Disclaimer: Todos los personajes y lugares pertenecen a J.K Rowling.

N/A: ¡Mil perdones por la tardanza! Es que estuve escribiendo un One para un Amigo Invisible y toda mi inspiración quedó ahí.


Marlene caminaba por los pasillos del castillo, sentía las miradas que se dirigían a sus piernas y más arriba también. Era una de las chicas más lindas de Hogwarts, muchos chicos estaban detrás de ella, y otros tantos habían tenido el placer de estar con ella. Marlene era rubia y tenía unos bellos ojos miel, una figura escultural. Siempre usaba las polleras algo más arriba de lo apropiado y las camisas con algunos botones desabrochados. Le gustaba provocar. Sigue caminando y le guiña un ojo a un chico guapo de Ravenclaw, este sonrió como idiota.

Vio a Sirius caminando a pocos metros delante de ella, tenía la ropa del entrenamiento, seguramente recién terminaba. Parecía estar buscando algo, sonrió perversamente y empezó a correr, llegó hasta donde estaba Sirius y lo tomó de los hombros tomando impulso para saltar y quedar subida a su espalda.

-Hola Sirius –Dijo al asustado azabache.

-Como vuelvas a asustarme así te tiro de la grada más alta del campo de Quidditch.

-¿Eso es una amenaza Señor Black? –Preguntó Lene divertida.

-Oh, sí que lo es –Sirius empezó a caminar con Marlene en la espalda, ignorando todas las miradas que les dirigían los demás.

-¿A dónde estamos yendo? –Preguntó la rubia.

-Al comedor.

-Gracias por la información.

Entraron al comedor y Sirius buscó a James, otra vez todos los estaban mirando y ellos parecían no darse cuenta.

-A ti te estaba buscando mal amigo –Dijo Sirius a James- Hasta que Lene saltó en mi espalda.

La chica bajó de la espalda del animago y se sentó en la mesa, se sirvió un pedazo de pollo y empezó a comer.

-¿Y para que me buscabas? –Preguntó James a su amigo.

-Mmm… No lo recuerdo –Dijo Sirius haciendo reír a los dos chicos- ¿Y Remus?

-En la biblioteca o en la habitación o no lo sé –Respondió James concentrado en su comida.

-¿Escuché mi nombre? –Dijo Remus sentándose al lado de James.

-Canuto preguntaba donde te encontrabas.

-¿Ya me extrañabas, Canuto? –Bromeó el castaño.

-Sabes que te quiero, pero mi corazón pertenece a Cornamenta –Los cuatro empezaron a reír a carcajadas haciendo que varios se den vuelta a mirarlos.

Pocos minutos después apareció Peter, no había saludado que ya tenía comida en la boca. La cena pasó tranquila, lo más tranquila que puede ser con cuatro Merodeadores y Marlene McKinnon sentados juntos. Cuando Sirius estaba por terminar el postre Lene le susurró: -¿Te gustaría hacerme compañía un rato?

Sirius tragó y levantó una ceja.

-¿Eso es una propuesta indecente, señorita McKinnon?

-Oh, no lo sé, usted sabrá –Ella se volvió a su postre y Sirius rio.

Cuando todos terminaron de comer se levantaron.

-Nos vemos en un rato –Se despidió Sirius de sus amigos.

-Si te deja ir –Bromeó James, los tres rieron y Canuto siguió a la rubia que ya había empezado a caminar.

-¿A dónde vamos? –Preguntó Sirius tomando las caderas de Lene y presionándola sobre su cuerpo.

-No lo sé –Soltó una risita y dio media vuelta para quedar frente al peli negro. –Podríamos ir a un salón o a un baño…

-Ven –Sirius le hizo señales para que subiera a su espalda como lo había hecho en el pasillo antes de ir al comedor.

Sirius empezó a caminar por los pasillos mientras acariciaba las piernas de Marlene, que estaban alrededor de su cintura. Él abrió la puerta de un salón que parecía estar en desuso, dejó a la rubia sentada sobre una mesa y se dio vuelta para quedar frente a ella, la besó mientras le sacaba la camisa de adentro de la pollera, las manos del chico empezaron a vagar por la espalda de la chica y su cintura, acarició el corpiño pero no lo sacó.

Mientras Sirius hacía eso, Marlene le desabrochaba la camisa y la tiraba en algún lugar. Empezó a acariciarle el pecho y los abdominales. El chico tenía el cuerpo muy bien formado, tantos años de Quidditch ayudaban, y mucho. Ahora ninguno de los dos chicos tenía camisa, Sirius se estaba encargando de quitarle la pollera a Lene y ella le quitaba el cinturón, ambas cosas salieron volando.

Él le sacó el corpiño a Marlene mientras bajaba sus besos por el cuello hasta sus pechos, ella se recostó y Sirius empezó a lamer los pechos de la rubia, que empezó a gemir. Sirius sabía lo que hacía. Se entretuvo un rato ahí y luego bajó por su vientre hasta el sexo de ella, le quitó las bragas y la empezó a tocar.

-¡Ah! ¡Sirius! –Gemía ella.

Sirius sabía que la estaba volviendo loca, por eso bajó su boca hasta el sexo de ella y empezó a lamerlo, ahora si la estaba volviendo loca. El orgasmo llegó a Marlene y ella gritó el nombre del peli negro.

-Merlín, Sirius –Dijo intentando regularizar su respiración, sonrió de forma malvada y dijo:- Ahora me toca a mí.

Se bajó de la mesa y se acercó a Sirius, comenzó a besarle el cuello y bajó todo por su pecho hasta quedar arrodillada. Sacó los pantalones de él, que ya estaban desabrochados y le quitó el bóxer, tomó el miembro del chico y empezó a acariciarlo haciendo que gruña, luego se lo metió a su boca. Ahora era el turno de Lene volverlo loco, su lengua recorría todo el miembro del chico, pero lo mejor para él, fue cuando ella rozó sus dientes con él. Sirius soltó su esencia dentro de la boca de Marlene mientras gritaba el nombre de ella.

-Ahora estamos a mano, ¿No? –Dijo inocentemente la rubia.

Sirius la subió a sus caderas haciendo que él entre en ella, Marlene estaba apoyada contra la mesa, primero fueron despacio, torturándose. Luego aumentaron el ritmo, iban cada vez más rápido. Lene clavaba sus uñas en la espalda de Sirius, haciendo que gruña más fuerte. Él llegó primero al orgasmo, cuando soltó su esencia dentro de la rubia ella gritó el nombre del chico.

-Ya recuerdo porque siempre termino teniendo sexo contigo –Decía Marlene bajando de las caderas del chico.

Sirius rió y empezó a buscar su ropa, levantó la vista y vio a la rubia poniéndose las bragas, era sexy.

-¿Alguna vez te dije que eres sexy?

-Solo unas pocas veces –Respondió bromeando, Sirius siempre le decía que era sexy. –Vámonos antes de que Lily empiece con las rondas y abra todos los salones buscándome.

Ambos chicos salieron del salón abandonado y se dirigieron a su Sala Común.


¡Feliz Navidad! y ¡Feliz año nuevo!

Muchos saludos, Kamii