Dislcaimer: Todos los personajes pertenecen a J.K Rowling.
-¡Es navidad! ¡Hay que abrir los regalos! -gritaban James y Sirius mientras corrían por los pasillos de la mansión Potter. Abrieron la puerta de la habitación donde estaban durmiendo las chicas- ¡Arriba! ¡Es navidad!
-Los voy a matar -decía Marlene tapándose la cara con la almohada, había bebido demasiado como para poder aguantar los gritos de los dos adolescentes.
-No eres la única -dijo Mary.
-Menos homicidios navideños y más regalos, ¡arriba! -Sirius empezó a destapar a cada una de las chicas, cuando destapó a Marlene vio que el camisón se le había subido-. Lindo trasero McKinnon -le susurró al oído a lo que la rubia le mostró el dedo del medio.
-Por experiencia recomiendo que nos levantemos -dijo Mary.
-Sabia decisión McDonald. Las esperamos abajo, si en diez minutos no estan abajo atengance a las consecuencias.
-Eres un mandón.
-Me amas McKinnon.
-Lo odio.
-Eso no te lo crees ni tú -le dijo Lily todavía acostada.
-Cuenta todo Evans, quiero saber todos los detalles, hasta los morbosos, de tu beso con Potter -soltó Marlene señalando acusadoramente a la pelirroja.
-No voy a decir nada.
-Oh, si que lo vas a hacer -dijo esta vez Alice-. ¿Cómo besa Potter?
Lily suspiró antes de contestar: -Muy bien.
Todas rieron y gritaron ante la confesión de la pelirroja, habían esperado demasiado ese momento como para que Lily no diga absolutamente nada.
-Vamos tenemos regalos que abrir -dijo Lily poniéndose un sweater.
-Cuando te conviene.
Bajaron a la sala de los Potter, junto a la chimenea estaba el gigante árbol de navidad lleno de regalos. Sentados en el piso estaban James y Sirius mirando los regalos como si pudiera ver lo que había adentro mirandolos fijamente. En un sillón sentados estaban Remus, Peter y Charlus, todos en piyama. Lily se sentía algo cohibida por como estaba vestida, tenía un sweater largo que le llegaba a medio muslo y un corto short que se tapa por el sweater, por lo que parecía que abajo no tenía nada. En cambio a Marlene no le importaba estar con un corto camisón que apenas le cubría el trasero.
-¡Regalos de navidad! -gritaron James y Sirius como niños pequeños.
-¿Te despertaron a tí también? -preguntó Lily a Remus sentándose a su lado.
-Como todos los años.
James y Sirius empezaron a repartir los regalos, se notaba que estaban ansiosos por abrirlos. Lily veía a James con esa sonrisa de felicidad y ese brillo en los ojos, le parecía adorable, se quedó mirándolo unos segundos con una sonrisa en la cara.
-Evans, sabemos que James te gusta, pero no seas tan obvia -dijo Sirius sacando a Lily de su trance.
-¡Black! -Lily le arrojó un almohadon mientras todos en la sala reían, incluído Charlus.
-Serás idiota -James le pegó a su amigo justo cuando su madre salía de la cocina con unas tazas.
-¡Parecen niños, por Merlín! -exclamó la mujer. James y Sirius se quedaron mirandola rogándole en silencio que les dejen abrir los regalos-. Ábranlos de una vez por todas.
Todos empezaron a abrir sus regalos entusiasmados, Lily recibió libros, dulces, una linda bufanda que enseguida se puso, pero lo que más le gustó y le sorprendió fue un collar con un corazón rojo rodeado de detalles dorados, era hermoso. Vio si había alguna nota, o el nombre de quien se lo había regalado, pero nada.
-¿Te ayudo? -Lily se sorprendió al oír la voz de James muy cerca de su oído.
-¿Fuiste tú?
-¿Quién más si no?
Lily se corrió el cabello y James le colocó el collar, se puso junto a ella y le agarró el mentón como había hecho la noche anterior, se acercó y le dio un suave beso.
-Aunque ese es el mejor regalo que he recibido -se dieron cuenta que todos sus amigos y los padres del chico los miraban con una sonrisa en la cara-. ¿Es que no tienen regalos que abrir?
Todos siguieron abriendo sus regalos y después desayunaron entre risas por las payasadas que decían los merodeadores. Más tarde todos fueron a cambiarse y a abrigarse ya que querían salir a ver la nieve un rato.
Los cuatro merodeadores empezaron a hacer muñecos de nieve mientras las chicas recorrían el enorme lugar. En un momento Lily se quedó sola mirando el cielo y como caía la nieve.
-¿Estás bien? -preguntó James acercándose a la pelirroja.
-Me siento algo hipócrita por pasarla tan bien si ellos no están conmigo -Lily miró abajo intentando esconder la pequeña lágrima que cayó de sus ojos. James la abrazó atrayendola hacia su pecho.
-Estoy más que seguro que no les gustaría en absoluto que estuvieras llorando en un día tan mágico como hoy -comenzó el azabache acariciandole el cabello-. -Nos tienes a nosotros, todos somos tu familia ahora y no te vamos a abandonar nunca.
-¿Me lo prometes?
-Te lo prometo.
Siguieron abrazados un rato más mientras la nieve caía sobre ellos. Cuando Lily estuvo mejor volvieron con los demás y siguieron jugando con la nieve, luego de un rato entraron porque ya el frío y el agua estaba sobrepasando sus capas de ropa.
-Vayan a cambiarse que el almuerzo estará listo dentro de poco -dijo Dorea a todos los adolescentes.
Todos obedecieron y fueron a sus habitaciones a cambiarse, Lily, que estaba extremadamente congelada entró a darse una ducha caliente, le gustaba el frío pero si estaba mucho rato afuera la empezaba a pasar mal. Salió del baño y vio a Mary esperándola, bajaron rápido a la cocina donde todos estaban por empezar a almorzar.
Estuvieron hablando otro rato más, luego las chicas se despidieron y se fueron con la promesa de pasar año nuevo en la casa de los Potter.
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