venga, nos tenemos que ir de inmediato.

—Ven... —la lleva al cuarto yempiezaadesnudarse. Ella parpadea, parpadea.

—¡¿Q-Q-Q-Que haces?!

—Voy a vestirme, no querrás que vaya en pijama...

—¡Pero no te desnudes asiiiiií! —se tapa los ojos.

— ¿Eh? ¿Así cómo?

—¡Pues así! ¡Conmigo aquí! ¡¿Que no tienes bloody pudor?!

—¡Pero si me has visto mil veces!

—¡Eso no es cierto! Y voy a acusarte con Alba.

—Claro que me has visto. ¿Ahora te pone nerviosa mi culo? —se baja los pantalones y se lo muestra haciendo un bailecito de caderas. Riendo.

La belga abre los ojos como platos... Y la boca. Y se sonroja como si no hubiera mañana pensando que... ¡TienemejorculoqueRoma! Y de hecho, creo que hasta se le olvida taparse los ojos y chillar, hipnotizada.

—Aaaah ¡a Belbel le gusta mi culo! —se muere de la risa y se quita los pantalones yendo a abrazarla.

—No me gusta tu... ¡Ahhh! —se plancha contra lo que sea que tenga detrás, debe ser la pared.

—Claro que sí, mira —le toma una mano y hace que se la ponga en el culo, tan divertido... es la falta de sueño.

—¡Waaaah! ¡No! —se lo apachurra un poco igual y el español se muere de la risa dándole un besito en la mejilla. Le mira incrédula y sonrojadita.

—¿Por qué me miras así?, ya está, no pasa nada —le pasa una mano peinándola un poco.

Y es que hasta tiene la respiración agitadita y cara de idiota... Con la mano en tu culo. Y es... Es que estas muy cerca y eres muy guapo y no entiendes nada de lo que pasa.

Antes de pensárselo un poco más y arrepentirse, le da un beso en los labios. España parpadea con eso, pero no se aparta, claro. Y es que tiene cierta gracia... Porque es la zorra. Puede portarse de verdad como una zorra sin que pase nada.

El problema es que España siente el beso raro, así que le da curiosidad y no te creas, que hace mucho tiempo que sabe que Bélgica no le ve de esta forma y él tampoco la ve así, ni quiere hacerlo, pero eso no quita que no sienta una ligera envidia porque a Francia si lo ve así, como si fuera más guapo o más seductor que él.

Pues ahora mismo está teniendo una tensión sexual contigo que no veas. Se lo medio come. Porque es guapo y mono y tiene un culo fantástico y se parece a su padre sin serlo.

Porque Francia siempre pretende ganarle en eso, con TODOS salvo con Romano y porque le habría girado la cara de siquiera intentarlo... y él siempre, siempre se deja ganar sin pelear ni intentar seducir a nadie... y es feliz con eso, pero a veces, si se presenta una oportunidad como ahora... le toma de la cintura y la hace girar como hace normalmente con Romano para tirarla a la cama, cayéndose sobre ella.

Y es que... Esta PÉRDIDA. Se deja tirar en la cama, haciendo una fantasía breve en su cabeza sobre el español siendo un extraño desconocido sensual al que conoció en la calle de regreso de la escuela y quien la sedujo con su fantástico culo y sus encantos.

El problema es que sabe perfecto que es... una mujer. Es decir... no es Romano. Puntos para España, aunque... Britania no se corta.


No sé cual de los dos vais a acabar peor en este rollo, chicos. ¡No olvides agradecer a Holly su beteo y edición!