—¡No respondas! —España le marca a Francia, que tarda un poquito en responder pero termina por hacerlo.

Allooo?

—¡No cuelgues! Dame un minuto, ¡tengo que hablar contigo urgentemente! —pide esperando que el taxi llegue al destino para tener un poco de privacidad.

—¡¿Estas bien?!

—No.

Non?! ¿Qué tienes? ¿Dónde estás?

—Ahora mismo, en Dublín.

—¿Eh?

—En un taxi.

—¿Qué haces en Dublín?

—Ahora te lo cuento, deja que lleguemos.

—Vale, vaaaale

—Dios mío... estoy muy asustado —confiesa, sin poder esperar.

—Pero mon amour, ¿qué ha pasado?

—Es que... ¿recuerdas eso que te pasó con Austria?

—¿Qué me paso con él?

—Cuando os intercambiasteis... y fuimos a buscar a Inglaterra.

—Ah... Eso tan raro... —que sigue sin estar seguro de que no haya sido una pesadilla.

—Sí y luego yo con Inglaterra... ha pasado con Bélgica.

Francia parpadea.

—Con... Belgique? Y... ¿Tú?

Bélgica y... alguien más —no es capaz de decirlo.

Bélgica se separa un poco de él a estas alturas, mirando a la calle queriendo llegar ya también, sin ninguna gana de escuchar esta conversación. Cuando tocan a la puerta, España se separa diciendo que ahora entra él, que vaya ella. Bélgica no le hace ni caso desde que se bajan del taxi en realidad.

—¿Belgique y quién? ¿Está bien? Dime que no ha sido un soviético.

—No, no... Es... cielos.

—¿Entonces? ¡¿Qué pasa, mon amour, me estás asustando?! ¿No está bien? ¿Le hablo a Angleterre? ¿Qué haces en Dublín?

—Por lo visto lo ha hecho Irlanda y por eso hemos venido... —se pasa una mano por el pelo andando por el jardín, nervioso.

Irlande! Mon Dieu con estos niños. Y... ¡Es que cuéntame bien! —protesta desesperado.

—Pues ni siquiera sé bien porqué ni cómo, acabamos de llegar. Ya han entrado.

Parpadea de nuevo el galo.

—Y... ¿Qué pasa? ¿Quieres que vaya? ¿Esta... Ecosse ahí? ¿Cómo no me hablaste antes?

—Ni siquiera sé si Bélgica está ya aquí, debe estar asustadísima... no sé, no sé quién está, no he entrado.

Parpadea otra vez sin entender del todo, pero notando claramente que si la preocupación mayor fuera Bélgica habría entrado corriendo a verla... Y no ha entrado, ha preferido llamarle.

—¿Por qué estás tan asustado? —pregunta con un tono de voz más suave y diferente.

—Yo... me he liado con un británico... otra vez. Pero esta vez... Franciaaaa —lloriquea.

—Te has liado con... Quoi? ¿Con cuál británico?

Francia, ¡Romano va a asesinarme!

—Y probablemente con toda, TODA la razón. Pero, espera... ¿Es que con quien te has liado? ¿Con Ecosse?

—No, no... —se tapa la cara con la mano, sintiéndose súper culpable y lloriquea un poco. Francia se muerde el labio.

—¿Qué tan liado?

—L-La he... besado. Mucho.

Parpadeo, parpadeo, parpadeo.

—La... A... ¿A Britannia? ¿De verdad? —flipa.

—¡Era BÉLGICA! —se defiende. Francia levanta las cejas entendiendo un poco más el lío. Aunque...

—¿Y desde cuando besas a Belgique?

—¡Pues no lo hago! Pero ella... es que no sé qué...

—¿Y no sabías que era Britania? ¿Me vas a decir que besaste mucho a Belgique pensando que era ella y te ha...gustado?

—No... O sea, sí, al principio pensaba que era Bélgica y fue súper preocupante, pero luego me dijo qué ha pasado y me he enfadado mucho y... dios mío, Francia. La he besado otra vez, ni siquiera sé por qué.

—Ay, Espagne... ¿Y Romano? ¿Dónde está?

—Pues en casa con Vaticano... ¿dónde va a estar? —es que está al borde del llanto.

—Entonces aún no sabe nada. Cálmate, ¿vale? No deja de ser sólo... Besos. Que si bien está muy mal... Podría ser peor.

Francia... es que... —tan agobiado.

—¿Tanto te ha movido el beso? —pregunta sorprendido por ello, porque España no suele tener esos problemas.

—¡NO! —chilla y se detiene a sí mismo cuando se oye.

Mon dieu... —susurra atemorizado con eso porque la última vez que escucho uno parecido fue hace centenas de años, justamente cuando había besado a Romano antes de casarse con Austria.

—Escucha, escucha —se ríe nerviosamente—. No me hagas "mondieu" que no es eso. Yo amo a Romano MÁS QUE A NADIE EN EL MUNDO.

—Yo lo sé —asegura sinceramente—. Eso no quita que venga alguien a confundirte.

Francia... por la virgen —risa nerviosa. Francia se muerde otra vez el labio, preocupándose cada vez más.

—Mira... Nada de esto quiere decir nada. Seguramente van a arreglarlo todo y a poner a cada quien donde debe y... —se pasa una mano por la mejilla y suspira—. ¿Está todo bien con Romano?

—¡Sí! Bueno, no con esto, pero sí. Esta mañana le he hecho el amor y ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida, ¡como siempre!

—Pero algo va... A ver... Respira, vale... Vamos a pensar bien en esto. ¿Qué sentiste en el beso?

—Pues... es que... ni sé por qué se lo di. Fue... no sé, ¡raro! Además, ¿que ella no está con Papá? ¡Papá! ¡Me va a matar!

Oui, es posible que te mate si ella... Bueno... ¿Cómo está ella? No es tan difícil enamorar a un británico con sólo un beso —se talla un poco los ojos y se pellizca el puente de la nariz—. Vamos por partes, ¿vale? Tú eres mi principal preocupación. Tú y Romano.

—¿E-Enamorarla? ¡Dios mío! ¡Todos sus hijos me van a matar! ¿Has visto como tratan a papá?

—Espeeeeera, mon dieu, espera. Para empezar tú no la has matado, pero deja de perder el foco... Porque antes de que te maten ellos ROMANO va a desollarte vivo.

—Si todo va bien Romano no se va a enterar hasta que vuelva... aunque tengo que llamarle y estoy cagado de miedo.

—Cálmate. No has hecho nada TAN terrible... Es terrible, pero no tanto. Sólo ha sido un beso, seguramente él ha dado besos también a... Alguien, alguna vez, como si no le conociéramos. El problema aquí no es darle un beso a otro alguien, es qué te llevo a darle esos besos.

—¡Es que no sé qué me llevó a hacerlo!

—Y más aún después de hacer el amor con Romano...

—¡Es que además estaba muy enfadado con ella!

Se lo piensa un poco y sonríe de lado.

—¿Enfadado y con una enorme frustración? ¿Y ella discutía de vuelta y alegaba?

—Sí, claro.

—¿Y querías arrancarle la cabeza y a la vez una fuerza extraña te llevó a darle un beso y abrazarle?

—S-Sí...

—¿Y el beso fue tremendamente intenso porque ella lo recibió como si fuera oxígeno y llevará un minuto bajo el agua sin respirar?

—Me cago en la puta...

—Y tuviste esa tremenda sensación de que ella no necesitaba otra cosa en esta vida más que ESE beso tuyo. Como si fueras lo más importante en su vida.

—Joder, Francia.

—Ya lo sé. Llevo años intentando explicártelo.

—Te odio. Y no me gustan ellos... y esto es sumamente estúpido.

—¡Qué vas a odiarme! Sólo... sí que es completamente fuera de tiempo y de hecho es bastante extraño que sea ahora... y es más peligroso de lo que crees.

—¡No me digas eso! No es peligroso.

—Sí que lo es... sí, sí que lo es. Mira cómo estás sólo con un beso.

—¡Porque no debí hacerlo y no sé por qué lo hice!

—Por la razón que sea... lo hiciste y no pasa nada aún porque sólo es un beso. ¿Quieres que vaya para allá? Podrías irte a casa y yo quedarme con Belgique.

—No, no... Mira, no va a volver a pasar. Ya está aquí con sus hijos y yo no me volveré a acercar. Voy a cuidar a Bélgica y cuando esté bien, me iré a casa y me olvidaré de todo esto.

—¿Seguro? Sabes cómo son estas cosas... a veces uno cree que no va a pasar y está muy convencido... y al final, pasa.

—¿¡Pero como va a pasar!? ¡Si están aquí todos!

—No sé... de igual manera que parecía inaudito que la besaras y te confundiera aun después de haberle hecho el amor a Roma. Parece que no conoces este tipo de eventos, mon amour... ¿qué me dirías a mí que hiciera?

—Que te fueras de ahí, pero es diferente porque a mí los británicos no me gustan.

—Ya, claro. Voy a ir para allá igual.

Francia... es que si vienes tú... —aprieta los ojos porque está asustado.

Quoi? ¿Si voy yo le estamos dando una importancia que no tiene o algo así?

—S-Sí...

—Definitivamente voy para allá.

—Dios mío de mi vida... de verdad no es para tanto...

—Te oigo la voz de pánico, mon amour. Quizás no es para tanto, pero piensa en Roma... piensa en Vaticano.

—¡Es que de verdad les quiero a ellos! ¡Lo tengo muy claro!

—Yo lo sé, si esto no es cuestión de cariño. ES... ¡es que ya sabes cómo funciona el corazón y estas cosas!

—¡Pero que no es eso! ¡Que no me gustan los británicos! —sigue, cabeza dura.

—Ya, ya... a mí tampoco los germanos.

—¿Eh?

—Que sí que te ha gustado darle un beso a LA más británica de los británicos —le acusa, aunque con voz suave.

—Oh, joder, como te odio —pero se ríe.

—Ya, ya lo sé que me odias. Y mira que en otros tiempos te hubiera dicho que fueras por ello y hasta te la tiraras, sólo con tal de hacerte entender que realmente los británicos son mucho más que lo que piensas... pero dadas las circunstancias con Roma y en especial con Vati...

—¡Obviamente NO me la voy a tirar!

—Eso espero, mon amour. Eso espero. Si no queremos una guerra mundial con todos, incluyendo a papa...

—Ni siquiera querría hacerlo, de verdad que no me gusta, sólo fue un maldito beso que ni sé por qué le di. Además, venga, ella ni siquiera es guapa.

—Me hace gracia que la gente siempre supone que yo soy el más superficial de nosotros dos...

—¿Perdona? Que sea guapa cuenta también, además viendo al cejas y viendo a Italia, no sé cómo alguien lo piensa.

—Uno, ¿desde cuándo no puede gustarte nadie más además de italia? Que no te suela pasar no quiere decir que no pase. Dos... el encanto de los británicos no está en sus cejas, obviamente...

—Aun así, deja de liarme, ¿qué hago?

—No te quedes sólo con ella y...si es así, háblale de papá y de lo mucho que la quiere.

—V-Vale. Vale.

—Voy al aeropuerto y te hablo cuando esté allá... habla con Romano y NO actúes sospechoso.

—¿Cómo no actuó sospechoso?

—Pues no lo sé, no le grites por tres horas que lo amas y que lo sientes mucho, por ejemplo.

—Pero es que...

—Cómo te pongas a llorarle al teléfono, mon amour... Va a saber perfectamente bien que hiciste algo muy malo y a ver si cuando vuelvas a tu casa no se ha ido con la niña.

—Pero... pero...

—Sólo dile lo básico, que... ¿Por qué le tienes que hablar, de hecho?

—Le he dicho que le llamaría cuando llegara y me ha llamado antes.

—Ugh, entonces sí tienes que llamarle. Mmm pues hazlo corto y al grano.

—¿Eso no será raro también? yo nunca soy así.

—Bueno... —Francia se ríe—, con al grano me refiero a como habitualmente eres, mon amour... unos diez minutos de plática, pero nada de llanto, ¡nada de hablar de besos!

—Dios mío —se lamenta de nuevo apretando los ojos—. No quiero que me deje...

—No va a dejarte. No va a dejarte a menos que sea un idiota, nunca va a encontrar a nadie que le quiera como tú, no importa cuántos besos raros le des a un británico... además mira cómo te sientes mal y culpable —le riñe un poquito tratando de hacerle entrar en razón, aunque ocupa un tono suave y voz melodiosa y tranquilizadora. Si estuviera ahí le estaría acariciando el pelo.

—Claro que podría encontrar a alguien mejor, alguien más guapo y más listo que yo, si yo no soy nada a su lado y se llevaría a mi niña preciosa y... —creo que ya no se le entiende del todo.

Espagneeee, no te pongas así... calma, calma, nadie va a dejarte... no va a pasar nada, porque no has hecho realmente nada tan malo aún, sólo tienes que detener esto antes de que sí pase algo malo.

Solloza aun un poco.

—Shhh... shhh. Ya voy para allá, cálmateeee... Romano sabe que le quieres mucho.

Se sorbe los mocos tratando de recomponerse a sí mismo, asintiendo aunque Francia no pueda verle.

—Porque le quieres como nadie nunca le ha querido y él te quiere de vuelta igual y no tienes nada de que tener miedo porque sólo ha sido un simple beso— los apasionados...

Se limpia los ojos, sollozando un poquito.

—Y tú no eres así... tú no eres como yo, o como papa... tú siempre eres el ejemplo y esta vez vas a serlo también. Yo te admiro por ser como eres, Espagne...

—Te quiero mucho, Francia —le odiabas a muerte hace quince minutos.

—Yo también te quiero muchísimo —creo que Francia ya tiene los ojos húmedos también. El moreno vuelve a sorberse los mocos y a asentir—. Y todo va a estar bien... Hemos salido de peores. Acuérdate cuando Romanito era un niño pequeño y te besó un día antes de tu boda y estaba completamente enamorado de ti... ESO era un lío.

—S-Sí, sí.

—Ahora sólo es un besito de nada.

Suspira sin estar seguro que sea realmente un besito de nada.

—V-Vale. Yo le digo. Yo le hablo.

—Te quiero. Animo... A ver, límpiate la cara.

Se limpia los ojos con las manos y vuelve a sorber mocos.

—Respira profundamente y tranquilízate.

Lo intenta y necesita tres o cuatro intentos antes de que su respiración sea normal, pero lo logra. El galo sonríe cuando le nota la respiración un poco mejor.

—Ahora te veo...

—Adiós...

—Te quiero mucho

—Y yo.

Francia cuelga preocupado de todas maneras y en cuanto España cuelga no pasan ni tres segundos antes de que suene su teléfono. Parpadea porque estaba buscando para llamar a Romano y mira el número. Es Romano, desde luego. Tiembla un poco... y contesta.

Ciao? Spagna?

—H-Hola... Hola, mi amor...

—¿Cómo están? Llevo mucho rato marcándoles.

—Ah, sí, ehm... hemos tenido algunos líos... —nota lo que ha dicho—. ¡CON EL AEROPUERTO! ¡Y EL TAXI! ¡Nada raro! Es que todo es muy complicado aquí y nos hemos perdido, pero ya lo hemos encontrado y estamos bien, justo iba a llamarte.

Levanta las cejas con los gritos.

—No fueron a recogerla... Qué raro. La falta de caballerosidad del idiota me pasma.

—Ehm... ah, sí, es un idiota —ni siquiera había pensado en ello. El italiano se queda callado notado a España raro también y angustiándose un poco con eso.

— ¿Por qué no quiere hablar conmigo? Ni me ha mirado en la mañana... ¡Y la ropa! ¿Qué le hizo? Él o quien sea... ¿Y por qué no decirme? ¿Está enfadada conmigo?

—No, no lo creo... por lo visto es algo de... —se detiene antes de decirle sin saber si hacerlo o no, porque él aún cree menos—. No sé, no quiere decirme, he estado insistiendo todo el vuelo, pero creo que tiene que ver con... su suegra —prefiere decir antes que el nombre.

— ¿Y yo qué? Es que suele contarme a mí —un poco abatido porque Bélgica es su mejor amiga y un poco su madre o su hermana mayor y no le ha contado nada de nada, casi ni siquiera le ha mirado—. Pero esta vez esta sobre ti del todo.

—¡No está sobre mí!

—Claro que si... Paso de mí del todo.

—No creo que... bueno, tal vez cuando todo esté arreglado... le diré que te llame.

Bufa un poco sin estar convencido.

—Algo raro se traen —le acusa pensando obviamente en cualquier otra cosa.

—¿Q-Queeeeeeé?

—¡Sí! ¡Algo horrible que no me están diciendo!

—N-Nosotros no... Yo no... ¡Yo te quiero a ti! —Bien, España, Bien. Romano parpadea porque eso no viene al caso.

Che cosa?

—¡Por favor, no me dejes ni me odies! —llora porque... ya sabemos que Francia le ha dicho que no le diga y lo ha intentado, pero está claro que les ha descubierto.

El italiano parpadea tres veces más pensando aun en que quizás Escocia golpeo a Bélgica o algo así y eso no viene al caso con...

—¿Qué? ¿Por qué voy a dejarte?

—¿Qué?

—¿Qué hiciste? — ¿ocultárselo quizás? O algo peor... ¿Justificarlo?

—¡Nada! —grita de repente al notar que no lo sabe.

Spagnaaa —ese tono de advertencia. Te vería como Austria si te estuviera viendo en vivo.

España se asusta muchísimo y le cuelga porque no podría ser más torpe con según qué cosas. Romano se enfada... Aunque no sospecha ni remotamente lo que ha pasado. De hecho espera minutos completos a que le llame otra vez. Quince minutos que no están desperdiciados en lo absoluto.

El español se pasa una mano por el pelo, se asusta AUN MÁS y le llama de nuevo al minuto y medio. Minuto y medio que Romano ocupo en enseñarle a Vati unas cuantas palabras y expresiones nuevas en siciliano.

Stronzo di merda, me has colgado!

—Losientolosientolosiento.

Silencio helado esperando explicaciones.

—Yo... me he equivocado de botón. Te quiero a ti y a nadie más nunca.

—¿Por qué me estás diciendo eso?

—P-porque... ¡porque es la verdad!

—¿Qué demonios está pasando? Tienes una y solo una oportunidad para explicarme.

—¡Por favor no me dejes!

—¡Eso no es una explicación!

—Sólo es que... besé a Bélgica... un poco.

Che... Che cosa?!

—Es que estaba rara y me parecía que no era ella y…

Es que parpadea confundido.

—Y la besaste para...

—Saber si era ella.

—Ah... ¡Claro que es ella! ¿Que no la viste?

—Pero se portaba raro y quería saber que tan afectada estaba.

Hace los ojos en blanco, pero no le parece tan grave... Porque es que es Bélgica. Es decir, es como decir que besó a Vaticano. Se imagina un besito suave en los labios.

—Bueno... no me odias, ¿verdad? Voy a entrar.

—Sí que te odio por tonto, ¡por no decirme qué pasa!

Se muerde el labio porque de todos modos no se lo ha dicho todo.

—¿Le pegó? Si le pegó voy a matarle a él y a ti por no decirme antes... O... Ihhhh! No está embarazada, ¿verdad? ¿Y que él no quiera al bebe y vaya a abortar y por eso las ropas flojas?

—No, no, déjame entrar y que me entere, creo que no es nada de eso.

Suspira agobiado por Bélgica.

—Dijiste que en Dublín, ¿verdad? Conozco a alguien...

—¿A alguien?

Si, a alguien. Puede ir a... Verles.

—¿Q-Quién?

—Pues... Es un chico y creo que puede llevar a sus hermanos.

—Bueno... espera que me entere bien de qué ha pasado, ¿vale? Saco a Belbel de ahí y se los mandas.

—Vaaaaale.

—Te llamo de nuevo en un rato.

—Bueno. ¡No se te olvide! Dale un beso a Belgio de mi parte y dile que la quiero pase lo que pase.

Se queda pálido con eso y cuelga corriendo, y decide mejor hacer lo que ha dicho y meterse a la casa.

Mientras tanto, en la casa... Bélgica toca la puerta e Irlanda va a abrir sonriendo malignamente.

Gracias. Escocia está dentro, fumando. Britania está sentada muy derecha e... Incomoda, sin querer ver mucho a Escocia, con los ojos cerrados porque es raro interactuar con él como Britania. Irlanda se ríe y Bélgica le fulmina con la mirada... A punto de golpearle la cabeza. Escocia sonríe al verlos/oírlos tan tranquilamente.

—¡Pero qué demonios te has creído, Eire! ¡Una cosa estúpida que puede aún salirte muy, MUY mal!

—No va a salir mal, de hecho está yendo muy, muy bien —se ríe el irlandés

—¡Que va estar yendo bien! —le gruñe Bélgica yendo hacia Escocia y Britania. Se detiene en seco al verla a ella porque a pesar de todo esto no deja de ser extraño.

—Teniendo en cuenta que no lo has matado nada más llegar, sí está yendo bien —dice el escocés.

—No, no lo he matado por UNA simple razón.

— ¿Una? ¡Menos mal! —se ríe el irlandés cerrando la puerta tras ella.

—Tienes que arreglar esto —le mira el escocés.

Yes, yo... no puedo arreglarlo —le explica desde ahora con cierta cara de angustias, acercándose a él mirando a Britania de reojo quien la está mirando con ojos y boca abiertos como platos.

—¿Lo ves? A nadie le hace puta gracia. Buena suerte, Eire.

—Pues muy mal, bola de amargados... —protesta un poco yendo a sentarse lejos de Britania—, sólo que lo he dicho ya... a pesar del peligro para mi persona que esto implique, sólo puedo decirles que yo tampoco puedo arreglarlo.

—Te estábamos esperando para que tú nos dijeras como hacerlo —le asegura Escocia a Bélgica acerándose a ella, nervioso porque... le gusta.

—Es que tengo un problema grave, Alba... No... —vacila como si le costara trabajo decirlo... Y es que le cuesta y le parece una cosa TERRIBLE. Incluso baja el tono—, n-no tengo nada de magia.

—Pero sabes hacerlo, puedes enseñar a... Belgium a hacerlo —le cuesta bastante lo de los nombres porque ¡es que es igual que la belga!

Ella arruga la nariz y mira a Britania, que se sonroja ahora mismo un poco y aprieta los ojos porque trae así como LA PEOR ROPA que podría traer. Se ve gorda y desaliñada, además de fachosa como nunca... Preferiría traer su pijama de borregos puesta.

—Puedo... Intentarlo. Sólo que viendo como es su cuerpo... No garantizo.

—¿A qué te refieres con eso? —sigue el escocés que además se humedece los labios porque quisiera besarla y esto es raro de cojones.

—No tiene NADA de magia, Alba. NADA. Ni puede verla. Es como si no existiera. No sé si alguien así pueda hacer magia, por más que quiera o se le enseñe —explica queriendo abrazarle con muchas, muchas ganas porque España dijo cosas en el avión, luego la beso y... Luego pareció arrepentirse.

—Pues ahora sí debe poder verla y controlarla.

—Y asustarse y hacer drama...

Yes, pero seguro podrás entenderte con ella.

—Ja-Ja. Como sea —cambia el peso de pie. El escocés levanta una ceja porque era medio sarcástico—. No creo que eso vaya a funcionar...

—¿Qué propones?

—Intentarlo. Y si no que este niño lo arregle —le señalan.

—Ya les he dicho yo como se arregla—Irlanda se encoge de hombros. Escocia le muestra un dedo sin mirarle.

—¿Cómo se arregla? —preguntan Britania y Bélgica a la vez.

—Anda, cuéntaselo, Einstein.

Irlanda se ríe nervioso.

—Ehhhh... Mejor explícales tú, yo voy a mear.

—Pues lo haces cuando vuelvas, tú las has metido en el lío, cabrón.

—Nah, te has metido tú solo —se encoge de hombros—. Venga, explícales lo que tienen que hacer que no es muy difícil.

Britania mira a Escocia agobiada, levantándose.

—Tienes las horas contadas... Te lo aseguro —protesta Bélgica mirando al irlandés levantarse apresuradamente, miraba Escocia también notando que Britania se ha levantado. Irlanda se ríe y sale corriendo igual, encantado con todo esto.

A-Alba... —le llama Britania tratando de ignorar las protestas de Bélgica. Él se vuelve a la pelirroja quien se sonroja un poco y le mira preocupada y asustadilla porque... ¡Es que esta su cuerpo ALLÍ! ¡Mirándola con desagrado! Debe ser la cosa más rara que le ha pasado en la vida.

—¿Qué pasa? —pregunta nervioso y un poco confundido también, no quiere llamarle mum, pero no le sale llamarle "Belgium".

—E-Es que... —susurra con voz angustiada

—Es raro de cojones, ya lo sé. Trata de relajarte y no volverte loca.

—¿De verdad sabes arreglarlo?

Yes, en realidad es fácil.

—¿Y por qué no lo hemos arreglado? —protesta desesperadilla queriendo darle un golpe además porque no la está consolando apropiadamente.

—Porque igual tenéis que estar las dos.

—Pero es que... Es muy, muy, MUY raro y... —le toma del brazo y tira de él para alejarse de Bélgica, poniéndose de puntas para hablarle al oído—. Y... ¿Es que has visto como esta vestida y... Eso? Albaaaaa.

—¿Cómo está...? —se gira a mirarla porque no se había fijado.

—No, no la veas —le tapa los ojos.

What?

—Se ve MAL.

Trata de destaparse la cara para mirarla con aun más curiosidad.

Albaaaa —protesta insistiendo en taparle. Bélgica les mira con cierta curiosidad.

—Uh, sí que te ves mal.

Albaaaa! —chilla un poco como Britania, en especial por la voz, apretando los ojos odiando a su suegra con ganas.

What? —sonríe un poco.

— ¡Que no me observes! ¡Te dije que no! —pucherito. Él vuelve a mirarla—. Se ve fatal y es tu mamá y tiene mí... Cuerpo, ¡y tú no ayudas en nada!

—Es que... ¿siempre has sido así? —la vuelve a mirar. Ella se sonroja más y aprieta los ojos.

—P-pues... —vacila, porque la ha visto desnuda muchas veces.

—Creo que voy a tomarte una foto —saca el teléfono sonriendo maligno, no porque no le guste o la note fea, solo porque ella está protestando.

—¡Nooooo! ¡No! ¡Nonono!

Pelea intentando hacerlo igual, sonriendo. Ella pelea también.

Albaaaaa —sigue, ahora intentando colgársele encima—. ¡No me tomes una foto cuando me veo ASÍ!

La toma de la cintura haciendo fuerza e igual le salen movidas.

—Eres... Eres... —protesta incrédula de que las haya tomado sin notar si esta movida o no—... ¡ERES! Si algún día despierto puedes olvidarte de una vez del sexo oral para siempre —sisea.

—Ugh, no me digas eso viéndote... así —aprieta los ojos.

—¡Me estás diciendo fea! —protesta.

—Te ves como mi madre ahora mismo, no me hables de sexo.

—¡Y no lo niegas!

Es que no es tan fáaaaaacil Beeeelgica que hay mucha genteeee. Pero está bien. Ya sabemos que estás asustada y él no ayuda nadaaaaaa.

—Voy a buscar a ese capullo que se ha escondido expresamente —va a por Irlanda.

—¡No! No te... —frunce el ceño indignadísima.

What?

—No, lárgate, anda... Vete a buscarle.

Así lo hace, golpea la puerta del baño.

—Ocupaaaaado.

—Ocupado tu puta madre, sal aquí ahora mismo con dos cojones o me cargo la bloody puerta.

—Joder, que pésimo humor te cargas... Me queda claro que aún no resuelves el asunto —abre la puerta.

—Ni pienso resolverlo. Tú las has metido en el bloody lío.

Irlanda sonríe porque le hace mucha gracia igual.

—Entonces te quedaras sin novia y sin madre. Bueno, no, con madre que puede ser tu novia.

—Y tú sin cojones cuando te los arranquen de un mordisco —lo toma del cuello y tira de él para llevarlo con ellas.

—Ah, ¡vengaaaaa! ¡Es gracioso! —se deja arrastrar, claro... "Se deja".

What the hell es lo que te hace gracia, bastardo hijo de puta? —pregunta sonriendo un poco porque el muy cabrón le cae bien a pesar de todo.

—Todo esto es genial... Es perfecto como para que requieras años de terapia.

—No has pensado ni por un momento que te obligue a hacer a ti lo que estás pensando.

Se deja de reír un instante y luego le mira de reojo y se vuelve a reír.

—No vas a dejar que me tire a tu novia.

—Pero sí a mi madre.

—A mí no se me para con mum.

—Mala tarde, de todos modos la que tiene que disfrutar es ella, a nadie le importas tú, no estás hechizado.

MUM NO va a disfrutar conmigo... Pero contigo sí.

—Haberlo pensado antes de meterla en este lío.

—¿Yo? A ver... Que quede claro que por mí se pueden quedar así.

—Bueno, entonces empezaremos a romperte dientes hasta que opines distinto.

—No me jodas, no vas a romperme dientes —se acojona un poco igual, no va a admitirlo.

—A mí no me importa si los tienes enteros o no.

—Pero joder, si esto no se resuelve con romperme los dientes.

—Tal vez no, pero me hace gracia —se encoge de hombros—. Y quizás te da más ganas de cooperar.

—¿Cómo quieres que coopere, a ver...? ¿Me llevo a cuál de las dos? —es que le da risa sólo de pensarlo.

—A... —le mira fijamente. Iralnda otro sonríe.

—¿Me llevo al cuerpo de mum o a... Mum? Sé que preferirías a Mum... pero me reiría tanto en cualquiera de ambos casos...

—Nah, que voy a preferir a mum... Tengo una idea, ¿vale? Dejemos que ELLAS elijan. ¿Preferirías el cuerpo de mum? —pregunta el escocés un poco incrédulo.

—Ugh! ¡No! Pensé al revés, es decir... Las tetas de Belgium. Pero... Deja que ellas elijan.

Escocia le empuja a la sala donde es que están. Donde están las dos discutiendo.

—... indignante! ¡Completamente! ¡Yo al menos tuve la decencia de vestirme igual que tú!

—Ya claro, lo has hecho muy bien —ojos en blanco—. Vestirte como zorra, digo.

—¡Esto es completamente absurdo!

—Eh! Eh! —Escocia se acerca a ellas, poniéndose en medio. Ambas le fulminan.

—¡Tú no ayudas en nada! —protesta Britania al escocés enfadada con todos.

—Calma, calma, please —pide intentando relajar el semblante.

—¡Pues como me voy a calmar! Mírala, sólo sales por ahí y ya me está atacando —protesta Bélgica.

—¿Yo? ¡Tú entraste a la puerta atacándome! Lo has hecho a propósito —chilla Britania.

—Que yo entre... What?!

—¡Vale ya las dos! Bollocks —grita Escocia y se callan. Suspira e Irlanda se ríe bajito sin poderlo evitar.

—Bueno, ¿y? Ya fuiste por Ireland. ¿Ahora qué? —le encara Britania con fuego en los ojos. Literal. Él traga saliva porque es que...

—Cuál es el misterio, bloody hell... ¿Cómo se arregla? —pregunta Bélgica mirando a uno y luego al otro.

—No, no... Si no hay misterio. En realidad se resuelve como siempre, mum —responde Irlanda sonrojándose un poco. Escocia carraspea con eso.

—Como... ¿Siempre?

Irlanda traga saliva.

Well... You know...

—Es ese asunto de la... coordinación— aclara el escocés.

—La coordinación... —repite Bélgica y luego aprieta los ojos—. La bloody coordinación de bloody HELL! Eire, te JURO que voy a despellejarte vivo.

Britania no entiende UN PIMIENTO.

—Es algo muy, MUUUY fácil de resolver, mum, lo sabes —Irlanda da un pasito atrás y se esconde detrás de... Loquesea.

—Tenéis que hacer algo coordinadamente —le explica Escocia a Britania—. Salvo que Mum pueda enseñarte a revertirlo.

—¿Algo coordinadamente con ella? ¿Gritarte?

—Bueno, tal como estamos puede que eso si fuera lo bastante intenso...

De repente suena el timbre. Britania le FULMINA e Irlanda dice que él abre, solícito.


"Cómo desesperar a como seis personajes en solo cinco pasos" ¡No olvides agradecer a Holly su beteo y edición!