Advertencia: Este capítulo trata temas delicados y pido disculpas de antemano si hiere la sensibilidad de algunas personas.
Unos lo matan cuando jóvenes,
Y cuando están viejos los otros;
Unos con manos de deseo,
Otros lo estrangulan con oro;
Y el más hábil, con un puñal
Porque así se enfría más pronto.
Oscar Wilde.
Enero 1944
Al bajarse del tren Harry le esperaba en la estación. Él enarco las cejas confundido ¿Dónde estaba Hermione? En esas tres semanas, no había tenido noticias de ella y ahora ni siquiera le esperaba en la estación.
-Eres como el ave fénix.- dijo Harry yendo a su encuentro.- Es el primer día en semanas que el clima es bueno, ¡Londres clama por tu bienvenida!.
-Harry, ¿Dónde está Hermione?
-Ella…- dijo intentando sonar animado.- Arthur me ha pedido que te lleve enseguida a verle, todos están allí esperándote.
-¿Hermione está allí?.- pregunto confundido.
-No, solo la familia.
Todos y nadie a la vez.
-Lo siento si sueno mal educado.- se disculpó el pelirrojo cogiendo su valija.- No puedo hacer esto ahora.
-Ron ¿Qué haces? ¡He viajado desde Bristol por ti!.- hizo una pausa para tomar aire.- ¡He hecho hasta lo imposible por traerte! No puedes simplemente…
-Necesito verle a ella.
Con necesidad coge un taxi ignorando las palabras de Harry, quien le llama mal agradecido. Ya tendrá tiempo de ponerse al día con él y disculparse nuevamente, pero algo en su corazón le dice que Hermione le necesita. Finalmente al llegar a casa encuentra que todo está desordenado, hay ropa sin lavar sobre los sillones y una pila de loza en el lavavajillas. Crookshanks el gato le maúlla desde la cocina, pero él sube la escalera con prisa.
-Hermione.
Ella tiene la mirada perdida y los ojos hinchados. Se acerca a ella con cuidado.
-He vuelto a casa amor, estoy aquí.
-¿Eres real?.- pregunta levantando la mirada.
-Soy yo amor, he vuelto a ti.
Hermione rompe en lágrimas y llora desconsoladamente por largos minutos abrazada a su cuerpo, pidiéndole que no la deje nunca más. Qué si vuelve a dejarle ella morirá. No lo dice en voz alta pero puede sentir el hedor en su cuerpo como si llevase allí semanas sin levantarse.
-No volveré a irme.- promete.
La deja en la habitación y baja a cocinar algo para ambos. No es algo muy elaborado, porque en la despensa no hay mucho. Se pregunta qué le pasa a su mujer, porque esta tan rota. Después de comer ella le pide que se quede a su lado en la cama, porque quiere conversar con él.
-Cuando Lupin me llamo por teléfono no lo creía.- comenzó a decir.- Fui donde tu padre, pero él se negó a recibirme. Dijo que Yo era la única familia que tú tenías y que yo debía traerte de regreso.
-Él no pudo decirte eso.
Hermione se rio sin gracia.
-Pareciera que no conoces a tu padre.- dijo con rabia.- A él no le importas nada.
-Pero él… él trato de traerme. Me lo dijeron en Suiza.
Ella negó con la cabeza y se secó las lágrimas.
-Harry puso el dinero, pero necesitaba el nombre de tu padre para agilizar las cosas, lo quieras o no pero él es un hombre influyente.
-¿Harry hizo todo eso por mí? Y yo acabo de…
-Pero nada daba resultados, porque tocara la puerta que tocara nadie me decía nada concreto.- interrumpió ella.- y yo no me sentía muy bien. Entonces…- se detuvo y más lágrimas corrieron por su mejilla.
-Hermione amor, estoy aquí.
Ella rompió en llanto y se abrazó con fuerza a su cuerpo.
-No vas a perdonarme nunca. Vas a odiarme.
-Mi amor, mi hermosa, jamás podría culparte de nada. Te amo, amor. Te amo y he vuelto solo por eso.
-Ron lo siento… yo no quería, pero… pero, no pude…
-Mi vida.- dijo él estrechándola en sus brazos con fuerza mientras besaba su cabello.- solo dime.
-Me duele tanto.- dice llorando sobre su pecho.- No puedo.
-Hermione, estoy aquí para ti. Te cuidaré.
Ella titubeó un poco hasta que dos palabras salieron como un murmullo.
-Lo perdí.
-Amor ¿De qué hablas?
-Nuestro bebé, lo perdí.
Y se echó a llorar nuevamente. Un bebé, su hijo. Había estado durante un corto plazo aquí y él no se había enterado.
-Hermione, no debes culparte. Vamos a salir adelante juntos.
-No, no lo entiendes. Él se ha ido y no volverá.- se tocó su vientre con desesperación.- Nuestro bebé se fue por mi culpa.
La ira con su padre y su familia volvió. Habían dejado sola a Hermione en este proceso… no, la verdad si debía sentir ira y enojo con alguien era con él mismo, que pensaba que arreglar el mundo es tan fácil como ir a la guerra. Por seguir una ilusión había dejado atrás a la persona que más amaba en su vida.
-Te prometo que estaremos bien hermosa, ya lo verás.
Y él realmente deseaba creer firmemente en su promesa.
(**)
Arthur lo aborda luego del trabajo una tarde y le pregunta por qué no ha ido a visitarle desde su regreso.
-¿Ahora te preocupas por mí?.- pregunto enfrentándole.
-Te ayude, tal como pidió tu esposa.
-No es cierto. Ni siquiera…
-Tuve algo de persuasión de Harry y en última instancia de Charlie. Él parecía realmente preocupado de tu regreso.
Eso lo tomo por sorpresa. ¿A qué se debía ese cambio por parte de su hermano?
-Padre, no quiero hablar contigo.
Él sonrió con ímpetu.
-¿Ahora lo ves?.- pregunto riendo.- Me tratas como un extraño desde que la elegiste a ella y luego quieres mi ayuda. Qué contradictorio eres Ronald, toda tu vida ha estado llena de contradicciones.
Él negó con la cabeza.
-Hermione es mi corazón y mi familia, no necesito a nadie más.
Su padre soltó una carcajada.
-Espero que no te hayas equivocado con ella.- dijo divertido.- No vayas a perder tu corazón y tu familia por nada.
-¿Qué tienes en contra de ella? Hermione es tan pura y amable ¿Cómo no puedes verlo?
-Tal vez veo más de lo que crees Ronald. Tal vez el único que ha visto mal eres tú.
-No, no es así.
-El hijo más testarudo que tengo para la mujer equivocada. Desde la primera vez que la vi supe que era de carácter fatal, hazle algo que duela y jamás te perdonará. Jamás.
-No sabes nada de ella.
-Sé más de lo que crees. Conozco a las de su tipo, esas que te prometen el mundo y amor, románticas empedernidas, fingiendo ser inocentes. Me he cruzado con ellas, sé de lo que hablo. Déjala Ronald, ella te lastimará como nadie.
-No sabes de lo que hablas padre.- replico enojado.- No sabes nada.
-Te advertí siendo un niño que nunca te enamoraras. Jamás pases la línea, pero siempre haces todo lo contrario de lo que pido.
-Me marcho.- dijo apretando los dientes.- No quiero que te acerques a ella.
-He depositado en tu cuenta lo que considero sea lo indicado para no volvernos a ver Ronald.- dijo cuando él ya había comenzado a caminar.- Aunque te niegues vas a usar las libras, sé que lo harás. No sé vive de amor y buenas intenciones. Eso lo sabes ¿no? Espero que hayas aprendido al menos lo dura que es la vida en estos meses.
Marzo 1944
Escucho a Hermione quejarse en sueños y él despertó enseguida para mover sus brazos y así lograr despertarla.
-¡Déjame!.- grito ella al abrir los ojos y verle frente suyo.- no me toques otra vez por favor. Me duele.
-Amor tranquila.- dijo él al ver sus ojos llenos de miedo.- fue solo una pesadilla.
Hermione estaba tiritando y él se levantó para buscar un vaso de agua.
-¿Quieres hablar?.- le pregunto después que se bebió el agua para refrescar su garganta.- ¡Estas muy asustada!
-Soñé… soñé.- dijo bajando la mirada para ocultar las lágrimas.- fue solo una pesadilla.
Ron la acuno en sus brazos y beso su cabello.
-shsh tranquila, yo estoy aquí para protegerte.
No era la primera vez que Hermione despertaba gritando en medio de la noche, imaginando que alguien la atacaba ¿Por qué? No sabía. Pero ella decía palabras sueltas acerca de sentir dolor.
-Ron…
-Dime amor.
-No quiero que me toques.- pidió asustada.- por favor, no me abraces.
El pelirrojo se alejó un poco de ella y le dio su espacio.
-Gracias.- dijo ella abrazándose a sí misma hasta calmarse.
-¿Estas mejor?
-Sí.- respondió antes de apagar la luz.- estoy bien.
Mayo 1944
Hay días en los que Hermione vuelve a ser su Hermione del pasado, con su mirada chispeante, sus conversaciones que lo descolocan y su encantadora sonrisa en el rostro; pero hay días como ese que está viviendo ahora en los que Ella recuerda los días en que creyó que él no retornaría y luce apagada sin querer levantarse de la cama.
-Cariño.- dijo Ron dejando la bandeja de comida sobre el velador.- Debes comer algo.
-No tengo hambre.- responde sin abrir los ojos.
Ron está preocupado por la salud de ella. Ve como la vida se le escapa de las manos y no sabe qué hacer.
-Tienes que hacerlo.
-No quiero Ron, no tengo hambre.
-Mi amor, hazlo por mí.
-He hecho tanto por ti…- dice llorando.- no puedo ahora. No quiero recordar nunca más.
-Hermione cariño, es sopa de pollo con verduras.
-Te he dicho que no tengo hambre.- dice antes de lanzar la bandeja al suelo.
Él mira consternado la escena, sin embargo se recuesta a su lado y la abraza con cuidado, mientras aspira el olor de su cabello. No puede permitirse perderla, simplemente no podría seguir sin ella.
-Hermione, hay algo que debo decirte.
-Dime.
-Renunciaré al hospital.- dice con calma.
No hay reacción por parte de ella.
-¿No dirás nada?
Su hermosa castaña rompe en llanto de pronto y él se arrepiente de haberle dicho algo.
-¿Es por mi culpa, no?
-No, no tienes la culpa de nada. He pensado… he pensado que necesitamos cambiar de aire, necesitamos irnos de aquí. Mientras sigamos en este lugar seguiremos con los malos recuerdos.
Hermione niega con la cabeza.
-Nuestro bebé nunca será un mal recuerdo… otras cosas sí, pero él no.
-No, no lo será. Siempre estará con nosotros y le recordaremos, pero quiero que te mejores mi amor. Y solo lo lograrás dejando esto atrás.
-Él no tenía la culpa, yo lo amaba. Quería tenerlo conmigo y amarlo tanto como a ti.
-Vamos a tener otro hijo Hermione.- le ánimo él.- y vas a amarlo tanto como a él.
Hermione llora desconsoladamente.
-Sí tan solo hubiera sido más fuerte… sí tan solo hubiera luchado.
Ron aparta el cabello de su rostro, besa su frente y acaricia su espalda. No quiere verla sufrir nunca más.
-Fuiste valiente amor, lo fuiste.
Ella negó con la cabeza.
-Me odio tanto, fui tan tonta.- se lamentó otra vez.- No sirvo para nada.
-No vuelvas a decir eso Hermione.- pidió Ron preocupado.- Por favor no.
Él trato de llevarla con un psicólogo porque sabe que perder al bebé le afecto mucho y eso la tiene en un bucle de odio y autocompasión autodestructivo. Pero Hermione se retiró de la consulta alegando que no lo necesitaba y se molesta con él cada vez que le sugiere buscar ayuda.
-¿Aún me amas Ron?.- pregunto quitándose el cabello de la cara que se le pegaba producto de las lágrimas.
-Te amo ahora y siempre te amaré.
-¿Aunque ya no sea hermosa como antes?
El pelirrojo acaricio su mejilla con cuidado.
-Para mí siempre serás la mujer más hermosa del mundo. Nunca lo dudes Hermione.
Ella le dio una sonrisa triste.
-No es verdad, solo mírame.- contesto hipando y sorbiendo por la nariz.- Ni siquiera tengo un lindo cabello.
-Eres hermosa, la mujer más hermosa de todas.
Ella asiente y acaricia su mejilla.
-Perdóname por esto. No quiero perderte, ni que mires a nadie más como me miras a mí, eres mi Freddie.
-Tú eres mi Jane.
-Si un día me dejas voy a matarme.- le advierte mirando fijamente sus ojos, demostrando que no es una broma.
-No me gusta cuando hablas de esa manera, ¿Crees que podría hacerlo?
-Sí.
Él se aleja confundido. ¿Acaso ella es la única que no puede ver cuánto la ama, y cuán necesaria es en su vida?.
-¿Por qué dices eso? ¿No crees en mis promesas?
Hermione niega con la cabeza, pero luego se retracta y rompe a llorar. Sus cambios de humor cada vez lo desconciertan más y sabe que ella necesita ayuda.
-Estoy aquí amor, solo para ti. Tengo toda una vida para demostrarte todo lo que siento por ti.- la besa en los labios con ternura y la sostiene en sus brazos hasta que ella vuelve a dormir.
(**)
-Deberías venir a casa, James esta tan grande.- le dijo Harry bebiendo su té.- Te gustaría verlo.
-Siento que me he perdido de tanto últimamente.- se lamentó Ron.
-Creí que Hermione vendría contigo, ¿Ella está bien?
-Sí, sí lo está, ¿Por qué preguntas?.- dijo con más brusquedad de la que esperaba.
-Solo por cortesía.- respondió Harry confundido.- No la he visto en mucho tiempo.
Hablaron del pasado, de sus recuerdos en el colegio, de las discusiones con Draco, de trabajo, de chocolate y soldados.
-Draco se ve infeliz.- dijo Harry.
-¿Cuándo le has visto?
-Tu padre organizo una pequeña reunión hace unas semanas.
-No sabía que estaba de paso en Londres.
-Fue cosa de una noche, a su mujer no le gusta la ciudad.
-¿Hablaste con él?
-No.
Ya casi daban las siete y Ron decidió volver a casa.
-Ron espera, hay algo que debo hablar contigo. He estado pensando si debo decirlo o no por meses.
-¿Por qué te has puesto tan serio de pronto?
-Porque es importante.
-¿Qué pasa?
-Creo que Hermione tiene un amante.
Ron sonrió con ironía. Que disparate estaba diciendo Harry.
-¿Es una broma, no? ¡Bravo! Has conseguido mi atención.
-Ron tu eres mi amigo y me importas, es mi deber decirte esto.
-¿Quién invento ese rumor? ¿Ginny?
El azabache se veía contrariado.
-No, claro que no. Yo lo vi.
-¿Qué estás diciendo?
-Ron abre los ojos de una maldita vez.
-¿Y con quién me engaña según tú?
-No lo sé, no pude verlo bien.
Ron se levantó del asiento para marcharse, pero Harry cogió su brazo para retenerlo.
-Ron, cuando estabas en Suiza fui a verle para hacerle compañía. Siempre llamaba antes, pero un día llegue de sorpresa y entonces note algo extraño.- bajo la voz.- Ella estaba con alguien en el piso de arriba.
El corazón del pelirrojo latía con fuerza, pero no podía ser cierto lo que decía Harry.
-Debiste confundirte.
-Por la luz de la pieza pude ver la silueta de un hombre allí justo en la habitación del segundo piso.
-Esta es una gran mentira.- dijo Ron con calma.- Bien estudiada por lo demás.
-Por favor debes creer en mí. Soy tu amigo desde antes de conocerla, yo te estimo desde mucho antes. Nunca te he mentido ¿verdad?
-Pero si me ocultas cosas, ¿no?
-¿Qué te oculte que sea tan grave?
-Qué estabas interesado en Hermione antes de que ella sea mi novia.
Su mejor amigo se quedó sin palabras.
-Lo siento Harry, pero sé que aunque eres un buen amigo nos guardas resentimiento a ambos. Por lo que es fácil para ti acusar a mi esposa de algo así de retorcido.
-Ron, eso es cosa del pasado. Debes creerme, ella estaba con otro hombre mientras tú te estabas muriendo en Suiza.
El pelirrojo negó con la cabeza.
-Hemos terminado nuestra amistad Harry, no toleraré que hables o inventes cosas de ella. Hermione me ama, nunca jamás me traicionaría.
Harry apretó los dientes y asintió con la cabeza.
-No vuelvas a mi un día pidiendo perdón cuando te des cuenta que Yo tenía razón. Desde ahora solo seremos familia, nada más.
Cuando llego por la tarde a casa Hermione le esperaba bordando sentada en el sillón.
-¿Por qué has tardado?.- pregunto sin levantar la mirada.- Creí que salías a las seis.
-Te dije ayer que Harry quería vernos y tú no has querido ir.- contesto llegando a su lado para besarle, pero ella alejo su rostro.- ¿Qué pasa?
-Sabes que no quiero que sigas viendo a Harry. Él no merece nuestra amistad.
Hermione deja su bordado sobre la mesita que tiene al lado y le mira molesta. No sabe si decirle que ha peleado con él o defenderle para sí entender su reacción.
-¿Por qué?
-Porque él es como toda tu familia.
-Hermione…- dice tratando de sujetar su mano, pero ella le abofetea el rostro.
-No vuelvas a tocarme.- dice fuera de sí.- No se te ocurra tocarme otra vez.
Se levanta del sillón y sube al dormitorio donde la escucha llorar mientras tira cosas al suelo.
Junio 1944
Los padres de Hermione estuvieron de visita en Londres a fines del mes anterior. La madre de ella le abofeteo el rostro en tres ocasiones mientras le exigía que le diga que había hecho con su hija para que ella no sea la Hermione de antes. Él le cuenta que su accidente en Italia le afecto mucho, pero omite la noticia del aborto, porque sabe cuánto le duele aún a su esposa.
-¿Ahora puedes ver Hermione?.- le dijo con saña antes de retirarse disgustada de la casa junto a su marido.- Mira lo que conseguiste al casarte con un idealista. Nada más que una casa que se cae a pedazos, infelicidad y quien sabe que otras desgracias. Con Viktor jamás habrías pasado por esto.
Ron se siente mal con todo lo que pasa, pero ¿A quién puede contarle lo que siente? Harry, a pesar de lo dura que fue su última pelea es a quién más estima le tiene dentro de su familia, pero su respuesta es fácil de adivinar considerando que no estaba contento con que se casará con Hermione y además de levantar rumores sobre ella. Neville fue transferido de Hospital, poco antes de que el retornara a su trabajo en el St Mary. Draco ya tiene suficiente con una esposa y una vida que odia en Escocia. Y con eso se acaban las posibilidades de hablar con alguien.
Se enteró por las noticias sobre el desembarco en Normandía, que se supone que marcará un antes y después en la guerra. Él no puede evitar sonreír al escuchar que por fin los aliados están tomando control de Francia y eso significaba que los alemanes deberían retroceder y perder parte de los territorios que han mantenido bajo su poder.
-Podríamos irnos a la costa.- propone durante la cena tomando la mano de ella por sobre la mesa.
-¿Vas a comprar una casa?.- pregunta ella saliendo de sus pensamientos.
Eso sería adorable, pero sabe que no puede permitirse ese lujo.
-No, pero podemos rentar una.
-Creí que tenías dinero.
-Bueno, tengo unos cuántos ahorros y podemos quedarnos ahí durante un buen tiempo.
-Quiero que vendas esta casa.- exige ella de pronto.- La odio, no me gusta.
-Hermione…
-Dijiste que harías lo que fuera por mí.- rebaté ella.- Vende esta casa.
Se levanta de la mesa y deja la cena a medio terminar sobre su plato.
-¿Dónde vas?.- le pregunta levantándose mientras la ve coger su abrigo del perchero.
-Fuera. Lejos de ti.
Él la sigue enseguida y la alcanza en la puerta.
-No puedes salir ahora, esta oscuro. No lo permitiré.
-¿Crees que necesito tu permiso? ¡Déjame en paz!
La sujeta de los brazos para evitar que ella se marche.
-¡Déjame!.- grita con furia.- Me lastimas.
-Mi amor escúchame.- pide desesperado.- Haré lo que tú quieras, si no quieres esta casa, la venderemos. Lo prometo.
Hermione se calma tras escuchar estas palabras y Ron la suelta de los brazos. Con asombro ve como ella se quita el abrigo para colgarlo otra vez en el perchero y por último vuelve a sentarse a la mesa y come su cena con gusto.
-Ven a la mesa amor.- le dice su esposa con una sonrisa.- ¿Qué haces parado? La comida se enfría.
Le sonríe tan tranquila y serena como si nada hubiera pasado entre ellos, que él vuelve a sentir pánico dentro de sí, pero al igual que otras veces vuelve a tomar asiento a su lado, a pesar de que el hambre se le ha ido por completo.
-¿Tan mal he cocinado?.- bromea ella riendo.- Creí que devorarías tu plato.
-Está delicioso.- responde automáticamente llevándose una cucharada de puré a la boca.
Terminan de cenar y escuchan música en el radio antes de subir a la habitación, en donde Hermione le quita lentamente la ropa y luego de acariciarle ella le pide que se coloque un preservativo y él obedece enseguida porque sabe que su esposa no quiere quedar encinta otra vez en el corto plazo. Ron vuelve a besarla suavemente a medida que se posiciona en su entrada, pero Hermione se tensa y le dice que aún no está preparada y que solo desea dormir. Él vive por ella, y hará todo lo que su esposa le pida, pero aquella noche mientras la escucha respirar abrazada a su cuerpo por primera vez tiene un mal presentimiento y se cuestiona si todo el mundo tuvo razón y esto no terminará bien.
Tal vez algunas veces… el amor no basta.
Agosto 1944
La casa que ha alquilado es perfecta.
Ambos están encantados con el lugar y por las tardes salen a caminar por la playa tomados de la mano, como si vivieran su noviazgo otra vez. En el jardín hay flores y árboles frutales que disfrutan gustosos a diario. Ella se ve feliz y eso es lo único que le importa, el resto del mundo y la guerra están lejos de aquella modesta casa en la costa. Leen libros juntos y él le explica los términos de medicina que ella no entiende. ¡Como ama verla reír tan alegre!. Atrás quedan aquellos días grises en Londres, está satisfecho de no haber sufrido nuevas crisis de pánico a pesar de dejar la terapia con el psicólogo a medias.
-¿Ron?
-Dime.
Ella le quita el periódico que tiene en las manos y se sienta a horcajadas sobre suyo. Comienza a besarle lentamente mientras mueve sus caderas sugerentemente.
-¿Quieres ir a la habitación?.- dice él bajando sus labios a su cuello para besarle allí.
Ella no responde y continúa meciéndose sobre él a medida que se quita el vestido dejando expuesto sus pechos sin sostén. Ron enseguida baja su boca para succionar sus pezones, ella gime y acaricia su cabello pelirrojo.
-Eres deliciosa.- dice Ron besando su piel expuesta. Hermione enseguida le tira del cabello para que él levante la cabeza.
-¿Qué dijiste?
-Me refiero a tu piel, es deliciosa.- dice antes de volver sus labios sobre su cuello.
Hermione vuelve a tirar de su cabello para que él levante la cabeza.
-¡Auch!.- se queja él.- ¿Paso algo?
-No me gusta que me digas eso.- le aclaro ella.- me molesta tanto.
-¿Estas bien? Solo quería hacerte un cumplido.
Ella asintió, pero Ron sabía que seguía enojada.
-Hermione, no quiero que estés molesta. No sabía que iba a incomodarte de esa manera.
Ella se levanta y deja caer completamente el vestido quedando desnuda delante de sus ojos.
-¿Quieres follarme?.- pregunta de pronto.
Ron la mira estupefacto con verdadero deseo en sus ojos.
-Quiero hacerte el amor.- dice levantándose para quitarse la ropa.
Su esposa detiene sus manos y por un segundo él cree que ella quiere desvestirlo, pero al ver sus ojos sabe que eso no pasará.
-Bueno, cuando dices que soy deliciosa.- dijo casi escupiendo esa palabra.- me haces sentir como una puta que solo quieres follar.
-Está bien, no volverá a ocurrir.
-No soy una puta.
-Por supuesto que no lo eres.
Ella recogió su vestido del suelo y se lo puso otra vez negando con la cabeza.
-¿Te das cuenta? Siempre arruinas los momentos. Eres un completo imbécil.
-Hermione, ¿Estas bien?
-Déjame Ron.- dijo ella soltándose del agarre.- Por eso no puedo ser romántica contigo, cuando tu solo piensas en sexo.
-¡No es cierto! Me preocupo por ti.
-Ahórratelo.- pidió ella caminando de regreso a la habitación.- No volveré a terminar el trabajo que tienes ahí abajo.
Septiembre 1944
Es el día del cumpleaños de Hermione y el organizo una pequeña sorpresa para ella en el desayuno en donde hay flores y frutas frescas sobre la mesa. Más tarde le muestra el columpio que hizo para ella en uno de los arboles más fuertes del patio y comen el almuerzo allí sobre una manta. Increíblemente es el primer picnic que tienen desde que se casaron. Ella esta tan feliz y él también lo está.
-¿Qué te gusto de Lavender?.- le pregunto Hermione de pronto.
-¿De verdad quieres hablar de esto?
-Sí, ella no se parece nada a mí.
-Ella es divertida cuando quiere y cuando éramos niños me regalaba galletas y jugábamos juntos.
-Es más guapa que yo, se viste mejor y su cabello es tan perfecto.
-No digas eso, tú eres la mujer más hermosa del mundo entero.- dice con seguridad.
-¿Cómo pudiste dejar a tu novia de infancia por mí?.
-Porque así fue el destino.- dijo Ron con simpleza.- Cuando me corregiste el vocabulario y vi tus ojos enojados no pude dejar de pensar en ti nunca más. Lavender lo entendió, mi familia no.
Hermione acaricio su mano lentamente.
-Fuiste el primer chico que bese.
-Y al único que has besado.- agregó Ron sujetando su mano.
Hermione asintió vagamente con la cabeza con la mirada perdida.
-¿Extrañas a Lavender? Te veías feliz con ella la noche de tu cumpleaños.
-No, ¿Por qué me preguntas ahora por ella?
-He pensado en ella en el último tiempo…- dijo cerrando los ojos.- pienso que hubiera hecho ella en mi lugar…
-No pienses en ella.- dijo Ron antes de besarla.- Lavender está bien, ya formo una familia con Seamus.
Ron levanta las cosas desde el suelo del jardín y Hermione le espera en la habitación. Llevan mucho tiempo sin tener relaciones íntimas y Ron cree que es por el miedo que tiene ella luego del aborto que apenas ha dejado que la toque, por lo que le ha dado su espacio y tiempo.
-Se cuidadoso.- pide ella desde abajo cerrando los ojos con fuerza.
-Shhh.- dice el con calma besando su piel.- seré tan suave como pueda.
Hacen el amor tranquilamente, Él le sugiere a Hermione cambiar lugares al verla incomoda, pero ella niega con la cabeza mientras se muerde el labio para contener un gemido.
-Te amo.- dice él sobre sus labios.- Te amo.
La abraza con dulzura más tarde y de pronto la escucha llorar.
-¿Qué pasa?.- pregunto preocupado tomando su barbilla para que ella le mire.
-Te amo tanto.- dice ella sin abrir los ojos.- te amo tanto.
-Ha estado bien ¿no?
-Sí, gracias por preocuparte por mí siempre.
Días más tarde ella parece más pensativa de lo normal, no quiere hablarle ni mucho menos tocarle. Pareciera que la ha perdido otra vez.
(**)
Una tarde está observando como ella se trenza el cabello mientras se mira en el espejo y sabe que su corazón late de amor solo por ella. Instintivamente busca en su baúl el regalo perfecto que ella merece, por hacerlo sentir en paz y enamorado.
-Toma.- le dice un día extendiéndole su posesión más preciada que sostiene entre sus dedos.- Es para ti.
Ella se voltea sorprendida y enarca las cejas.
-Ron… es tu copia de Estudio en escarlata firmada por Conan Doyle.
Él asiente con la cabeza y recuerda que había planeado legarlo a su primer hijo que tuviera con la mujer que tiene frente suyo. Pero en su corazón siente que ella es la indicada para recibir ese regalo.
-Solo para ti.
Después de un momento la sonrisa desaparece de su rostro y las alarmas en el cerebro de él se encienden. Ha comenzado a detectar los momentos en que comienzan sus crisis.
-¿Harías algo como el cochero?.- pregunto ella abriendo el libro echando una mirada a la dedicatoria que tenía en la primera hoja.
-¿Vengarme por amor?
Ella asiente con la cabeza.
-No lo sé, la venganza y las malas acciones no van conmigo.
Ella se enfurece y lanza el libro al otro lado de la habitación.
-Hermione ¿Qué has hecho?
Pregunta desconcertado mirando el libro que ha perdido algunas hojas tirado en el suelo.
-Dijiste que harías todo por mi si era necesario.- lo acuso ella entrando en cólera.- eres un mentiroso.
-Cálmate por favor.- pidió él sujetando sus brazos para evitar que continuara agrediéndole.- Por favor solo detente.
-¡No eres más que un fraude! ¡Solo me mientes!
Ron entiende que esto no puede seguir y que nada de lo que haga puede traer de regreso a su Hermione.
-Amor, estoy aquí soy yo. No me hagas esto.
-Te odio y odio a tu familia.- responde intentando zafarse.- Mi madre tenía razón, con Viktor no habría pasado esto. Debí casarme con él y no volver nunca.
Deja de golpearle y él la mira herido. Esas palabras lo lastiman más que cualquier golpe físico o desplante.
Ella se toca el vientre, donde por un tiempo llevo la vida que habían creado juntos.
-¿Sabes cómo perdí a nuestro bebé?
-Hermione no lo hagas.- pide cansado.- No te tortures más.
Pero ella no se detiene y sus ojos relampaguean.
-Charlie vino al café donde yo iba cada tarde luego del colegio.- dice de pronto para su sorpresa.- dijo que hablaría con tu padre y te traería de regreso, porque Harry le temía y nunca hablaría a nuestro favor.
-¿Qué estás diciendo?.
-Le di las gracias por su gesto.- dijo ella y una lágrima cayó por su mejilla.- y él me dijo que quería algo a cambio.
Ron trago saliva con dificultad. Sabía que su hermano era una mala persona, pero no podría haberle hecho algo a ella… no podría ir tan lejos. De pronto recordó esa conversación que tuvo con él en el pasillo de la mansión de sus padres, esa advertencia venenosa sobre su muñeca de porcelana y su amenaza de venganza luego de visitarle en su casa.
-¿Qué quería Hermione?.- pregunto con calma, pero con el corazón latiendo desbocado.
-Me dijo que quería estar conmigo, y qué cuando se refería a estar no estaba siendo delicado.
-Él no… él no.- le costaba decir lo que seguía.
-Le dije que no, por supuesto.- continuo diciendo con ira.- No podía hacerte eso nunca. ¿Crees que soy una puta? ¡Por supuesto que no!
Ron se acercó para abrazarla pero ella rechazo sus brazos protectores.
-Pero tú no despertabas y ni siquiera sabía en qué condiciones te tenían.. Yo estaba tan triste y lloraba todo el día y… él volvió una tarde a casa.- dijo ella apretando los dientes.- ¿Qué crees que quería?
Ella rompe a llorar, pero él no tiene la fuerza de sostenerla esta vez. Solo tiene un pensamiento claro en ese momento y es con relación al bastardo de su hermano.
-Quiero que me respondas que crees que paso después.- exigió ella clamando su atención nuevamente.- Dilo.
-Hermione ¡basta!.- dice alejándose de ella.- Es suficiente ¡No me tortures más por favor! ¡Sí me amas, no me tortures más!.
-Bueno, si no quieres jugar a las adivinanzas señor detective te lo diré.
Hermione llora mientras las palabras salen por su boca.
-Le pedí que se fuera...
-Hermione...
-Y entonces él… empujo la puerta.
-Hermione.- a Ron le costaba hablar.- Dime que no te hizo nada.
Su esposa se quedó callada unos segundos.
-Cubrió mi boca con su mano para que no gritara... él era más fuerte que yo y entonces… no pude hacer nada por quitarlo de encima de mí.- Ella se pasó la mano por la cara para secarse las lágrimas y Ron se dio cuenta de la mirada rencorosa de ella.- Te odio tanto, ¿Por qué me dejaste sola?
-Mi amor…
-¡No me digas mi amor!.- pidió llorando.- No lo hagas. Tú no me amas, ni mereces que alguien te amé, te odio tanto.
Ron intenta llegar a ella para envolverla en sus brazos, pero Hermione golpea su rostro con la parte superior de su caja de metal donde guarda sus joyas dejándole una herida que enseguida comienza a sangrar.
-¡BASTA!.- grita él tratando de calmarla.- Si lo que quieres es castigarme lo has conseguido.
Abre la puerta, corre hasta el acantilado que hay cerca de casa y rompe a llorar. Se odia a sí mismo, odia a su hermano, odia en lo que se ha convertido ella. Odia su vida, odia sus decisiones, odia a su padre, odia sus ideales, odia todo lo que le rodea.
Cuando vuelve por la tarde a casa encuentra la cena preparada, pero él no tiene ganas de comer nada. Tampoco tiene ganas de verla a ella.
-Has tardado.- dice Hermione trayendo una botella de vino a la mesa.- Es una adorable tarde para una cena a la luz de las velas.
Parece tan encantadora e inocente en su vestido azul.
-¿A qué juegas?.- pregunta él sin rodeos.
-Solo quiero tener una cena romántica con el amor de mi vida.- responde ella sin perder la sonrisa.
-No tengo hambre.
-Pero he cocinado para ti.- dice ella haciendo un puchero.- He cocinado para mi aburrido inglés.
-No tengo hambre.- dice nuevamente caminando hasta su habitación, no da ni siquiera dos pasos cuando la botella de vino choca con la pared al lado suyo.- ¿Qué has hecho?.- pregunta desconcertado.- Pudiste hacerme daño.
Ella le arroja uno de los platos que estaba sobre la mesa, que también se rompe al chocar con la pared.
-He cocinado para ti y ¿así es como me respondes? ¡Odio esta casa! Te ha cambiado.- responde con furia.
-El problema no es la casa.- dice él.
-¡La casa es el problema!
Ron camina hasta estar frente de ella.
-Hermione no podemos seguir así. Ya no tengo la fuerza de seguir así. Necesitamos ayuda.
-¿Ayuda por qué?.- pregunta dando media vuelta para ir por otro plato para servir la cena.
-¿Me estas escuchando? ¡No rehúyas la realidad! Hermione, esto no es normal.- la detiene sujetando su brazo.
-Ron me lastimas.- responde zafándose del agarré.- ¡Suéltame!
Él la abraza y aspira el aroma de su cabello.
-Quiero que vuelvas a ser mi Hermione.
Ella se remueve bajo su cuerpo hasta liberarse.
-Siempre seré tu Hermione.- responde ella acariciándole la mejilla.- ¿Por qué lo dudas?
Su sonrisa encantadora solo hace que las lágrimas lleguen a sus ojos.
-Discúlpame.- le dice cayendo de rodillas delante de ella abrazando su cintura.- discúlpame por fallarte.
Ella acaricia su cabello hasta que él se cansa de llorar.
Noviembre 1944
Ron se da cuenta que haber huido a este lugar no solucionará nada para ninguno de los dos. Las crisis de pánico que le provoco la guerra, han vuelto sin poder hacer nada por evitarlo, pero las ha dejado en segundo plano preocupado por la salud de ella. Después de la pelea que tuvieron en Septiembre, Hermione se ha negado a hablar algo más del tema y él tampoco quiere presionarla porque también le duele saber todo lo que vivió ella.
-Hoy has despertado más temprano de costumbre.- dice ella llegando a su lado para besarle la mejilla.- y has preparado panqueques ¡mis favoritos!
Él asiente con la cabeza mientras continua bebiendo su taza de té mientras mira por la ventana.
-Es una lástima que el día este tan oscuro.- continua hablando Hermione.- Hubiera sido encantador ir a pasear antes del almuerzo. ¿No crees?
Pero Ron está concentrado en sus pensamientos. El dinero que tiene no les alcanzará para vivir más allá de enero, por lo que para entonces necesita encontrar un nuevo trabajo y así mantenerse ocupado de toda la miseria que siente. En estos meses se ha dado cuenta cuan infeliz son ambos, y la sombra de que todos estaban en lo cierto lo persigue a menudo. Había prometido que lucharía contra el mundo, pero ya no tiene la voluntad de hacer un cambio, porque el mundo es egoísta y él ahora es consciente de esto.
-Ron te estoy hablando.- le vuelve a repetir ella chasqueando sus dedos.- ¿En qué piensas?
Él tarda un momento en responder.
-En nosotros.- miente con una sonrisa.- Siempre en nosotros.
-¿Sabes en qué pensaba yo?.- dice con coquetería.- En que quizás sé en qué usar nuestro tiempo con este clima.
-¿Así amor? Cuéntame tus planes.
Responde forzando una sonrisa, que se pregunta por qué no sale con naturalidad.
-Podemos ir a la habitación y demostrarnos cuanto nos amamos.
-¿Estas pidiéndome que te lea poesía?
-Por bromear conmigo te has perdido la oportunidad de tu vida.- responde entre risas.
-Soy un mal chico ¿Cómo me toleras?
Bromean por un par de minutos, hasta que Ron se disculpa y levanta de la mesa para ir afuera un momento. Respira y siente el aire puro de otoño en sus pulmones. Camina por la playa escuchando como las olas chocan contra la arena y se sienta allí cerrando los ojos. Hacer eso es lo único que realmente lo calma y lo mantiene cuerdo.
-¿Por qué me evitas?.- pregunta Hermione al llegar a su lado más tarde.
-No te evito.
-Lo haces todos los malditos días. ¿Te doy asco, no?
-No, ¿Cómo puedes decir eso? Te amo.
-Lo digo porque es lo que creo, tú ya no me amas. Te da asco saber que… por eso no quería decírtelo. Ahora todo es diferente.
-Hermione, relájate.- pide él sosteniendo su mano.- no te exaltes. Sigo aquí.
-Me pregunto por cuanto tiempo.
-A tu lado estaré toda la vida.- dice dándole un apretón cariñoso.
Ella niega con la cabeza y se sienta a horcajadas sobre él en la arena y comienza a besarlo con ferocidad mientras abre su camisa. Ron está sorprendido de tal muestra de cariño y responde gustoso de sus besos y no tarda en tratar de bajar sus bragas debajo de su vestido y acariciarla. Sus manos se mueven inquietas sobre sus pechos y desea más contacto piel a piel sin importar lo helado que esta el viento.
La risa de Hermione llama su atención y le hace levantar la mirada. Todos sus movimientos se detienen y solo se concentra en ella.
-¿Qué pasa?
-Eres tan básico.- responde ella sin apartar su mirada fría mientras baja su pantalón para liberar su erección y acariciarlo.- Un par de besos y ya estás emocionado.
-Creí que querías hacerlo.- dijo él sintiéndose incomodo sin poder evitar gemir mientras ella lo estimula.
-Todos los hombres son unos animales.- dijo ella sin dejar de acariciarlo.- ¿Crees que eres la excepción?
Ron eyacula en su mano momentos más tarde y le mira avergonzado. Ella se limpia la mano en su camisa y se aleja mientras él se sube el pantalón y se levanta sacudiéndose la arena.
-¿Qué fue eso?.- pregunto Ron siguiéndole.
-Nada.- dijo Hermione sin volverse.- Solo probaba mi punto. Eres un asqueroso.
-¿Cómo quieres que actué si me tocas de esa forma?.
Ron sujeta su brazo y la mira a los ojos.
-¿Por qué me haces esto?
Una sonrisa se curva en sus labios rosados.
-Porque quiero hacerlo, porque puedo hacerlo, porque me gusta verte avergonzado ¿no es razón suficiente?
La deja ir al interior completamente molesto.
Ya no sabe que más decir.
Diciembre 1944
Están de regreso en Londres un par de días antes de navidad para firmar la venta de la casa. Se alojan en un hotel, ya que Ron no quiere volver a ver el lugar donde antes vivían. Llama a Harry para que se junten, pues necesita disculparse personalmente con su amigo, pero Harry le dice que está muy ocupado para la familia. También va al hospital a hablar con Lupin para ver si sabe de algún lugar donde pueda trabajar que no sea Londres, su ex jefe parece sorprendido con su petición, ya que esperaba que retorne al St Mary luego de su retiro a la costa.
-¿A qué se debe el cambio?.- le pregunta examinándole con la mirada.
-Decidimos cambiar de lugar con mi esposa.- responde enseguida.- Nuevo lugar, nueva vida.
-Te ves mucho más cansado de lo que estabas en julio. Creí que habías ido para relajarte.
-Lo hice, el aire de la costa fue lo mejor.
Lupin asiente con la cabeza escéptico de lo que le dice su ex doctor. Sin embargo le entrega cierta información para que él discuta con Hermione y tome una decisión sobre donde irán a futuro.
Las campanadas de una iglesia cercana le indican que son las siete, por lo que después de agradecer la ayuda, se marcha enseguida. No le gusta dejarle sola tanto tiempo, ella suele ponerse melancólica y autodestructiva. Luego de buscarla en la habitación finalmente la encuentra conversando animadamente con alguien en el bar del hotel. Por el trato familiar casi puede adivinar de quién se trata.
-Ron.- dice ella cogiendo su mano.- Te presento a Viktor Krum, ya te había hablado de él.
-Es un placer.- responde estrechando la mano del búlgaro.
-Al fin conozco al famoso Ronald.- dice el búlgaro con marcado acento con una mirada que no pudo descifrar.- Herrmione me habló mucho de ti, ¿no es así?
Ron puede ver como ella parece avergonzada y le suelta la mano.
-Así es.
-Mi esposa me dijo que fueron buenos amigos en América.- dijo buscando su mano otra vez, pero Hermione parece incomoda con que la toque.
Viktor sonríe y por alguna extraña razón quiere golpear su rostro para borrarle esa estúpida sonrisa de la cara.
-Aun lo somos. Porr eso tenía curriosidad de conocerrte.
El pelirrojo asiente con la cabeza.
-Entonces ¿Aún tienes negocios con el padre de Hermione? Son tiempos difíciles para alguien de Bulgaria en…
-Ron, no vamos a hablar de eso ahora.- interrumpe ella.- Viktor, lamento si no te sientes cómodo.
-Christopher y mi padrre siguen siendo socios.- respondió el búlgaro.- Yo ahora estoy interesado en otro tipo de negocios.
-¿Aquí en Inglaterra?
-Sí, de esa manerra estoy más cerrca de mi prometida.
-¡Vaya! Felicidades.- dijo Ron sintiéndose estúpido de estar celoso de él.
-Ella es muy herrmosa y tan perrfecta que duele no estarr con ella.
Ron le echa una mirada a su mujer que guarda silencio mientras les escucha hablar y se pregunta si ella pensará acaso que de casarse con Viktor todo sería mejor.
Cenan juntos los tres y se sorprende de enterarse que su querida y correcta Hermione haya estado enviándose cartas con aquel sujeto durante más de un año, él no tenía idea de esto ya que siempre creyó que se enviaba correspondencia con su madre. No son cartas románticas, porque de lo contrario él no las hubiera sacado a colación o tal vez sí lo son y el búlgaro se cree lo suficientemente listo como para enrostrarlas en su cara. Los pensamientos van y vienen en su cabeza como si jugara un partido de tenis con sus ideas. Últimamente disimular es lo que mejor se le da al pelirrojo, por lo que es cortés y amable hasta que se despiden, pero la idea de que Viktor ha venido a Londres solo por Hermione persiste en su cabeza a pesar de saber que tiene una novia.
Cuando se levantan ella toma su mano y lo conduce en silencio de vuelta a la habitación que ambos comparten. Últimamente él es el que pone resistencia para intimar, porque ya no se siente cómodo como antes. Todo parece más complicado que en el pasado, incluso ser romántico con la mujer que ama, cuando ella de pronto se pone agresiva.
-¿Quieres que haga todo el trabajo?.- bromea ella desabrochándole la camisa luego de quitarse la ropa.- Creí que deseabas esto tanto como yo.
-Lo hago.- dice quitándose la ropa con cuidado. Ella se mete bajo las sabanas mientras le espera.
Cierra los ojos y comienza a besarla aspirando el aroma de su piel. Está completamente seguro que la ama y quiere trasmitírselo. Ella es su razón de vivir, pero también su perdición. Estar con Hermione se siente como vivir en medio de un campo minado y sabe que eso no es bueno, con el tiempo ha aprendido a temer ciertas mañanas y ciertas noches. Tiene miedo de dar un paso en falso y que ella explote.
-Ron…-murmura ella posicionándose encima suyo guiándole a su interior.- Quiero que hagamos un bebé.
Él se congela.
Un bebé no puede ser la solución a sus problemas. Está haciendo finalmente el amor con su esposa, pero no lo está disfrutando. Mira a Hermione que tiene los ojos cerrados y la cabeza echada hacia atrás mientras gime, pero él solo desea no dejarle embarazada esa noche, desea tener un poco más de tiempo hasta que logre convencerla de buscar ayuda. No quiere un hijo, no quiere que él también sufra. Cuando esta por eyacular sujeta su cintura y Hermione se tensa apretando los dientes y levantando las caderas para caer con fuerza y violencia haciéndole soltar un quejido al sentir verdadero dolor en sus testículos antes de desparramarse dentro de su interior. Ella vuelve a levantar sus caderas y sin mirar abajo se acuesta a su lado cerrando los ojos. Ron trata de besarla, pero ella no le deja. Pareciera que solo disfruta del sexo cuando sabe que le hace daño.
-¿Crees que hicimos un bebé?.- pregunta sin abrir los ojos mientras recupera la respiración.
-Sí.- responde él, esperando que no sea así y acaricia su mejilla.- ¿Estas bien Hermione?
-Sí.- dijo ella acomodándose en su pecho.- ¿No dirás nada sobre Viktor?.
-¿Debería?.
-No.
-Entonces no lo haré.
Ella apaga la lámpara y él tira hacia arriba el edredón para cubrirlos.
-No estés celoso, solo te amo a ti.- besa sus labios una última vez.
-Lo sé.
-Viktor tiene más dinero, pero yo estoy cómoda contigo siendo pobres. La pobreza material nos hace más humanos ¿No crees?.
Él carraspea recordando cuando le dijo eso a Ginny.
-No te sientas mal por no poder darme la vida que merezco, yo también tengo la culpa. Te elegí a ti después de todo.
-No tienes que ser hiriente Hermione.- pide él.
-Es la verdad.- rebaté ella besando su cuello.- Tu argolla de compromiso era tan pequeña en comparación a la que él me dio. Si soy sincera lo pensé. Viktor me gustaba… y mucho.
Ron se tensó al oír esto. Él nunca supo esto.
-Tiene más dinero, no es un idealista.- comenzó a nombrar mientras continuaba dejando besos por su pecho.- no tiene hermanos. Él pudo haberme cuidado mejor… no habría tenido que pasar todo lo que pase.
-Hermione, por favor.
-Tendría un bebé… mis padres me hablarían.
Ella rompe en llanto y él siente sus lágrimas sobre su piel.
-Con Viktor todo hubiera sido diferente.
-¿Eso crees?.- pregunta molesto.
-Sí, no tendría que sentirme sucia todo el tiempo.
-Hermione, esto no tiene…
Siente como Hermione se posiciona sobre él otra vez y jala su cabello con fuerza. Él enciende la luz.
-¿Me ves feliz?.- pregunta ella con furia.- ¿Crees que soy feliz?
-Lo volverás a ser algún día.- responde acariciando sus mejillas por donde ruedan las lágrimas.
Ella niega con la cabeza.
-No quiero esperar veinte años más para ser feliz Ronald, no quiero tener que perderme toda mi vida mientras olvido…
-Quiero ayudarte, dime que tengo que hacer.
Hermione se ríe como si él le hubiera contado una broma.
-¡No puedo creerlo!.- dice mirándole sin parar de reír.- No puedo creer que elegí tan mal.
Ella baja sus labios sobre los de él y comienza a besarlo, pero Ron la aparta.
-¿Qué crees que haces?.- No entiende cómo puede insultarlo y luego ser dócil y suave con él.
Hermione le ignora y agarra sus caderas con sus piernas y entrelaza las manos en su cuello mientras lo besa suavemente y se mueve contra él. Ron se resiste y sujeta sus brazos, pero ella vuelve a acercarse para besarle.
-No.- dice ahogando un gemido.
-Tú lo deseas como yo.- respondió su mujer sin soltarlo estirando su brazo para apagar la lámpara.
Ron se siente libre y por primera vez desde que volvió de Italia hace el amor con ella de forma tan apasionada que disfruta de cada pedacito de su cuerpo sintiendo la electricidad en su columna y las pequeñas mordidas de placer de Hermione en su hombro. Ella gime y disfruta pegando su cuerpo al suyo en una sincronía que ambos conocen y que creía que su amada esposa había olvidado. Ella lo besaba con pasión aferrada a su cuello, mientras él la acariciaba con sus grandes manos al recorrer su cintura y su pecho. Hermione estaba cerca y él podía sentirlo, por lo que sonrió bajando su boca a su cuello dejando su boca libre para oírla gemir y jadear al entrar en ella una y otra vez.
-Viktor.- murmuró Hermione con voz ahogada al alcanzar el orgasmo.- Viktor.
Ron se congelo. Detuvo los besos y escucho como ella gemía y se movía bajo suyo. Intento librarse de su cuerpo, pero Hermione mantenía sus caderas prisioneras sin dejarle salir. Sujeto su pierna derecha y trato de bajarla, pero ella se aferró con más fuerza.
-Eyacula dentro de mí.- pidió recuperando la respiración meciendo sus caderas.- Quiero un bebé, solo tienes que eyacular.
-No.- se negó tirando de su pierna.
Hermione agito sus caderas de forma sugerente y él no pudo evitar gemir mientras la escuchaba reír bajo su cuerpo. Ella era cruel, ella no era su Hermione, ella era ese cascarón vació que dejo Charlie.
Cuando su mujer finalmente cumplió su cometido lo libero y él no pudo evitar sentirse asqueado de la situación. Sintiendo repulsión de sí mismo por no ser capaz de defender su dignidad. Se alejó de ella en la cama y le dio la espalda.
-¿En qué piensas?.- pregunto ella rompiendo el silencio.
Ron cierra los ojos y no dice nada.
-Yo pensaba en Viktor.- continua hablando como si hablara del clima.- Solo en Viktor, imaginando sus manos sobre mí. ¿No dirás nada?.
Pasan los minutos y él puede adivinar por el patrón de su respiración que ella ya se durmió. Hay muchas cosas que desea decirle, pero las calla. De pronto su corazón está cansado de pelear y de no saber qué hacer para que las cosas resulten como antes. Ahora lo único que realmente anhela es conseguir un buen trabajo que lo mantenga ocupado, necesita desesperadamente sentir que es útil en algo y que alguien le necesita y que sobrevivir a la guerra era por una gran razón. Cada noche suele recordar como un eco las palabras de su padre que como una maldición le persiguen. No hay excursiones ni picnics bajo un árbol, no la abraza por las noches, los sueños que tenía con ella han sido remplazados con las pesadillas de la guerra. No hay sonrisas, tampoco felicidad.
Hola! Gracias por sus mensajes! Sobre el capítulo… no sé cómo explicarlo. Para mí fue difícil escribirlo, sobre todo considerando que los anteriores son tan optimistas y este es todo lo contrario. La reacción de Hermione algo impulsiva, cruel, loca (?) son manifestaciones del violento trauma que vivió y no logra superar. No solo perdió un bebé en circunstancias traumáticas, también fue violentada sexualmente por alguien tan repulsivo como lo es Charlie. Ron trata de ayudarla, pero no lo consigue por más que trate. ¿Cuánto más podrá tolerarlo?. Es difícil estar en sus zapatos ahora.
No hay tips de historia universal esta vez! De lo contrario hubiera quedado mucho más largo.
No me odien!
