Disclaimer: Todo el potterverso pertenece a J.K Rowling.
N/A: ¡MIL PERDONES POR LA DEMORA! Es que estuve con examenes y trabajos y se me complicó, pero ahora ya estoy de vacaciones así que voy a poder escribir mas y mas rápido, además de que ya tengo otra vez mi compu :D
El lunes por la mañana James repartió los horarios del entrenamiento, estuvo todo el fin de semana con Sirius viendo que horarios les coincidía a todos, al final decidieron que iban a entrenar todos los días de 17:30 a 19:00, iniciando esa misma tarde. Se pasó todas las clases pensando estrategias de juego, nuevos ejercicios de entrenamiento y demás, los profesores varias veces le llamaron la atención, pero él no les hacía caso. Media hora antes de ir al campo fue a su habitación a cambiarse, buscó su ropa de entrenamiento y se la puso. Cuando bajaba las escaleras se encontró con Sirius que subía a la habitación.
-Me voy a cambiar, ¿Me esperas? -Preguntó el oji-gris.
James asintió y volvió a subir las escaleras, esperó a que su amigo encontrara su ropa y se la pusiera, luego bajaron a la Sala Común. James vio a Lily y sonrió.
-Hola mi querida pelirroja -Saludo el chico sentándose al lado de ella.
-¿Qué quieres Potter? -Dijo sin paciencia.
-Preguntarte si querías salir conmigo.
-No, Potter. Sabes que no te soporto ¿Para qué insistes? -Preguntó mirándolo con el ceño fruncido.
-Porque yo sé que me amas.
-Potter, a ver si te entra en tu cerebro -Decía Lily ya respirando entrecortadamente -No te amé, no te amo y no te voy a amar ¿Entendido?
James intentó esconder su cara de tristeza y se fue a entrenar sin hacerle mayor caso a su amada pelirroja.
-¡Lily! -Gritó Mary.
-¿Qué? -Respondió la pelirroja.
-Sabes lo que te voy a decir, si no te empeñas en conocer a James nunca vas a ver que es una muy buena persona-Dijo enfadada, se levantó y salió de la Sala Común.
Lamentablemente Lily sabía que su amiga tenía razón, pero no podía estar con Potter sin exasperarse, es tan egocéntrico, narcisista y otros adjetivos que no era conveniente nombrar. Decidió salir en busca de su amiga, subió a dejar su libro y salió de la Sala Común preguntándose donde podía estar Mary.
Decidió empezar por los jardines, primero fue al lago, sabía que a su amiga le gustaba estar ahí, entre todos los chicos que había su amiga no estaba, siguió buscando por los jardines pero no la veía, hasta que recordó que Mary tenía entrenamiento de quidditch.
Ahora el problema era, ¿Iba al campo de quidditch o no iba? Después de todo también iba a estar Potter e iba a pensar que iba a verlo a él y lo que iba a hacer ella era totalmente lo contrario. Por una vez decidió tragarse el orgullo e ir igual al campo.
Empezó a caminar por lo jardines lentamente hasta llegar al campo, subió hasta las gradas y se sentó ahí a esperar.
-Hola Lily, ¿Qué haces aquí? –Preguntó Remus que aparentemente estaba sentado por ahí.
-Remus, me asustaste –Dijo la pelirroja exaltada –Vine porque luego voy a hablar con Mary, nos peleamos antes de que venga a entrenar y siempre que vuela se pone de buen humor.
-Es verdad, ¿Y por qué se pelearon? –Preguntó el castaño.
-Por nada grave –Inmediatamente cambió de tema.- Me gustaría poder subirme a una escoba y no tener vértigo de caerme.
-Es cosa de acostumbrarse, principalmente no hay que tener miedo, si lo tienes es más probable que te caigas.
-Sí, puede ser –Admitió Lily, pero seguía sin gustarle la idea de subirse a una escoba.
Siguieron mirando el entrenamiento, aunque Lily odiara admitirlo (y nunca lo haría en voz alta) James llevaba bien el equipo, era un buen entrenador, aunque algo exigente, lo hacía muy bien. Cuando el castaño mandó a los jugadores a los vestuarios Lily bajó, en cuanto saliera Mary le iba a decir lo que había pensado.
-Pelirroja, ¿Viniste a verme? Te vi en las gradas –Y James hizo aparición.
-Vine a buscar a Mary porque quería hablar con ella -¿por qué le daba tantas explicaciones? –No me importas.
James con indiferencia entró al vestuario, a los pocos minutos salió Mary.
-Me dijo James que me buscabas ¿Ocurrió algo? –Dijo preocupada.
-No, tranquila, solo quería hablar contigo –Dijo algo cohibida.- Perdón, sé que tienes razón en todo lo que me dijiste, es que siempre que Potter me habla lo hace con tanta arrogancia que me exaspera.
-Sabes que no siempre es así –Lily tuvo que asentir, porque era verdad, no siempre le había hablado así.- Yo voy a hablar con él pero si tu prometes que le darás la oportunidad de conocerlo.
-Está bien –Respondió Lily.
-¿Lo prometes?
-Lo prometo –Dijo con un suspiro.
-Bien, yo luego voy a hablar con él, voy a ducharme –Lily asintió y se fue a su Sala Común, mientras que Mary volvió a entrar en los vestuarios.
Vio que había una ducha libre, así que tomó una toalla y entró, se quitó la ropa y la tiró por arriba de la puerta, abrió el agua y se estremeció cuando salió fría la primera vez. Escuchó a James hablando con alguno de sus compañeros de equipo y desde la ducha gritó.
-¡James! ¡Espérame que tengo que hablarte de una cosa!
-¡Bueno! ¡Pero no tardes! –Respondió él, sabía que si Mary se relajaba podía estar horas bajo el agua.
La castaña intentó bañarse lo más rápido que pudo así no hacía esperar mucho a su mejor amigo. Cerró el agua y como James estaba ahí no se iba a desnudar frente a su mejor amigo, aunque solo sea eso, su mejor amigo.
-James, hazme el favor de pasarme mi ropa –Pidió rodeándose la toalla en el cuerpo.
-Y yo que quería cumplir mis fantasías de ver a mi mejor amiga desnuda -Le pasó la ropa a Mary y ella le tiró la toalla en la cabeza.
-¡Por idiota! –Ambos se empezaron a reír.
-¿Qué es lo que querías decirme? –Preguntó intrigado el castaño, odiaba quedarse con la duda.
Justo en ese momento Mary salió con el pelo chorreando, unos shorts y una musculosa.
-Como alguien te mire, lo hechizo y te pongo una túnica –Dijo James celosamente.
-¿Quieres que te diga o no? –James asintió con ganas.- Bien, primero que nada no quiero que te hagas demasiadas ilusiones. Lily me prometió que si tu cambiabas tu actitud con ella iba a intentar conocerte mejor.
Mary intentó hablar lo más despacio posible así su amigo entendía lo mejor posible.
-¿Es una broma? –Preguntó el castaño.
-¡James! ¡Sabes que yo no bromeo con esas cosas! –Protestó la chica.
-¡Te amo! ¡Te amo! ¡Te amo! –Dijo abrazándola y levantándola del suelo mientras ella reía.
-¡James! ¡Bájame! –Él la obedeció y le empezó a dar besos en toda la cara.
-¿Sabes que eres la mejor amiga de todo el mundo, mágico como muggle, no?
-Sí, lo sabía, ¡Pero tengo tu saliva en toda mi cara!
