Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son creación de la asombrosa mente de Stephenie Meyer yo solo juego un poco con ellos.
Bueno, aquí estoy con otro capitulo, mil perdones por durar tanto, lo que pasa es que escribir el capitulo y se borro, así que tuve que hacer uno nuevo. Quiero darle las gracias a monica cullen withlock por su Review... Me diste mas ganas de escribir, espero que este capitulo también te guste... Bueno, costumbre... Dejen sus reviews amores míos, me dan ganas de llorar de felicidad cada vez que leo uno... GRACIAS POR LEER!... Enjoy... Quiero darle las super gracias a mi hermosa y adorada beta Gissete por que aun no me ha mandado a asesinar por molestarla tanto
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EPOV (Edward's Point Of View)
Me encogí un poco mas dentro del enorme paraguas que llevaba. Suspire mentalmente cuando divise las puertas del edificio donde vivía, era bueno saber que se estaba en casa. Cruce con rapidez el lobby hasta el ascensor, estuve a punto de salir de el cuando vi a una hermosa mujer pelirroja acercarse a gráciles pasos. Entro al ascensor y me asalto el fuerte olor a su perfume. Antes de que las puertas se cerraran una pareja entro al ascensor. Casi sonrió al percatarme de la mueca de Victoria. Rayos, ¿Es que esa mujer nunca se rendía? Espere pacientemente a que el ascensor se pusiera en movimiento, unos minutos después ya estaba saliendo en mi piso. Le sonreí a la pareja y asentí en dirección a Victoria mientras caminaba.
Suspire cuando entre al departamento. Se sentía bien estar en casa. Cruce el salón y el teléfono comienzo a sonar. Conteniendo una maldición lo tome.
-Hola?- pregunte con aspereza. No había nada más que silencio del otro lado.
-Necesitamos de tu ayuda- me enderece. Colgué el teléfono y tome el pequeño mando a control que descansa en la mesa del salón. Apreté los botones y mi librero se transformo. Una enorme pantalla me miraba de tu a tu.
-Edward Cullen- dije en voz alta. La pantalla cobro vida. Una imagen distorsionada apareció en ella.
-¿Cual es el problema?- pregunte con rapidez
-Isabella Swan- dijo una voz distorsionada- Es nuestro problema, un gran problema. La pantalla se dividió y apareció la fotografía de una chica de pelo caoba
-Necesitamos que desaparezca y no hay nadie mejor que tu para eso- Asentí
-De acuerdo- dije dando por terminada la conversión. La imagen distorsionada dio paso a una imagen en zoom de la chica, ya que eso parecía, tenia el pelo hasta la cintura, estaba revuelto, me imagine que era por todas las veces que había pasado la mano por el, una de ella estaba aun entre sus mechones, tenia los ojos cubiertos por unos lentes negros, llevaba una camiseta blanca ajustada que dejaba ver sus curvas, tenia un bonito cuerpo, y se adivinaban unos pantalones negros debajo de la mesa. Miraba su reloj con gesto de impaciencia. ¿Que había hecho ella como para que quisieran eliminarla? Bufe, mi trabajo no era hacer preguntas. Ella parecía muy frágil, me reí, uno de mis mejores amigos había tenido problemas por eso, creer que todas las mujeres son frágiles, aunque lo aparenten.
Apague la pantalla y el librero ocupó, nuevamente, su lugar. Suspire cansinamente, y yo que pensaba que podía estar tranquilo. Me senté en el sofá y pensé en aquella chica, no parecía muy vieja. Pobre, no tendría mucho tiempo en el mundo. Mire mis manos, manos que habían quitado cientos de vidas. Manos de sangre, se les llamaba, tenían la forma perfecta para apretar el gatillo. Me las pase por la cara y me incorpore con un gruñido, aquel día se me había hecho eterno.
BPOV (Bella's Point Of View)
No había sido nada difícil localizar al tal Edward, vivía en un departamento de un pequeño, pero lujoso, edifico, trabajaba para una empresa hotelera, se había mudado a forks hace unos dos años, era un huraño, no le gustaba hablar con nadie, le gustaba el filete a termino medio y siempre comía en un pequeño restaurante cerca de su trabajo. Había constatado algo, no se veía sexy solo en la foto del informe, también lo era en vivo. Su pelo bronce sensualmente desordenado le daba un aspecto semi-salvaje. Tenía unos bonitos músculos, le gustaba andar sin camisa por su casa. Una imagen siempre bienvenida entre mi equipo. Aquel era el día, el hombre sexy iba a morir. Que pena, me hubiese gustado conocerlo. Suspire mientras caminaba detrás de una despampanante rubia. Rosalie, la mejor del equipo, podía inmovilizar a un hombre en menos de un minuto. Caminaba hacia el edificio conmigo pegada a sus talones cubierta con la capucha de mi abrigo y con un par de auriculares puestos en los oídos. Cruzamos las puertas casi al mismo tiempo y entramos al lobby, con baldosas crema y enormes ventanales. Cante la canción que estaba escuchando y Rosalie interpreto perfectamente la señal. Se dirigió hacia los ascensores mientras yo caminaba hacia el puesto del guarda. Estuve a punto de caerme de espaldas cuando vi salir al objetivo desde una de las puertas del ascensor. Mire a Rosalie que tenia la misma mirada que yo, camine hacia el con paso lento y cuando estuve lo suficientemente cerca me di cuenta de algo que debí haber sabido desde antes. Edward salio al exterior mirando sus manos y Rosalie se apresuro tras el. Reaccione cuando la vi cruzar la puerta.
-Aborten la misión- dije en voz baja
-¿Que?- preguntaron seis voces al unísono
-Que aborten la misión- Repetí. Salí al exterior, atisbe a Edward unos pasos más adelante de donde se había detenido Rosalie. Camine con paso rápido y furioso hasta mi coche. Maldición. Conduje a la oficina con el auto de Rosalie siguiéndome. Me imagine que todas estaban allí. Entre al lobby quitándome la capucha mientras caminaba hacia mi oficina. Entre y llame al dueño de esa maldita operación pero cambie de idea. No me había dado cuanta de que todas estaban allí hasta que Rosalie hablo
-¿De que diablos va todo esto, Bella?- pregunto con rudeza- ¿Por que no lo matamos?- preguntó con rudeza
-Nadie va a tocar a Edward Cullen hasta que sepa de que va esto- les dije- eso va para todas- les advertí. Ellas solo asintieron
-¿De que va que?- pregunto enojada Rosalie. No había nada que la frustrara mas que no cumplir con su trabajo
-El que me ordenaran matara otro asesino- dije sentándome detrás de mi escritorio
-¿Que?- pregunto, atónita, Rosalie
-Lo que oíste- le dije mientras me reclinaba hacia atrás- Alguien quiere muerto a ese hombre- me dije a mi misma- ¿pero por que alguien querría matar a un asesino?- Ninguna supo responderme. Quería respuestas y no iba a para hasta tenerlas.
Bueno, otro capitulo, espero de verdad que les haya gustado. Bueno, lo dije arriba pero nada se pierde con decirlo otra vez :) Dejen sus Reviews! Las Amo!
