Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J.K Rowling.
"Por favor, que sea un sueño"
Fue el primer pensamiento de Lily, pero incluso antes de abrir los ojos sabía que todo había sido verdad. No quería abrir los ojos, necesitaba que todo sea un sueño, que la conversación que había tenido con el profesor Dumbledore nunca haya existido. Abrió los ojos y se dio cuenta de que estaba en la enfermería.
-Lils, ¿Cómo te encuentras? -Marlene era quien había hablado , era quien estaba más cerca, tenía los ojos levemente hinchados y rojos, probablemente había estado llorando.
-Con ganas de que todo sea un sueño, una pesadilla en realidad.
-Oh Lils -Lene la abrazó, ambas estaban llorando, otra vez.
Lily se dio cuenta que Mary, Alice, Remus, Sirius y James también estaban haciendole compañía, en esos momentos era con las únicas personas que quería estar, ni más, ni menos, eran los amigos que tenía y necesitaba, los que a pesar de todo están, aunque sean momentos buenos, malos o devastadores, como era ese.
-La señora Pomfrey dijo que en cuanto te despertaras podías salir, la profesora McGonagall nos dio la tarde libre a todos, así que estamos a su disposición mi Lady -Sirius hizo una graciosa reverencia que soltó una sonrisa en todos los presentes, incluso en Lily.
-Es casi la hora del almuerzo, podríamos ir al comedor -comentó Remus.
-En realidad no tengo ganas de hacer nada, solo estar acostada -las lágrimas volvieron a brillar en los ojos de Lily, haciendo que James suspire, odiaba verla así, le dolía casi tanto como a ella-, ustedes vayan si quieren.
-Vayamos a la Sala Común, luego iremos a buscar comida a las cocinas -a regañadientes Lily acepto la propuesta de James, sabía que querían cuidarla y que no querían que este mal, pero era algo invitable.
La noticia de la muerte de los padres de Lily había comenzado a expandirse por el castillo, y algunos alumnos le dedicaban miradas de pena o lástima. Entraron a la Sala Común que estaba vacía, los alumnos estaban almorzando, en la biblioteca o en cualquier lugar menos allí.
Pasaron el resto del día intentando que Lily se distraiga, haciendola reír, o tratando de que coma algo, pero nada resultaba, ella casi no había probado bocado, no había sonreído y todo el tiempo tenía la mirada distraída, llegó la noche y la pelirroja prácticamente no había cenado, en cuanto pudo subió a su habitación, se acostó y cerró las cortinas de su cama.
-Odio verla así, y me preocupa que no coma, va a terminar desmayándose.
-Lo sé James, a mi también me preocupa, pero es un momento muy dificil, perdió a sus dos padres y no los ve hace dos meses -respondió Mary.
-Voy a la habitación, por si Lily necesita algo -dijo Marlene, que estaba abrazada a Sirius, se notaba que estaba agotada.
-Si, igual yo.
Ambas chicas se despidieron y subieron a su habiación, Mary se quedó unos minutos más con los Merodeadores y luego también subió a su habitación, prometiendole que si sucedía algo le iba a avisar.
Cuando subió a la habitación, Alice y Marlene ya estaban en sus camas, pero era evidente que la estaban esperando, ya que las luces seguían prendidas, ambas tenían lágrimas en los ojos, y cuando agudizó el oído se dio cuenta que Lily estaba sollozando, pero como tenía las cortinas cerradas le dieron privacidad, después de todo el no llorar también le iba a hacer mal. Haciendo el menor ruido posible Mary se puso su piyama y se acostó en su cama, ninguna de las tres se durmió hasta que los sollozos de Lily dejaron de escucharse.
El sol volvió a salir, otro día comenzó, y Lily no quería levantarse de la cama.
-No quiere salir de la cama -dijo Mary a los Merodeadores que las estaban esperando en la Sala Común.
-Déjame hablar con ella -rogó James.
Mary suspiró y subió las escaleras, no sabía como, pero sabía que su amigo era capaz de subir al cuarto de las mujeres, cuando eso estaba prohibido.
-Lily, tienes dos opciones, o sales por voluntad propia, o en menos de un minuto tienes a James aquí arriba.
-No puede subir aquí.
-¿Quieres apostar?
Lily se sacó la manta de la cabeza y vio a Mary con una ceja levantada, las cuatro sabían de lo que eran capaces los Merodeadores.
-Si no quieres ir a Hogsmeade no vamos, pero sal de la habitación, es un lindo día -dijo Alice.
Tras varios intentos y varias amenazas de James por subir a la habitación, lograron que Lily salga. Pasaron el día tratando de distraer a Lily. En un momento la profesora McGonagall para pedirle a Lily que le indicara si quería que alguien le haga compañía al día siguiente en el funeral de sus padres, tras pensarlo brevemente le contestó a la profesora que en lo posible, quería que todos sus amigos la acompañaran.
-Señor Black, acompañeme un momento -al ver que Sirius iba a replicar agregó-. No voy a regañarlo, tiene que ver con su autorización para salir del colegio.
Sirius, con expresión seria siguió a la profesora, Lily tenía el ceño fruncido, no entendía que problema podía tener.
-¿Es que no puede salir del colegio?
-El problema es que Sirius ya no vive en su casa, desde hace un poco más de un año no tiene relación con sus padres -explicó James; Lily conocía parte de la historia, pero no en su totalidad-. Él se fugó de su casa y ahora vive conmigo, por eso la profesora dijo que tenía problemas con su autorización, pero como Sirius ya tiene 17 lo más seguro es que no tenga problemas por salir del colegio, a lo sumo le pedirán autorización a mis padres.
Lily asintió, sabía que la familia de Sirius era Sangre Pura, además de que apoyaban los ideales de Lord Voldemort, razón por la que sospechaba que se había fugado de su casa.
La pelirroja pasó el resto de la tarde con sus amigos, rogando que no se hiciera de noche, porque eso significaba que tendría que dormir, para luego levantarse en uno de los peores días de su vida.
¡Hola!
Ha ocurrido un milagro, ¡Actualicé dos veces en un mes! Hace bastante tiempo no lo podía hacer, y espero que sean tres actualizaciones en un mes, ya se lo que voy a escribir en el próximo capítulo, solo tengo que trasladarlo de mi mente a mi computadora, y sinceramente, espero no tardar demasiado.
No se olviden de dejarme su opinión en los comentarios.
¡Saludos!
