Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J.K Rowling.


-Todavía no entiendo como la pelirroja cambió tanto, antes no podía estar ni medio segundo con él, y ahora hasta pasan tiempo juntos -decía Sirius mientras seguía comiendo.

-Yo creo que, aunque lo niegue, y se resista a admitirlo, que James le gusta -las amigas de Lily asintieron.

-Las mujeres son muy complicadas -las mujeres presentes lo fulminaron con la mirada-. El día amerita estar sentado al sol, el que quiera es bienvenido a acompañarme y disfrutar de mi presencia.

El día pasó, entre golpes, risas, enojos, bromas e insultos, había sido relajado y tranquilo, incluso habían convencido a Lily y Remus de que no hagan la tarea que tenían para dentro de una semana, después de todo, faltaba una semana.

El lunes pasó sin contratiempos, más no el martes, los Merodeadores habían hechizado la escalera haciendo que todo aquel que pasara por allí quedara con el cabello color escarlata, exceptuando ellos mismos, claro, ganándose así un castigo de la profesora McGonagall y un buen regaño de una aún más pelirroja, Lily Evans.

-McKinnon, te sienta muy bien el rojo, debo admitirlo -comentó James.

-Mira Potter, como este color no se vaya mañana, puedes salir volando de aquí, porque, mínimo, terminas en la enfermería -amenazó una muy enfadada Mary.

-No tienen pruebas de que hayamos sido nosotros, no entiendo porque no castigaron.

-Entonces, dime Black, ¿por qué toda la escuela tiene el cabello pintado y ustedes cuatro no? Siendo que todos pasamos por la escalera del vestíbulo.

-Casualidades de la vida -dijo Sirius pasando su brazo por los hombros de Mary, ésta lo zafó de un tirón.

El resto de la semana siguió su curso, los cabellos de los estudiantes y profesores volvieron a su color natural, las clases siguieron como siempre, los profesores les daban cada vez más tarea, excusando que todo era muy importante para los EXTASIS, aunque muchos no se lo creían.

El viernes había llegado, era un día nublado y parecía que estaba por llover, pero aún así había un aire de felicidad en el ambiente, todos querían que terminara la semana. Los alumnos de séptimo de Gryffindor se sentaron en su mesa correspondiente y empezaron a desayunar mientras esperaban el correo, parecía un día normal, hasta que la profesora McGonagall se acercó a la mesa.

-Profesora, le juramos que no hemos hecho nada -dijo Sirius cuando llegó a su lado, ésta frunció el ceño, pero en su mirada había un deje de tristeza, definitivamente, algo no andaba bien.

-Esta vez no vengo a regañarlo señor Black, espero que el día de hoy no haga nada -en ese momento las lechuzas empezaron a llegar, pero esto no inmutó a la profesora-. Vengo a hablar con la señorita Evans, el director quiere hablar con usted en su despacho.

Lily sentía que algo no iba bien, algo nerviosa se levantó y siguió a la profesora hasta el despacho del director.

-¿Qué creen que haya pasado? -pregunto Sirius muy serio.

-Algo terrible -dijo Alice tendiendo el periódico sobre la mesa.

"Ataque de mortífagos en un barrio muggle"

"El barrio de Cokeworth, en Inglaterra, ha sido atacado por mortífagos la pasada madrugada, dejando 20 muertos y más de 40 heridos..."

-Oh no, allí vive Lily.

No tuvieron que decir nada más, todos se miraron y salieron corriendo en dirección del despacho del profesor Dumbledore, Lily ya estaba arriba, puesto que no la hbían encontrado en el camino. Estuvieron esperando al rededor de diez minutos, James era el que estaba visiblemente más nervioso, no paraba de caminar de un lado a otro, haciendo que los demás se pongan cada vez peor.

-¿Puedes parar? Caminando así no vas a saber que pasó, tienes que esperar que...

En ese momento la gárgola se empezó a mover y Lily apareció por las escaleras no podía parar de llorar, tenía los ojos hinchados, estaba temblando y con la mirada perdida, ni siquiera se dio cuenta cuando James la abrazó y la empezó a arrullar.

-¿Qué están haciendo aquí? Tendrían que estar en clase -exclamó la profesora, tenía el ceño fruncido pero se notaba que había estado llorando.

-Estabamos preocupados por Lily, salió una noticia en El Profeta y queríamos saber que había pasado -explicó Remus.

-Si, ya lo creo, viendo que la señorita Evans no está en condiciones de hablar les contaré. Como habrán visto, el barrio donde ella vivía ha sido atacado por mortífagos, y la casa de Lily fue una de las que más sufrió el ataque, su hermana por suerte no estaba en la casa, pero sus padre en cambio...

No hizo falta decir más nada, lo único que cortaba el silencio eran los sollozos de Lily que seguía en brazos de James, aunque no parecía notarlo.

-El funeral será el domingo, la señorita Evans y las personas que decida que la acompañen podrán asistir con autorización de sus padres, el director se hará cargo de las mismas cuando ella indique quienes la acompañaran.

»Ya que todos tendrían que estar en mi clase, pueden quedarse con la señorita Evans, notificaré a los demás profesores de lo ocurrido, pero si alguno pide la presencia de ustedes tendrán que ir, si o si -exclamó al ver que James iba a replicar- cuando termine mi hora de clases vengan a verme y les diré si tienen el resto del día libre.

Todos asintieron y la profesora fue rápido hasta su salón. Todos se quedaron mirando a Lily sin saber que hacer, James seguía abrazándola y acariciándole el cabello, pero Lily no se tranquilizaba.

-Lily -susurró James-, Lily, ¿me escuchas? -la pelirroja asintió brevemente- ¿Cómo te encuentras?

Como toda respuesta ella sollozó más fuerte, decidieron llevarla a la enfermería para que Madame Pomfrey le diera una poción tranquilizante, como James no confiaba en que Lily pudiera caminar y subir escaleras, la agarró por debajo de sus piernas y la cargó, así junto a los demás fueron a la enfermería. Cuando llegaron James acostó a Lily en una de las camas, llamaron a la enfermera y los sacó a todos del lugar, cuando el azabache iba a empezar a protestar sintió la mano de Remus en el hombro y le dijo que no era el momento, y tenía razón, lo único que importaba era Lily.

Salieron de la enfermería y estuvieron esperando otros interminables diez minutos, Mary, Marlene y Alice habían empezado a llorar; Sirius y Remus intentaban calmarlas; James caminaba de un lado a otro; y Peter miraba a todos sin saber que hacer. Cuando la enfermera los dejó entrar otra vez, Lily estaba durmiendo, la enfermera le había dado una poción para dormir sin soñar, porque hacer que se tranquilice y deje de llorar iba a ser peor, ya que cuando el efecto de la poción pasara, la pelirroja iba a llorar el doble, y no había nada mejor que llorar, en momentos así.

A la hora acordada Peter y Remus fueron a hablar con la profesora McGonagall, el profesor Slughorn solo había pedido la presencia del primero, ya que era al que peor le iba en la materia, así que solo Remus volvió a la enfermería. Se quedaron todos al rededor de Lily esperando que despierte, no era un momento fácil, y ahora Lily lo único que tenía eran sus amigos.


¡Holaaaaa!

Primero: ¡Feliz Navidad!

Segundo: ¡Feliz año nuevo!

Ya sé, pasaron casi dos meses, pero no tengo más excusa que falta de inspiración. En menos de una salió este capítulo del que estoy bastante orgullosa, el siguiente capítulo ya está en proceso así que espero poder subirlo lo más rápido posible, espero que les haya gustado.

No se olviden de dejarme su opinión.

¡Saludooos!