Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J.K Rowling.
Y lamentablemente, el día había llegado. Era domingo por la mañana, por lo cual la Sala Común estaba desierta, ya que todos los alumnos aprovechaban ese día para dormir hasta más tarde de lo habitual, pero ese día los alumnos de séptimo de Gryffindor estaban más que despiertos, hasta les había costado dormir, o se habían despertado en la noche. Era un día complicado, tenían que estar fuertes, para contener a Lily en todo momento. Habían quedado en encontrarse en la Sala Común a las ocho de la mañana, y ahí estaban todos, fueron a desayunar al Gran Comedor, en todo el recorrido a penas habían cruzado alguna palabra. Lily no había dicho nada, no había llorado, ni siquiera se le habían puesto los ojos llorosos, estaban completamente inexpresiva.
Se sentaron para desayunar, a penas probaron bocado, ninguno tenía demasiado apetito, ni siquiera Sirius. Minutos antes de las nueve de la mañana partieron a la oficina del director, Remus dio la contraseña a la gárgola y subieron por la escalera, donde el profesor Dumbledore y la profesora McGonagall los esperaban.
Se notaba la cara de dolor en ambos profesores, a ninguno le gustaba que sus alumnos pasen por estas situaciones siendo tan jóvenes.
-Señorita Evans, lamento que estas sean las sircunstancias por las que tenga que salir del colegio, pero quiero que sepa que cuenta con todo el apoyo de Hogwarts y de todos los profesores -expresó el profesor Dumbledore, Lily apenas asintió por lo dicho por el profesor.
-Este va a ser su traslador -la profesora McGonagall enseñó una vieja pelota-, está activado para dentro de cinco minutos, el traslador que los traerá de vuelta llegará por lechuza a su casa cerca de las siete de la tarde, está programado para esa hora, ya que suponemos que querrá visitar su casa y retirar algunos objetos personales.
Lily volvió a asentir sin prestar demasiada atención, pero los demás habían escuchado y entendido todo a la perfección, por lo que no era demasiado problema. El traslador empezó a brillar y rápidamente tomaron la pelota, sintieron el tradicional tirón y aparecieron en un callejón.
-Lily, ¿Sabes donde estamos? -la pelirroja caminó hasta salir del callejón y miró hacia ambos lados.
-Si, mi casa está a una calle de aquí, supongo que mi hermana estará allí, por lo que les pido que no hagan magia, ni saquen sus varitas, a menos que sea un caso de suma urgencia.
Todos asintieron y siguieron a su amiga, empezaron a caminar y trataron de taparse lo más que pudieron, hacía demasiado frío para la fecha en la que estaban. Se detuvieron en una bonita casa de dos pisos, se notaba que era un hogar, una casa de familia. Lily se quedó para frente a la puerta, sacó las llaves, suspiró y entró.
La casa estaba igual que como la recordaba, seguía estando el recibidor con un jarrón de flores y una foto familiar de cuando Lily y Petunia eran pequeñas, del otro lado, en la pared había más fotos, el casamiento de los padres de Lily, el nacimiento de ella y su hermana, el primer día de escuela de cada, incluyendo el primer día que ella partiría a Hogwarts.
No sabía en que momento había empezado a llorar, pero siguió avanzando por su hogar olvidándose que sus amigos estaban detrás de ella, escuchó voces en la cocina y se dirigió hacia allí, vio a su hermana y corrió hacia ella.
-¡Tuney! -exclamó antes de abrazarla. Petunia se quedó paralizada y luego empujó a Lily lejos de ella.
-¡Esto es todo tu culpa! ¡Tuya y de tu grupo de... de... anormales!
-¡Petunia! -Alice estaba horrorizada, Mary indignada, y Marlene furiosa, le hubiera pegado un puñetazo si Sirius no la hubiera sujetado.
Lily se tiró hacia atrás sorprendida por la reacción de su hermana, chocó con James y él la sostuvo.
-¡Desde que entraste en ese colegio para fenómenos todo fue para peor! ¡Y mira como terminó! ¡Nuestros padres están muertos! ¡Y tu estás sola!
En ese momento Lily volvió a estar en sollozos, James la atrajo mas hacia si mismo y la abrazó, ella escondió la cabeza en su pecho mientras se convulsionaba por el llanto.
-Solo danos la dirección de la funeraria, luego no te molestaremos más -dijo Mary de la manera más fría posible y fulminando con la mirada a Petunia, esta le pasó un papel con una dirección y siguiendo a Alice salieron de la casa.
Caminaron hasta un pequeño parque que había a una calle de la casa de Lily. Todos caminaban en silencio, James aún abrazaba a la pelirroja, en cuanto vieron un banco dejaron que Lily se sentara, seguía sollozando y las lágrimas caían a mares por sus mejillas.
-Lils, no le hagas a caso a Petunia, todo lo que te dijo es mentira -dijo Remus poniendo su mano en el brazo de ella para consolarla.
Lily intentó normalizar su respiración, estaba muy nerviosa y sentía que si seguía llorando de esa manera se iba a ahogar en sus propias lágrimas.
-No, ella tiene razón, estoy completamente sola -contestó en apenas un susurro que todos escucharon claramente-, mis padres están muertos, mis abuelos igual y mi hermana me odia, y el dinero que tengo ahorrado apenas si me alcanza para poder terminar este año.
-Nos tienes a nosotros, ahora nosotros somos tu familia -dijo Alice abrazando a su amiga.
-Y por el dinero no te preocupes, conozco una familia que tiene sus buenos miles de galeones resguardados en Gringotts, tengo entendido que se apellidan Potter -comentó Sirius haciendo que todos suelten una pequeña risa.
-Discúlpeme señor Black, pero tengo entendido que su familia es más prestigiosa que la mia.
Los dos amigos siguieron molestándose un poco más, haciendo que Lily se distraiga un poco y olvide la pedilla en la que estaba viviendo.
Llegó la hora de partir hacia el cementerio, siguiendo las indicaciones de Lily llegaron. Allí había familia y amigos de los padre de la pelirroja, a muchos no los recordaba y a otros hace años que no los veía.
-Lo había olvidado completamente -dijo Lily masajeandose las sienes-. Mis padres le dijeron a toda mi familia que yo estudiaba ciencias sociales en el extranjero. No pregunten demasiado -detuvo la pelirroja ante la pregunta que iba a hacer Sirius-. Ustedes solo sigan la corriente.
Al reconocerla, algunos familiares se acercaron a darle sus condolencias a Lily, esta saludo a todos los que venían a dirigirle unas palabras. El resto de la ceremonia fue tranquila, todas las chicas lloraban y eran abrazadas por alguien.
Cuando todo terminó, fueron otra vez a casa de Lily, procuraron que Petunia se quedara bien atrás para que no haya otra discusión. Entraron y fueron directamente hacia la habitación de la pelirroja. Estaba perfectamente ordenada, las paredes estaban pintadas de un celeste muy claro, la cama tenía un cobertor blanco con almohadones en distintos tipos de azules y celestes. Frente a la cama estaba el armario y en un costado había un escritorio con fotos y recuerdos de Lily. En la pared, arriba del escritorio, había una pizarra de corcho llena de fotos, tarjetas y notas que la pelirroja habóa juntado a través de los años.
-Quiero guardar algunas cosas para asegurarme que Petunia no me las quite.
La ayudaron a guardar todo lo que pudieron, también guardó cosas de sus padres, fotos de su boda, joyas de su madre, libros de su padre, entre otras cosas. Terminaron pocos minutos antes de que llegue el traslador para volver al colegio, fijándose de que no se hayan olvidado nada tocaron la botella vacía y aparecieron en el despacho del director Dumbledore.
En silencio todos fueron a la Sala Común, Lily subió a su habitación a ordenar brevemente sus cosas y luego bajó para esperar la hora de la cena.
-Gracias por estar ahí -susurró la pelirroja a James mientras lo abrazaba-. No tendrías porque haberlo hecho, pero lo hiciste igual. Gracias.
-Por nada, Lils, sabes que haría cualquier cosa por tí.
¡Hola!
Se que hace años que no actualizo este fic, y no tengo excusa, pero como recompensa un capítulo bastante largo. Tengo una idea de como seguir la historia, pero tendría que saltar hasta Navidad casi, así que voy a ver si puedo rellenar con uno o dos capítulos más, diganme que piensan.
Espero que les haya gustado, y gracias por leer a pesar de todo.
¡Saludos!
