Advertencia: Este capítulo contiene relaciones no-con sí quieren saltarse esa parte, corresponde a Diciembre 1943.
Marzo 1938
Estaba mirando su reflejo en el espejo del tocador cuando un golpeteo leve en la puerta interrumpió sus pensamientos.
-Adelante.- dijo suavemente.
-Cariño, Harry Potter ya está aquí.
Desde que les había avisado que Harry le había invitado esa noche al cumpleaños de un amigo suyo, su madre no paraba de hacerles preguntas acerca de que tan cercana era su amistad con el heredero de los Potter.
-Gracias por avisarme mamá.- dijo levantándose.
Sintió la escrutadora mirada de su madre en el vestido que había elegido y supo enseguida que no era de su agrado.
-Quítate ese vestido, Hermione.- le pidió enseguida.- No llevarás eso al lado de él.
Miro hacia abajo su vestido y no entendía que estaba mal.
-Mamá es solo un cumpleaños.
-Es el cumpleaños del hijo del banquero Weasley, no iras pareciendo una pordiosera.
Miro nuevamente su reflejo y negó con la cabeza.
-Este vestido es el indicado.
Su madre abrió las puertas de su armario y selecciono tres posibles vestidos que podría llevar. Cada uno igual de hermoso y elegante.
-Quítate eso y no me hagas repetirlo otra vez.
Se giró y le obedeció enseguida dejando caer la tela por su cuerpo y se vistió con ayuda de su madre que le hablaba de cómo debía comportarse aquella noche y sobre todo, como siempre debía ser atenta y delicada con Harry.
-No fuerces la conversación a tus incomodos debates acerca de los derechos y deberes de las mujeres. Hoy no.
-Mamá, se comportarme. Hablas como si no me conocieras.
Su madre hizo el intento de arreglar su cabello.
-Debiste haberme avisado con tiempo que era a la mansión Weasley a la que ibas.- dijo lamentándose profundamente.- Mira, tu cabello ¡Es un desastre! Debemos hacer algo con estos risos rebeldes.
Le puso pequeñas pinzas en el cabello, y Hermione la pudo ver totalmente frustrada por no poder hacer mucho.
-Mamá me duele.- se quejó cuando ella tiro levemente un poco de su cabello que estaba enredado.- Por favor, solo déjalo así.
Isabel Granger era una mujer muy hermosa, con el cabello domable, con gusto por la moda y las cosas caras, y ella sabía que a su madre le pesaba haber tenido una hija tan diferente.
-¡Es culpa de tu cabello hija!.- dijo antes de colocar la última pinza.- Si tan solo…
Hermione sabía lo que seguía.
-Si tan solo me pareciera más a ti, pero no puede ser.
Su madre solo la ignoro y revolvió su joyero en busca de algo para su cuello.
-¿Dónde está la gargantilla que tu padre te obsequio para tu cumpleaños pasado?
-En el velador.
Su madre le puso un poco de maquillaje, las joyas y perfume francés en su cuello.
-Estás Hermosa.- dijo orgullosa de lo que había hecho.- Dejarás a Harry sin palabras.
Se miró al espejo y supo que su madre no mentía. Su reflejo en el espejo le gusto.
-Gracias mamá.
-De nada cariño.- le respondió antes de apretar levemente sus mejillas y ella no pudo evitar gemir por el dolor.- Unas mejillas sonrosadas cuando le veas será muy adorable. Hoy quiero que seas amable con la familia Weasley ¿bien? Tu padre quiere relacionarse con Arthur y tú serás nuestra embajadora con ellos.
-Está bien.
-No quiero que nos juzguen mal por tu comportamiento.
Bajo la escalera pensando en el retraso que le había provocado a Harry, por arreglarse otra vez con ayuda de su madre. Podía escuchar la voz de Harry mientras hablaba con su padre al otro lado de la puerta en el salón.
-Hermione ¡Buenas noches!.- le saludo el azabache levantándose del sillón para besar su mano.- Estás hermosa.
Sintió como sus mejillas se sonrojaban aún más por el cumplido.
-Hola Harry.
Su madre hizo que Becky trajera un poco de vino mientras la conversación se extendía, y ella se sintió incomoda de las atenciones de sus padres, como si Harry fuera un candidato a ser su novio.
-¿Se nos hace tarde, no?.- dijo interrumpiendo la conversación de su padre con Harry acerca de la importación de telas desde la india.
-No te preocupes conozco a Ron desde que éramos niños, nunca un cumpleaños empieza a la hora.- Pero si te preocupas, podemos irnos ahora.
-Sí, me parece bien.
Se puso el abrigo y sujeto el presente que llevaba con fuerza en sus manos y dándole una última mirada se despidió de sus padres y pudo ver como su madre le sonreía con delicadeza.
En el coche hablaron acerca de las materias de las cuales tendrían exámenes. Había conocido a Harry en la biblioteca de la universidad cuando le alcanzo un libro de uno de los estantes y desde entonces se sentaban juntos a estudiar a pesar de no estudiar lo mismo.
-¿De verdad no molestaré?.- pregunto nerviosa al ver la inmensa mansión a la que se adentraba el coche. Tenía un hermoso jardín y estaba rodeada por vegetación rodeada por estatuas y piletas. Sin duda los Weasley eran gente acaudalada.
-Por supuesto que no, eres mi amiga.
Harry era el primer amigo que había hecho en Inglaterra y se sentía contenta que él igual la considerara su amiga. Le ayudo a bajar del coche y ella sujeto su brazo al subir las escaleras sintiendo como sus mejillas se congelaban con el frío de esa noche de invierno.
-Hay muchas personas.- dijo enseguida al entrar y ver como el lugar estaba convertido en una verdadera fiesta con comida y licor por montones y gente bailando en la pista.
-Así son las fiestas en este lugar, por eso me encantan.
Vio a tantas mujeres pasar delante de sus ojos ataviadas en sus mejores trajes y entendió porque su madre insistió en que debía cambiarse el vestuario.
-Buscaré a mis amigos para presentarte.- le prometió con una sonrisa después de entregar sus abrigos a un mozo.- Les agradaras.
Caminaron un poco, y ella aún llevaba el regalo en su mano sin saber quién era el cumpleañeros entre todas esas personas.
-¿Dónde está tu amigo Ron?.- pregunto mirando entre la multitud.
-Aquel.- Harry señalo a un muchacho pelirrojo que llevaba una corona dorada en su cabeza y que besaba a una joven rubia de vestido color rojo en el balcón sobre las escaleras.- La corona es una broma desde el internado. Le decíamos Weasley es nuestro rey.
-¿Por qué? ¿Es de la realeza?
-La familia de su madre si lo es, él no. Pero su abuelo paterno era un Lord y él le quería mucho. Es solo una broma de cuando jugábamos criquet y Polo.
Harry le presento a más personas y de pronto se detuvo en un par de gemelos.
-Ellos son Fred y George.- les presento.
-Hola amiga de Harry.- le saludaron a coro.- Somos Gred y Feorge.
Ella se rio al escucharles.
-Los hermanos mayores del chico del cumpleaños, ¿Tú eres esa amiga de la que tanto nos habla Harry, no?
Ella enarco las cejas.
-No, creo que no.
-Muchachos.- dijo Harry.
Y se secreteo con ellos un momento, pero Hermione no les escuchaba, estaba absorta mirando el candelabro que colgaba del techo, jamás en su vida había visto algo tan elegante.
-Ginny viene hacia acá.- dijo Harry llamando su atención.- Hemos sido amigos desde niños también.
-Buenas noches Harry.- le saludo.- al fin conozco a tu amiga americana. Supongo que eres Hermione ¿no?
A ella no le gusto el tono de la joven pelirroja.
-Sí, soy Hermione.
-¿Conoces a los McKeon? Ellos están aquí también.
-No sé quiénes son.
Ginny soltó una risita.
-He de suponer lo limitado que son tus contactos si no conoces a los McKeon en américa.
-Ginny…- le dijo Harry llamando su atención.
Continuaron hablando y ella se sintió incomoda de la conversación con aquella pelirroja de gestos elegantes.
-Harry.- interrumpió un hombre a sus espaldas.
-Hola Bill te presento a Hermione.
La saludo con rapidez sin darle importancia antes de dirigirse otra vez al azabache.
-Padre necesita hablar contigo. Es urgente.
-Hoy he venido a divertirme.- se quejó él.
-Puedo decirle eso a padre si quieres.- respondió dando media vuelta.
-No, iré enseguida. Hermione, discúlpame. ¿Podrías quedarte con Ginny unos segundos?
Intento conversar con la joven, pero ella parecía aburrida y poco dispuesta a cooperar. Momento más tarde se disculpó antes de marcharse y dejarla sola.
Miro a su alrededor y todos parecían realmente divertidos mientras bebían y bailaban, ella por el contrario se sentía fuera de lugar. Busco a Harry con la mirada, pero este se alejaba por una puerta acompañado de un hombre pelirrojo entrecano.
Salió al balcón a pesar del frío y se quedó allí con el regalo en sus manos furiosa de la situación. Deseaba poder volver a casa enseguida.
-La puta madre que lo pario, puto cabrón.- se quejó una voz a su espalda.- Infeliz hijo de puta.
Se giró molesta al oír tal cantidad de garabatos en solo una oración.
-Es totalmente descortés como estás hablando.- se quejó con ira sobrepasada por la situación.- Sobre todo en presencia de una dama.
Sus ojos relampagueaban y echaban chispas al encontrarse con los azules ojos de su interlocutor.
-Lo siento, no sabía que había alguien aquí.- se disculpó el pelirrojo quitándose la corona.- ¿Quién eres?
Su tono era tan suave que se contrarrestaba con los insultos que había hecho anteriormente.
-Soy amiga de Harry, él me invito a esta fiesta. Tú eres Ronald ¿no?.- sus palabras salieron bruscas y molestas.- Feliz cumpleaños.
-¿Y la amiga de Harry tiene nombre?.
-¿Para qué quieres saberlo?
-Tranquila, solo quería ser amable. Soy Ronald Weasley.- se presentó estirando su mano y ella se la estrecho de mala gana.- Lamento mucho la forma en la que hable antes, pero alguien ha tomado mi cajetilla de cigarros y solo me ha dejado uno.
-¿Fumas?
-Planeo dejarlo en un tiempo más.
-Es un horrible vicio.- dijo ella frunciendo los labios, pero al ver la mirada confusa de Ron no pudo evitar suavizarse, sus ojos eran tan hermosos.
-Lo sé, pero es algo pasajero, quiero morir teniendo mis dos pulmones. En fin ¿Me dirás tu nombre?.
-Soy Hermione Granger.
-Ya tengo tu nombre, griego ¿no? La hija de Helena de troya, ¿Tu madre se llama Helena o provoco una guerra?
Hermione se sorprendió al oír esto, pocos sabían el origen de tu nombre.
-No, ninguna de las dos.- dijo bajando la mirada tiritando por el frío. Ron inmediatamente se quitó la chaqueta y se la entrego.
-Vas a congelarte, te ves muy guapa, pero con este viento solo vas a resfriarte. ¿Dónde está tu abrigo?
Se colocó la chaqueta y pudo aspirar su aroma varonil en ella.
-Lo he entregado cuando llegue.
-Mala idea, ¿sabías que te roban mientras bebes?
-No es cierto.
-Bueno, en este país es así. Todos roban a todos, mi padre con su banco le roba al resto, y el resto le roba a los que son más pobres y los que son pobres se roban entre ellos.
Ella sonrió ante este pensamiento.
-¿Eres siempre así de extraño o soy la excepción? mejor voy a entrar. Toma tu regalo.- dijo tratando de sacarse la chaqueta formal del pelirrojo y pasándole el paquete cuidadosamente envuelto.
-Yo no hago excepciones, una sola excepción invalida la regla.-dijo sosteniendo el regalo.- A qué no sabes quién dijo esa frase. Es mi filosofía de vida.
-Sherlock Holmes al doctor Watson, en el signo de los cuatro.- respondió ella enseguida y luego bajo la mirada titubeante.- Me gusta Sherlock Holmes.
Pudo ver como el pelirrojo abría y cerraba la boca buscando palabras. No pudo evitar reír al ver lo divertido que se veía.
-Quizás tú seas mi excepción Hermione.
Ella le miro intrigada sin entender a que se refería.
-¿No verás tu regalo? Harry me dijo que te gustaba el ajedrez.
-Sí, mi abuelo me enseño. ¿Me trajiste uno?.
Hermione negó con la cabeza.
-Veamos si puedes deducirlo sobre el papel.
El pelirrojo trato de adivinar, pero no le achunto nunca, dijo cosas tan imposibles que Hermione no pudo evitar reír con ganas.
-Bueno ya sabes, Cuando todo aquello que es imposible ha sido eliminado, lo que quede, por muy improbable que parezca, es la verdad. Lo dijo Conan Doyle, y él es un sabio.
-Le admiras mucho por lo visto.
-Le conocí cuando tenía diez años, mi abuelo lo invito al té. No comí nada, ni deje que él comiera algo. Firmo uno de mis libros, desde entonces se volvió mi posesión más preciada.
Rasgo el papel y se encontró con un pequeño caballo en cerámica con las patas delanteras levantadas sobre una superficie curva.
-Harry me dijo que el caballo era tu pieza favorita del ajedrez.- dijo con una sonrisa tímida.
-Muchas gracias, es hermoso ¿Cómo logras sorprenderme mejor que las personas que me conocen desde niño?
Ella se encogió de hombros totalmente confundida por la extraña sensación que se alojaba en su pecho al verlo directamente a los ojos, esos ojos tan azules como el cielo.
-¿Quieres entrar?.- pregunto bajando la mirada.- Es tu cumpleaños, te deben estar buscando.
-No.- negó con la cabeza.- Padre convierte cualquier fiesta en una reunión de negocios, no conozco ni a un cuarto de las personas que están bebiendo y bailando ahí dentro. Tiene el don para arruinar todo, sobre todo si se trata de algo mío.
-No deberías hablar así de él ¡Es tu padre!.
-Lo dices porque no le conoces, él no me quiere, todo el mundo lo sabe. Está esperando el momento para desheredarme, pero eso no me importa. ¿Sabes por qué?
-¿Por qué?
-Porque algún día seré médico y trabajaré en el St Mary's hospital y ganaré lo suficiente para vivir en paz.
-Tienes planeada toda tu vida.- observo ella.
-Y a los veintiocho escribiré un libro tal como Conan Doyle. Pero será algo de médicos, no de detectives.- Hermione pudo ver como sus ojos brillaban.- ¿Lo leerías?
-Sí es bueno, claro que lo haré.
-Te incluiré en él, tendrás un papel de cinco páginas.
Ambos volvieron a reírse hasta que fueron sorprendidos por Harry que salió al balcón.
-¿Qué hacen aquí? Hermione, creí que te habías marchado.
-Estaba conversando con Ron.
-¿Por qué no nos habías presentado antes Harry?.- pregunto Ron sonriendo.- tenemos tanto en común.
Volvieron al interior y luego de disculparse un segundo Ron se alejó con Harry a una esquina donde pudo ver como su amigo negaba efusivamente con la cabeza mientras Ron sonreía abiertamente antes de darle un abrazo y marcharse.
-Me he quedado con su chaqueta.- dijo Hermione al llegar a su lado.
-Realmente le has dado una gran impresión a Ron ¿De qué hablaron?.
Harry se veía molesto, pero ella no entendía por qué.
-De Sherlock Holmes y la vida. ¿Cómo te ha ido con su padre?
-Bien, me daba consejos sobre un futuro negocio.
-¿Por eso me has dejado sola?.- le cuestionó.- Harry no conozco a nadie y es una suerte que Ron me haya tratado de forma amable.
-Lo siento.
Vio como Ron le sonreía cortésmente a su novia quien le beso la mejilla antes de dejarle acercarse a ella otra vez.
-Harry ¿Me permites bailar con Hermione un momento?.
-¿Qué hay de Lavender?
-Dice que está demasiado abarrotado de extraños que su vestido se arruinara.- rodo los ojos.- Pero a ti no te importa ¿Verdad Hermione?
No pudo explicar cómo la mirada que le daba Ron le cautivaba tanto.
-Íbamos a bailar…- dijo Harry.
-Sí, quiero bailar contigo.- dijo al mismo tiempo.
¿Qué importaba el resto? Probablemente jamás volvería a verle y debía aprovechar el impulso de su corazón.
Bailaron un par de canciones y no pudo evitar sonreír tontamente cada vez que Ron tomaba su mano o sujetaba su cintura con fuerza. Había algo en él… algo tan cautivador que dolía al saber que no era suyo.
-¿Cuánto llevas aquí en Inglaterra?.
-Desde otoño, he entrado a estudiar aquí en Londres. ¿Tú estudias aquí también?
-No.- negó él.- En Oxford. Pero viajo continuamente a Londres, la distancia no es mucha, solo un par de horas en coche.
-No conozco nada de Inglaterra aún. No sé dónde queda eso.
-Sí quieres puedo llevarte de tour un fin de semana, a las zonas más turísticas, mi universidad por ejemplo. ¿Te gustaría?
-¿Qué hay de tu novia?, ¿Cuánto llevan saliendo?
-Desde los seis años supe que tenía que casarme con ella, somos amigos desde entonces.
-Eso es mucho tiempo.- observo bajando la mirada.
-El tiempo es relativo, puede que una persona te provoque más sentimientos y de vuelta tu mundo solo con conocerla diez segundos, en cambio puedes pasar toda tu vida con alguien sin sentir nada.
-¿Cuál de los dos tipos eres?.
-En este preciso momento, soy ambos.
Le miro con sus ojos tan azules que su corazón dio un vuelco, pero cuando quería seguir la conversación Harry les interrumpió.
-Mi turno, por cierto Lavender te busca.
Hermione soltó su mano con algo de desazón y le vio besar a su novia que le esperaba apartada del gentío. No volvió a hablarle durante toda la noche, pero si se miraron cuando Harry la condujo a la salida y él parecía no poder zafarse de su novia, que ya comenzaba a notar algo extraño. Con lentitud se puso su abrigo esperando que él viniese a despedirse.
-Harry.- la voz del padre de Ron les hizo girarse.- Necesito tener una palabra final si a la señorita Granger no le molesta.
-Por supuesto que no.- dijo ella negando con la cabeza.
Su amigo volvió a dejarle sola y cuando volvió la cabeza ni Ron ni Lavender estaban a su vista.
-¡Sorpresa!.- dijo Ron desde atrás sobresaltándola.- ¿Creías que te dejaría ir sin despedirme?
-¿Por qué debería esperarte?.
Él se encogió de hombros con simpleza.
-Porque creí que me buscabas con la mirada. ¿Dónde está Harry?
-Tu padre vino por él para hablar.
-¿Te llamo por tu nombre?.- al ver que ella asintió, continuo.- Es una lástima realmente, ahora estarás fichada probablemente le esté preguntando a Harry cuánto ganan tus padres y a que se dedican.
-¿Por qué le interesa eso?
-No lo sé, él lo quiere saber todo siempre. A mí nunca me cuenta nada, Harry es más hijo que yo para él. ¿A qué hora sales de clases?
-Pasadas las cuatro todos los días, ¿por qué?.
-Curiosidad. Bueno, realmente ha sido un placer conocerte esta noche Hermione Granger.- dijo besando su mano.- espero verte pronto, aún te debo un tour por Inglaterra.
Ella sonrió al verle marchar.
Harry le acompaño a casa y se disculpó por ausentarse nuevamente, pero ella no le escuchaba, estaba perdida en recordar esos ojos azules.
(**)
Abril 1938
Becky parecía asustada cuando le abrió la puerta esa tarde luego de llegar de la universidad. Ron le había esperado afuera para invitarla a salir, pero el chofer ya había llegado y ella se excusó rápidamente antes de que el sujeto percibiera algo y se lo dijera a su padre.
-Señorita Hermione, la señora Granger le espera en su habitación.
Con algo de temor subió las escaleras y dejo los libros sobre su escritorio antes de ir a la habitación de su madre, donde estaba guardando sus vestidos recién traidos por la modista.
-Cierra la puerta querida.- dijo al verle.- Queremos privacidad para conversar ¿verdad?.
-Mamá ¿De qué quieres hablar?.- preguntó con inquietud.
-Toma asiento en aquel sillón.- le dijo con una tranquilidad que le hizo temer.- Mi linda y honesta hija ¿Quieres confesarle algo a mamá?.
-No.- respondió demasiado rápido pensando en Ron.
-¿Segura?
Ahora la miro directamente abandonando los vestidos y caminando hasta donde estaba ella.
-No tengo nada que confesar.
El golpe de la mano de su madre en su mejilla le hizo mover la cabeza hacia el lado.
-Mentirosa ¿Cuándo te volviste en una jovencita tan mentirosa?.
No pudo evitar sentir sus ojos aguados al sentir como el lado izquierdo de su rostro le punzaba.
-Hoy me encontré con Harry.- dijo con furia totalmente fuera de sí.- dijo que no te ha visto como mínimo en cuatro semanas. Entonces dime ¿Quién es el joven? Respóndeme sin mentiras.
-¿Cómo lo supiste?
-Ben nos ha dicho que hay un joven que te ha abordado fuera de la universidad Hermione, no le di importancia creyendo que era Harry. Pero hoy me quedó claro que no. Y bien.- le reto.- ¿Vas a seguir mintiendo? Dime Hermione, Quien es el mugroso que te separo de Harry.
-Harry es solo mi amigo.
Los ojos de su madre relampaguearon.
-Estoy perdiendo la paciencia.
-Ronald Weasley.- respondió llorando.
Lloro por largo tiempo hasta que sintió que no tenía más lágrimas.
-¿Hijo de Arthur Weasley?
-Sí.
Su madre sonrió y acaricio su cabello para calmarla.
-Mi dulce pequeña.- dijo con suavidad.- ¿Por qué no lo dijiste antes?.
De pronto detuvo sus cariños y examino su mejilla.
-Ve abajo y que Becky ponga algo helado para la hinchazón en tu mejilla. Mientras tanto llamaré a la modista para que te haga nuevos vestidos.- toco la tela de su vestimenta.- ¡Por dios! Solo toca esta tela ¿Qué pensará Arthur de nosotros?.
Se levantó secándose las lágrimas con pesar.
-Tenemos que hacer algo con su cabello.- le escucho murmurar antes de salir de la habitación.- sí, definitivamente hay que hacer algo.
Julio 1938
Bajo con prisa la escalera tratando de ignorar los nervios que sentía cuando Becky le informó que Ron estaba esperándole en el vestíbulo.
-Creí que tenías clases hasta tarde.- dijo al verle elegantemente vestido con su sombrero y un ramo de rosas.- ¿Has perdido clases otra vez por mi culpa?
-Teníamos una carrera en remo contra los de Cambridge pero el viento lo impidió por lo decidí venir a verte. ¿Están tus padres?
-Ronald ¡Qué gusto verte!.- dijo su madre interrumpiendo el momento.- ¿Vas a cenar con nosotros esta noche?.
-Buenas tardes señora Granger. No, la verdad tenía planeado llevar a Hermione al teatro si a ustedes no les incomoda, prometo traerla sana y salva antes de las diez de la noche.
-Me parece bien.- sonrió con mirada cómplice a su hija.- Qué pasen una buena tarde, yo le informaré a Christopher cuando llegue del trabajo.
Hermione se acercó a Ron para que besara su mano antes de recoger las flores.
-Me gustan.
-Rosas blancas para la mujer más hermosa del mundo.
Ella no pudo evitar sonrojarse ante tal comentario.
-Subiré a dejarlas a mi habitación y podremos marcharnos.- Él asintió encantado.
Estaba dejando las flores en agua cuando sintió la puerta abrirse y enseguida tenso los hombros.
-Hermione, querida siéntate un segundo.- dijo su madre.- ¿Ron ya te ha pedido ser su novia?
-No, aún es muy pronto para eso.
La vio apretar los labios.
-Bien, está bien. Tienes razón, es pronto.
-Mamá se me hace tarde.
-Ron puede esperar, ahora déjame ayudarte con tu cabello. No pensabas salir así de desarreglada con él ¿verdad?
Miro a su madre a través del espejo y se sintió como una muñeca con la que ella jugaba a su antojo. Su madre a veces le atemorizaba, sobre todo cuando tenía sus arranques y golpeaba su mejilla en busca de respuestas. Su padre era tan diferente, ella se parecía más a él.
-Me duele.- se quejó al sentir que ella cepillaba su cabello con extrema violencia.- Mamá no lo hagas.
-Silencio.- pidió su madre.- La belleza tiene sus sacrificios.
Cuando su madre termino de arreglarla la miro con orgullo.
-Estás tan hermosa que hoy Ron no dudará en pedirte ser su novia.- acaricio su mejilla, pero sin apretarla.- Has que me sienta orgullosa de ser tu madre Hermione ¿Harás eso para mí?
-Ron me espera.- dijo como toda respuesta.
-Espera, no te muevas.- dijo ella frunciendo el ceño.- Este tono de carmín no me gusta para tus labios. No, definitivamente no va con tu piel.
-Ron lleva media hora esperando.
-Hermione estás acabando con mi paciencia. Quédate quieta.
Cuando bajo Ron conversaba con su padre, quien le dio una miraba reprobadora al verla tan arreglada. Supuso que más tarde tendría que soportar una catedra de como las mujeres pueden dar una mala imagen al vestir y arreglarse de forma tan provocativa. Ron en cambio no apartaba los ojos de ella.
El pelirrojo condujo el elegante coche hasta un distinguido café donde bebieron té y compartieron una tarta de manzana, como las que ella degustaba en américa. Le agradeció el gesto con una sonrisa antes de ir al teatro. Allí vieron Hamlet y Hermione evito mirar hacia abajo cuando Ron sujeto su mano con cuidado en la oscuridad. No era la primera vez que lo hacía mientras estaban en situaciones como aquella, pero ahora ansiaba más contacto en esta relación de citas que llevaban.
Cuando se levantaron él le ayudo a colocarse el abrigo y se tensó al sentir como una de sus manos acaricio con cuidado su cuello.
-Son recién las nueve.- murmuro ella, rogando que él decidiera hacer otra cosa y así prolongar el paseo.
-Hermione, hay algo que he querido hacer durante mucho tiempo y creo que ya paso el tiempo suficiente.- dijo tomando su mano mirándola directamente a los ojos.- Te amo, esto que siento por ti nunca antes lo había sentido y quiero estar contigo formalmente. ¿Quieres ser mi novia?
Su corazón latía desbocado. Ron al fin pronunciaba las palabras que tanto tiempo estuvo esperando, mientras la cortejaba con flores e invitaciones.
-Sí quiero Ron.
Él pelirrojo acaricio su mejilla con una sonrisa y deposito un tierno beso allí.
La condujo al auto y conversaron un poco tomados de la mano mientras por su cabeza pasaba cuando la besaría y sí podría hacerlo bien, considerando que no tenía experiencia en esto. Vio como Ron con cuidado acerco sus labios a los de ella y no pudo evitar cerrar los ojos cuando sintió el leve roce de su boca sobre la suya. No duro más de unos segundos el contacto y él se alejó enseguida.
-¿Estas bien?.- cuestiono mirándole.
-Fue mi primer beso.- dijo ella tocándose los labios con una sonrisa boba.- ¡No puedo creer que haya pasado!.
Él sonrió divertido.
-¿Quieres que te de tu segundo y tercero ahora?.
Fue el turno de ella de acercarse a su boca sin pudor, aprendiendo con él a besar y ser besada mientras sentía como un millón de maripositas agitaban las alas en su estómago. Era feliz, estaba con Ron.
Enero 1939
-Tú y Ron van en serio ¿no?.- dijo Harry sentándose a su lado en biblioteca.
-Somos novios.- dijo ella sin levantar la vista del resumen que escribía.- Creí que lo sabías.
-Me refiero a muy serio.- dijo él tratando de llamar su atención.
-¿A qué te refieres Harry?.- pregunto mirando al azabache olvidando que estaban en la biblioteca.- dímelo.
-Ron es mi mejor amigo, lo sabes ¿no?
-Por supuesto que lo sé.- dijo sonriendo mientras se ponía un mechón de cabello detrás de la oreja.- Él siempre lo dice. Te estima mucho.
Su amigo borro la sonrisa de su rostro y trago con dificultad.
-Arthur me dijo que Ron le pidió una cena formal en su casa. Eso es muy serio Hermione.
-Ya he ido a cenar allí antes.- respondió restándole importancia al asunto.
-Esto es diferente lo sabes. Quiere que toda la familia te conozca.
-Ya me conocen.- volvió la cabeza a su libro mientras transcribía las líneas.
-Formalmente, me refiero.
-¿Harry por qué me dices esto? Ron es mi novio, él sabe lo que hace.
-¿Le amas Hermione? ¿Estas enamorada de mi mejor amigo?.
Ella asintió con suavidad mientras sonreía al evocar en su mente el rostro de su novio. Harry le dio una tibia sonrisa.
-¡Enhorabuena!.- dijo antes de levantarse de la silla golpeando con suavidad su hombro.- Les deseo lo mejor a ambos, ¿Sabes que él te ama por sobre todo, no?.
Las mariposas en su interior se agitaron.
-Bueno, no tanto como a su copia de Estudio en escarlata.- se rio en voz baja.-Gracias por todo Harry, en parte te lo debemos a ti.
-Lo sé, siempre se los recordaré. He sido cupido sin querer.- se ajustó los lentes.- Nos vemos más tarde.
-Adiós.
Marzo 1939
-¿Has oído que son los nazis?.- le pregunto Ron acariciando su cabello mientras reposaban el almuerzo bajo un árbol en aquella manta de picnic. Estaban en Devon, ya que la familia de su novio tenía una mansión en aquel lugar y nadie le daba uso, disfrutando el primer día de primavera.
Ella asintió con la cabeza.
-He oído de ellos en la universidad, no me gusta las cosas que pasaran Ron. Hablan de una posible guerra.
-Considerando que están invadiendo parte de Europa por supuesto que la habrá, alguien debe detenerles. El primer ministro Chamberlain ha firmado un pacto con Francia en caso de que Alemania se atreva a atacar Polonia y eso que hasta el momento no ha querido hacer nada para detenerles.
-¿Crees que la guerra nos cambie?
-¿Por qué habría de cambiarnos?.
-No lo sé, es el mundo Ron, no podemos estar ajeno a eso.
-Espero que tal guerra no exista, este mundo tiene de por si demasiado dolor como para soportar esto.
Hablaron de temas sociales hasta que Hermione se levantó para echar una mirada al sector.
-¿Te criaste aquí?.- pregunto sorprendida después de escuchar una historia de infancia que le contaba él.
-No, solo veníamos en otoño un par de semanas. Había un viejo castaño al lado del molino y corría cada mañana hasta allí para buscarlas. Era feliz.
-¿Qué pasara con todo esto después?
-Supongo que Bill o Charlie la heredaran cuando formen familia.
-¿Ellos no estaban prometidos desde niños como tú?.
Ron negó con la cabeza.
-El primer hijo debía casarse con alguien mejor que todos para los ojos de padre. Bill conoció a una aristócrata francesa cuando estudiaba allá.- dijo Ron.- No me agrada Fleur.
-No conozco a tu otro hermano, a Charlie.
-Y espero que nunca lo hagas, solo imagina a una persona desagradable, es peor que eso, es un verdadero dolor de culo.
-¡Ron!.- le regaño por el vocabulario.
-Es la verdad Hermione, ahora está en el extranjero, siempre ha viajado donde quiere con el dinero de padre. Físicamente somos idénticos, pero él es cruel, siempre ha sido malo conmigo.
-Me es difícil imaginar que te llevas aún peor con otro de tus hermanos.
-Charlie quemo frente a mis ojos cada uno de mis soldaditos que el abuelo me regalo. Los arrojo a la chimenea y no pude salvarles. Él solo se reía de mí, me dijo que me aferraba mucho al sentimentalismo de las cosas. Y luego me acuso de regalar mis aviones a unos niños afuera de la catedral, padre estaba tan enojado que creí que me golpearía, pero el abuelo lo impidió. Él era diferente a todos Hermione, me hubiera gustado que le conozcas.
Hermione no pudo evitar besarle entrelazando su cuello con sus manos.
-Te amo Ron.- murmuró, era la primera vez que se lo decía en voz alta.
Él se separó sorprendido y ella no pudo evitar sonreír de su cara de sorpresa.
-¿Esto es cierto o estoy soñando?.
-Es real.- respondió antes de besarle nuevamente.- Te amo, te amo.
-Leerlo en tus cartas es difícil a escucharlo de tu boca. Suena aún mejor que en mi mente.
A lo lejos vieron como sus padres agitaron sus manos llamando su atención.
-Debemos recoger todo esto.- dijo ella con prisa con las mejillas sonrosadas.- Debemos bajar.
Ron se acercó una vez más a sus labios y le robo un beso.
-Te amo Hermione Jane Granger, te amo.
Sus padres le informaron que habían tenido una excelente velada en aquel lugar, estaban encantados con la invitación de Ron sobre recorrer el condado de Devon durante ese fin de semana. Hermione sonrió divertida al recordar como él había preparado el discurso preciso para que le autorizaran a viajar sola con él, pero luego de ver la cara de su padre, extendió la invitación a ambos.
-Podemos ir al establo a ver los caballos.- dijo Ron, luego se giró para mirarla solo a ella.- ¿Has montado alguna vez?
-No.
-Cabalgar no es elegante.- dijo su madre.
-En Inglaterra incluso la reina lo hace. Sí quieren podemos intentarlo la próxima vez, para eso necesitamos vestuario especial
-Eso sería amable de tu parte Ronald.- reconoció su padre.
Su novio sujeto su mano antes de conducirles al establo para que terminen su paseo, viendo los caballos de su familia.
Mayo 1939
-Papá, ¿me buscabas?.- pregunto al entrar al despacho de su padre.- Sí es por la enciclopedia que saque, Ron la tiene. Se me quedó en su auto cuando fue a buscarme.
-No es por eso mi pequeña mariposa.- dijo él sonriendo amablemente.- Ven toma asiento.
-¿Qué pasa?
-Ronald parece ser un buen hombre.
-Lo es.- respondió sonriendo.- Me gusta estar con él.
-Es un interesante joven, estoy conforme con la elección que has hecho Hermione, estoy feliz por ambos.
-Gracias papá, eso significa mucho.
-Pero también quiero que no descuides tus estudios, y al resto de tus amigos. Ron es tu novio, pero no puede ser toda tu vida ¿me entiendes?.
-Sí papá.
-Hermione, yo amo a tu mamá y haría cualquier cosa por ella, pero nos damos nuestro espacio.
-Papá, Ron ni siquiera estudia aquí en Londres. No nos vemos todos los días.
-Lo sé, pero ese es el punto. Tú no sales de aquí si no es con Ron ¿Qué pasa con Harry o las gemelas Patil? No les he visto en meses.
Hermione entendió su punto.
-Te entiendo.
-Trata de darle equilibrio a las cosas de tu vida, hija. No quiero verte hecha un mar de lágrimas totalmente sola si esto acaba. No estoy deseándote nada malo, pero quiero que también salgas con tus amigos como antes ¿Puede ser así?.
-Sí papá.
Ella se levantó de la silla y camino a la puerta.
-Por cierto.- la voz de su padre le hizo girar la cabeza.- Tú madre me contó lo de tus últimas calificaciones. ¡Felicidades! He dejado un pequeño presente en tu habitación. Espero que te guste.
-Gracias papá.
Subió a su habitación con prisa y encontró un par de pendientes que imagino costaban mucho junto con una rosa blanca.
Febrero 1940.
-Hermione ¿sabes que si tus padres se enteran de que he subido hasta aquí me matarán verdad?.
Ella sonrió al verle tan preocupado mirando por el corredor por si se encontraba con alguien.
-Papá esta en Manchester por asuntos de negocios, mamá ha salido y no volverá hasta la noche.
-¿Cómo lo sabes?.
-Porque le conozco. Becky guardará mi secreto, no dirá nada.
-Sigo con miedo.
-¡No seas cobarde!.- respondió ladeando la cabeza antes de subirse sobre su cama, podía verlo recorrer su habitación con curiosidad.
-Esto parece sumamente delicado.
-Mi papá me regalo esa caja musical a los ocho años. Ábrela.
-¿Son… son mis cartas?.
La música de la caja se mezclaba con su risa.
-Sí, las guardo ahí. Todas.
-En poco tiempo no cabrán muchas más.
-Necesitaré un nuevo lugar para guardarles.
Cuando él se cansó de ver y hurgar sus cosas se sentó al lado de ella en la cama.
-¿Quieres ir a almorzar? Podemos ir un restaurant que abrió hace poco y…
Ella bajo la mirada
-Quiero estar contigo aquí Ron.- dijo sintiendo sus mejillas sonrojadas y ardiendo de vergüenza.- Te he extrañado.
Ron parecía tan nervioso como ella cuando se sentó a su lado y con cuidado acaricio su mejilla antes de besarla con suavidad en los labios. Poco a poco los besos y las caricias se volvieron más íntimas y ella se vio aprisionada entre el cuerpo de Ron y su colchón, pero no tenía intenciones ni fuerza de voluntad de cortar el contacto.
-Te amo.- murmuró contra sus labios.- Te amo.
-Te amo tanto hermosa.
-Me gustas mucho Ron.
-Tú me vuelves loco.
Ella le empujo y él parecía sorprendido de tal muestra de agresividad. Le hizo rodar en su espalda antes de sentarse a horcajadas sobre sus piernas sin dejar de besarle, sentía que un volcán se formaba en su interior y que Ron le era tan esencial como el oxígeno.
Junto sus frentes y sus narices se rozaron mientras su cabello suelto formaba una cortina alrededor de sus rostros.
-Soy feliz contigo Ron.
-Yo aún más si eso es posible, Hermione no puedo poner con palabras todo lo que siento por ti.
-Eres mi guapo doctor Freddie Jarvis.- dijo antes de besarle.
-Y tú eres mi adorable Jane.
Se besaron hasta que el estómago de su novio gruño y decidieron bajar a almorzar tomados de la mano.
Junio 1940.
-¿Hermione?.- dijo él al verle en el hall de su casa.
-Hola mi amor.- respondió ella besando sus labios en un casto beso.- He venido a buscarte, quiero salir contigo.
-Es un poco complicado.- murmuro él acariciando su cabello.- ¿Quién abrió la puerta?.
-Una de las criadas me dijo que si era breve podía esperarte aquí.
-¡Serán desgraciadas! ¿Cómo pueden tratarte así? ¡Tú serás mi esposa un día!
-No importa, Vámonos.- dijo ella tomándole de la mano.
Ron negó con la cabeza.
-Tengo un asunto familiar Hermione.- dijo él suavemente.- No puedo zafarme de esto.
Ella pudo ver la vergüenza en sus ojos.
-Está bien.- dijo retrocediendo con calma sintiendo como sus ojos se llenaban de lágrimas.
-No, no está bien.- dijo él levantando la voz.- desearía poder llevarte a estos eventos, sujetar tu mano, que ellos te traten bien. No está bien, nunca lo estará.
Ron la beso en sus labios con ímpetu levantándola del suelo.
-Espérame un segundo.- le rogó.- Voy a cambiarme y bajo en cinco minutos. No hables con nadie.
Ron subió las escaleras corriendo y ella se giró para limpiarse las lágrimas. ¿Algún día la aceptarían?.
-¿Qué hace aquí?.- la voz de Arthur Weasley sonó imponente a unos cuantos metros de distancia. Ella giro para hacerle frente.
-Buenos días, he venido por Ron.
-¿Sabe que para una cita es el hombre el que llega a casa de la dama y cortésmente habla con el padre antes de invitarla a salir?.
Ella enmudeció al escucharle.
-¿Lo sabía?. Bueno, señorita Granger, no sé cómo se hacen las cosas en su país, pero aquí en Inglaterra las cosas son diferentes. Modales y clase son esenciales y eso no los compra el dinero.
-No quería faltarle el respeto.- dijo ella esperando que su novio baje pronto.- Pero necesitaba ver a Ron.
-Ron tiene compromisos familiares, no puede salir a hacer lo que sea que haga con usted a solas.- negó con la cabeza.- Sin supervisión de nadie. ¿Su madre es tan permisiva al dejarle salir con un hombre todo el día?
-No tiene por qué insultarme.- dijo apretando los dientes.- Ron es un caballero.
-Sé que él es un caballero, es mi hijo y le he criado bajo reglas estrictas. ¿Quién es usted señorita Granger? ¿Tuvo una institutriz en la niñez?.
-La tuve, era inglesa.
-¿Inglesa? Me cuesta creerlo, como usted va por la vida como una libertina con mi hijo paseando con él a todas horas. ¿Acaso aún cree que consentiremos la unión de ustedes a futuro?. Ron fue criado para permanecer en una buena familia.
No pudo evitar que las lágrimas llegasen a sus ojos.
-No tiene el derecho a tratarme de esta manera.
-Es mi casa, usted ha venido como una intrusa a llevarse a mi hijo bajo la promesa de diversión barata. Estoy cansado de tener que mirarle merodeando con él por todos lados, sus padres no lograrán lo que esperan. Prefiero desheredarle antes de que ellos toquen un penique de mi fortuna.
-Estoy enamorada de Ron, mis padres no tienen nada que ver en este asunto.
-Claro que tienen que ver y usted lo sabe ¿no?
-¿Qué trata de decirme?
-Usar a su hija para sustentar su economía, ¿Se ha entregado a Ron para atraparle? Mi hijo será un ingenuo poeta, pero Yo estoy lejos de serlo.
-No tiene el derecho de decirme nada de esto, usted no me conoce.
-He sido tan tolerante señorita Granger.- dijo con calma.- Le he permitido a Ron divertirse con usted, ir a sus citas, dejarle usar el coche para pasearla, pero él sabe que si quiere permanecer en esta familia, llegado el momento tendrá que dejarle y lo hará.
-No conoce a Ron, él me ama y vamos a casarnos.
Arthur le sonrió enigmáticamente.
-Me gustaría ver eso, cuando llegue el día recuerde guardarme un trozo de pastel.
Por el rabillo del ojo pudo ver como Ron bajaba las escaleras mientras ella trataba de aguantarse las lágrimas. No le daría la satisfacción de llorar a Arthur Weasley.
-Padre ¿Qué le has dicho a Hermione?.- pregunto al llegar al lado.
-Hablábamos de modales y buenas costumbres. La señorita Granger ya se iba y tú tienes que ir al comedor a supervisar antes de que lleguen los invitados. El canciller de India, espera por ti.
-Charlie o Bill pueden hacer eso.- dijo tomando la mano de su novia.- Yo no le conozco.
Arthur ni se inmuto.
-¿Es tu última palabra? Está bien, vete a perder el tiempo. Buenos días.
Hermione vio como Arthur se marchó dejándoles solos otra vez.
-Te he metido en problemas.- dijo ella bajando la mirada tratando de ocultar sus ojos.- Podemos dejarlo para otro día.
-Hermione ¿Qué te dijo mi padre?.
-Nada importante.
-No me mientas.
-Es la verdad.- le devolvió un apretón cariñoso con una sonrisa que no llego a sus ojos.- Te amo.
Él sonrió antes de abrir la puerta.
-Solo ignóralo, es cruel con todo el mundo.
Ella lo sabía, no era la primera vez que la trataba de esa manera.
(**)
Septiembre 1940
-¿Qué haces?.
La voz de Parvati Patil la desconcentro del libro donde estaba animada copiando frases.
-Nada.- dijo cerrando de improviso la pequeña libreta que pensaba regalarle a Ron cuando estuviese lista.
-¿Es algo secreto?.
-Sí y guarda silencio que estamos en la biblioteca.
-No te molestes.- dijo ella con una sonrisa empujando sus libros hacia un lado.- tu novio está afuera y quiere verte.
-¿Has visto a Ron?.
-Está molestando a todo el mundo para que te digan que está esperándote a la entrada. Trae unas hermosas rosas…
Ella sonrió y comenzó a guardar sus cosas.
-Gracias.
Conteniendo la respiración salió fuera de la biblioteca llevando sus libros en una de sus manos.
-Feliz cumpleaños hermosa.- dijo él enseguida al verle atrapando sus labios en un suave beso.- Te he traído rosas para festejar tus veintiún años.
Pudo ver como algunas personas le miraban con envidia y ella bajo la mirada avergonzada al sentirse el centro de atención.
Ron cogió sus libros para que ella pudiera llevar las rosas mientras caminaban a su casa.
-¿Has tenido un buen día?.
-Sí, mamá organizo una pequeña cena en casa ¿Irás verdad? No sé si te avisó.
-¿Puedo ir?.
-Claro que puedes.- dijo sonriendo.- Es mi cumpleaños, no podrán negarte la entrada.
Cuando llegaron a la casa ella se quitó enseguida el abrigo.
-Deberías dejártelo puesto.- dijo él bajando la mirada.- Esta casa es muy helada y no tengo leña para encender el fuego de la chimenea.
Ron estaba lidiando con problemas económicos y ella lo sabía.
-Entonces podrás abrazarme para entrar en calor.- dijo ella con una sonrisa. No quería que él se avergüence de no tener suficiente dinero para costear su vida en Londres sin el apoyo de nadie.
Ayudo a Ron a cocinar, a pesar de que él se negó en un comienzo, pero luego de un rato fue cediendo puesto.
-Te amo.- dijo al llevarse un panqueque con mermelada a la boca.- están deliciosos.
El año anterior Ron la había llevado al Claridge's a comer pastel de chocolate mientras un músico tocaba el violín para ella. Este año las cosas eran más humildes pero sabía que eso no importaba, estaba con Ron y con eso era feliz.
Después de comer bailaron un poco y se rieron al escuchar como unos gatos maullaban sobre el techo. Más tarde fueron a la cama del pelirrojo en donde comenzaron a besarse apasionadamente, luchando por quien tenía el control de la situación sintiendo como las ropa les estorbaba.
Hermione le quito su camisa y se deleitó besando poco a poco su pecho musculoso con pecas. Ron tenía apoyada la cabeza en la almohada tratando de recuperar la respiración antes de detenerla.
-Hermione… no.- se quejó apartando su mano sobre su pantalón.- no podré controlarme si haces eso.
Ella se mordió el labio antes de alejar sus manos y posicionarse a su lado descansando su cabeza en el hombro de su novio.
-Te amo Ron Weasley.- dijo abrazando su cuerpo.- Te amo.
-Yo te amo Hermione, mi hermosa novia. ¿Sabes? Tengo una última sorpresa para ti esta tarde, ¿Quieres verla?
Pudo ver como su novio se levantaba de la cama abruptamente y abrocharse la camisa que ella se había encargado de abrir. Del cajón de su velador saco una pequeña cajita y ella no pudo evitar llevar sus manos a la boca totalmente atónita.
-Debería estar mejor vestido para hacer eso.- le escuchó decir con suavidad al sentarse a su lado la cama.- Y hacerlo frente a tus padres, en medio de un salón elegante con invitados juzgando lo que te digo.
-Ron…
-Pero considerando que solo me importas tú, es necesario solo tu aprobación. Hermione Jane Granger.- sujeto su mano izquierda.- ¿Quieres casarte conmigo?.
-Sí quiero.
Ron coloco el delicado anillo en su dedo y era tan perfecto. Estiro su mano en lo alto y lo vio desde todos los ángulos posibles, era simplemente perfecto para ella.
Su novio la empujo sobre su espalda para volver a besarla, mientras ella lloraba de felicidad. Con cuidado acaricio su cabello y lo beso, beso, y continuo besando hasta que la tarde cayó.
Marzo 1941
-¡Hermione!.- exclamó al verle dejando su valija a un costado luego de volver desde Bristol donde había viajado con Harry.
-Feliz cumpleaños.- dijo con felicidad tirándose sobre sus brazos para atraerlo a su cuerpo. Llevaba casi una semana sin verle.- Te extrañe tanto.
Le vio sonreír descaradamente cuando involuntariamente soltó un jadeo sobre sus labios al sentir sus manos presionando su cintura. Había anhelado sus besos y por eso mismo había llegado temprano a la casa de su prometido con la llave que él le había dado para sorprenderlo.
-He preparado algo para ti con ayuda de Becky.- murmuro aspirando el olor de su perfume.- Te gustara.
Comieron pastel de chocolate en la cocina, luego Hermione se armó de valor para tomar su mano y llevarle hasta la habitación del segundo piso donde comenzaron con besos suaves y tiernos apenas rozando sus labios para luego volverse desesperados en busca de más contacto con urgencia. Se sentía feliz y dichosa de estar junto a él, lo amaba tanto que dolía su lejanía.
Ella se mordió el labio. Había pensado muy bien en esto y ya no encontraba impedimentos para seguir posponiendo algo que deseaba cada poro de su cuerpo, por lo que llevo las manos a su espalda y poco a poco hizo caer su vestido al suelo quedando con su pequeño camisón de encaje blanco que llevaba bajo el vestido preparado para la ocasión.
Él abrió la boca como un pez fuera del agua al verle.
-Bésame Ron.- pidió acercándose a su cuerpo.
-Hermione ¿Estás segura de que quieres hacer esto?
-Sí, nunca he estado más segura de algo en mi vida.
Y ambos inexpertos hicieron el amor por primera vez.
Diciembre 1941
-Hermione, ¿Puedo saber dónde vas con tanta prisa?.- pregunto su padre en el borde de la escalera al verle bajar.
-Quedé de juntarme con Parvati en media hora.- mintió descaradamente esperando que su padre no notará su nerviosismo. Desde el domingo cuando escucharon por la radio como informaban del ataque al Pearl harbor no veía a Ron, por lo que ese día jueves le esperaría con algo para almorzar y más tarde podrían hacer el amor hasta quedar agotados.
-Tendrá que esperar.
-Pero papá, Parvati…
-Con tu madre necesitamos hablar contigo.
Le siguió hasta el estudio y se sentó esperando que él hable rápido.
-No andaré con rodeos, porque al ser una joven inteligente, mi bella flor, Tú sabes lo que le ha costado a nuestra familia está loca economía.- le elogió antes de lanzar la bomba.- Estoy prácticamente en banca rota.
-¿Qué?.- sus oídos no daban crédito para lo que oía, sabía que las cosas iban mal, pero nunca pensó que a ese extremo.
-Lo que has oído Hermione, las inversiones de tu padre no han dado resultado y prácticamente lo hemos perdido todo.
-Pero ¿Qué hay del fideicomiso? ¡De los terrenos en Manchester! ¡El centro recreacional de Colorado y New Jersey! Las casas de New York y las de Washington Papá… dime que nos queda algo.
Vio a su padre negar con la cabeza.
-Los terrenos en Manchester fueron los primeros que perdí por orden del banco. Hace casi seis meses ya no son de mi propiedad. Y bueno, te habrás dado cuenta que un centro recreacional en tiempos de guerra no es un buen negocio, cuando las personas tratan de escatimar en gastos y racionar. Solo nos queda nuestra casa principal de New York, esa jamás me permitiría perderla… y la pequeña de Washington, nada más.
Hermione se llevó una mano a la boca consternada.
-Papá, lo siento tanto.- se acercó para abrazarle.- Te esforzaste tanto por todo esto.
Amaba tanto a su padre, él siempre la había consentido en todo desde que era una niña y en gran parte por ella habían venido a Inglaterra. Su padre que seguía firme sin demostrar emociones bajo sus brazos y luego la aparto con cuidado.
-Tengo un poco de dinero en el banco y tengo un contacto búlgaro que está interesado en invertir.
Hablaron un momento más sobre eso hasta que Hermione se disculpó antes de levantarse para salir.
-Hermione.- dijo su padre sosteniendo su mano.- Hay otra cosa que debo decirte mi hermosa flor.
-Dime.
-Nos iremos a América de regreso en seis días más, necesito hacer los negocios personalmente con Kardam.
Las lágrimas llegaron a sus ojos.
-¿Volveremos?
-¿Qué nos retiene aquí Hermione?.- pregunto su padre sujetando su mano.- Inglaterra no es la tierra que esperábamos que fuera, aquí nunca nos recibieron como esperábamos, tú misma has sido despreciada por la familia de tu novio por tu origen, por tu acento, por tu forma de ser. América es la tierra que nos hizo grandes, no esté lugar.
-Papá, yo tengo a Ron… no puedo irme.
-Hermione, tú eres mi orgullo, lo que más amo; pero Ron es débil y no merece retenerte en una vida miserable.
-Yo le amo.- respondió secándose las lágrimas esperando conmoverles.- Le amo tanto, quiero ser su esposa.
Christopher la cobijo entre sus brazos.
-¿Y vivir en la pobreza de la que huimos? Mi hermosa hija, tú necesitas más.
Su madre les miraba sin emitir juicio.
-Papá, no puedo hacerlo.
Lloro varios minutos abrazada a él sintiendo como toda su estabilidad se venía al suelo. No podría vivir alejada de él, simplemente se marchitaría.
-Hermione, está bien. Me has conmovido, volveremos.
-¿De verdad?.- sorbió por la nariz levantando la mirada.
-Solo serán unas cuantas semanas.- le animo.- Será una pequeña prueba para ti Hermione, ¿confías en mí?.
-Sí.- respondió secándose las lágrimas.
-Sí todo resulta bien con Kardam volveremos en unas semanas más tranquilos económicamente y yo te llevaré al altar ¿Te gustaría eso?
-Sí, papá.- respondió secándose las lágrimas.- Quiero vivir con Ron por siempre.
Su padre acarició su mejilla sonriendo.
-Entonces solo pondremos algo de presión en él también, si te tiene lejos un par de semanas te extrañara tanto que hará lo imposible por conseguir esa aprobación.
-Papá, yo toleraría casarme con él sin la bendición de su padre.
Pudo ver como su padre apretó la mandíbula y tenso los hombros al escuchar eso.
-Isabel, dime ¿Crees que nuestro precioso regalo merece una vida de pobreza?.
Su madre llego a su lado.
-No la mereces Hermione, pero si es tu decisión cariño, te apoyaremos ¿Crees que Christopher y Yo soportaríamos verte infeliz? ¡Somos tus padres! Solo queremos tu felicidad.- acaricio la mejilla que tantas veces había golpeado.- Volveremos si tú lo deseas.
Tal vez si hubiese estado más atenta a los gestos y miradas cómplices de sus padres y no en secarse las lágrimas se habría dado cuenta como trataban de persuadirla a toda costa.
-Tu madre tiene razón pequeña mariposa. Aunque Ron no consiga esa aprobación volveremos para tu matrimonio con él.
-¿Lo dicen en serio?
-Claro que sí mi precioso regalo. Ahora dime ¿Vas a romper tu compromiso con Ron? Pequeña mariposa hazlo por mí, Yo anhelo llevarte al altar.
-¿Por qué debo romper mi compromiso?
-Para darle el último impulso para que haga el intento de hablar con su padre. ¿Sabías que fue él quien se quedó con nuestros terrenos de Manchester? Hermione, por tu bien queremos que Ron haga las paces con su padre, el dinero no nos importa. Solo no queremos más ataques en nuestra contra, él ha movido sus influencias para que nadie quiera hacer negocios conmigo.
-¿Es real esto?
-¿Alguna vez te he mentido hija?
Ella negó con la cabeza enseguida.
-Arthur Weasley me tiene orillado, no puedo avanzar en este país por su culpa. Y luego irá detrás de ti, no quiero que eso pase. Necesitamos esto de Ron.
-Solo si es por un par de semanas…
-Lo serán. Es solo una pequeña prueba.
-Lo haré por ti papá, quiero que me lleves al altar.- se apartó un mechón rebelde de la cara.- y mamá me podrá ayudar con el vestido.
-Por supuesto cariño.
Beso a cada uno en la mejilla antes de salir de la habitación… No podía creer que en un mes a más tardar sus planes de boda se concretarían, sonrió ante la idea de convivir con Ron y despertar cada mañana a su lado. De pronto una punzada le hizo detenerse ¿Qué le diría cuando le devuelva el anillo? ¿Qué pasaba si le develaba el plan? No, no podía… le había prometido a su padre discreción. Bueno eso no importaba, ya que lo único que realmente anhelaba en ese momento era perder la cordura en medio de caricias y palabras románticas que salieran de la boca de su futuro marido.
Enero 1942
-Lamento la tarrdanza, esperro que Viktorr los haya mantenido entrretenidos en mi ausencia.- dijo Kardam Krum antes de sentarse en la mesa de aquel restorán al que habían ido a cenar esa noche.
Ella le saludo cortésmente antes de volver la vista al frente. Extrañaba a Ron más de lo que quisiera reconocer en voz alta, su pelirrojo le había llamado hace dos días para saber cómo iba su vida y si volvería pronto, pero ella no tuvo el valor de decirle la verdad, esa verdad que la mataba poco a poco y la hacía sentir una estúpida.
-¿Herrmione?.- la voz del joven búlgaro interrumpió sus pensamientos.- ¿Estás bien?
Ella asintió con más energía de la necesaria antes de beber un poco de vino ante la mirada inquisidora de su madre.
La cena trascurrió sin grandes novedades y acuso a un dolor de cabeza su escasa conversación y ganas de participar. No tenía ganas de fingir el engaño de una familia feliz… no soportaba escuchar a su madre elogiando a Viktor como un buen candidato para su hija, ella sabía lo que quería lograr. ¿Cómo habían podido engañarla así?
Inmediatamente al llegar de regreso a su país natal su padre fue claro en decirle que no volverían a Inglaterra y que cualquier vínculo con Ron fuera cortado.
-No puedes hacerme esto.- le había gritado.- Prometiste que solo eran unas semanas papá… Ron me espera, vamos a casarnos.
-Ron no ha luchado lo suficiente por ti mi bella mariposa, él no te merece, nunca te mereció.
Y desde entonces había despertado cada día deseando jamás haber regresado.
Marzo 1942
Viktor caminaba a su lado por aquel parque al centro de New York por la tarde de aquel martes. Sonrió tibiamente ante una broma que le él le había contado mientras sentía como la lluvia volvía a caer. El búlgaro enseguida la protegió bajo su paraguas.
-Herrmione ¿Por qué estás tan triste?.- le pregunto en voz baja.- Has estado ausente.
-Hoy es el cumpleaños de Ron.- dijo en voz baja.
Le había llamado al hospital y no pudo evitar llorar luego de colgar. Él le había contado que Harry y Ginny se comprometerían en un par de días y él volvería a su antiguo hogar después de tanto tiempo sintiéndose un desconocido en un traje costoso como los que usaba en el pasado, finalmente antes de despedirse le pregunto nuevamente cuando regresaría, porque añoraba verla y besarle.
-¿Tu ex novio, verrdad?.
-Sí.- dijo tratando de evitar que las lágrimas caigan haciéndose a la idea de que no volvería a verle. Tal vez ya era hora de decirle la verdad.- ¿Alguna vez te has sentido una mala persona por guardar secretos?.
-Depende la clase de secrretos.
-Esa clase de la que daña el corazón al guardarlos.
-Tal vez te sentirías mejor si los liberras.
Ella suspiro derrotada y decidió cambiar el tema.
Mayo 1942
Se echó a llorar sobre su cama sin poder aguantar el dolor en su corazón, amaba a Ron, pero no podría estar con él nunca más ya que sus padres lo habían estipulado así. No le dejarían marcharse de su lado para que volviera a Inglaterra, y lo único que hacia tolerable su vida hasta ese punto era leer sus extensas cartas y escribirles otras llenas de mentiras sobre su futuro, cuando ella regrese y logren casarse. Escuchar su voz al otro lado de la línea era una pequeña bendición que no merecía, Ron jamás le perdonaría si sabía que era cortejada por otro hombre en ese momento.
Viktor había sido un buen sujeto con ella y lo más importante es que había resultado ser una mejor contención de lo que creía, siempre elegante en sus gestos y cuidadoso cuando sostenía su mano bajo cualquier pretexto. Pero por mucho que él le gustara por ser amable y paciente con ella no podía dejar de sentirse mal cuando él la besaba. Sus padres le habían dicho que sabían lo de la propuesta de matrimonio para esa noche, ya que Kardam había reservado un sofisticado lugar para tal evento y ella lloraba desconsolada sobre su cama desde que se había enterado de eso.
-Hermione.- dijo su madre tocando la puerta de su habitación.- Hora de tu baño, date prisa por favor. La mujer del maquillaje y peinado ya llego.
La mujer hizo todo posible por ocultar sus ojos hinchados mientras su madre despotricaba en voz alta y su padre preguntaba por qué justo ese día había decidido portarse como una niña malcriada. Posteriormente su madre le ayudo a colocarse un elegante vestido ataviado en seda y que costaba una fortuna. No escatimaron en gastos, ya que ella era la moneda de cambio.
-No olvides fingir sorpresa Hermione.- dijo su madre mirándole a través del espejo.- y deja caer un par de lágrimas antes de echar los brazos a su cuello y besarle. Que sea un beso corto, pero que demuestre pasión, Kardam estará satisfecho con eso, él quiere lo mejor para Viktor.
-Amo a Ron.- dijo viéndole.- No puedo hacerle esto, no puedo sacrificar mi vida por sus negocios.
-Ron no tiene dinero hija ¿Cómo no puedes verlo? Lo mejor que pudo pasarte fue que Viktor se interesará por ti a pesar de tu apatía.
-Mamá por favor, no me hagas esto.- rogó mirándole.- soy tu única hija, déjame ser feliz, déjame volver con Ron.
-Hermione vas a casarte con Viktor, es lo mejor para todos.
-Le prometí volver.
-Cariño.- dijo su madre estrechándole un abrazo.- Lo olvidarás, el tiempo es la clave de todo.
Su corazón le molestaba en el pecho, ya no quería vivir.
-No soy virgen.- dijo como último recurso.
-¿Qué has dicho?.- pregunto su madre detuvo su caminata a la puerta aterrada, llevándose una mano al pecho.- ¿Cómo… cómo?
-Hace más de un año no lo soy.- dijo con suavidad.- He dormido con Ron tantas veces que he perdido la cuenta, lo amo mamá.
Su madre se alejó disgustada.
-Eres una niña tonta.- dijo histéricamente.- Y yo he sido una madre descuida al dejarte ir con él. Estás sucia Hermione, tan sucia que no te reconozco. Pudiste quedar embarazada de un completo imbécil.
Hermione se levantó con cuidado de la silla.
-Estoy enamorada de él, mamá escúchame.- rogó tratando de acercarse a ella.- he hecho el amor con Ron, porque lo amo. Es solo amor.
-Nunca tuve esperanza en ti, con tu forma de ser tan retraída.- dijo su madre llorando como una neurótica.- No eras lo suficientemente guapa y heredaste ese cabello imposible de tu padre. Me sorprendí como comenzaste a parecer atractiva para los muchachos más adinerados, primero Harry y luego estaba contenta con Ron, pero él nunca estuvo interesado en todo lo que tenía y decidió ser pobre y ahora tienes a Viktor en la palma de tu mano y sigues decepcionándome.
-No me digas eso, por favor mamá.- pidió llorando.- no me digas cosas tan crueles.
-Eres una decepción Hermione ¿Cómo pudiste entregarte tan fácil?
-Mamá escúchame.
Podía ver en los ojos de su madre lo enojada que estaba.
-Ahora cierra la boca, sécate esas lágrimas que traeré a Gwen para que arregle el maquillaje. Todo seguirá según lo planeado, vas a comprometerte hoy con Viktor y yo guardare tu secreto.
-Mamá, por favor.
-No me decepciones más Hermione.- dijo fuera de control sujetándola por los hombros con violencia.- En la noche de bodas vas a fingir incomodidad, le pedirás que sea suave, vas a llorar ¿escuchaste? Él debe tragarse todo, él debe creer que eres tan pura como una virgen.
-Mamá… no quiero casarme con Viktor, soy capaz de decirle todo lo que han planeado a costa de mi felicidad.
-Cállate niña insolente.- dijo caminando a la puerta.- Christopher se enterará de esto.
La mirada de su padre fue peor de lo que esperaba. Sabía que debajo de la frialdad estaba decepcionado por su comportamiento más que por no querer casarse con Viktor.
-¿Cuándo fue la primera vez que dejaste que él te toque?.
-No quiero hablar de eso contigo papá.- respondió bajando la mirada. Se sentía como una extraña en aquella habitación y que sus miradas le quemaban.
Le vio tensar los dientes.
-¿Crees que es agradable para mi escuchar que hacías con ese sujeto a solas mientras te comportabas como una libertina?
-Papá… por favor.- rogó secándose las lágrimas.
De pronto su rostro cambio de profundo enojo a preocupación.
-Hermione, ¿Él te forzó?.
-No, yo quería. Ron siempre me respeto.
La tensión era insoportable.
-¡Increíble!.- vocifero molesto al escuchar la nueva información.- Hemos educado a nuestra hija como una cualquiera. ¡Universidad, Hermione! ¿Te enviamos a la universidad para que te comportes así? ¿Para que le abras las piernas al primer desgraciado que se te cruce?
-Papá… no sigas por favor.
-Me avergüenzo de ser tu padre.- gritó enojado completamente fuera de sí.- Me avergüenzo de haberte educado tan mal. Creí que eras una señorita de bien.
-Sigo siendo una señorita, papá soy tu hija.
-La hija que eduque con tanto cuidado no se hubiera entregado como una prostituta. ¿Escuchaste? Así es como te comportas a nuestras espaldas, desapareciendo tardes enteras en su casa para que él use tu cuerpo sin siquiera estar casados. Ahora entiendo porque no le preocupaba buscar la aprobación, fuiste tan inconsciente Hermione.
-Estábamos comprometidos.- hipo llorando.- ustedes lo sabían.
-¿No lo ves? ya ni siquiera tiene la necesidad de cumplir con su palabra, el daño ya está cometido.- hizo una pausa para tomar aire.- Hermione, eras mi pequeña mariposa y siempre trate de protegerte de cosas así ¿Por qué nos pagas de esta manera?
Ella rompió en llanto al escuchar las duras palabras.
-Papá estoy enamorada, te lo suplico déjame ir con Ron, él quiere casarse conmigo.
-Él profano tu honra, Hermione. Te ha manchado al no respetarte ¿Y aun así le defiendes?
-Él me respeto siempre, yo le pedí que lo hiciera, yo lo deseaba…
La cachetada de su madre le hizo volver el rostro a un lado.
-No puedo creer tú fuiste la que provoco todo esto. Que reconozcas como te revolcabas con Ron sin pensar en las consecuencias.
Instintivamente se llevó una mano a la mejilla y miro a su padre en busca de protección pero solo vio rechazo en sus ojos castaños.
-Me molesta verte y escucharte ahora.- dijo su padre sin paciencia antes de salir de la habitación.- No puedo con tanta vergüenza. No puedo mirarte. No puedo creer que hayas traicionado mi confianza y que te quede claro que Ron no es un caballero, un verdadero caballero no te hubiera tocado por muy desnuda que hubieras estado frente a él.
-Papá… no, por favor escúchame.
Él se marchó y su madre volvió a golpear su mejilla con fuerza.
-Eres una ramera sin decencia y acabas de arruinar tu vida y de paso la nuestra condenándonos a la pobreza.
La tomo del cabello y tiro de su cabeza de un lado a otro. Grito por ayuda a su padre y le rogó a su madre que se detuviera, pero ella no lo hizo. Jamás la había visto tan enojada, tan furiosa que por primera vez en su vida sostuvo sus manos para alejarla.
-Siento vergüenza de que tú seas mi hija.
Hermione cayó de rodillas al suelo llorando sin parar mientras escuchaba el portazo que daba su madre al salir.
Cancelaron la cena con los Krum argumentando un malestar por parte de ella. Nadie estaba de ánimos para una celebración, por más forzada que fuera.
(**)
Viktor vino a visitarle días más tarde y se sorprendió al verle tan triste y entonces ella con el corazón desbocado se sinceró para liberar la angustia que sentía en el alma. Le contó las cosas que había omitido con respecto a Ron y como prefería morir antes de pasar su vida lejos de él. Viktor fue comprensivo y ella se preguntó por qué no le gritaba o se marchaba al enterarse que prácticamente todo su noviazgo había sido falso, pero no, él se mantuvo sereno.
-¿Estás segurra que él te ama tanto como tú a él?.- Fue la única pregunta que le hizo al terminar el relato.
-Sí, estoy segura.- respondió enseguida limpiándose las lágrimas.
-Herrmione, Yo también te amo, perrro no puedo serr feliz sabiendo que tú sufres.- sujeto su mano con cariño.- Arregla una pequeña valija de viaje, viajarras de regresó a Inglaterrra a fin de mes.
-Pero… Viktor…
-Shh.- dijo poniendo un dedo sobre sus labios.- Hay un prroverbio que dice Si amas a alguien déjalo ir, si vuelve es porrrque es tuyo, si no, es porrrque nunca lo fue.
-Viktor… no es necesario que hagas esto por mí, no lo merezco. Te mentí, como le mentí a Ron y a mi corazón.
-Solo quierrro que me prrometas que algún día si necesitas algo, o te encuentrras sobrrepasada de tu vida y quieres huirr, Yo estarré esperrando por ti.
Sus ojos se abrieron con sorpresa cuando vio como el búlgaro saco la sortija de compromiso de su bolsillo. Tenía un diamante incrustado.
-Quierro que lo conserrves. Lo comprre pensando en ti.
-No puedo.- dijo llorando llevándose una mano a la boca conmovida.- No puedo aceptarlo Viktor, no puedo.
El búlgaro asintió comprendiendo.
-Para mí sigues siendo mi prrometida.- dijo y ella percibió la tristeza en su voz.- siempre serás mi prrometida, aunque lleves el apellido de otro.
El último día del mes Viktor cumplió su palabra y a escondidas de todos la llevo al aeropuerto y le entrego su boleto de viaje. Dejo una carta para sus padres, esperando que algún día logren perdonarle por lo que les había hecho al elegir a Ron.
-Te amo.- le dijo Viktor antes de besarla en la frente una última vez.- Esperrro que seas muy feliz.
Jamás podría poner en palabras lo muy agradecida que estaba con Viktor. Él la ayudo en el momento en que lo vio todo perdido. En otras circunstancias hubiera podido elegirle, pero su corazón ya tenía dueño, solo podría amar a Ron, eso lo tenía claro.
Noviembre 1943
Entre toda la infelicidad y el sufrimiento un atisbo de esperanza apareció en su vida.
-Estás embarazada Hermione ¡Enhorabuena!.- le felicito Luna cuando fue a visitarle y le llevo un par de recados por parte de Lupin.- Amiga, estoy tan feliz por ustedes.
Se secó las lágrimas luego de abrazarla.
-Me gustaría que Ron estuviese aquí.- dijo acariciando con extrema dulzura su vientre.- Él estaría feliz.
-Hermione…
Luna sujeto su mano y luego se levantó a preparar té para ambas.
-Él volverá, ya lo verás. Estaremos todos felices como antes.
-Duele tanto no poder verlo.- se lamentó.- Ni siquiera sé si lo están cuidando bien.
-Tranquila, está en Suiza. Ellos son diferentes, ahora querida amiga debemos preocuparnos de ese pequeño, ¿Estás vomitando mucho?.
Ella negó con la cabeza.
-Solo algunas veces, pero no todos los días. Debe ser por el amor.
Luna sonrió y se llevó una galleta a la boca.
-Todo se solucionara, además como la madrina de ese pequeño exijo que me dejes llevarte a comprar algo, así te distraes.
La castaña sonrió y lágrimas de felicidad cayeron por sus mejillas.
-El bebé me tiene tan emocional… gracias Luna, eres una gran amiga.
(******)
Diciembre 1943
El timbre de la puerta la saco de sus pensamientos y limpiándose las lágrimas se arregló un poco el cabello antes de abrir la puerta. Para su decepción no era Lupin ni Harry, si no que la persona que menos esperaba ver.
-Hola querida cuñada.- dijo Charlie con una sonrisa.- ¿Me dejarás pasar?
-Charlie vete.- pidió ella tratando de cerrar la puerta, pero el hombre fue más rápido y puso el pie. Sin esperar invitación la empujo un poco e ingreso al lugar.
-¿Sabes?.- dijo quitándose el sombrero que llevaba mientras caminaba al salón.- Podrías tener esta pocilga un poco más limpia.
-Vete de aquí.- dijo Hermione con rabia.- Aléjate.
Él solo le dio una sonrisa descarada.
-Estuve reconsiderando nuevamente mi propuesta que tan rápido rechazaste. Eso no se hace.- dijo con sorna negando con el índice.- Nadie te ayudará y yo me preocupo por mi estúpido hermano menor.
-Sí te preocupas por él me ayudarías a traerlo de regreso.- dijo ella apretando sus puños.- Vete ahora. No necesito tus burlas.
-Eres una completa fiera cuñadita.- se burló él.- Lástima que el tiempo acabe, he oído de Lupin…
El corazón de Hermione se contrajo.
-¿Qué oíste?
-Que Ron jamás despertará. Tiene pocas probabilidades de volver, ¿Qué harías siendo viuda? Me preocupo por ti.
A Hermione no le gustaba el tono en que Charlie hablaba. Instintivamente sujeto el fierro con el que atizaba el fuego de la chimenea y lo amenazo con la parte punzante.
-No te acerques.
-No lo haré.- dijo Charlie levantando las manos.- Esta bien, lo acepto. Es un no definitivo. Preferiste dejarlo morir lejos y es una lástima, pero me voy.
Camino a la puerta y Hermione se quedó allí hasta que escucho el azote de la puerta de entrada al cerrarse. Enseguida soltó el fierro y se sentó en el sillón a llorar. No podía soportar el hecho de que Ron ya no estaría con ella, parte de ella y su corazón moriría. Esperaba un bebé y debía ser fuerte, pero como dolía saber que no volvería a verle con vida otra vez. Lupín le había telefoneado para decir que no había una evolución favorable en su condición… y así probablemente jamás despertaría del coma.
-Dijiste que volverías a mí.- dijo en voz alta, mientras lloraba.- prometiste volver.
-Pero si aún ni me he ido.- dijo Charlie apareciendo en el umbral de la puerta.
Ella trato de tomar el fierro en sus manos para defenderse, pero actuó demasiado tarde y Charlie de una patada lanzo el objeto al otro lado de la habitación.
-No seas una mala chica.- dijo él acercándose de forma peligrosa.- Piensa que soy él.
Su corazón latía desbocado y trato de buscar otra cosa que tenía a mano, pero solo tenía un par de cojines que había bordado.
-¡VETE!.- gritó mientras le lanzo los cojines.- ¡VETE DE AQUÍ!
Su cuñado se fue sobre ella en el sillón y presiono su cuerpo contra el suyo.
-No, no, no.- dijo sujetándola de la barbilla.- No vuelvas a gritar muñeca de porcelana.
-AYUDA.- grito Hermione desesperada tratando de sacarlo de encima de su cuerpo.- AYUDA.
Esperaba que alguno de sus vecinos escuchase su voz.
-No lo hagas.- gruño Charlie tratando de tapar su boca.- Además nadie podrá oírte.
Hermione trato de arañar su cara de alguna manera y con sus piernas trato de liberarse, pero Charlie era más fuerte y tirando de su cabello la tranquilizo por un momento.
-Cierra la puta boca maldita perra.- dijo cubriendo su boca otra vez, mientras sujetaba sus manos con la otra.
Las lágrimas caían por sus ojos sin poder evitarlo, su cuero cabelludo ardía como si le quemara. Los ojos azules de Charlie, tan iguales a los de Ron, pero tan fríos y ajenos a los de él la miraron directamente.
-Tenemos los mismos ojos.- dijo como si adivinara lo que pensaba.- Solo imagina que soy él.
Hermione volvió a removerse bajo su cuerpo sin dejar de luchar. Tenía que liberarse de él como fuera posible, pero Charlie presiono uno de sus senos con fuerza.
-No me has dejado otra opción.- dijo molesto sujetando su barbilla.- Porque deseo tanto que estes consiente para que veas esto. Sé una buena niña.
Hermione sentía que su cabeza iba a estallar, todo daba vueltas. No podía ser real, no podía acabar así ese día. Sintió como las manos de Charlie rompían la parte superior de su vestido para exponer su piel.
-Déjame.- protesto otra vez.- por favor, no lo hagas.
-No me has dejado otra opción muñeca de porcelana, yo quería que esto fuera diferente.
Sintió el frío sobre su piel a medida que Charlie la desvestía, Ella saboreo la sangre que brotaba de su labio, pero aun así trato de defenderse. No dejaría que esto pasará. Él se molestó y la sujeto del cabello.
-Escucha maldita perra, esto puedes disfrutarlo o sufrirlo, tú eliges.
-Nunca disfrutaré.- dijo ella llorando.- déjame ir.
Charlie soltó su cabello y la sujeto de la cintura tirando el resto del vestido al suelo dejándola solo con sus bragas. Bajo su boca sobre sus pechos expuestos y ella hizo en vano esfuerzo por cubrirse sintiendo asco del sujeto que tenía sobre su cuerpo y que la acariciaba de manera ruda.
-¿Qué es esto?.- pregunto al detener sus labios en su vientre.
Hermione cerró los ojos y trato de cubrir su piel.
-Por favor déjame.
Charlie estaba quieto mientras la veía moverse bajo su cuerpo.
-¿Estas cargando al bastardo de mi hermano?.- dijo riendo fascinado por el descubrimiento. A ella no le gusto esto.
Aplico un poco de presión en su vientre y Hermione chilló de dolor.
-Eso es.- dijo Charlie acercándose a su boca.- quédate quieta, o el pequeño Ronnie que llevas ahí dentro puede sufrir mucho.
-No nos hagas esto.- suplico Hermione.- Por favor Charlie.
Él la sujeto con fuerza del cuello cortándole la respiración.
-Cuando yo quiera que grites mi nombre te lo diré.
Alejo sus manos y Hermione recobro la respiración y tosió un par de veces mientras Charlie volvía su atención a los pechos expuestos.
-Ya me imagino cuanto van a crecer.- dijo riendo mientras llenaba de saliva sus pezones.- Vas a ponerme caliente solo con verte. Una puta gorda americana, pero con los pechos más sabrosos que he tenido en mi boca.
-Déjame.- volvió a pedir ella llorando golpeándole con las piernas tratando de defenderse, pero eso solo lo molesto más y la arrojo sin cuidado contra la pared golpeando su espalda con furia, dejándola sin fuerzas para mantenerse en pie.
-No, no.- se quejó él al ver que perdía el conocimiento.- Quiero que veas como te rompo pedacito a pedacito.
Hermione cerro los ojos y deseo morir mientras Charlie le quitaba lo que restaba de su ropa antes de ubicarla en la pared donde cometería el horror contra ella sujetando su cintura con fuerza. Llevo una de sus manos a su intimidad y ella instintivamente cerro las piernas. Charlie sonrió y negó con la cabeza.
-Vuelve a hacer algo que no te diga y te patearé el vientre hasta que ese engendro que cargas muera.
-No nos hagas esto, te lo suplico.- ella lloraba sin cesar tocándose el abdomen tratando de proteger a su hijo.
Charlie le dio un empujón y la arrojó al suelo, ella quedo posición fetal.
-Juro que soy capaz de matarte a patadas.
-No, por favor. Mi bebé no tiene la culpa de nada.
El pelirrojo soltó una carcajada.
-Una vez casi lo hice.- contó como si nada.- ¿Sabes cómo? Golpee la cabeza de un sujeto con un palo y le revente a patadas. Creí que había muerto, pero me equivoque. Una lástima, porque me gustaría que esa anécdota tuviera otro final.
Hermione sintió real miedo al oír esto y Charlie toco su vientre con la punta de su zapato. Ella llevo sus manos a su vientre otra vez a modo de protección y levanto la mirada suplicando.
Él Se agacho y sujetando con fuerza su brazo volvió a colocarla contra la pared. La miro directamente a los ojos como si la retará a decir algo que le dé motivos para patearla en el suelo.
-Aun estando muerta profanaría tu cadáver solo para que Ron sepa lo que es sufrir.
Ella sintió nauseas de la persona que tenía frente suyo.
-¿Por qué?.- pidió Hermione cerrando los ojos sintiendo el dolor en su abdomen.- Por favor no me hagas esto.
Charlie negó con la cabeza y sonrió diabólicamente. Y Hermione pudo ver la locura en su mirada.
-Solo mira mis ojos.- pidió él riendo mientras la miraba fijamente y se desabrochaba el pantalón.- piensa que soy él, piensa que estos son los ojos de Ron… yo soy Ron.
Hermione cerró profundamente los ojos. No, él nunca sería Ron.
-Abre los ojos.- dijo disgustado.- Perra malagradecida.
Apretó su pecho derecho con tal violencia que abrió los ojos enseguida.
-Así está mejor mi dulce y protegida muñeca. Solo mira mis ojos… mira directo a los ojos de Ron. Yo soy incluso mejor que Ron.
(**)
No sabía cuántas horas habían pasado pero por la ventana podía ver que el cielo ya estaba aclarando afuera. Estaba hecha un ovillo mientras lloraba sin parar, se sentía sucia, adolorida y tenía la garganta rasposa. ¿Estaba bien su bebé? Tenía un dolor en el vientre y no sabía si era producto de lo que Charlie le había hecho o es que su bebé estaba en problemas.
-Me gustaría decir que fue un placer.- dijo él apareciendo en el umbral de su habitación para ir en busca de sus pantalones luego de ir al baño.- pero he tenido cogidas mejores.
Hermione escondió la cara entre las almohadas al verlo. Rememoro como su cuerpo estuvo a la merced de ese hombre durante la noche, su garganta estaba seca de tanto gritar y nadie vino en su ayuda.
-¡Hey! Muñeca.- dijo él llegando a su lado sentándose en la cama.- No te sientas mal por hacerle esto a Ron, él lo entenderá.
Ron… al escuchar su nombre volvió a llorar. Quería que Ron no despierte jamás y así nunca se enteraría de esto.
-Este será nuestro secreto.- dijo antes de besarla suavemente en los labios sujetando su rostro para que ella no corriera la cara.- Será tu sucio secreto conmigo.
-Me violaste.- dijo ella en un susurro.
-Claro que no.- dijo Charlie sin perder el humor.- Lo hiciste porque querías esto.
-Me violaste.- volvió a repetir.- Me violaste.
-No es así.- negó él.- Las putas como tú no reconocen sus errores. ¿Sabes? ahora entiendo porque Ron dejo todo por ti.
Ron. Ron. Ron. ¿Cómo le diría esto?
-Vete.- pidió ella.- déjame sola. Voy a denunciarte.
-¿Segura? Desde hace una semana estoy en Devon para todo el mundo, tengo amigos que testificarían que no me he movido de allí. ¿Conoces mi casa en Devon, no?
Las lágrimas se acumularon en sus ojos y no pudo hacer nada por retenerlas.
-¿Por qué?.- se atrevió a preguntar otra vez.
Pero esta vez Charlie si respondió.
-Porque quise hacerlo, porque puedo hacerlo, porque deseaba profanar lo único que realmente le importo a mi hermano en vida ¿No son razones suficientes?.- beso sus labios por una última vez.- ¿Verdad que tengo razón muñeca?
-No.
Charlie se acercó a su vientre y lo acaricio.
-¿Sabes lo que dice este bebé?.
Hermione estaba en pánico. Charlie tenía sus manos sobre su hijo no nacido y ella tenía miedo que presione con fuerza.
-Está diciendo que su mami es una puta por cogerse a su querido tío Charlie toda la noche ¿Qué dices bebé? ¿Quieres que sea tu padrino?
Hermione negó con la cabeza y una punzada en su vientre le hizo hacer una mueca.
-Vete.- pidió ella con asco y dolor.- Déjame sola. No me toques otra vez.
Charlie se rio en su cara y Hermione ella escupió su rostro, pero eso solo molesto al pelirrojo que jalo su cabello con violencia.
-Nadie creerá en una puta como tú, ¿sabes por qué? Porque a nadie le importas. Ni siquiera a Ron, por eso se fue a la guerra y te dejo sola. Ni a tus padres que ni siquiera se dignaron a ayudarte con dinero.
Soltó el agarre y Hermione regreso la cabeza a la almohada que ya estaba húmeda con sus lágrimas.
-Sí le importo a alguien. Yo le importo a Ron y él a mí.
-No eres más que la mujer que le abrió las piernas primero. Lavender era diferente, ella si es una señorita. ¿Cómo puedes compararte con ella? Ron es un idiota.
Hermione se preguntó si él tenía sentimientos por ella.
-No me comparo.- contrataco con valor que no sentía.- ¿Te gustaba Lavender?
-¿Es necesario que me guste para saber que vale más que tú?.- respondió él con calma.- Solo mírate, tan asquerosamente vulgar. Eres solo una americana barata, cómo tú hay millones en ese continente. Y ahora eres mía.
-No soy tuya.- dijo con furia.- Soy de Ron.
-Eres de mi propiedad, solo mira tus muslos.- le dijo al mismo tiempo que empujaba sus piernas hacia al lado con violencia y ella lloro al ver como Charlie miraba su centro sin dejar de reír contemplando como su simiente seguía alojado allí.- y todo esto es por Ron, él tiene la culpa, no yo.
-Déjame.- pidió tratando de cerrar las piernas hasta que él las soltó.- Me violaste.
-No. Claro que no, fui tan delicado. Ni siquiera golpee tu rostro, porque me gustaba ver tus sonrojadas mejillas producto de la excitación, no de los golpes.
-Violador.
-Cuidado como me hablas muñeca de porcelana, podría dejarte amarrada y nadie te encontraría. Podría amordazar tu linda boca como anoche y nadie te oirá.
Hermione hizo el intento de levantarse para alejarse cuando Charlie sujeto su brazo y volvió a besarla.
-Pero me gustan tus labios.- dijo acariciando su cintura para atraerla a su cuerpo.- ¿Te gustan los míos?.
-No.
-Podría pasar mi boca por todo tu cuerpo otra vez.- dijo con lujuria.- Gracias por cumplir mis fantasías.
Hermione sintió asco al imaginar a que se refería y las lágrimas volvieron a caer por sus mejillas.
-Nunca volverás a tener relaciones con Ron. Yo podría visitarte… Te daría dinero para el bastardo a cambio de que me dejes cogerte contra la pared ¿Eso te gusto?.
Hermione apretó la mandíbula y le dio una mirada desafiante.
-¿Te duele aquí?.- pregunto antes de hacer presión sobre su abdomen en varias ocasiones y ella grito de dolor, pero él tapo su boca para no hacer ruido.
-Ojala no hubieras estado embarazada.- se lamentó ignorando como ella lloraba en silencio bajo su mano.- me gustaría haber sido más rudo, pero un trato es un trato ¿verdad muñeca? Después de ese favor tuyo, me volví delicado.
Hermione cerró los ojos deseando morir.
-Por favor vete.
-Ruégame un poco más.- dijo él riendo antes de poner sus manos sobre su abdomen.
Ella cerró los ojos.
-Por favor Charlie.
-Más.
-Por favor.
Sin embargo Charlie volvió a besarla y sujeto sus brazos sobre su cabeza con una de sus manos para profundizar el beso y acariciar sus senos con violencia.
-Así es como quiero que me recuerdes Hermione.- dijo acariciando su mejilla para luego bajar la mano y agarrar una de sus nalgas con fuerza.- Como el hombre que te quebró. ¿Escuchaste?
-Sí.- respondió al sentir repugnancia del toque lascivo de su mano y cerrando los ojos.
Charlie miro hacia abajo y jugueteo con sus risos castaños.
-Dime que lo disfrutaste.
Hermione rompió en llanto y lo empujo de encima de ella botándolo a suelo. Jamás diría algo tan asqueroso y retorcido como eso, prefería morir.
-¡Vete de aquí!.- grito fuera de sí.- Déjame en paz asqueroso.
Sujeto la lámpara y se la arrojo, pero él la esquivo y nuevamente sujeto sus manos y la tuvo a su merced en la cama.
-Solo dilo.
-Prefiero morir antes de decir eso.
Charlie sonrió como si esto le pareciera atractivo o algo que él esperaba.
-Podrás negarlo, pero te oí mi sucia muñeca. Aun estando sometida tu cuerpo respondió y de qué manera… tus pliegues estaban tan mojados.- cerro los ojos como si evocara el recuerdo.- la forma en que apretabas tu labio hasta sangrar…
-¡Cállate!
-Tus gemidos como música para mis oídos. Tan suavemente apretada.
Hermione se removió bajo su cuerpo y le dio una patada con su rodilla recobrando todo el valor ya sin miedo.
-Eres un maldito enfermo, un degenerado asqueroso, un violador que me ultrajo.
Pero él ni se inmuto.
-Finalmente Ron pago.- dijo Charlie triunfante como si violar a la mujer de su hermano fuera algo que había ganado por derecho.- He estado dentro de ti y ahí es donde me quedaré siempre. No vas a olvidarme, me encargue de eso.
Los ojos sádicos de Charlie le miraban profundamente, relampagueando con intensidad al verla llorar. Él disfrutaba y festinaba con su dolor.
-Ron jamás lo sabrá. Nunca se lo diré, nunca podrás jactarte de nada, él no lo creerá y siempre lo negaré. No se cumplirá nunca tu venganza.
-Ron morirá.- se burló Charlie.- Es lo que merece. Igual que su bastardo. No tocará nada de la herencia de padre y ¿sabes? Voy a asegurarme de eso.
Hermione sintió otra vez las manos de Charlie sobre su cuerpo y él aprisionaba su cuello cortándole la respiración hasta que vio como todo se volvía negro…
Media hora más tarde apenas era consciente de lo que sucedía a su alrededor sentía mucho frío y sentía un dolor punzante en su cabeza y uno profundo en sus entrañas donde parecía que se las habían arrancado.
-Mi bebé.- susurro girándose lentamente con dolor.
Charlie le observaba desde una silla al lado de la cama sonriendo.
-¿Qué me hiciste?.- pregunto con dificultad tocando su vientre sintiendo como un líquido corría por sus piernas e inmediatamente pensó que había abusado otra vez de su cuerpo.
-Debo tomar un tren.- le informo levantándose indiferente.- De lo contrario me quedaría contigo una semana.
Saco un par de libras del bolsillo y las dejo sobre el velador.
-¿Qué me hiciste?.- volvió a preguntar tratando de levantarse, pero un agudo dolor en su vientre se lo impidió.
-Le diré a padre que es hora de traer a Ron ¿Ves?, no todo fue en vano. Te permitiré ver su cuerpo, antes de que se le escape la vida, supongo que tendrás mucho que contarle.- dijo señalando sus piernas.- y aquí dejo una propina por tus servicios, sobre todo por ese tan especial.
Hermione sintió que su cabeza punzaba con tanta fuerza que se aproximó al borde de la cama en donde vomito todo lo que pudo. Charlie le miro con aversión y camino hasta el umbral de la puerta.
-Adiós muñeca de porcelana, no te molestes en vestirte.- dijo mirando otra vez su cuerpo con una sonrisa.- Ya que, al igual que todo tu cuerpo, ya conozco la salida.
Hermione cerro los ojos y deseo morir. Llevo su mano con cuidado entre sus muslos para limpiar la suciedad cuando se dio cuenta que lo que caía era sangre. Sintió que su cuerpo se paralizo.
-¡Charlie!.- grito al escucharlo bajar las escaleras.- Por favor, necesito ayuda. Por favor, es mi bebé. CHARLIE TE LO RUEGO. POR FAVOR. AYUDANOS.
Lloro angustiada y trato de levantarse pero ese dolor tan profundo se lo impidió.
(**)
Luna la acompaño a casa dos días más tarde. Pero Hermione se negó a decir algo y ella guardo el secreto profesional como su amiga a pesar de que sabía que había algo extraño en su historia.
-Hermione, dime la verdad.
-Luna por favor.- dijo llorando sobre el sillón que seguía todo desordenado.- Acabo de perder a mi hijo.
-Hermione solo quiero entender que paso.
-He perdido a mi hijo, eso es lo que acaba de pasar.
-Hermione, somos amigas. Puedes confiar en mí, sé que lo de Ron nos preocupa a todos, pero ahora llegaste con la hemorragia y pude ver…
-Me acosté con alguien más.- dijo en un susurro.
Pudo ver como Luna abría los ojos desmesuradamente.
-¿Eso era lo que querías saber no?.- le dio una sonrisa amarga al recordar la mirada que le dio ella al ver los residuos de semen entre sus muslos cuando llego a urgencias por la hemorragia.- eso fue lo que paso.
-Hermione ¿cómo…?.- dijo su amiga sin poder creerlo.- ¿Qué hay de Ron? ¡Él no morirá!
Es increíble que por retorcido que pareciera ella prefiriera quedar como una infiel, antes de que alguien se entere lo que Charlie había hecho con ella.
-Luna quiero que te vayas.
-Hermione, me preocupo por ti. No quiero que atravieses por este proceso sola.
-Ya reconocí que tengo un amante y engañe a Ron, ahora déjame.
-Necesitamos hablar, acabas de perder a tu hijo.
-¡VETE DE MI CASA!.- grito perdiendo la paciencia.
Luna se fue y desde entonces jamás piso otra vez el lugar, ni siquiera cuando Ron retorno y amablemente le invitó a beber té.
Harry vino unos días más tarde. Ella abrió la puerta y le dejo pasar al salón.
-¿Estas bien?.- pregunto al verle algo pálida.
-Lo estoy.- respondió secamente.- ¿Qué haces aquí?.
Harry observo la lámpara rota a un costado y lo descuidada que estaba la casa en dos semanas sin visitarle.
-¿Has visto esa lámpara en el suelo?
-¿Qué haces aquí?.- dijo repitiendo la pregunta.
-He venido a verte. James nació hace unos días y me gustaría que vayas a conocerlo.
-No gracias.- dijo conteniendo las lágrimas pensando en su bebé.- No creo que sea bien recibida.
Harry se acercó a ella y trato de abrazarla para reconfortarla, pero ella se tensó y no se lo permitió.
-Es mi casa, yo sé quién es bien recibido y quién no. Te quiero ahí.
Hermione se secó las lágrimas.
-Harry vete.
-¿Qué pasa?
-Quiero estar sola.
Su amigo se levantó del sillón y ella lo condujo a la puerta.
-Hermione, todos extrañamos a Ron. No eres la única que está sufriendo, yo también quiero verle.
Ella negó con la cabeza.
-Vete.
-Sé que había un hombre contigo aquí el martes pasado.- dijo examinando su mirada y Hermione se tensó.- ¿Vas a negarlo?
-Vete y no vuelvas, no necesito tu ayuda.
-Esto lo hago solo por Ron.- dijo Harry molesto.- Le advertí que tu no eras para él, pero se negaba a escucharme. Tú solo has venido a arruinar su vida.
-Yo amo a Ron.
-¡Vaya forma de demostrarlo al engañarle! Sí me entero con quien fue yo mismo lo mato ¿escuchaste? Ron no merece esto.
-Vete de aquí.
-Ron aún no está muerto y ¿Ya te revuelcas con otro? Arthur tenía razón acerca de ti.
-No quiero escucharte, vete de mi casa.
-No mereces a Ron.- dijo Harry decepcionado.- No, tú no lo mereces. No mereces nada, mujeres como tú, solo sirven para arruinar vidas. ¿Estás contenta? Me arrepiento tanto de llevarte a ese cumpleaños.
La castaña lo empujo obligándole a salir
-No vuelvas aquí.
-Voy a matar al infeliz con el que le engañas ¿Oíste? Ron… él confiaba en ti.
Hermione cerró la puerta y rompió en llanto. Había perdido a su bebé, a Luna y Harry en diez días.
Busco toda la ropa que había comprado para su bebé y la quemo en la chimenea mientras se recostaba en el suelo y veía como los pequeños recuerdos que atesoraba de su paso por su vida desaparecían en medio de las llamas.
(**)
Marzo 1944.
Asquerosa puta.
Aparto la vista del espejo donde se miraba odiando ver su reflejo allí. Su cabello era un desastre y sus ojos estaban un poco hundidos. Podía oler la suciedad en su piel, esa suciedad que nunca se iba de su cuerpo y que parecía ser que solo ella podía percibir.
-Hermione.- la voz de Ron le hizo levantar la cabeza.- El almuerzo está listo.
Asquerosa puta.
Susurro otra vez esa voz que no podía sacar de su cabeza. Enseguida abrazo su cuerpo para protegerse del frío repentino que la invadió, totalmente asustada.
-¿Me escuchaste?
-Sí.
-¿Quieres que te suba una bandeja?
Te oí gemir mientras te follaba.
-Cállate.- grito tapándose los oídos.- Cállate.
No trates de negarlo, te oí muy bien.
-Hermione ¿Qué pasa?
Mira mis ojos, son azules, tan azules ¿Estás viéndolos?
No pudo evitar llorar al escuchar su voz.
-Necesito estar sola.- pidió llorando.- no quiero verte.
-Mi amor debes comer algo, debes alimentarte.
Vas a tragar todo con esa linda boquita, si no lo haces…
-No tengo hambre, por favor.- rogó.- por favor déjame sola.
Mayo 1944
Estaba feliz, en lo que llevaba del día no había escuchado la voz de Charlie en su cabeza. Aprovecho la energía y el impulso que sentía por consentir a Ron y cocino galletas para él, preparo la cena con tiempo esperándole que regrese del trabajo y para rematar el tiempo decidió bordar sentada en el sillón, apartando la mirada del lugar donde Charlie abuso de ella.
-¿Por qué has tardado?.- pregunto al escucharle llegar a su lado sin despegar la vista del genero.- Creí que salías a las seis.
-Te dije ayer que Harry quería vernos y tú no has querido ir.- dijo Ron tratando de besarle, pero ella no quería hacerlo.- ¿Qué pasa?
Su corazón latía con fuerza contra su pecho. ¿Y si Harry le había dicho algo sobre aquella noche? Ese olor nauseabundo proveniente de su piel volvió a inundar su nariz. Ron no debía saberlo, no podría soportar saber que él conocía la verdad.
-Sabes que no quiero que sigas viendo a Harry. Él no merece nuestra amistad.- dijo tratando de concentrarse en Ron que estaba a su lado.
Deja el bordado sin cuidado sobre la mesita y siente como la rabia crece en su interior al ver sus ojos azules.
-¿Por qué?.- pregunto su marido enseguida. Había algo en su voz… tal vez Harry si le había dicho algo.
Tiene tanto miedo de que Harry haya abierto la boca y que su secreto todos lo sepan.
-Porque él es como toda tu familia.
¿Me extrañaste?
-Hermione…-
Mira mis ojos Hermione mientras empujo dentro de ti. Son azules, son los ojos de Ron.
Hace contacto visual nuevamente y sus ojos son tan azules y crueles como los de la noche que la tomo por la fuerza y ve horrorizada como él trata de sujetar su mano y responde golpeando su mejilla con fuerza.
Perra barata.
-No vuelvas a tocarme.- dice tratando de defenderse.- No se te ocurra tocarme otra vez.
Puta sucia.
Se levantó con prisa del sillón y sube corriendo las escaleras tratando de ponerse a salvo del peligro.
Tus gemidos son suave música para mis oídos.
-Cállate.- sujeta con fuerza una silla donde ve como Charlie le mira con una sonrisa ladeada.- Fuera de aquí.
No trates de morderlo o seré realmente malo con tu bastardo.
-Fuera.- tira las almohadas al suelo y los libros de Ron contra la pared.
El olor entre tus muslos resulta embriagador.
Rompe en llanto mientras se recuesta en el suelo en posición fetal tratando de no pensar.
(**)
Agosto 1944
No eres más que un agujero para llenar.
Mira por ventana tratando de ignorar la voz de su cabeza. Ron le ha traído a un lugar tan hermoso y no puede dejar de sonreír al verle mover sus brazos cuando le invita al exterior. Afuera el día esta tan hermoso.
-Báñate conmigo.- pidió él sujetando su mano cuando llego a su lado.
-¿Estás seguro que quieres mi compañía?
Ron nunca te mirará igual cuando sepa. Le darás repulsión.
-Sí, venga quítate la ropa.
Asiente con la cabeza antes de dejar caer el vestido que cubre su cuerpo sintiendo una vergüenza que antes no existía. Enseguida cubre sus pechos al ver como Ron le mira con deseo.
Míralo, él solo desea follarte como una puta.
Cierra los ojos tratando de alejar esa voz.
-¿Estás bien?.- pregunto Ron enseguida.- mira, si no te sientes cómoda bañándonos desnudos, podemos volver a la casa.
-No, quiero hacerlo.- dice tirando de su ropa interior hasta que cae por sus piernas armándose de valor.- Quiero estar contigo.
Ron estira su mano y ella titubea antes de alcanzarla. Caminan hasta el agua y ella tirita al sentirla fría en sus pies.
Asquerosa perra americana.
Escucha a Ron sonreír cuando patea una ola débilmente con el pie.
Si no quieres golpear a tu bastardo, solo levanta más las caderas.
Te oí gemir cuñada, te oí disfrutar.
-Cállate.
-No he dicho nada.- pudo escuchar la voz de Ron totalmente contrariado.
Soltó su mano y corrió por el mar saltando las olas hasta sumergirse por completo.
Sucia, sucia, sucia… estás tan sucia. Tu deliciosa piel está cubierta de sudor ¿Quieres que pase mi lengua?
Quería desaparecer esa voz… quería que le deje en paz. Quería ser capaz de estar desnuda frente a Ron sin la necesidad de querer taparse mientras oía esa voz burlona en su cabeza.
Joder que boca tan suave tienes, joder, mereces una felicitación. ¿Me dejarías que ponga esto otra vez entre tus labios más tarde?
Mientras más aire escapaba de sus pulmones, más cerca parecía que escuchaba su voz venenosa. Quiso salir de allí, necesitaba respirar, pero solo vio como un par de burbujas salía de su boca…
Escupió el agua con violencia y tosió varias veces antes de abrir completamente los ojos.
-¿A qué jugabas Hermione?.- pregunto Ron a su lado tapando el sol completamente fuera de sí. Jamás le había visto tan molesto.- ¿Qué tratabas de probar al ir tan adentro?.
-Yo… yo…
Como explicarle que solo quería olvidar.
-¡Pudiste morir ahogada!.- sollozo a su lado atrapándola entre sus brazos.- ¿Qué hubiera hecho sin ti? Dime como hubiera podido seguir mi amor.
-Yo…
Estaba petrificada, jamás pensó en matarse, solo quería desconectar esa voz que le perseguía.
-No se te ocurra hacer algo así otra vez mi amor.- continuo pidiendo desesperado Ron.- no se te ocurra…
-Ron, yo solo… Ron tienes que…
-Hermione.- susurro en su oído entre lágrimas.- Si te pasa algo, yo moriré.
Ron siempre tratándola con amor y preocupado de ella, él no merecía tener una esposa como ella. Harry tenía razón.
-Te amo, te amo.- respondió abrazándose a su cuerpo.- Cuanto te amo Ron.
(**)
Diciembre1944
Miro su cuerpo desnudo frente al espejo del baño de aquel hotel.
Bajo la mirada desde su cabello despeinado que se veía salvaje y difícil de manejar, por sus pequeños senos con los pezones erectos al roce de sus dedos, su ombligo, los risos castaños entre sus muslos y sus piernas que se veían largas y torpes ante sus ojos.
No era hermosa.
La visión de su cuerpo parecía repulsiva ante sus ojos, los cerró un par de segundos asqueada de ver a esa mujer en la que se había convertido. Cuando los volvió a abrir miro fijamente el reflejo de sus ojos en el espejo, tenían tanto dolor y parecían sin brillo. Volvió a bajar la mirada y sonrió levemente al notar que poco a poco comenzaba a recuperar el peso que había perdido durante esos meses y no pudo evitar preguntarse si sus caderas huesudas eran la razón para que Ron no quisiera tocarla por las noches. Se puso de lado e instintivamente se llevó las manos a su vientre plano.
Había pasado dos semanas exactas desde el aniversario del peor día de su vida y además se cumplían trece días desde que había telegrafiado a Viktor para que viniera a Londres y así pudiera verle. Necesitaba aclarar una duda que llevaba tiempo en su cabeza.
-Hermione, ¿Estás bien?
La voz de Ron la sobresalto y enseguida agarró la bata que tenía a su lado y cubrió su cuerpo. Odiaba la mirada de Ron sobre ella, no toleraba ver esos ojos azules recorriendo su cuerpo, por lo mismo había decidido que solo intimarían en completa oscuridad, de lo contrario vería sus ojos cargados de deseo mientras empujaba contra ella y no podría tolerarlo.
-Sí.- respondió abrochando el cinturón antes de caminar a la puerta y abrirla.
Él estaba elegantemente vestido parado al otro lado, le vio enarcar una ceja.
-¿Aún no te duchas? Hermione… se nos hará tarde.
No, ella no podía ir. Necesitaba aclarar su duda ese mismo día.
-Solo ve tú.- pidió tratando de que la voz no la delatara.- Prefiero quedarme descansando aquí.
-Amor, te hará bien salir. Voy a telefonear para que nos esperen.
Ella se removió nerviosa.
-Ron, no quiero ir.- bajo la mirada tratando de buscar las palabras adecuadas.- además… solo tú debes firmar los papeles, la casa está a tu nombre.
-Sí, pero…- Él sujeto su mano.- No quiero dejarte sola aquí. Ve a ducharte, te espero.
-No quiero ir.- se soltó del agarre sintiendo rabia en su interior ¿Por qué tenía que hacer todo más difícil?.- Necesito mi espacio, aunque sea hoy.
-Se lo que planeas.- dijo él con seriedad y ella se congelo.
¿Cómo se había enterado de su plan? ¿Viktor habría llamado mientras estaba en el baño? Sintió como la presión subía a su cabeza y su corazón latía con fuerza.
-¿y qué planeo según tú?.
-Auto lamentarte aquí, sentirte culpable por lo que paso. Hermione, ven conmigo. Más tarde podemos ir donde quieras, Yo te consentiré en lo que decidas.
Ron siempre era tan adorable con ella, él no tenía la culpa de lo que Charlie le hizo, pero si tenía la culpa de decidir abandonarla por ir a la guerra, dejándole sufriendo y cargando este sufrimiento de por vida.
-Ron, no… simplemente no quiero ir contigo.
Él abrió la boca tratando de buscar un argumento, pero luego simplemente asintió con la cabeza.
-Luego del papeleo pensaba ir al hospital a hablar con Lupin, puede que él sepa de algún lugar donde pueda trabajar, ¿Estarás bien sin mí hasta las siete? Prometo volver a cenar contigo, no sé cuánto me lleve este asunto con Anthony.
Eso le daba tiempo suficiente.
-Sí, estaré bien.
Su marido le sonrió y acarició su mejilla.
-Te ves adorable con el cabello despeinado.
-Sabes que tengo una relación de amor y odio con este arbusto.- le respondió sintiendo ganas de bromear.
-Te amo.- dijo Ron acercando sus labios a los de ella en un beso que ella trato de responder y fallo considerablemente antes de separarse.
-Se te hará tarde.
-Por un beso tuyo vale la pena.- volvió a besarla sin profundizar nada está vez.- Te amo, no olvides que llegaré sobre las siete a más tardar.
-Está bien.- respondió verle caminar a la puerta.- Envía saludos a Lupin de mi parte.
-Lo haré.
Una hora y media más tarde luego de arreglarse cuidadosamente bajo al bar del lugar, busco con la mirada a Viktor, pero él la vio primero y agito su mano desde uno de los sillones donde bebía vodka y fue a su encuentro.
-Hola Herrrmione.- dice antes de besar su mano.- Crrreí que no bajarías nunca.
-Pero aquí estoy ahora, tal como prometí.
Hablaron de muchas cosas, pero ella no ahondaba en ningún tema y le dejó guiar la conversación por hora entera.
-¿Quierrres beber algo más?.- pregunta él al ver su vaso de jugo vacío.
-Sí.- dice ella armándose de valor sintiendo que le falta el aire.- Quiero beber algo más fuerte.- Ve como Viktor levanta la mano llamando al garzón, pero ella le detiene.- Pero no aquí, quiero un poco más de privacidad ¿Podemos ir a tu habitación?
Es consciente de la sonrisa de triunfo del búlgaro quien asiente y le tiende la mano para que ella se levante. Se pregunta si Viktor sabe lo que planea y trata de normalizar su respiración al sentir como su corazón bombea con fuerza. En el ascensor Viktor trata de suavizar las cosas contando una broma y ella sonríe tibiamente al no encontrarle sentido. Puede ver la mirada que le da el botones al bajarse. Él fue el que cargó sus valijas cuando llegaron y posteriormente Ron Vendó su mano al diagnosticarle un leve esguince recibiendo como pago una sonrisa y un agradecimiento sincero. Mira a sus ojos y pareciera que él supiera que va a engañar a un espectacular hombre con otro, se detiene al meditar que quizás sea una señal verle antes de entrar, pero la mano de Viktor en la zona baja de su espalda impulsándola a seguir hace que voltee la cabeza hacia adelante cuando escucha como el ascensor cierra sus puertas a su espalda.
El búlgaro abre la puerta y le pregunta sin rodeos si realmente lo que busca es beber una copa en silencio u otra cosa.
-Viaje porrr ti, mi herrrmosa Herrmione.
-Lo sé Viktor y estoy agradecida por eso.
Examina la habitación y se da cuenta que es mucho más lujosa y ostentosa que la que ella y Ron comparten un par de pisos más abajo.
-¿Quieres ver la vista desde el balcón?.- le invita él estirando su mano para que ella la coja.
-Bueno.
Se deja guiar por Viktor que luego de dejarla allí da media vuelta y ella escucha como abre una botella de champagne y un par de minutos más tarde él llega a su lado con dos copas de la espumosa bebida.
-Es necesarrrio brindar por el reencuentro.
Hacen chocar las copas y ella bebe un sorbo con dificultad. Está tratando de relajarse, pero le cuesta horrores. Viktor vuelve a hablar sobre sus planes en Londres, está tocando con mucha importancia ese tema nuevamente y acerca de cuanto la ha extrañado.
-¿Estás bien?.- le pregunta y ella sigue admirando la ciudad sin volver la cabeza.- Serrrá mejor que entrremos, comenzará a nevar.
-¿Puedo usar tu baño un segundo?
Se miró en el espejo con urgencia sin saber qué hacer. No podía hacerle esto a Ron, él no le perdonaría jamás. Esto provocaría romperle su corazón tal como su propio corazón ya está roto y eso no estaba bien. Pero… ¿Por qué pensar en Ron? Él se fue a la guerra y la abandono, él tiene la culpa de las desgracias en su vida, él y solo él. Ahora ella tenía que comprobar lo que sospechaba hace un tiempo, acerca de los problemas que tenían para intimar. Ron era tan igual a Charlie que sentirlo sobre su piel, al igual que sus besos y sus caricias le provocaban nauseas. Ron era el problema, no ella. Ella estaba bien y no tendría problemas con Viktor, pero para comprobar lo que sospechaba debía acostarse con el búlgaro.
"No pienses en Ron" se dijo a sí misma, "Él no te merece, él solo arruino tu vida y este matrimonio"
-¿Todo Bien?.- pregunto Viktor al verle salir y ella como toda respuesta estampo sus labios sobre los suyos cerrando los ojos evitando pensar, ella solo quería sentir. Recargo su cuerpo sobre el de él y entrelazo sus brazos en su cuello con fuerza. Fue todo nuevo otra vez, lo diferente que se sentía la piel con barba del búlgaro sobre su boca que no pudo evitar sentir una picazón incomoda mientras le besaba.
No le tomo más de cinco minutos de besuqueos a Viktor para cargarla hasta la cama antes de posicionarse sobre ella y así continuar con los besos y profundizar las caricias.
-Sabía que volverrias a mí, mi hermosa Herrmione.- murmuró en su oído.- sabía que él nunca te harrría feliz.
Abrió los ojos por primera vez desde que comenzó a besarle y miro el techo de la habitación mientras sentía la boca del búlgaro contra su cuello y sus manos recorriendo con lujuria su cuerpo por sobre el vestido. Se sentía incluso más sucia que en el momento que Charlie había abusado de ella, porque está vez era ella misma la que entregaba su cuerpo a Viktor para que él descargara la lujuria que sentía.
"Puedo hacerlo, yo no soy la del problema"
Viktor volvió a besar sus labios y ella cerró los ojos tratando de concentrarse en el momento, pero ya no sintió esa pisca de adrenalina, ni de emoción que sintió cuando salió del baño. En cambio él parecía que estaba pasando el mejor momento de su vida. Viktor llevo nuevamente la mano bajo su vestido y ella sintió como acariciaba sus piernas antes de rozar levemente sus bragas y sus dedos enseguida le recordaron a Charlie.
-Viktor.- dijo con temor.- No lo hagas.
-Shhh.- pidió contra sus labios.- Quierrro hacerrr el amor contigo.
-No, Viktor.- dijo empujándole para que se aparte.-Yo… no puedo hacerlo contigo.
Dijo aún conmocionada por cómo se habían dado las cosas. Se sintió nuevamente violentada sexualmente, pero está vez parecía que todo era peor, porque era ella la que se había entregado en bandeja al búlgaro.
Pudo ver como él tensaba la mandíbula antes mirarle con los ojos aún cargados de deseo.
-Sí no podías.- dijo a su lado cabreado.- Entonces, ¿Porrr qué lo comenzaste? ¿Te lo pedí Yo Herrrmione?.
-No, pero Yo…
-No errres feliz en tu matrimonio, tú misma me lo has confesado en tus carrtas. Me has dicho que quierrres huirr, que no soporrtas tu vida, que soy tu contención, dime Herrrmione ¿A qué juegas conmigo?
-No juego contigo, todo lo que te dije en mis cartas es real. Soy infeliz Viktor y sé que mi marido también lo es.
Las manos le tiritaban aún en shock, No podía creer lo equivocada que había estado, a punto de acostarse por despecho con alguien, comportándose como una prostituta.
El búlgaro sujeto su mano y con los mismos dedos que había tratado de tocar su intimidad y se sintió sucia.
-Huye conmigo, déjalo y nos irrremos donde quierrras.
Sintió como las lágrimas llegaron a sus ojos. Esto no era lo que buscaba, se levantó de la cama tratando de arreglar su vestido, ya que Viktor lo había casi roto al tratar de exponer su hombro para besarle allí.
-No puedo ahora.- respondió dándole la espalda.- No sé qué quiero Viktor, pero no puedo dejar a mi marido.
-¿Prefierrres serr infeliz con él en vez de buscarrr tu felicidad a mi lado?
No, no quería irse con él. Menos ahora.
-Por hoy prefiero declinar tu ofrecimiento.- dijo tratando de sonar casual.
Viktor se levantó y llegó a su lado para buscar sus ojos.
-Es tu decisión Herrrmione. Puede que yo no esté dispuesto a salvarrrte a futuro.
Se quedaron en silencio y ella huyo nuevamente al baño donde se recostó contra la puerta a llorar. Acababa de romper ese pacto que juro nunca romper con Ron… "Solo te pido fidelidad Hermione, ni siquiera que me ames por siempre". Acababa de condenar su vida y ni siquiera podía entenderse a sí misma por qué actuaba de esa manera, tal vez Ron tenía razón con eso de ir con un profesional. Después de quince minutos salió con la cara lavada esperando que el enojo se le haya quitado.
-Voy a bajar.- anunció colocándose su abrigo.- Lamento la…
Pero él la interrumpió antes de que pudiera despedirse.
-Quiero conocerle.
-No, Viktor.- respondió enseguida.- Acordamos que no te lo presentaría.
-Bueno Herrrmione, hemos acorrrdado tantas cosas que ya no sé qué sigue en pie y que no.
No pudo evitar sentirse incomoda al no saber cómo salir de este problema.
-No sé a qué hora llegará.
-Puedo esperrrrrarle bebiendo té contigo.
-Prefiero que no.
-Yo insisto.
Bajaron en medio de un silencio incomodo por el ascensor. Y luego de beber té, ella trato de apartar sus pensamientos hablándole de libros y él le escucho casi sin omitir juicio. Sabía que seguía molesto. Cuando llego Ron e hizo las presentaciones Viktor insistió en que le acompañaran a cenar, ella acepto con el estómago apretado y soporto la incómoda conversación que Viktor guio. Ron pareció no notar nada, pero las miradas del búlgaro la tenían en alerta. Jamás creyó que llegaría a sentir repulsión por Viktor, pero esa noche si la sintió. En parte por lo que paso en la habitación, y también por su menospreció por Ron y sus decisiones.
"tú actúas de la misma forma con Ron" se reprendió a sí misma.
Nunca había estado tan orgullosa de su marido, cuando no cayó en ninguna de las provocaciones de Viktor, pero luego lo fue meditando poco a poco… Tal vez Ron no lo hacía porque ya no la amaba y solo sentía repulsión por ella. ¡Sí! Eso era… sí, Ron ya no la quería, y estaba esperando el momento justo para dejarla, porque era un cobarde y sentía repulsión por ella, pero no se atrevía decírselo a la cara.
-¿Hermione, le has oído?.- la voz de Ron la trajo a la realidad. Vio esos ojos azules, tan azules que su cuerpo se tensó y sus puños se apretaron.- Viktor está despidiéndose.
Un suave beso en su mano y luego el búlgaro desapareció ascensor arriba.
No iba a permitirle a Ron salirse con la suya, antes de que se atreviera a irse otra vez de su vida se encargaría de que le pague todo el dolor que le había causado, ¡Eso era! Ron iba a pagar, iba a hacerle tan infeliz que él se arrepentiría de tratarle de ese modo y de darle esas miradas como si ella fuera repulsiva por dejar que Charlie la ultrajara y tenía la respuesta a eso: un hijo, un pequeño bebé que le obligue a quedarse con ella. Solo eso necesitaba, y aunque le llevara cierto sacrificio tener que vencer sus miedos para tener relaciones con él lo haría una y otra vez hasta conseguirlo. Después de todo, la venganza es un estímulo mucho más grande que el miedo…
Febrero 1945
Ron tiene razón, ella necesita ayuda.
Hay días en que ya no tolera mirarse al espejo porque su reflejo pareciera que fuera el de otra persona y hay días en que se levanta pensando cómo puede hacerle aún más infeliz. Incluso pensó en retomar contacto con Justin luego de la fiesta y acostarse con él solo para ver la cara que pondría.
"Estás loca"
-No, no lo estoy.- se defendió a si misma de un ataque inexistente.- Yo soy la cuerda en esta relación. Yo soy ¿Lo oíste?
"Eres una puta asquerosa, ¿Quieres liarte a ese doctorcito? Sí, Hermione. Lo haces solo porque eres una perra.
-No soy una puta. No lo soy. Charlie me violo, yo no quería hacerlo.
"Pero tú te entregaste a Viktor porque lo querías"
-Cállate, no soy una puta. No lo soy.
"Anda, mírate al espejo ¿Puedes hacerlo? Eres una asquerosa mujer que se entrega para que abusen de ella"
-No, no. Cállate. Yo no quería.
Tira su cepillo que usa para el cabello y rompe el espejo de su tocador en un impulso de rabia.
"Ahora puedes ver tu verdadero reflejo, estás tan rota como este espejo trizado"
-Déjame en paz.- rogó llorando volviendo a esconderse bajo las sábanas.- Deja de torturarme.
Grita por ayuda, grita para que esa voz la deje en paz, pero nadie responde.
Esta sola en casa.
(**)
Ron llega nuevamente a casa extremadamente tarde y con olor a cigarrillos en su vestimenta, no puede evitar preguntarse cuando fue que retomo ese vicio que ella misma le prohibió cuando comenzaron a salir.
-Hola.- dijo ella saludándole cuando él se metió a la cama.
-¿Qué haces despierta?.
-Quería esperarte para que hagamos el amor ¿Crees que hoy si haremos un pequeño bebé?
Le besa metiendo su lengua hasta el fondo de su boca, pero su aliento no demuestra que haya fumado, más bien tiene sabor a whisky en sus labios.
-¿Dónde estabas?.- pregunta mientras trata de quitarle la camiseta que usa como pijama.
-En el hospital.
-Estas mintiendo.- le acusa.- Dime la verdad.
-Hermione, déjalo.- responde sujetando sus manos que trataban de perderse bajo el elástico de sus calzoncillos.- Vamos a dormir ¿vale?
-No, no voy a dejarlo.- dice con rabia.- He esperado tres horas en esta cama para hacer el amor contigo y tú andas por ahí afuera quien sabe dónde haciendo que cosas.
-Estoy cansado Hermione.- dice contra sus labios antes de besarle.- mañana llegaré más temprano y si quieres tratamos.
Esa respuesta solo puede indicar que debe andar con alguien y que quizás ya se acostó con alguna otra mientras ella le esperaba. Enseguida se levanta de la cama.
-¿Dónde vas?.- pregunta Ron encendiendo la lámpara.
Ella no responde y recoge la ropa del suelo y comienza a olfatearla en busca de algún perfume o algo que indique con quien le engaña, Pero no hay nada, solo huele a humo de cigarro mezclado con la humedad de la lluvia evaporándose.
-¿Vas a hacer eso todas las noches?.- pregunta mirándole cansado.- ven aquí Hermione, descansemos.
Tal vez no necesita de nadie para tener razones para no tocarla, quizás simplemente está cansado de tener que vivir con una esposa que le parece repulsiva. Se ubica en el pecho de su marido y escucha su respiración en su hombro ¿Por qué él no quiere tener sexo con ella?. Esa pregunta le carcome el sueño, por lo que instintivamente empuja su trasero hacia atrás frotándose contra él hasta que logra excitarlo de tal manera que Ron es quien le quita la camiseta y comienza a besarla con desesperación.
-No enciendas la luz.- pide ella antes de guiarlo a su interior.
Cuando ambos quedan exhaustos Ron nuevamente busca su boca en la oscuridad para besarle. Ella conduce las manos de Ron hasta sus caderas.
-He estado ganando algo de peso.- le dice con suavidad, dejando que los dedos de su marido vaguen por su cuerpo.
-Puedo notarlo.- dice él.- ¿Estás almorzando cada día?
Podría mentir, pero decide decir la verdad.
-No… solo los días que me da hambre. Aunque cada vez es con mayor frecuencia.
-Hermione, debes comer bien a diario. ¿Quieres que venga a almorzar cada día contigo?
-No, no es necesario. Toca aquí.- le dice llevando sus manos a sus piernas.- Están mejor ¿no?.
-Mi amor, debes comer un poquito más.- le escucha decir antes de depositar un beso en su clavícula.- Puedes terminar padeciendo anemia, decaimiento y quizás que otra cosa. ¿Qué te parece si contrato a alguien para que te cocine? Cada día algo que te guste y que sea nutritivo.
-¿Y qué haré yo?. Me siento útil cocinando.
-Salir con tus amigas, ir a la biblioteca, pasear. No lo sé, no quiero que estés sola tanto tiempo. Desde mayo puedo pedir cambiar mi turno, tal vez así podríamos pasar más tiempo juntos. ¿Te gustaría?
-Sí, claro que sí.
Se pegó a su cuerpo y parecía que eran los mismos jóvenes que vivían su amor en secreto.
-Ron, Te amo.- lo dijo porque en ese preciso instante estaba segura que de eso.- Eres mi bendición personal.
-Y tú eres la mía, te amo.
Encendió la luz para arreglar el edredón de la cama mientras el viento golpeaba con fuerza en la ventana.
-¿Vas a dormir solo con ese camisón?.- le pregunto al verle colocarse su fino camisón que normalmente usaba en verano.- Te dará frío.
-Bueno si eso pasa durante la noche, me abrazaré a tu cuerpo para que me des calor.- contesto con una sonrisa.- Tú me mantienes abrigada.
Él le sonrió y la abrazo para dormir.
(**)
Eres tan repulsiva.
Ella trato de ignorar esa voz en su cabeza mientras preparaba el té.
Tan asquerosa, ¿Querías que Viktor te violara, no?. Él quería hacerlo, metió sus dedos bajo tu vestido y quería empujar…
Apretó los dientes mientras buscaba la azucarera para colocarla en la bandeja. Trato de tararear una canción para no pensar.
-Charlie y Viktor usaron tu cuerpo, por qué tú los dejaste. La única culpable eres tú.
-No es así.
El agua aún no hervía y comenzó a golpear la mesa de la cocina con los dedos mientras esperaba.
Por eso tienes ese olor nauseabundo, porque es el olor de la culpa y Ron lo sabe, por eso no quiere tocarte.- hubo una risa cruel.- Siempre tienes que andar mendigando caricias, siempre tienes que ser tú la que se desviste primero, la que se insinúa, la que abre las piernas pidiendo que la toquen ¿sabes por qué?
Saco un cuadradito de azúcar y se lo llevo a la boca para distraerse. Trato de pensar en Hamlet, pero allí también había una traición. Su mente daba vueltas y vueltas hasta que escucho como la tetera sonaba.
-Ron me ama.
Ron se divierte con tu cuerpo, tú le das liberación a sus necesidades de hombre y cuando se canse de ser suave él te violará como Charlie o Viktor.
-No, no es así.
Está todo en su sangre, él viene de una familia cruel y mala. Su hermano fue el que te violo toda una noche y mato a tu hijo no nacido, su padre te hablaba como si fueras una puta que no merecía respeto. Su madre te llamo interesada y te corrigió los modales. Ron es igual, Ron es como ellos. Ron te odia.
Acomoda el filtro de la pequeña tetera de porcelana con té antes de echar el agua caliente. El aroma le gusta.
"Lisa parece muy interesada en Ron, ella es un peligro porque es guapa y no está loca. Por eso insiste en venir cada día para hablar de él. Y cuando menos te lo esperes va a quitártelo."
Hace caso omiso a la voz cizañera de su cabeza, y coloca un par de galletas en un plato antes de salir con la bandeja.
-¿Hermione estás bien?.- pregunta la joven más tarde.
-Sí, ¿Por qué lo preguntas?
-Me has estado mirando de forma muy extraña. ¿Está todo bien entre nosotras, no?.
-Sí, Lisa… todo muy bien.
"Eso es pequeña mariposa ¿Recuerdas cómo nos decía papá, no? Mantén a tus amigos cerca, pero a tus enemigos aún más cerca.
-Ruth me invito mañana a beber el té a su casa, ¿Quieres venir?.
-Sí, me gustaría mucho. Gracias.
(**)
Marzo 1945.
Se miró nuevamente en el espejo del baño y acaricio su vientre ¿Qué tenía que hacer para poder quedar encinta otra vez? Ya no deseaba un hijo por compromiso o una forma de vengarse de Ron, realmente anhelaba ser madre, ya que tal vez así la pena que sentía podría desaparecer al sentirse útil para alguien.
-Hermione.- Ron toco la puerta desesperado.- ¿Estás bien? Llevas mucho tiempo ahí dentro.
-Estoy bien.
Abrió la puerta y salió.
-Vuelve a la cama.- pidió él.- Quédate ahí mientras preparo algo de comer, más tarde podemos almorzar fuera ¿Te gustaría?
-Sí, gracias.
Ron le subió panqueques y la alimento en la boca como si fuera una niña.
-Se supone que tú eres el cumpleañero.- dijo ella divertida.- ¿Por qué me agasajas de esta manera?.
-Porque estoy feliz de tenerte conmigo.
Permitió que él la besara luego de dejar la bandeja a un lado y le echo los brazos al cuello. Realmente estaba cómoda sintiendo las manos de él sobre su cuerpo.
"Él quiere usarte, ¿sientes eso? Todo comienza así siempre. Sujeta tu cadera y luego trata de quitar tus bragas, es su cumpleaños… es demasiado claro lo que quiere como regalo, quiere follarte y ver tu repulsivo cuerpo a la luz del día, él mirara cada pedacito de tu asquerosa piel, sintiendo tus huesos bajo sus manos"
-He almorzado a diario.- responde sin abrir los ojos a una pregunta que nadie hizo.
-¿Qué?.- Ron detiene los besos en su cuello y ella abre los ojos.
-He estado alimentándome como pediste.- dijo sintiéndose pequeña bajo su cuerpo.- Para no parecer…
"Repulsiva, ¡vamos! Solo dilo, él lo sabe. Has visto su mirada de desagrado sobre ti."
-Hermione, si te pido que almuerces y comas es por el bien de tu salud.
"Acabas de arruinar su momento, solo mira sus ojos. Ya no quiere tocarte"
-Lo sé, solo quería decírtelo.
Se pone de costado y cierra los ojos, esperando que él la busque, que le ruegue por fastidiarla, pero él no lo hace.
-Voy a llevar la bandeja abajo.
Siente como Ron abandona la cama y la deja allí sintiéndose tonta y repulsiva.
-¿Quieres hacerme el amor?.- pregunta armándose de valor sentándose sobre una de sus piernas deteniéndole.- Puede ser tu regalo de cumpleaños.
Ve como Ron titubea un momento antes de asentir con la cabeza.
-Sí, eso me gustaría mucho. ¿Segura que quieres hacerlo ahora?.
-Sí.- responde enseguida acariciando el borde de su camisón.- Pero… no quiero quitarme esto ¿te parece?
Ron no tiene problemas, y se desnuda antes de subirse a la cama.
-Ven Ron, metete acá debajo.- le invita ella tratando de controlar sus nervios.- Quiero que estemos cubiertos por el edredón.
Quiere evitar ver lo menos posible de su cuerpo cuando Ron entre y salga de él. Su marido le obedece antes de posicionarse sobre ella y comienza por un beso pausado antes de que todo se vuelva más salvaje en un par de minutos y siente como el calor sube por su cuerpo.
-¿Segura que no quieres quitarte esto?.- pregunta él desesperado pasando sus manos por sus caderas tratando de abarcar su piel.- Quiero besarte.
-¿De verdad quieres verme?.- pregunta tan bajo que duda si Ron escucho algo.
-Claro que quiero verte, amor.- dice sobre ella antes de robarle un beso.
Tal vez después de todo, Ron si encontraba atractivo su cuerpo.
Con ayuda de él se deshizo del camisón y examino su expresión al ver su cuerpo. Ron parecía realmente encantado con ella y no dudo en besar sus pechos, ella se sintió querer y amar con delicadeza. Él sabía cómo tratarla y besarla con tanto cuidado como si fuera frágil. Lo estaba disfrutando, realmente estaba disfrutando de hacer el amor con su marido y gimió con sinceridad y deseo cada vez que embistió en su contra que lágrimas de felicidad cayeron por sus mejillas.
-¿Estás bien?.
Ella abrió los ojos y se encontró con esa mirada tan azul, tan azul como un mar agitado cargado por el deseo mientras empujaba su miembro en lo profundo de su interior. De pronto todo pareció congelarse y nuevamente esos ojos azules le examinaban mientras seguía impulsándose con más fuerza, chocando con sus caderas. Podía escuchar nuevamente las carcajadas de Charlie en su cabeza mientras un gemido sonoro se escapaba de sus labios al sentir como Ron golpeaba una parte en extremo sensible de ella.
-Ron…
-Te amo.- murmuró él cerrando los ojos para besarle.- Te amo.
-Ron detente un poco.- pidió empujando su pecho al no poder apartar las risas de su violador en su cabeza.- Ron por favor.
Ron salió de dentro de ella y ella trato de respirar con normalidad.
-¿Qué paso? Creí que lo disfrutabas.
-Sí, es solo que…
No podía arruinarle el cumpleaños diciéndole que Charlie había logrado colarse nuevamente en sus pensamientos.
-Quiero cambiar de posición.- dijo tratando de apartar de su cabeza los repulsivos pensamientos.
-Está bien, ve arriba.- le animo él.
-No.- negó nuevamente, no quería ver sus ojos. Sus ojos siempre la llevaban a malos recuerdos.- Voy a voltearme sobre mi estómago y me tomarás desde atrás ¿Te parece?.
Él sonrió antes de besar sus labios.
-Será interesante probar una nueva posición.
Ella trago saliva con dificultad al escuchar esto. Coloco un par de almohadas bajo su estómago y levanto las caderas sin mirar atrás. Escondió la cara en el colchón bajo otra almohada y permitió que Ron se acomode entre sus pliegues antes de comenzar a bombear en su contra. Escuchó como él gemía y jadeaba cada vez que la embestía, también era consciente del ruido que hacia la cama al chocar con mayor fuerza que antes contra la pared.
-Oh… Hermione.
Él gemía su nombre como una plegaria y ella luchaba porque las lágrimas no salieran de sus ojos.
"Sabía que te había gustado cuando te tome de esta manera como una perra en celo"
-Ron…- dijo en voz baja. Tratando de pensar en Charlie y concentrarse en el acto de amor que hacía con su marido.- Ron, te amo.
"¿Cómo le explicarás a Ron por qué sabias que debías poner almohadas?"
-Ron…
"Eres tan asquerosa, Eres una puta, odio en lo que me has convertido. Yo era una Hermione diferente".- su propia voz un poco más cruel resonó en su cabeza.- "Ron conmigo siempre fue delicado, tú no lo mereces"
-Ron, te amo.- gritó alejando su mente de los malos recuerdos.
-¡Oh Hermione! Joder te amo tanto.
Ron eyaculo dentro de ella y luego se volteó sobre su espalda arrastrándola con él sin salir de su interior. Ella tenía la espalda sobre su pecho que subía y bajaba en busca de aire.
-¿Estás bien?.- pregunto después de un momento de silencio.
-Sí, lo estoy.
Levanto sus caderas y rodo a su costado en busca de su camisón. Se sentía sucia y pegajosa.
-Te amo.- murmuró él besando su hombro cuando se sentó en la cama.- Te amo tanto.
-Yo también, ¿Me alcanzas mi bata?
Ron se la entrego y ella se la puso encima y la amarro con fuerza. Camino hasta la ventana y observo la lluvia caer desde el cielo gris. A veces pensaba firmemente que lo mejor sería que su vida acabe pronto y así el dolor se detendría de alguna manera. No podía seguir viviendo con esas voces en su interior.
"Asquerosa, estás tan sucia. Vamos, confiésale lo que hiciste con Viktor"
Dejó su frente contra el frío cristal tratando de no odiarse a sí misma.
-No te gusta mirar mis ojos.- dijo Ron llegando a su lado. Ella no lo desmintió.- Me he dado cuenta de eso con el tiempo.
La atrajo a su cuerpo y beso su cabello.
-¿En qué piensas?
-En cuanto odio hacia mí misma tengo dentro de mí cabeza.
-No pienses en esas cosas, hay que dejar el odio atrás. Solo necesitamos amor y pensar en nosotros.
-Feliz cumpleaños mi amor.- dijo levantando la cabeza para mirar sus ojos azules.- Me gustan tus ojos cuando están en calma.
Él sonrió al oír eso.
-Escuchar eso es el mejor regalo de cumpleaños que pude recibir.
-Te amo Ron, amo cada pedacito de tu noble corazón.
(**)
Abril 1945
Estaba tan arrepentida de las palabras hirientes que le había dicho a Ron… ¿Dónde estaba el amor que él merecía?. Se había enamorado de Ron por tres cosas en el pasado, la primera fueron sus ojos, después estaba su sentido del humor que le encantaba y por último su bondadoso corazón.
Él merecía una buena esposa, una que no le lleve al borde cada día y que por lo mismo le convierta en un alcohólico.
Su marido nuevamente había sugerido llevarla con un psicólogo después de una pelea. Pero ella no podía, simplemente no podía hablar con nadie todo lo que había hecho, primero con Charlie, luego con Viktor.
Su cuñado la había denigrado y violado de tal manera que sus sádicos ojos no podían ser olvidados, A veces bebía el té y recordaba como Charlie amordazó sus manos hasta lastimarla, luego de que araño su cuello tratando de defenderse. Y luego estaba Viktor… a quien se entregó por propia voluntad en busca de amor, pero solo se sintió igualmente ultrajada.
Su marido estaba sobrepasado por la situación, ya no la trataba con cuidado y además ahora insistía con irse de Coventry.
(**)
-Yo era una princesa delicada.- dijo mirándose en el espejo mientras pasaba un dedo por su piel.- Yo era una mujer que quería ser independiente, porque era fuerte. Quería ser feliz y vivir con Ron. No en esto que me he convertido.
Su reflejo le devolvió la mirada herida.
-Tengo miedo de que Ron lo sepa todo.- lloró sobre sus manos.- No puedo permitir que Viktor le cuente eso. No quiero que él me deje.
Había recibido la carta del búlgaro esa misma mañana, en donde dejaba en claro que la deseaba con tanta pasión que no le importaría decirle a Ron lo que habían hecho en aquel hotel, con tal de tenerla. Era una amenazada y una bomba de tiempo.
Ron había dejado de volver tarde, siempre venía enseguida a casa luego de que ella le había recalcado que conocerle había sido el gran error de su vida. Por supuesto que eso no era verdad, y solo hablaba a través del dolor, ella lo amaba, a veces dudaba de eso, pero en el fondo sabía que él era el único hombre a quién realmente le importaba.
-¿Podrá perdonarme?.- se dijo a sí misma mirándose otra vez.- ¿Podrá hacerlo está vez?
La carta de Viktor se mantenía en sus manos con aquel sucio chantaje, ¿Acaso esperaba que después de esto pudiera irse con él? Qué equivocada había estado con respecto al búlgaro, creyó conocerle realmente, pero nuevamente se había equivocado. Viktor la tenía en sus manos y no dudaba en arruinar lo que quedaba de su vida para conseguir su felicidad.
-Un mes.- murmuró recordando el plazo que Viktor le había dado para fugarse con él o él mismo viajaría en busca de Ron para contarle todo lo que sabía trayendo consigo las cartas que ella le había escrito como prueba.
Dejo la misiva sobre el mueble del baño antes de sumergirse en la bañera para de alguna manera limpiar la suciedad que sentía dentro de su cuerpo. Pero sabía que no era una suciedad física, esa suciedad mental no la dejaba jamás.
-No quiero que el mundo me mire como una mujer a la que violaron.- dijo abrazando sus piernas.- No quiero que sean capaces de ver mi suciedad.
Lloro desconsoladamente antes de sumergirse otra vez en el agua. ¿Y si simplemente no salía a flote y se quedaba allí? Ron no estaba para rescatarla está vez. Ron no estaba para calmar su angustia. Había estado ahí para detenerla cuando trato de cortar sus venas mientras lloraba al recordar algo particularmente horrible, para despertarla por las noches cuando soñaba con Charlie, para cobijarla cuando tenía frío. Pero ahora nada impedía que acabara con su vida.
Podía hacerlo… podía hacerlo esta vez.
El miedo la invadió y nuevamente salió en busca de aire para sus pulmones.
-¿Hermione?.- la voz de Ron golpeando la puerta le paralizo el corazón.
-No entres.- pidió mirando la carta que seguía sobre el mueble.- Me estoy dando un baño. ¿Qué haces tan temprano en casa?
-Amor, déjame entrar- escucho como trataba de girar la perilla.
-No entres Ron.- gritó desesperada tratando de levantarse para coger la carta.- Solo espera.
Oculto la carta dentro de unos de los cajones antes de envolverse en una toalla y abrir la puerta.
-Hemos quedado de ir a comer a casa de Lisa, me lo dijo hoy en el hospital.- dijo Ron al verle.
-¿Por qué viste hoy a Lisa?
-¿Estuviste llorando?.- pregunto al ver sus ojos.- ¿Estás bien?
No, no estaba bien. No lo había estado desde que supo que lo hirieron en medio de la guerra.
-Es una cosa sin importancia.- dijo bajando la mirada.- no te preocupes.
-Hermione.- dijo tomándola de la barbilla para que le mire.- Acordamos no más secretos, dijiste que me dirías lo que te pasa.
-No es importante Ron, de verdad créeme. Ahora respóndeme ¿Por qué viste a Lisa?.
Estaba celosa.
-Acompañaba Clarisa a dejarle algo de comida a Michael. Y aprovecho de invitarnos, ya que lamenta mucho que te marches. Mira, sé que te gusta Coventry, por tus amigas, pero a nosotros dos como pareja no nos resulta estar aquí.
Ron hablaba y hablaba y ella solo podía pensar en Lisa y sus motivos para creer que tenía derechos de hablarle a Ron como si fuera un amigo suyo.
-¿Quieres ir?.- pregunto mordiéndose el labio.- No lo sé, tal vez podríamos quedarnos aquí tratando de arreglar las cosas.
-Hermione, te hará bien salir y nos quedan diez días para arreglar todo. No te preocupes.
Besos sus labios suavemente.
-Ponte guapa mientras me ducho.
Y ella sí lo hizo, se puso su mejor vestido, se arregló el cabello y puso algo de carmín sobre sus labios. Y se dejó conducir por Ron a casa de los padres de Lisa Turpin. Se encargó de demostrarle a la mujer que Ron estaba fuera de su alcance cuando lo agasajo en halagos y besos.
-Se ven muy felices ambos.- dijo la pelinegra con una sincera sonrisa.
-Lo somos.- dijo ella apretando la mano de su marido.- Ron me hace feliz.
(**)
Este era el quinto día que despertaba y vomitaba todo hasta caer rendida. Se limpió la boca y cepillo los dientes antes de salir de la habitación para comer algo.
-¿Ron?.- pregunto al bajar la escalera y escuchar un ruido, pero luego vino un portazo indicando que él se había marchado a su último día de trabajo.
Llevaba una semana ignorándola desde que le confeso a medias lo de Viktor.
Estaba mascando su pan tostado cuando otra repentina nausea le hizo dejar el desayuno de la mesa y correr al baño. Tendría que hablar con Ron, tal vez había comido algo descompuesto y necesitaba la supervisión médica o alguna medicina. Se llevó las manos bajo su pecho al sentir una punzada en la boca del estómago después de devolver todo, acaricio la zona al sentir un calambre por las continuas devoluciones y fue entonces que una idea que creía olvidada cobraba sentido.
-Estoy embarazada.- murmuro mirándose al espejo. Al reconocer todas las señales, sentía sus pechos más sensibles, vomitaba por las mañanas y había perdido su periodo. Había estado tan absorta en lo mal que lo estaba pasando que había ignorado los pequeños cambios en su cuerpo.
Un hijo. Un pequeño o pequeña niña de ella y Ron. Finalmente sentía que su vida volvía a tomar rumbo. Necesitaba luchar y salir adelante por su hijo que crecía dentro de ella.
Tenía que decírselo a él… la primera vez que estuvo embarazada fantaseaba imaginando como se lo diría, sí sería luego de hacer el amor, o luego de bailar con él o tal vez luego de cenar. Sí, eso era. Tenía que cocinar algo que le gustase para cenar a la luz de las velas y antes del postre podría darle la gran noticia. Sí, tenía que cocinarle algo delicioso, así él le hablaría nuevamente. Por lo mismo paso gran parte de la tarde en la cocina, cambio el mantel de la mesa, puso los cubiertos y las copas con cuidado dejando todo perfecto para la gran noche, antes de subir y ponerse un vestido elegante para la ocasión.
-No tengo hambre.- es lo primero que él dice al cruzar la puerta y verle.
Sus ojos están furiosos, molestos… como un mar en medio de la tormenta.
Se arma de valor y decide continuar con el plan.
-He cocinado…
-Te dije que no tengo hambre.- responde Ron enseguida antes de subir por las escaleras a descansar.
Vuelve a la cocina y apaga el horno tratando de poner todo en orden otra vez. No, esto no puede quedarse así. Él debe saberlo, debe ser tan feliz como ella al saber que tendrá un hijo. Deja todo a medio retirar y sube a la habitación continua donde Ron ha estado durmiendo. Toca la puerta, pero él no responde por lo que decide entrar con cuidado.
¿Qué debe decir? ¿Debería comenzar una conversación civilizada antes de decirlo? Está nerviosa, sin saber qué hacer, por lo mismo suelta la noticia sin pudor.
-Creo que estoy embarazada.- anuncia con un hilo de voz.
Ron está recostado en la cama y apenas la mira.
-¿Es mío?
No, esto no era lo que esperaba de su parte. ¿Dónde está felicidad? ¡Iban a ser padres!
-¡Por supuesto que es tuyo!.- No puede ser en serio que él dude de la paternidad de su hijo.
-Bueno, creí que tal vez pudiste llamar a Viktor en américa para que te haga el favor. Al parecer cogértelo es la solución a todo.
Puede sentir el resentimiento en su voz.
-Te explique que no me acosté con Viktor.- responde tratando de no recordar como su mano se metió bajo su vestido.
-Tal vez él se arrepintió cuando se dio cuenta lo loca que te pones cuando alguien trata de tocarte. Dime ¿Le quitaste la ropa y luego comenzaste a golpearle en medio de todo?
No, él no podía estar insinuando eso.
-No te pases. Viktor no me toco.
Mintió cabreada. ¡Iban a ser padres! Ron debía sonreír, no lastimarla.
"Es lo que te mereces por actuar como una prostituta, Sabías lo que hacías, pero eso no te detuvo ¿verdad perra?"
-Déjame solo. Vete de aquí, estoy cansado de tener que soportar tus mentiras y tus gritos.
"Por infiel has perdido a Ron, él lo advirtió. ¿Por qué no te vas con Viktor? A él no le molesta que te comportes como una puta loca"
-No soy una puta.
-Síguelo repitiendo.
-¡No lo soy!
-Como tú digas.
-¿Por qué me tratas así?.- pidió al borde las lágrimas.
-Me sobran motivos a la fecha ¿Quieres que te los nombre?
-Estas siendo injusto Ronald, yo lo he dado todo por ti.
No podía soportar más, así que escapo de la habitación y se recostó en su cama llorando.
-No te preocupes bebé, tú papá nos ama. Él está feliz, solo que no quiere decirlo en voz alta…
(**)
Mayo 1945
Trato de sujetar su mano en el tren, pero Ron se removió incómodo y la apartó sin cuidado. Atrás dejaban Coventry y el paisaje era devastador.
-Deberías dormir.- dijo él sin mirarla.- así evitaras marearte.
-Ron quiero hablar contigo.
-Nos quedan siete horas en este tren Hermione, por favor déjame pasar al menos cinco en paz contigo. Hablaremos más tarde, ahora duerme.- dice con dureza.
Ella se recuesta en el asiento del tren y le observa sacar el periódico para leerlo. La portada trae la imagen del máximo exponente del nazismo junto con el titular:
HITLER HA MUERTO
Asesinado en Berlín, dijo el nuevo Führer, el almirante Doenitz.
Cierra los ojos pensando en que quizás… solo quizás… Ron ya no la ama, ni tampoco a su hijo.
(**)
Hola, aquí está el capítulo desde la parte de Hermione que sirve para entender su personalidad. Ella fue criada en una familia que vivió de las apariencias, que si bien tenía dinero, tampoco era tanto como aparentaban. Su madre le tenía cierto resentimiento por ser tan diferente a ella, no la consideraba bonita y era una histérica cuando se sentía sobrepasada por la situación y creía que podía solucionar las cosas golpeándola. Su padre, que si bien la amaba realmente, también tenía cierto interés en casarla con alguien adinerado y luego de quedar en banca rota por las malas inversiones, sintió con mayor urgencia que era necesario que su hija tuviera un matrimonio ventajoso por lo que era necesario sacarla de Inglaterra, ya que todos sabían en su círculo social que ella era la novia de Ron. Y así comprometerla prontamente con alguien importante.
El comienzo de su relación es perfecto a su manera, pelean, luego hablan de Sherlock Holmes y se dan cuenta que tienen tanto en común. Ron se enamoró desde el segundo que la vio, Hermione no, pero sí le atrajo su personalidad y sus ojos. Soy una fanática de SH y mi escritor favorito es Conan Doyle, por eso quise que todo sucediera de esa manera.
No quiero hablar de Charlie, él es repulsivo, alguien tan cruel como para torturar a una persona solo por placer y de paso asesinar a un inocente. Merece lo peor, lo sé. Lo haré pagar, de alguna manera lo hará.
Viktor ayudo a Hermione por amor la primera vez, pero la segunda al darse cuenta que podría tenerla realmente no quiso perder su oportunidad y mostro otra cara, una más cruel. Y esto solo provoco que el estado mental de Hermione empeore.
Hermione no está bien mentalmente, la verdad no sabía cómo retratar que ella en su cabeza solo se escucha a sí misma recriminándose a sí misma. Odiándose, llamándose por nombres despectivos. A veces, solo a veces, escucha a Charlie, pero la mayoría del tiempo es solo su voz tratando de dañarse. Algo así como una mala consciencia. Una amiga es psicóloga una vez me hablaba de cómo es trabajar con personas que son violentadas sexualmente y en base a eso me inspire. Tienen baja autoestima y eso aquí en el fic lleva a que ella crea que Ron siente asco de tocar su cuerpo. Además tienen ese odio que nace de la nada, sintiéndose sucias, y a veces se hacen daño solo por sentir que tuvieron la culpa de lo que pasó por no ser capaz de defenderse de la agresión. Sienten vergüenza de que alguien más lo sepa porque sienten que las miraran diferentes, tienen temor continuamente, comienzan a aislarse y generan serios problemas para consumar un acto sexual de forma normal o si esto pasa, a veces tienden a realizar conductas "bizarras" o cosas que nunca antes habían hecho. Tienen el miedo de que vuelva a pasar y eso desencadena angustia, ansiedad y depresión que son cosas que no te dejan pensar con normalidad.
Hermione en su sano juicio no hubiera engañado a Ron, ella solo no sabe qué hacer para reafirmar que no tiene problemas, y que es Ron el que está llevando el matrimonio al fracaso. No la odien, yo no puedo hacerlo. Ella está quebrada como si fuera una muñeca de porcelana que alguien aventó al suelo y pisotearon con el zapato. No pierdan las esperanzas esto es un Romione y Ron encontrará la manera de hacer algo por ella.
Al finalizar el capítulo Ron está leyendo el Daily Mirror, en la edición del 2 de Mayo de 1945. La portada es real y Alemania a pesar de la muerte de Hitler aún no se rinde del todo, pero eso durará poco.
