Disclaimer la historia como los personajes no me pertenecen, estos son de sus respectivas autoras Patricia Briggs y JK Rowling.

ADVERTENCIA: esta historia tendrá contenido yaoi (boyxboy) la pareja principal es SeverusxHarry. Es un mundo sin magia ni hechizos conocidos.

Esta historia es una adaptación de la obra Alfa y Omega de Patricia Briggs con los personajes de Harry Potter, espero les guste.

Resumen:

En Chicago, Harry Potter es un hombre lobo sumiso que trabaja como camarero para poder sobrevivir cuando una inesperada noticia hace que tome una decisión que cambiará su vida. Entretanto, el líder de los licántropos envía a su hijo, Severus, a la ciudad del viento para que investigue ciertos posibles problemas que han surgido. Severus descubre secretos que giran alrededor de Harry, ¿Qué pasara con las chispas que saltan cuando se conocen Severus y Harry?

Capítulo 6

Había pasado mucho tiempo desde la última vez que le habían disparado, pero la horrible quemadura de una bala de plata aún le resultaba familiar. No había sido suficientemente rápido y la multitud de gente le impidió perseguir al coche, el cual se dio a la fuga inmediatamente después del disparo. Ni siquiera pudo distinguir al responsable, solo un reflejo.

—¿Severus? —preguntó Harry debajo de él. Tenía las pupilas dilatas por la conmoción y le daba palmaditas en los hombros— ¿Alguien nos ha disparado? ¿Estás bien?

—Sí —respondió él, aunque no pudo evaluar los daños hasta que se movió, algo que no quería hacer.

—No te muevas hasta que pueda echarte un vistazo —dijo una voz firme—. Soy médico.

La autoridad con la que el médico dio la orden no impidió que Severus se moviera. No aceptaba órdenes de nadie más que de su padre. Se levantó y le tendió una mano a Harry para ayudarlo a levantarse del frío suelo.

—¡Maldita sea! Está sangrando. No sea estúpido— dijo bruscamente el extraño—. Siéntese.

El disparo había enfurecido a su lobo y se giró para gruñir al médico, un hombre de mediana edad rubio, de aspecto competente, con un bigote igual de rubio.

Entonces, Harry le apretó la mano al hombre y le dijo:

—Gracias. —Y después se dirigió a Severus—. Deja que te eche una mirada.

Severus contuvo las ganas de gruñirle ferozmente.

Soltó un gruñido contenido cuando el extraño inspeccionó la herida; nunca muestres debilidad ante un posible enemigo. Se sentía demasiado observado; mucha gente se había detenido para fisgonear.

—Ignórelo —le dijo Harry al médico—, se vuelve gruñón cuando está herido.

Arthur, el hombre lobo dueño del restaurante, trajo una silla para que pudiera sentarse. Alguien había llamado a la policía, que llegaba en ese momento con las luces y las sirenas encendidas, seguida por una ambulancia. A Severus le dolían los oídos por el ruido.

Alguien le dijo que la bala había alcanzado la parte superficial del músculo del hombro sin causar demasiados daños. ¿Tenía enemigos? Harry les explicó que acababa de llegar de Escocia y que debía de ser alguien que disparaba desde un coche, pese a no ser el típico barrio para aquel tipo de crímenes.

Si el agente hubiera tenido el olfato de un hombre lobo, no se habría tragado la mentira. Aunque era un policía veterano, la respuesta de Harry le incomodó un poco. Pero cuando Severus le mostró su carné de conducir de Escocia, se relajó.

Como Harry estaba a su lado, Severus permitió que le limpiaran y vendaran la herida y le hicieran algunas preguntas, pero por nada el mundo hubiera permitido que le metieran en la ambulancia y lo llevaran al hospital, aunque las heridas con balas de plata dificultan el proceso de recuperación. Podía sentir el escozor de la plata filtrándose a través de sus músculos.

Mientras dejaba que los extraños le manosearan para curarle, y mientras se controlaba para no perder el control, no podía sacarse de la cabeza la imagen del tipo que le había disparado. Había mirado el escaparate y había visto el reflejo del arma, y, a continuación, el rostro de la persona que la sostenía, envuelta en una bufanda y con gafas de sol oscuras. No podía identificarla, pero hubiera jurado que el hombre no lo miraba a él cuando apretó el gatillo. Miraba a Harry.

No tenía ningún sentido. ¿Por qué alguien querría matar a Harry?

No fueron al zoológico.

Mientras usaba el lavabo del restaurante para limpiarse, Arthur le dio una chaqueta para cubrirse los vendajes. A Severus no le gustaba mostrar sus debilidades. Esta vez Harry no objetó cuando le pidió que llamara a un taxi.

Su móvil sonó mientras se dirigían al apartamento, pero lo silenció sin mirarlo. Quizá era su padre, Tobías, que tenía una extraordinaria habilidad para saber cuándo estaba en un aprieto. Sin embargo, no tenía ningunas ganas de hablar con el Marrok mientras el taxista pudiera escuchar la conversación. Aunque seguramente sería Kingsley. Arthur debía de haber llamado a su Alfa cuando le dispararon. En cualquier caso, fuera quien fuese, tendría que esperar hasta que estuviera en un lugar más privado.

Hizo que Harry esperara en el taxi frente al edificio de apartamentos hasta haber comprobado que no había nada sospechoso. Nadie les había seguido desde el Loop, pero los agresores probablemente pertenecieran a la manada de Rodolphus y estos sabían dónde vivía Harry. No había reconocido al autor de los disparos pero tampoco conocía a todos los hombres lobo de Chicago.

Harry se mostró paciente. No discutió con él cuando le hizo esperar en el taxi, pero el conductor le miró como si estuviera loco.

La paciencia de Harry ayudaba a Severus a controlarse, tarea difícil durante las últimas horas. Se preguntó cómo se comportaría si su Harry no fuera un Omega, cuyo efecto calmante era tan bueno que casi anulaba la ira protectora causada por el atentado que había sufrido. La dolorosa quemazón en el hombro, la cual cada vez era más intensa, como todas las heridas producidas por la plata, no le ayudaba a mejorar las cosas, como tampoco lo hacía saber que su habilidad para la lucha estaba seriamente condicionada.

Alguien estaba intentando matar a Harry. Aquello no tenía sentido, pero durante el camino de vuelta a Oak Park, aceptó la idea.

Satisfecho al no encontrar una amenaza inmediata en los alrededores del edificio, tendió su mano a Harry para ayudarlo a salir del taxi y pagó al taxista, todo ello sin dejar de vigilar. Pero no había nada.

Justo en el vestíbulo del edificio, un hombre que estaba recogiendo su correspondencia sonrió y saludó a Harry. Intercambiaron una o dos frases, pero al ver la expresión de Severus, Harry empezó a subir las escaleras.

Había sido incapaz de entender una palabra de lo que había dicho Harry, lo cual era muy mala señal. Adusto, lo siguió escaleras arriba, percibiendo la vibración de su pulso en el hombro. Mientras Harry abría la puerta del apartamento, Severus extendió y contrajo los dedos de ambas manos. Le dolían las articulaciones por la necesidad de transformarse, pero, aunque le costó mucho, se contuvo. Si estaba tan mal en forma humana, el lobo podría controlarlo; siempre y cuando se transformara.

Se sentó en el futón y observó cómo Harry abría la nevera y después el congelador. Finalmente, vio cómo cogía una lata grande del fondo del armario de la cocina. La abrió y vació el contenido en una cacerola que después dejó sobre los fogones.

Entonces, se arrodilló delante de Severus.

—Transfórmate —le dijo mientras le acariciaba la cara.

También le dijo otras cosas que no logró entender pero que le parecieron mariposas acariciándole las orejas.

Cerró los ojos.

Había una razón importante por la que no debía transformarse, pero la había olvidado mientras lo observaba a él.

—Tienes cinco horas antes de la reunión —dijo Harry con calma. Su voz adquiría mayor sentido ahora que tenía los ojos cerrados—. Si puedes transformarte en lobo y luego recuperar la forma humana, te ayudará a recuperarte.

—No tengo control —le dijo él.

Era eso. Esa era la razón.

—La herida no es tan grave, el problema es la plata. Mi cambio será demasiado peligroso para ti. No puedo —añadió.

Se produjo una pausa y, poco después, Harry dijo:

—Si soy tu pareja, tu lobo no me hará daño, aunque no tengas ningún control, ¿verdad?

Sonaba más esperanzado que convencido y Severus no podía pensar con la suficiente claridad para saber si tenía razón.

Los dominantes eran poco dados a aceptar sugerencias de lobos menores, de modo que Harry dejó que Severus tomara la decisión por sí mismo mientras controlaba que el guiso de ternera no se quemara. Aunque tampoco sabría mucho peor si se quemaba. Lo había comprado en las rebajas, hacía seis meses, y no había tenido el hambre suficiente para comérselo, pero tenía proteínas, que es lo que Severus necesitaba en aquel momento.

Además, era la única carne que había en el apartamento.

Aunque la herida parecía dolorosa, estaba controlada, y ninguno de los médicos se había mostrado excesivamente preocupado.

Sacó la bala del bolsillo de los téjanos y sintió cómo le quemaba la piel. Mientras el médico estaba atendiendo el hombro de Severus, este captó su atención y le señaló la pequeña y sangrienta bala sobre el pavimento.

Respondiendo a su silenciosa instrucción, se la había guardado en el bolsillo. Ahora la dejó en la encimera. La plata no les sentaba demasiado bien a los hombres lobo, lo que significaba que no había sido un disparo al azar. Harry no había visto quién había disparado y solo podía asumir que había sido uno de sus compañeros de manada, probablemente Fenrir.

Las heridas con plata tardan mucho más en cicatrizar, por tanto, Severus tendría que acudir herido a casa de Rodolphus.

Oyó el ruido de uñas en el parquet. Severus, en forma de lobo, se desplazó hasta la cocina y se desplomó con la cabeza en los pies de Harry. Su ropa estaba hecha jirones, esparcida por todas partes. Harry echó un vistazo al futón y vio que no había tenido tiempo de quitársela; los vendajes tampoco habían sobrevivido al cambio. El corte del hombro era profundo y le sangraba.

Parecía más cansado que enfurecido, y hambriento, así que supuso que sus temores sobre no perder el control no se habían cumplido. Un hombre lobo fuera de control, según su experiencia, no dejaría de gruñir y moverse, y nunca se quedaría tumbado tranquilamente a sus pies. Vertió el guiso en un cuenco y se lo colocó delante.

Comió un poco y se detuvo después de tragar.

—Ya lo sé —dijo él excusándose—, no es alta cocina. Puedo ir a casa de Hermione a ver si tiene algún bistec o algo que pueda tomar prestado.

Aunque continuó comiendo, Harry sabía, por propia experiencia, que se encontraría mejor después de comer algo más de carne. Hermione no estaría en casa, pero tenía la llave y sabía que no le importaría si cogía prestada alguna cosa de su despensa si luego la reponía.

Severus parecía absorto en la comida, de modo que se dirigió hacia la puerta. Antes de alcanzarla, Severus se había olvidado de la comida para ir tras él. Aunque pareció dolerle, Harry no estaba muy seguro de cómo lo sabía porque no había mostrado ningún signo de ello.

—Necesitas quedarte aquí —dijo—. Volveré en un momento.

Pero cuando intentó abrir la puerta, Severus se interpuso entre esta y Harry.

—Severus —dijo él.

Entonces vio sus ojos y tragó saliva. No reconoció a Severus en la mirada del lobo.

Dejar el apartamento no era una opción.

Volvió a la cocina y se detuvo junto al cuenco que había dejado para él. Severus se quedó un momento en la puerta antes de seguirlo. Cuando terminó de comer, Harry se sentó en el futón. Severus saltó para colocarse a su lado, apoyó la cabeza en su regazo y cerró los ojos con un sonoro suspiro.

Abrió un ojo y lo volvió a cerrar. Harry le acarició el pelaje, con cuidado de no tocar la herida.

¿Eran una pareja? No se lo parecía. ¿Una cosa tan seria no tendría una ceremonia más formal? Harry no le había dicho que lo aceptaba, y él tampoco lo había preguntado.

Todavía... Cerró los ojos y dejó que su olor le empapara mientras le agarraba posesivamente un mechón de su pelaje. Cuando Harry volvió a abrir los ojos, descubrió que el lobo la miraba fijamente.

El móvil de Severus sonó en algún lugar bajo su cuerpo. Recogió del suelo lo que quedaba de sus pantalones y sacó el teléfono para comprobar quién le llamaba. Le dio la vuelta para mostrarle al lobo la pantalla.

—Pone papá —le dijo.

Pero evidentemente el lobo todavía ejercía el control porque ni siquiera se molestó en mirar el teléfono.

—Supongo que puedes devolverle la llamada cuando vuelvas a ser tú.

Confiaba en que fuera pronto. Imaginaba que se encontraría mejor en un par de horas, aunque todavía le afectara el veneno de la plata.

El teléfono dejó de sonar para volver a hacerlo inmediatamente después. Sonó tres veces. Se detuvo. Tres veces más. Se detuvo. Cuando volvió a sonar, contestó a su pesar.

—¿Sí?

—¿Está bien?

Recordó al hombre lobo que había traído la silla para que Severus se sentara mientras era atendido. Había llamado al Marrok.

—Creo que sí. La herida no es muy grave, solo tiene un corte profundo en el hombro, pero la bala era de plata y parece ser que no le ha hecho muy buena reacción.

Hubo una breve pausa.

—¿Puedo hablar con él?

—Está en forma de lobo —dijo Harry—, pero está escuchándote ahora mismo.

Una de sus orejas estaba orientada hacia el teléfono.

—¿Necesitas ayuda con Severus? Su reacción a la plata puede ser un poco extrema.

—No. No está causando problemas.

—La plata hace que el lobo de Severus pierda el control —explicó el Marrok suavemente—. ¿Por qué no te está dando problemas?

Aunque no conocía al Marrok en persona, no era tonto. La manera en que lo preguntó era peligrosa. ¿Acaso pensaba que tenía algo que ver con el hecho de que dispararan a Severus y que ahora lo tenía prisionero en alguna parte? Intentó contestar a su pregunta a pesar de la vergüenza.

—Um... Severus cree que su lobo me ha escogido como pareja.

—¿En menos de un día?

La pregunta del Marrok convertía en absurda su anterior afirmación.

—Sí.

No podía esconder la inseguridad en su voz y aquello molestó a Severus, que rodó hasta sus pies gruñendo suavemente.

—Severus también me dijo que era un Omega —le dijo al Marrok—. Tal vez eso también tenga algo que ver.

El silencio se alargó y pensó que quizá se había cortado la comunicación. Entonces el Marrok se puso a reír.

—Oh, su hermano va a burlarse de él sin piedad. ¿Por qué no me dices todo lo que ha pasado? Empieza desde que has recogido a Severus en el aeropuerto, por favor.

LEEME!

Hola a todos y todas, les traigo nuevos capítulos. (sip lo dije en plural) tengo un poco de tiempo libre y tratare de avanzar la historia todo lo posible.

Muchas gracias por los reviews y esperare ansiosa los que le lleguen a seguir.

Me han preguntado si es que conozco mas libros como este. No entendi si es a la temática o alguna adaptación, pero bueno adaptaciones no he leído y si me recomiendan alguna pues mejor. Y sobre la temática hay muchas aqui solo es cuestion de buscar algo de Omegaverse, un poco de AU si quieren salir de todo lo relacionado con la magia u OC para personajes nuevos (espero estar buen con eso).

Ahora pondré a tantos personajes de Harry Potter pueda, algunos no podrán calzar con los personajes de Patricia asi que habra algunos nombres que desconocen, tratare de agregar algún extra en los capítulos por venir, alguna acción o cambiar un poco los personajes secundarios.

Bien ya dejare de escribir para que puedan seguir leyendo. Esto se pondrá emocionante.