Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J.K Rowling.
Lily se despertó en casa de Mary la mañana del 24 de diciembre, esa noche era la fiesta de Navidad de los Potter y tenía que admitir que admitir que estaba bastante nerviosa por ello. Se quedó unos minutos dando vueltas en la calentita cama, el frío de diciembre había llegado con extrema fuerza ese año, por lo que no le importaba quedarse acostada unos minutos mas con tal de no tener frío. Cuando ya no sabía para que lado dar vueltas, fue al baño que tenía esa habitación, se dio una ducha caliente y cuando salió Mary ya había despertado. Lily recién bañada y su amiga en piyama bajaron a desayunar.
La fiesta de los Potter empezaba cerca de las siete de la tarde y habían decidido prepararse en la casa de estos, porque sino iban a arruinar su atuendo con el hollín de la red Flú, por lo que tenían que estar cerca de las cuatro de la tarde para estar todas listas a esa hora.
Poco a poco y tranquilamente fueron ordenando y guardando todas las cosas que tendrían que llevar, ya que además de ir a la fiesta pasarían la noche en la Mansión Potter.
Mary sabía que su amiga nunca lo iba a confesar, pero estaba nerviosa por la fiesta, y se notaba. Todo el tiempo revisaba si había guardado todo, lo desempacaba y lo volvía a empacar. Ya necesitaba ver a sus amigas para contarles.
Cuando el reloj dio las cuatro de la tarde las dos amigas fueron por la Red Flú a la casa de los Potter, aparecieron en el living de la mansión donde casualmente se encontraban James y Sirius. Mary sabía que de casual eso no tenía nada y que probablemente James había vuelto loco a Sirius toda la tarde.
-¡Mary! ¡Lily! Ya han llegado -Sirius rodó los ojos ante el comentario de su amiga haciendo que Mary suelte una risita.
-Buenas tardes señoritas -con su porte más galante Sirius se había acercado a las dos jóvenes y les había besado la mano, lo había hecho solo por el placer que le causaba molestar a James.
-¿Ya han llegado? -una señora pelirroja con el cabello entre cano se asomó por una de las puertas, tenía una sonrisa amable y los mismos ojos castaños de James-. Mary querida que lindo verte otra vez.
-¿Qué tal tía Dorea?
-Bien, bien, estos dos han llegado ayer y no he parado de regañarlos -las caras de inocencia que habían puesto James y Sirius no las creían ni ellos-. Tú debes ser Lily, mucho gusto, soy Dorea Potter.
Lily se sonrojó un poco al tenderle la mano a la mujer y que esta la abrazara, a sus espaldas Mary y Sirius eran fulminados con la mirada por James, al que no le hacía una pizca de gracia todo eso.
-¿Y Remus? -preguntó Lily fingiendo que no estaba para nada nerviosa.
-Vendrá más tarde, al igual que Peter -respondió James.
-Voy a dejar las cosas a la habitación, avisanos cuando lleguen Lene y Alice -pidió Mary conduciendo a su amiga por las escaleras.
Lily por fin se pudo tomar el tiempo de observar la casa y notó que era hermosa. Tenía muebles antiguos pero muy lindos, las escaleras tenían una alfombra roja y las barandas eran color dorado, todo muy Gryffindor. Mary la condujo por los largos pasillos de la casa, era grande pero acogedora, le gustaba. Llegaron a la habitación que su amiga usaba cada vez que se quedaba en la casa, tenía una cama, un tocador y un armario donde incluso tenía ropa guardada.
-Linda casa, ¿cierto?
-Hermosa -contestó Lily maravillada.
-Ya será tuya cuando te cases con Potter.
-¡Mary! -la pelirroja le lanzó un almohadon a su amiga que estaba riendo a carcajadas.
-¿Estoy bien Canuto? -preguntó James queriendo arreglarse el pelo.
-Me vuelves a preguntar eso y te hechizo.
Los cuatro amigos al igual que los padres de James ya estaban preparados. Pronto los invitados empezarían a llegar, sólo faltaba que las cuatro chicas bajaran.
-No entiendo como es que tardan tanto para arreglarse.
-Sirius, tú has estado dos horas para arreglarte.
-Es que este semental no puede estar así de perfecto en diez minutos -todos los que estaban en la sala rodaron los ojos.
Escucharon los ruidos de los tacos caminando por el pasillo y rápidamente James se dio vuelta hacia la escalera. La primera que apareció fue Mary, tenía un vestido con corte corazón lleno de brillos hasta la cintura y caía suavemente hasta el piso con un color coral. Luego apareció Alice, tenía un vestido largo de un rosa claro, estaba agarrado de un solo hombro y tenía algunos brillos en la cintura. La siguiente fue Marlene, ella estaba infartante. Tenía un vestido rojo con corte corazón, era cerrado hasta el cuello y tenía piedrería simulando un collar y en la cintura, tenía la espalda abierta que mostraba su blanca piel sin brasier, el vestido caía hasta el suelo ajustándose y marcando su figura. La última fue Lily, ella traía un vestido largo, verde, la tela se cruzaba sobre su pecho mostrando el mismo encaje que cubría su espalda hasta la cintura, donde tenía un cinturon con unos pocos brillos.
James le tendió la mano a la pelirroja para ayudarla a bajar, esta sonrió mientras se sonrojaba levemente.
-Estás hermosa.
-Gracias, tú estás muy guapo también.
Sirius se acercó a Marlene y le besó la mano como había hecho con Lily y Mary esa misma tarde, a lo que la rubia rió.
-Estás muy sexy McKinnon.
-Lo sé, gracias -respondió Marlene con el mismo gesto que hacía Sirius. Él le pasó la mano por la cintura descubriendo la espalda abierta del vestido.
-No sé si te durará puesto toda la noche el vestido -le susurró Sirius a Marlene.
-No lo sé, ya lo veremos.
-Oh, están todas tan lindas, déjenme que les saco una foto -la madre de James hizo que todos posaran para la foto.
-Ven que te presento a mi padre -James tomó de la mano a Lily y la condujo hasta donde estaba el hombre-. Él es Charlus Potter.
-Mucho gusto, soy Lily Evans.
-Creéme que lo sé -James fulminó con la mirada a su padre mientras este estrechaba la mano con una sonrojada Lily.
-¿Haciendo buena letra con los suegros? -susurró Sirius a la pelirroja.
-¡Sirius, cállate!
El sonrojo de Lily aumentaba junto con las carcajadas de Sirius y la mala cara de James, lo único que le faltaba era que Lily se enojara con ellos y no quisiera volver a su casa.
Poco a poco los invitados fueron llegando, las mesas con comida se iban llenando por arte de magia cada vez que alguien tomaba un bocadillo. Algunos elfos daban vueltas por el salón llevando bandejas con bebidas. Habían puesto música, por lo que muchas parejas estaban bailando. Alice estaba con una gran sonrisa bailando en la pista, su novio Frank la había sorprendido presentándose en la fiesta. Él era un año mayor por lo que ya no estaba en Hogwarts, si no que había empezado el curso de auror.
-¿Bailas? -Lily salió de sus cavilaciones y vio a James parado frente a ella con una mano extendida, la pelirroja con una sonrisa aceptó y se dejó guiar.
La música era lenta, James la abrazó por la cintura y la acercó a él, mientras ella rodeaba el cuello del chico con sus brazos. Ambos sabían que sus amigos estarían mirándolos, pero en ese momento no les importó, sólo estaban ellos dos.
-Gracias por venir -habló James, estaban muy cerca, sólo unos centímetros de distancia los separaban.
-Por nada. Es todo muy lindo.
-Tú eres linda -Lily se sonrojó y escondió su cara en el pecho de James, haciéndo que este suelte una risa.
El merodeador soltó una de sus manos de la cintura de Lily y le levantó el mentón, obligándola a que lo mire a los ojos, se quedaron unos segundos así hasta que poco a poco se fueron acercando hasta unir sus labios. Era un beso tierno, suave y sobre todo, romántico. James abrió levemente su boca pidiendo permiso para entrar en la boca de Lily, suavemente introdujo su lengua causandole a ambos miles de sensaciones. Se separaron apenas un centímetro, sonrieron y volvieron a darse un corto beso.
James y Lily siguieron abrazados y bailando un rato más, hasta que el padre de este lo llamó para decirle algo.
-No pienso decir nada -se anticipó la pelirroja.
-Jo, Lily, arruinas la diversión -se quejó Marlene.
Siguieron riendo, bailando y tomando hasta que ya eran cerca de las doce. Los elfos repartieron copas de champagne para todos y salieron al jardín de los Potter a recibir la Navidad. Lily, Marlene y Alice tenían puestas encima de sus vestidos las capas de James, Sirius y Frank respectivamente, a lo que Mary se quejaba de que quería un novio para tener esas atención y a lo que Lily y Marlene decían que James y Sirius no eran sus novios, después de un par de quejas y un par de risas más, Remus le dio su capa a Mary que la aceptó sonriendo.
El reloj marcó las doce, todos brindaban mientras veían el show de fuegos artificiales en el cielo, los más friolentos entraron rápidamente a la mansión. Lily miraba entusiasmada los fuegos artificiales, amaba la Navidad y todo lo que esto traía consigo. Se dio vuelta todavía con una sonrisa en la cara cuando sintió que alguien la abrazaba por la cintura, vio a James y sonrió todavía más.
-Feliz navidad.
-Feliz navidad.
Se dieron otro corto beso y todavía abrazados contemplaron el increíble show que había en el cielo.
¡Hola!
¡Por fin pude escribir este capítulo! Lo tengo pensado desde incluso antes de publicar el fic. Espero que les haya gustado tanto como a mí, cuentenme en los comentarios.
¡Saludos!
