Declaimer: Los personajes son en su mayoría propiedad de JK Rowling, uno que otro es mio.


"Además, el enemigo ha empezado a utilizar una bomba nueva y sumamente cruel, con un poder de destrucción incalculable y que acaba con la vida de muchos inocentes. Si continuásemos la lucha, sólo conseguiríamos el arrasamiento y el colapso de la nación japonesa, y eso conduciría a la total extinción de la civilización humana."

Emperador Hirohito, 14 de agosto 1945.


Mayo 1945

Estaban en la casa de su abuelo en Leeds cuando se enteraron que los aliados habían aceptado la rendición incondicional de la Alemania nazi la noche anterior. Por el radio hablaban de como el suicidio de Hitler era una señal de que el frente alemán estaba perdiendo fuerzas hasta que finalmente el coronel general Alfred Jodl había firmado la derrota. Las celebraciones se prolongaron por todo el país, pero él estaba ajeno a eso.

Este era el día que había esperado que llegue por tanto tiempo, ese que ponía en parte el fin a un infierno que se libraba en gran parte de Europa, pero que cuando lo hizo, los problemas emocionales por los que atravesaba no podían ser solucionados con el discurso esperanzador de Churchill hablando de que no tendrían que volver a lidiar con los letales submarinos alemanes, cuyos torpedos podían partir en dos cualquier barco.

La vida parecía ser mejor para todos, pero él llevaba dos semanas completas odiando tener que vivir con ella y sus gritos acusándolo de cosas irracionales. Había días en que no soportaba verla, al recordar sus mentiras, y sus ojos rabiosos cuando le exigía fidelidad, ¿De qué fidelidad hablaba? Ella le había engañado con ese horrible búlgaro y tenía el descaro de hacerle escenas de celos. Estaba seguro que podría mandar todo al carajo y abandonarla, pero algo en su interior le decía que eso no estaba bien. Él no era esa clase de hombre.

Tenía la intención de bajar a desayunar sin verificar que tal había despertado esa mañana, una de las ventajas de aquel lugar era que era tan grande que sobraban las habitaciones para dormir, por lo que no tenía la necesidad de dormir con ella, ni verla en gran parte del día. Pero al escuchar como Hermione vomitaba todo por empatía ingreso a su habitación y toco la puerta del baño.

-¿Estas bien?

Escuchó como ella jaló la cadena antes de abrirle. Estaba pálida y su camisa de dormir tenía un poco de vomito. No pudo evitar sentir lástima del aspecto deplorable que tenía.

-Estoy bien, solo es la enfermedad de la mañana.

Tenía los ojos llorosos y el cabello salvaje.

-¿La primera vez fue así también? Estás vomitando más de lo normal.

Sus ojos asustados se llenaron de lágrimas nuevamente enseguida.

-¿Crees que…? No quiero que se repita.

Él negó con la cabeza.

-Es necesario que cuidemos mejor tu alimentación ¿te parece?.- dijo tocando con cuidado su hombro para reconfortarla.

-Gracias mi amor.

Lo abrazo pegando su cuerpo al suyo en busca de apoyo y cariño. Ron no tuvo el valor de apartarla, pero en su corazón sabe que su hijo es la única cosa que parece unirlos en este momento y le pesa tanto traerlo al mundo en estas condiciones, a una familia maltrecha sin amor. Siente como Hermione levanta su mano para acariciar su mejilla y él baja la mirada para verla.

-Te amo Ron.

La aparta con delicadeza acusando que deben bajar a desayunar, pero Hermione se niega a separarse de su abrazo.

-¿Vas a bañarte enseguida?.- le pregunta para disuadirla de alguna manera.

-¿Quieres bañarte conmigo?.- contra pregunta ella con las mejillas sonrojadas.- Hace mucho…

-Hermione, por favor.- pidió sujetando sus brazos para alejarla.

Pareciera que su esposa quiere agregar algo más, pero desiste y le pide que se retire porque quiere ducharse y limpiar la suciedad de su cuerpo.

Se pregunta cuánto tiempo más podrá soportar convivir con ella. Ya no quiere estar solo con ella en casa, por lo que ha contratado a una empleada con el dinero de su herencia que juro nunca tocar, el primer día que llegaron al lugar. Había pensado marcharse a Yorkshire solo, dejándola atrás antes de enterarse lo del embarazo, pero después no tuvo el valor y decidió afrontar la vida trayéndola tres semanas a este lugar antes de volver a Londres.

-Voy a volver a estudiar.- le anuncia durante el desayuno casi sin mirarla para no ver sus ojos. Detesta ver esos ojos castaños que tanto le mintieron.

-¿Ahora?

-En septiembre. Comenzaré con la especialidad en cardiología, tengo una plaza en el Imperial College London. Lupin hizo los contactos…- No quiere ahondar en el hecho de que le suplico a su ex jefe que necesitaba una buena recomendación para que le admitieran en el curso, y que dadas las circunstancias de su vida laboral, él es el único que puede atestiguar de buena forma a su favor.

Ella sujeta su mano para llamar su atención.

-¿Qué hay del bebé? Ron… te pedí que volviéramos a América hasta su nacimiento, por favor. Quiero que nuestro hijo nazca ahí.

-¿Por qué quieres que sea americano? ¡Va a nacer en Londres! ¡Es un Weasley!

-Soy su madre Ronald.- responde ella enojada.- Mi opinión también debe contar.

-Las cosas se harán a mi manera.

-Estoy cansada de ti.- dice ella con sinceridad.- Estoy cansada de tolerarte.

La empleada justo hace su entrada en el salón cuando les ve discutiendo. Parece avergonzada de verlos pelear una vez más y ni siquiera lleva una semana en el lugar.

-Señor Weasley tiene una llamada, dijo que es urgente.

-¿De parte de quién?

-Anthony Goldstein.

Hermione se levanta de la mesa y lo mira con furia.

-¿Llamaste al abogado?.- le acusa señalándole con el dedo.- Dora, corta esa llamada.

-No lo hagas, es importante.- pidió Ron luego de limpiarse la boca con la servilleta levantándose de la silla ignorándola completamente.- Voy enseguida.

-Dora ¡Corta esa llamada! ¿Qué no me oyes?

-Señora, no…

-¡Corta esa llamada!.- grita tirando la taza donde bebía té al suelo.

-Puedes retirarte Dora, no tienes por qué limpiar esto.- pidió Ron.- discúlpala, Hermione no está teniendo un buen día.

La mujer le mira asustada y Ron vuelve su mirada a Hermione tratando de calmarla.

-Hermione, por favor.- pide estrechándola contra su cuerpo.

Ella se separa molesta y golpea su pecho con sus pequeñas manos. Ha comenzado una de sus crisis.

-Dora discúlpanos, Hermione realmente lo siente.

-No es cierto- Ella le mira herida- ¡Ronald Weasley!. No vas a dejarme.

-¿Puedes decirle a Anthony que llamaré más tarde? Gracias.

Hermione vuelve a sentarse en su silla empujando la vajilla y el mantel. Mientras Dora se retira.

-Hermione.- le dice Ron a su lado.- No puedes tratar a las personas así. Eso no está bien. Yo lo tolero porque tengo que hacerlo, pero Dora o cualquier otra persona no.

Ella sujeta su mano y la lleva a su abdomen.

-¿Sientes? El bebé me pone temperamental.

Ron niega.

-El bebé no tiene nada que ver en esto.

Su esposa se seca las lágrimas antes de besarle, él se queda quieto sintiendo como ella quiere profundizar el contacto tratando de meter su lengua en su boca, hasta que él la aparta otra vez. Hermione parece herida por el rechazo.

-No voy a dejarte Hermione.- dice cansado pasando una mano por su cabello exasperado.- No lo haré ¿me crees? Vamos a superar las peleas, quiero hacer el último intento. Ahora necesito tratar con Anthony otros asuntos, quiero vender esta casa.

Ella abre la boca sorprendida.

-¿Por qué?.

-Necesitamos el dinero Hermione, por eso quise traerte aquí una última vez.

Su mujer se secó las lágrimas y le sonrió.

-Dime que me amas.- pidió rozando sus labios casi en un susurro.- me gusta oírlo.

Dora vuelve a entrar a la habitación y les interrumpe nuevamente.

-Señor Weasley, el señor Goldstein insiste en la urgencia del asunto y que si usted está tan interesado en hablarle aproveche de hacerlo ahora.

Ron acaricia la mejilla de Hermione y se levanta.

-Termina tu desayuno por favor.- le pide en voz baja.- el bebé lo necesita.

-Ron, dime que me amas.

-Come todo lo que está en el plato.- le recuerda antes de dar media vuelta.- Dora por favor, acompaña a Hermione en la mesa.

Dos horas más tarde luego de conversar con Anthony, revisar papeles y despedirse de una afectada Dora que no deja de llorar, la encuentra en el jardín, llevaba un improvisado cintillo de flores en su cabello y parece divertida leyendo un libro.

-Vas a enfermar si sigues aquí.- le dice sobresaltándola

-¿Ahora te preocupas de mí?

-Siempre lo he hecho.

Ella niega con la cabeza.

-¿Quieres a este bebé?.- pregunta clavando su mirada.- Quiero que seas sincero.

-¿Por qué no habría de quererlo?

-Porque llego cuando habías decidido dejarme.

Hay un silencio.

-Sí quiero al bebé.- dice enseguida, pensando que todos los esfuerzos que está haciendo es solo por ese pequeño bulto en el vientre de su mujer.

Hermione suspira y cierra el libro dejándolo sobre sus piernas.

-Hazme compañía antes del almuerzo.- dice tirando de su mano.- El día esta hermoso.

Él se sienta a su lado.

-Hay algo serio que quiero hablar contigo ¿Puede ser?

Ella se acerca y entrelaza sus manos detrás de su cuello antes de besarlo apasionadamente. Recarga su menudo cuerpo sobre el de él y Ron es consciente de que debe conversar con ella, no dejarse llevar por la pasión fugaz del minuto.

-Hermione.- dice cuando logra separar los labios de los de ella.- Hermione.

-Shhh.- le interrumpe antes de besarle otra vez tratando de subirse encima suyo en aquella banca del jardín.- extraño besarte.

Se besan por minutos y él no puede evitar sonrojarse cuando ella jadea sobre su cuello y trata de abrir su camisa. No, no puede ser débil y caer en la tentación que le significa besar a Hermione olvidándose de todo.

-Hermione detente.- pide más fuerte de lo normal.

Sujeta sus brazos y respira tratando de que sus pensamientos retornen. Ella le mira asustada por la brusquedad. Últimamente ha sido distante con ella, reacio a dejar que ella le bese, le toque, y cada vez que siente que las cosas se le escapan de las manos la aparta con rapidez y brusquedad.

-Hay algo importante que debemos hablar. Dora ha renunciado.

-¿Qué?

-Dice… que ya no te soporta. ¿Qué le has dicho? Ni siquiera terminaste de desayunar.

-No, Dora no puede.

-Acaba de irse.

Hermione se queda en silencio y se levanta de la banca secándose las lágrimas que inconscientemente caen por sus mejillas. Ron sabe que ella ha tenido esos arranques de celos con la empleada, insinuando que él quiere acostarse con Dora en castigo por lo que hizo con Viktor.

-No dije nada.

Hay un silencio prolongado.

-Ella tenía buena disposición para trabajar. Necesitamos algo de ayuda Hermione, el peor error que hice fue aislarte del resto. Te lleve a esa playa, luego a Coventry y ahora aquí. Estar lejos no te hace bien, quiero que compartas con más personas.

-Estoy bien solo contigo.

-No, no es así. Hermione necesitas interactuar con más personas.

-Déjalo Ron.

El pelirrojo titubeó un momento, no sabía por qué lo hacía, pero tal vez no estaba todo perdido.

-Hoy vamos a salir, te llevaré a una cita. Comeremos algo, lo que tú quieras. Quiero verte sonreír.

-¿Esto es cierto?

-¿Por qué lo dudas?.- dice sonriendo.

-Creo que me quieres lejos, desde que te dije lo que paso con Vik…

-No nombres a ese hijo de puta.

Toda la rabia que creía olvidada parecía volver a su cuerpo en un segundo. Se había entregado a otro hombre por voluntad propia, deseando sentir placer por medio de sus caricias, queriendo sentir sus manos sobre su cuerpo. Le había engañado sin pensar en la promesa que rompió al besarlo, había roto su corazón y pisoteado su esperanza cuando él le dio todo.

-Ron, lo siento tanto.

Ella otra vez estaba llorando.

-Deja de llorar Hermione, solo por un día deja tus berrinches infantiles de lado. Me tienes aquí, sigo a tu lado, estoy haciendo todo lo posible para hacerte feliz ¿Por qué sacas otra vez ese puto tema?

La deja en el patio sola y entra dando un portazo. Odia a Viktor Krum tanto como a Charlie. Hermione le beso con amor y respondió sus besos, eso jamás lo olvidara, no solo por dañar su hombría masculina, es más profundo que eso: su corazón está roto del todo desde ese día.

El hambre se le ha ido por completo y vuelve al trabajo de clasificar que cosas quiere mantener de la casa cuando Hermione llega a su lado con una sonrisa, pero aún con los ojos llorosos.

-Quiero comer pasta con albóndigas, ¿Qué dices?

Titubea un poco sin mirarle. No tiene ganas de comer nada, ni compartir más de lo necesario con ella ahora que recuerda a Viktor, pero van a tener un hijo y debe intentarlo por él, solo por él.

-Sí, eso sería agradable.- responde sin emoción levantándose de la silla.

Para su sorpresa pasan un acogedor día afuera, pero regresan cuando Hermione no se siente muy bien y quiere volver a descansar.

-Quédate conmigo.- pidió sujetando su mano cuando cerró los ojos contra la almohada.- Quiero que acaricies mi cabello como antes.

Ron hizo lo que le pidió. En parte por lástima, en parte por gusto.

-¿Ron?.- dijo con voz adormilada.

-¿Sí?

-Dime que soy hermosa y que me amas.

-Eres hermosa y te amo.

La vio sonreír saboreando las palabras.

-Te amo también.- respondió con voz pastosa.- Duerme conmigo hoy por favor.

Él se recuesta a su lado aun completamente vestido antes de cerrar los ojos.

-Por favor necesito una señal.- implora al destino cuando la abraza.- necesito saber que esto es lo correcto.

Tiene miedo de volverse un amargado y que termine tan infeliz como su padre. Viviendo una vida que no le corresponde.

(**)

-Tal vez podríamos conservar esta casa.- dijo Hermione cuando él le llevo el almuerzo a la cama.- Me gusta.

-A mí también.- confeso mirando por la ventana.- Es una buena casa, demasiado grande para mi gusto, pero la vista es agradable.

Hermione sorbió la sopa con cuidado soplando la cuchara.

-¿Tengo un mal aspecto verdad?

-No.- mintió al ver sus ojeras.

-No mientas, sé muy bien cuando lo haces.

-Solo te ves cansada.

-¿No vas a comer?.- dice ella reparando que solo trajo un plato para ella.

-Comeré luego.

Ella llevó una cuchara de la sopa a sus labios.

-Come esto, por el bebé.

Ron sonrió.

-Yo soy el que debería alimentarte.

-Ron ¿Crees que hacemos lo correcto?

-¿A qué te refieres?

-A esto.- los señalo a ambos.- a seguir con este matrimonio.

Hay un silencio prolongado.

-¿Crees que voy a dejarte?

-No.

-¿Entonces?

-Nos hacemos daño Ron, esto no es normal. Hace tres semanas me odiabas por lo que te hice, pero sigues aquí. Tengo miedo…

-¿Temes a qué vaya por ahí y te pague con la misma moneda? No lo haré.

-Gracias, no lo merezco.

-Claro que no y no lo hago por ti. Esto lo hago por mí, yo no soy esa clase de persona.

Hermione termina de comer en silencio.

-Ron ¿Crees que algún día podrás perdonarme?

-Dicen que el tiempo lo cura todo ¿no?.

-Y también el tiempo se lleva el amor…

-Y también cambia las cosas, para bien o para mal.

Ve como Hermione titubea un poco antes de sujetar su mano y darle un pequeño apretón cariñoso.

-Quiero que estemos bien cuando este bebé nazca, quiero que llegue a una familia feliz.- se acarició el vientre.- Quiero ser una buena madre.

El pelirrojo tomo la bandeja para llevarla a la cocina.

-Sí necesitas algo más toca esa campanilla ¿bien?

-Ron, quédate conmigo.

-Tengo papeles y cosas que revisar, volveré más tarde.

Pero sabe que no es verdad. Solo baja por un vaso de whisky y se queda mirando por la ventana como cae el día.

(**)

Está leyendo el periódico cuando Hermione le quita el papel y se sienta en sus piernas antes de besarle rebosante de felicidad.

-Mamá ha enviado un telegrama Ron ¿Puedes creerlo? ¡Han vuelto a hablarme! Vendrán a vernos por mi embarazo.

-¿Cuándo?

-Quieren que nos juntemos en Londres la primera semana de Junio ¡Ron! Mis padres… estoy tan feliz.

Hermione le besa sin querer apartar sus labios resecos de su boca que apesta a licor.

-¿Has estado bebiendo?.- enarca una ceja molesta.- No dan ni las once de la mañana.

-¿Hay un horario para beber?.- pregunto levantándose abruptamente.

-No me gusta que lo hagas, Ron esto no es un juego. Nuestro bebé necesita un padre que no sea un alcohólico.

-No tengo problemas con alcohol.- responde con furia sintiendo como su corazón late con fuerza.- Puedo dejarlo cuando quiera.

-Hazlo ahora entonces.- le reta ella.- déjalo hoy.

-No hables estupideces.

-Hazlo por mi.- suplica.- Quiero que dejes de tomar.

Ron la ignora y da media vuelta. Tiene un deseo ardiente de poner en su boca otro vaso de Whisky en ese momento.

-¿Cuándo quieres volver a Londres?.- pregunta más calmado tratando de desviar la conversación de su problema.

-Este fin de semana.

-¿Por qué no recibirlos aquí? Esta casa es nuestra, a tu madre y su arrogancia le gustará.

-Está muy lejos, ellos no viajarán hasta aquí y quiero verles, lo necesito.

Tensa la mandíbula y finalmente asiente con la cabeza.

-Solo lo haré por ti Hermione, no siento placer con ver a tus padres después de cómo me trataron la última vez.

Sobre todo la madre de su esposa, que tuvo un ataque de nervios y se desquito con él.

-Gracias por hacer esto por mí.- Ron puede ver cómo le da una sonrisa tímida. Ella se acerca hasta él para besarle con suavidad, para luego recargar su cuerpo contra el suyo en busca de cariño.- Lo valoro mucho.

-Hermione, detente.

Ella se aferra a su cuello buscando sus labios otra vez.

-Te amo Ron, jamás he dejado de hacerlo.

Ron duda unos segundos antes de responder los besos dejándose llevar por el momento, no responde a sus palabras de amor, si no que busca contacto puramente físico como si fuera un adolecente hormonal. Sí es sincero con sí mismo extraña las caricias de ella y perderse en su interior con lujuria y pasión mientras sostiene su cadera.

-Tranquilo.- susurra ella sonriendo al ver como tira de la cinturilla de sus pantalones para tratar de bajarlos.- lo haré por ti. Te amo, mi amor.

La calla besando sus labios con ferocidad y ella responde gustosa. No quiere oír cómo le profesa amor, no quiere sus mentiras. Después rompe los botones de la blusa de su esposa y expone su cuerpo mientras ella ríe asombrada por tal muestra de pasión. De pronto es consiente que ha dejado completamente desnuda a su esposa mientras él está completamente vestido. Hermione no parece incomoda mostrando su cuerpo a la luz del día, toda su ropa esta deshecha en el suelo y ella tiene esa mirada salvaje necesitando más contacto.

-¿Tienes frío?.- pregunta preocupado recobrando la razón. ¿Cómo una discusión termino con ellos a punto de tener relaciones sexuales en la sala de la casa?

Ella niega divertida antes de arrojarse a sus brazos otra vez. La vuelve a besar y la carga hasta la habitación donde él ha estado durmiendo esos días y con delicadeza la deja sobre la cama teniendo cuidado con su vientre. Hermione le pide que se desvista mientras se introduce bajo las sabanas. Hacen el amor de manera suave y tranquila y él está preocupado en todo momento de sus expresiones por si ella manifiesta dolor o incomodidad. Besa sus labios y comienzan una lucha de lenguas que resulta cautivador mientras se introduce dentro de ella. Levanta la cabeza mientras se apoya en el respaldo del catre para profundizar las embestidas y la mira directamente a los ojos, Hermione gime y se sujeta en sus hombros para acercar otra vez su boca a sus labios.

-Te amo.- murmura jadeando mientras araña su espalda con fuerza.- Ron te amo tanto. Te amo, nunca he dejado de hacerlo.

Él vuelve a estampar sus labios contra los resecos de ella para callarla. No quiere escuchar sus sentimientos, no ahora. Momento después él llega al orgasmo y se posiciona a su lado tratando de recuperar la respiración. Hermione enseguida se abraza a su cuerpo sudoroso con una sonrisa satisfecha en la cara.

-¿Estás bien?.- pregunta recuperando la respiración al darse cuenta lo desordenada que está la cama. Su piel arde al estar contacto con la de su esposa mientras yacen desnudos con las piernas entrelazadas.

-Muy bien ¿tú?.- Hermione le hace caricias perezosas en el pecho mientras sonríe satisfecha.

-También estoy bien.

Trata de levantarse para cubrir sus cuerpos con la sábana o el edredón que están en el suelo, pero Hermione lo detiene.

-No me dejes.- pide con miedo.

-Solo voy a cubrirnos.- dice con una sonrisa sincera. Realmente había extrañado este tipo de momentos.

Juguetean con sus manos, acaricia su cabello, besa su piel con cuidado antes de esconder su rostro entre el cuello y la clavícula de su mujer. Se siente protegido en sus brazos, ese es el lugar donde pertenece y jamás debió dudarlo. Pero de pronto recuerda y hay demasiado dolor en su corazón como para dejarse llevar por la pasión.

Él se levanta de la cama y comienza a vestirse nuevamente.

-Es mejor que descanses Hermione.- pide abrochándose los pantalones.

-¿Ron?

-Prepararé algo para que almorcemos. ¿Quieres que te traiga algo? ¿Tu bata?

-Vuelve a la cama.- dice abrazándolo desde atrás.- Quedémonos juntos un poco más.

Él ahoga los malos pensamientos antes de volver la cabeza y atrapar sus labios en un suave beso. Ella no tiene por qué saber lo que piensa.

-Traeré tu bata para que no tengas frío.- dice sobre sus labios.- Es mejor que descanses, hazlo por el bebé.

-Estoy embarazada no incapacitada.- rebaté ella soltando su mano.- Ron, no tienes que tratarme como una inútil.

Y todo el amor desaparece de sus ojos en un parpadeo.

-No te trato como una inútil, trato de simplificarte la vida.

Hermione se levanta de la cama enojada y se encierra en el baño. No tendría que haber pasado esto y él lo sabe.

-¡Hermione!.- dice golpeando la puerta.- ábreme.

-Déjame sola.- grita ella con la voz quebrada.- No quiero verte.

-Hermione, ábreme la condenada puerta.- pide golpeando con los puños la madera.

Ella no responde y Ron escucha el agua correr en la regadera. Se sienta en el suelo a esperarla por lo que parece una eternidad, pero se sorprende que no fueron más de quince minutos.

-No quería pelear.- dice cuando ella abre la puerta y sale cubierta por una toalla caminando hacia la otra habitación.- Hermione, escúchame.

-Quiero algo de privacidad.

Él puede oír el resentimiento en su voz.

-Solo quiero que dejes de estar enojada.

-Entonces déjanos solos, vete de aquí.

-No voy a irme, quiero que entiendas que solo quiero protegerte. No creo que seas una inútil, pero tu estado es delicado y solo te pido reposar.

-No Ron.- dice ella entre lágrimas.- acabamos de hacer el amor y te comportas como un idiota.

Él se giró saliendo de la habitación.

-¿Sabes? Te doy tu preciado espacio.

(**)

-¿Qué estás haciendo?.- pregunta al entrar la habitación a la mañana siguiente de la pelea y encuentra todas las cabeceras rotas y el suelo cubierto de plumas.

-Miro el patio.- responde sin apartar la vista del vidrio.

-Hermione, ya me disculpe por la pelea anoche ¿Por qué has roto estas almohadas?.

-Las odio. No soportaba verlas.

Él se acerca a ella y la abraza. Con el tiempo ha notado que hace esas cosas solo para llamar la atención.

-No hagas este tipo de cosas, no está bien.

-Me hablas como si yo fuera tu hija, no tu mujer.

Se revuelve bajo sus brazos hasta que consigue liberarse. Ron la observa sentarse frente al espejo y cepillarse el cabello con cuidado.

-Ron si solo vienes a regañarme déjame en paz. Acabo de vomitar todo y no tengo ánimos de escucharte mientras me atacas.

-Quiero que bajes a desayunar, anoche apenas probaste bocado durante la cena.

-¿Para qué quieres que coma? ¡Todo lo vomito! No sé qué hay de mal en mí.

-No hagas eso.- pide quitándole el cepillo cuando comenzó a pasarlo con violencia por su cabello.- Hermione, tienes que comer por el bebé.

-¡Estoy harta de ti Ronald! ¡Cansada de que me pidas esto y esto otro por el bebé! No lo uses como excusa. Me haces parecer una mala madre.- le reclama llorando mientras acaricia su vientre.- Yo amo a mi pequeño hijo.

-Entonces debes alimentarte, ¡Hermione! Reacciona.

Ella se levanta y baja al comedor donde la mesa está servida y toma asiento ante la vista de Ron y comienza a devorar los pastelitos uno por uno. Bebé té con leche sin azúcar y tostadas con queso sin reclamar.

-¿Satisfecho?.- pregunta después de limpiarse la boca con una servilleta.- He comido.

Él no responde.

-No estés enojada.

-No me des sermones ahora Ron, ya comí todo lo que pusiste en mi plato por el bebé. ¿Sabes? Ahora voy a volver a mi habitación y así no tendrás que soportar verme.

Ron la sigue sin darse por vencido. No quiere verla molesta, la energía negativa no es buena para su hijo.

-Salgamos al exterior Hermione, pasemos el día en el jardín. Toma tu sombrilla y acompáñame.

Ella se da vuelta con lágrimas en sus ojos.

-No hagas esto más difícil. ¿No lo entiendes? ¡No soporto perderte! No solo eres mi marido y el amor de mi vida, eres mi mejor amigo Ron. Perderte significa que este muro que hay entre nosotros cada día crece más.

-¿Por qué estás tan enojada?

Puede ver como ella muerde el labio con fuerza.

-Ayer tuvimos relaciones después de estar casi un mes sin contacto, quería hacerte sentir bien, quería sentirme especial para ti, pero ¿Qué recibo a cambio? Nada.

-No hagas drama Hermione, solo detén este berrinche que llevas conmigo. ¿Quieres que te recuerde que hiciste con mi corazón? ¡Yo también tengo derecho a enojarme!

-¡No quiero sentirme utilizada! Quiero que me ames como antes Ron…- ella grita al cruzar la puerta de su habitación y trata de cerrarla.- Ahora vete a revisar papeles, beber tu whisky y déjame sola.

Él sujeta la puerta y entra aunque ella no quiera. ¿Qué tiene que hacer para tranquilizarla? No quiere verla molesta, pero él no puede dejarse pisotear nuevamente. Su corazón duele al recordar que delicados y cariñosos eran en el pasado, y ahora en el presente pareciera que solo están satisfechos si el otro sufre. En parte entiende a Hermione, él deseaba hacerla infeliz antes de enterarse de lo del embarazo. Abandonarla en la estación y no mirar atrás. Olvidarla y besar con pasión a otras mujeres, volver por Jane y tener relaciones con ella hasta que el aroma de Hermione desaparezca de su piel. ¿La seguía amando? ¿Perdonaría su infidelidad? Necesitaba la respuesta de eso ahora, de lo contrario no podría seguirse engañando. ¿Qué sentido tenía seguir intentándolo? ¿Ese pequeño bebé que no conocía merecía esta familia?.

-Vete.- le pide quitándose la bata para quedar solo en camisón y él sabe que quiere descansar.

Su cuerpo esta tan delgado y frágil, con un vientre que apenas se percibe. Su cabello castaño tan indomable como su personalidad esta alborotado y sus labios siguen resecos sin brillo, sin dudas ella no lo está pasando bien.

-Hermione cálmate, esto no le hace bien…

-Al bebé.- le interrumpe.- No soy estúpida Ron, no eres el único inteligente en esta familia.

Sigue tan enojada y él lo sabe.

-No creo que seas estúpida ¿Por qué distorsionas la realidad?

-Ronald Weasley fuera de mi habitación.- dice secándose las lágrimas con el dorso de su mano.- Necesito descansar, no ver tus ojos cargados de repulsión hacia mí. Sé que ya no soy esa mujer que amabas, que mi cuerpo es horrendo y que me odias.

Él enarca las cejas confundido ¿Cómo ella no entiende que el problema no es su cuerpo? Está más delgada de lo normal, pero él nunca la ha mirado con repulsión. Él está molesto porque beso a Viktor y su corazón está dañado.

-Tu cuerpo no es el problema Hermione.

-¡Claro que es el problema! Mírame soy solo huesos y piel ¡soy repulsiva! Siento tanto asco de mí, que no necesito ver tus ojos para reafirmarlo. Soy una puta asquerosa.

-¡BASTA!.- grita molesto.- No vuelvas a llamarte de esa forma tan horrenda.

-¡Tú también lo piensas! ¿Por eso te duele, no? ¡Te casaste con una puta americana! Soy una maldita pe…

Ron no aguanto más y estampo sus labios sobre los de ella con fiereza sin importarle si ella quería responder o no el beso sujeto su cara y profundizo el contacto. La respuesta que buscaba acababa de encontrarla en las palabras despectivas de ella. No soporta escuchar que ella se trate de esa manera, siendo que era tan hermosa y especial.

-Te amo.- dice contra sus labios.- Te amo Hermione Jane Weasley, por lo tanto no tolerare nunca que vuelvas a decir algo así otra vez o me verás realmente enojado.

Ella parece atónita ante esta confesión y él vuelve a besarla sin querer apartar sus labios. Están en medio de miles de plumas sobre el suelo en una habitación que es un desastre.

-Repítelo.- pide contra sus labios.

-Te amo mi querida esposa.

-Te amo Ron, por favor perdóname.- comienza a llorar nuevamente.- Te amo.

-No llores por favor, no…

-Soy como un tren sin rumbo de emociones.- responde riendo.- Te amo.

Él no pudo evitar sonreír.

Bajaron al jardín y Ron sujeto su mano, y ella cargo una sombrilla con la otra para protegerse del sol. Compartieron un almuerzo ligero en la terraza para que ella no se sintiera mal y de pronto Ron fue consciente que lo que más extrañaba de ella era su risa. Y entonces la hizo reír a carcajadas y por primera vez desde que supo que sería papá sintió la necesidad de acariciar su vientre sin que ella guiara sus manos. Levanto la mirada y supo que ella estaba tan sorprendida como él.

-Es la primera vez…

-Lo sé.

Besa sus labios antes de hincarse frente a la silla de ella y llevar sus labios sobre la blusa de Hermione y besar su abdomen.

-Hola bebé.- le hablo en un impulso.- No hagas que mamá se sienta mal por las mañanas ¿bueno?.

-Ron…

Ella nuevamente tenía lágrimas en sus ojos pero está vez eran de felicidad.

-¿Tú le hablas?

-Sí, todo el tiempo.- soltó una risita adorable.- Le digo como me siento y cuanto lo amo.

-Los amo a ambos.- responde antes de besarla.- Realmente lo hago.

(**)

Ese día ha sido particularmente difícil para Hermione.

Ha estado en el baño por horas sin dejar de sentir náuseas y Ron está a su lado para sostener su cabello cada vez que vomita sintiéndose mal por verla en ese estado.

-Ron vete.- pide bajando la mirada.- Por favor vete.

-No.- responde atrayéndola a sus brazos mientras están sentados en un cojín para protegerse del frío suelo del baño.- Voy a quedarme contigo.

Ella llora en su pecho.

-Estoy asquerosa.- le dice.- Te he manchado con vomito. Por favor, vete.

Él acaricia su cabello y besa la coronilla de su cabeza.

-Tranquila, no es nada que no pueda limpiarse.- dice tratando de confortarla.- estarás bien.

Acaricia con delicadeza el vientre de ella y espera que pueda recuperarse para que logre comer algo. La ama, la quiere a su lado y no puede permitirse perderla, él no está seguro de cómo podría seguir sin su esposa. Puede sentir como se arrima más a él en busca de contacto y protección.

-Ron… tengo miedo.- confiesa en voz baja.- No quiero perderlo también, no podría soportarlo.

-Shhh.- dijo antes de mirarla a los ojos.- Nuestro hijo va a nacer Hermione, va a nacer en un mundo sin guerra, sin odio, sin violencia y va a nacer en esta familia que lo amará tanto como pueda. Ya lo verás… los tres vamos a ser tan felices.

Ella le sonrió con lágrimas en los ojos.

-¿Lo prometes?

-Sí.- dijo antes de besarla.

Ella aparto su rostro luego de un momento.

-No hagas eso.- pide secándose las lágrimas.- mi aliento está asqueroso.

-Prometí amarte en salud y enfermedad. ¿Crees que podrás soportar algo en tu estomago? Puedo cocinar panqueques para ti.

-No.- dice enseguida moviendo la cabeza.- No tengo hambre.

-Hermione, hazlo por él. Estoy preocupado, estás demasiado delgada.- dice con delicadeza.

Los ojos de Hermione se abren desmesuradamente y aparta sus manos de su cuerpo tratando de alejarlo. Se levanta del suelo y la ve pararse frente al espejo. Él también se levanta y la observa contemplarse. Su rostro parece tan inocente cuando sus ojos van de un lado a otro mientras se toca por sobre el camisón con restos de vomito.

-No.- dijo rompiendo en llanto otra vez.- no, no puede ser.

-¿Qué pasa?.- pregunta al verla desesperarse de ese modo.

A modo de respuesta ella se quita el camisón quedando en bragas frente a él. Se ve delgada e indefensa como un pajarito entumecido.

-Mírame, me veo…

-Embarazada.- responde acercándose a ella, pero Hermione da un paso atrás.

-No me toques.- pidió cubriendo sus pechos con los brazos.- No quiero que lo hagas.

-Hermione, dime ¿Qué pasa?

-¡Soy horrible!.- se queja.- Por favor, no me mientas y digas lo contrario, soy repulsiva a la vista.

Sus ojos están enojados.

-Eres hermosa.

A modo de respuesta ella camina hasta él y toma sus manos para guiarlas a sus costillas y luego a sus caderas huesudas para que presione con fuerza para hacerse daño. Ron la mira sin apartar los ojos de los suyos, esperando que ella vuelva a él y entre en razón. Minutos después Hermione parece recobrar el juicio y sus manos sueltan a las de él.

-Tengo frío.- le dice bajando la mirada..

Ron la abraza y luego la lleva a la ducha donde se bañan juntos en medio de risas sin que ella vuelva a sentir nauseas. Él la trata con sumo cuidado y la lleva a su habitación en brazos donde se encarga de secar su cuerpo como si fuera una niña.

-Ron, puedo hacerlo yo.- le dice riendo al sentir cosquillas por el roce de la toalla.- déjame ayudarte a ti ahora.

A veces… simplemente un gesto lo puede cambiar todo y Ron lo sabe.

La vida se ha encargado de darle pequeñas lecciones.

(**)

-Es absolutamente enfermo.- dijo Hermione al dejar el periódico al lado del sillón.- Ron ¿Qué clase de mundo es este?.

Él llevaba minutos en silencio sin omitir juicio. Después de leer la extensa información que se compartía al mundo con respecto a los campos de concentración en donde los alemanes detenían a los judíos en Europa todo parece más gris para él. El periódico mostraba imágenes inéditas del genocidio que ocurrió en Auschwitz, hasta Enero del mismo año cuando los soviéticos llegaron a liberarlos. Habían leído y escuchado con anterioridad las cosas que Hitler ordenaba hacer, pero está era la primera vez en que ellos dimensionaban la magnitud de todo el daño que se había provocado. Millones de personas asesinadas de manera cruel, y a pausa. Asesinados con sadismo, muertos en cámaras de gas, de hambre, frío y de otras maneras tan crueles que cuesta imaginar en que cabeza puede pasar algo así. ¿Por qué nadie hizo nada? ¿Por qué el mundo no le detuvo antes?.

-Ron ¿Me escuchaste?.

-Sí, lo hice. No sé cómo responderte eso.- medito unos segundos antes de proseguir.- Pero no es culpa del mundo Hermione, no se puede englobar a todos por los errores de algunos. Las personas malas y crueles no están solo en Alemania o Japón, de eso estoy seguro. Estoy seguro que muchos alemanes estaban prisioneros de pensamiento y eso envenena el alma.

-Lo que hicieron con esas personas… Ron ¡Con los niños!

-Lo sé, es terrible. No puedo dimensionar todo el dolor que esto provoca.

"Asco" era la palabra que mejor describía lo que sentía al pensar en los nazis y su enfermo pensamiento. ¿Lámparas con piel humana? ¿Cabezas reducidas? Entre otros cientos de atrocidades en contra de las personas que retenían en los campos de concentración, entre judíos, gitanos, comunistas, homosexuales y todo aquel que encontraban inferior. Ron no puede creer que esto haya realmente ocurrido, por el odio y el racismo.

-Esto me pone triste.- dijo Hermione cerrando el periódico.- Es horrendo, no puedo seguir.

-Tranquila Hermione, estoy aquí.- la cobija en sus brazos, aun saboreando ese amargo sabor que tiene la verdad sobre las atrocidades que desconocía, así como muchos.

Hermione sujeto su mano y la llevo a su vientre.

-Me alegra que él llegue a un mundo diferente.

No pudo evitar darle una sonrisa esperanzadora.

-Lo sé, todo estará bien ahora. Te lo prometo, el horror ya paso.

Pero Ron no está ni cerca de dimensionar como pueden acabar las cosas.

(**)

Junio 1945

Se encuentra con Charlie y le golpea con furia sin piedad. Recuerda a Hermione, su hijo que no pudo nacer, todo el sufrimiento y dolor que le ha provocado que no le importa nada, solo necesita abalanzarse sobre ese hombre que tiene frente a él y estamparle un golpe para que de alguna forma pague lo que siente.

-Me equivoque con respecto a tu esposa.- dijo Charlie venenosamente sobándose la cara.- era más divertida de lo que esperaba. La pequeña muñeca de porcelana finalmente se rompió.

-¡Eres un malnacido hijo de puta!.- dijo Ron con ira lanzándolo al suelo de un golpe.

Ya nada importaba, si podía matarlo ese día lo haría sin sentir culpa. Charlie no merecía compasión, perdón, ni nada. Charlie era un demonio, que él debía detener.

-Es muy traviesa y sucia.- se mofó desde el suelo su hermano sobándose la quijada donde le había golpeado.- No es más que una puta americana.

-¡Cállate!.- grito Ron volviendo a golpearlo.- Cállate maldito enfermo. ¿Con cuantas mujeres más hiciste esto? Eres un desgraciado.

-Te lo advertí Ronald…- dijo riendo con sangre saliendo de su boca.- Hiciste esto tan emocionante y logre romperla. Yo siempre lo consigo.

Ron lo golpeo con sus puños y luego dándose cuenta que no era suficiente lanzo patadas contra su cuerpo.

-¡Eres un malnacido! Escoria.- le gritó para sacar la rabia que sentía.- Voy a detenerte.

No podía pensar en Hermione y la promesa que le hizo de no matar a Charlie, pero sabe en su corazón en ese momento que no puede cumplir con su promesa. No puede dejar salir al mundo a un sujeto como él. Si es necesario condenar su alma y su vida entera por un bien mayor, lo hará. Siempre ha sido así. De lo contrario ¿Por qué fue a la guerra?. Él sabe qué consecuencias tienen sus actos y las acepta con resignación, ya nada importa. Él lo detendrá de una vez por todas.

-Me gusto romperla pedacito a pedacito… una puta como ella no merece nada. Y solo verte hoy me dejo claro que no fuiste capaz de restaurarla.- dijo con sangre en la boca.

-¡CALLATE HIJO DE PUTA! ¡VOY A MATARTE!

Jamás en su vida pronuncio palabras con tal determinación. Ya no tiene miedo, ya dejo de ser ese niño asustado del pasado.

Le propino patadas en el estómago y los testículos sin sentir placer o algún sentimiento de conformidad al escucharle suplicar que deje de golpearle. Cuando Charlie ya no se movió se hinco junto a su cuerpo y golpeo su cara una vez más antes de presionar sus manos contra su cuello con ímpetu hasta que dos pares de fuertes brazos lo alejaron del cuerpo inconsciente de su hermano.

Todo pasó en cámara lenta ante sus ojos. Vio como Bill inútilmente movía el cuerpo de Charlie para hacerle reaccionar de alguna forma, pero nada paso, mientras que Harry parecía angustiado cuando sacudió su brazo.

-Ron… ¿Qué hiciste?.

-Equilibre el mundo Harry… A mi manera.

Despierta completamente asustado. Enciende la lámpara y puede ver el rizado cabello de su mujer a su lado y no duda en acariciarle, Hermione se remueve un poco antes de despertar.

-¿Qué hora es?.- pregunta con voz pastosa fregándose los ojos.

-Cerca de las cinco.

-¿Qué paso?.

-Nada.- miente aún con el corazón bombeando con fuerza sobre su pecho.- Vuelve a dormir.

Ella se sienta sobre la cama y lo abraza.

-Tranquilo, fue solo una pesadilla mi amor.

Los papeles se invierten y él otra vez está de regreso en 1943.

Acaricia su cabello y el permite que ella mitigue su dolor.

Se siente en casa.

(**)

-Estoy nerviosa.- dice Hermione a su lado en la mesa del hotel donde esperan almorzar con sus padres.- Ron ¿Y si no llegan?

-Van a llegar.- responde él sujetando su mano sobre la mesa.- solo tienen un leve retraso.

Llevan media hora esperando sentados y los Granger aún no dan señales de aparecer.

-¿Les llamaste para confirmar, verdad?.

Le ha hecho cuatro veces esa misma pregunta en lo que lleva el día.

-Ellos lo hicieron. Hablé con tu padre.

Diez minutos más tarde el mesero vuelve a preguntar si ya quieren ordenar o desean esperar más.

-Denos unos minutos.- pide Ron al ver la ansiedad en el rostro de Hermione.

Después de una hora y media de esperar, él no tiene el valor de decir en voz alta la cruel verdad que está presente en el ambiente. Los Granger no llegarán a almorzar con ellos, ni tampoco a platicar de cómo va su vida y sobre todo, cómo va el embarazo de Hermione. Su esposa lleva veinte minutos leyendo la carta para decidir qué comer, pero él sabe que solo es para distraer su mente de la tristeza. Ella estaba emocionada de verles hoy.

-Quiero comer salmón con salsa blanca.- dice finalmente.- ¿Qué ordenaras tú?

-Bistec con algún acompañamiento.

Almuerzan en silencio y Ron siente que realmente podría golpear al padre de Hermione por hacerles algo como esto. Solo jugaron con la ilusión de su esposa, solo quisieron castigarla nuevamente, porque tal vez su padre se equivocaba al decir que las mujeres como Hermione no olvidan… ahora él es consciente de que realmente los que no olvidan son las personas como los padres de ella.

-Podría comer otro postre.- dice al verla jugar con su tiramisú sin querer tocarlo. Tal vez para prolongar el almuerzo y que así lleguen sus padres.- ¿Quieres ordenar otra cosa?

-Voy a comer solo esto.- responde sin levantar la mirada.

-Hermione en serio pide otra cosa.- le anima él.- ¿No te gustaría comer una tarta de frambuesa con cremas? Sé cuánto te gustan.

Su esposa sigue sin comer bocado y él llama al mesero para ordenar tartas de frambuesa de todas formas. Cuando llegan, él lleva una cucharada a la boca de ella esperando que la pruebe.

-Ron, tú la ordenaste. Yo voy a comer mi tiramisú.

-No juegues con la comida.- pide exasperado.- No les des en el gusto, por favor.

Hermione finalmente abre la boca y come el postre que él le ofrece.

-Bueno ¿no?

-Sí, ¿Es mi impresión o está más acido de lo normal?

Él lo prueba y no encuentra nada fuera de lo común.

-No.- luego llega a una conclusión.- Debe ser por tu embarazo.

Ella acaricia su vientre y sonríe por primera vez desde que se sentaron a la mesa.

-Creo que no le gustan las fresas.

Ron acaricia su mejilla.

-Hemos creado a un pequeño extraño ¿Cómo no puede gustarle tu fruta favorita?

-No lo sé.- responde divertida.

Cuando vuelven a la habitación lejos de las demás personas, ella lo estrecha en un abrazo en el sillón y rompe en llanto diciendo que sus padres no la perdonaron y que nunca lo harán. Que ella creía que su hijo podría significar algo para ellos.

-Hermione, solo nos tenemos el uno al otro y ahora a nuestro hijo.- dijo él mirándola fijamente.- El resto no vale la pena.

Ella asintió y lo guío de regreso a la cama.

-Vamos a descansar ¿sí?.- pidió entre sus brazos.- Nuestro bebé se lleva todas mis energías.

-Está bien.- respondió besando su frente.- Te despertaré para beber el té. No te saltarás ninguna comida.

Hermione asintió con pereza antes de acomodar su cabeza en su hombro.

Habían cenado en el comedor del hotel algo liviano y él había tratado de hacerla sonreír a pesar de la tristeza que seguía latente en ella. Antes de subir el recepcionista había llamado a su esposa para entregarle un mensaje y él no pudo evitar apretar los puños al pensar que los padres de Hermione habían tenido el descaro de excusarse con ella después de lastimarla. No quiso preguntar nada, esperando que ella fuera quien le contara, pero como eso no ocurrió se durmieron luego de una breve charla.

No sabía qué hora era cuando despertó al escucharla llorar más fuerte nunca en el baño y enseguida pensó en su hijo. Su corazón pareció detenerse al darse cuenta cuanto amaba a ese pequeño bulto en el vientre de su mujer y por nada del mundo quería que algo malo le pasara.

-Hermione.- gritó golpeando la puerta.- Amor ¿Estás bien? Ábreme.

-No, no puedo.

-¡HERMIONE!.- bramo al darse cuenta que ella seguía llorando desesperada sin moverse.

-Ron, no puedo.

-Voy a tirar esta puerta.- gritó desesperado.- Ábreme ahora.

Después de unos segundos ella le abrió la puerta, no tenía sangre sobre su pijama, ni vómito, solo el cabello alborotado y los ojos hinchados por las lágrimas, además se dio cuenta de que llevaba un papel en la mano.

-¿Qué ha pasado? ¡Me diste un susto de muerte! Creí… pensé en el bebé.- no tenía coherencia en sus palabras por los nervios.

-Nada.- respondió ella alejando la mano con el papel tras su espalda.- estoy bien. Vuelve a dormir.

-¿Qué escondes?.-

Ella abrió los ojos asustada y Ron le quito el papel.

-No, por favor no. Ron, no…

Leyó la misiva pensando que era algo de sus padres pero se equivocó.

Hermione:

El plazo se ha acabado, o te regresas a América conmigo o voy con tu marido y le cuento todo lo que hicimos juntos esa tarde en el hotel. Tengo pruebas y él no te perdonará y todo acabará por las malas.

Te espero en el hall a las 20:00hrs mañana jueves sin falta. Prometo hacerte feliz por siempre, también al bebé.

V.

-¿Qué es esta mierda?.- pregunto enojado sintiendo como la rabia lo invadía.- ¿Qué significa esto?

-Viktor sabe que estamos aquí.- respondió llorando completamente asustada.- Yo no se lo dije. Ron, tienes que creerme. No sé cómo me encontró.

Ella estaba histérica, totalmente asustada.

-Quiero que me expliques esto Hermione. ¿Qué hiciste con él? Me dijiste que solo fue un beso.

Su esposa no levanto la mirada.

-Hermione ¡Joder! Háblame ¿Qué hiciste con él?.- pidió gritando.- Dime ¿Por qué mierda se cree con el derecho de extorsionarte?

Ella seguía sin hablar.

-¿Follaste con él?.- No, esto no podía ser real. Él quiso creer que solo había sido un beso.- o me lo cuentas ahora o escucharé la versión de Viktor y la creeré toda. Tú eliges.

-No.- respondió con un hilo de voz.- pero trate de hacerlo.

Ron apretó los dientes.

-¿Qué tanto le dejaste hacer?. Lo quiero oír todo.

Fueron los minutos más tensos, creyó que todos los problemas se habían ido, y ahora estaba furioso con ella, tan furioso tras cada palabra que escuchaba. Hermione terminó su relato y él estaba decepcionado de ella.

-Suficiente.- pidió cabreado.

-No pasó nada más.- dijo ella tratando de calmarlo.- es la verdad mi amor.

-Has vuelto a traicionar mi confianza otra vez Hermione.- dijo él dándole la espalda.- Dime ¿Por qué lo haces? Te dije que no quería más mentiras. ¿Qué tengo que decirte para que cumplas?.

-No fueron mentiras.

-Los secretos igual cuentan. ¿Fuiste su novia? ¡Hermione! ¿Cómo pudiste mentirme así? No puedo creer que viví una mentira contigo y Harry y mi familia otra vez tenía razón acerca de tus padres.

Y acerca de ella también. Era la triste verdad.

-Yo lo siento tanto…

-Me has dañado el corazón.- dijo él con pesar.- Sí tan solo hubieras sido honesta siempre todo hubiera sido diferente entre nosotros. Yo hubiera ido a rescatarte a américa, hubiera luchado por ti una vez más. Pero claro… ¿qué recibo a cambio? Mentiras, solo mentiras.

-¡Lo hice por mis padres!

-¿Qué padres? ¿Esos que trataron de venderte al mejor postor? ¿Esos que te dejan olvidada por un año? Estoy decepcionado por ti, y creo que Viktor está en su derecho de estar confundido. ¿Huir con él? Lamento haberte hecho sentir tan miserable para que le cuentes nuestra intimidad a un extraño.

-Ron te amo.

Él negó con la cabeza.

-Esa clase de amor solo nos ha lastimado a ambos.

(**)

-Viktor.- dijo al llegar a la mesa donde el búlgaro bebía vodka sentándose frente a él.- ¿Sorprendido de verme? Hermione ha leído la carta y dice que agradece tu oferta, pero la rechaza.

-¿Qué haces aquí?.- preguntó con tono brusco.

-Soy el mensajero.

-¿Qué le hiciste a ella? Herrrmione me ama, quería venir conmigo.

Vio las cartas perfectamente ordenadas al lado del vaso de Viktor y supo enseguida de que se trataba de las pruebas que decía tener.

-Toma.- le extendió un sobre amarillo.- Todo lo que mi esposa te debía esta en ese sobre, junto con su última carta.

Viktor sonrió burlesco.

-Puedes conserrrvarlo, Hermione me ha hablado de su situación económica.

-¿Sabes de quien soy hijo, no?.- pregunto Ron devolviéndole la sonrisa burlona.- Sí, tú sabes muy bien quien soy Viktor Krum.

-El hijo desheredado de Arthur Weasley, todos los saben. Un parria, eres escorrria.

Ron sonrió.

-Puedo ser mucho más que eso Viktor Krum.- acercó su rostro a él y lo miro intimidadoramente.- Vuelve a mandarle mensajes a mi esposa y no responderé como un caballero. Por Hermione y su bienestar soy capaz de todo y si sigues merodeándola con amenazas, voy a encargarme de silenciarte.

-¿Me estás amenazando?

-Sí y espero que te grabes el mensaje. A mi esposa no le tocarás ni un cabello ¿escuchaste?

-Le he tocado más que eso.

Ron sintió como un volcán crecía en su pecho.

-Se acabó el jueguito Viktor, Sí tú intentas ser como Charles Augustus Milverton con tus sobornos, Yo seré Sherlock Holmes y voy a detenerte. ¿Escuchaste? Juro por Dios que lo haré.

-No sé de qué hablas.

-Hermione me lo contó todo, no creas que estaría aquí si ella no lo hubiera hecho. Se acabó tu chantaje barato.

-No pudo contarrrte todo.- dijo con arrogancia.- No le perdonarías nunca.

-Solo Dios perdona Viktor, solo Dios. Ahora déjala en paz.

-Ella me busco, ella me rogo venirrr. Herrrmione está interrresada en mí y lucharrre por ella.

-No harás tal cosa Krum.- dijo él perdiendo la paciencia.- No volverás a acercarte a ella. Hermione es mi mujer ¿escuchaste? Hemos pasado por mucho y tú eres lo creas o no, el menor de mis problemas.

Viktor apretó la mandíbula y le miro con furia en los ojos.

-Estoy enamorrrado de ella, lo que tú digas no cambia nada.

-¿Esto es para mí?.- dijo estirando su mano para agarrar las cartas y telegramas que Viktor llevaba.- Gracias por el gesto, las leeré más tarde.

-Dámelas. Son mías.- dijo con brusquedad, pero Ron fue más ágil y las guardo en el bolsillo interior de su chaqueta.- Herrrmione las escrrribió para mí.

-Son tu prueba final Viktor, no voy a dejar que te marches de aquí con ellas. El soborno llega a su fin, acabo de quitarte la ventaja.

El búlgaro se levantó de la silla y él lo imito.

-Podrás quedarrrte por ahorrra con Herrrmione, perrro algún día volverrra a mí. Soy su verdaderro amorr.

-Búscate a otra mujer Viktor, y espero que tomes mi consejo. Hermione no volverá a verte jamás, ni te responderá ninguna carta por mucho que nos contactes, ella ya eligió.- dijo con calma que no sentía.- Me eligió.

El búlgaro tensó la mandíbula y parecía un dragón que echaba fuego. Lo miro fijamente, antes de darle una sonrisa desagradable.

-Ella durrrmió conmigo porrrque lo deseaba.- dijo antes de tomar el sobre que seguía en la mesa para guardarlo. Ron sabía que no lo hacía por el dinero, sino que por la última carta escrita por Hermione para él.- No lo olvides nunca. Ella respondió mis besos y mis carrricias por amorrr.

-No lo hizo por amor y lo sabes. Sí dices conocerla tan bien sabrías que ella no estaba en sus cabales.- apretó los puños conteniendo la ira que sentía.- Pero te dejo pensar y soñar lo que quieras, al final del día el que hará el amor con ella y besará sus labios seré Yo.

Viktor lo miro con disgusto.

-No la merrreces. Ella merece a un verdaderrro hombrrre.

-Tú solo procura no olvidar mi amenaza y no te vuelvas a acercar a Hermione y nuestro hijo.

Parecía que Viktor en cualquier minuto iba a escupir fuego o golpearlo.

-Ella también me amo.- dijo dando media vuelta.- No lo olvides.

-Solo vete de una vez.

Viktor se marchó del lugar sin darle una mirada final. Él en cambio camino hasta la barra y solicito un whisky doble sintiendo como le temblaban los puños por la ira contenida.

Había liberado a Hermione de la extorción.

Pero no se sentía un héroe como Sherlock.

Estaba completamente destrozado.

(**)

Pasan dos días después del encuentro con Viktor casi en completo silencio. Ron mata el tiempo bebiendo mirando por el balcón y Ella en cama haciendo reposo. Desde que él le sonsaco la verdad por teléfono a Christopher Granger sobre su falsa visita solo para darle la información a Viktor, su esposa parece más frágil que antes. Él no quería decírselo, pero en un arranque de rabia termino por gritárselo para terminar una discusión y ahora se arrepiente del daño causado.

-Vas a enfermar.- dice Hermione abriendo la puerta que daba al balcón antes de sentarse a su lado.- has estado mucho tiempo aquí.

-Solo quería tomar aire.- responde sin mirarla.

Tiene miedo de ver en sus ojos las palabras que acaba de leer en las veintiséis cartas y telegramas que Viktor tenía en su poder. Una forma lenta de torturarse al saber lo que ella pensaba de su matrimonio desde el comienzo. Parece que esos secretos que ella de aferraba en esconder era mejor haberlos dejado guardados y así él jamás se habría enterado de esas verdades que marchitarían su alma.

-¿Cuánto tiempo nos quedaremos aquí Ron?.- pregunta entrelazando esos pequeños y suaves dedos entre los suyos.

-El tiempo que sea necesario Hermione, ni un día más.

Puede ver como un par de golondrinas revolotea entre las masetas antes de volver a sus nidos en algún piso de aquel hotel donde se alojan. Y piensa en que a él le gustaría ser libre como un pájaro y poder volar lejos si las cosas van mal.

-Ron, no quiero que sigas bebiendo.

-No es asunto tuyo Hermione.- responde soltando su mano.- No es asunto de nadie si bebo o no.

Sabe que cuando está en problemas o en medio de tensiones el alcohol parece ser su única salida.

-Ron, prometiste que lo dejarías por el bebé.

-Bueno, si sigues tratándome como una mierda de hombre no tengo otra salida ¿verdad?

-No quería que te enterarás de esas cartas, cuando las escribí no estaba bien.

Ron se moja los labios antes de continuar.

-Querido Viktor, Ron es un fastidio. Últimamente creo que haberte dejado ha sido el gran error de mi vida.¿Quieres que continúe?

Ella niega con la cabeza efusivamente.

-Solo quiero que olvides, no debiste leerlas.

-Debía hacerlo, así entiendo hasta qué punto eres capaz de llegar.- da media vuelta y entra a la habitación.

-No voy a volver a pedirte perdón porque no tengo por qué hacerlo.- le encara ella.- ¿Escuchaste? No voy a volver a tocar el tema, porque para mí el asunto de las cartas llega hasta aquí.

-Sí claro. Hagamos todo a tu manera ¡oh! Divina diosa Hermione, que honor tengo que te hayas fijado en alguien tan simple, testarudo e inmaduro como yo. Debemos canonizarte por tener que soportarme.

Ella abofetea su cara con fuerza.

-No te burles de mí, ya tengo bastante.

-Yo tengo bastante de ti Hermione, estoy aburrido de tener que tolerarte ¿escuchaste? ¡Estás completamente loca! Y esto no tiene nada que ver con lo que paso cuando fui a la guerra. Eres igual de neurótica que tu madre, todo lo malo de tus padres lo heredaste.

-Cállate.- responde golpeando nuevamente su rostro.- Ron ¡Cállate!

-Ya me he callado bastante, estoy aburrido de ti y tu pose de espectro que sufre. ¿Sabes? Me lastimas Hermione, todo tu odio y desprecio siempre me llega a mí, me tratas horrible, trataste de acostarte con Viktor ¿Cómo quieres que me sienta? Necesito hablarlo. Tus padres no son más que unos idiotas que trataron de venderte ¿Quieres la verdad? La verdad duele, pero es mejor que seguirnos engañando.

-No hables de mis padres.

-Voy a hablar de ellos, porque se me da la gana. Los odio Hermione, están tan equivocados con respecto a cómo se debe ser padres, ellos solo te lastimaron toda tu vida, pero no quieres reconocerlo.

-No… no sigas.

Ron la atrajo a su cuerpo, pero ella se alejó.

-Ellos me aman Ron, ellos son mis padres.

-Vaya forma de demostrarlo.

-¡Cállate! No quiero escucharte. Te odio.

-El sentimiento es mutuo en este momento, ¿sabes qué? Voy a salir un momento.

Camina en busca de su abrigo y un par de libras para bajar al bar, pero cuando llega a la puerta la voz de su esposa lo detuvo.

-Ron.

-Ahora no Hermione.- respondió sin girarse.- Estoy cansado.

-Sí sales por esa puerta nos pierdes a ambos.

Su corazón dio un brinco y entonces la vio. Ella tenía lágrimas en los ojos y contra su vientre tenía el cuchillo con filo que le habían traído para cortar carne al almuerzo. "Estúpido" Se recrimino mentalmente al darse cuenta que había dejado un arma mortal al alcance de su deprimida esposa ¿Cómo había llegado a ese punto? Solo quería descargar la tensión que cargaba dentro de su corazón, pero nunca pensó que ella se iría a los extremos. Hace ya seis meses había evitado que se cortara las venas cuando ella despertó una noche y se había encerrado en el baño a llorar. ¿Podría salvarla nuevamente?

-Her… Hermione… ¿Qué haces?.- las palabras salieron con dificultad de su boca.

-Te lo dije Ron, si un día me dejas voy a matarme. No estoy jugando.

-No te estoy dejando, solo iba a bajar un momento. Suelta eso, no lo hagas.- rogó sintiendo que sus piernas le fallaban.

Él se acerca, pero ella da un paso hacia atrás.

-Sí te acercas solo un poco voy a clavarme esto.- dijo llorando histéricamente y él pudo ver como sus manos tiritaban.

-Hermione no lo hagas.

-Bebé no te preocupes, que papá no dejará que nos pase nada ¿Verdad Ron?.- Acaricio su vientre sin apartar la vista de él.

-Sí. Hermione, ¿Te parece mejor si bajas eso?.-La voz le sale rasposa.

-Vas a callarte un segundo y te sentarás en ese sofá.- dijo señalando uno.

-Baja ese cuchillo.- ruega.

-¡Cállate!.- ella está histérica. No es su Hermione, no sabe quién es esa persona que le mira con rencor.

Se sienta en el sillón observándola. Pasan los segundos y su mujer sigue sosteniendo el cuchillo contra su vientre mientras llora desconsolada.

-¿Me amas Ron?.- pregunto secándose las lágrimas.

-Te amo Hermione.

Ella sonrió sin dejar de aflojar el cuchillo.

-¿Por qué debo ser la única que luche para que esto funcione?.- le cuestionó.

-Hermione, no hagas esto.

-Te amo, te di mi corazón pero nada es suficiente. ¿Qué debo hacer Ron para que me mires como antes?

-Ser mi Hermione.

-Soy tu Hermione, siempre lo he sido.- dijo con voz ahogada.- Quiero que te comprometas con esta familia Ronald y no vuelvas a engañarme, me duele.

Ron negó con la cabeza.

-¿Qué estás diciendo? ¡Jamás te he engañado! Nunca dormí con nadie más Hermione, créeme. Solo existes tú para mí.

-No importa lo que hiciste.- dijo ella con calma.- te perdono porque te amo. Pero no lo hagas otra vez. Yo igual he cometido errores con Viktor, sé de lo que hablo.

La ira le hizo empuñar sus manos.

-Estoy cansado, parece que ni siquiera me conoces.- pero al ver sus ojos heridos se arrepintió enseguida.

-Te creeré, no vuelvas a fallarme.- se acercó a él sin soltar el cuchillo.- ¿Puedes ver lo buena esposa que soy? Siempre me preocupo por tu bienestar.

-Deja ese cuchillo al lado Hermione.- pidió estirando su mano para alcanzarla.- Ven y siéntate conmigo.

-¿Quieres hacerme el amor?.- pregunto ella en voz baja.

Ron hizo el amago de levantarse, pero ella negó con la cabeza.

-Quédate quieto.- pidió retrocediendo asustada empuñando el cuchillo contra su abdomen.- Hazlo por nosotros.

-El bebé no merece que lo amenaces con eso.

Ella bajo la mirada.

-¿Crees que soy una mala madre?

-No.- negó enseguida.

-Soy una buena esposa y una buena madre, entonces ¿Por qué me odias?

-No te odio, Te amo. ¿No lo ves? Si reaccione así es porque ¡Estoy celoso de Viktor! Tan celoso, porque tú eres mía, solo mía.- dijo con nerviosismo sintiendo como le temblaban las manos.

-¿Hablas en serio?

-¿Por qué lo dudas?.

La vio botar el cuchillo antes de sentarse a horcajadas sobre sus piernas y comenzó a besarlo.

-Mi amor, no soy solo tuya.- dijo guiando las grandes manos de Ron a su vientre.- También pertenezco a este pequeño bebé. ¿Me amas?

-Te amo.

Ron tenía náuseas de la situación, por lo forzado que se dio todo, pero de todas formas sujeto su cintura con cuidado para acercarla a su cuerpo, la escucho sonreír mientras besaba el lóbulo de su oreja y no la aparta cuando ella otra vez lo besa con fiereza y pasión.

-¿Por qué lloras?

Solo entonces Ron se dio cuenta que había lágrimas en sus ojos. Se las quito con el dorso de su brazo.

-Solo bésame.- pidió cerrando los ojos queriéndose perder en la agradable sensación.- quiero que me beses.

Hermione respondió gustosa entrelazando sus manos detrás de su cabeza.

-Te amo más que a nada Ron.- dijo muy bajito en su oreja.- No se lo digas al bebé.

Él no pudo evitar esconder la cara en el hueco de su cuello para que Hermione no le vea llorar. ¿Quién era ella? Odiaba esa versión de su esposa, esa versión cruel y manipuladora. Escuchaba como ella reía satisfecha luego de besarle, pero él ya no quería abrir los ojos.

-Dime cuánto me amas.

-Te amo más que a mi vida Hermione.

-¿Ves? Cumplí con mi palabra.- dijo ella besando la punta de su nariz.- Aunque estabas perdido te hice volver a mí.

Su mujer toma sus manos y las lleva a su vientre que poco a poco comienza a notarse debajo de la blusa. Acaricia con cuidado a la pequeña vida que cobija ahí abajo y apretando la mandíbula se abstiene de apartarla o gritarle, quiere recuperarla, traer de regreso a la adorable mujer que lo conquisto con sus ojos chispeantes una noche bajo la luna. No a esta mujer que está a horcajadas sobre sus piernas y que inicio una charla sobre El conde de Montecristo después de una horrible pelea donde amenazo la vida de su hijo.

-"Siempre habrá labios que digan una cosa mientras el corazón piensa otra", Lo dijo Edmond Dantès ¿Lo recuerdas?.- pregunto con interés acariciando su pelirrojo cabello.- Quiero saber que dice tu corazón Ron con respecto a mí.

-Dice que te ama.

-No mientas.- repuso ella enseguida.- Debe decir algo más.

-Hermione solo dice que te ama…- miente.

-El mío también te ama Ron, te ama tanto.

Ella lo besa con ferocidad mientras se mueve haciendo chocar sus caderas de manera sugestiva.

-Hermione detente por favor.

Ella a pesar del rechazo sigue sonriendo. Se ve completamente feliz.

-Solo estaba jugando contigo Ron.- dice acariciando su mejilla.- Amo a mi bebé, no lo pondría en peligro ¿me crees mi amor? Yo solo quería arreglar este asunto contigo.

-No vuelvas a hacerlo.- pide sintiendo que la estabilidad de su vida y la cordura de ella es como una torre de cartas, que a la mínima brisa se desmorona. Él no quiere esta vida de sufrimiento, no la merece.

-Era solo una broma ¿soy una buena actriz, verdad?.- pregunta antes de besarle.- Te amo.

Ron la mira a los ojos y no la reconoce.

-Sí tú lo dices.

Se quedan en silencio.

Él ya no quiere seguir en esa habitación y esa misma noche se mudan a otro lugar.

(**)

Sujeta su mano mientras caminaban por la calle. Saca el pequeño papel que tenía en su bolsillo para comprobar la dirección antes de detenerse en una casa en particular.

-¿Ron?.- pregunta ella confundida.- ¿Qué sucede?

-Ven, Hermione. Entra conmigo.

Había hecho una cita para Hermione y él realmente creía que podría ser de ayuda. Era hora de tomar el asunto en sus manos sin consultarle, era hora de sacarla del pozo de miseria en el que vivía. Llevaba dos días sin apartar la mirada de ella desde que intento atentar contra su vida en un arranque de rabia. Nadie podía enterarse de eso, por lo mismo necesitaba a alguien de confianza para tratarla. No podían diagnosticarla a tal punto que una lobotomía cerebral sea la solución, él había visto como quedaban las personas luego de esas operaciones cuando hizo su pasantía en psiquiatría.

-¿Qué hacemos aquí?.- pregunta nuevamente llevando una mano a su vientre para acariciar a la pequeña vida que cobijaba allí.

Él no respondió y la guio al interior donde se encontró con el hombre.

-Ronald Weasley, estoy feliz de volver a verte.- le saluda amablemente.- ¿Va todo bien?.

-Sí, gracias por preguntar. Ella es Hermione, mi esposa.

-Buenos días.- saluda ella con timidez.

-Buenos días, soy Albus Dumbledore. Yo ayude a Ron con su Trastorno por estrés post traumático, cuando regreso de Italia.

Hermione le envió una mirada asustada y apretó su mano.

-Ron…

-Shh.- dice atrapándola en un abrazo.- tranquila.- miro a Albus que contemplaba la escena en silencio.- ¿Nos das un minuto?

-Por supuesto.- respondió alejándose a la otra habitación.

-Ron, no por favor.- pide llorando sobre su pecho.- no puedo hacer esto.

-Claro que puedes, solo debes intentarlo. Sí quieres puedo entrar contigo.

-No, por favor no.- lloró abrazándolo con fuerza.- No quiero que escuches nada.

-Tranquila, estaré aquí cuando todo acabe. No me moveré.

Hermione se limpia las lágrimas antes de darle un beso en los labios.

-Está bien.

Él la ve desaparecer detrás de las puertas y se sienta en aquel sillón viendo a la secretaria revisar papeles y atender consultas de las personas que entran. El tiempo pareciera que transcurre tan lento que hojea un par de revistas antes de ver salir a Hermione con una tímida sonrisa en los labios antes de despedirse del psiquiatra.

-Nos vemos el martes.- le dice.

-Sí, gracias.

Ron se despide de Albus antes de tomar su mano y caminar afuera. No quiere hacer preguntas, espera que ella sea quien quiera compartir la información.

-No me pregunto nada de esa noche.- le dice al doblar la esquina.- fue una conversación bastante cómoda.

-¿Cuándo tienes que volver?.- pregunta tratando de no presionarla.

-El martes a las once.

Él no puede evitar sonreír tibiamente.

-Estoy orgulloso de ti Hermione Jane Weasley.

-Gracias por todo Ron, tú has sabido esperar por mí.

Ron apretó su mano con cariño.

-Vamos a salir adelante, tenemos que hacerlo.

(**)

-Hermione creo que deberías descansar.- pide al verla removerse inquieta por la habitación.- Ven recuéstate un momento.

-No quiero.- dice molesta apretando los puños.-¿Por qué quieres volver a ver a tu padre?.- Quédate conmigo, él no lo merece. Ya hablamos de esto y sobre el pasado.

-Amor, vuelve a la cama. No gastes tu energía.

Ella se quita los zapatos y camina con furia antes de botarse sobre el edredón.

-¿Feliz?.

Ron la observa desde los pies de la cama y se recuesta a su lado para mirarle fijamente. Entiende porque ella está enojada, han acordado que están solos en este mundo y de pronto Arthur le pide que le visite una última vez y él realmente quiere ir.

-¿Es necesario que lo merezca? Soy diferente a él, esto lo hago por mí.

Su esposa había estado tan bien durante tantos días desde que comenzó su terapia con Albus que se sorprende nuevamente de su arranque de último minuto.

-Al bebé no le gusta que nos dejes solos.- dijo llevando sus manos al vientre.

-Solo es por un par de horas, por favor Hermione. Lo necesito.

-Siente.- dice sujetando su mano para guiarla a su abdomen que poco a poco crece.- Es nuestro bebé, solo tuyo y mío.

Él tiene una sensación extraña. Hermione no actúa normal otra vez.

-¿A qué hora volverás?

-No lo sé, sobre las cinco.

-Vuelve a beber té conmigo por favor.- pidió con sus ojos tristes.- Me siento sola, extraño a mis amigas.

-¿Qué te parece si invitamos a Luna? Puedo pasar al hospital… hace mucho no la vemos.

-¡No!.- dice enseguida sobresaltándole.- No quiero verle, por favor. Solo te necesito a ti.

-Bueno, está bien.- se acercó a sus labios para rosarlos suavemente.- te amo Hermione.

-Te amo Ron… como tú me amas. El resto no importa, ya lo hemos acordado.

Ron acaricia su vientre y puede ver como ella sonríe enseguida. Ama verla con esa sonrisa en los labios.

-¿Quieres dormir?.

Ella niega y lo abraza apegándose a su cuerpo.

-Ron… no vayas por favor.- dice sobre su cuello.- No quiero que vuelvas a verle. Él solo me hizo daño, como toda tu familia.

-Ellos ya no son mi familia Hermione, tú y nuestro bebé son todo lo que tengo. Creí que lo sabías.

Su esposa levanta la cabeza para mirarle.

-Entonces no vayas, no tienes que dar un paso atrás. He aceptado seguir aquí en Londres solo por ti Ron, pero sabes que toda la infelicidad está aquí. No vayas por ese camino.

-Hermione… hay cosas que no te he dicho y prefiero que sigan así.- pudo ver como sus ojos relampaguearon en busca de respuestas.- Pero necesito ver a mi padre una última vez por favor.

Ella lo retuvo en sus brazos.

-Por favor, no vayas. Te lo ruego.- pidió con lágrimas en los ojos.- haré cualquier cosa, pero no vayas.

-Amor, mi hermosa Hermione.- dijo besando su frente.- Necesito verlo y aclarar todo antes de que se vaya con las respuestas que me debe.

Ella sollozo sin poder contenerse.

-Te amo, no quiero que él te ponga en mi contra. Es doloroso saber cómo puedo perderte hoy.

-No lo hará.

Se quedan en silencio un par de minutos solo mirándose a los ojos.

-Voy a salir ahora.- dice él con calma.- No quiero que hagas nada, ¿escuchaste? Necesito ir, es urgente. Él está muriendo.

Hermione asiente en silencio.

-Está bien, ve.

Él titubeo un momento antes de preguntar.

-¿Segura que estarás bien?

-Sí. Solo vuelve antes de la cinco, por favor.- sus ojos castaños expresan miedo.

-No estés triste mi amor, solo serán un par de horas. Te amo.

La deja durmiendo profundamente antes de levantarse de la cama e ir a casa de sus padres. Él necesita cerrar el ciclo y tener una conversación final antes de que su padre se marche con las respuestas que anhela, de pronto piensa en que puede llegar a cruzarse con Charlie y ¿Cómo reaccionaría si le ve otra vez? Con todo lo que sabe podría matarle, ha soñado algunas noches en que logra hacerlo y por la mañana no tiene remordimientos de pensar algo así.

-¿Qué desea beber?.- es lo que le pregunta el barman detrás de la barra.

-Un whisky doble por favor.

Hermione tiene razón, visitar a su padre es dar un paso atrás.

Él ya no es su familia, ni nadie de los que yacen alrededor de su lecho de muerte. No puede condenar su vida y su felicidad ese día, Hermione no se lo perdonaría.

Paga las libras por el whisky pero luego de meditarlo un rato no lo bebe, sino que sube enseguida a su habitación en donde encuentra a Hermione llorando sobre la cama sin consuelo.

-Hermione.- dice cerrando la puerta para llegar a su lado.- ¿Qué pasa?

-¡Ron!.- ella chilla con emoción.- No fuiste, mi amor…

Lo estrecha en un abrazo y calma su dolor besando su cuello.

-¿Por qué lloras?

-Tenía miedo de perderte para siempre… creí que no volvería a verte.

-¿Por qué dices eso?

-Por Charlie. Ibas a cruzarte con él en casa de tu padre.

Se quedan en silencio y se recuestan sobre la cama nuevamente, está vez Ron se encarga de cubrirla con una manta.

-No te dejaré. Ellos ya no nos importan.

Hermione asiente sonriendo.

-Jamás dejaré de agradecerte haber cambiado de opinión hoy… jamás.

-Hermione, ya arruine nuestras vidas cuando te deje una vez, no me perdonaría si eso vuelve a pasar.

Ella lo abrazo con cariño agradecida de sus acciones.

-Siempre dije que tenías el corazón más bondadoso de todos ¿Ahora me crees?

-Hermione…- dijo riendo.- no digas eso, sabes que no es real.

-Para mí sí. Te amo.

(**)

Entra al baño y la encuentra dándose un baño de burbujas mientras acaricia su cuerpo. No puede negar que ella se ve hermosa, con el cabello tomado en una coleta desordenada, ajena a todo.

-¿Quieres orinar?.- le pregunta cuando él no se mueve de la puerta.- Puedes hacerlo, no me moveré de aquí.

-No, solo quería conversar contigo. ¿Cómo te sientes?

La vio jugar con las burbujas antes de responderle.

-Bien… mojada.- suelta una carcajada y él asiente sonriendo tibiamente.- ¿Por qué estás tan serio?

-Anthony llamo, dijo que tiene un comprador interesado a pagar lo que esperábamos. ¿Quieres que siga con la venta?

Ella chapoteo un poco de agua con las piernas mojando el suelo.

-Es tu casa.

-Nuestra casa Hermione.

-Puedes hacer lo que te plazca, odio todo lo de tu familia Ronald. Nada de eso es mío porque no lo quiero.

Ella se sumergió en el agua y emergió con el cabello completamente empapado con un poco de espuma.

-¿Por qué estás molesta?

-¿Por qué insistes en querer ver a tu padre?

-Porque quiero verle antes de morir.

-¿Para qué? ¿Vas a salvarle?.- sonríe con ironía.- Ni siquiera merece seguir respirando.

-¡Hermione! No digas cosas crueles.

-Deseo que agonice con dolor.- vuelve a reír.- ¿estás escuchándome? ¡Ni tu padre ni los míos merecen algo!. ¡Entiéndelo!

La vio quitar el tapón de la bañera y el agua bajo por las cañerías dejándola desnuda cubierta por un poco de espuma. Estaba molesta y podía sentir su resentimiento en su movimiento brusco con el que cerró la cortina para ducharse.

-Vete Ronald.

-No voy a moverme.

-Dame privacidad.

-Hermione ¡Estamos hablando!

-Estamos peleando, esto dejo de ser una conversación.

La deja ducharse hasta que pierde al darse cuenta que otra vez los papeles están invertidos y que es él quien comenzó esta inútil conversación.

-¿Qué quieres Hermione? ¿Qué mierda tengo que hacer para hacerte feliz? ¿Tanto me odias?

Ella cerró la canica del agua y la vio salir de la ducha desnuda antes de cubrirse con una toalla.

-Te amo Ron, pero no me pidas que perdone a tu padre o al resto de personas que nos han lastimado. Cada vez que me hablas de tu padre recuerdo que él es tan cruel como Charlie, con su voz despectiva llamándome mujerzuela barata, tu puta personal, que planeaba amarrarte con un bastardo. Me entregue a ti antes del matrimonio porque te amaba y lo deseaba, pero eso es algo que solo nosotros sabemos, no me gusta recordar lo que la gente pensaba de mí antes de casarme contigo. Parecía que todos querían llenarse la boca tratándome como una puta.

El pecho de ella subía y bajaba.

-Ven, aquí.- Le pide antes de cobijarla entre sus protectores brazos. Ella otra vez estaba llorando. Hermione había sido abusada sexualmente y los cambios de humor por el embarazo que pasaba no ayudan nada. La recordó cuando hicieron el amor por primera vez para celebrar su cumpleaños número veinticuatro… parecía que una eternidad había pasado entre medio de sus mejillas sonrojadas y su cabello alborotado después de besarle por última vez antes de que sus cuerpos se separaran.- No recuerdes esas horribles cosas.

-Bueno, tú no estás ayudando mucho para que trate de olvidar.- le dice con resentimiento, pero sin apartarse.- ¿Por qué debo contarle cosas privadas a Albus? Ron… no quiero volver a hondar en lo que paso ¿Cómo hablarle a un extraño me ayudara? ¡Ni siquiera quiero contarte a ti!

-Hablarlo te hará bien Hermione, lo prometo.

La terapia con Albus le había sido útil para reintegrarse en el trabajo y en su vida normal después de volver herido de la guerra. Confiaba en que él sería capaz de traerla de regreso. Con todo lo que había pasado y con la pronta llegada del bebé se había dado cuenta que la risa de Hermione no era lo que más extrañaba de ella… Lo que realmente extrañaba era esa complicidad que solo compartía con ella, con su mejor amiga, el amor de su vida. Las risas tontas luego de hacer el amor, las peleas infantiles cuando jugaban Ajedrez y él se dejaba perder, rodar por la colina como niños cuando estaban en el campo, mirarse infinitamente tratando de no pestañar o ver la lluvia caer desde la puerta sin decir nada…

-Quiero regreso mi pasado.- pide ella como si eso fuera posible.

-Todo pasado es pasado Hermione. Está ahí quieto, estático en nuestros recuerdos, pero el presente es el que puedes elegir vivir. Quiero aferrarme a ti, y a nuestra familia ahora. Esa es mi elección ¿Cuál es la tuya?

Pasan los minutos lentamente hasta que ella dice su respuesta.

(**)

Anthony consiguió vender la casa que tenían en Leeds en menos tiempo del que esperaban, Ron le sugirió a Hermione visitarla por última vez, pero ella estaba más emocionada con la perspectiva de buscar una nueva casa en Londres para dejar el hotel de una buena vez.

Sus ojos estaban brillantes cuando él quito la venda que le impedía ver.

-Ron, es maravilloso.

-Un jardín de rosas solo para ti.

-Para nosotros.-corrigió.- Pero… ¿Por qué comenzar por el jardín? Remodelar la habitación y el cuarto de nuestro hijo o hija es primordial.

Se veía absolutamente adorable en su vestido amarillo y él no pudo evitar besarla.

-Relájate Hermione.- dijo sujetando su mano.- Aún tenemos presupuesto para quedarnos en el hotel un tiempo. La cama y los muebles estarán dentro de la semana, para el sábado ya estaremos aquí.

Ella beso sus labios antes de acariciar su vientre.

-Nuestro bebé será feliz aquí.

-Por supuesto que lo será, me asegurare de ello.

Hermione recorrió la casa nuevamente y él se encargó de escuchar las sugerencias con respecto a cómo quería amoblar el lugar, la escuchó con una sonrisa en los labios.

Amaba verla feliz hablando del futuro por primera vez.

Julio 1945

Lupin nuevamente lo recibió como un padre a su hijo prodigo que vuelve a casa luego de perderse en el mundo mientras vagaba, pero que al aprender su lección fue más agradecido de lo que tenía. Después de despedirse de él y bajar las escaleras del hospital se preguntó si su padre tendría algo que ver en esto; Él hacía donaciones al St Mary y la primera vez que fue a ese lugar había sido Arthur quien le llevo siendo un niño para que aprendiera porque era importante ser un afamado hombre de negocios cuyo éxito le precedía.

Pasan los días y nuevamente siente que todo toma el curso que jamás debió abandonar.

Entra a la cocina y ve como Hermione revuelve la olla donde prepara sopa. Tiene el vientre un poco pronunciado y no pudo evitar sonreír al escucharla tararear.

-Ron, lávate las manos.

-Deja eso ahí.- le pide.- vamos a conversar un poco. Te extrañe.

Tira la mano de su esposa y ella se sienta en sus piernas en una de las sillas de la cocina. Se besaron un rato mientras él acariciaba el vientre con cuidado. Era increíble como las cosas volvían al orden del cual nunca debieron salir, la amaba y amaba la familia que había formado con ella.

-Te amo Hermione.

-Yo también.

Acaricia su mejilla.

-¿Cómo te fue con Albus?

Puede ver como su sonrisa desaparece y se tensa.

-Ron…

Ella se levanta y vuelve a revolver la sopa dándole la espalda.

-Nombres de bebés… Ron, ¿Te has dado cuenta que no lo hemos discutido? Estaba pensando…

-Hermione, ¿Qué pasa?

-Estaba pensando.- continua.- En nombres poco comunes, pero quiero tu opinión también. No quiero parecer como si te impusiera algo.

Ron apaga el fuego y la toma con delicadeza de los hombres para girarla.

-Visitaste a Albus ¿verdad?

-Yo… Ron, no quiero hablar de mi terapia. Por favor.

-Hermione, es solo una pregunta general. No quiero detalles, solo necesito que vayas y que más adelante yo me una.

-Estuvo bien.- dice mordiendo su labio.- Él es una persona agradable.

Ron no se fía de ella y aunque Hermione no lo sepa, le ha pedido a Albus en secreto que lo llame si su esposa no cumple y se ausenta un día, ya que ella le ha pedido explícitamente que no quiera que le acompañe. Quiere hacerle creer que confía en que ella puede con eso, pero en el fondo está todo el día pendiente en sí ella avanza con el tratamiento y si puede con el embarazo y tratar de recuperar su vida.

-¿Algo más que agregar? He notado que tienes menos pesadillas que antes.

-No, nada.- dice ella bajando la mirada.- no quiero hablar de eso Ron.

Le gustaría agregar algo más… quiere de una vez por todas preguntarle si puede contarle a alguien más sobre Charlie. No tolera que él esté ahí fuera sin pagar, acosando y causando mal a más mujeres. Pero es la promesa que le hizo y le cuesta tanto tratar de cumplirla.

-Entonces.- dice atrayéndola a su cuerpo.- Nombres de bebé, quiero oírlo todo.

La sonrisa de ella vuelve y lo besa antes de continuar.

-¡Son tantos! Ron los he anotado y quiero que los leas y me des tu opinión.

No puede evitar sonreír al verla tan emocionada.

-Vamos a cenar y luego voy a leerlos, ¿te parece?

-Está bien, te amo.- responde robándole un beso.- te amo, te amo, te amo Ron.

-Lo sé.

Ella es su Hermione.

Pareciera que ha dejado en pausa su vida en 1943 y que ahora luego de despertar la retoma. Hermione charla animada durante la cena, le cuenta cosas que leyó, que fue a beber té a casa de la vecina y sin darse cuenta come todo con apetito y él no tiene la necesidad de recordarle que debe ingerir sus alimentos. Son pequeños gestos que le hacen recobrar la esperanza que está recuperándola y que con paciencia y amor podrá conseguir hacerla feliz nuevamente.

-Ron eres mi Freddie.- dice antes de levantarse a recoger los platos para llevarlos al fregadero.

-Y tú mi soñadora Jane, por lo mismo.- responde levantándose.- No tienes por qué hacer esto.

-Mi amor, tú sabes que a mí no me molesta hacer…

-No es eso Hermione, es solo que he pensado que tú mereces mucho más que ser mi esposa y encargarte de la casa.- contesta camino a la cocina llevando la vajilla sucia.- ¿No te parece?.

-¿Qué me estás proponiendo Ron?

-Hablo de tus sueños Hermione Jane Weasley, a eso me refiero. A volver a trabajar con los niños tal como siempre quisiste hacerlo. Eres mi esposa, pero no por eso voy a encerrarte aquí a esclavizarte en la cocina o planchando mis camisas.

Ella sonrió al llegar a su lado.

-Soy una pésima planchadora de camisas, por lo mismo ambos sabemos que eso lo haces tú.

No puedo evitar soltar una carcajada al escuchar eso.

-Hermione, hablo en serio.- dijo acercándose a ella.- El mundo está en nuestras manos, solo tenemos que ir por ahí y conquistarlo. Quiero ser un cardiólogo y voy a luchar por conseguirlo, de la misma manera que quiero que tú hagas lo que quieras. Recuerdo…

-¿Qué recuerdas?

-Tus pinturas, como te gustaba pintar en verano y me hacías cargar tu atril por donde fuéramos. Yo era feliz viéndote hacer eso, porque siempre sonreías. Y los niños… como amabas a esos niños del colegio. Hermione.- tomo sus manos entre las suyas.- Quiero que hoy te pongas una meta y luches por conseguirla.

Ella lo miraba con tal emoción que pronto las lágrimas llegaron a sus ojos castaños.

-Quiero recuperar mi vida Ron.- contesto en voz baja.- no quiero nada más que eso. Quiero volver a sentir que me pertenezco solo a mí, que soy una mujer fuerte, que merece ser amada.

Él acaricia su mejilla antes de atraerla a su cuerpo.

-Lo lograrás mi amor, yo estaré ahí para apoyarte siempre. Independiente si este duro camino que debamos afrontar sea más grande de lo que esperamos.

-Ron, no es necesario que sientas la obligación…

-Hermione.- dice él hablando con seriedad.- Perdí la esperanza un día y realmente sentí que lo perdí todo, pero ahora sé que la vida es difícil y muchas veces se nos presentaran cosas que se escapen de nuestras manos, porque así funciona esto. La vida es una ruta desconocida y quiero vivirla contigo, solo contigo a mi lado.

-Te amo Ron, realmente te amo.

Se besan en silencio y él de pronto siente que su corazón está rebosante de alegría. Tiene a Hermione y a su hijo en camino, un techo en el cual cobijarse, un trabajo y sobre todo esperanza de que las cosas mejoren. Tiene que ser así, porque él no se dejará abatir nunca.

-Hermione Jane Weasley mereces ser amada, porque eres la persona con el corazón más noble que conozco. Eres inteligente y lista, tienes esas ojos tan hermosos que me enamoraron en cuanto los vi y eres la persona que me eligió, tú fuiste la persona que me trajo de vuelta.

-Tú eres el hombre que me traerá de regreso Ron, tú eres el que me conquisto. El amor de mi vida y mi contención, ¿quieres que te cuente un secreto?

-Sí, por supuesto.

-Nunca quise ser ese tipo de persona que necesita a otra para ser realmente feliz, siempre tuve está extraña relación con necesitar de alguien, pero cuando te conocí tú me hacías tan feliz Ron… que comencé a pensar que no importaba lo que pensara antes, porque necesito de ti para seguir.

Ron no pudo evitar besarla. La amaba y ella a él.

Nada más importaba.

(**)

Aunque a Hermione no le hizo gracia fue a ver a Arthur una última vez al asegurarse que Charlie no estaba en casa, ya que ella luego de leer el periódico esa mañana le dijo que podría ir a verle una última vez, pues no se perdonaría a si misma haberle privado de algo que anhelaba. Le ve sobre la cama luchando por respirar y no puede evitar sentir lástima por su aspecto.

-Padre.- le dice para llamar su atención.

Él no abre los ojos, por lo que decide tocar su codo con delicadeza.

-Ron… sabía que vendrías.- tosió un par de veces angustiado mirándole por primera vez en más de un año.- no permitirías que me fuera sin verte.

-Lamento haber tardado, creo que no encontraba el valor para hacerte frente.

Arthur tosió un poco más y él le paso el vaso con agua que tenía en su mesita de noche.

-¿Quieres preguntarme algo específico? Ya no tengo miedo de decir la verdad.

Hay tantas cosas que quiere preguntar, pero a la vez no quiere saber las respuestas. A veces es mejor guardar el misterio en un mundo de posibilidades.

-No, solo vengo a hacerte compañía.

-¿Dónde está Hermione?.

-En casa, he comprado otra en Sussex Gardens. Es mejor que la anterior, tenemos un pequeño patio y queda cerca del trabajo.

-¿Vendiste la casa de Leeds? Ron… esa era una reliquia familiar.

-¿Cómo lo sabes?

-El precio de las propiedades en Sussex Gardens es bastante elevado como para que tú puedas comprar una casa ahí.

Hubo un silencio.

-Hermione está embarazada.- le contó.- Seremos padres a finales de año.

-Sí es un niño ¿cómo vas a llamarle?

-No lo sabemos aún, no lo hemos decidido.

-Llámale Arthur como su abuelo.- sugirió.- Y será un hombre importante.

Volvieron a caer en el silencio.

-¿Hermione no quiso venir?

-No sale mucho con el embarazo, se quedó en casa.

-Aún no me perdona.

-¿Por qué exactamente debería perdonarte?

-Por cosas sin importancia. Te dije que te casaste con una mujer rencorosa, ¿riñes mucho con ella, no? La historia se repite una y otra vez.

-Hermione es la mujer más adorable que pueda existir. Le amo, nada más importa.- no quiere ahondar en los malos momentos.

-¿Ella te ama?

-Padre ya hemos tenido está conversación.

-Quería asegurarme que seguías feliz viviendo en pobreza. ¿Extrañas la buena vida que te di Ronald? Los trajes caros, las fiestas más grandes siempre, todo lo que querías te lo di.

-Todo y nada a la vez.- se acercó y beso su frente a modo de despedida.- Quiero que sepas que soy feliz con mi vida y mi nueva familia. Estoy enamorado de Hermione y nuestro bebé, y aunque no me entiendas, trabajar y esforzarme por llevar un sustento a mi familia, me gusta. No puedo pedir más, con todo lo que tengo.

Esperó que Arthur agregara algo más, pero su padre no le respondió, sino que aparto la mirada y miro hacia la ventana. Ron dio media vuelta y camino a la puerta pensando en que nunca imagino que toda relación con su progenitor terminaría así.

-Ron.- la voz moribunda de su padre le hizo detenerse.- ¿Me perdonas?

Lo dudo un segundo.

-Te perdono padre.

Dio media vuelta y giro la perilla de la puerta.

-Ron.

-¿Sí?

-No termines como yo, tú mereces algo mejor.

Le dio una última sonrisa sincera a su padre antes de salir.

-Gracias… Si ves al abuelo, hazle saber que algún día le contaré mis propias historias.- dijo con la voz quebrada al darse cuenta que su partida era un hecho.- De mi vida en tiempos de guerra. Le gustará escuchar…-se detuvo al darse cuenta que no tenía nada más que agregar.- Adiós papá, si la vida es cíclica como me decías, nos volveremos a ver algún día.

Agosto 1945

-¿Escuchaste lo que hicieron los americanos?.- le pregunto alguien mientras se preparaba un café cargado en la sala de reuniones.

-No ¿Qué hicieron?.

Había tenido una agitada noche cuidando a Hermione que había contraído un pequeño resfrío, pero con su embarazo él estaba más pendiente que nunca y se quedó vigilándola por si le subía la fiebre mientras dormía.

-Estallaron una bomba en Japón, pero no es una bomba cualquiera.

-Creí que para esta fecha, ya habrían dialogado la paz.

Su colega negó con la cabeza pasándole el periódico para que leyera el enunciado.

"AMERICANOS INVENTAN LA BOMBA ATOMICA Y LA LANZAN EN JAPON: HIROSHIMA FUE EL BLANCO"

Ron le echa una rápida hojeada a la información y le cuesta creer que una ciudad fue borrada de la faz de su existencia, llevándose en un segundo la vida de sus habitantes, la risa de los niños, los cantos de los jóvenes, palabras de un haiku que quedaron en la lengua de algún poeta enamorado y que nunca fueron pronunciadas…

Una ciudad completa destruida por el odio.

-¡Jesucristo! Esto no traerá nada bueno, ¡Ni siquiera debería estar permitido!

-Pero lo hicieron. Esa ha de ser la peor venganza de la historia y la más cruda. Una base militar por la vida de una ciudad entera.

-¿Equivalente a veinte mil toneladas de dinamita? ¡Joder! Malditos americanos ¡Esto es una locura!- dice consternado.

-Lo sé, pero esos asiáticos se lo buscaron.

-¿Cómo puedes decir eso? ¡¿Acaso entiendes la magnitud de esto?!

-La entiendo, no estoy aplaudiendo lo que hicieron. Pero ellos fueron tan estúpidos como para aliarse a esos malditos nazis, y machacar los barcos de guerra de los aliados con sus pilotos kamikazes. A veces es necesario un buen escarmiento para que aprendan a no…

Ron sintió que la rabia lo invadía.

-¿Cómo puedes hablar así? ¿Qué hay en tu cabeza? Estuve ahí afuera en medio de la batalla, nadie me lo contó. Yo lo viví día a día. El mundo no está mal por nuestra culpa o los alemanes y los japoneses, el mundo está mal por algunos que tienen poder. Allí la gente muere de la manera más cruda que puedas imaginar y ¿tú crees que merecen morir esos niños que ni siquiera saben porque pasan hambre? ¿Crees que es justo? ¡Tú pensamiento es tan enfermo como los nazis al creerte superior!.

-No, Ron… me estás malinterpretando. Yo creo que los japoneses merecían lo que les tocó porque…

-Sé que quieres decir Theo, así que prefiero que te guardes tus opiniones de mierda.- dijo enfrentándolo.- ¡Estoy harto de comentarios como el tuyo!

Se retiró enojado de la sala sin beber nada.

Estaba cansado del egoísmo y la poca empatía de algunos.

Solo dos días más tarde la noticia de una segunda bomba que cae en Nagasaki le hace pensar que los americanos no son héroes por luchar contra los alemanes, son personas crueles por matar a tal cantidad de inocentes en sus casas. Ningún bando es el bueno, es lo que ahora cree firmemente. Nadie gana, Ni Soviéticos, ni alemanes. La codicia de algunos ha condenado a tantos a morir de forma cruel, enviando a sus compatriotas a matar a otros ¿Por qué? Había que detener el racismo de Hitler en primera instancia, pero ahora que el mundo se está repartiendo entre las potencias vendedoras como si fuera un delicioso pastel de fresas, solo que este pastel tiene pocas frutas para las bocas hambrientas que ansían más y eso será un problema.

Las palabras del presidente Harry Truman le parecen repulsivas, tanto como la opinión de Theo para justificar el uso de la bomba atómica por la nula respuesta de Japón a la declaración de Potsdam. La destrucción del Pearl Harbor debía ser saldada con la destrucción de Japón. Truman acaba de condenar al mundo, pero ya es demasiado tarde para que alguien haga algo.

(**)

Se ha dado cuenta que si la trata solo con amor y palabras dulces Hermione pareciera ser tan amable como antes y le responde de forma cariñosa. No sabe quién comenzó el beso pero ahora la besa disfrutando el sabor de sus labios. Solo son ellos dos contra todo el mundo, contra el dolor, contra los prejuicios, la violencia. Siente como ella lo jala con urgencia hacia su habitación en el primer piso donde ahora duermen para evitar que ella suba y baje las escaleras. Y enseguida trata de pensar racionalmente y sujeta su cadera para detenerla.

-Hermione.- dice contra sus labios.- no podemos.

Juntan sus frentes tratando de normalizar su respiración.

-Podemos.- responde ella enseguida llevando sus manos a su cinturón para desabrocharlo.- Solo tenemos que tener cuidado…

-El bebé…

-Cállate.

Ella le arrastra hasta la cama y Ron la desviste con cariño besando su piel de manera delicada. Es feliz nuevamente, no importa el pasado, este es su presente y es tan glorioso que cree que es un lindo sueño del cual no quiere despertar. El vientre de Hermione está más pronunciado en su casi quinto mes de embarazo, por lo que él tiene especial cuidado con sus gestos y sus caricias y su esposa con agilidad se ubica sobre sus caderas para llevar el ritmo. Finalmente consuman su unión a plena luz del día sin necesidad de la oscuridad para que ella no se sienta incomoda, ya que al ganar peso últimamente no tiene reparos con mostrar su cuerpo desnudo para él. La ama, su corazón late por ella y sonríe al darse cuenta que jamás dejo de hacerlo.

-Mi hermosa esposa.- dice él besando sus labios mientras acaricia su vientre.- ¿Crees que el bebé pueda seguir nuestro ritmo?

Ella sonríe.

-Nuestro bebé es fuerte.

Su sonrisa es tan radiante que no puede evitar besarla con pasión otra vez entrelazando sus piernas en busca de más contacto. No le importa si está viviendo en el ojo del tornado en ese momento y no es más que un breve momento, pero está feliz y solo quiere disfrutarlo… Cuando despierta el sol ya está decayendo en el cielo y Hermione está tocando las pecas de su hombro. Vuelve la vista a él antes de besarle.

-Te amo.- dice acariciándolo suavemente con su índice por el rostro.- Estaba pensando en los nombres de bebé que elegí de la lista.

-Dímelos. Quiero oírlos.

-Si es niño podemos llamarlo Tisámeno y si es niña…

-¿Por la mitología? No me gustaría que cargue con un destino como él. El gran Tisánemo hijo de Hermione, nieto de Helena de Troya.

-No seas bobo.- dijo riendo ella.- No será así. Bueno mi segunda opción era Hugo… Vi que lo agregaste hace poco y me agrado.

-Hugo Tisánemo Weasley.- dijo Ron en voz alta.- Me gusta.

-Si es niña Minerva como la diosa de la sabiduría.

Ron frunció el ceño.

-No me gusta, dime otro.

-Es lindo, ¿Qué debo hacer para convencerte?.- pregunto apegándose más a su cuerpo.- y me digas que sí.

-Minerva Weasley.- Ron negó con la cabeza y le robo un beso al verla mirar disgustada.- dime otro amor, no sé… es extraño.

-Charlotte, es delicado y Emma también me gusta.

-Charlotte o Emma.- dijo Ron abrazándola.- Está bien, me agradan.

-Elije otro nombre tú.- pidió ella.- No quiero ser autoritaria.

-¿Qué te parece Jean?.- interrumpió pensando en voz alta.- No estaba en la lista pero…

Su esposa enseguida negó con la cabeza.

-Quiero ser tu única Jane.- se aferró a su espalda y hundió la cabeza en el hueco de su hombro.- No quiero competir con ella por tu amor, no quiero estar celosa cuando digas Jane y no es a mí.

-No competirás con ella.- dijo Ron besando su cabello.

Hermione lo beso pareciendo disfrutar de esas palabras y se acerca a su oído.

-Quiero ser única para ti siempre.

Él le aparta un mechón de la frente y lo lleva detrás de su oreja.

-Podría ser Rose.- entrelazo sus manos con las de ella.- es un nombre dulce para nuestra hija, tú lo pusiste en la preselección.

-Rose.- Hermione le dio vueltas al asunto.- Rose Charlotte.

Y así todo queda convenido.

(**)

Harry ha venido de visita por la mañana luego de que él le llamara para invitarle a almorzar. Hermione estuvo algo tensa al comienzo, pero luego el ambiente incomodo se distendió cuando Harry bromeo que se habían puesto de acuerdo para embarazar a sus mujeres en marzo.

-Te ves Feliz Ron.

-Lo soy Harry.

Su amigo le da una sonrisa sincera.

-Fue un agradable momento, me alegra haber venido hoy.

-Por un momento creí que volverías a rechazarme, escucha Harry.- comenzó a decir.- sé que piensas que tienes la razón de juzgar a mi mujer como todo el mundo, pero quiero que sepas que todo lo que me interesa y debo saber de ella lo sé. Su vida no ha sido fácil y yo solo quiero amarla por el resto de mi vida sin importar nada. Ahora… sabiendo esto ¿Aún quieres ser mi amigo?

-Ron, tú sabes que no mentía cuando te dije que…

-Harry el tema es mucho más delicado de lo que piensas, por lo mismo te agradezco si no vuelves a tocarlo.

-¿Por qué la perdonaste?

-No tenía nada que perdonar, Harry por favor. Te pido que no divulgues lo que sabes con nadie.

Le vio tensar la mandíbula.

-¿Por qué? No puedo creer que permitas ser un cornudo. ¿El bebé…?

-No vuelvas a insinuar una mierda así Harry Potter.- responde sintiendo rabia dentro de sí.- Creí que podríamos volver a ser amigos.

-Si te comportas como un idiota no creo que eso pase.- responde enseguida.- ¿sabes? Ginny tenía razón al decir que no debía venir, ustedes dos están igual de locos ¡Ni siquiera fuiste al funeral de Arthur! Eres un cabrón insensible.

-Harry vete de mi casa.

-Sí me voy a ir.- dice cogiendo su sombrero.- Me iré a casa con mi familia, con mi esposa que me ama y no se acuesta con…

-¡Cállate!.- sujeto a Harry por las solapas de su abrigo y planeaba estampar su puño contra su mandíbula cuando el grito de Hermione lo detiene. La mira y hay lágrimas en sus ojos.- Harry ya se va mi amor, vuelve a descansar.

Ella está llorando apoyada en el umbral de la puerta y él no puede evitar pensar cuanto escucho.

-No engañe a Ron esa noche.- dice tocando su vientre bajando la mirada.- Fue lo que a primera imagen creíste ¿no? Total para todos era una mujer fácil y tú sabías que me acostaba con Ron antes de casarnos.

-Hermione no…- pide desesperando soltando a Harry que parece atento escuchando a su esposa.

-No lo desmentiste cuando te visite una semana más tarde.- responde el azabache enfrentándola.- Con todo lo que sufría Ron en…

-Charlie me violo.

Parecía que el tiempo se detenía con fuerza y él no estaba listo para el brusco movimiento. Vio como Harry abría la boca consternado antes de apartar la mirada avergonzado.

-Es lo que querías saber ¿no?.- dice ella recargándose en la puerta con las manos atrás.- Esa es la única verdad que existe. Me costó mucho decírselo a Ron y sé cuánto le quieres y él te quiere de regreso.- la voz le sale quebrada con la emoción.- Por lo que no puedo dejar que su amistad termine de esta forma por un malentendido.

Ron la ve abandonar la habitación y no duda en seguirla dejando a su mejor amigo en el salón.

-Hermione.

-Ron ahora quiero descansar.- responde sin volver la mirada.- Por favor déjame sola.

Está llorando, después de llevar mucho tiempo sin hacerlo de esa forma, por lo que Ron siente que están otra vez fuera del ojo del tornado y ahora comienzan los problemas otra vez.

Ella cierra la puerta de la habitación y él vuelve al salón para decirle a Harry que debe marcharse.

-Yo… Ron, ¿Es verdad?

-Sí. Ahora quiero que te vayas Harry y no divulgues nada.

-Ron, esto debe saberse.- responde angustiado.- Charlie debe pagar el daño que le hizo. Él… ¡Joder! Es un maldito enfermo.

-Lo sé, pero le prometí a Hermione que su secreto permanecerá oculto conmigo.- dice sintiendo como la rabia y la pena lo sobrepasan y llora de impotencia.- Pero odio a ese maldito bastardo más que a cualquier cosa por violarla y torturarla con sadismo. Nadie merece sufrir lo que ella está viviendo… hubo días en los que no la reconocía, hubo días en que quería buscarte y conversar contigo para liberar mi angustia, pero no puedo Harry. No puedo compartir con nadie esto, porque este dolor es personal, solo de ella y mío.

Harry lo abraza para contenerlo y en ese momento recuerda que su amistad con Harry comenzó de la misma forma, cuando eran unos niños y los presentaron para compartir una tarde de juegos. Por accidente golpeo al azabache y le hizo sangrar la nariz manchando su vestimenta y estaba tan asustado que su padre se enterará de lo que había hecho que rompió en llanto desesperado, pero Harry enseguida lo envolvió en un abrazo sonriendo a pesar de la herida. "No es nada Ron, no es nada"

-Todo va a mejorar Ron, lo prometo. Charlie va a pagar, me encargaré de ello.

-Harry no.- responde apartándose y limpiándose las lágrimas con el dorso de su brazo.- No es tu lucha.

-Desde ahora si lo es Ron, es mi promesa. No sé cuánto tarde, pero lo haré.

Su mejor amigo se marcha prometiendo volver cuando Hermione desee verle, cuando logré perdonarle por desconfiar. Ron puede ver la desesperación en sus ojos, y la reconoce enseguida, por qué ha sido él quien ha llevado esa mirada por más de un año.

El emperador japonés finalmente se rinde ante los aliados y Ron escucha el emotivo discurso traducido por la radio mientras acaricia el cabello de Hermione aquella tarde después de llorar en su regazo por horas antes de quedarse dormida.

La guerra ha acabado y recupero a Harry en el mismo día.

Cosas del destino.

Cosas de la vida.

(**)

Septiembre 1945

Mamoru Shigemitsu, ministro japonés de asuntos exteriores, en la bahía de Tokio a bordo del USS Missouri en presencia de los representantes de los países involucrados en la guerra, firma la rendición oficial del país Nipón, marcando de esta manera el final de la segunda guerra mundial el 2 de Septiembre de 1945.

-Ese sombrero de copa que usa Shigemitsu es como el que usaba mi padre.- dice Cormac a su lado mirando la pantalla de cine donde han ido a ver la proyección de las imágenes que muestran el acontecimiento histórico más grande que haya visto en su vida.- Y ese bastoncito también.

-Le falta una pierna.- dice Lupin detrás de ellos.- Leí que la perdió en un ataque con bomba por eso cojea.

-¡Serás afortunado!.- Ron siente como Cormac le palmea la espalda.- Tú sobreviviste a una bomba sin ningún daño. Tendrás algo que presumir a tus hijos.

-No seas inoportuno.- le responde tensándose ante la broma de Cormac.- Quiero escuchar y quiero aclararte por si no lo recuerdas que estuve dos meses en coma.

Media hora más tarde salen del cine comentando lo que han visto, pero su estado de ánimo se contrarresta con los aplausos de sus amigos.

-¿Saben cuántos aviones japoneses atacaron el Pearl Harbor?.- pregunto con las manos en los bolsillos.

-No.- responde Theo.

-Trecientos sesenta, como un ángulo completo en geometría. Y los americanos solo necesitaron dos para eliminar dos ciudades completas con una bomba mortal ¿No entienden?

-¿Qué hay que entender?

-Que la paz mundial ahora está en sus manos.

Esperaba sinceramente equivocarse.

El mundo no puede repetir este horror otra vez.

(**)

Estos han sido los días más hermosos que ha vivido con Hermione, ya nada importa, nada podría empeorar las cosas. Despierta cada mañana abrazado a su cuerpo y lo primero que hace es acariciar su vientre para saludar al bebé. Ha contratado una empleada a Hermione que se queda con ellos y duerme en el segundo piso, ya que le preocupa que su esposa se quede sola en casa considerando que su vientre cada vez está más pronunciado.

-Feliz cumpleaños.- susurra en su oído.- veintiséis años para mi amada esposa.

Ella se remueve y suspira.

-¿Hoy es el día?

-Es el adorable día de tu cumpleaños, por lo mismo tengo el día libre para complacerte.

-Quiero dormir un poco más.- dice antes de besarle.- Sigo teniendo sueño.

Hermione le da la espalda otra vez para ubicarse en su pecho. Con su abultado vientre resulta imposible que pueda dormir de otra manera sin sentirse incomoda y él lo sabe. Ron aprovecha el tiempo para regalarle suaves caricias en su vientre y su rizado cabello indomable antes de levantarse para prepararle un contundente desayuno que ella devora con apetito sin dejar nada en la bandeja para su sorpresa.

-¡Soy una ballena!.- se queja después de comer el último pastelito de fresa que había en el plato.- ¡Solo mírame!

Ron no puede evitar sonreír ya que es algo que es habitual escuchar en ella cuando se da cuenta que ha comido más de la cuenta.

-Estas embarazada.

-¡Es tú culpa por darme tanta comida!.- se queja levantándose con cuidado antes de caminar al baño para mirarse al espejo como cada mañana.

No puede evitar sonreír al verla acariciar su vientre con delicadeza mientras le habla al bebé. Sabe que bajo esa pose de enojo, ella está feliz de recuperar poco a poco su verdadera personalidad.

-¿Quieres bañarte conmigo?

-Es tu cumpleaños, sabes que vas a tener todo lo que quieras.

Pasan media hora en la bañera solo conversando, ella recostada en su pecho mientras jabonaba con pereza sus brazos e incluso llega a sentir como el bebé patea su mano cuando la posa en el abultado vientre. Ron se pierde en el olor de su cabello que le parece cautivador y no quiere levantarse, pero Hermione insiste en que aún tienen muchas cosas que hacer.

Le gusta ver los pequeños progresos de Hermione que ha conseguido con la Terapia a tal punto que ahora le permite conectarse mejor con él en casa y junto a más personas. Lisa y Clarisa han venido de visita para su cumpleaños a modo de sorpresa y ella por la emoción del embarazo llora y ríe al verles. Se encarga que su día sea tan perfecto como puede, contrarrestando los viejos y feos recuerdos del pasado.

Octubre 1945.

Solo se estaban besando sobre la cama antes de que él se marche a la universidad para conseguir su especialidad cuando la escucha jadear contra sus labios cuando acaricio sus senos que han crecido durante el último tiempo. Él ansiaba más contacto, pero sabe que no es posible, ya que no tienen relaciones sexuales desde Agosto, cuando intimar se volvió complicado para ella al estar más sensible y como consecuencia al tener orgasmos sentía incomodidad en su vejiga y su vientre.

Hermione le besa por un par de segundos más antes de removerse un poco, quitando sus traviesas manos que acariciaban con descaro sus pechos.

-Necesito ir al baño.- dice sacándolo de la ensoñación.

Con el embarazo prácticamente cada una hora necesita orinar, por lo que la ve moverse hundiendo un poco el colchón antes de bajarse de la cama y entrar al baño. Después de unos minutos vuelve con la cara lavada y colocándose la bata le pide que se duche antes de desayunar.

Él junto con darse una ducha se masturba para liberar la erección que le provoco acariciar a su esposa mientras la besaba, pensando en que su situación sexual es tan diferente al cuarto mes de embarazo de ella cuando prácticamente Hermione tenía el libido en su máximo punto y era él quien ponía los límites y las pausas ya que su esposa quería estar todo el día en la cama con él haciendo el amor cuando él no estaba en el hospital trabajando.

-Has tardado.- le dice desde su silla donde ya está comiendo con apetito.- Lucy fue al mercado y volverá más tarde.

Bebió su té con rapidez sin sentarse debido a la prisa que tenía, de lo contrario llegaría tarde a clases.

-Hoy no vendré a almorzar.- le informa.- Tengo que completar horario en el hospital desde la una a las seis.

Ella se ve triste.

-Bueno… Nos vemos más tarde.

La besa apasionadamente antes de decidir salir corriendo a la universidad.

-Ron.- le llama ella cuando está por salir por la puerta de entrada.- Te amo.

-Te amo Hermione.

Toma todos los apuntes que puede y pasa a la biblioteca a consultar un par de libros antes de volver al hospital allí atiende pacientes hasta que va a completar hora a la sala donde están los heridos de guerra que habían llegado el día anterior. Sí bien la guerra había acabado, aún quedaban soldados en el extranjero esperando volver mientras lidiaban con un ambiente hostil lleno de escombros.

-Doctor Weasley.- le llama alguien desde una camilla.- Doctor Weasley.

Se voltea y descubre a un joven que tiene la un brazo enyesado y la pierna derecha completamente vendada fuera de la cama.

-¿No me recuerda?.- Le pregunta con una sonrisa débil.- Estuvimos juntos en Italia camino a Bergamo. Usted me regalo una manzana en el convoy momento antes de la explosión. Mi escuadrón estaba escoltando…

-Dennis Creevey.- dice en un susurro.- Tú eres Dennis Creevey.

-Sí, soy yo.

Él ha intentado recordar como lucia el joven que le salvo la vida, pero aquel día les acompañaban soldados nuevos y él no recordaba quien era Dennis Creevey, y si es sincero con sí mismo, no recuerda nada de ese viaje.

-Es lamentable reencontrarnos en esta situación.- le responde antes de examinar entre las hojas que lleva, la ficha de Dennis para leerla.- Me preguntaba qué sería de ti. He concluido que tú fuiste la persona que me mantuvo con vida antes de ir a Suiza.

-¿Qué?

-Bueno… tenía una herida en la cabeza que sangraba y supongo que fuiste tú quien me proporciono los primeros auxilios amarrando mi cráneo para no perder más sangre. Estábamos en medio de la nada y creo que te debo la vida.- tiene una sensación de agradecimiento en el pecho que no puede evitar emocionarse.

-Eso no fue nada.- dice el soldado.- Es lo que cualquiera hubiera hecho.

Pero Ron sabe que eso no es cierto. A veces lo más cómodo es hacerse un lado y no ayudar.

Hablaron entretenidamente y Ron se dedicó a escuchar sus historias, de cómo después de Italia, fue designado a un pelotón que participo en el desembarco de Normandía el año anterior, hasta que finalmente termino la guerra en Alemania.

-Mi hermano no corrió mi misma suerte.- le dice bajando la mirada.- Falleció en Francia hace tres años al pisar una mina antipersona o es lo que le dijeron a mamá. No quedo nada más que su casco.- luego cambia el tema súbitamente.- ¿Cree que mi pierna mejorará? Necesito volver a casa.

-Vas a mejorar.- le dice con una sonrisa.- Me encargaré personalmente de ello.

Hablan un poco más antes de que una enfermera le llame para que vaya a cuidados intensivos a monitorizar a alguien.

-Doctor Weasley.- le dice el joven soldado sujetando de su bata antes de que él se retire.- Realmente me alegro de verle bien.

Ron le sonrió antes de marcharse.

-Dennis Creevey, jamás olvidaré todo lo que hiciste por mí. Me ayudaste a cumplir mi promesa.

El soldado arquea las cejas.

-¿A qué se refiere doctor?

-A volver sano y salvo a casa con mi esposa.

Hubo momentos en los que odiaba haber vivido para sufrir viendo como Hermione perdía poco a poco la cordura. Pero ahora solo puede estar agradecido, después de todo puede dar fe que si bien las cosas pueden ser adversas y difíciles, depende de cada uno decidir qué hacer con las oportunidades que llegan.

La vida no fue fácil para él hasta ese punto, pero fue su elección personal afrontarla y decidir superar los obstáculos con perseverancia.

Noviembre 1945

-Hermione, te ves bien.- dice Ron al verla exasperada mirándose en el espejo probándose sus vestidos para ir a comer a casa de Harry.- Es algo informal.

-¡Nada me queda!.- reclama después de darle la espalda al espejo.- Estoy gorda, adolorida y tengo los pies hinchados.

-Ya falta poco.- le anima.- Míralo por el lado positivo, en poco más de un mes tendremos a nuestro bebé en nuestros brazos.

-Lo sé.- ella le da una pequeña sonrisa antes de besarle y pedirle que baje el cierre.

Él se deleita acariciando y besando la piel expuesta de su hombro antes de empujar el vestido por sus caderas dejándola en ropa interior.

-Usa el vestido azul.- le sugiere alejando sus manos de su piel.

Hermione camina sin vergüenza por la habitación exhibiendo orgullosa su cuerpo redondeado. Y él la observa saboreando en sus labios el sabor de su deliciosa piel, ama cada pedacito de ella.

-¿Y si no me queda?.- la ve morderse el labio con una mirada nerviosa.- Ron, no miento al decir que nada me cruza y la modista traerá mis nuevos vestidos el lunes… tal vez deberíamos cancelar.

-Solo pruébate el azul.

Mira como Hermione lo hace a regañadientes y ambos se sorprenden con el resultado, el vestido es el indicado. Ella lo combina con un sombrero con cintas azules en tres tonos y su abrigo negro para salir al frío.

-¡Es injusto!

-¿Qué cosa Hermione?

-Tú te ves tan sofisticado.

-Tú te ves hermosa.

-Gorda, hinchada y adolorida.- dice tocándose el vientre.

-Embarazada.

-¿Cómo creció tanto?.- pregunta desesperada.- Ron creo voy a explotar.

-Es solo el bebé.

-¡Acaba de patear!.- exclama tomándole la mano para llevarla a su vientre.- siente, está más inquieto que de costumbre.

-Bebé, pórtate bien con mamá.- le recuerda antes de besar la zona donde había pateado su hijo.

El almuerzo en casa de Harry fue mejor de lo esperado, ambos estaban recelosos de que Ginny no los recibiera bien, pero es todo lo contrario.

-Hola Hermanito, Hola Hermione.- les saluda cuando se encuentran en el salón.- ¡Te ves tan adorable! Ven conmigo, quiero compartir experiencias de embarazo contigo.

Ve como Hermione duda unos segundos antes de decidir seguir a su hermana a otra habitación luego de saludar a Harry, él también se pregunta si es fiable confiar en ella, pero Harry le promete que no le ha dicho nada de nada con respecto lo que paso con Charlie, solo es la nueva personalidad de Ginny que ha cambiado con el tiempo luego del matrimonio y la maternidad. Él juega con James que con casi dos años es un pequeño revoltoso adorable.

Más tarde se marchan prometiendo volver a comer con ellos más seguido, después de pasar una buena tarde entre risas y bromas jugando con James, compartiendo secretos de embarazo y consejos de cómo lidiar con los primeros días de padres.

-Soy feliz.- confiesa Hermione sobre sus labios esa noche luego de despertarse y correr al baño para orinar.- Soy tan feliz a tu lado Ron.

-Yo soy feliz contigo mi amor.

-No podría haber elegido mejor al amor de mi vida.

Ron siente que esas palabras son tan sinceras que no puede evitar llorar luego de abrazarla. Ha vuelto después de tanta espera su Hermione. Es ella otra vez, solo ella y nadie más.

(**)

Bartemius Crouch su ex colega y profesor de Cardiología le regala un piano que tenía abandonado desde que su hijo se había ido de casa en una etapa rebelde para no volver jamás. Ron le agradece el gesto encantado, porque sabe que Hermione estará contenta con la noticia y no se equivoca.

-Ron es hermoso.- dice emocionada cuando él la lleva al salón donde logro ubicarlo.- ¡No puedo creerlo!

Albus le ha dicho que le parece correcto estimular a Hermione a través de la música, por lo que no puede más de felicidad al ver su sonrisa.

-Te amo Hermione Jane.- le dice sentándose a su lado.- ¡Anda! Toca algo para el bebé.

-Hace mucho no lo hago…

Después de hacerse de rogar por minutos accede a tocar para ellos haciendo bailar los dedos en las teclas con facilidad, como si jamás hubiera dejado de hacerlo. Él solo la observa en silencio, viendo la sonrisa en su rostro y los ojos cerrados, mientras disfruta de tal placer. Lucy desde la puerta aplaude cuando Hermione deja de tocar y los tres ríen al darse cuenta que han tenido un agradable momento de la nada.

(**)

Ron despierta aquella noche en el último día del mes por el fuerte remezón de Hermione en su costado.

-El bebé.- dice ella con voz ahogada.- Ron es el bebé.

Enseguida enciende la luz y se sorprende al descubrir la cama empapada junto con su pijama y el camisón de Hermione.

-Tengo mucho dolor en el vientre.- llora ella.- es el bebé, mi bebé.

-Hermione, no hay tiempo para ir al hospital.- dice con desesperación y miedo. El bebé quiere salir antes de lo previsto y él tiene miedo que esto se deba a alguna complicación.

-Ron, ayúdame.- ruega ella llevando las manos a su vientre.- me duele mucho.

-Hermione, escúchame.- pide él sujetando su mano.- recuéstate a tu izquierda por favor, eso ayudará al bebé si tienes contracciones. Voy por Lucy, por favor espérame.

Cuando vuelve con Lucy, Hermione parece peor que antes haciendo muecas mientras lleva sus manos al vientre llorando. ¿Qué pasaría si Hermione…? Aleja ese horrible pensamiento antes de ponerse a dar órdenes a la empleada para preparar las cosas para recibir a su hijo.

-Hermione, mi amor debes relajarte. Eso lo hará más fácil.

-¿Cómo quieres que me relaje con este dolor?

-¡Agua tibia!, Lucy hay que llevarla a la bañera en agua tibia.

-No Ron.- se niega Hermione.- No voy a moverme.

-¡Tienes que cooperar por favor!

La acompaña en la bañera mientras intenta que ella se relaje con el agua tibia antes de llevarla otra vez sobre la cama cuando Hermione le grita que su bebé ya va a nacer. Ella llora y sigue inquieta, y Ron sabe que probablemente también piense en que el bebé llego dos semanas antes de lo esperado.

-¿Estará bien, verdad?.- le pregunta apretando su mano con fuerza al sentir una contracción.- Promételo Ron, Vas a salvarlo.

-Mi amor, ambos estarán bien lo prometo.

-Sí las cosas van mal, quiero que lo salves a él. Ron promételo.- pide llorando desconsoladamente.- Quiero que él viva.

Ron siente desolación al entender a lo que ella se refiere. Lucy está allí para ayudarle y poner paños fríos sobre la frente de Hermione que suda a mares y tiene el rostro enrojecido. Han pasado tres horas desde que despertó y el bebé aún se niega a salir. ¿Y si hay problemas? ¿Y sí el bebé esta atorado sin poder salir? Hermione se queja del dolor y ya nada puede hacer por hacerla sentir mejor. Y para él, a pesar de que es médico, este es el primer parto que atiende y los nervios y preocupación mezclados por igual no están facilitando las cosas. La escucha gritar mientras llora retorciéndose de dolor.

-Ron…

-Está bien Hermione, no te preocupes, solo sigue pujando.

Hermione lo intenta una y otra vez, pero nada ocurre.

-Tal vez…

-No lo digas Lucy.- le advierte con dolor.- No lo digas.

No tiene los implementos necesarios para hacer una intervención quirúrgica en el vientre de Hermione para sacar al bebé, ni mucho menos tiene en sus manos algo que la mantenga anestesiada para soportar el dolor de la operación.

-Ron, por favor.- grita su mujer devolviéndolo a la realidad.

-Hermione, mi amor solo puja una vez más.

Su mujer llorando accede a la petición y es en ese momento cuando el milagro se produce cuando ve cómo se asoma la pequeña cabecita de su bebé.

-¡NO PUEDO MÁS!.- grita Hermione.- Ron no puedo con el dolor.

-Hermione, ya le veo. Esta aquí.

Minutos más tarde el llanto de su hija resuena en la habitación antes de que él corte el cordón umbilical que aún la unía a su madre. Ve como Hermione aun estando tensa sonríe emocionada.

-Es una niña Hermione, hemos tenido una linda niña.

La cubre con un paño antes de alzarla, pero los gritos de su esposa lo alertan otra vez e impulsivamente se la entrega a Lucy. Para su sorpresa Hermione ha vuelto a retomar el trabajo de parto y nuevamente empuja levantando sus caderas para dar a luz a un nuevo bebé que no estaba contemplado.

Otro llanto desgarra el ambiente y él aun con las manos temblorosas sostiene a su hijo que llora contra su pecho. Corta el cordón y mira su pequeña carita arrugada que abre la boca para respirar, es un varón, su hijo con Hermione. Busca algo para limpiar la sangre sin apartar los ojos del recién nacido que le ha cautivado.

-Es un niño.- dice estupefacto.- Hermione, tenemos también un niño.

Su esposa sigue cubierta con sudor y él se acerca con las manos cubiertas de sangre antes de entregarle al pequeño a ella que llora desconsolada, pero está vez es de felicidad. Lucy le acerca a la pequeña que sigue llorando y Hermione los acomoda en sus brazos

-Eres Hugo Tisámeno.- dice Hermione mirando a sus hijos.- y tú eres Rosse Charlotte.

Lucy también llorando emocionada se retira de la habitación para darles privacidad. Sus manos aún tiemblan cuando su esposa le pide que sujete a uno de los pequeños.

-Son tan hermosos.- Hermione habla emocionada.- son nuestros hijos. Gracias Ron, sin ti… esto no hubiera sido posible.

-Te amo.- dice antes de besarla, aun conmocionado por ver a sus dos hijos en sus brazos cuando solo esperaban a uno.- Te amo Hermione.

-Te amo.- responde mirándole.

Acaricia sus pequeñas cabecitas con cuidado antes de besar la frente perlada de sudor de Hermione que sonríe débilmente por el cansancio.

-Ahora sabemos por qué engorde tanto. Creí que mi vientre explotaría.

-Y lo hizo.

-¡Ron! Eso no es amable...

-Solo quería verte sonreír.

-Debería amamantarlos.- dice Hermione y él puede ver como se sonroja mientras los bebes se agitan en sus brazos.- Sostiene a Hugo un momento. ¡Dios! Estoy tan nerviosa…

La ve morderse el labio antes de acomodar a la pequeña Rose en su pecho para que comience a succionar leche inmediatamente. Él solo la observa como ella acaricia la cabecita de su hija que por minutos no despega la boca de su pezón.

-Dame ahora a Hugo.

Ella repite el proceso y él tiene tantas emociones encontradas en su interior al verla tan tranquila a pesar del cansancio del parto, haciendo un esfuerzo por alimentar a sus hijos. Hace unos meses dudaba de este tipo de felicidad, pero ahora sabe que tan equivocado estaba.

-¿Duele?.- se atreve a preguntar.

-Un poco.- confiesa ella levantando la mirada para verle.

Después de quince minutos se lleva a los pequeños para dejarlos en la cuna, y así dejar descansar a Hermione que sigue débil después del doble parto. La estrecha entre sus brazos y la cobija con dulzura observándola dormir tan tranquilamente después de dar a luz a sus pequeños hijos.

-Rosse y Hugo… Son Rosse y Hugo.

Se permite cerrar los ojos pensando que la vida lo ha compensado y que todo se equilibra otra vez, aunque le haya tomado mucho tiempo ha logrado nuevamente conseguir la felicidad.

(**)

Diciembre 1945

Dormir es prácticamente imposible con los diferentes horarios de sueño que tienen los bebés y él ha disminuido las horas en el hospital, además de pedir apuntes a sus compañeros de especialidad al verse sobrepasado los primeros días como padre.

-Te amo.- le susurra a Hermione en el oído cuando la encuentra en la cocina preparando algo para comer.

-¡Ron!.- ella da un respingo antes de girarse y darle un pequeño beso.- ¿Qué haces aquí? Creí que debías ir al hospital.

-Lupin dijo que con mi cara le quedaba claro que no había dormido nada.

Coloca sus manos en las caderas de su mujer que poco a poco ha comenzado a retomar su figura rápidamente al amamantar a dos bebés paralelamente. La acaricia sobre los pantalones color caqui que lleva puesto y se sorprende cuando ella es la que comienza a besarlo después de aferrar sus manos detrás de su cabeza.

-Deberías almorzar e ir a dormir.- dice ella contra sus labios al separarse.

-Tal vez solo dormir.

-Sí, creo que eso sería bueno.

Se han cambiado de habitación al segundo piso para tener las cunas de sus hijos en el mismo lugar donde duermen en caso de que se despierten en la noche.

Y si bien sus días han sido difíciles, no puede caber más de felicidad al verla sonreír cada vez que tiene a alguno de sus hijos en sus brazos. La personalidad de sus bebés es diferente, por un lado Rose llora cada vez que despierta y succiona con desesperación, Hugo es más tranquilo y duerme la mayor parte del día.

-Eres un flojo como yo.- le dice antes de dejarlo en la cuna cuando el bebé se queda dormido en sus brazos.- solo comes y duermes ¡Qué vida no! A veces extraño ser un bebé.

Se ríe solo.

Ahora le sobran motivos para que esa sonrisa jamás desaparezca de sus labios.

(**)

Ron busca su boca en la oscuridad luego de acostar a Rose que se despertó cerca de las cuatro de la mañana el día de navidad, y siente como Hermione se da por vencida y responde el beso sin querer despegarse de sus labios. Ron la atrae a su cuerpo y mueve sus manos hasta llegar a su trasero para pegar su cuerpo más al suyo, Hermione gime en su boca y él sonríe al sentir como sus manos tratan de levantar su camisa con desesperación.

-¿Me amas?

-Te amo

-Sabes que me gustaría hacer el amor contigo ¿no?.

-Pero no podemos.- responde él alejando sus manos de su trasero antes de robarle un último beso.- Lo sé.

-Tú eres el doctor después de todo.- dice Hermione acomodándose en su pecho.- ¿Esto es real? Hay días en que despierto y me parece que todo es un sueño… como si mi vida y mis recuerdos no fueran propios.

-Hermione, no pienses más en el pasado.

-Sé que no debo aferrarme a eso, pero… hace exactamente dos años creí que estaba todo perdido, y luego Lupin me llamo y junto con desearme una feliz navidad me dijo que habías despertado Ron… y en vez de ponerme feliz por eso, lloré por horas.

-No necesito saber.

-Ron, quiero que me escuches por favor. Sé que te he guardado secretos terribles a lo largo de nuestra relación y no tengo idea de por qué lo hacía. Debí decirte lo que planeaban mis padres desde el primer minuto, pero tenía miedo de que pienses que era igual a ellos. Siempre viví con el miedo de convertirme en alguien como mi madre, una neurótica. E irónicamente termine en convertirme en una. Te amo Ron, te amo por sobre todo.

-Eso es lo único que necesito saber.

-Pero quiero compartir algo más contigo, mis últimos secretos antes de abandonar mi pasado. Esa noche de navidad, lloré porque sabía que el día que llegaras a casa te darías cuenta de lo que había pasado, que serías capaz de ver lo sucia que estaba, de darte cuenta que ya no era la mujer pura que dejaste en esa estación de tren antes de volver a Italia. ¿Sabes? He aprendido a lo largo de este tiempo con Albus que yo no tuve la culpa de todo lo que Charlie me hizo, ni tú tampoco. Fui una víctima de un evento repulsivo que nadie debe sufrir. No fue mi culpa no lograr defenderme, porque luche Ron, luche por evitarlo sin conseguirlo.

El pelirrojo la escucha en silencio mientras ella desahoga su corazón en la oscuridad para él, solo para él.

-Yo soy Hermione, tu Hermione, te pertenezco a ti y a mí. No a Charlie, no a Viktor. Tú eres el hombre que me sostuvo con amor y poco a poco has ido sanando mis heridas y curtiendo mis cicatrices. No hay palabras para decirte todo lo que hiciste por mí y cuanto te debo.

-Te amo Hermione, no lo olvides.

Ella besa su nariz y sonríe suavemente.

-Te amo Ron.

Él asiente y la atrae más cerca de su cuerpo. Quiere sentir su piel contra la suya y entrelaza sus piernas.

-No necesito saber más Hermione, porque así tal cual eres te amo por sobre todo. Decidí amarte así y no quiero cambiar nada de ti, porque eres perfecta así como eres.

-Albus dice que… cuando quiera dar el gran paso y contarte todo lo que ocurrió esa fatídica noche, significa que ya no necesito volver a verle. Creo que me conoce muy bien, porque sabe que en el corto plazo aunque trate no puedo hacerlo Ron. Es muy doloroso aún poner en palabras los recuerdos que tengo, y más si tú eres el que escuchará todo. He progresado con la terapia, pero no puedo… no puedo hacerlo aún.

Él la abraza con fuerza y la entiende. No puede pedir que ella sane las heridas solo en unos meses, pero a diferencia de antes, ahora sabe que puede ser posible que ella logré cerrar esa etapa.

-Cuando estés lista te escucharé, no tienes por qué apresurar las cosas.

-Gracias por entenderme.

-Gracias por corregirme el vocabulario. Hermione, hija de Helena de Troya.

-Gracias por hacer la excepción conmigo fanático de Conan Doyle.

-Gracias por darme unos hermosos hijos, soy feliz contigo y con ellos.

La besa antes de dejarla dormir, esperando que ni Rose ni Hugo les despierte al menos hasta las ocho de la mañana si es mucho pedir.

Y allí cerrando los ojos sintiendo como su mujer respira contra su pecho, escuchando el ruidito de la boca de alguno de sus hijos comienza a soñar con un verde campo y un castaño que mece sus ramas al compás del viento.

-Abuelo, abuelo.- le dice estirando sus manitos pequeñas llenas de barro al hombre con pipa que le mira a la distancia.- Cuéntame otra vez esa historia de los hombres en las trincheras en navidad.

-¿Otra vez Ronnie? ¡Pero esa es una historia muy vieja!

-Pero a mí me gusta.- responde porfiadamente.- Es mi favorita, al igual que la de Sherlock y el sabueso monstruoso.

El hombre suelta una carcajada afablemente antes de chupar su pipa una vez más.

-Mejor ¿Por qué no me cuentas tus historias?

-¿Las mías?

-Sí Ronnie, quiero oír de tu vida en tiempos de guerra.

Se sientan bajo el castaño y él habla y habla…

Dejando que las palabras liberen su corazón.

FIN


Hola otra vez! Llegamos al final y no me di cuenta : (

Quiero llorar! Es mi primer final que escribo y me costó demasiado si soy sincera. Le quite cosas, le agregue otras que no tenía contempladas en un comienzo, pero me gusto el resultado, a pesar de lo difícil que me resulto escribirlo. Creo que escribir un final y cerrar una historia tratando de atar los cabos sueltos que dejaste en los capítulos anteriores es complicado, pero de verdad espero que a ustedes les haya gustado este final con Rose y Hugo llegando a completar esta familia que poco a poco vuelve a ser la de antes. También entiendo sus molestias por como maneje el asunto de la muerte de Charlie que nunca sucedió a pesar que se la merecía, ¿saben? Mi primera idea era realmente que Hermione lo matará cuando se reencontraban, pero luego lo medite y me di cuenta que con eso ella igual se condenaría y no merecía pasar por algo así, luego pensé en que Ron podría hacerlo. Pero si él lo hubiera hecho de todas maneras iba a tener que pagar el crimen e ir a la cárcel dejando a Hermione otra vez sola afrontando el embarazo. O que lo matara y que nadie lo supiera… pero de todas formas me pareció mal ensuciar alguno de mis personajes con un asesinato. Charlie merece un castigo y lo tendrá, pero Ron y Hermione no necesitan mancharse las manos para que ese día llegue. Ellos no son ese tipo de personas que quitarían una vida, aunque en un arranque de rabia lo digan, no lo harían. De verdad mil perdones, pero para mí era importante terminar está historia antes de mis pruebas finales o no tendría cabeza para concentrarme en todo, pero Charlie tendrá su merecido, lamentablemente no en 1945.

Amo a Ron, que con su corazón noble logró ayudar a Hermione y amo a Hermione, porque finalmente entendió que debía dejarse ayudar y que si bien no está curada del todo, está camino a lograrlo.

Datos históricos: Bueno es de conocimiento general como término está horrible guerra y las consecuencias que provoco. Bueno como se podrán haber dado cuenta las opiniones de Ron a lo largo de todo este fic con respecto a la conciencia social y sus veredictos con respecto a la guerra donde no hay ganadores para ningún lado, es solo mi opinión de lo que creo que fue esta guerra. Hitler tenía que ser detenido es un hecho, pero lo que eso conllevo después fue horrible. Que Truman justifique lo que paso en Hiroshima fue tan horrible como lo que hicieron los alemanes en los campos de concentración (que por cierto fueron liberados por los soviéticos) Estados unidos también tuvo campos de concentración para japoneses residentes en el país posterior a lo de Pearl Harbor. Y no olvidemos que Stalin era un tipo de dictador que amenazo con fusilar a sus propios soldados, si estos cedían lugar en Stalingrado. Y Churchill sacrifico la vida de muchos que pudo haber salvado solo para no revelar que podían espiar a los alemanes.

Siempre creí que si nos interesáramos en los hechos detrás de la batalla, el mundo no cometería un error similar a este. Pero ahora mientras escribo en algún lugar del mundo alguien está trayendo este tipo de guerra otra vez! Si bien mi fic era un drama romione de alguna manera también buscaba generar una opinión más bien crítica de lo que sucede en el mundo actual a raíz del pasado en la IIGM.

Las quiero aunque no les conozca, porque al leer esta historia se han llevado un pedacito de mí con ustedes.

Por último les dejo la célebre cita de Albert Einstein para meditar un momento.

"No sé con qué armas se librará la Tercera Guerra Mundial, pero estoy seguro que en la Cuarta Guerra Mundial usarán piedras y palos."

Espero traerles un epilogo con lo de la muerte y castigo de Charlie, la vida de Ron&Hermione, entre otras cosas, pero no puedo comprometerme a dar una fecha para cuando sería eso. Gracias por sus reviews que me dejarón a lo largo de la historia, no fueron muchos, pero valoré cada uno de ellos de forma especial :) sobre todo aquel anónimo que dijo que mi forma de escribir a mejorado con el tiempo! ^^ es bonito saber que he progresado.

Cariños y amor para todos los que llegaron a este punto.