Disclaimer: Todos los personajes perteneces a J.K Rowling.
Las semanas fueron pasando y Lily hizo su duelo, poco a poco iba volviendo a ser la jóven alegre que había sido siempre.
Noviembre iba llegando a su fin, diciembre empezaba a aparecer, con eso las bajas temperaturas, las primeras nevadas y la Navidad. Pocos días faltaban para las vacaciones y las fiestas, por eso todos esperaban ansiosos que lleguen los carruajes para ir a Hogsmeade y comprar los regalos navideños.
Tanto Alice, como Mary, Marlene y James, le habían dicho a Lily que no había problema alguno en que ella se quedara en la casa de alguno. Además, James no paraba de recordarle que su madre no dejaba de insistir en que fueran a la fiesta que organizaban todos los años el día 24 de Diciembre, por lo que la pelirroja decidió hospedarse en la casa de Mary durante las vacaciones. Sabía que ella era íntima amiga de los Potter, por lo que era más que seguro que tendría que ir en algún momento a la casa de James durante las vacaciones, y mientras más acompañada estuviera, mejor.
Camino a Hogsmeade, las cuatro amigas planeaban como comprar todo lo que tenían pensado en el poco tiempo que tenían, ya que no eran solo los regalos de lo que se tenían que encargar, si no, también, de los vestidos que usarían para la fiesta de los Potter. Tenía que ser algo elegante, fino, pero acorde a su edad.
Ni bien llegaron al pueblo, corrieron a la tienda de vestidos y túnicas. Ninguna tenía idea de lo que quería, así que rápidamente se pusieron a revisar todos los percheros. Se sorprendieron al encontrar atuendo tan fácilmente, en menos de una hora, las cuatro tenían una bolsa con un vestido adentro.
Salieron de la tienda y se dividieron para ir a comprar los regalos de Navidad, hacía un frío abrasador, por lo que se apresuraron en conseguir todo, así podían ir lo más rápido posible a refugiarse a Las Tres Escobas. Entraron al lugar y vieron a los Merodeadores sentados en una mesa al fondo, haciendoles señas para que vayan a sentarse con ellos, y visto y considerando que no quedaban mesas libres, fueron hacia allí.
-¿Qué compraron? -dijo Sirius apenas las vio llegar a la mesa con las bolsas de los vestidos y demás cajas.
-Regalos, los vestidos para la fiesta de Navidad, Lily y Alice necesitaban plumas, varias cosas, en cuestión -respondió Mary.
-¿Algo para mi? -preguntaron James y Sirius a la vez queriendo abrir las bolsas, a lo que las chicas les pegaron en la manos para que se alejen.
-Nada que puedan abrir antes de Navidad, así que ni se les ocurra mirar esas bolsas.
Ante la amenza de Marlene los dos adolescente quitaron sus manos y tomaron más cerveza. Hablaron, rieron y bromearon hasta que llegó la hora de volver al castillo. El frío era cada vez más intenso y la nieve cada vez más fuerte. El invierno estaba llegando.
Cuando entraron en la Sala Común pudieron respirar con normalidad otra vez. Sirius había empezado a burlarse de Lily, ya que al tener la piel tan blanca el frío había hecho que su nariz y sus pómulos se pusieran rojos y sus labios levemente violetas.
-Estás helada, ¿Por qué no vas a darte una ducha caliente? -dijo James acariciando suavemente la cara de Lily, haciendo que se sonroje un poco.
La pelirroja le hizo caso y subió por las escaleras a su cuarto, cuando James se dio vuelta para mirar a sus amigos estos tenían una sonrisa pícara en su cara.
-Va a caer rendida a tus pies -comentó Sirius, sacándole una sonrisa a James.
El último día de clases antes de las vacaciones de invierno había llegado. El frío en el castillo era casi inaguantable, todos andaban excesivamente abrigados para poder soportarlo. Las clases de Cuidado de las Criaturas Mágicas había tenido que suspenderse la última semana por la cantidad de nieve que caía. Ese día todos los profesores se encargaron de dejarles suficientes tareas como para estar atareado durante varios días, a lo que James y Sirius no paraban de quejarse.
-¿Tanto les cuesta abrir un libro una vez en sus vidas? -preguntó Marlene divertida.
-Claro que si, son vacaciones, se descansa, no se hace tarea -contestó Sirius como si fuera algo obvio.
-Vamos ya -Marlene tomó de la mano a Sirius y se lo llevó arrastrando al comedor, a lo que él se dio vuelta a mirar a sus amigos y levantar sus cejas sugestivamente.
Fueron a cenar y se sentaron todos juntos, ya para el resto del colegio era algo normal, pero al principio había sido extraño ver a Lily Evans sentada junto a los Merodeadores. Ni bien terminaron de cenar la mayoría de los alumnos fue rápido a su Sala Común, mucho no habían terminado de hacer su maleta y el tren partía en la mañana.
Las chicas tenían su maleta casi hecha, solo les faltaba guardar lo que habían comprado en Hogsmeade días atrás. Pero con los Merodeadores era otra historia, Remus era el que más ordenada tenía su maleta y en la que más cosas había, mientras que las de James, Sirius y Peter estaban completamente deshechas, como siempre. Al último momento empezaron a tirar todo lo que encontraban a sus maletas, había cosas de Sirius en la maleta de James, cosas de Peter en la maleta de Sirius, y cosas de James en la maleta de Peter, si reconocían que era de otro la tiraban en la maleta correspondiente, sino todo a donde cabía.
Dejaron solo un par de cosas por terminar en la mañana, así tendrían tiempo de desayunar tranquilos, mientras que Remus tenía su maleta perfectamente hecha, para envidia de los demás Merodeadores.
Como tradición desde cuarto año, cada uno agarró una de las botellas de mantequilla que habían comprado en Hogsmeade y brindaron por su amistad, por la guerra que iban a luchar y porque James de verdad ese año conquistara a Lily.
Uf. Hace mucho no ven este título en actualizados, ¿no?
La verdad es que no tengo excusas. Sólo digo que el próximo capítulo lo tengo pensado desde el primer capítulo de este fic, así que espero que en estos días este listo.
Se que este capítulo no es el mejor, pero es un capítulo, que no es poco.
¡Saludos!
