—Yo lo sabíaaa —le susurra al oído cuando le llegan las manos a los pechos.
—Q-Qué... Qué... N-No me...
Besito bajo la oreja y se las magrea un poquito, con suavidad, pero no con tanta buena mano como su padre, que está acostumbrado. Y aunque no tenga tan buena mano, Bélgica suelta un buen gemido que hace al español parpadear y separarse de golpe.
—L-La... Tú... Bloodyhell.
—Lo siento, lo siento —levanta las manos. Ella aprieta los ojos con la respiración agitada—. No quería... sólo estaba... es... un juego —se excusa pasándose una mano por el pelo. Ella le mira un poco desconsolada por un segundo. España parpadea sin entender esa mirada.
—Quítate —susurra confundida con todo esto. Y él acaba por quitarse y se humedece los labios. Bélgica se hace bolita.
—¿Qué pasa? —la abraza.
—Suéltame —protesta haciéndose más bolita aun, confundida y picada con ese asunto de no querer.
—Noooo —la aprieta.
—Sí, eres un tonto y NO ME GUSTAS NADA.
—Lo siento, lo siento, no quería hacerlo de esa forma, lo siento.
Ella aprieta los ojos y se revuelve un poco el pelo.
—Es que nunca te había pasado esto...
—No me importa.
— ¿No? Pero es preocupante.
—Voy al baño —se levanta.
—Espera, ya hay que subir al avión.
—Perooooo... —le mira otra vez y podría necesitar un abrazo, no es por nada. De hecho, España no la ha soltado, así que la abraza bien abrazada y ella se le esconde porque… Es que la está abrazando así...
—¿Qué pasa? —la abraza.
—Noooo —la aprieta y pues nada, que se esconde del todo en él porque peleaba por irse.
—Venga, no huyas de mi... —abre las piernas y la rodea con ellas también. Porque a Romano le gusta.
—¡Sí huyo! Suéltameeeee —sin embargo lo que hace es lo opuesto, se le repega.
—Lo siento, ¿vale? Lo siento, lo siento, ha sido mi culpa, es que esto es raro. Venga, háblame de ello, porfa —la aprieta más y mueve las manos a su espalda.
—Me tocaste... Así. ¿Qué demonios haces?
—Estaba jugando y... ¡tú me estás retando todo el tiempo!
—Pues porque no se supone que lo hagas o si lo haces... —se calla un segundo—, ¡eres un idiota!
— ¡Pues yo siempre acepto los retos!
— ¡Pues no puedes aceptarlo así! ¡No me gustas! ¡Te odio! —en resumen.
— ¡Pues no me retes!
Es que no pueeeeede, es ese juego maldito que tiene con tu padre.
—Tonto.
—No me llames tontoooo —lloriquea un poco, pero sonríe y busca hundirle la cara en el cuello a ella.
Y es que España se parece a Roma... Pero no del todo. Tiene un escalofrío con ese movimiento. Y el moreno le da un besito ahí.
— ¿Estás mejor?
—Y-Yeeeehhs —suelta un gemidito. Sí. Con ese besito. España levanta las cejas con eso y ella le empuja para que se le separe.
—Ehm... venga, vamos a subir al avión.
Y ella le mira un segundo de reojo y con unos oooojoooos... Asiente.
—Vamos. Y no me toques ni me beses ni me nada.
Ojos españoles en blanco, sonriendo.
—Es en serio, lo tienes ¡PROHIBIDO!
La suelta un poco y tira de ella de la cintura. Y se deja tirar aun sonrojadita. Y así, sin soltarla, es que no la toca... hasta que llegan a sus asientos.
Menos mal que no la toca. Bélgica se repega en su asiento intentando tener un poquito de intimidad y soledad, por el señor de dios... Puede que la tenga si España empieza a meterle el rollo a una azafata. Unos segundos de respiro. Yeah!
Aunque de hecho es posible... que en unos segundos más, sea Bélgica quien intente llamar su atención. Aún estamos negociando que no haya golpes porque Britania es un poco brutania. Frunce el ceño cuando le ve parlotear con la azafata carraspeando un poquito. Pero la azafata se resiste a dejar de hablar con el español, porque le parece muy salado y se está ofreciendo un asiento en primera
—Spain —le llama —. Ehm... Tienes un...
—¡Ah! No hay para los dos, es que ella viene conmigo —asegura el ibérico señalando a Bélgica—. Es mi novia hoy —bromea. Bélgica abre la boca con eso.
— ¡¿N-N-Novia?!
—Ah, sí, eso... ella aun no lo sabe. ¿Quieres ser mi novia? —se muere de la risa.
—Wh-Whaaaat?
—No, ahora en serio, soy gay. Muy gay y muy felizmente, mi novio es un tipo italiano súper sexy y tenemos una hija, ¿Quieres verla? —sigue España sacando su cartera—. ¿Alguna vez te has liado con un italiano? Lo pregunto por curiosidad, pero en serio, si tienes oportunidad hazlo porque es como un giro a tu vida sexual, pero de todos modos hoy vamos ella y yo en viaje de novios... —Saca las fotos y se las muestra a la azafata—. Mire, esta es mi niña, ¿No es la bebé más hermosa que ha visto en su vida? Es igual que su padre —tan orgulloso y se gira a Bélgica—. Además con los besos que me has dado antes me parece feo no pedirte que lo seas— bromea. Me encanta España.
— ¡No te he dado ningún beso! —chillonea súper sonrojada, cruzándose de brazos —. Ven a sentarte ya.
La azafata le devuelve su foto ya menos interesada en pasarlo delante y él se sienta riendo.
—Zorra.
—¿Eh?
—¡Ella! ¿Viste su cara de desilusión?
—Aaah, eso —se encoge de hombros—. Bueno, me pasa más a menudo de lo que parece, pero yo siempre les hablo de Roma antes de que se hagan ilusiones, pobrecillas. ¡Aunque hay algunas muy monas que me siguen hablando incluso después de eso!
La belga hace los ojos en blanco.
—¿Entonces eres completamente fiel?
—Es divertido conocer gente, aunque cuando voy con Romano no se nos acercan tanto, pero Romano solo es una bomba, siempre tengo que estarle apartando moscones, aunque a veces ni se entera... y a veces los llama él sólo para que yo vaya a pelear —suspira y se ríe—. ¿Ah? Fiel, sí, claro. Ya lo sabes... imagina sólo la que se montaría si supiera que nos besamos como lo hicimos. Por eso me preocupa y quería hablarlo.
—Y él es fiel también...
—Pues eso mejor lo sabrás tú que yo, es a ti a quien te cuenta esas cosas.
Le mira y sonríe otra vez medio maligna.
—Nah, no es fiel. Se acuesta con varias, de hecho.
El moreno parpadea un par de veces.
—¿Q-Qué?
Se encoge de hombros sonriendo maliiiiigna, maliiiigna.
—Sí, y con chicos también.
—¿Perdona? No bromees con esto —protesta.
—¡¿Si ya sabes que es broma porque te asustas?!
—¡Pues porque me asusta! ¿Que tú no te asustas si te digo que Francia me ha contado que se tiró a Escocia la semana pasada en plena borrachera?
Levanta las cejas.
—¿De verdad? Pero England...—sí, lo ÚLTIMO que le importaría a Bélgica.
—¿Ves? No, claro que no es verdad. ¿Y desde cuando te preocupas por Inglaterra?
—No es que me preocupe es que... Vaaaaale, vale, es una broma pesada. Sólo aun no me acostumbro a que los hijos de Rome no sean como él.
—Pues no te creas que bastante me costó ponerles en vereda.
— ¿A quiénes? ¿A los hijos de Rome?
— ¡Y a Roma! Bueno, a los dos, a Francia y a él.
—Rome? ¿Crees que él está en vereda?
—Pues al menos ya no persigue a gente de fuera de la casa... O bueno, no se tira a gente de fuera de la casa, yo qué sé si los persigue, pero siempre se lo digo. Es que son iguales los dos, créeme que me muero de la risa cuando dicen que Francia podría ser de Germania. Más quisiera Germania.
La belga se ríe.
—El caso es que tuve que machacarlo bastante hasta que llegamos al acuerdo de que nada de gente nueva, ¿por qué crees si no que aun nada con Alemania? O con Prusia, que le tiene unas ganas... no será por falta de intentos de ellos.
—Siempre se está quejando de sus hijos y queriendo más, Germanía. Y queriendo meter a Roma en vereda.
—Ah, los intentos de Germania, sí, ya los conozco, no te creas que no hemos hablado largo y tendido de ellos... no es que sean MUY eficaces, pero al menos me dan argumentos y ayudan. Papá le tiene muy en cuenta en las cosas que dice y hace aunque parezca que no.
Frunce un poco el ceño y hace los ojos verdes en blanco.
—Ya, que me lo dices a mí. Es irritante como haciendo taaaaan poco consigue tanto. Pero al menos es menos molesto que la zorra.
—Es como con Francia, porque racionalmente lo saben, ¿eh? No te creas que no lo saben perfecto los dos, pero a veces les pasan... cosas, que dejan que les pasen porque son bonitas y agradables y llegan a un punto de no retorno, sin darse cuenta. Papá es terrible, se le da muy, muy mal rechazar a la gente y a Francia es que le encanta que le regalen los oídos, le digan cosas bonitas y le vayan detrás haciéndole favores y llamando su atención como si fuera el único que existe... con lo que le llega a insultar Inglaterra, no me extraña. Además de la curiosidad.
—¿Qué es lo que saben racionalmente? —pregunta curiosa.
—Pues que deberían dejar de hacer eso y que no serán felices nunca con el corazón dividido.
Se humedece los labios paralizándose.
—W-What?
—Es verdad, todos necesitamos a una persona que sea... ESA persona. La única y para quien nosotros lo seamos también.
Se muerde el labio.
—Tu padre no necesita eso...
—Claro que lo necesita —se ríe—. Y bastante más de lo que cree, especialmente él que nunca ha podido tenerla o elegirla de forma natural. Aunque para él ESA persona sean cinco personas.
—No creo que sea de cinco —se gira a la ventanilla.
—No, sinceramente yo tampoco, sólo tiene que aprender a superar las rupturas. Lo que le está costando con Galia, Egipto y Helena...
Bélgica se cruza de brazos sin que le guste esta conversación en lo absoluto. España la mira de reojo, parpadea notándolo y le hace una caricia en la mejilla.
— ¿Qué ocurre?
—Nothing —le quita un poco violentamente pensando en ello. Quizás sí estaban tendiendo a ello... A la ruptura. A que cada quien consiguiera a alguien más. Galia había conseguido a alguien más y Egipto... Entre el muchacho y Helena apenas se daba tiempo. Y el mismo idiota Germanía ahora tenía a Helvetia a pesar de que Roma le tenía viviendo en su cuarto... Todos parecían conseguir a alguien más o completaban su vida con otras personas y ella una vez más sentía que era la única tonta que le quería ciegamente SÓLO a él... Aun cuando sabía que él no la elegiría a ella en esas mismas circunstancias.
—No me digas que nada cuando veo que pones esa cara, ¿qué pasaaaa? —levanta el reposabrazos que hay entre ellos y la atrae hacia sí, abrazándola.
—Naaaaada, ¡no pasa nada! —se resiste un poco, pero es difícil resistirse a los abrazos de España.
—Sí que pasa, venga, ¿por qué no confías en mí?
—Nnnn —se acurruca un poco en él sintiendo que está haciendo mucho drama sólo por un comentario idiota y al aire... Pero no estaba de más planteárselo de nuevo. ¿Qué pasaría si Roma de verdad elegía a Germania tarde o temprano? España la achuuuuchaaaa.
Y es que ¿qué iba a pasar si de verdaaaad Germania acababa por convencerle? ¿Ella se iba a quedar con qué? Cuatro hijos que no la soportaban y a los que no soportaba... Uno de ellos con el que tenía además una relación absurdamente... ¿Rara?
—Venga... —le acaricia el pelo.
—Realmente crees que tu padre... ¿Terminará con una sola persona?
—Pues ojalá lo hiciera, porque no es muy sano lo que hace con cinco ¿o crees que sí?
—A mí él me cae mal y lo odio— sólo por si las dudas.
— ¿Eh?
—E-Es decir... Si lo conociera mejor seguro me caería mal.
— ¿Por?
—Por ser un idiota, molesto. Además... Sé un secreto. Él no tiene una relación con los cinco de la casa...
— ¿Ah no?
—No. Britannia le detesta y no tiene nada con ella.
Y se muere de risa.
—Whaaat? ¡Es verdad!
—¡No lo es!
—¡Sí lo es! ¡En serio! Ella me lo contó.
—¿Y crees que ella dice la verdad? Parece que no la conoces.
—¡Claro que dice la verdad! ¡Dice que dejaba a Rome decir a veces que están juntos e inventar historias, pero no es cierto!
Se vueeeelve a reír
— ¡No te riaaaas!
— ¡Es que pareces ella!
— ¡No es verdad! ¡Sólo lo sé porque ella me lo ha dicho y es en serio! Ella no le quiere ni poquito.
—Pero si a ella no se la cree nadie.
—¿Por quéeeee?
—Pues no se cree ni ella.
—¡Claro que sí se cree ella! ¡No le gusta Rome! ¡Nada! ¡Ni un poco!
— ¿Ves? Es que suenas justo como lo que diría ella
—¡No es verdaaaad! Sólo lo digo porque ella me lo ha asegurado y... ¡Yo he visto como le odia!
—Claro que no lo has visto, nadie lo ha visto.
— ¡Sí que lo he visto! ¡Le odia de verdad!
—Como Romano a mí.
—¡No! ¡YO NO LE BESO ASÍ!
—¿Eh?
—¡Nunca! ¡Porque le odio!
—¡En serio hablas como si fueras Britania! ¡Ahora lo entiendo!
—¿Qué entiendes? ¡No soy Britannia!
—¡Pero te comportas como si lo fueras! ¡Por eso estás tan rara!
Aprieta los ojos.
—¡Me ha costado entenderlo! ¿Por qué lo haces?
—No lo hago, te imaginas cosas.
—Claro que lo haces ¡y bastante bien!
—E-Estoy jugando.
—¡Pero si hasta me has besado!
—¡Ella no te besaría!
—Tú aún menos.
—Whaaat?
—¡Pues si hasta me hablas en inglés!
—Es el idioma universal.
—Eso se creen los angloparlantes.
—Es la verdad —se cruza de brazos mirándole sólo de reojo—. A decir verdad... Eres un poco patético.
—¿Qué? ¿Patético yo? —es que ya se ha encendido.
—Dices conocerme muy bien...
—¡Pues claro que lo hago!
—No es verdad —ojos en blanco —. Llevas todo el día... Y hasta ahora has sacado una teoría tonta.
—¡Llevo todo el día sabiendo que estás rara y pidiendo que me digas por qué!
—¿Quieres saber la verdad?
—¡Sí!
—La verdad es que estás soñando.
—¿Qué? No estoy soñando —frunce el ceño.
—Es la única posible explicación... La única que vas a creer. ¿O me dices que si te digo que en realidad yo soy Britannia en el cuerpo de Belgium vas a creerme?
Parpadea un par de veces el español.
—¿Qué?
—Yes. Magia. Pero eso no puede ser cierto, ¿verdad?
—Uhm... —es que recuerda que una vez le pasó a Francia y estaba raro de cojones y no acabó de creerlo, pero... también le pasó a él una vez y también le parece un sueño—. Pongamos que te creo.
—Aja... —le mira de reojo.
—Cuéntame qué ha pasado.
—Dormí en la cama de Alba y desperté aquí
—Habéis estado haciendo... ¿cosas de esas?
—What?! Nooo! ¡Yo no hago "cosas de esas" con él!
—¿Eh?
—¿Qué cosas?
—Pues esas de... pociones y esas cosas que hace el tarado de Inglaterra.
Le fulmina.
—Vuélvele a llamar tarado a England y el que va a quedar tarado serás tú.
España frunce el ceño también.
—Tarado.
—Alguien hizo magia, al parecer Éire.
Pone los ojos en blanco porque es que esas cosaaaas... Bélgica le pone los ojos en blanco también, porque le desespera que no crea en esas cosas.
—Tú mismo en la mañana estabas seguro de que no era yo.
—Estoy SEGURO que te estás portando distinto.
—¿No me diste tú ese... asquerosísimo beso para confirmarlo?
—Pues por eso... —se lleva la mano a la cara porque además no es lo mismo besar a Bélgica que a BRITANIA. Ella se sonroja.
—Creo que voy a dormir hasta que lleguemos —susurra girándose de nueeeeevo a la ventanilla.
—No... Es que esto es... es que...
—Yes, ya lo sé que es raro e increíble para los ciegos.
—Bueno, sí...
—Pero creería que en el fondo deberías saber que de verdad no soy quien crees que soy.
—Pues lo noto, pero es raro.
—Lo es, créeme que para mí es aún más extraño.
— ¿Y cómo vais a resolverlo?
—No lo sé, porque no tengo magia.
— ¿Y quién la tiene?
—Mis hijos.
—Dios... esto va a ser raro, espero que Bélgica esté bien.
—Esta con Alba, que sabe que es ella.
—Podrías haberme dicho esto antes—protesta un poco cayendo en la cuenta de todo lo que ha dicho sobre ella y sus hijos y su padre.
—¡Te lo intente decir en la mañana! —se defiende y se sonroja un poco pensando en los besos —, y cuando no te dejaste, pues... Pensé que ya te darías cuenta.
—Pero... pero no es justo, ¡yo estaba muy dormido!
—¡Yo estaba dormida también!
—¡Pero tú sí entendías esto!
—Pero intentaba explicarte que no tengo magia, lo cual es gravísimo, ¿y tú que hacías mientras? ¡Te desnudabas!
—Me estaba VISTIENDO.
Bélgica arruga la nariz y bufa un poco.
—Además me pediste que me desnudara... ¡por la virgen!
—Pues porque TÚ... ¡Tú!
—¿Yo qué?
—¡Tú me besaste y luego me viste desnuda!
—Bese a BÉLGICA y vi desnuda a BÉLGICA.
Se sonroja un montón. España le mira fijamente, serio. Ella se humedece los labios y se mira las manos. Él suspira.
—Seguramente de haber sabido que era yo ni siquiera me habrías acompañado, así que... —se encoge de hombros.
—Lo habría hecho para ir a por Bélgica que debe estar asustadísima. ¿Ves? ¿Ves lo que te decía de que todos seáis unos mentirosos crueles y egoístas?
—¡¿Dónde está la crueldad y el egoísmo?! Además no parecías tener ningún problema conmigo hasta que te dije quién era.
—¡Pues me has mentido nada más para que te acompañe! ¡Y te has aprovechado de mi buena voluntad!
—¡No es verdad! Te he dicho quién era desde el primer momento...
—¡No! ¡Sabías perfecto que no tenía ni idea, esa es mentira por omisión!
—Pues... Pues... ¡Yo tendí todas las pistas posibles!
—¡No me jodas! —protesta.
—Y el riesgo que es también el que no sepa, las cosas que has dicho tú tampoco son tan simples. Y ya está, da igual.
—¿Qué? —es que está indignado. Ella suspira.
—¿Qué hubieras hecho tú?
—¡No dejar que me preocupara por lo que no es! ¡Sabías que lo estaba haciendo!
¡Y decir la verdad!
—¡Te hubieras aprovechado aún más que yo! —se defiende cruzándose de brazos.
—¿Perdona?
—Seguramente, como si no los conociera.
—¡Obviamente no me conoces!
—¡Obviamente no voy a conocerte jamás con esa mala actitud!
—¿Y qué actitud esperas que tenga después de que me engañes, me manipules y me mientas?
Se sonroja un poco más.
—Bueno, enójate todo lo que quieras, puedes volverte a tu casa y con tu chico en cuanto aterricemos.
—Claro que no, ya te he dicho que voy a por Bélgica. Y que sepas que papá tiene razón cuando dice que eres una BRUJA.
Suspira otra vez mirando por la ventana.
—No parecías tan molesto de que fuera una bruja cuando era yo misma, pero creías que era Belgium.
—¡Porque no sabía que me estabas engañando!
—Pues... Lo siento, era lo único que podía hacer en ese momento.
—No, obviamente no es verdad.
—Si niegas que te hubieras aprovechado, es mentira también.
—Eso no puedes saberlo, ¡se cree el ladrón que todos son de su condición!
Le fulmina.
—No me llames ladrona —protesta.
—Pues sabiendo cómo es tu hijo...
—Shut up! ¡Tú me orillaste a todo esto!
—¿Qué? ¿Yo?
—Si tan sólo me hubieras oído en la mañana.
—¡Si hubieras insistido!
—Insistí y... Bueno, ya, supéralo.
—Supéralo, mira claro. Todos los británicos sois iguales —se cruza de brazos tan enfadado. Ella le mira de reojo.
—Pues es que ahogado el niño quieres tapar el pozo.
—Lo único bueno de esto es que no le gusto en realidad a Belbel sino... bueno, a ti. Lo cual es un poco siniestro, pero menos preocupante.
—¡A MI NO ME GUSTAS!
—Oh, por favor, podría hacer que se te cayeran las bragas sólo besándote otra vez —ojos en blanco.
—¡NO ES CIERTO! —es que debe callar a todo el avión con el grito. España parpadea un instante porque sí que se ha callado todo el mundo de repente. Ella se hace bolita contra la ventanilla.
—Ja! ¡Que no, dice! —sonríe un poco—. No se lo cree ni ella.
—¡No, no me gustas! ¡Y para eso yo te gusto también, que te ha gustado besarme! —chillonea y, cuidado España, por favor, no me la destruyas del todo.
—¡Por la virgen! ¡Yo tengo un NOVIO veinte veces más sexy que cualquiera de vosotros y una hija!
—Bah, pues yo... Yo... —vacila un poquito porque todo lo que diga... Está mal—. ¡Eres un idiota!
—Además, a mí sólo me ha gustado porque creía que eras mi niña belga, ¡no una bruja malvada, cruel y egoísta como eres tú!
Le mira con mirada indescifrable porque tú sí que le gustas.
—Bah, ¡ni que quisiera gustarte! ¡Y tú a mí no me gustas!
—Claro que te gusto, no soy idiota, seguro sólo estabas tratando de que alguien te hiciera caso porque ni eso sabes conseguir de forma normal. Foreveralon.
—¡No es verdad! —responde un poco más dolida de lo quisiera, quizás por la plática de un rato atrás y el asunto con Roma.
—¡Sí lo es! —chilla ahora él.
—¡No, no es cierto que quiero que me hagas caso, ni estoy desesperada ni lo necesito!
—¡Estás completamente desesperada y se te ve a mil kilómetros de distancia! ¡Si hasta me has preguntado si soy fiel a Romano!
—¡No! ¡No es verdad! ¡Yo estoy con Rome!
—Mi padre, nadie está con mi padre, ¡él se tira a todo el mundo! ¡Ya te lo he dicho antes y tú eres tonta si crees eso!
Se queda paralizada con todo eso mirándole desconsolada. Él la sigue mirando unos instantes esperando a que responda algo apasionadamente como hace Romano. Parpadea al notar que no lo hace, desfrunciendo el ceño y al ver cómo le mira... se le parte el alma. Ella traga saliva y se hace un poco bolita desviando la mirada. Por eso nunca, NUNCA admite estar con él para NADA.
—I hate him.
La toma de la mandíbula y le acerca la cara hacia él, besándola en la primera, pero BESÁNDOLA. Con lengua. Hasta el fondo. Con esa misma energía e ímpetu imparable de un tren por la adrenalina de la discusión.
Y es que ella le odia una fracción de segundo porque cualquier respuesta es mala, besarle de vuelta o no, pero ahora tiene donde canalizar toda la angustia que acaba de darle. Un instante más tarde olvida todo y le besa de vuelta y seguramente él la va a estar besando hasta que aterrice el avión, notando además como consigue que se le pase la angustia. Que es una sensación un poco rara, pero muy típica de los británicos como es que lo consiguen... ahí tienes otro motivo de porque les gustan a todos.
Y es que en poco tiempo le aprieta la camiseta con los dos puños y le besa con la pasión con la que besaría a Roma, en efecto relajándose poco a poco. Es que es... esa pura necesidad de afecto... de amor... que transmiten, acaba abrazándola protectoramente. Sí, lo más adorable que tienen los británicos, esa absoluta necesidad de afecto y ese protestar, pero recibir el afecto como si fuera agua en el desierto. Y deja que le abrace además, escondiéndose en él, apretando los ojos.
En cuanto el avión se detiene, aún sigue un poquito más... hasta separarse de ella suavemente con los ojos cerrados. Por supuesto ella se le va un poquito detrás, en un gesto completamente Británico y como eso no suele pasarle, porque si Romano quiere más a esas alturas o ya está ahí por más o ya le ha insultado, se queda un momento sin saber qué es ese gesto. El gesto es incluso dulce, esa necesidad de... Más.
Cuando lo computa en su cerebro de mosquito, porque lo otro no lo está computando, vuelve a darle más, ¿por qué no? Hasta que la gente se ha baja del avión y este beso es mucho más dulce y suave, con Bélgica considerablemente más calmada... Con el cerebro DEL TODO derretido.
La azafata a la que le ha dicho que es gay tiene que carraspear, me parece, y tocarle un par de veces el hombro. España parpadea y se detiene bruscamente, separándose sintiéndose como cuando te despiertan en mitad de un sueño y tardas unos instantes en saber lo que está pasando. Sin soltarla del abrazo, sólo mirando alrededor. Bélgica se queda con los labios de besito... Y los ojos entrecerrados, sin tener idea de donde esta siquiera.
—Ya llegamos, tienen que bajar del avión.
—Eh... ¿Eh? —parpadea otra vez.
—Ah, bajar. Ah, sí. Vale. Bajar —toma a Bélgica de la cintura contra sí y tira de ella sin mirarla, sacándola de ahí.
Ella se deja arrastrar, escondiéndose en él sin pensar en nada de todo esto. España tiene el cerebro medio apagado, andando con ella abrazada de la cintura por el aeropuerto, porque cuando sea consciente se va a morir. La lleva a por un taxi. Y no crean que ella no va a morir... Aunque menos.
Y se ven muy como pareja andando por ahí. Sí que se ven muy como pareja. Suben al taxi y deja que ella dé la dirección de casa de su hijo. Su hijo el británico, por la virgen. Risa nerviosa.
Bélgica le mira de reojo sonrojadita y sorprendida de que hayan llegado hasta ahí. Cae un poco en la cuenta de lo que estaban haciendo en el avión... La ha besado... MUCHO muy besada. Y es guapo y tiene novio y... ¿No había dicho que no le gustaba? Confusión.
—Tengo que hablar con mi hermano de esto... —asegura más para sí mismo que para ella, diciendo que es HERMANO, cosa que no suele hacer refiriéndose a Francia. Abrazándola aun.
—Noooo— se esconde en él.
—Ahora cuando lleguemos le llamaré, antes de hablar con Roma. Sí —sigue para sí mismo sin impedirle.
—¡No le digas nada a Rome!
—¡Tengo que llamarle!
—¡No! ¡No lo cuentes! —cada quien con su Roma.
—Pero si le he dicho que le llamaría cuando llegáramos.
Parpadea.
—Ah... Tu Rome.
—Va a matarme... —se pasa una mano por el pelo.
—No le digas a nadie nada —pide en un susurrito aun escondida.
—Y luego va a encontrar la forma de volverme a la vida y me va a asesinar de nuevo, tantas veces como formas de matar sabe... y créeme que son UN MONTÓN.
Se separa un poquito y le mira.
— ¿No me oyes? ¡No le digas!
— ¿Pero cómo voy a no decirle? Tengo que hablar con Francia.
— ¡No le digas a nadie!
—No puedo no decirlo, van a saberlo igual y será peor.
—No van a saber nada, ¡es solo un bloody beso! —termina de decirlo... y se esconde otra vez. Y suena el teléfono de España, que lo saca mirando el número.
Es Romanito. Casi se le cae el teléfono al suelo y lo recupera sin descolgar, espera a que deje de sonar. Un segundo más tarde sonará él de Bélgica.
¡No olvides agradecer a Holly su beteo y edición!
