Los mercenarios acudieron rápidamente al salón principal. El grito había sido desgarrador, y al llegar, las muestras de sorpresa no se hicieron esperar.

-Dios mio…-Murmuró Sniper.

Era Pyro. Su Pyro. Con un hacha llena de sangre en las manos y el cadáver de Demoman a sus pies. La situación no habría salido de lo común de no ser porque se trataba del Demoman de RED, el de su propio equipo.

Los 7 restantes se miraron los unos a los otros con incredulidad y luego a Pyro. El pirómano siempre había mostrado conductas poco comunes, psicóticas en algunos casos. Los demás lo sabían y lo respetaban, pero atacar a un compañero…algo estaba mal en su cabeza, más de lo que solía estarlo. Pyro miró a su alrededor con nerviosismo, se veía perturbado. Finalmente scout rompió el silencio.

-Tío… ¿Qué mierda te pasa?


Pyro se paseaba nerviosamente por su habitación. La había cagado. No volverían a confiar más en el, ni a hablarle, ni siquiera a acercársele y si lo querían meter nuevamente al psiquiátrico… mierda, no… todo menos eso.

"Termina el trabajo, mátalos"

Negó energéticamente con la cabeza. No volvería a hacerle caso. Ya tenía suficiente con tener que escucharlo todo el día.

"Hazlo"

Sacudió su cabeza. No, no, no, no, no. Silencio, necesitaba silencio. Debía haber alguna manera de hacer que se calle y… ¡Globounicornio! ¡¿Dónde estaba Globounicornio?! Mierda, no lo veía desde que comenzó a escucharlo. Tal vez "el" lo había convencido de dejarle, tal vez le había hecho daño ¡¿Y qué tal si lo había matado?!

"Olvídate de él. Yo decido por nosotros ahora"

-¡Mmmmphhh phhhh mhhhppp!

Joder, joder, joder, joder. No Globounicornio. Lo necesitaba. Era su consejero, su amigo y su conciencia. Sin él no sabría qué hacer. No tenía nadie más en quien confiar.

"Puedes confiar en mi"

Agarro una silla cercana y la estrelló contra la pared.

"Oh, vamos. No eres más que un…"

-¿Pyro?

El pirómano agradeció la interrupción. Al menos "el" se callaría por un momento. Volteo la cabeza para ver a Engineer asomarse por la puerta.

-¿Estás bien muchacho? Escuche un golpe desde mi habitación.

Pyro asintió energéticamente con la cabeza. Necesitaba disimular lo más posible. Nadie podía enterarse de eso.

-¿Seguro?

La respiración se escuchaba agitada a través de la máscara. Engie sabía que algo estaba mal. Tal vez fuera el único que lo sabía.

-Chico… ehhhh… escucha… yo sé lo que te pasa.

Mierda, el ingeniero lo sabía. Dios ¿Ahora que iba a hacer?

-Mira, no es muy fácil de explicar pero… ahhh… ¿Escuchas "cosas" verdad? Cosas que no quieres oír.

Pyro comenzó a exasperarse. Retrocedió un poco y tomó su hacha en postura defensiva.

-Tranquilo, no te desesperes. No diré nada. Lo juro.- Engineer comenzaba a cuestionarse si estaba haciendo lo correcto. – Puedes confiar en mi ¿Vale?

Confianza. La palabra retumbaba en la cabeza del pirómano. Engie aprovecho el momento para acercarse lentamente hacia él.

-Vale, mira…tratare de ser directo… yo sé lo que sientes.- La mirada de Pyro se congelo sobre el ingeniero. Perfecto, ahora tenía toda su atención. – ¿Te has preguntado por qué a veces os disparo en medio de la batalla? ¿Por qué suelo ponerme paranoico cuando los veo cerca del dispensador? Pues… porque yo también tengo a alguien que… que me dice cosas molestas ¿Sabes? Trato de ignorarlo y tal, pero de pronto no dejo de oírlo y luego…- Engineer tragó saliva y se aclaró la garganta.- Luego todos ustedes me parecen espías… siento que todos me quieren apuñalar por la espalda.

Pyro dejó el hacha en el piso lentamente. De pronto Engineer parecía muy nervioso.

-No me encierro por las tardes en el taller para trabajar en mis maquinas, lo hago porque cada vez "el" me habla más seguido, porque tengo miedo de que un día todos me parezcan espías, porque tengo miedo de haceros daño… porque tengo miedo de hacer lo que hiciste tu.

El pirómano se acercó despacio al ingeniero. Se sentía más seguro. Engineer por su parte se quitó las gafas. Tenía los ojos rojos y unas ojeras enormes.

-Llevo 3 días sin dormir. Cada vez que cierro los ojos escucho el sonido de un zapador sobre mis maquinas o siento la presencia de alguien detrás de mi… lo he hablado con Medic. Me ha dado esto.- Engie sacó un pequeño frasco con pastillas de su bolsillo y se lo extendió a Pyro. –Te ayudará. Hoy por fin he podido trabajar tranquilo… tal vez dejes de ver a tus amigos o ese mundo de colores del que siempre hablas pero créeme, dejarás de escucharlo a "el".

El pirómano recibió el frasco y dio un abrazo amistoso en agradecimiento al ingeniero. Este le sonrió un poco, se puso las gafas y se encamino hacia la puerta. Antes de salir le dirigió la palabra de nuevo.

-Todo saldrá bien chico. Puedes hablarlo conmigo o pedirle ayuda a Medic, el lo entenderá. Pase lo que pase, puedes confiar en mí.

La puerta se cerró y Pyro quedó solo de nuevo. "Confianza", la palabra volvió a retumbar en su mente, solo que ahora con un nuevo sentido.

Sintió un murmullo en su cabeza. Miró el frasco. Por primera vez en semanas se sentía capaz de hacerlo callar por su cuenta.