¡Segundo drabble! De Profesor!Zoro y Estudiante!Sanji...Aunque esto es de universidad, no de institución. En fin, debía incluiar a Cocodrile, él es genial.


Lo había conocido en un café. Estaba con el profesor Cocodrile, de historia. No pensó que encontraría a su profesor dentro del local, pero creyó que fue suerte, una suerte enorme porque tenía algunas preguntas sobre el tema en el que estaban trabajando en las clases. Pidió un café y se acercó casualmente al hombre. No se había dado cuenta que alguien más que lo acompañaba. No supo cómo empezar una charla, así que se acercó al hombre de cara siniestra y se paró a su lado.

— Profesor Cocodrile, tuve muchas dudas sobre su anterior conferencia…. —Su voz se fue reduciendo a medida que le prestaba atención al acompañante de su profesor—

— ¿Cuáles, señor Kuroashi? —Preguntó Cocodrile apoyando elegantemente la taza de café en la mesa—

— Bueno, no importa, si ya está con alguien más podemos hablarlo en nuestra siguiente clase.

— La siguiente clase es el examen, señor Kuroashi. —La rabia recorrió su cuerpo, no le gustó como le había hablado. Apretó los puños con fuerza, lo que no pasó desapercibido por el acompañante — No hay problema, el profesor Roronoa ya se iba —

— Lo siento, no me había presentado señor— Le extendió la mano al hombre de pelo verde con incomodidad— Sanji Kuroashi, un gusto.

— Zoro Roronoa—Respondió estoico y tomó la mano en un apretón. Sanji sintió como un calor se extendía por su brazo hasta llegar a su pecho — Profesor de matemáticas.

— ¿Profesor de matemáticas? ¿Es usted de mi universidad? —Su ceño rizado se frunció, incapaz de recordar al otro hombre. Debía de recordar a alguien tan caliente como él.—

— Si, acabo de llegar de Japón hace una semana y me voy a integrar a tu universidad el día de mañana. Espero poder vernos, Sanji. —La mirada que le dedicó el profesor le puso incómodo, pero no de mala manera, sintió como si se lo estuviera comiendo con la mirada.—

Zoro era un hombre musculoso, de aspecto simple. Llevaba una camiseta blanca y un par de pantalones de chándal con zapatillas cómodas. Su ceño parecía estar constantemente fruncido, pero se debía a las cejas. Cabello verde despeinado, que le daba un aspecto sexy y fresco.

Sanji no era de estar en los hombres, normalmente estaba con ellos por el buen sexo que ofrecían, el cual no podía obtener de bellas damas.

Pero este hombre le daba…Ganas de conocerlo mejor. No podía expresarse muy bien respecto a eso, pero lo único que sabía era que necesitaba conseguir su número de una forma u otra.

— Eh, claro, de seguro nos veremos profesor Roronoa. —Hizo una pequeña pausa mientras miraba su reloj— Mierda, ¡me tengo que ir! Profesor Cocodrile, ¿le podría mandar un e-mail con mis dudas…?

— Claro, señor Kuroashi —Cocodrile asintió algo disgustado mientras retomaba su café—

— Te acompañare, yo también me tengo que ir —Zoro se levantó de su asiento y dejó dinero en la mesa para pagar su cappuccino.—

Caminaron juntos hasta la parada del bus. Un cómodo silencio se extendió entre los dos. Aunque el profesor de matemáticas lo interrumpió.

— Eres bueno en matemáticas, ¿Sanji?

— ¿Por qué lo pregunta?

— Porque tal vez deba darte mi número en vez de mi e-mail y no perderme la oportunidad.