Que hay! Hola, por fin me reporto por aquí. ¿Cómo están todas? ¿Cómo les ha ido? Me encantaría saber de ustedes*miren quien habla la que desapareció un año de Fanfiction*

*no me estas ayudando*

*quien dijo que tenía que ayudarte*

*…. Cierra la boca y déjame expresarme*

… ¿adivinen qué? Ya paso halloween. ¿De qué se disfrazaron? Yo me disfrace de Vampire… Sip: D… ¿Porque no me dejan un Review? Quisiera saber cómo pasaron halloween, a mi me encanto pero quiero saber de todas ustedes…

Sin más le doy inicio a este nuevo capi…. Disfrútenlo

Disclaimer: los personajes no me pertenecen, le pertenecen a la magnífica mente de Stephenie Meyer.

BPOV(Bella's Point Of View)

¿Otro asesino? ¿Es que acaso se habían vuelto locos? ¿No podían solo lanzarle una bomba o algo así?

¿Porque me enviaban a mí? Suspire mientras me miraba al espejo, ellos debieron sabido que no iba a hacerlo, ¿o es que acaso pensaban que no me iba a dar cuenta? Bufe, por favor, cualquier persona como yo se hubiese notado. ¿Querían acaso que me diera cuenta? Pero, ¿para qué? Me hubiese echado para atrás como había hecho aquella misma tarde. Un sonido bajo me hizo respingar voltee hacia la puerta del baño un poco confusa. Me quede en silencio, esperando, pero no volví a escuchar nada. Me apreté un poco más la toalla al cuerpo y camine, con paso cauteloso y lento hacia la puerta. Eche una ojeada hacia afuera. Todo estaba bien. Me removí, incomoda. Mire hacia la cama, las esquinas, todo normal. Pero aun así no podía sacudirme la sensación de que había alguien en la casa. Fui al baño, abrí la compuerta detrás del espejo y tome el arma que descansaba en el agujero y camine, con ella en alto, fuera del cuarto. Gire a ambos lados y camine hacia las escaleras. Antes de que pudiera bajar el aire silbo a mi lado y se incrusto en la pared detrás de mi. Mire, incrédula, el agujero en el pasillo. Camine despacio hacia atrás, intentando no hacer ruido. Abrí el cajón y busque el silenciador para luego ajustarlo al arma que portaba.

-se que estas ahí- dije dirigiéndome a quien quiera que estuviese en el salón. Atisbé un chispazo de color en la planta baja. Dispare y aguce el oído, esperando escuchar un cuerpo caer, pero solo hubo silencio, hasta que volvieron a dispararme.

Maldiciendo baje a la carrera las escaleras mientras buscaba el interruptor a tientas por la pared hasta que sonó un chasquido y la luz inundo la estancia, derramando la luz sobre mi francotirador. Oh, sorpresa. Edward Cullen. El se aprovecho de que estaba parado muda y estática y volvió a dispararme, me moví con rapidez y la bala dio de lleno contra el retrato donde, unos momentos atrás, se encontraba mi cabeza. Parece que el jinete sin cabeza había regresado y pedía venganza. De acuerdo. Se equivocaba si creía que iba a ponérselo fácil. Le dispare y salió disparado hacia el corredor, dejándome detrás. Lo perdí.

-¿qué diablos quieres?- pregunte en voz alta.

No hubo respuesta, camine con cautela, encendiendo todas las luces a mi paso. Escuche sus pasos en la cocina. Dispare hacia la pared que me separaba de él. Lo escuche moverse y lo seguí con rapidez a través de la pared y todo volvió a quedarse en silencio. Y entonces, algo impacto contra mi costado izquierdo lanzándome contra la pared. Lo golpee con la cabeza y él se alejo bizqueando, levante el arma para golpearlo, no quería matarlo. Pero el detuvo mi brazo en pleno vuelo, lo golpee con mi otro brazo, intente correr hacia la sala, pero no pude, Edward me halo hacia atrás por uno de los extremos de la toalla, tire de ella pero él no me soltó. Entonces volví a enrollarme en la toalla, llegando al otro extremo, lo golpee en cuanto estuvo a mi alcance, el se alejo de mi con el labio sangrando. Corrimos por la casa, de vez en cuando disparaba, pero, Gracias A Dios, no acertaba. Me escape al segundo piso y él se quedo abajo.

-escucha-grito. Su voz me sorprendió. Aunque jadeante era musical, aterciopelada. Tenía un leve acento que, supuse, era ingles- no es nada personal-siguió- solo hago mi trabajo. Me senté en el piso y me protegí contra los paneles de madera que cubrían los reposabrazos de las escaleras. Tome aire y me puse de pie para disparar.

Se movía rápido el muy maldito.

Se movió con rapidez y lo escuche tropezar contra la mesa. Cerré los ojos cuando escuche como el jarrón caía al piso y se rompía en miles de pedazos. Demonios, eso me lo habían enviado desde china.

-hijo de mala madre- le grite- ese jarrón era chino- revise mis balas mientras hablaba y maldije en voz baja. De acuerdo. Solo tenía que llegar a mi cuarto. Me arrastre a gatas hasta mi cuarto y toque un pequeño desnivel de la pared. Tome el arma y me arrastre de nuevo hacia las escaleras. Mire hacia abajo pero no estaba allí. Con el alma en hilo camine hacia la sala. Camine con cautela por el corredor. No había rastro alguno de él. Entonces escuche como el cristal cedía ante unos pasos. Me refugie en la cocina y espere un momento hasta que entro con mirada cautelosa. Apunte a su pecho.

- no te muevas- ignorando mi advertencia se volvió para apuntarme. Con un suspiro baje mi arma, Edward abrió los ojos, estupefacto

-escucha- le dije- esto no está bien

-claro que no está bien- Me interrumpió- no deberías tener armas en la casa-me reí bajito.

-escucha Edward-

-¿cómo me llamaste?- me interrumpió, sorprendido

Lo mire a los ojos mientras le explicaba

-Edward Cullen-le dije- tienes 27 años, trabajas en una empresa hotelera, te gusta el filete medio hecho y siempre comes en el mismo lugar- termine. Se había quedado mudo.

-soy Isabella Swan- me presente- asesina a sueldo y la que era responsable de matarte esta tarde- él se quedo en silencio con la mirada clavada en mi. Alce las manos, mis manos y las suyas tenían la misma forma. Nuestras manos derechas tenían el dedo índice ligeramente encorvado de tanto apretar el gatillo. Manos de sangre, las llamaban. El bajo se arma, despacio.

-¿entonces porque sigo vivo?

-yo no mato asesinos- le dije indignada. El sonrió

-¿ese es tu código?- me pregunto con sarcasmo. Asentí con la cabeza.

-nunca sabes que puede pasar cuando matas a un asesino- le dije encogiéndome de hombros. Me cruce de brazos antes de que la toalla se cayera, sujetándola. El se apoyo contra la pared y se deslizo hasta el suelo. Cerró los ojos y se toco la frente.

-eres una cabeza dura-me dijo- literalmente-sonreí

-vamos- le dije. El me miro con una ceja arqueada- voy a ver qué puedo hacer con eso- le dije mientras señalaba su cabeza. El se levanto y se tambaleo levemente. Me apresure a sujetarlo, puse un brazo alrededor de su cintura y el paso uno por mis hombros. Era bastante alto y el calor de su piel cruzaba su ropa y chocaba contra mi piel. Recostó la cabeza contra la mía mientras nos tambaleábamos hacia las escaleras.

Apreté los brazos antes de que la toalla callera al piso. Edward cerró los ojos y volvió a abrirlos cuando me moví hacia el cuarto de baño.

-Puede que tu disfrutes verme en toalla pero no es algo… confortable para mí- El soltó una risita entre dientes en cuanto termine de hablar.

Me sentí mucho más cómoda cuando salí del baño luciendo como alguien… con ropa. Me quede mirándolo desde el umbral de la puerta. Había cerrado los ojos, su pecho subía y bajaba con el ritmo pausado y rítmico de su constante respiración, haciendo que su pecho musculoso se pegara a la camiseta, atrayendo mi mirada. Como si necesitara eso. Con un suspiro me acerque a la cómoda. Creo que tenía algo por ahí para los moretones. Chille con sorpresa cuando las grandes manos de Edward se cerraron en torno a mis caderas para luego lanzarme contra la cama. Seguía respirando con dificultad cuando se coloco sobre me. ¿Pero qué coño…? Sus manos se movieron con rapidez de mis caderas a mi garganta, apretando de forma suave y sutil. Supe que le llevaría menos de un minuto matarme de esa manera.

-¿Qué demonios crees que haces?- le pregunte de forma abrupta mientras intentaba controlar mi respiración.

-¿Cómo se que eres quien dices ser? Podrías ser una inteligente chica que escapa de la muerte- se encogió de hombros pero sus manos no vacilaron sobre mi cuello.

-¿cómo quieres que te lo demuestre? No es que cargue con un carnet que me identifica como asesina a sueldo- le dije mientras me quedaba estática sobre la cama. No hice ningún ademan de pelea. Sería algo completamente sin sentido, el llevaba la ventaja. Era más grande y fuerte que yo. Era rápido y existía ese pequeño detalle de que estaba bajo su cuerpo con sus manos en mi garganta. Nope, no era inteligente tratar de pelear.

-¿quién eres?- me pregunto

-Ya te lo dije. Soy Isabella Swan y soy asesina a sueldo- diablos. Me sentía como en una de esas reuniones de alcohólicos anónimos. De forma fugaz me pregunte si habría algún grupo de apoyo para gente como yo. Hola soy Isabella Swan y soy asesina asueldo. Estuve a punto de bufar.

-Una asesina a sueldo que me enviaron a asesinar. ¿Porque querría alguien hacer eso?-

-¿Me lo preguntas a mi? Fuiste tú el que vino a matarme-

-Tú ibas a hacer lo mismo-

-Sí, pero yo no me metí en tu casa- le dije enojada. Golpee su pecho con resultados nulos. Esa posición ya empezaba a hartarme. Me hacía sentir… indefensa y eso no me gustaba- quítate de encima- le dije con acritud. El no hizo ningún movimiento para apartarse- te dije que te quitaras de encima, maldita sea- con el peso de mi cuerpo empuje el suyo. Dolió, pero por lo menos logre tumbarlo a mi lado. Me apresure a ponerme de pie antes de que pudiera tocarme de nuevo.

-Si hubiese querido matarte o algo así lo hubiese hecho hace mucho tiempo, no estarías vivo ahora- el suspiro antes de sentarse.

-Lo sé- pestañee como una idiota. ¿Que acaba de decir?

-A ver si entendí, ¿sabías que no quería matarte pero aun así intentaste… lo que sea que hayas intentado?- el esbozo una sonrisa muy pequeña, casi imperceptible.

-si- con un suspiro de frustración me moví a mi cómoda. Esta vez sin perderlo de vista

-¿Qué haces?- me pregunto

-No te preocupes, yo no de esos que van matando gente en casas- tome el pequeño bote y me acerque a él- hará que el dolor sea menos intenso y que la hinchazón baje un poco- le dije. Me acerque a él y despeje su frente de los pequeños mechones cobrizos que se había adherido a su piel. Me unte un poco de aquella crema en el dedo y lo esparcí por su frente. El se quedo quieto bajo mi toque, sin perderme de vista. Me erguí luego de esparcirla por completo. Lo empuje por los hombros y lo hice recostar. El me miro con una ceja en alto.

-No es lo que sea que estés pensando, pervertido. Yo no acostumbro a violar a mis ase-invitados- aunque me dieran ganas de ello.

– hare una llamada, ponte cómodo-

Baje las escaleras, distraída. No me había imaginado esto. Era algo que ni Alice, con sus locos sueños, se hubiese imaginado.

Llame a Rosalie, sabía que podía confiar en ella. Me prometió que averiguaría, de forma sutil, quien me quería muerto o, quien nos quería muertos a ambos. Me frote la frente. Ese golpe había sido genial, pero no creía que volviera a repetirlo. Edward estaba acostado de lado cuando llegue arriba, dejándome admirar el hermoso trasero que tenia. Un trasero digno de apretar. Entre al cuarto, rodee la cama para verlo. Alguien había caído en coma. Sonreí y luego suspire. Al parecer me ganaría una noche con el hombre sexy. Me quite los zapatos y subí a la cama. El se movió hacia mí en cuanto me moví. Me prepare para noquearlo pero era innecesario. Seguía dormido. Me acosté de forma suave, sin hacer ningún otro movimiento. Lo mire. Alguien quería acabar con él y conmigo. Debería haberlo echado de la casa. Si lo querían muerto podrían matarlo, pero sin yo estar en medio. Cerré los ojos. Estupideces. Estaba pensando estupideces. No me quedaba nada que hacer, salvo dormir y esperar que el señor súper sexy de al lado no me matara mientras dormía.

Perdón, perdón, perdón. Me he tardado un montón de tiempo, lo sé. Las circunstancias no me dejaron subir el capi. Lo siento… Espero que haya valido la pena pasarse por aquí… ¿Que me dicen? ¿Bueno, malo, más o menos? ¿Porque no me dejan uno de esos hermosísimos Reviews que hacen que me emocione? Así me dan su punto de vista … Las amo. Nos leemos luego, intentare publicar más a menudo. Lo prometo: P… Nos hablamos

Stupid Lamb