Creo que puede que se separe antes de que la cosa se le vaya de las manos entonces. Gracias. Porque además oye a Vaticano de fondo otra vez. Más gracias aún...

Bélgica respira entrecortadamente, sonrojada y con los labios hinchados. Se le esconde en el cuello en cuanto se separan y cae en la cuenta de donde está.

—Shhh... Vamos a... vamos a vestirnos —pide un poco sonrojado, acariciándole la espalda—. Yo. Yo voy a vestirme... me despido de Romano y... y luego hablamos de esto.

Ella se humedece los labios y traga saliva. Asiente.

—Q-Quizás deba ir a cambiarme yo también y... Y eso —susurra nerviooooosa.

—S-sí... sí. Sí, vale. Ve, nos vemos abajo, yo le explico a Romano —se pasa una mano por el pelo.

La belga se sale de la cama con una rapidez absoluta y sin mirarle, roja e incóoomoda. Y quizás vaya a meterse al armario del cuarto de invitados. No sabía que podía hacerlo. No lo hacía antes, pero vio una vez a Inglaterra hacerlo y fue como... ¡Que idea!

Él la mira marcharse de reojo y tiene que pasarse una mano para acomodarse las regiones vitales. Se viste a toda prisa antes de ir a buscar a Romano. Romaaaaano que está jugando a la Play y dándole de comer a Vaticano a la vez.

—Ehm... ¡Hola!

—Hey —distraído, pone pausa una vez más y le da un bocado de papilla a la niña... Junto con un beso. Vaticano se lo medio come, medio tira por encima porque está más dormida que despierta.

—Voy a... voy a acompañar a Belbel a casa de los británicos locos a no sé qué cosa que me ha pedido, ¿vale? ¿Todo bien por aquí?

—No en realidad... Es ridículamente temprano y si apago la play voy a quedarme dormido dándole de comer... A ella que está a punto de quedarse dormida —responde sin procesar todo lo que ha dicho... Parpadea y le mira—. Espera... ¿Qué van a dónde?

—Al norte, a casa de no sé quién, algo va mal y está verdaderamente rara, voy a ver si no necesita que le rompa la cara a Escocia. Vosotros dos deberíais acostar... IROS A DORMIR.

—¿Rara? —levanta las cejas y es que Belbel es SU niña amada y adorada a la cual no se le toca ni con el pétalo de una rosa—. Deja hablo con ella...

—¡No! No, no. Nonono, no te preocupes, yo me ocupo —claramente nervioso.

—¿Por? ¿Qué te dijo...? ¡¿Que te dijo?! ¡¿Que le hizo el gañan ese?! ¡Voy a cortarle los huevos!

—Calma, calma, yo lo hago. Te quiero mucho, MUCHISIMO ¿vale?

Romanito le mira extrañado y con el ceño fruncido otra vez.

—No. ¡Tú no sabes cortar huevos y ser firme cuando debes serlo!

Roma... porfa.

—¡Pero es que Ayer estaba bien y normal en la cena!

—Ya... ya lo sé, de verdad está rarísima, no parece ella.

—¡¿Pues cómo es que no me dejas hablar con ella?!

—Bueno... de todos modos no te preocupes, sólo eso. Te llamo si hay problemas.

Le mira y hace un mohín.

—Ven, ven acá... —le pide estirando una mano hacia él.

España se acerca. Romanito le toma de la camiseta y tira de él un poco hasta darle un beso rápido en los labios, sonrojadito. El español levanta las cejas y se le echa encima comiéndoselo. Él levanta las cejas porque no esperaba (idiotamente, sí, si siempre que le das un beso la respuesta es que te coma) esta reacción así. Le deja hacer.

Y España no se separa hasta al cabo de un buen rato porque... se ha dejado llevar antes por ¡BÉLGICA! Romano se separa un poquito después de un par de minutos y le mira preocupado.

—¿Qué es lo que pasa?

—Nada —carita de desconsuelo.

—Sí que pasa —frunce el ceño e inclina la cabeza.

—No, de verdad, no te preocupes... te quiero muchísimo y siempre lo haré.

—Pareciera que te estas despidiendo para siempre —el dramático.

El español se ríe un poco y a media risa vuelve a besarle dispuesto a hacerlo hasta que Bélgica baje. Y el otro le besa un poco más agobiadillo ahora, apretándole contra sí en un abrazo. Y España acaba sentado en sus rodillas. Los dos en modo pasión latina. Sip.

Ehm... Tarde o temprano deben darse cuenta de que Bélgica no baja. Pues sexo en el sofá. Frente a Vati, que está dormida y delicadamente puesta en la butaca. Francia dice que eso no es justo porque su padre no lo hacía nunca frente a ellos de pequeños. Pero lo que no sabe Francia es que cuando eran del tamaño de Vaticano tenían las cunas en el cuarto de su papá. Quizás ahí empezó la perversión.

Romano se deja, desde luego, olvidándose de la play y de Bélgica, porque España está muy pero muy raro. En fin...cuando acaban es que sí nota España que Bélgica no ha bajado. Ya más tranquilo después de haber besado al italiano un rato, cuando este le ha echado, es que vuelve a subir en busca de ella.

¿Belbel? —golpea la puerta. Naaaaada—. Belbel ¿Estás bien? —mete la cabeza—. Ya le he explicado a Romanito y... —parpadea al notar que no hay nadie—. ¿Belbel?

Bélgica se mete un bueeeeen susto porque ya se había relajado un poco e intentaba hacer magia en el armario.

—¿Dónde estás? —va a mirar al baño y chan chan chaaaaan. No estÁ. Ella se tapa la boca y se sonroja, temblando un poco—. ¿BÉLGICA? ¡BÉLGICA! —grita.

Y es que cualquier sonido que haga será muy tenue... se mueve para plancharse con la pared aún más y uno de los ganchos con ropa de Romano colgados ahí rechina un poco. El español parpadea frunciendo el ceño sin estar seguro de lo que ha oído.

¿Bélgica?

Se oye un susurro de un "bloody hell" muy suave.

—¿Estás... en el armario? —se acerca y lo abre.

—Ahhhhh!

Se asusta dando un saltito atrás. Ella se asusta más, créanme.

—¡Que susto! ¿Qué haces aquí dentro? —pregunta él, ella sigue mirándole, sonrojada—. Venga, ¿no teníamos que irnos? —pregunta inclinando la cabeza y tendiéndole la mano.

Y-Yes But But But... —mira la mano como si fuera una araña peluda... Gracias por los ejemplos, Inglaterra.

—¿Es por lo de antes? —gira la mano hacia arriba. Ella se lleva las manos a la cara. España parpadea y se la pone en la cabeza.

—No hables de esto nunca, ¿vale?

—Tú y yo tenemos que hablar de esto...

La belga niega fervientemente con la cabeza.

—Eh, venga —se agacha y la abraza, levantándola.

Bélgica podría seguir gritando y protestando, pero... Intenta calmarse a sí misma y vuelve a escondérsele un poco en el cuello.

—Tienes que calmarte y vestirte —la deja en la cama.

—Tengo que calmarme y vestirme —está de acuerdo contigo en esto. Asiente—. Espera afuera.

—¿Fuera?

Yes. Afuera. Voy a vestirme y no vas a verme.

—¿Eh? Desde cuándo... vale, vale, voy fuera —decide pensando que tiene que ver con lo de antes.

—Desde hoy, Bloody hell —protesta—. Latinos locos.

España sale y suspira, esperando junto a la puerta. Decide ir a por una chaqueta más gruesa y una bufanda si tienen que ir al norte. Bélgica se tarda un buen rato en decidir qué demonios ponerse porque nada de la ropa que hay ahí le parece que es su estilo.

—¿Ya estás? —golpea la puerta después de un rato, el español.

No, wait! Ahí voy —se tarda otro rato más en organizarse los pechos que son enormes.

—Vengaaaa —el impaciente, rasca un poco la puerta.

—¡Esperaaaa!

—Date prisaaa —toca con un ritmo en la puerta.

—Por las barbas de Merlín, ¿eres así de molesto siempre?'

—¿Las qué de quién?

Merlin!

¿Merlin? —mete la cabeza.

—Yes, Merlin —se pone la blusa después de pelear con el bra por un rato, aun en... Tanga. Porque Bélgica sólo trae tangas.

—Aun estás asíiiií —protesta.

—Agh! ¡Saaaaal!

—No, que no acabas —risas. Ella se pone la falda corriendo, avergonzadita—. Vas a tener frio sin medias.

—Pero no me gustan.

—¿Por?

—Son incomodas y se pegan... El tipo de ropa que solo Galia soporta.

El moreno se encoge de hombros.

—Claro que esta falda es corta...

—Te ahorcaría ahora mismo si pudiera...

—¡Es que no me gusta la ropa que tengo!

—Pues ponte ropa mía.

—¿Tuya? Pero me va a venir enorme —no pareces consciente de tus proporciones.

—No, sólo un poco grande, vamos.

—Unos pantalones.

—Ven —le tiende la mano y le sonríe encantador. Ella se sonrooooja otra vez... Y se la da. Tira de ella y le pone la otra mano en el culo sin pensar y la belga pega un BUEN salto, así que las quita enseguida.

Spain!

—¡Lo siento!

—¡Qué vas a sentir!

—Pues ha sido un acto reflejo y... ¿Por qué me haces esto? Sabes que yo quiero mucho a Roma.

—¡Es tu padre!

—No es mi padre.

What?

—Pues que hablo de Roma, no de mi padre.

—¿Eres estúpido o qué? Roma es tu padre.

—¡Hablo de Italia!

Italia... Ah! ¡El muchacho!

—Sí, exacto —mete la cabeza al armario—. ¿Qué quieres? ¿Unos tejanos?

—Quiero una falda larga — ¿nada más? Ya, claro, como España se pone de falda larga diario...

—¿Tú te crees que yo tengo una falda? —saca la cabeza y se ríe.

—Pues... No lo sé, quizás —se encoge de hombros la madre de los muchachos que SI tienen falda—. Algo que no sea zorril, pero que sea cómodo, los pantalones no son del todo cómodos.

—Tengo un chandal, es del Real Madrid, pero mola mucho —lo saca y se lo muestra. Y tenía que ser del real Madrid.

—Pues... Anda, vale, dame eso que al menos se ve suave.

Se lo da, claro, porque a España le da igual la ropa.

—¿Y arriba? Algo oscuro.

—Tengo... una sudadera —la busca y se la da.

Thank you —se sonroja más. Él le guiña un ojo.

—Venga, vístete. De todos modos Romano se va a enfadar con nosotros si te ve yendo en chándal, pero bueno, no pasa nada. Además, si no le gustas igual a tu novio en chándal es que no es lo bastante bueno.

Ella se sonroja y abraza un poco las cosas con las que se va a vestir y... Hace los ojos en blanco con ese segundo comentario.

—Seguro le gusto como sea, chándal o no.

—Precisamente, aunque vosotros siempre habláis de la importancia de ir bien vestido, ¿sabes cuanta ropa tiene Roma? Y la que tiramos cuando le montamos el cuarto a Vati... ¿por qué no te estás vistiendo? —pregunta al notarlo.

—Porque sigues aquí.

—¿Y? Sigo aquí porque te estoy contando de Vati y su cuarto, y... ¿sabes que ya tiene casi más ropa que yo? Roma dice que es porque ella se ensucia y hay que cambiarla, pero sé que le encanta comprar ropitas de bebé y de niña aun peor, no tengo ni idea como es que los bebés pueden tener ropa que pasa de moda o de estilos, ¡son bebés!

—No voy a vestirme mientras estés aquí.

—Y bueno, no se lo digas a Romano porque él cree que no le considero personalidad, pero no es eso es que... quiero decir, es un bebé, no se da cuenta aun de la ropa que lleva ni si le gusta o no o si está pasada de moda. ¿Por qué no?

—Los bebes necesitan ropa cómoda y calientita. Y no voy a vestirme aquí enfrente de ti —MENOS aún después del BESO.

— ¿Por? Lo has hecho miles de veces. Y estamos hablando.

Se humedece los labios, traga saliva y decide que ya bastantes cosas raras ha hecho hasta ahora... Quizás sea buen momento además para ver qué pasa si uno se desnuda enfrente de un chico... Al menos no es con su propio cuerpo. Una probadita de ser "latina" como el estúpido Romano. Así que se levanta la camiseta.

—El caso es que Vati es un poco calurosa en general y aquí siempre hace mucho calor, así que la ropa que tiene no es tan de calor, aunque no creas que no le compra igual ropa de abrigo porque se ve monísima —sigue tan tranquilo sin inmutarse. Bélgica se sonroja MUCHISIMO dejando de oír el asunto del calor, cubriéndose los pechos con las manos.

—Tengo que ponerme un... A-Algo en estas cosas.

—¿Eh? —deja de hablar y la mira, levantando las cejas al notar que no lleva sujetador. Ella se sonroja más al ver que levanta las cejas—. Pues, sí, deberías porque... ¿Te han crecido?

—Me-Me-Me... ¡¿Queeeee?! Shut the... Waaaaah! —da vueltas sobre sí misma.

—Pues es que... a ver, déjame —se le acerca. Y es que no se había fijado hace mucho tiempo.

—¡No! No, no... Que... —se plancha contra algo al ver que se le acerca y se las detiene una con cada mano, pensando que los hijos de Roma son tan terribles como él...o más.

—¿No? —parpadea un par de veces.

—¡No puedes tocarme!

—¿Por?

—¡¿Cómo vas a tocarme las tetas?!

—Pues... con las manos.

—¡No! ¡¿Por qué vas a tocármelas?! ¿Que no tienes novio y yo también?

—Ehm... no es una cuestión sexual...

Se sonroja tres veces más con esa aclaración, ahora sintiéndose pervertida. España vacila también y por algún motivo, se sonroja por contagio.

—¿Para qué vas a tocármelas si no?

—P-Pues porque... porque las... recordaba más... ehm... yo... eran pequeñas... y... O sea, no han sido nunca pequeñas, pero... lo que quiero decir es que ahora parecen haber crecido —risa nerviosita.

—Algún día... Tú y yo...

—¿Eh?

—Tú-Tú y yo alguna vez hemos... —gesto con el dedo para señalarse a ella y luego a él.

—¿Qué? No, no, ¿por qué me preguntas eso? Ya sabes que no.

—Sólo... Curiosidad. ¿Cómo sabes el tamaño entonces? —pregunta apretando los ojos.

—Pues porque los sé, porque te he visto muchas veces, desnuda y en bañador. Y en bikini y en ropa interior…

Aprieta los ojos preguntándose como coño es que, con esos besos y tocándole así... Nunca se han acostado.

—Pero a ti siempre te ha gustado Francia, no entiendo qué te ocurre.

Ah, Francia! Bloody hell con estas personas!

—¿Qué? ¿Pero qué te pasa? ¡Es que pareces otra persona completamente!

—No, no... Soy yo, sólo un poco diferente —susurra y hace un SOBREESFUERZO para quitarse las manos de los pechos—. M-Mira... To-Toca lo que quieras para confirmar.

—¿Qué? —vacila y frunce un poco el ceño, pero venga, no se puede decir que no se le van los ojos.

Y dudo que alguna vez en su vida haya visto TAN sonrojada a Bélgica y lo que pasa es que no la toca. Aunque en estas condiciones tampoco es como que tuviera que tocarla para que este roja como una manzana. Pero es que si no la toca… se queda planchada contra la pared unos segundos sufriendo... Y luego se sonroja más, y se da la vuelta para darle la espalda, haciéndose bolita. Por una vez que le dice a un chico que la toque así.

Belbel —le pone las manos sobre los hombros y la abraza—. Que yo te toque los pechos no va a ayudarte en esto, no puedo ayudarte si no me hablas.

—Tú dijiste que querías tocarlos —protesta pensando que todo esto es idiota y va a matar a sus hijos—. Sal de aquí.

—Pues sí, pero... ven, ven, anda —hace para que se gire abrazándola más.

—No es que me pase algo, sólo es un día extraño —se resiste un poco a girarse, eso sí.

—¿Seguro? —le acaricia el pelo y la achucha—. Sabes que yo te quiero pase lo que pase, ¿verdad?

Alba debería estar celoso de ti... —concluye en un murmullo.

—¿Eh?

Se le acurruca un poquito a pesar de todo porque esta calientito y PUEDE hacerlo. Es decir, se le repega como gato. Él le acaricia la espalda consolándola con esa naturalidad que tienen los latinos.

—Deberías pensar mejor de Alba... Es un buen muchacho.

—¿Seguro? Me da mucho miedo que sea malo contigo —confiesa. Ella aprieta los ojos porque no es su estilo decir cosas bonitas.

—¿Malo cómo? ¿Qué crees que pueda hacerme? —pregunta empujándole un poco, incomoda con su desnudez.

—Pues no lo sé, ya sabes, él... ellos a veces no saben expresar bien sus sentimientos y temo que te haga daño siendo cruel... o que con eso de hacer nada más lo que quiere no haga algo que tu necesites o no esté a la altura de alguna situación.

—No seas dramático. Quizás Alba no haga todo lo que uno quiere, pero si yo soy lo bastante lista... que al parecer lo soy, conseguiré que haga muchas cosas. Lo tengo comiendo de mi mano.

—Vale, vale —suspira y se ríe un poco—. Sólo quiero que seas feliz, de verdad —beso rápido. Ella se queda con cara de idiota y ojos bastante abiertos.

—E-Eres un idiota —conclusión habitual.

—¿Qué? —otra vez.

—¡Lo eres! ¡Ahora largo de aquí que no vamos a salir nunca!

—Vale, vale, pero estás muy rara —sale.

Aprieta los ojos y suelta un gritito agudo porque... es que le gusta y es molesto y le enseñó los pechos y después de eso se riñe a sí misma "¡Britania, eres idiota!" y se viste con el chándal y la sudadera, sintiéndose ridícula con esta ropa moderna.

España es infinito, así que vuelve a entrar, alarmado con el grito y Bélgica pega un salto con el chándal a la mitad de las piernas.

What the hell!

— ¿Estás bien? ¡Has gritado!

Bloody Hell! Yes, sólo... yes! ¿Vas a entrar cada diez segundos sólo porque respiro? — es posible que le lance algo a la cabeza, lo que sea que encuentre por ahí.

—¡Joder! Vale, vale, pensé que te habías hecho daño —sigue y sale—. Es que no entiendo por qué tengo que salir, sinceramente. Esta más rara que un perro verde —sigue hablando desde fuera.

—No estoy rara, ¡sólo estoy siendo una persona con pudor como DEBERÍA SER! ¡No veo por qué he de estar enseñándote el culo! —se queja terminando de vestirse, sin sostén... por cierto... vas a arrepentirte... Busca por ahí en el armario de España y consigue unos zapatos deportivos.

—Pues porque te he visto un millón de veces, tenemos bastante confianza para que lo del pudor sea raro ahora.

—Eso es una locura de ustedes, ¿saben? Lo mismo dice tu estúpido padre.

—Pues es que es la verdad.

—¿Me estás diciendo que yo te puedo pedir que te desnudes así como así y vas a desnudarte?

—¡Pues claro!

Sonríe un poco malignilla.

—Bien, entra y desnúdate.

—¿Ahora? ¿Por? —mete la cabeza igual.

—Anda, desnúdate... para que veas como es que no es tan fácil.

Levanta una ceja con cara de "¿me estás retando?". Ella levanta las dos con cara de... sí.

—¿Ves?

—Es que... —cierra los ojos y empieza a mover las caderas siguiendo el ritmo en su cabeza con una sonrisa que no es para nada idiota de esas que le salen a veces. ¡Españaaa! Y como es un hortero se pone a dar palmas y a cantar bulerías mientras se quita los zapatos, un pie con el otro.

Es que Bélgica se medio muere de todos modos y le da una poca de risa floja sin poder evitarlo, que se le pega al español, en realidad, pero sigue a su rollo. Se levanta la camiseta y se abre los pantalones bajándoselos a la cadera sin dejar de moverlas ni cantar, acercándose a ella.

La belga da un pasito atrás mirándole un poco embobada, porque es que te pareces un montón a Roma... y no. Él hace otras cosas igual de tontas... pero ya te aseguro yo que España baila mejor que Roma cuando baila solo.

Y es que debe estar idiotizada con el movimiento de cadera (y culo) y... En general, con todo. Él se quita la camiseta poco a poco y se la tira guiñándole un ojo. Sin dejar de reírse. Ella se ríe un poco otra vez tapándose la cara con las dos manos, considerándole a la vez idiota y adorable. (Y tremendamente guapo).

Se acerca a ella y le toma de las muñecas con suavidad, porque le parece mona y se parece un poco a Romano avergonzándose tanto.

—¡Nooooo, no hagas tonterías! —protesta.

—Tú lo has pedidoooo —canta donde no toca tirando para que se suelte la cara, sonriendo sin pensar en desde cuando Bélgica es TAN mona. Ella se ríe más, tontamente, sonrojándose más y escondiéndose un poco.

—Yo te rete para que te desnudaras y sólo estás haciendo el payaso.

—No es verdad, mira, ¡me estoy desnudando! —risas —. Pero mi papá me enseñó que cuando se desnuda para una señorita tienes que hacerlo con gracia.

Es que se muere de la vergüenza y de la risa otra vez, y se la pega al idiota otra vez, que la abraza porque así es él.

— ¡Nooooo! ¡No me abraceeeees! ¡No era ESE el tratoooo! —le empuja.

—Vale, vale —la suelta riendo —. Pero ya me contarás de que sirve desnudarme si no me miras.

—Te estoy mirandoooo —se descubre un ojo.

España mueve la cabeza para intentar verle el ojo por el aujerito. Ella lo tapa otra vez. Le pone las manos en la cintura para hacerle cosquillas.

— ¡Nooooo! ¡No! —suelta un chillido y se ríe más aunque Bélgica es menos propensa a las cosquillas —, cosquillas no, ¡para!

Y no para porque es precisamente que Bélgica es menos propensa, peleando un poco y jugando. Y es que en algún punto de chillidos y protestas, Bélgica le echa una de ESAS miradas medio idiotizadas, embobadas, sonrojadas, de "me lo estoy pasando muy bien" que España nota, pasándoselo igual de bien, pero se tropieza con sus propias zapatillas y se cae de culo al suelo porque si no esto va a acabar mal. Ya iba Romano a tocar la puerta.

Bélgica se ríe a carcajada limpia como no se ríe nunca... Más que cuando esta con Roma.

SPAGNAAAAA! —grita Romano que lleva un rato oyendo las risas y ahora ha oído el batacazo.

—Au... —es que se ha hecho un poco de daño en el culo, pero no deja de reírse y cuando oye la voz de Romano vuelve en sí, volviendo a vestirse a toda prisa. Bélgica le mira hacer sintiéndose un poco sonrojadita. —¡Estoy bieeeeen! —le grita a Romano, levantándose—. ¡Ya nos vamos!

BELBEEEEL!

Desde luego, Bélgica ni enterada de que le hablen a ella, ignora a Romano y a su grito.

—Venga, vamos —España toma la de la mano tirando de ella y la lleva abajo

Romano cargando a Vaticano se acerca a ellos en la puerta. España se paraliza y se sonroja de golpe con ello, sintiéndose culpable con lo que acaba de pasar con Bélgica, notando que casi le hace un streaptease. Pero a quien está escrutando del todo incrédulo el italiano es a la chica y la ropa que trae.

—Ya nos... vamos y... estaremos bien, en serio. Te llamo cuando lleguemos.

— ¡¿Pero qué haces vestida así?! ¡¿Qué es lo que está pasando?! —fulmina a España porque no le dijo que fuera algo TAN grave.

—Sólo quería ir cómoda, no pasa nada, Roma... —lloriquea un poco, mirando al italiano sin querer hablar mucho con él porque ya bastantes líos tiene con el español que cree que esta rara, no quiere a dos con la misma idea.

—Sí que pasa, no puede... ¡No puede ir ahí así vestida!

— ¿No crees que es mejor que vaya así si vamos con los idiotas del norte? —susurra el español.

—Así mal vestida y sin peinar a dar... ¿Lastima o algo así? Debería ir despampanante.

— ¡No es para dar lástima, Romano!

— ¡Claro que sí, no trae ni brassiere!

What?!

—Es para que se replanteen si les gusta —vuelve a susurrar el español.

Romanito frunce el ceño y se cruza de brazos mirándola y luego al español intensamente, que aparta la mirada y baja la cabeza. El italiano frunce el ceño.

—Más vale que me hables cuando lleguen. Esto no me gusta y como lo que estés haciendo es proteger al idiota de France de alguna manera...

—No, no, no tiene nada que ver con Francia, ¿verdad? —pregunta a Bélgica para que corrobore. Ella asiente.

—Como si no supiera que ella también puede protegerle.

—Pero es que es la verdad... bueno, te llamo al llegar, ¿vale?

—Sí, vale, vale... Háblame —se acerca a Bélgica y la abraza.

España se queda un poco sin respiración porque aún está afectado con el beso y lo que casi hace, a pesar de que ha tenido sexo con el italiano no hace ni una hora. Toma a Vaticano de sus brazos para abrazarla y llenarla de besos.

Bélgica se queda tiesa e incómoda con él, lo cual entristece un poco al italiano, que no entiende que pasa con ella pero nota fuertemente que pasa algo malo. Se separa de ella enfurruñado volviendo a mirar a España con mucha preocupación porque aun con todo no parece estar así de rara con él.

España aún está besándole toooda la cara a Vaticano mientras ella se ríe y trata de impedírselo.

Spain... Let's go, deja de hacer tonterías con la niña.

Acaba por abrazarla con mucha, mucha fuerza para tatuársela en la mente y que no se le vaya la cabeza otra vez. Luego se vuelve a Romano, quien se rasca el brazo y se pasa una mano por el pelo mirando a Bélgica SUPER extrañado porque habla en inglés.

El español lo toma de la nuca y le mete la lengua hasta las amígdalas. Hasta Vaticano aplaude con eso y cosa RAAAAARA, Romano no se lo esperaba, así que le toma del todo por sorpresa haciendo que levante las cejas y se centre completamente en él, devolviéndole el beso.

España lo agradece, besándole otra vez con toda esa pasión de mil hombres que tiene que se lo lleva todo por delante y le pasa encima a Romano como un tren, como solo España es capaz de hacer. También intenta memorizar cada pequeño detalle de este beso por si lo necesita más adelante. Hasta que finalmente se separa y reticentemente le devuelve a Vaticano. Romano está apretándole la camiseta con un puño.

—Tú eres la única luz de mi vida, el que ilumina mis días y lo único de lo que no puedo prescindir —porque si hay alguien intenso... A Romanito le cuesta recuperar la consciencia, ciertamente, se sonroja con lo que dice.

Ti amo —susurra MUY suavecito girándose a mirar a la niña, apretándola contra sí.

Es que me lo matas con esas cosas, sonríe estúpidamente y tiene que abrazarle con un "wiiiiih!". Romano se "arrepiente" cada vez. Se sonroja y protesta empujándole un poco. España se ríe y se separa más tranquilo notando esto más normal y se dirige a la puerta.

Romanito se queda más tranquilo mientras Bélgica hace los ojos tan en blanco que parece la niña del exorcista. Así que ahí salen, España espera a Bélgica fuera saludando a Romano con la mano. Él les despide acercándose a la puerta. Bélgica toma al español del brazo y tira de él.

— ¿Cuál es tu coche?

—No, vamos en tren al aeropuerto, así Romano se queda el coche por si tiene que llevar a Vaticano a algún lado —la dirige. Como si Romano no tuviera un Lamborghini y prefiriera tu Seat mejor. Como sea, dejadlo ser, de todas formas aparcar en el aeropuerto tanto tiempo es caro.

—Ah, tren. Me gusta más que los aviones.

— ¿Eh? Tren hasta el avión.

—No me gusta el avión

— ¿Ah no?

—No, pero que se le va a hacer —se encoge de hombros y piensa que otras cosas preguntarle ahora que tiene la oportunidad.

—No sabía que no te gustaban... no me lo habías dicho nunca —se encoge de hombros también en la misma actitud.

—Mmm... Y qué... Podrías contarme algunos secretos.

— ¿Secretos de qué? —parpadea.

—De... Ti. O de tu chico... O... De France. O mejor aún, de tu padre.

—Pero... ¿como cuáles secretos? —es que no es que tengan muchos en realidad.

—Algo que no puedan saber... Los hijos de Britannia o Britannia.

— ¿Por? ¿Le vas a decir a Escocia? De todos modos no creo que haya nada que no puedan saber, Francia se porta muy bien y papá... bueno, Britania ya sabe todo lo que hace.

— ¿Cómo no va a haber nada que no puedan saber?, es irreal —se sonroja con la mención —. ¿Tú crees que Britannia sabe? Yo... Querría saberlos. Es mi suegra, quiero poder tener algún control o quizás negociar algo con ella —se sonríe a si misma por la idea brillante que es eso — ¿Que recomiendas?

—Negociar con un británico... bueno, yo sólo digo que si papá la llama Bruja, debe ser por algo.

—Ja-Ja. Es una bruja. Una de verdad.

—Hablando así suenas más como tú misma —se ríe. Lo siento, Bélgica. Se descoloca un poco sin entenderlo porque ella se refiere a una bruja muy en serio. —De todos modos me preocupa más lo que ha pasado antes...

— ¿Qué?

—Pues me has... ¡nos hemos besado! —la mira fijamente entrando a la boca de metro. Ella se sonroooojaaaa.

SHUT up! Eso ha sido tu culpa. ¡Y no ha pasado!

—Sí ha pasado y hemos dicho que luego hablaríamos de ello... y ahora es luego.

—No hay nada de qué hablar... —se cruza de brazos incomoda.

— ¡Claro que hay que hablarlo! Está claro que hay algo que no está bien.

—Tú lo hiciste, yo quería quitarte y no pude.

El español frunce el ceño, y es que es extremadamente difícil sacarla de ahí.

—Esto es serio, no te pongas como Romano.

Le mira, sin decir nada y se sonroja sólo de recordar el beso.

—Yo no te bese.

—Pero me devolviste el beso.

— ¡No es ciertoooo!

Él le mira con cara de circunstancias.

—Sé lo que sentí —responde sacando los billetes y entrando a los andenes.

— ¿Q-Que sentiste? —pregunta preocupada y sonrojadita, siguiéndole.

—Pues que me lo devolvías. Y no era un beso normal.

— ¿E-Entonces?

— ¿Entonces qué?

—Si no era un beso normal ¿qué era?

—Uno apasionado —responde tan claramente.

—Ihhh! ¡No es cierto! —se sonroja hasta la punta del pelo rubio.

—Claro que sí, fue muy sexual... —parpadea inseguro un instante porque quizás sólo se lo pareció a él y de Romano sabría que le da vergüenza, pero Bélgica tal vez sólo no lo sintió, se sonroja un poco.

— ¡No fue muy sexual! — chilla completamente avergonzada.

España traga saliva y se mete al metro, incomodo, pensando en si será algo que en realidad sólo le está pasando a él y se pregunta por qué le está pasando, muy preocupado. ¡¿Es que ya no quieres a Romano?! Noooooo.

Se mete tras él riñéndose a sí misma... Claro que iba a ser sexual, si él mismo era la personificación de la sexualidad como todos los hijos de Roma. Aprieta los ojos.

—Yo lo... yo lo siento. Tal vez estoy leyendo mal lo que ha sucedido, está claro que yo quiero muchísimo a mi familia. Es decir, venga, me he tirado a Romano antes mientras te vestías ¿sabes? Y ha sido maravilloso.

Wh-WHAT?! Iugh! ¡No quiero saberlo y me da igual!

—Ah... ¿no? —levanta las cejas con eso porque no suele no querer saber.

Ella se lleva una mano a la cara pensando que, claro que tenía una ESTUPIDA familia maravillosa... Eso no le quitaba ser una maldita bomba sexual. Pero era incomodo que la hubiera besado a ella ASI y luego se hubiera tirado a su chico... Y se lo estuviera contando.

—Vale, no importa. Estoy bien, vamos a olvidarnos de todo esto —pide—. Aunque me preocupa que me esté pasando, ¿sabes? Y más aún si es a mí solo. Tú eres una chica preciosa, pero nunca te había visto así.

— ¿Pa-Pasarte? Verme... ¿Cómo?

Bélgicaaa —protesta.

—Pues quiero saber cómo me estás viendo ahora —susurra mirándose las manos, sonrojándose más... ¿Sería posible que fuera el ser ELLA?

—Es que no es... no, no, no tengo ninguna necesidad, de verdad, sólo fue un error de percepción.

—Dices que te... te... —se sonroooooja y le cuesta un montóoooon —, gusto más ahora que... ¿ayer?

— ¿Qué? ¿G-Gustarme? Es que no puedes... es que yo amo a Roma.

—Dijiste "verme así". Es decir... Estoy diferente pero te ha gustado, ¿no? E-El beso y eso... Y no te caigo mal...

—Pero no debía gustarme, déjalo, no te preocupes. Deben ser cosas mías, seguro se me pasa en seguida.

Nunca había sido especialmente acomplejada con su cuerpo... Pero si le gustaba a un hijo de Roma sólo con OTRO cuerpo... Incluso al hijo de Roma que tenía un chico guapo y una hija. Le gustaba siendo una chica que nunca le había gustado...

—Dijiste que te estaba "pasando".

—Hoy he dormido poco y todo eso, debe ser eso, el cansancio y eso.

—Sólo quiero entender pasarte qué —insiste pensando muchas cosas a la vez. Traga saliva y se sonroja más, pero le mira con curiosidad —. ¿Te gustó el beso?

—Pero si acabo de decírtelo... venga, no pienses mal de mí, soy un chico y tú eres preciosa y sí. Me excité un poquito, pero no pasa nada, es decir, tendría que ser de piedra para que no me pasara.

—A-A mí me... —vacila pensando en confesar que también le gustó... Y sonrojándose más con la idea y... Es que era un buen experimento, averiguar qué pasaba si decía que a ella también. Nadie lo sabría nunca. —A-A mi ta-también me hizo esas cosas y m-me... G-gus...— tan difícil—gustó.

—Espera... ¿qué?

Bloody hell! ¿Estas BLOODY sordo o qué? —se tapa la cara.

—¡Antes me has dicho que no!

Shut up You stupid... Arsehole!

— ¿Y ahora por qué me insultas?

—¡Por idiota! Porque justo por eso nunca digo nada. Ugh. I hate YOU!

—¿Qué? Cálmate.

—¡Pues tú!

—¿Yo qué?

—¡Haces cosas tontas!

— ¡Sólo estamos hablando!

—Justo por eso. ¡Dices algo y luego no! ¡Que sepas que NO me gustas NADA!

— ¿Cómo que luego no?

— ¿Te ha gustado o no?

— ¡SÍ, por eso es que me preocupa!

La belga se pellizca el puente de la nariz. (Y se tranquiliza un poco...)

—Pues a mí no —vuelve al sitio habitual y conocido.

—¡Pero si has dicho que sí!

—¡No es verdad!

España, si hasta parece que no tratas con Romano. Bueno, igual y no se supone que Bélgica sea así, pero me hace gracia. Es decir está bien, pero es divertido verlo así.

—Claro que... ¿es que te da vergüenza o algo?

— ¡No me da ninguna vergüenza! —chilla sonrojada.

—Suenas como Romano cuando le da vergüenza.

— ¡Pues no es verdad! No me da nada, tú suenas como tu padre cuando me molesta... Molesta a Britannia, eso.

— ¿Qué tiene que ver Britania aquí? —inclina la cabeza.

— ¿Por qué no volvemos al asunto de... nosotros? —suelta nerviosa.

—Vale —asiente esperando que ella hable. Y Bélgica le mira de reojo esperando a que él hable.

— ¿Entonces...?

—Pues... cuéntame que piensas de ello y luego te cuento que pienso yo.

—No, cuéntame tú primero,

— ¿Yo? Vale, a ver... vamos a empezar por enumerar lo que ha pasado. Tú estás muy rara toda la mañana, creo que debes haberte peleado con Escocia y por eso vamos a verles ahora, yo me he despertado demasiado pronto... y en esas nos hemos besado...

—No me he peleado con Alba.

—¿Entonces?

—Ehh... Es complicado.

—¿Pero no sientes como si le hubieras engañado un poco al haberme besado así?

Se humedece los labios.

—Yo siempre he sido una zorra... No es a ti al primero que beso.

—No eres una zorra por haber besado a otros chicos antes de estar con él, como si él fuera un santo que no se hubiera tirado nunca a nadie.

Bélgica piensa un segundo y se sonroja al notar que él ha besado a alguien más aun estando con... Bélgica.

—Y si alguna vez te recrimina que no eres virgen, ya puedes decirle que él tampoco lo es y no debería exigir en los demás cosas de las que carece—España sigue parloteando a su rollo.

—Virgen, Alba no va a recriminarme no ser virgen.

— ¿Entonces a qué viene eso de que eres una zorra?

—Quizás Britannia me lo ha dicho tanto que ya me lo creo —sonríe un poco de lado.

—Pues no la creas, es una bruja malvada y te dice esas mentiras para hacerte daño.

—No lo dice para hacerme daño.

—Ah, ¿no? ¿Y por qué entonces?

Le mira y traga saliva.

—Porque nadie piensa nunca que quizás ella tenga... Temor, por ejemplo, de que yo sea tan importante para él que ella deje de ser importante.

—Pero si es así, eso no te convierte en una zorra. Además, ella es su madre, es algo completamente distinto. —Ya, claro, distinto. Ya verás que tan distinto cuando lleguéis.

—Además, no veo por qué hay que ser tan chillones.

— ¿Eh?

—No es como que... me afecte que mi suegra me llame zorra. Nunca me ha detenido. Al contrario, si ha servido de algo es para lo contrario... Así que bueno, no pasa nada con ser un poco zorra hoy. Le contaré.

—Sólo faltaría que te afectara... ¡Pero no puedes contarlo! —piensa que se refiere al beso.

—Sí, sí que voy a contarle.

—¡No! ¿Por qué? —lloriquea un poco y se levanta porque ya han llegado a la parada adecuada, bajando del metro.

—Porque tiene que saber del peligro que representas.

—¿Qué? Pero... ¡pero no! ¡No represento ningún peligro!

—Claro que sí, puedes seducirme.

—¡No tengo ningún motivo ni necesidad de hacer eso!

—¡Hoy tampoco tenías!

—Pues no y normalmente no pasa, ¡eres tú la que está rara! —protesta después de pedir los billetes de avión a Dublín, dirigiéndose a los controles.

—¿Qué tal te cae Britannia? — cambia el tema radicalmente.

—¿Q-Qué? —descolocadísimo.

—Sólo es una pregunta...

—Pero no sé a qué viene. Además, entre que es británica y lo mal que te trata, que me va a caer bien.

—¿Qué tiene que de malo ser británico?

—Bueno, nada, pero a mi ellos no me gustan.

—¿Por? —frunce el ceño.

—Suelen ser crueles y malhablados con las personas que quiero.

—¿Crueles? ¡Crueles los latinos!

—¿Qué tenemos de crueles los latinos?

—¡Todo! ¡Son molestos e irritantes y todo el tiempo intentan fastidiar y todo lo mal piensan y se ríen y se burlan!

—¡Eso no tiene nada de cruel!

—¡Es súper cruel!

—Claro que no, ¡sólo son juegos!

—¡No son juegos! ¡Es molesto!

—Sí lo son.

—Además de los toqueteos infinitos ¡y eso que tienen de trauma con el dedo y la ropa! Y verse bien.

—Nada de eso es cruel, además, tocamos sólo a las personas que nos gustan y a esas personas les gusta que las toquen aunque griten que no.

—¡Claro que no nos gusta!

—Que va a no gustaros —ojos en blanco, pero sonríe.

—¡Claro que no nos gusta nada!

—Todos lo sabemos, os hace sentir queridos y deseados, ni me vengas con esas.

Se sonroja más aún si es posible.

—¡No nos hace sentir eso! ¡Ni queridos ni nada!

—Tu sonrojo te delata, cariño —se ríe encogiéndose de hombros.

Shut up!

Se ríe más.

—No me callo, ya verás —se echa sobre ella haciendo que se tumbe en los asientos. Ella levanta las cejas y pues... Como si tuviera opciones. Se tumba sonrojándose más—. Lo veeees —esa sonrisita peligrosa tumbado sobre ella y se acuerda de repente que antes quería tocarle los pechos a ver si son más grandes, así que ahí van las manos a meterse dentro de su sudadera. Es que... Dios mío, España es como una fantasía sexual. Bélgica balbucea y se paraliza y se sonroja y el cerebro se le hace gelatina, mientras se muere de la vergüenza.


Españaaaaaaaa ¡No olvides agradecer a Holly su beteo y edición!