Holap. Aquí volví con el segundo one-shot. Sé que me demoré demasiado en subirlo, pero bueno... lo único que puedo hacer es disculparme. ¡Ojalá les guste! A mí sin duda me gustó.


Hoy: El lago

Summary: La fresca brisa de verano le puso la piel de gallina. Estaba en bóxers, en la propiedad donde se había criado su peor enemigo, el señor Ronald Weasley, frente a la chica que lo traía loco, y a punto de arrojarse a un lago. Y lo peor de todo el asunto era que su situación no le importaba ni tres toneladas de comino.

Personajes: Albus Potter, Scorpius Malfoy, Rose Weasley

Año: Cuarto


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Scorpius contempló el lago con aparente tranquilidad. Pese a que no dejaba entrever ninguna emoción, saltaba a la vista que estaba inquieto.

No era la primera vez que sucedía. Desde la primera vez que había visto el lago junto a la Madriguera, no podía dejar de pensar en…

—Sólo salta y ya, Scor —le dijo Al como quien no quiere la cosa, sorbiendo el batido de chocolate con banano que le había preparado su abuela. —A nadie le va a importar.

Scorpius no le prestó atención. No podía meterse a nadar al lago. Por lo que más quisiera, no podía.

Rose le dio un amistoso codazo.

—Anda, Scor. Ve. Nosotros te cuidamos el batido. Te prometo que Al no se lo va a tomar.

Scorpius se mordió la parte interna de sus carrillos. ¿Hacerlo o no hacerlo? Esa era la cuestión.

¡Pero es que tenía tantas ganas!

—Me olvidé el traje de baño en casa —dijo al fin. Rose y Albus se golpearon la frente. Qué terco era.

—¿De qué color son tus calzoncillos? —le preguntó el Potter. A Rose la sobrevino un repentino ataque de tos. Scorpius no se dio cuenta; estaba demasiado ocupado mirando el lago.

—Hoy llevo bóxers.

—Bueno, lo que sea, ¿de qué color son tus bóxers?

—Negros.

Rose se atragantó con su batido. Las orejas se le pusieron del color de los tomates y tuvo serios problemas para pasar la bebida. ¡¿A qué venía esa ridícula pregunta?!

—Bueno, muchos trajes de baño son negros —razonó Al. —La diferencia no se notará.

Rose se dio pequeños golpes en el pecho, todavía más roja. ¿Acaso Al estaba coaccionando a Scorpius para quedarse en calzoncillos y lanzarse al lago? ¡¿Es que estaba loco?!

Aparentemente sí, porque le dedicó una miradita vil, pero disimulada, que le indicó a las claras lo mucho que sabía cuánto se moría por el rubio.

—No digas tonterías. Claro que se notará —le dijo Scorpius. —Mejor me quedo aquí.

Rose volvió a respirar tranquila. Mientras no se quitara la ropa, en lo que a ella respectaba todo iría bien.

Albus le dio un codazo a su amigo, ahora sí de verdad. El golpe lo tomó por sorpresa y lo hizo escupir su batido.

—¡¿Es que acaso no eres un Gryffindor o qué?! —le gritó, fingiendo estar molesto.

Scorpius miró a Al con abierta antipatía.

—¿Pero qué te has creído, Potter? ¡Claro que soy un Gryffindor! —frunció el ceño. —No por nada a mi abuelo le dio un ataque de diarrea crónica cuando supo en qué casa quedé.

—¿Entonces qué haces que no saltas? —le dijo, cruzado de brazos.

Muy para la satisfacción de Al, Scorpius cayó en la trampa. El rubio jamás permitía que nadie pusiera en duda su orgullo, fuese Malfoy, Gryffindor, o de su equipo favorito de Quidditch. Y lo mejor de todo es que la estrategia había sido de las más básicas.

—Bien, Potter. —Scorpius le estampó el batido en la cara y se sacó la camisa en un santiamén. La prenda voló y terminó en la cabeza de Rose. —Tú lo pediste. Ahora te jodes. —Y se bajó la cremallera de los vaqueros.

Albus sonrió. —Bien pueda, señor Malfoy —le dijo, haciéndole una venia e invitándolo a pasar al lago.

Los vaqueros también terminaron sobre la cabeza de Rose.

La fresca brisa de verano le puso la piel de gallina al Malfoy. Estaba en bóxers, junto a la propiedad donde se había criado su más acérrimo enemigo, el señor Ronald Weasley, frente a la chica por la que se moría y mucho más, y a punto de arrojarse a un lago. Lo peor de todo el asunto era que le importaba tres toneladas de comino la delicada calidad de sus circunstancias.

El lago lo estaba llamando.

¡SPLASH!

Empapado de agua de los pies a la cabeza gracias al impetuoso chapuzón que se dio Scorpius, Albus se aclaró la garganta.

—Ya puedes mirar —dijo a su prima. —Aunque también podrías haberlo hecho antes…

Mosqueada por la broma de mal gusto, Rose le estampó la ropa de Scorpius en el pecho y enderezó los hombros. Sus orejas estaban que echaban humo.

—Qué idiota de ti haber hecho cosa semejante, Albus Severus.

Él no le tomó tanta importancia a su reproche. Allá en el agua, Scorpius, emocionado a más no poder, nadó con todo lo que tenía hacia el centro del lago.

—No seas así. Sólo decía que una miradita no te habría hecho nada de daño…

Rose enrojeció a niveles inhumanos. —¿Qué pasa contigo? —le espetó indignada. —¿Cómo crees que iba a… —tragó en seco— que iba a mirarlo… así nada más? ¿Estás loco?

Al se miró las cutículas con aparente desinterés.

—Hace un par de años no te habría importado, ¿por qué ahora sí?

Muda de la vergüenza, Rose echó a andar hacia la casa. No se dignó a echarle un último vistazo a su primo o, tampoco, a Scorpius. El corazón le latía a millón.

Porque la verdad era que había mirado.

Sólo un poco, a su parecer, pero al fin y al cabo, lo había hecho.


SPIN-OFF

—¡Scor, salte ya, debes estar como una pasa! —gritó Albus, agitando un par de toallas en el aire. Dentro del lago, una cabeza rubio platino se asomó entre las aguas como la de una suricata marina.

—¡No!

La cabeza se alejó a toda mecha hacia el centro del lago. Albus se golpeó la frente.

—¡Que te vas a resfriar, maldición!

Un dedo medio apareció en la distancia.

—¡Jódete, Potter!

Albus frunció el ceño.

—¡Tu padre se enterará de esto!

Otro dedo medio acompañó al primero.

—¡Que se entere!


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No sé cómo se me ocurrió esto. Que sepan que estoy basando a Scorpius en Draco Malfoy y Tom Felton, los dos. En fin, me divertí escribiendo este one-shot. Ojalá ustedes se hayan divertido leyéndolo.

P.D.: Dejen reviews

P.D.2.: No, enserio, dejen reviews

P.D.3.: Feliz Navidad atrasada para todos.

Sin más, ¡gracias por pasarse por aquí y les deseo un próspero Año Nuevo!