Aman mucho unos; otros, poco.

Se compra y vende el sentimiento.

Unos lo matan entre llanto,

otros sin prisas y sin miedo.

Cada uno mata lo que ama

mas no todos pagan por ello.

Oscar Wilde


Enero 1945

Hermione eligió Coventry entre todas las opciones, porque según ella ¿Qué probabilidad hay de que lo bombardeen otra vez?. Él se siente útil en aquel hospital, donde en pocas semanas ha logrado más de lo que planeaba. Además toma los turnos que van desde el mediodía, para poder volver a dormir a casa por las noches.

Su esposa está más tranquila, también lleva semanas sin un arranque que lo descoloque. Por ratos pareciera que es su Hermione, pero luego otra vez es fría y distante. Últimamente piensa que debería preocuparse también por él mismo, necesita volver a ir con un psicólogo y hablar sobre sus ataques de pánico y las pesadillas que por más de un año le persiguen, Sin embargo no hace nada.

-¿Sabías que Coventry fue la capital de Inglaterra en el siglo quince?.- pregunto Hermione con su cabeza recostada en sus piernas en el sillón una noche de sábado. Había estado particularmente callada y triste desde que bajo su periodo y se dio cuenta que no estaba embarazada.

-No, no lo sabía.

-Es un lugar con mucha historia.

-Mi primera bicicleta fue fabricada en esta ciudad.- dijo Ron acariciando su cabello mientras escuchaban música en el tocadiscos.

-Ron…

-Dime hermosa.

-¿Dejarías Inglaterra por mí?

-¿Dónde quieres ir?

-No es lo que te pregunte.

Silencio.

-Sí, lo haría.

El pelirrojo puede ver como ella cierra los ojos y sonríe mientras acaricia su cabello.

-Michael en el hospital me dijo que su hermana tiene un grupo de lectura con sus amigas, ¿Por qué no te les unes? Podrías distraerte un poco.

-¿Crees que me acepten?

-Sí, por supuesto.

Se quedan en silencio mientras escuchan música.

-El ejército británico ataco un submarino alemán.- dijo Ron después de leer el diario del día.- Tal vez esto realmente acabé pronto para nosotros, no así para Estados unidos y Japón.

-¿Qué te hace creer eso?

-Ellos siguen en esta lucha directa… Se destruyen submarinos y aeropuertos mutuamente. Me da la impresión que hasta que no pase algo terriblemente fatal no terminará.

-Lo mismo puede ser para los alemanes y británicos.

Ron negó con la cabeza.

-No es así. Alemania esta desgastada, la lucha no solo es con los británicos. Está en contra de los sovieticos en gran parte y también contra los americanos. En cambió Japón y Estados unidos, llevan esta lucha personal desde lo del Pearl harbor. Aunque considerando que Japón sigue sin retirarse de la India o Birmania temo que el primer ministro y el rey mandarán artillería a esa zona.

-¿Cuántas muertes más tienen que haber para que esto realmente pare?

-No podría decirlo.- dice Ron recordando cuantos jóvenes murieron antes de que él pudiera hacer algo por ellos. Cuantas heridas desgarradoras tenían sus mutilados cuerpos. Hay veces como esta en las que quisiera poder olvidar.

-¿Cómo lograbas dormir allá afuera?.- pregunto Hermione de pronto.- ¿cómo lograste ser tan fuerte?

-Pensando en ti.

Ambos quedan en silencio por unos segundos.

-Cada noche miraba tu fotografía y luego leía alguna frase que habías escrito para mí en la libreta, porque tal como dijiste había esperanza para mí en esas palabras. Cada noche cerraba los ojos esperando poder leer otra al día siguiente, solo eso.

Su esposa se levantó del sillón y se limpió las lágrimas que corrían por sus mejillas.

-¿Eso es cierto?.-

-Sí, todo.

Ella se acercó y le dio un fugaz beso en la mejilla.

-Voy a dormir.- dijo antes de alejarse. Ron la miro subir las escaleras con prisa, pero él no se movió.

(**)

-Hermione.- repite Ron.- ¿Me escuchaste?

-Lo hice.- responde al borde de las lágrimas.- Pero no puedo.

-Amor… dijiste que harías lo que fuera que te pidiera.

-No me pidas esto, simplemente no puedo. No estoy loca.

-No estoy diciendo eso.- dice Ron enseguida cogiendo sus manos.- Pero quiero que estés mejor, no quiero verte triste nunca más.

-Estaré bien, solo te necesito a ti.

Él niega con la cabeza.

-Ya intentamos eso y no funciono. Es hora de ir con un profesional.

-Ron, solo tú puedes ayudarme. No puedo confiar en nadie más.

-Te hará bien, nos hará bien a ambos.

-¡¿Quieres que me encierren no es así?!.- le grita molesta.- Así puedes ir por ahí buscando a otra.

-¡No quiero buscar a nadie más! ¿Cómo no puedes verlo?.- le responde enojado.- ¡Maldita sea! Solo me preocupo por ti.

-¡No mientas!. Sé que quieres que te deje tranquilo.

-Es por esto que necesitas ayuda, ya no puedo con esto.- dice dándole la espalda.

-Ya no soy atractiva para ti, ¿Es eso, verdad?.- le reclama.- ¡Ya no quieres ni tocarme!

Ella comienza a romper las cosas que alcanza con las manos arrojándolas al suelo.

-¡Te odio tanto! Eres un malagradecido ¡Lo di todo por ti! Mamá tenía razón al decir que no sacaría nada bueno de casarme con un débil. ¡Ni siquiera puedes dejarme embarazada!

Ron sostiene sus manos y las lleva detrás de la espalda dándole una mirada molesta..

-¡Deja de actuar de esta forma! ¡Sé racional, maldita sea! Estoy tan cansado de tu comportamiento explosivo. Estoy cansado de lidiar con esta vida de mierda que llevamos.

Ella se remueve bajo su toque.

-¿Quieres dejarme? ¡Hazlo! Eso es lo que mejor sabes hacer.

-¡Quiero ser feliz! y quiero que tú también lo seas.

Hemione forcejea intentando liberar sus brazos.

-¡Te odio! ¿Me oyes?.- le dice con furia.- Te odio, más que a cualquier cosa. Odio tus ojos azules, odio tu cabello, odio todo de ti.

-Me alegra oír que soy capaz de provocarte algo.- le responde con ironía.

-¡Eres un estúpido! ¿Cómo pude haber decidido quedarme contigo? ¡¿Cómo pude?!

-Lo hiciste porque me amabas.

-Me arrepiento tanto.- dice ella llorando.- soy tan infeliz contigo todo el tiempo.

-Somos dos.- reconoce Ron aunque le duela, pero es la verdad. Suelta sus manos y ella le abofetea la cara.

-Te odio. Por tu culpa perdí a nuestro bebé.

Ron apretó los dientes y empuño su mano para liberar la tensión que sentía.

-Hermione, si tanto me odias pídeme de una puta vez el divorcio. ¡Hazlo!

Ella da un paso atrás llevándose una mano a la boca como si hubiera llegado a una conclusión.

-¿Tienes a otra mujer, verdad? ¡Por eso quieres deshacerte de mí!

-¿Y con quién se supone que te engaño ahora?

-¡Eres un cerdo! Debes de ser tan asqueroso y estas contratando a una prostituta.

-¿Eso crees? Gracias por hacerme saber que concepto tienes de mí.

Ella cae al suelo y rompe en llanto.

-¿Qué quieres que piense de ti? ¡Estas afuera todo el día! Llegas a casa y esperas que todo esté bien. Esta no es la vida que pedí.

-Ni yo la pedí.- repuso Ron cayendo sobre sus rodillas.- Hermione, esto tiene que parar.

Ella llora en su pecho. Él odia ver sus ojos castaños rojos por el llanto.

-Lo que Charlie te hizo…

-No quiero hablar de eso.

-Tenemos que hablarlo, eso es un delito ¡Debiste permitir que lo denuncie!

Ella niega con la cabeza.

-No quiero que nadie se enteré de lo que hizo conmigo. Que nadie me mire como una mujer a la que violaron.

-Hermione, tú no tienes la culpa.

-¿Y de quién es entonces?

-Mía, solo mía por dejarte sola.

Silencio.

-Tú padre estará contento de que tenía razón con decir que te casaste con una puta americana.

-Lo que mi padre diga o haga nunca nos importó.

-Pero esta vez tenía razón.- hizo un pausa para limpiarse las lágrimas.- tal vez siempre tuvo razón. No soy más que una puta.

-¿Eso crees de ti?

Hermione asintió con la cabeza.

-Él me hizo sentir de esa manera.

¡Joder! Estaba seguro que podría matar a Charlie si lo tuviera frente a él.

-Hermione…- dijo forzando las palabras de su boca.- ¿Fue solo una vez verdad?

Otro silencio prolongado que no pudo ser llenado con nada.

(**)

Ella sujeto su mano con fuerza mientras subían las escaleras de aquella mansión.

-¿Pasa algo?.- pregunto preocupado deteniendo sus pasos.

Su mirada demostraba terror.

-Tengo miedo.- dijo con nerviosismo.- No conozco a nadie.

Él acaricio su mejilla para tranquilizarla.

-Estaré a tu lado en todo momento y cuando me lo pidas nos marcharemos.

-¿De verdad?

-Sí, mi amor.

Ron beso sus labios antes de conducirla al interior del lugar. Allí estaban sus colegas de trabajo celebrando otro aniversario del hospital, era una noche de alegría y camaradería que quería compartir con su esposa para lograr distraerla de toda la infelicidad que le perseguía.

-Ronald.- le llamo Michael.- ¡Qué bueno que has venido!

-Hola, te presento a mi hermosa Hermione.- dijo sonriendo.

-Buenas noches.- le saludo la castaña.- Soy la esposa de Ron.

-Buenas noches.- dijo antes de besar su mano.- Ron y Clarisa me han hablado mucho de ti. Tienes fascinada a mi hermana y a las demás chicas.

-Gracias.- respondió algo cohibida.

Ron se la presento a todo el mundo, estaba conforme con verla sonriendo y actuando como antes, con esa mirada chispeante que le había cautivado desde el primer minuto. La amaba tanto que dolía, por más que ella le tratara de forma distante. Él quería estar con ella por siempre, le pertenecía.

-¿Quieres algo de beber?.- le pregunto llamando su atención mientras charlaba animadamente con Ernie, uno de los doctores.

-Sí, tráeme algo por favor.

Beso su mejilla antes de ir por ponche a la mesa. Estaba llenando la segunda copa cuando alguien toco su espalda.

-¡Qué me parta un rayo! Ronald Weasley ¿Cómo es posible que te encuentre aquí?

-¿Pansy?.

La mujer se arrojó a sus brazos para saludarle efusivamente que se sorprendió, derramando un poco de ponche sobre su vestimenta.

-¡oh! Lo siento tanto Ronnie.- dijo avergonzada de su comportamiento.- Pero estoy tan feliz de verte.

-Han sido muchos años sin vernos ¿Cómo has estado?.

-Muy bien, he estado viviendo en Manchester desde… ya sabes.

Pansy era la novia de Draco a la cual él le prometió el mundo entero antes de terminarle abruptamente cuando de un día para otro se comprometió con una completa desconocida.

-¿Has visto a Draco?.- le pregunto en voz baja.- No volví a saber de él desde que se marchó.

-Tal vez es mejor así.

No se atrevía a decirle cuan infeliz era su amigo con su vida.

-Sí, lo sé. No vale la pena recordar el pasado. Además… he conocido a alguien.

-¿Por eso estás aquí?

Ella asintió con la cabeza.

-Sí, estoy acompañándole. Solo estamos de paso. ¿Tú viniste con tu esposa?

-Sí, mi Hermione está aquí conmigo.

-Todos resultamos terminar con personas diferentes ¿Gracioso no crees? La vida se encargó de darnos un futuro muy diferente al planeado.

Continuaron charlando absortos hasta que Hermione llego a su lado. Sus ojos castaños estaban molestos.

-Has tardado.- dijo sin mirar a Pansy.

-Lo siento.- se disculpó cogiendo la copa para entregársela pero ella no la recibió.- Hermione quiero presentarte a una amiga de toda la vida, te he hablado de Pansy en el pasado.

-Mucho gusto Hermione.- dijo la mujer con una sonrisa.

-Un placer.- respondió Hermione con tono glacial.

Pansy pareció percibir los problemas por lo que se despidió rápidamente y se fue en busca de su novio.

-Ella era la novia de…

-Draco, lo sé.- le cortó ella bebiendo la copa de ponche de una sola vez.- Parecías muy divertido hablando con ella.

-Solo nos poníamos al día con respecto a nuestras vidas.

-Supongo que estabas lamentándote haberte casado conmigo.

Ron sujeto su mano y la llevo al balcón para tener mayor privacidad de los oídos curiosos y malintencionados que pudiesen escucharles.

-Hermione, por favor no me hagas esto ahora. Estoy con mis colegas.

-¿Qué le decías a ella?.- pregunto tensando los hombros.- Es muy guapa. ¿Querías liártela por la noche?

-¿Quieres ir a casa?.- pregunto alcanzando su mano.- Vamos a casa amor.

Ella se soltó del agarre molesta.

-¿Quieres que vaya a flirtear con cualquier hombre que se me cruce? ¿Eso quieres?.- le reto furiosa.- Dímelo.

-Vámonos a casa.- repitió en voz baja alcanzando su mano.

-Patético. Eres un hombre tan patético.

-Hermione…

Justin Finch-Fletchley y Michael llegaron al balcón segundos después.

-¿Qué hacen aquí? ¡Van a congelarse!.

-¿Qué hacen ustedes?.- preguntó tratando de desviar la conversación esperando que su esposa no le avergonzara.- Nosotros ya vamos de salida.

-¿Tan temprano?

-Ron ¿Por qué quieres irte tan temprano?.- interrumpió ella sujetando su mano.- Me apetece quedarme un poco más.

-¿Ves Weasley?.- le dijo Justin con burla.- Tu esposa sabe divertirse.

-Por supuesto que lo sé.- dijo con algo de coquetería.

Ron frunció el ceño preguntándose si había escuchado bien.

La velada termino como un completo fracaso, Hermione se encargó de pasar el resto del tiempo conversando con Justin sobre quien sabe qué cosa e incluso acepto salir a fumar al exterior con él, por lo que tuvo que soportar esa mirada condescendiente de sus compañeros de trabajo. Y Ron estaba seguro que comentarían entre ellos sobre su esposa americana y sus coqueteos con Justin.

-Nos vamos.- anunció sujetando su mano cansado de la situación. Había tratado de disimularlo enfrascándose en una extensa conversación acerca de cardiología que era la especialidad que le atraía.

-¡Pero Ron!.- dijo ella colocándose un mechón de cabello detrás de la oreja.- Aún estoy conversando con Justin.

-Creo que ya han hablado suficiente.

-Tranquilo Weasley.- dijo el joven doctor.- Que yo no muerdo ¿Verdad Hermione?

Ron apretó los dientes molesto, Justin le recordaba a Charlie con su sonrisa y sus palabras burlonas.

-Es cierto.- dijo ella riendo.- ¿Por qué estás tan serio amor?

-Estoy algo cansado.- mintió.- ¿Vamos?

Hermione agito sus largas pestañas como si jugará con su paciencia tratando de llevarle al límite.

-¿Qué dices Justin… le creemos?

-No, ni siquiera son las doce.

Falso, ya casi era la una de la madrugada.

-Es un aguafiestas.- se lamentó Hermione.- ¿Siempre es así de serio en el trabajo?

-Podría jurar que jamás le he visto sonreír.- respondió el rubio.- Y ahora que te conozco me pregunto por qué. A tú lado cualquier hombre estaría tocando el cielo.

Ron quería golpear su cara hasta convertirla en puré

-Bueno ha sido un placer Justin.- dijo su esposa extendiendo su mano para ser besada.- Espero que nos veamos pronto.

-Lo mismo digo Hermione. Hasta luego Ron.

No hablo con ella en el coche, ni tampoco cuando se metió a la cama. ¿Cómo pudo hacerle esto a él? Qué humillación más vergonzosa se llevó delante de todos, o bueno, delante de los que se percataron de su incomodidad. La noche no debería haber sido de esa forma, ni siquiera pudo bailar con ella…

-¿Por qué estás tan tenso?.- le cuestiono.

-Pansy es mi amiga, nada más. Me has humillado frente al resto ¿Qué pretendías desapareciendo con Justin a la vista de todos?

Hermione se pegó a su cuerpo y le abrazo.

-Darte una lección ¿Ha servido o debo repetirla?

-¿Coqueteando con un desconocido que trabaja conmigo?.- cerró los ojos molesto.- Cada vez entiendo menos como funciona esa cabeza tuya.

Ella se rio.

-Me gusta sorprenderte.

-¿Sigues burlándote?.- pregunto. Definitivamente ella era cruel.

-¿Cómo voy a burlarme? Te amo Ron. No me gusto la forma en que la viste a ella, como te toco con sus manos, eres mío, solo mío.

Ella busco su boca en medio de la oscuridad para besarle.

-Dime que eres completamente mío.

-Estoy enojado contigo Hermione. No me beses.

Su esposa le ignoro y profundizo el beso.

-Buenas noches mi amor, sueña conmigo.- pidió reposando su cabeza sobre su pecho.- Si eres bueno conmigo, mañana dejaré que me hagas el amor. ¿Te gustaría eso?

Ron no respondió.

Febrero 1945

Ingreso al único local que tenía un letrero de neón en aquel callejón y enseguida el olor a cigarrillos, tabaco y alcohol inundó su nariz. Se acercó a la barra esquivando a un hombre que era sacado por un guardia como si fuera un vulgar perro. La lluvia le ha mojado por completo y pensó que mientras bebe algo, puede esperar a que afuera el clima mejore antes de volver a casa.

-Un whisky doble- pidió al sentarse.

El barman atendió a su pedido y él pago el whisky dejando una pequeña propina.

-¿Viene por el show?- preguntó el barman señalando con la barbilla el escenario.

Él negó con la cabeza.

-Solo por un trago.

-Nadie viene aquí solo por un vaso de whisky- se burló el hombre al otro lado de la barra fregando un par de vasos con un trapo.

-Tal vez solo soy nadie.- respondió sin inmutarse el pelirrojo.

El barman se alejó al otro lado para atender a otros clientes dejándolo solo con su vaso. Se giró en el banquillo para observar detenidamente el tugurio al que había venido a entrar, estaba plagado de hombres con muchachas jóvenes con ropa sugerente sentadas en sus regazos y otros miraban con impaciencia el escenario esperando el show que le había mencionado el barman.

-¿Quieres un servicio?-.

Alzo la mirada y vio a una morena curvilínea a su lado. Él negó con la cabeza y se giró de regreso a la barra.

-Otro Whisky por favor- pidió dejando el dinero sobre la barra.

El barman lo miro con curiosidad por unos segundos. No se veía como alguien que frecuentara prostíbulos a menudo. Se veía demasiado estirado.

-¿Qué te trajo aquí esta noche?.

-La lluvia.- respondió con sinceridad.

Bebió un poco de su bebida y saco una libreta de su bolsillo.

-¿Cómo te llamas?

-Charlie, pero todos me dicen Duncan por mi apellido.- respondió el expendedor de bebidas.

-Tengo un hermano mayor que se llama Charlie- mencionó agitando su vaso.

-¿Lo ves a menudo?

-No. Nunca nos llevamos bien.- luego agregó en voz baja.- Menos ahora.

-Entiendo… tengo un hermano igual. ¿Cómo te llamas tú?

-Ron.

-Ron y estas aquí bebiendo Whisky.

El pelirrojo sonrió.

-Es una broma vieja.

Una chica castaña llego a su lado vistiendo un pequeño conjunto brillante, pidiendo una botella de Jerez. Él solo se dedicó a mirarla. No tenía curvas tan agraciadas como las demás, pero su rostro transmitía una inocencia como si fuera una virgen que hay que proteger. Sonrió ante el sarcasmo… una prostituta siendo comparada con una virgen.

Los ojos chispeantes de ella se clavaron con los suyos en busca de respuestas, pero él no estaba interesado en tener una charla con ella. Esos ojos chispeantes que le recordaron a la Hermione del pasado y que ya no estaban... Pero solo era eso, para él su esposa era la mujer más hermosa de todas y nadie se le comparaba, mucho menos esa desconocida.

-Aquí está Jean- dijo Charlie pasándole la botella.

Jean eso le hizo girar la cabeza y mirarle otra vez.

-Gracias Duncan.- murmuró ella dando media vuelta.

Qué coincidencia más curiosa pensó al verle alejarse. Luego de unos segundos volvió la vista a su libreta y la hojeo esas frases que para él en ese momento no tenían sentido. No tenía idea de donde se encontraba, pero no tuvo tiempo de hablar con el cantinero cuando las luces se apagaron y los gritos y aplausos se hicieron presentes cuando las cortinas del escenario mostraron a un par de chicas con poca ropa meneando su cuerpo en una planificada coreografía. La chica castaña no estaba entre ellas… a lo lejos pudo ver como desaparecía con un hombre en uno de los pasillos.

-¿Cuánto cobran por hora?- preguntó al barman.

Él le devolvió una sonrisa socarrona.

-Eso lo tienes que hablar con el jefe.

-Solo preguntaba. No me interesa por ahora el sexo.

-Los precios dependen de la chica.- informó el hombre.- Hay algunas que valen más, porque son las más pedidas.

-¿Duermes con ellas?.

-¿Dormir?.- preguntó con burla soltando una carcajada.- Nadie duerme con ellas. No es la industria de los sueños muchacho.

Terminó de beber su bebida y pidió enseguida otro vaso de whisky.

-No hay mucho público esta noche o ¿siempre es así?

-Es culpa de la guerra y la crisis que afecta a todo el mundo incluso a nosotros.

Pasaron unos minutos en absoluto silencio que fue roto por los aplausos del público por las mujeres que se habían quitado la parte superior de su traje.

-La guerra se acabó- murmuró el pelirrojo sin levantar la vista de la barra.- Todos lo saben. Alemania está agonizando. Hitler se rendirá si es que los rusos no lo matan antes.

-¿Eres del ejército?

-No, esa no es mi área.

No supo cuánto tiempo paso hasta que el show de las bailarinas llego a su fin y la música comenzó a decaer. La mayoría del público se marchó de regreso con sus esposas, mientras que él seguía en la barra. La chica castaña reapareció con su cliente por el pasillo que luego de un beso de despedida se marchó y enseguida ella se encamino a la barra.

-Charlie- dijo con una voz que le pareció extremadamente tímida- Agatha dice que estará en la número dos esperándote.

El barman asintió y continúo ordenando su lugar de trabajo y Ron volvió la mirada a la muchacha. Se vieron a los ojos por un par de segundos antes de que ella bajara la mirada avergonzada y se marchó otra vez. Había algo en ella… esa inocencia como si necesitara protección, pero a la vez tenía algo seductor que cautivaba a quien supiera ver.

-¿A qué hora cierran?.- pregunto dirigiéndose al barman otra vez.

-Tal vez en media hora más, ¿Quieres otro whisky?

Negó con la cabeza. Miro a su alrededor y solo quedaban tres clientes aparte de él. Sopeso si era conveniente largarse en ese momento o beber un poco más… aún no quería volver a su casa.

-¡Hey!- una mano palmeó su hombro- ¿Quieres un privado con alguna de ellas?

Dormir con una prostituta… No, eso no era lo que buscaba.

-No, gracias.- repuso levantándose del banco.- ya me voy.

La joven castaña le dio una mirada a la distancia y Él se despidió con un asentimiento de cabeza.

Miro su reloj y supuso que su esposa ya estaba dormida. Eso sin dudas era una gran ventaja, no quería tener que lidiar una pelea por llegar después de la hora.

(**)

-Ron suéltame.- pidió Hermione golpeando su cara para quitarlo de encima de ella.- ¡DEJAME!

El pelirrojo se levantó de la cama.

-¡Hermione tranquila!

-No quiero esto.

-Está bien.- dijo colocándose los pantalones otra vez.- Está bien, lo entiendo, creí que querías un bebé.

Odiaba esos momentos, cuando ella le seducía y luego abruptamente comenzaba a golpearle hasta quitarlo de encima.

-Quiero estar sola, ve a dormir a otro lado.

Sin decir nada se dirigió a la habitación contigua y se metió bajo las frías mantas. Podía sentir como el viento y la lluvia azotaba con fuerza la ventana. Estaba cansado no solo de su matrimonio, se sentía disminuido como hombre, agotado de los desplantes y los descalificativos hacía su persona. Cerró los ojos y se durmió tratando de no pensar.

Alertado por un par de besos sobre su cuello y de una mano que tiraba de su pijama hacia abajo se despertó. La habitación seguía oscura y Hermione ahora trasladaba su boca sobre la suya mientras se posicionaba encima de él.

-¿Qué haces?.- pregunto él sujetando sus brazos.

-Amarte.

-Hermione, creo que…

Pero ella volvió a besarlo y comenzó a moverse sugestivamente mientras se quitaba su camisón. Él instintivamente encendió la lámpara que estaba a su costado para verla.

-No hagas eso.- dijo ella con enojo cubriéndose.

-Amor, no tienes que ser tímida conmigo.

Ella estiro la mano para apagarla y él no se atrevió a replicar. Con la habitación a oscuras Ron se quitó la camiseta y se desnudó por completo e intercambio lugares con ella para comenzar a besar a su esposa con delicadeza. Comenzó por su cuello y luego fue bajando su boca por su cuerpo, la escuchó gemir su nombre y sonrió al sentirla entregada al placer. Deshizo su camino con más besos y palabras cariñosas hasta que estuvo otra vez frente a frente con ella para besar sus labios, mientras perdía una de sus manos entre medio de las piernas de ella para estimularla. Ella respondió arañando su espalda con fuerza, cuando sintió que su esposa ya estaba lo suficientemente húmeda se posiciono en su entrada.

-Te amo.- murmuro contra sus labios.

Se sentía bien hacer esto, con ella sujetándole con sus piernas para llevarlo más profundo gimiendo junto a él, con sus cuerpos sudorosos y libres. Los minutos pasaban mientras se murmuraban palabras cariñosas, pero él fin era inevitable, por lo que sujeto sus caderas con fuerza para aumentar el ritmo, entonces la escucho llorar debajo suyo y él se detuvo enseguida.

-Hermione, ¿Te hice daño?.- pregunto enseguida preocupado.

-No.- dijo ella conteniendo el llanto.- puedes seguir.

La voz le salió entrecortada.

-Amor, dime que está mal.- quiso saber mientras limpiaba las lágrimas de sus ojos con delicadeza.

-Solo termina.- pidió ella hipando.- solo hazlo.

Pero él no lo hizo, con delicadeza se retiró de su entrada y se recostó al lado de ella. Sentía un dolor en su masculinidad por quedar contenido sin liberación, pero ya no se atrevía a tocarla. Espero un momento antes de romper el silencio.

-¿Estás bien?.

-Sí.- respondió más calmada ella.

La lluvia golpeaba con más fuerza contra la ventana.

-¿Por qué viniste? No era necesario que quieras tener sexo conmigo por compasión.

-No es por compasión.- respondió ella enseguida.- Quiero un hijo.

Había noches como esta, en las que firmemente pensaba que ella era cruel.

-Vamos a dormir ¿está bien?.- dijo él buscando su ropa.- ¿Puedes encender la lámpara?

Ella lo hizo luego de unos segundos y también se puso su camisón antes de quedar otra vez a oscuras.

-Ron.

-Dime.

-Todo está bien, ¿verdad?

-Sí. Buenas noches Hermione.

Esto era como vivir el mismo momento cada noche en el último tiempo. ¿Podría alguna vez hacerla feliz nuevamente?. Ella le preocupaba, y era necesario buscar ayuda profesional para su querida esposa, ya no podían seguir así.

-¿Ron?

-¿Qué pasa?

-¿Por qué no me abrazas?.

-Creí que no querías que te tocará.

Sintió como su esposa se removía bajo las sábanas.

-¿Solo te interesa el sexo, no?.- le acuso antes de salir de la cama.- Pues vete a follar a una puta si tanto lo necesitas.

-Hermione, vuelve a la cama.- dijo él encendiendo la lámpara.

-No necesito que me trates como a una para denigrarme más, ya me siento así.

Ron se levantó y la alcanzo en la puerta.

-Hermione tranquila.- pidió abrazando contra su pecho.- Soy yo, soy tu Ron.

Ella volvió a llorar en sus brazos y él la guio de regreso a su cama.

-Dime que estoy haciendo mal y no lo volveré a hacer.- dijo él mientras besaba su cabello.

No quería traer los fantasmas que le había provocado Charlie las veces que la forzó contra su voluntad.

-¿Podemos simplemente dormir? No estoy de ánimo para hablar de eso ahora.

-¿Entonces cuando hablaremos?.- se atrevió a preguntar.- ¿Cómo planeas sacar eso de ti?

-No lo sé, pero no quiero que sea ahora.

Pero él no se iba a dar por vencido.

-Cuando él… te tocaba…

-¡Cállate! No lo digas.

-Hermione tenemos que hablarlo algún día.

-¡Déjame!.- Grito ella alejándose de sus brazos.- ¿Qué quieres saber? ¿Qué cosas sucias me decía, dónde me besaba? ¿Quieres saberlo?

-Amor, tranquila.

-Ahora no eres tan valiente, ¿verdad? No te atreves a escuchar todo lo que me hizo. ¿Quieres saber cuántas veces eyaculo dentro de mí a pesar de que luche para evitarlo?

Ron hizo una mueca.

-Hermione estoy aquí para ti, solo quiero que saques eso de ti, necesitas contárselo a alguien.- dijo él con dolor.

-No puedes sacar su suciedad de mí.- respondió Hermione llorando luchando por respirar.- No puedes sacar el dolor que llevo dentro.

Él trato de abrazarla, pero ella lo rechazo.

-Quiero hacerlo por ti, solo quiero ayudarte.

-¿Quieres tomar mi dolor? ¡No puedes! Eres tan estúpido.

-Esto tiene que mejorar Hermione, por favor, si me amas debes saber que esto tiene que parar. Yo voy a escucharte.

Ella se acercó a Ron y lo miro a los ojos.

-¿Quieres oír todo?

-Sí.

-Se subió encima de mí en el sillón y con sus sucias manos me quito el vestido ¿Quieres que siga?.

Ron se secó las lágrimas y asintió.

-Solo quiero detener el dolor.

-¡Ojala pudieras parar el dolor que tengo! Todo el daño que llevo dentro por tu culpa.

-¿Quieres pensar en mi un momento?.- pregunto él cabreado y con el corazón desbocado por el dolor.- ¿Sabes? Todo lo que paso es doloroso para mí también, saber lo que él te hizo mientras no estaba y luego perdimos a nuestro bebé. Piensa en mí un segundo, yo nunca hubiera querido que esto sucediera.

Todo se quedó en silencio por unos segundos hasta que ella rompió en llanto y comenzó a golpearlo y tratar de asfixiarle con una almohada. Ron detuvo sus manos sobre la cama y quedo sobre ella.

-¿Vas a tomarme por la fuerza como él?.- pregunto ella con pánico.

-No, por supuesto que no.- dijo soltándole las manos y alejándose otra vez.- Yo no soy él.

Ron se levantó de la cama definitivamente y camino fuera de la habitación. Draco tenía razón… cuando las cosas en la vida van mal, el whisky siempre adormece los dolores.

(**)

-¿Cómo estuvo tu club de lectura?.- pregunto el pelirrojo mientras se servía un vaso de whisky después de llegar del trabajo.

-Interesante.- respondió Hermione sentándose a su lado regalándole una sonrisa.- Son un poco chismosas, pero son buenas chicas.

-Me alegro.

Hermione le puso al tanto de las cosas que hizo en el día, pero él no la escuchaba, tenía la mente en el hospital y las decisiones que debía tomar prontamente antes de mandar al carajo lo que quedaba de su profesión.

-Ron ¡No me estas escuchando!

-Lo siento, me distraje un segundo.

-¿Puedo saber en qué piensas?

-En nada en particular.

Mentira.

-Te decía que deberíamos pintar este salón y cambiar el candelabro del techo.

-¿Por qué quieres hacer eso? Así está bien.

-Quiero que se vea lindo.

-Esta no es nuestra casa, solo la alquilamos.

-¿Y sí la compras?.- pregunto ella radiante.- me gustaría que fuera solo nuestra así la podemos arreglar a nuestro antojo.

Él terminó de beber su vaso de un trago.

-Es más difícil que eso.- dijo Ron levantándose para servirse otro vaso que lo adormeciera.- No me gusta. Era solo provisional.

Ella llego a su lado quitándole el vaso para reclamar su atención.

-Pero si fuera nuestra podría gustarte más.

-No, no me gustaría ni aunque yo mismo la hiciera desde sus cimientos.

Hermione enarco las cejas.

-¿Por qué siempre me llevas la contraria? ¡Cada vez que quiero algo a ti no te gusta!

-Hagas lo que hagas no cambiarás mi opinión.- dijo Ron dándole otro sorbo al whisky.

-Paso con lo mismo con Crookshanks, a ti no te gustaba.

-¡Tú quisiste regalarlo! Odiabas verlo después de…

Se detuvo al ver sus ojos heridos. Bebió lo que restaba del vaso y negó con la cabeza.

-Voy a dormir.

Cuando despertó por la mañana la cabeza le dolía como era de costumbre. En Italia había visto la última maravilla que se había fabricado en un famoso laboratorio de Alemania y que parecía caída del cielo. Un pequeño comprimido que llamaban Aspirina y que los alemanes portaban en caso de enfermedad. Días como este era cuando deseaba que ese conocimiento y esos productos fueran compartidos con el mundo.

-Llegarás tarde.- le informo Hermione a su lado.

-Probablemente.

Se ducho rápidamente y se apresuró en vestirse para ir a otro día de trabajo. Tenía aquel ultimátum sobre ya no volver a llegar atrasado.

-Te amo.- dijo Hermione a modo de despedida.

-Yo igual.- contesto antes de salir por la puerta con rapidez.

(**)

Marzo 1945

-Doctor Weasley.

Se volteó y pudo ver a uno de sus colegas en el umbral de la puerta.

-¿Sí?.

-Como profesionales de este hospital tenemos compromisos y deberes que no podemos pasar por alto. Usted viene con buenas recomendaciones desde Londres, pero nada de eso importa si la junta prueba que los rumores que circulan sobre usted resultan ser ciertos.

-¿Qué rumores circulan con respecto a mí?.- pregunto guardando la calma metiendo las manos a los bolsillos de su bata de trabajo.

-El doctor Thomas nos ha contado que le ha sorprendido a usted bebiendo alcohol durante sus turnos, la jefa de enfermeras nos ha dicho que ha llegado a varios de ellos después de la hora y que hace su trabajo de mala forma. ¿Qué puede decir de eso?

-Es completamente falso.- niega enseguida a pesar de que sabe que es todo lo contrario.

-Mire Weasley, Estas personas han pasado por el horror de vivir en una ciudad que es el blanco predilecto de los ataques. Hay desesperanza y miedo y me siento responsable de la recuperación de cada uno de estos pacientes, por lo que no toleraré que usted o cualquier otro venga a remar hacia el lado contrario ¿Lo entendió?

-Sí, doctor Flitwick. Lo sé.

Su colega asintió.

-Por su bien, espero no volver a tener esta conversación con usted.

-No la volveremos a tener.- le asegura.

Flitwick asiente con la cabeza y da media vuelta, luego parecer arrepentirse y vuelve a girarse.

-Weasley no sé qué te ocurrió, pero no eres la misma persona a quien recibí a fines de diciembre. Lupin me comento aquel accidente que tuviste en Italia…

-No lo mencione por favor.- pidió cerrando los ojos con dolor.

El peor error de su vida había sido aquel.

-Tal vez Coventry te recuerde estar en el frente de nuevo y eso no es sano.

Ron siente que quiere salir en busca de aire.

-Solo piénsalo.- dice Flitwick antes de marcharse.

No es feliz en casa y ya no es útil ni feliz en el trabajo. De pronto siente que ha tocado fondo y que más que nunca necesita beber algo.

(**)

-Pedí una hora al psicólogo para ti.- le informo Ron luego de la cena una noche.

-¿Por qué lo has hecho? ¡Eres tan cruel!

El pelirrojo negó con la cabeza.

-No se trata de eso, siempre he querido lo mejor para ti.

-¿Estas castigándome por todo lo que te hice?

-No, no se trata de eso.

-¿Entonces?.

-No quiero seguir así.

-Ron… no me obligues a hacerlo.

Ella le está suplicando con sus ojos marrones que son su perdición.

-No puedo obligarte Hermione. Solo quiero que estas peleas que tenemos se detengan.

-Entiendo.- dijo ella sin poder evitar llorar.- Se ha que te refieres.

-No es sano ni normal que llores todos los días por mi culpa. Pensando continuamente si voy a dejar de amarte o abandonarte…

-Ron tú eres mi Freddie. Eres el verdadero amor de mi vida, tú eres el único que logrará hacerme feliz.

Ron carraspea producto de la emoción y su voz sale más gruesa.

-No puedo seguir así, lo siento Hermione. No logro hacerte feliz y de paso yo tampoco lo soy.

-Sí, sí puedes.- dijo ella acercándose a él.- Ron, tú sabes cómo hacerlo. Solo dame un bebé, si tenemos uno seremos tan felices como antes.

-Antes de tener un bebé tenemos que sanarnos como pareja. Tú no estás bien y yo no estoy bien.

-Ron… haré lo que sea por ti, lo que quieras. Pero no me dejes.

El pelirrojo asintió decidido.

-Quiero que veas un psicólogo Hermione, aprovecha que te he pedido hora.

-Ron… no, por favor.

-Cuando tenemos relaciones.- trato de decir con el mejor tacto posible.- No puedo hacer nada para que lo disfrutes, es como si te torturara solo con tocarte. Tú sabes… al comienzo estas ansiosa y dispuesta pero…- intento continuar.- cuando estoy por eyacular, te vuelves loca, es como si entrarás en trance y comienzas a golpearme, a alejarme. Es un trauma y lo entiendo, piensas que estas en esa noche otra vez.

-Mi amor, yo… no puedo.

-Eso no era así en el pasado. Creí que podríamos superarlo, pero nada de lo que haga logra hacerte sentir diferente, me siento mal por ambos y ni siquiera tengo ganas de querer ir más allá contigo en la intimidad.

-Ron, no puedo hacerlo.

-¿Cómo puedes decir qué harías lo fuera por mi cuando me niegas esto?

-Pídeme lo que sea, menos eso. No me hagas pasar por una humillación como esa.

-Hermione… Yo voy al psicólogo, porque sé que lo necesito y me ayuda, por favor amor créeme. Funcionará.

-Lo tuyo es diferente.

-No es diferente.- dijo él tomando sus manos para trasmitirle confianza.- Él abuso de ti y necesitas ayuda.

-No, tú no lo entiendes Ron. No puedo contarle a nadie lo que él me obligo a hacer. No puedo, por favor entiéndeme. Si me amas por favor entiéndeme.

Las lágrimas caían sin cesar de sus ojos castaños.

-No mereces tener una esposa como yo.- dijo ella bajando la mirada.- no merezco nada de nadie. Soy una puta, siento asco de mí.

-Hermione.- él tomo su cara entre sus manos para que lo mire a los ojos.- No te llames así de nuevo, te amo.

-Estoy tan dañada.- dijo llorando.- ¿Por qué no puedes verlo? Te odio maldita sea, te odio tanto.

-Hermione, tú no me odias.

-Te odio.

-Hermione Te amo, quiero estar contigo por siempre. No me rendiré nunca.

Ella negó con la cabeza.

-Ron, quiero que me digas la verdad. ¡Grítame! Reconoce que tu padre tenía razón, te falle.- pidió enojada.

-Hermione no, déjalo.- dijo él dándole la espalda.- Tú no me fallaste, fui yo el que tuvo la culpa.

-Ni siquiera puedes mirarme… Deja de ser un cobarde ¡maldita sea! ¡GRITAME!

Ron se voltea y siente que todo lo que ha guardado en su pecho está por salir.

-¿Qué quieres que te diga? ¿Quieres que reconozca que una parte de mí te odia? ¿Eso quieres oír? Sí Hermione, yo también te odio un poco. Eres tan egoísta, encerrándote solo en ti, yo vivo atormentado por lo que viví en la guerra, perdí a un hijo y mi esposa fue abusada por mi propio hermano. Todo al mismo tiempo.- su pecho sube y baja mientras descarga la presión.- No puedo con tanto dolor.

La amaba, pero también sabía que una parte de él nunca podría perdonarla por hacerlo sentir de esa manera por más que intentara.

-Es bueno oír finalmente la verdad.- dice ella secándose las lágrimas.- Si quieres irte vete, no soporto verte.

-No se trata de eso amor, escúchame.

-Sé que me odias por dejar que él me toque.

-No, no me estas entendiendo.- se defendió él.- es tu actitud.

-¿Quieres que te diga algo?.- Dijo ella con rabia.- yo deseaba que mueras por fallarme, yo esperaba recibir tu cadáver. ¿Sabes por qué? Porque esa noche todo lo que me pasó fue por tu culpa.

-Hermione… ¿Cómo me puedes decir esto?

-Mientras tenía a Charlie sobre mí, no pensaba en su muerte. Era en la tuya.- reconoció con rencor en sus ojos.- Él era un sujeto malo, pero tú… tú eras el hombre que juro protegerme siempre.

Ron apretó los dientes sin entender por qué le hacía esto, la amaba, pero ella era tan cruel.

-Estas tan mal… me alegro que no te haya embarazado ahora.- dijo con rabia.- Que horrible hubiera sido para ese bebé tenerte como madre.

Hermione le lanzo lo primero que tomo en sus manos, pero Ron esquivo el golpe.

-¡TE ODIO!

-¿Ves? Todo lo solucionas así. Te vuelves loca y lanzas lo primero que tienes a mano.

Ella negó con la cabeza.

-Me divorciaré de ti y me casaré con alguien mejor que tú.

-Ve, búscalo, encuéntralo y ráptalo a tu cama, porque eres tan explosiva que nadie en su sano juicio te mirara como lo hago yo.

-¿Cómo me miras? ¡Por favor! ¿Cómo me miras según tú? ¡Solo veo rechazo en tu mirada! Desde que supiste lo que me hizo el bastardo de tu hermano te da repulsión tocarme.

-Porque tú me has conducido a esto, absorbiste lo mejor de mí, todos mis sueños y esperanzas. Estas tan encerrada en tu dolor que ni siquiera has pensado en cómo me siento yo. ¡Eres egoísta! Has el intento de olvidar ¡maldita sea!

-¿Crees que no trato de olvidar? ¿Crees que es divertido recordar cómo me sujetaba con fuerza mientras me violaba y se reía de mí?

-No, pero tampoco quieres hacer algo por mejorar.

-Te odio, te pareces tanto a él.- dijo con rencor.

-Lo sé, soy físicamente igual a Charlie y no sabes cuánto odio eso. Hermione, no eres la única que perdió un hijo, yo también lo hice.- él negó con la cabeza.- deja de pensar que entre nosotros eres la única que tiene derecho a sufrir ¡No soy de hierro! Me has lastimado como nadie más y no puedo seguir así.

Hermione le miro por un minuto completo.

-Eres un estúpido.- dijo riendo histéricamente.- demasiado estúpido por creer que puedes rehacer tu vida olvidándome. Pero quiero que sepas que si nos separamos yo no voy a extrañarte nunca.

-¿Eso crees?

-Sí, no podría extrañarte. Eres lo peor que ha pasado en mi vida, no puedo creer todo lo que deje por seguir tus malditos sueños. Tenía la vida perfecta hasta que te conocí. Tú no… nunca fuiste feliz, siempre fuiste el rechazado. Así que no puedes culparme de todo lo malo de tu vida, yo fui lo mejor que pudo pasarte y ni siquiera supiste como tratarme.

-Cállate.

-¿La verdad duele no? No eres más que una decepción para todos.

-Hermione Cállate de una puta vez.

Ella sonrió.

-¿Te he lastimado? ¿He lastimado al pequeño Ronnie?. Es bueno que recuerdes quien eras antes de mi Ronald, no eras nada tal como ahora.

Necesitaba beber algo fuerte en este momento. Necesitaba salir de allí antes de decir algo de lo que luego se arrepintiera. Y entonces pensó en ir al bar y ahogar sus sentimientos en whisky.

Y así lo hizo.

(**)

Ron se estaba levantando de la cama cuando Hermione sujeto su brazo para detenerlo.

-Quiero disculparme por lo que te dije el miércoles.- dijo ella con suavidad.- No estuvo bien.

Ron asintió sin decir nada. Aún seguía dolido por todo eso, pero al parecer habían sido dos días difíciles para ambos.

-¿A qué hora sales hoy?.- pregunto ansiosa su mujer acercando su boca a la suya.

-Tarde.

Pudo ver como Hermione frunció los labios.

-Quería cenar algo especial contigo. Hace siete años me invitaste a nuestra primera cita.

-¿Siete años ya?

De pronto se sintió viejo y cansado.

Ron recordó como después de romper con Lavender el día después de su cumpleaños número veintiuno inmediatamente había tratado de buscarla y luego de dos semanas, aunque no era lo más adecuado la había llevado a beber té una tarde después de abordarla afuera de la universidad. Tal vez lo que pasaba ahora en su vida era solo producto de haber actuado mal con Lavender, ella no merecía ese desplante delante de todo el mundo.

-Sí.- dijo ella sonriendo antes de besarlo y pasar los brazos atrás de su cuello.- ¿Ya me amabas?

-Sí.- reconoció.- Por eso iba a tu universidad a buscarte cada tarde.

Hermione lo atrajo a su cuerpo y trato de quitarle su camiseta entre besos presurosos y palabras cariñosas, pero él la detuvo.

-Se me hará tarde.- dijo mirando el despertador con pesar antes de besarla por última vez y levantarse de la cama. No podía llegar tarde o todo estaba acabado.

Hermione también se levantó.

-¿Me extrañaras?.- pregunto Ella siguiéndole camino al baño.- Yo te extraño todos los días.

-Sí, lo haré.- dijo tratando de cerrar la puerta, pero su esposa la empujo.

-Amor, necesito ducharme.- dijo él.- Se me hará tarde para el trabajo.

-Hazlo conmigo.- respondió quitándose la camiseta de dormir quedando solo en bragas.- Me refiero a bañarte.

Ron sonrió al ver sus mejillas sonrojadas. Era su Hermione.

-Te amo.- dijo atrayéndola a su cuerpo.- te amo tanto.

-Te amo.- respondió ella entrelazando sus manos a su cuello.

Se ducharon juntos y se sintió feliz de escucharla reír y quejarse del frío mientras se pegaba a su cuerpo en busca de contacto. Pero al salir y ver la hora decidió vestirse con prisa.

-¿Qué cocinaras?

Hermione seguía envuelta en una toalla mientras trataba de secar su cabello.

-Algo delicioso solo para ti mi amor.

-Llegaré sobre las siete.- prometió.

Se acercó a ella para besarla antes de marcharse.

-Te amo.- murmuro ella acariciando su mejilla.

-Te amo.

Y por primera vez en semanas Ron estaba deseoso de volver a casa.

(**)

Hermione estaba junto a unas amigas bebiendo té cuando llegó una tarde directamente desde el hospital. Él las saludo con cortesía y negó la invitación de unirse a la mesa. Se sentía cansado y lo único que había esperado todo el día era volver a casa y relajarse en la bañera. Tenía demasiada tensión en los hombros y necesitaba quitarse el estrés de alguna manera que ni siquiera había pensado en ir al bar.

-Ron.- dijo Hermione sacudiendo su brazo.- te dormiste.

-Sí, lo siento.

-¿Sabes?.- dijo acercando su rostro al de él.- Ahora que estamos solos, tal vez podría acompañarte acá dentro.

Él se levantó, cogió la toalla que estaba al lado suyo y salió de la bañera.

-Estoy cansado Hermione.- dijo saliendo de la habitación. Por ese día estaba demasiado cansado como para soportar una pelea.- he tenido un día horrible en el trabajo.

Ella lo siguió por la habitación molesta.

-¿Esa es forma de contestarme?

Ron se vistió frente a ella y no paso por alto el hecho de que Hermione desvió la mirada al verle desnudo.

-No, lo siento. Pero hoy no estoy de ánimos para nada.

-¿Es algo que hice? ¿Te molestan ellas?

-No, claro que no.

-¿Entonces?

-Hoy perdí a dos pacientes.- dice molesto.- Mis intentos por reanimarlos no sirvieron de nada.

-Lo siento.

Ella se muerde el labio y él no puede evitar acercarse para besarla con pasión en los labios hasta que la estrella con la puerta. Trae una de sus piernas sobre su cadera y baja sus labios a su cuello entregado al momento, no le importa nada, solo quiere sentirse mejor. Quiere sentirse como antes: Joven, libre, útil, enamorado. Continúa besándola y trata de desvestirla mientras empuja su cadera contra la de ella. Necesita perderse en su interior.

-Ron.

Levanta la mirada y la ve horrorizada frente a él. No sabe en qué momento dejo de responder sus besos y caricias y se quedó estática frente suyo. Con cuidado suelta su pierna y la deja otra vez en el suelo.

-¿Estas bien?

Ella niega con la cabeza y las lágrimas llegaron a sus ojos.

-Lo siento.

-Es solo que…- parece que le cuesta poner en palabras lo que pasa por su cabeza.- es solo que…

Pero Ron comprende la situación.

-Ese hijo de puta te forzó contra la pared tal como yo ahora.- termino de decir él.

-No tenías por qué saberlo.- dijo secándose las lágrimas.

Él asiente molesto.

-Voy a matarlo.- le promete.- Lo voy a hacer aunque sea lo último que haga en mi vida.

Lo dice con tal determinación que sus ojos relampaguean antes de golpear su mano en la madera de la pared. Hermione se encoge con miedo.

-Ron, no vale la pena.

-Yo sabía que él era peligroso.- le dijo apretando sus puños golpeando la pared otra vez.- Esta enfermo.

-Ron tu mano.- dijo ella tratando de detener los golpes.- No te lastimes.

-No eres la primera a la que le hace eso.

Hermione se tensó.

-¿Qué?

-Le dio su primer beso a Lavender a la fuerza. La empujo en el sillón mientras me esperaba. Desde entonces empecé a desconfiar de él. Quizás con cuantas más lo ha hecho.

Hermione trago con dificultad.

-Es un enfermo Hermione.- volvió a repetir.- y voy a detenerlo.

Ella negó con la cabeza.

-Va a pagar todo lo que te hizo.

Salió de la habitación y fue en busca de algo fuerte para calmar su enojo. Levanto la vista y pudo ver como Hermione le miraba desde la puerta bebiendo vino directamente de la botella, sin embargo, no hizo nada para detenerlo.

(**)

Se sorprendió al recibir una carta de Arthur entre las cartas que recibió una mañana. Hermione aún dormía en el piso de arriba y él despertó en el sillón con un dolor de espalda, se preguntó cómo consiguió su dirección, pero para su padre no hay imposibles y solo una llamada puede dejarlo en evidencia aunque esté al final del mundo.

Ronald:

Probablemente te preguntes a que se debe mi carta, pero siendo doctor no debe ser muy difícil adivinar que mis problemas al pulmón han empeorado con el tiempo y eso es una clara señal de que mi tiempo se agota. Sí alguien me pregunta ¿Tuviste una buena vida, un buen trabajo, muchas satisfacciones? No dudaría en asentir, porque es lo que siento. Estoy conforme con las decisiones que hice, tome las desventajas de otros y las aproveche a mi favor, eso me hizo un hombre exitoso tal como se esperaba de mí. Soy un hombre de tradiciones, porque fui criado en un mundo donde las reglas y obligaciones son importantes, donde desde siendo un niño te dicen que hacer, que responder, que pensar, que sentir. Pero el mundo en el que me crie esta tan lejano al tuyo… no podrás entenderme nunca sin vivirlo. ¿Eso me hace básico para ti?.

Sí me preguntaran ¿Fuiste feliz? Dime Ronald ¿Qué debo responder? ¿Qué es la felicidad para un hombre criado a mi manera?. Tales cosas como ser feliz siempre no existe, y sinceramente espero que de eso seas consiente ahora. No podía dejar de encolerizarme cada vez que decías que serías feliz por siempre, porque para tus ojos soñadores la felicidad era tan fácil de conseguir que nunca te comprendí. Ni siquiera ahora que estoy muriendo. Amar a alguien no te hace feliz, amar a alguien y ser correspondido lo hace, y entre una cosa y otra hay un abismo tan grande que es difícil de equivocarse.

Amé a alguien, Elizabeth era su nombre. Éramos jóvenes y creíamos que el mundo era joven porque recién lo descubríamos, pero ambos nos equivocamos y el mundo era lo suficientemente viejo y absurdo para que las segregaciones raciales y las clases sociales nos separasen. Jamás pude amar a otra persona como a ella, jamás hice el intento. Casarme con Molly era lo que me correspondía y lo acepte. Tener hijos y educarlos de la misma manera como lo hizo mi padre conmigo era lo que correspondía y así lo hice. Pero tú Ronald… tú siempre fuiste diferente. Parecía que todo ese pasado de sentimentalismos y dolor que me esmeraba por enterrar en mi corazón tú lo traías a flote con fuerza y una parte de mi te aborrecía por torturarme de esa manera, por recordarme a Elizabeth en la forma que mirabas a Hermione, hablabas de ella o la defendías de nuestros ataques. Ahora no te parecerá descabellado que tu abuelo no se equivocaba al decir que éramos iguales. Él lo vio primero, no necesito esperar veintiún años para ver esa chispa en tus ojos, como yo la tuve en un momento. Pero a diferencia de ti un día la deje ir… no tuve el valor de huir con ella, esa noche la perdí para siempre y parte de mi murió. Me volví un amargado que fingía placer en cosas materiales, tal como mi padre lo inculco. No he podido perdonarle aún, tal vez es hora de marcharme y arreglar cuentas con él en el otro lado ¿no crees?. Supongo que es cosa de la vida y el destino (sí existe eso y no es más que poesía) que tuviera un hijo que me recordara tanto la vida que nunca tuve, esa vida que conseguí prestada cinco segundos y que significo más que cualquier cosa. Te odie Ronald por hacerme esto, por torturarme de esta manera, pero creo que es una cosa tonta de la que no tienes la culpa muchacho, cada uno carga su cruz. Tal vez tú eras la mía. No te sientas diferente si nunca logre amarte, no lo hice con ninguno de mis hijos, tampoco con Molly, pero no puedo evitar sentirme preocupado por ti y las decisiones por erróneas que has tomado en tu vida, después de todo eres mi hijo que revivió y que jamás abandono sus ideales. Que es un cabeza dura preocupado por el resto, que mancho nuestro apellido y linaje ¿Quieres saber que diría tu abuelo de ella? La odiaría. Nunca lo conociste tanto como yo, él murió cuando aún eras un niño. No vivas con un recuerdo tan dulce de alguien que fue tan amargado. Siempre he creído que él te alentó a ser diferente solo para castigarme. Él era un hombre vil, y como buen ajedrecista siempre llevaba la delantera de sus movimientos. No, no puedo perdonarle.

Probablemente de lo único que me arrepienta en mi vida fue no prestarte ayuda cuando necesitabas. Tú que lo diste todo siempre por el resto, el pequeño niño de bondadoso corazón que regalaba sus aviones afuera de la catedral, sí, me acuerdo de eso. No logre entenderte, siempre creí que no me necesitabas hasta que ya era tarde.

Te dije muchas veces que las personas como Hermione no perdonan nunca si les fallas, Ten cuidado con fallarle una vez Ronald, ella no olvidará jamás. La historia se repite, no es lineal, es más bien cíclica. Ya verás Ronald… ya entenderás de lo que hablo. Pero eres un buen hombre, siempre lo fuiste y lo serás, por lo que nunca faltará luz en tu vida y estoy seguro que no terminarás como Yo. Siempre has sido mejor que eso.

No te escribo para que sientas compasión de mí, no la necesito. Solo espero que puedas ser mejor persona que yo con mi padre y puedas perdonarme algún día, aún te quedan años por delante para pensar en el perdón si es que lo merezco.

Arthur W.

Ron termino de leer la carta y la rompió de tal manera, que ya no quedo más que un montón de papel picado sobre la alfombra.

Abril 1945

-¿Estás seguro?.- le pregunto el director del hospital, después de recibir la carta.

-Sí.- respondió enseguida Ron.- No he logrado adaptarme al lugar.

Lo que era en parte verdad.

-Lamento mucho escuchar eso, esperábamos contar contigo por más tiempo.

-No es nada profesional lo que he hecho, pero lo necesito.

Era una de las decisiones más difíciles que había tomado en su vida, pero a la vez una de las más necesarias. Este lugar lo marchitaba, pero también le había abierto los ojos de alguna manera.

-Hubiera sido menos profesional marcharte enseguida, al menos nos has dado un mes para buscar a alguien. ¿Volverás a Londres?

-No lo sé, no lo tengo claro.

Después de terminar su turno pensó en ir al bar y conversar con Duncan un rato, ese sujeto le caía bien y no podía explicarlo. Últimamente las mejores conversaciones y las únicas reales habían sido con él. Pero luego pensó en que era hora de decirle a Hermione la decisión que había tomado.

-Hoy llegas más temprano.- observó ella sirviendo la cena.- creí que cenaría sola otra vez.

-Me he desocupado antes.

Mentiras, solo mentiras salían de su boca.

-Lisa Turpin me ha dicho que si quiero puedo trabajar en el colegio desde septiembre, ¿No te parece encantador? Creo que extraño enseñar.

-Sí, si eso te hace feliz, deberías hacerlo.

Ella sujeto su mano sobre la mesa llamando su atención.

-Ron ¿Qué pasa?

-Nada.- dijo con una pequeña sonrisa que no llegó a sus ojos.- Solo estoy cansado.

-Has estado llegando tarde muchos días, si no fueras un doctor diría que me engañas.- dijo medio enserio, medio en broma.

-¿Te gusta Coventry Hermione?.- pregunto cambiando la dirección de la conversación.

-Sí, mucho. Esta media destruida por la guerra, pero es una ciudad que ofrece mucho.

Después de la cena Hermione coloca música y le pide bailar con ella. De pronto es consciente de que la situación se parece mucho a el día que le dijo que iría a Italia, siente pánico en el pecho al recordar exactamente el momento en que toda su estabilidad se vino abajo. Sí pudiera cambiar el pasado…

-No iré.- dice en voz alta pensando en Italia.

Ella se ríe y entrecruza sus manos sobre su cuello.

-¿Qué dices?

-Nada.-

Se detiene para mirar sus ojos, pero ya no siente ese cosquilleo que sentía antes. Tenía la teoría en el pasado de que cada vez que estuviera perdido, ella lo haría volver, pero ahora no siente nada.

-Dime que me amas.- pide ella de pronto con pánico en los ojos.

-Te amo.- responde mecánicamente.

-Pero ¿Lo sientes?

Las alarmas se encienden otra vez en su cerebro, ella no está contenta con sus respuestas y luego de unas cuantas palabras duras su esposa romperá en llanto.

-Por supuesto que lo siento.

Ella suelta sus manos y se aleja.

-Entonces ¿Por qué ya no me lo dices?

-¡Lo hago!

-Todos los días me dices Yo también.

-Hermione no vamos a discutir por esto, por favor hoy no.

Pero a diferencia de otras veces su esposa no rompe en llanto ni tiene un ataque de ningún tipo. Parece tan calmada como siempre.

-No quiero discutir nunca más contigo.

Ron asiente con la cabeza y va a servirse un poco de whisky.

-Ven a sentarte aquí conmigo.- pidió ella golpeando el sofá al lado suyo.

El pelirrojo le obedece llevando el vaso con él.

-Ron ¿Sientes lo mismo por mí que cuando éramos jóvenes?

-Somos jóvenes Hermione.- responde dando un sorbo del licor.

-No es así.- rebate ella quitándole el vaso para reclamar toda su atención.- Ya vas a tener treinta.

-Hermione, hace un mes cumplí veintiocho años. Soy joven, tú lo eres aún más.

-Con todo lo que ha pasado en mi interior siento que he vivido un siglo ¿no te pasa?

-No. ¿Quieres hablar?

-¿De qué?

-De esa noche.

Hermione exhala un suspiro y niega con la cabeza.

-¿A qué le tiene miedo? Él nunca más podrá tocarte, no lo permitiré.

La mira directamente a los ojos y ella se ve tan frágil que su corazón duele.

-Tengo miedo a que me veas diferente si te enteras de todo.

-¿Por qué? ¿Crees que dejaré de amarte?

-Sí.

El la abraza y sonríe.

-¿Por qué quieres agregarle más drama a nuestra vida? Si nos amamos todo debería ser tan sencillo como antes.

-Pero no es posible.- rebaté ella.- Dime ¿Por qué lo ves tan fácil? Sigo triste.

-Porque te amo Hermione, lo siento aquí en mi corazón con menos y mayor fuerza algunos días. Tú dices que voy a dejarte, pero no podría hacerlo ¿no lo ves? Me tienes atrapado.

La castaña levanto su cabeza y acaricio su mejilla antes de juntar su nariz con la de él.

-Tengo mucho dolor en mi corazón Ron, como un pájaro enjaulado que de vez en cuando agita sus alas. No quiero ese pájaro ahí mi amor. Ese pájaro picotea mis entrañas y no me deja continuar.

-Voy a matarlo por ti.- respondió limpiando las lágrimas de ella.- Solo debes confiar en mí. ¿Lo harás? Ya no existirá ese pájaro.

-No puedo Ron… vas a fallarme de nuevo.

-¿Por qué lo dices?

-Porque es lo que siento.

-Eres lo más importante en mi vida Hermione, solo existes tú.

-Un día encontrarás a otra mujer y me olvidarás.

-¿Cómo puedes decir eso?

-Ya no soy la mujer de la que te enamoraste, de ella ya no queda nada.

Ron la atrajo a sus labios para besarla apasionadamente mientras la recostaba en el sillón.

-¿Crees que podría estar lejos de tus labios?.

Ella sonrió y le dejo besarla por varios minutos.

-Es algo tarde, tal vez deberíamos dormir.- dijo finalmente liberándose de sus brazos para levantarse.

Ron sujeto el vaso y se lo bebió de un solo trago.

-Vamos.

Llegan a la habitación y él se sorprende cuando Hermione le pide que se vaya al otro cuarto porque necesita espacio para pensar.

-¿Hice algo mal?

Hermione sin responderle cierra la puerta del cuarto y la escucha llorar.

-Ábreme la puerta.- pide golpeando la madera.- Hermione quiero ayudarte.

-Vete por favor, no quiero dormir contigo hoy

La ha perdido otra vez y ni siquiera sabe por qué. Vuelve de regreso al salón en busca de whisky, no es consciente de cuánto tiempo pasa, pero poco a poco el fuego de la chimenea se apaga y sus ojos se cierran.

(**)

Su esposa no se toma nada bien que haya renunciado al hospital sin consultarle. Pero ella no parece entender que Coventry lo absorbe y ya no puede seguir ocultando sus problemas y frustraciones en el alcohol.

-Hermione compréndeme.- le pide otra vez después de la cena luego de ver su cara molesta por cuarto día consecutivo. Desde que le comunico su decisión ella parece distante otra vez.

-Soy feliz aquí ¿Por qué quieres arrebatarme esto?

-Porque no puedo seguir aquí. Coventry me absorbe. Ha sacado lo peor de mí y yo quiero que esta relación funcione y también quiero ser bueno en mi trabajo.

-Tal vez solo eres un mal médico.- le recrimina su esposa.- Sí vives ebrio no vas a salvar nunca a nadie aunque recorramos todo el país.

Él se ríe de tal acusación.

-Tal vez solo necesito el alcohol para tolerar mi vida.

Ella le mira herida tras ese comentario.

-¡Cállate! Eres un poco hombre.- lo atacó- Eres un pusilánime, ni siquiera lograste embarazarme.

-¡Lo hice una vez! O ¿Eso fue una mentira también?

-No fue una mentira, pero ¿Cuánto tiempo te llevo hacerlo? Eso demuestra que no eres suficientemente hombre.

Ron negó con la cabeza ignorándola.

-Eres asqueroso.- le atacó al no recibir respuesta.

-¿Eso piensas de mí?

-Sí, eso pienso. Me repugnas, no quiero que vuelvas a tocarme.

-¿Acaso dejas que te toque? Lo siento, pero me perdí esa parte.

Hermione golpea su cara con fuerza y cuando lo iba a hacer por segunda vez él sostiene su mano.

-Y tú vas a ir a un psicólogo te guste o no. Aunque te tenga que llevar amarrada, vas a ir.

-No puedes obligarme.

-Y vas a denunciar a mi hermano.

Hermione se congelo con miedo en sus ojos.

-¿No estás hablando enserio verdad?

-Colapse Hermione.- dijo él enojado.- Ya te he dejado lamentarte un año entero todo lo que paso. Pero llego el momento de que vas a tener que ser lo suficientemente fuerte para hablarlo con un profesional si no quieres mi ayuda.

-Ron, si haces eso me separaré de ti. Me iré lejos y no volverás a verme nunca más.

-¿Eso harás?

-Sí.- contesto con fiereza desafiándolo.- No me verás nunca más.

-¿Y seguirás con miedo toda tu vida? ¿Temiendo que alguien te amé, te toque, te acaricie? ¡Debes ser valiente! Debes dejar el pasado.

-No quiero que nadie sepa lo que hice.- suplico llorando.- fue muy humillante.

Ron soltó sus brazos y la llevo al sillón para que se sentaran.

-Vamos a hacer algo.- pidió él.- si no puedes decirlo yo lo haré.

Hermione se limpió las lágrimas y negó con la cabeza.

-No, por favor. Déjalo así, solo necesito tiempo.

-Abuso de ti contra la pared y nuestra cama.

Hermione se congelo y le miro horrorizada.

-Tomaré eso como un sí.- dijo Ron apretando los puños.- Te golpeo y amenazo.

Vio como Hermione trago con dificultad y asintió finalmente con la cabeza.

-¿Sabía que estabas embarazada?

Ella volvió a asentir.

-¿Te amarro y amordazo?

-Sí.- la voz de Hermione se escuchó ronca.

-Hijo de puta.- se quejó Ron.- ¿Cuántas veces fueron las que…?

Ella negó con la cabeza.

-Por favor, ya es suficiente.

Ron se secó las lágrimas con el dorso de su mano.

-Está bien.- dijo tratando de ser fuerte.- Es un progreso.

-¿Por qué me obligas a recordar? Yo no merecía que él me violara.

-Nadie merece eso Hermione.

Trato de alcanzar su mano, pero ella se resistió. Se hizo el silencio y su mujer exhalo un suspiro totalmente derrotada.

-¡Estoy tan cansada Ron!.- dijo aguantando las lágrimas.- desearía jamás haberte conocido, has sido el gran error de mi vida.

Ron asiente con la cabeza tragándose las palabras venenosas que están por salir y prefiere otra vez callarlas. Se siente cansado y abatido. La poca esperanza que le quedaba para luchar parece haberse esfumado con esas últimas palabras que ella ha dicho.

-Voy a salir.- dijo antes de pasar por su lado y tomar su gabardina y su sombrero camino al único lugar donde sabía que siempre encontraría una bebida incluso un domingo.

(**)

Estaban escuchando la radio esa tarde en donde repetían sin cesar la noticia que estaba dando vuelta al mundo durante los últimos dos días: Los soviéticos habían logrado rodear Berlín dejando a Hitler y sus allegados totalmente cercados. Finalmente el mundo podía sentir que tocaban como si fuera algo físico, el final de la guerra.

-¿Qué crees que pase cuando Hitler sea atrapado?.- le pregunto un paciente cuando fue a verle.

-No lo sé. Probablemente vaya a un juicio y permanezca prisionero.

-Un bastardo de su calaña merece el infierno.- responde con rencor el hombre.- Yo seguiría teniendo mis piernas ¿No cree? De no ser por esta guerra…

Ron camina a casa pensando en eso.

Sí no fuera por la guerra, jamás hubiera dejado sola a Hermione. No. Sí no hubiera sido un idealista jamás hubiera dejado sola a Hermione. No. Sí no hubiera tenido compasión, jamás hubiera dejado sola a Hermione. No. La verdad dolía más de lo que quería reconocer. Sí no hubiera sido Ron Billius Weasley, jamás habría dejado a Hermione Jane Granger, porque la culpa no era de la guerra, ni de sus ideales, ni de la compasión hacia el prójimo. La culpa estaba solo en él y aunque pasarán mil años y ella recobre la sonrisa y vuelva a ser la adorable mujer que dejó todo por amarle podría perdonarse. Se secó las lágrimas que caían por sus ojos sin poder hacer nada por evitarlo, y parecía que el cielo lo acompañaba cuando sintió las gotas de lluvia en su rostro…

-Hermione ¿Alguna vez te has preguntado…?

-Bese a Viktor.- confeso Hermione de la nada. Interrumpiendo sus palabras- en diciembre.

-¿Qué?

-Subimos a su habitación en el hotel. Él vino desde América solo porque se lo pedí, necesitaba averiguar algo.

Siente la garganta seca.

-¿Cómo pudiste hacerme esto?.- Sus oídos no dan crédito a lo que escucha.

-Creí, creí que podría estar con alguien más en la intimidad que no fueras tú. Creí que podría, que tú eras el problema por recodarme a él.

-¿Me engañaste?

-No pude hacerlo, yo solo... lo intente.

Él hace memoria de ese día cuando les encontró en el bar del hotel luego de que llegara de hablar con Lupin. Rememora su rostro y luego el de Viktor. Ahí estaba la respuesta, esa mirada condescendiente que tuvo con él. ¡Qué estúpido se sentía! Habían estado a punto de acostarse un rato antes de que los tres compartieran la cena. El solo hecho pensar en ello le revolvía el estómago.

-Creí entender que estaba comprometido.- dice tratando de sonar indiferente.

-Era mentira.- respondió en un susurro.- se refería a mí.

Como un puñal las palabras se entierran en su corazón. -¡Oh mi querido e inocente Ronald!. Tu corazón bondadoso te hará sufrir mucho algún día.- Otra vez Draco estaba en lo correcto.

Ron suelta una carcajada irónica con nerviosismo mientras aprieta los puños. Tal vez su padre otra vez tenía razón y las personas como Hermione jamás olvidan y perdonan.

-Cógete a Viktor y a medio mundo si quieres. Me gustaría ver si alguien tiene tanta paciencia soportándote.

-No me faltes el respeto Ronald Weasley.

-Sí, lo que oíste. Follate a Viktor cuanto quieras o al estúpido de Justin en nuestra cama. Vamos a ver si después de diez minutos van a soportarte.

-Estás siendo muy hiriente.

Se levantó del sillón con furia ignorándola completamente.

-¿Dónde vas? ¡Necesito aclararte todo! Sí te lo dije ahora es porque… ¡Ron! Tienes que escucharme. No pasó nada.

-Vete a la mierda. ¡Estás completamente loca!

-Escúchame.

-¡Vete a la mierda!

-No soy una puta. ¡No lo soy!

Sale al exterior de su casa y respira, respira, solo respira. Ya sabe que una crisis de pánico está por comenzar.

(**)

Ron estaba en su despedida del hospital el penúltimo día de Abril. Por primera vez se sintió a gusto compartiendo con sus compañeros de trabajo desde la fiesta a finales de Enero.

-¿Dónde te mudarás?.- le pregunto Michael golpeando su espalda.- Creí que seriamos colegas por más tiempo.

-Lejos.- respondió con sinceridad.- No hay nada claro.

Y esa era la realidad.

Vuelve a casa tratando de prolongar la caminata, tratando de prolongar enfrentarse a ella otra vez. Desde que supo que beso a Viktor algo dentro suyo se quebró y piensa que jamás va a componerse otra vez. No sabía que tan lejos había llegado con él, ni tampoco entendía la manera enferma en que funcionaba su retorcida mente como para intentar acostarse con ese búlgaro. Tal vez si se habían acostado, y ahora ella trataba de ocultarlo y solo mentiras salían de su boca.

-No tengo hambre.- es lo primero que dice al verle.

Ha estado durmiendo en el cuarto contiguo desde hace una semana, sin ganas de arreglar nada esta vez. A veces piensa que contratar los servicios de Jane sería una rápida solución y así en el fondo podrá sentir que están a mano, pero luego recuerda que ese es un pensamiento enfermo y asqueroso. La venganza nunca trae nada bueno.

-He cocinado…

-Te dije que no tengo hambre.- informa apretando los dientes antes de subir por las escaleras a descansar.

Ha llegado al punto de que no quiere nada de ella. El odio empieza a tomar partido en su corazón y hay una parte de él que quiere verla sufrir. Escucha como ella toca la puerta del cuarto, pero él no responde nada.

-Creo que estoy embarazada.- anuncia Hermione al entrar.

Ron la mira indiferente aún recostado en la cama. En otra ocasión él hubiera demostrado felicidad, pero ahora solo tiene rabia dentro de sí.

-¿Es mío?

-¡Por supuesto que es tuyo!

-Bueno, creí que tal vez pudiste llamar a Viktor en américa para que te haga el favor. Al parecer cogértelo es la solución a todo.

-Te explique que no me acosté con Viktor.

-Tal vez él se arrepintió cuando se dio cuenta lo loca que te pones cuando alguien trata de tocarte. Dime ¿Le quitaste la ropa y luego comenzaste a golpearle en medio de todo?

-No te pases.- grito completamente fuera de sí.- Viktor no me toco.

-Déjame solo.- pidió cerrando los ojos.- Vete de aquí, estoy cansado de tener que soportar tus mentiras y tus gritos.

-No soy una puta.

-Síguelo repitiendo.

-¡No lo soy!

-Como tú digas.

-¿Por qué me tratas así?

-Me sobran motivos a la fecha ¿Quieres que te los nombre?

-Estas siendo injusto Ronald, yo lo he dado todo por ti.

Hermione se marcha y da un portazo.

Más tarde cuando baja a prepararse un Sándwich vuelve a cruzarse con ella.

-Era feliz en nuestra vieja casa ¿Por qué la vendiste?.- dice con voz suave mirándole desde el umbral de la puerta.- quedaba cerca del colegio y del hospital. Había gatitos sobre el techo y…

Él pierde los estribos y la mira con enojo.

-Tú sabes bien porque la vendimos.

-¿Por qué Ron? A mí me gustaba. Fue la época más feliz de mi vida.

-¿Quieres que te diga por qué la vendimos?.- pregunta mirándole con ira olvidando el sándwich sobre la mesa.- ¿Lo quieres oír?

Vio como Hermione rompió en llanto apoyándose en el respaldo de la puerta y negó con la cabeza.

-¿Quieres oírlo? Puedo hacerlo Hermione.

-Lo recuerdo.

-¿Entonces por qué me haces pasar por esta mierda?.

-Porque te amo.

-Vaya forma de demostrarlo.- dijo pasando por su lado.- Estoy realmente aburrido de tolerarte Hermione. Completamente aburrido.

Ron piensa en que el divorcio ya no le parece una idea tan descabellada.


Hola! Gracias por los comentarios! Aquí estoy de nuevo con la primera parte del último año de la guerra. Las cosas entre ellos no pueden solucionarse por más que me gustaría en pocos meses, las secuelas muchas veces duran años. Ron finalmente se dio por vencido y ahora Hermione le dice que está embarazada ¿Qué pasará con su matrimonio? ¿Es real todo o solo una mentira?. Él acaba de perder toda la estabilidad, se dio cuenta que Coventry no era lo que esperaba y otra vez está desempleado, que ella necesita un psicólogo antes de que empeore, de que su padre tenía razones egoístas para odiarle y siente que si tuviera a Charlie enfrente suyo sería capaz de matarlo ¿Lo hará?. Bueno y lo más importante, ya no siente lo mismo por Hermione, porque la traición de ella le duele más que cualquier cosa, después de todo como bien lo dijo: él no es de hierro. Y sabe que Hermione estaba consciente de lo que hacía y no fue algo fortuito ¿Cómo lograr perdonarle?

El prefacio y este capítulo se conectan cuando Ron va al bar un domingo después de una pelea con Hermione.

Escribí un par de meses en diferentes años desde el punto de vista de Hermione hasta el evento que cambia la vida de ella, es algo fuerte y crudo, no sé si publicarlo, me dio algo de escozor y tal vez a ustedes les moleste leer el incidente de 1943. Pero ahí se deja entrever cuando se rompió la relación de ella con Luna y Harry, después de lo que le hizo Charlie. Y el comienzo de su relación con Ron para no que no olviden que ella si le amaba y que si bien ahora su relación llego a un punto insostenible siempre quiso lo mejor para su vida junto a Ron. Sí quieren leerlo y que lo publique déjenlo en los comentarios.

Besos, gracias por todo! Actualizaré en un par de días para traerles el final con el que todavía estoy luchando.