Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J.K Rowling.


El partido de Quidditch había sido uno de los mejores que vio Hogwarts, terminó a los 20 minutos de haber empezado y Gryffindor había ganado por goleada, a los diez minutos el equipo de James había metido cinco tantos y el otro equipo solo uno, diez minutos después el partido terminaba 220 a 50 a favor de Gryffindor. En ese momento en la Sala Común de los leones había una fiesta, solo estaban los alumnos mayores de 15 años, a los demás los habían sacado, ya que Sirius se había encargado de introducir alcohol. Todos estaban festejando, incluso Lily, aunque se rehusaba a tomar alcohol, disfrutaba de la fiesta.

-Vamos, Lils, un vaso, nada más -decía Marlene tratando de convencer a su amiga de que tome un vaso de Whisky de Fuego.

-No, no voy a beber.

-¡Vamos, Lily! Incluso Remus está bebiendo, no te digo que te emborraches, solo un vaso -casi rogaba Marlene, su amiga necesitaba soltarse un poco, y nada mejor que un vaso de Whisky.

-Bien -tomó el vaso y bebió la que contenía, sentía su garganta arder, pero poco a poco se fue sintiendo más relajada. Como no estaba acostumbrada a beber, no tenía mucha resistencia al alcohol.

Decidieron salir de la mitad del paso, vieron a Sirius que estaba besando a una chica de sexto, Lily vio como Marlene fruncía el ceño y sacudía la cabeza, le pareció raro, pero decidió no darle importancia, después de todo Marlene se caracterizaba por no enamorarse.

La noche siguió tranquila, para suerte de los prefectos presentes en la fiesta nadie hacía nada indebido, más que besarse con alguien.


Sirius ya había dejado a la chica con la que había estado besándose y había vuelto con sus amigos, en realidad solo con James y Peter, habían visto a Remus hablar con una alumna de sexto, amiga de la muchacha con la que había estado Sirius hace minutos atrás. Todo el mundo creía que Remus era tranquilo, responsable y todo lo demás, pero ellos sabían que no era así, es más, generalmente él era que planeaba las bromas y en lo que se refería a las mujeres empataba bastante el número a James y Sirius.

-Nuestro pequeño lobito se está volviendo mayor -decía Sirius secándose una falsa lágrima.

-Sabes muy bien, que detrás de esa cara de niño bueno hay un rebelde sin causa. Es un lobo vestido de cordero.

-Nunca mejor dicho -concordó Sirius con su mejor amigo.

Poco a poco los alumnos fueron subiendo a sus habitaciones, la noche estaba bastante avanzada y algunos estaban pasados de copas, los últimos en subir a la habitación habían sido los Merodeadores junto con Lily y sus amigas, al ser los hombres responsables del desorden de la Sala Común, tenían que ordenar, y las mujeres decidieron ayudarlos para terminar lo más rápido posible. En menos de diez minutos habían dejado la Sala Común como habitualmente se veía, pequeñas ventajas de ser ocho personas que pueden hacer magia. Subieron a su habitación y todos cayeron rendidos en su cama.

Varios alumnos de Gryffindor no se levantaron hasta cerca del medio día del domingo, incluyendo a los cuatro alumnos de séptimo, llegaron al Gran Comedor casi arrastrándose con cara de haber dormido realmente poco.

-¿Con esas caras pretenden conquistar a alguien?

-Ja, ja, Mary, en verdad me encantan tus chistes matutinos, pero mi estómago ruge.

-Sirius, tu estómago siempre ruge.

-Muy observadora señorita McDonald, ahora, déjame comer.

Todos rodaron los ojos, nadie entendía como Sirius comía tanto y tenía ese físico, si, jugaba al quidditch, pero era casi imposible tener la musculatura que tenía él comiendo la cantidad de comida que ingería diariamente.

-Remus, anoche te vi bastante entretenido con la chica de sexto -el castaño se sonrojó un poco ante el comentario de Marlene, haciendo que este largue una risa.-Oh vamos, ya no tienes trece como para sonrojarte porque besaste a una chica, por lo que tengo entendido haces mas que besarlas.

Todos rieron a carcajadas cuando Remus se puso completamente colorado, normalmente esas charlas y bromas iban dirigidas a James y Sirius.

-Voy a enviarle una carta a mis padres, regreso en un rato – comentó Lily.

-Tengo que responderle a mi madre, ¿Me acompañas a la torre a buscar la carta? -la pelirroja asintió y esperó a que James se levantara para ir hacia la torre.

Empezaron a caminar en silencio sintiendo las miradas de sus amigos en sus espaldas, todavía era raro verlos juntos sin pelearse o insultarse, en realidad, sin que Lily pelee a James o lo insulte.

-Sabes, mi madre todos los años hace una fiesta de Navidad en mi casa, es una tradición, Mary asiste todos los años -se notaba que James estaba nervioso, cosa que hizo sonreír a la pelirroja, eran contadas las veces que lo había visto así-, y a mi madre se le ha ocurrido que te invite, pero si no quieres o ya tienes planes no me moles...

-Me gustaría ir -cortó Lily-, Mary todos los años me cuenta sobre la linda velada que ofrecen los Potter para Navidad, así que si no es molestia me gustaría ir.

-¿De verdad? -James se veía claramente sorprendido-, obviamente no molestas, es más, si quieres puedes quedarte en mi casa, Mary incluso tiene una habitación que usa cada vez que se queda, así que podrías dormir con ella.

-Me gusta la idea.

Ambos sonrieron, de verdad se estaban llevando bien, disfrutaban la compañía del otro. Aunque a James le había costado horrores no coquetear con Lily todo el tiempo lo había logrado, solo por el hecho de poder pasar más tiempo con ella.


¡Hola!

Si, pasó mucho tiempo y no tengo excusa, solo que mi inspiración se fue de vacaciones sin mi y recién hoy volvió, espero que les haya gustado el capítulo. Estos días voy a dedicarme a editar los capítulos anteriores, ya que volví a leer el fic y vi algunos errores, pequeños, pero incómodos a la hora de leer. No les prometo actualizar ya, dado que el mes que viene cumplo 15 años y estoy organizando todo, pero voy a tratar de actualizar lo más pronto posible.

Espero sus comentarios y gracias por leer hasta acá.

¡Saludos!