Inspirada en la leyenda de "Baba yaga", uno de los personajes más conocidos del folclore ruso. Si te gustan las leyendas te recomiendo que busques la historia. Si te gustan los comics recomiendo leer "Despierta al demonio" y "La Baba yaga" de Hellboy, donde la bruja hace pequeñas apariciones. Son breves pero valen la pena.
"Cuando Rusia era joven, también lo fue Baba yaga. Cuando Rusia creció, también lo hizo Baba yaga. Cuando Rusia se volvió corrupta, también lo hizo Baba yaga." -Proverbio de los colmillos plateados.
-Buenos días.
Engineer entró a la base cargando un par de cajas y seguido muy de cerca por Pyro. Los mercenarios de encontraban reunidos en el salón principal a su espera, ya que un pequeño inconveniente les había privado del pedido semanal y el texano había tenido que ir a buscarlo.
-¿Te ha ido bien?- Medic dejó su libro a un lado.
-Pues si.- El ingeniero se limpió el sudor de la frente. –Tuvieron un problema con los envíos y no sé qué, pero ya está solucionado. Además Pyro fue muy amable acompañándome para ayudar con las cajas.
El pirómano infló su pecho en pose de orgullo y habló. -Mmmphhh phhhhh mphhh- Luego se alejó un momento para buscar algo entre las cajas. Inmediatamente volvió con unos cuantos libros infantiles y se paseó por la sala mostrándoselos a sus compañeros.
-¿De dónde sacaron esto?- Dijo scout mientras ojeaba uno.
- Pasamos por una librería de vuelta y Pyro los compró. Una pequeña recompensa por acompañarme.
-Pues esto no parece un libro para niños.-Se oyó decir a Sniper, quien enseñaba uno con la portada de una escueta y fea bruja con la nariz azul y una pata de esqueleto. Engineer se acercó para examinar un poco el libro antes de leer en voz alta.
-"La Baba yaga".
Heavy, quien hasta ese momento había permanecido sentado en silencio en una esquina del salón pareció sorprenderse de repente.
-Lo conozco.- Dijo Demoman dando un sorbo a su botella.- Es una leyenda popular rusa. Algo sobre una vieja que vuela en un mortero y que es la guardiana del mundo de los muertos. Trate de cazarla una vez. A que tú la conoces bien, ¿Verdad Heavy?-
El aludido permaneció en silencio.
Demoman lo ignoró y continuó.- Anda, presta, yo leo la historia.
El escocés abrió el libro y comenzó a leer con pyro sentado a sus pies. Los demás mercenarios escucharon con desinterés nada más porque no había algo más interesante. Nadie lo notó, pero Heavy, silencioso y con la cabeza baja, estaba atento a cada palabra de aquel cuento que una vez él había leído y que ahora lo sumergía en un terrible flashback.
Mikhail terminó de leer la última frase y dejó el pequeño y desgastado ejemplar escondido en una grieta de la pared. Había sido su único material de lectura durante 4 meses y la única distracción para sus hermanas pequeñas. Al llegar al gulag le habían quitado todas sus pertenencias y alejado de su padre, por lo que encontrar ese pequeño y maltrecho cuento infantil en una de las esquinas del lugar había sido una especie de bendición para él y más que nada para las niñas. De ahí en adelante, todas las noches, Zhanna, Yana y Bronislava se reunían en torno a su hermano mayor para escuchar una y otra vez la leyenda de la Baba yaga; y de alguna forma, poder conciliar el sueño.
Esa noche no había sido distinta. Después de leer la historia y asegurarse de que sus hermanas estuvieran dormidas, Heavy había repasado por milésima vez el cuento en silencio, como tratando de sumergirse en la historia y olvidar la realidad.
"Baba yaga es el espíritu de la naturaleza y la guardiana de las aguas de la vida y la muerte. Vive en una cabaña que deambula por los bosques sobre dos patas gigantes de gallina. Cuentan que la rodea una cerca adornada con cráneos humanos y que tiene un mortero gigante en el que puede volar usando una escoba como timón. Si dices las palabras indicadas en el lugar y hora correctos, podrás invocarla, pero cuidado, porque si no llevas una ofrenda digna sufrirás la ira de la bruja, pues no hay segundas oportunidades con Baba yaga…"
El chico permaneció pensando en la historia hasta que pudo dormir un poco. Un par de horas después se despertó de golpe solo para percatarse de que Bronislava no estaba dentro del barracón. Corrió hacia afuera tratando de encontrar a su hermana entre la espesa nevazón. Un grito que se oía a lo lejos lo llevó hasta ella.
-¡Izbushka, izbushka, da la espalda hacia el bosque y el frente hacia mí!-
La menor de las 3 hermanas permanecía de pie frente a la valla metálica que los separaba de un enorme bosque de coníferas. Heavy permaneció un momento observando gritar a su hermana hacia afuera.
-¡Izbushka, izbushka, da la espalda hacia el bosque y el frente hacia mí! ¡Baba yaga escucha mi llamado!- Bronislava estaba descalza y tenía los pies azules por el frio. Se le notaba la voz rasposa y los ojos rojos, debía de haber llorado y gritado durante mucho tiempo.
Mikhail sintió cierto remordimiento, pero no puedo expresarlo porque la luz de las lámparas de los guardias se acercaba. Con un movimiento algo brusco tomó a la niña y la llevó corriendo de vuelta al barracón.
-¿Qué estabas haciendo afuera?- Preguntó el chico a su hermana una vez que estuvieron dentro de las barracas y fuera del alcance de los guardias.
-Trataba de invocar a baba yaga.- La niña hablaba entre sollozos.- Iba a pedirle que nos saque de aquí, que traiga de vuelta a papá y nos deje ser felices otra vez. No me importa si tengo que ofrecer mi alma o lo que sea, solo quiero que nos saquen de aquí.- Bronislava estalló en llanto aferrada al cuerpo de su hermano mayor. Heavy la estrechó entre sus brazos mientras se debatía mentalmente. ¿Qué podía hacer él? Era un hombre de letras. Nunca antes había levantado la mano a alguien y la violencia no estaba entre sus virtudes (aunque si la fuerza). Había sacado el doctorado hace apenas un año, aunque si lo pensaba bien de nada le iba a servir. No podría volver a ejercer en Rusia o entonces lo encerrarían otra vez. En cuanto al resto del mundo… nadie se interesaría por aprender filosofía en literatura rusa. Después de pensar un rato tomó una decisión. La más arriesgada y temeraria decisión de su vida.
Mikhail despertó a su madre y a sus otras hermanas, las llevó a una barraca cercana a la salida y les dio instrucciones. Antes de irse Bronislava se dirigió a él.
-¿A dónde vas Misha?
-Voy a reunir a al resto de los prisioneros. Vamos a… vamos a invocar a baba yaga. Vamos a salir de aquí.
-¿Y qué vas a darle como ofrenda?
Heavy suspiró un poco antes de pronunciar la frase que marcaria su futuro como persona. –Mi integridad.
A la mañana siguiente el gulag estaba en llamas, los prisioneros habían escapado y la familia de Heavy se encontraba 25 kilómetros dentro de la aislada tundra siberiana.
"…Entonces la bruja, sorprendida por el valor y coraje de la niña, le entregó un bastón mágico con el que podría deshacerse de sus enemigos y la dejó ir".
Demoman terminó de leer y se echo hacia atrás con pereza. –Pues no ha estado mal.
Pyro levantó sus dos pulgares en señal de aprobación. Scout fue el primero en hablar.
-Me ha gustado esa parte en la que se come al niño.
-¡Bah!- espetó Soldier. –tonterías de los comunistas para lavarnos el cerebro.
Heavy se levanto en silencio y se alejó en dirección a las habitaciones dejando a sus compañeros discutir. Antes de entrar a la suya Medic lo detuvo.
-¿Te ha traído malos recuerdos mein freund?
-Usted sabe doktor.
El ruso abrió la puerta de su habitación. Antes de entrar miró a Medic y murmuró una última frase.
-Cuando Rusia era joven, también lo fue Heavy. Cuando Rusia creció, también lo hizo Heavy. Cuando Rusia se volvió corrupta, también lo hizo Heavy.
