Noviembre 1939
-Voy a ser tu Freddie.- le dijo Ron al salir del cine.- y tú serás mi Jane.
El pelirrojo sujeto su mano con dulzura por unos segundos y la llevo a sus labios.
-Mejor Yo seré tu Hermione y tú serás mi Ron.- contesto la castaña sonriendo.
Caminaron por la acera dejando atrás el cine que en su cartel anunciaba el estreno de Over the moon, la historia de amor de una joven de nombre Jane que se compromete en matrimonio con el doctor del pueblo llamado Freddie Jarvis antes de enterarse de haber heredado dieciocho millones de libras.
-¿Quieres ir a beber té en el Claridge's?.- pregunto él esperando prolongar su paseo.- Hay unos pasteles de frambuesa que te encantaran.
-He quedado con mi madre.- dijo ella bajando la mirada.- Lo siento.
-No te disculpes.- dijo él.- De seguro otro día podremos. Es mejor que tomemos un coche.
-No.- negó Hermione sujetando su mano para evitar que llame un coche.- Aún tenemos tiempo, podemos caminar hasta casa.
-Como tú quieras.
Ron le sonrió y ajusto su sombrero para acompañar a su enamorada a casa de sus padres. Desde que la había conocido la noche de su cumpleaños número veintiuno no había podido apartar los ojos de ella. Hermione tenía una mirada chispeante e incluso más de un año más tarde aún podía recordar con claridad las primeras palabras que cruzaron. Entre susurros presurosos, sus regaños sobre sus modales le hicieron sonreír. Sí, porque las primeras palabras que cruzaron esa noche no fueron amables, más bien todo lo contrario.
-Mi madre no está muy feliz con mi decisión.- le confió ella mientras caminaban calle abajo.- Me dijo que tal vez a ti te disguste ser el futuro esposo de una liberal.
Él soltó una carcajada.
-Tú espíritu liberal es lo que más amo en este mundo.- No, no era lo que más amaba.- Me corrijo: es lo segundo que más amo.
Ella enarco una ceja divertida.
-Y bien doctor Weasley, ¿Qué es lo que más ama de mí?
-Elegir la cosa que más amo de ti es difícil.- pudo ver como ella se sonrojaba y escondía la cara bajo su sombrilla.- ¿Quieres que te lo diga o prefieres que guarde el misterio?
-¡Ron!. Tú y tus misterios. No puedo creer que hayas estudiado medicina ¡Deberías haber sido un detective!.
-Sir Arthur Conan doyle estudio…
-Medicina, lo sé.- le interrumpió ella con una sonrisa.- Sin Sherlock Holmes jamás hubiera decidido seguir hablando contigo.
-Debo agradecerle a mi abuelo, gracias a él conseguí a la chica más guapa e interesante de todo el mundo.
Se toparon con un grupo de soldados que marchaba calle arriba e instintivamente él sujeto su mano. Hitler había invadido Polonia hace dos meses atrás e Inglaterra le había declarado la guerra. Su abuelo le había contado historias de guerra mientras crecía, pero claro, para un viejo aristócrata la guerra no dejaba de ser solo un cuento. Ahora que él veía la realidad tal cual era, le asustaba perder a la persona que más amaba en el mundo.
-Tranquilo.- dijo Ella acariciando su palma con los dedos.- Estoy aquí.
Le gustaba lo perceptiva que Hermione podía llegar a ser cuando se trataba de él y sus sentimientos.
-No quiero perderte nunca.- confesó con aprensión.- Pero tampoco puedo quedarme al margen de lo que está pasando.
-Lo sé, te conozco. Eres diferente al resto de tu familia.
-Cuando nos casemos.- dijo Ron con rapidez.- Me divorciaré de ellos y nos iremos a donde tú quieras. Solo los dos, sin necesidad de buscar su aprobación. Comenzaremos nuestra vida, y si quieres enseñar en un colegio yo te apoyaré siempre, lo importante es que estaremos juntos.
Hermione sonrió de emoción y sin importarle que estuvieran en público en medio del gentío que despedida a los soldados se abalanzo a sus brazos y lo beso con pasión tirando la sombrilla al suelo.
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-Ron, ¡bienvenido!.- dijo Isabel Granger al verle quedarse en la puerta despidiéndose de su hija.
-Buenas tardes señora Granger, he traído a Hermione a tiempo tal como lo prometí.
La castaña le dio una sonrisa forzada a su madre por su oportuna intervención.
-Hermione querida, ¿Por qué no has invitado al señor Weasley a pasar y tomar el té?. Becky ha preparado un pastel de guinda para tu padre.
-Ron tiene cosas que hacer madre.- dijo ella enseguida.- No quiero que por mi culpa se retrase en sus estudios.
-¿Puedes ver que novia tan considerada tienes Ron?.
-Lo sé.- repuso confundido el pelirrojo.- Ella es la voz de la razón.
-Entonces dejaré que se despidan. No tardes Hermione.
La mujer se retiró del hall, pero ambos estaban seguros que ella les oía desde el otro lado de la puerta.
-Te explicaré todo la próxima vez que nos veamos.- prometió ella acercándose a sus labios con prisa para darle un beso de despedida.- ahora solo vete.
-Te cobraré la palabra.- respondió él besando su mano con delicadeza por última vez.- Esta noche dormiré pensando en ti.
-Y yo en ti.- contestó ella enamorada.
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-¿Dónde has estado durante toda la tarde?.- preguntó su madre al verle llegar.- Supongo que no debo preguntar, es evidente que has pasado la tarde con esa chica.
-Se llama Hermione.- respondió él cansado quitándose el sombrero.- Hermione Jean Granger. Mi novia, a quién amo.
Molly negó con la cabeza.
-Es increíble que hayas dejado de lado a Lavender Brown por esa muchacha sin clase.
-Es Finnigan, ya no más Brown. Es la esposa de Seamus.
Su madre continúo como si no le hubiera oído.
-Lavender era una mujer hermosa, refinada, con clase y con un apellido importante como el nuestro. No viene de una familia de nuevos ricos. Que te involucres con esa americana es un insulto para mí que provengo de la rama de los Cavendish…
Ron la ignoró y continúo el camino a su habitación. A diferencia de la madre de Hermione que estaba encantada con la unión de ellos dos, no tanto porque él le cayera bien, sino más bien por el interés y posición social; Su madre y su familia se oponían tajantemente a ese matrimonio sin conveniencia que tendría con Hermione. Pero ¿Cómo podría importarle la conveniencia económica cuando tenía a la mujer más maravillosa a su lado? ¿Cómo podría importarle su acento o su nacionalidad?
-Tu padre te espera en su despacho.- le aviso su madre.- y espero que esta vez te comportes. No quiero que tenga una recaída por tus excentricidades.
Ron negó con la cabeza. Había algunas cosas que nunca cambiarían.
Toco la puerta del despacho que su padre tenía en casa y espero a que él le invite a pasar.
-Adelante.
Su voz se escuchó grave y profunda.
En el pasado su abuelo le decía que él era una copia exacta de su padre, tanto en apariencia como en espíritu. Pero él no podría ser más diferente al hombre que estaba detrás de ese escritorio revisando facturas. Percy, Bill e incluso Charlie eran más parecidos en actitud a ese hombre, los gemelos no, ellos al menos tenían sentido del humor.
-Padre, madre me ha dicho que me buscabas.
-Creí que eras Carrie trayendo el té.
Su padre levantó la vista y lo examino con la mirada.
-Llegas temprano ¿Es que la señorita Granger te ha dejado libre pronto?
Ron enrojeció de ira.
-Padre ¿Podrías dejar a Hermione fuera de esto?
Arthur lo ignoró.
-Una mujer caza fortuna me sorprende que no…
-¡BASTA!.- dijo el pelirrojo.- Puedes decir de mi lo que quieras, que te he desilusionado toda la vida, que no soy lo que esperas, pero de Hermione no digas nada.
El aire salía con furia de sus fosas nasales, sus puños estaban apretados ejerciendo presión para contener la ira.
-Eres joven e irrespetuoso, no tienes el sentido de lo que es cargar en tus hombros siglos de historia. Te educamos de la misma manera que a tus hermanos y tu hermana, y ellos a diferencia de ti entienden a la perfección sus deberes y obligaciones. Sigues siendo la decepción de esta familia y si sigues saliendo con esa muchacha nada bueno resultará.
-¿Eso crees?.- soltó una carcajada irónica.- Seré feliz, eso es lo que pasará. Llegaré a casa cada tarde y ella estará esperándome con una sonrisa en los labios. Los fines de semana haremos excursiones y tendremos picnics bajo un árbol en el campo. No necesitaremos mucho, porque nos tendremos el uno para el otro que es lo único que importa y por las noches dormiré abrazado a ella mientras sueño con ella…
-FUERA DE AQUÍ.- dijo Arthur entrando en cólera.- Solo pido vivir lo suficiente para ver cómo se destruye poco a poco cada uno de tus estúpidos sueños.
-Tú no puedes ser mi padre.- respondió Ron dando media vuelta.
-Y yo con todos los sacrificios que he hecho en la vida no merecía tener un hijo como tú.
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Diciembre 1939
-¿Cómo es eso de que regresas a América?.- pregunto Ron.
-Solo será por navidad, tengo más familia ¿sabes?
-Quédate conmigo.- pidió sujetando su mano por sobre la mesa de aquella cafetería.- Podemos rentar un lugar…
-Ron, ¿Sabes que dirían mis padres si les digo que prefiero quedarme contigo en vez de visitar a la familia?
-Tal vez que estas enamorada.
Ella le sonrió y apretó su mano de regreso.
-Eres incorregible mi amor.
-Solo por ti, cuando se trata de ti no tengo límites.
Hermione se remojo los labios antes de hablar.
-Es sumamente tentadora tu idea, pero debo desistir.
-Lo entiendo.- dijo el con calma acariciando su mano con sus dedos.- pero no perderé las esperanzas de que algún día te dejes raptar por mí.
-Te tienes mucha fe.
-La tengo.
Ambos sonrieron y Ron pago la cuenta antes de salir del local, abrió la puerta del coche que llevaba para que ella suba y condujo hasta la casa de su novia.
-Espera.- dijo Hermione unas cuadras antes de llegar a destino.- ¿Podrías parar un poco?
-Claro.
Estaciono el auto a un lado de la calle tal como ella había pedido.
-Tengo que decirte algo.
-Soy todo oídos para ti.- respondió enseguida.
-Mis padres… bueno más bien mi madre está hablando mucho últimamente sobre ya sabes… cuando seré recibida como corresponde en tu casa.
-Mi amor, tu sabes…
-Lo sé. Ellos me desprecian por no estar a su altura.
-Es solo que mi abuelo era un Lord y la familia de mi madre desciende de duques, es difícil para ellos que yo les esté dando la espalda. Pero sé que recapacitarán, no pueden actuar toda su vida de la misma manera.
-Ron.- dijo ella bajando la mirada.- ¿Crees que lleguen a aceptarme algún día?
-Lo harán.- respondió antes de besarla.- Eres la mujer más maravillosa del mundo y en algún momento se darán cuenta de ello, tal como yo lo hice.
-Te amo Ron, de lo contrario no soportaría esto ¿Lo sabes, no?
-Lo sé, eres mi bendición personal.
Ella acaricio su mejilla con cariño.
-Me gusta tu cabello y la forma en que tomas mi mano. Me gustan tus ojos y tus brazos protectores, me gustan tus besos y la mirada que me das cada vez que nos encontramos. Como si el resto del mundo desapareciera y solo existiéramos nosotros.
Ron sonrió al escucharla.
-Eres la persona más importante y a la que más amo en mi vida Hermione. Quiero hacerte feliz cada día por el resto de nuestras vidas. Lo prometo.
Volvieron a besarse adentro del coche prolongando su tiempo juntos, sin ganas de separarse nunca. Porque se amaban más de lo que pudieran imaginar y por más que las cosas no resultaran como esperaban a futuro, jamás dejarían de ser Jane y Freddie.
Holaaaaa! Aquí está el primer capítulo.
La película Over the moon se estrenó en Inglaterra dos meses después del inicio de la segunda guerra mundial (1 septiembre 1939), así que sacando mis cuentas eso sería a comienzos de noviembre de 1939. Nunca la he visto, pero un amigo cinéfilo me hablo de ella hace años y mientras escribí esta historia, que paradójicamente comencé por el final y luego el comienzo se me ocurrió que podría usarla.
Gracias por leer! Xx
