Continuación de la historia y último capítulo, fue una buena experiencia haber escrito este y ya se viene el de la Esclava Isaura que esta vez será "Harry el esclavo"

Harry Potter no me pertenece

Solo los dos

5 años después.

Harry, ahora un chico de mediana estatura, atractivo y deseado por chicas, odiado y envidiado por chicos aun es molestado por aquel día hace cinco años cuando Tom Riddle lo besó repentinamente y desapareció de la nada en su auto. Cuando fue a buscarlo a su casa, ya nadie habitaba en esta, no recibió un solo mensaje, no volvió a dar la cara en el colegio y todo era como si la tierra se lo hubiera tragado. Se sintió mu solo cuando ya podía estar con su mayor en la azotea conversando sobre cualquier cosa, el tema del beso para él había quedado a un lado, él solo extrañaba a su misterioso amigo.

Últimamente estaba siendo acosado contantemente por Draco Malfoy, creía que los problemas causados en anteriores años ya se habían acabado pero no fue así. El niño mimado aún seguía tras de él y si no fuera por Dave White, un amigo de Hufflepuff, ahora estaría metido en graves problemas.

Aun no podía descifrar como es que se había vuelto muy allegado a aquel solitario chico de la casa de los hurones. Empezó a acercarse a él de la nada y de repente, ya eran amigos. Lo protegía de todo peligro y de alguna forma siempre lograba romper sus ligues, el chico era todo un caso, pero aun así podía decir con toda seguridad que no era mala persona.

-¿Soñando, Potter?

-Por suerte, no contigo Malfoy

-Oh, no me digas, ¿con tu amor el niño serpiente? Hahaha, se volvió tan poca cosa después, que basura.-dijo muy cerca de su oído, provocándole.

-No le digas así a Tom.-acusó apuntándole con la pluma que sostenía, viéndole desafiante.

-Cálmate fiera, no he venido para pelear exactamente, ¿ya pensaste en mi propuesta?

-Sí y mi respuesta es no, querido.

Draco frunció el ceño al instante, aun no sabía cómo es que conseguía fuerza para poder proponerle cosas serias cuando Harry siempre le rechazaba siempre que podía. Entendía que no era la mejor de las personas, pero Potter tenía que saber que oportunidades como las que él le daba no se veían todos los días. Más al fin y al cabo, era siempre el que lo seguía y luego estaba la sombra de Dave White, alguien que era muy difícil de quitar encima.

-Oh, claro, claro, ahora que tu maravilloso Tom Riddle no está te entregaste a los brazos del idiota de White, ¿no?

-Bueno, al menos está mejor que tú.

La cara de Malfoy enrojeció completamente como hace mucho tiempo atrás lo había hecho cuando recién se conocieron y eso hizo soltar una pequeña risilla a Harry para luego voltearse e ir por la salida del colegio, ignorando por completo los berrinches que a menudo Draco le decía en privado.

Esta noche tenía planeado salir un rato con Ginny al cine, le debía una salida a la hermana de su mejor amigo después de haberlo salvado de un fuerte castigo con el profesor Severus Snape. Dave White era un buen amigo, pero tenía que ser muy ágil para escaparse de él si quería tener una cita como se debía, el muchacho de Hufflepuff no lo dejaba ligar con nadie en el colegio, porque siempre que lo intentaba, él estaba allí para ocupar su tiempo.

-Para ser sinceros, hoy no tendrás ningún programa para la noche.-escuchó que decía alguien, una voz muy masculina y sensual, seductora ¿quién será su dueño?

Al alzar la vista se topó con un chico, posiblemente mayor que él, cabellos lacios y ligeramente ondulados, peinados a la perfección, pero sin dejar ese toque rebelde. Alto, por sobre todo y cuerpo bien formado, lucía el uniforme del colegio pero con las característica chompa de los slytherins y por último, se topó con sus ojos, rojos como el rubí, no conocía nadie con esa misma característica, solamente a…

-¡ES TOM RIDDLE!-exclamó con euforia una chica detrás suyo, todos voltearon a verlo y quedaron igual de atónitos

El que antes había visto como Tom Riddle, un muchacho cuya fama se fue al vacío solo por perder el encanto que atraía a la personas, ahora había vuelto a ser quien era, solo que estaba vez, mucho mejor y más desarrollado en todos los sentidos. Chicas y chicos suspiraban por ver a tan atractivo joven, pero Harry aún estaba inmóvil en su lugar sin poder analizar correctamente lo que estaba sucediendo. Entonces corrió con todas sus fuerzas por el lado contrario y desapareció por la puerta trasera, agradeciendo que el conserje estuviera dormido. A las personas del establecimiento les tenía despreocupados que era lo que pasaba con Harry Potter, solo podía ver embelesados la tóxica belleza de Tom Riddle.

-Ustedes…deberán alejarse si saben lo que les conviene.-Susurró, dándose paso entre la multitud y siguiendo el mismo camino que Harry, solamente que este iba a paso lento.

Sabía con exactitud a donde iría el muchacho.

A paso lento, fue admirando cada rincón donde paso una parte de su infancia. El camino amplio lleno de ojos de otoño, el frio característico de la época, las ardillas de un lado para otro. Todo era tan familiar y acogedor. A Tom Riddle lo único que le faltaba era tener a Harry en sus brazos y con eso, el cuadro estaría completamente perfecto. El tiempo que se hospedo en Paris y Rumania para aprender muchas cosas sobre el negocio de su padre y como tendría que manejar a su familia para que siga el linaje de esta. La operación a la que se tuvo que someter para recuperar su antiguo rostro. La falta de comunicación que tuvo que tener con el menos de los Potter. Todo y absolutamente todo, lo hizo por na persona y esa es la que se ganó su corazón con la más bella y pura sonrisa que pudo haber visto en su vida.

Harry.

El chico estaba sentado detrás de un árbol, escondiendo su rostro entre sus rodillas. Tom lo observaba con una ceja alzada y se agachó para quedar en su misma altura.

-Harry…-susurró, abrazándolo con fuerza y posesión, como si temiese perderlo otra vez.

-Aléjate, no te conozco.

-Harry, soy Tom y sabes bien quién soy

-No, tú me dejaste y desapareciste por años, ahora quieres que te vea y te dé un fuerte abrazo? Esta no es una típica novela cliché, Riddle.

-…Riddle?

-Así es, ahora si me disculpas, tengo na cita y no puedo cortarla solamente porque se te dio la gana de aparecerte.

Lo empujó, sus ojos seguían aun un poco llorosos, pero eso no impidió que se levantase y saliera del lugar con rapidez. Tom, aun sentado entre las otras que cubrían el piso, aún estaba perplejo por la actitud de Harry. Sus ojos se oscurecieron y tomaron el color de rojo como la sangre, por supuesto que no imaginaba que Harry lo recibiría como una quinceañera, pero al menos esperaba que lo golpeara y luego lo abrazara y llorara en su brazos, él le explicaría todo y felices por siempre.

-Tendré que…modificar algunas cosas…

Sin más él se levantó, limpiándose las ropas. Fue caminando de regreso a su mansión, sacó su teléfono del bolsillo y marcó a un número.

-Madre, esta noche no voy a llegar.

-No te andes metiendo en problemas ahora que llegas…

-A penas vine y Harry me repudia y se va, creo que tendremos que arreglar las cosas.

-Tranquilo, hablaré con Lily y James, ya verás que todo se pondrán mejor

-Gracias madre, ñas cosas no serán en vano

-No hay de qué, ahora tú arregla lo tuyo, que en serio le haces honra al apellido de tu padre

-No, como va a creer usted.-dijo por último, colgando y volviendo a guardar su celular.

Tendría que tener una pequeña charla con Dave, a pesar de que el chico cumplió exactamente todas sus órdenes como él se las había impuesto, interrogaría sobre cuáles son los sentimientos actuales que tiene Harry hacia la chica Weasley. Sabía que no era amor, de eso está completamente seguro, ya que aunque lo rechazó cuando se vieron después de mucho tiempo, aun había ese "algo" en los ojos del chico que podía utilizar a su favor.

Él era Tom Riddle después de todo, no tenía rivales.

.

Era de noche y ya se estaba preparando para salir, las ganas que tenía antes de ver la película con Ginny ahora había desaparecido. Tenía mucha curiosidad de que era lo que había pasado con Tom en todos esos años, pero su orgullo no se lo permitía. Su madre se dio cuenta de que había llegado llorando, pero no le contó nada al respecto y se encerró en su cuarto hasta esa hora. Tenía que despejar su mente si quería estar preparado mañana para afrontar las cosas.

-Ha-harry…

-Sí mamá?

-Ten una bonita cita…

-Te noto nerviosa, ¿sucede algo?

-No mi pequeño.-sonríe con ternura.-Ponte guapo, si?

-Qué extraño, tú y papá nunca estuvieron de acuerdo con que saliera con alguien.

-Es que ya has crecido y a es la hora.

Su madre dejo de estar en el marco de la puerta pasó a acompañarlo en su cama, mirándolo atentamente. No pasó ni dos minutos de que ya había acabado de arreglarse, dándole un beso en la frente de su mama como lo hacía cada vez que salía y dirigiéndose para la salida de su cuarto. En ese transcurso, su madre lo llama.

-Harry, quiero hablarte sobre algo…

-Al regreso ma, ya estoy bien tarde

Dicho eso, el muchacho salió por la puerta sin ver atrás, dejando sola a Lily en su habitación. La madre tenía la frente sudada a penas la puerta de su casa fue cerrada por su hijo. Y por primera vez en su vida, temió que la odiara.

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El recorriedo al restaurante donde iban a encontrarse no había sido muy largo. Todo estaba perfectamente decorado como lo había planeado, iba a ser una bonita noche. Se sentó en la mesa que había reservado, la cual estaba frente al lago. Se le hacía extraño el que no hubieran más parejas o familias también reunidas, quizás ese día todos estaban ocupados y él había sido el único que había reservado un lugar.

Escucho la puerta del lugar abrirse, Ginny ya había llegado. No apartaba la mirada del menú para darse un poco de importancia no lucir nervioso o desesperado. Sintiendo que ya había tomado ha ciento, decidió levantar la vista de la carpeta y dirigirse a la chica.

-Linda noche Gy…nni…

La persona que estaba frente suyo no era la chica que esperaba. Si no, por su desgracia, Tom Riddle otra vez. El chico se estaba luciendo con un atuendo casual que haría babear a cualquier chica. Tenía una sonrisa en su rostro, que te de alguna forma quería borrar y pensaba que, todo esto ya había sido planeado con tiempo. Repentinamente recordó lo que su madre le había querido avisar.

"Harry espera…"

-¿Decepcionado?

-¿Qué haces aquí?

La tierna sonrisa desapareció al instante y la seriedad emergió. A Harry se le erizó la piel con el repentino cambio del chico, sin embargo, a pesar de eso Tom estiró un poco más su mano izquierda y la colocó encima de la de Harry, dando pequeñas caricias. El adolecente a pesar que quería salir corriendo, algo muy en el fondo de este se lo impidió y esperó a que Riddle le respondiese apropiadamente.

-No pude tener contacto contigo, no me lo permitieron, mi padre solo quería que me centre a lo que había ido, siempre diciéndome que lo mejor vendría después. Tengo que disculparme contigo por haberme desaparecido de esa forma y admito que estaba ansioso para que me vieras…no puedes imaginarlo, Harry.

-Eso no explica lo del beso.

El mayor sonrió al ver que su chico no había cambiado en nada. Estaba completamente listo para decirle cuanto le gustaba y amaba, pero no estaba seguro si Harry estuviera listo para escucharlo y aceptarlo. Pero aun así, ¿Harry debía amarlo de todas formas, no? Tarde o temprano terminaría aceptándolo, el mimo se encargaría de atraparlo.

-Todo lo he hecho porque te amo, Harry.

Ver la cara del chico había sido todo un espectáculo para Riddle. Primero frunció el ceño, luego sus mejillas se pusieron rojas como un tomate y por último, empezó a tartamudear como en los viejos tiempos.

-¡N-no puede ser! T-tu no p-puede..

-Pero lo estoy, responsabilízate.

Sin embargo, el chico no esperó ni medio minutos de que volvió a salir corriendo del lugar. Ahora era Tom quién fruncí el ceño por los repentinos ataques del muchacho. Odiaba que no cayera a sus brazos, pero eso era lo que lo hacía mucho más interesante. Después de todo, aquello por lo que más se lucha, más deliciosa es la recompensa, ¿no?

Suspiró. Había preparado todo el restaurante solo para ellos dos. Sacó a la entrometida de Ginny Weasley de su camino con ayuda de sus influencias, mandándola un rato con el Gryffindor con el que había salido antes. Se encargó el mismo de hablar con la mamá de Harry para arreglar unos acuerdos y al final de cuentas, nada.

Tenía que tener paciencia, si no fuera Harry ya se hubiera dado por vencido.

.

Al día siguiente para Harry había sido una tortura muy lenta. A todos lados donde estaba él se encontraba con Tom, inclusive en la noble base de los Gryffindor. Su propio prefecto, Percy Weasley le había permitido la entrada, así que podía suponer que Riddle había vuelto a la fama que antiguamente tuvo, solo qué estaba vez el mayor tenía una máscara puesta ante todos y no era un niño inocente que confiaba en todos como antes.

De alguna forma siempre terminaba siendo acompañado por el joven de ojos rojos, sin poder rechistar, trataba de ignorar toda propuesta que Tom le ofrecía. Harry si tenía ganas de conversar con este y volver como en los viejos tiempos, sin embargo, después de la confesión, no podía verle con los mismos ojos.

Temía en cada roce que tenían, sus sonrojos eran cada vez más notable y por más que desee rechazarlos, se perdía en aquellos rubíes que lo había atrapado en su infancia. Era como si pudiera sentir la magia y la química que había entre ellos, algo que los unía y odiaba admitir, que poco a poco se estaba dejando llevar por las garras de aquel ser.

Pero era un Gryffindor y no una quinceañera.

En la salida, vio que Tom lo esperaba apoyado en la puerta principal del colegio y frunció el ceño, hoy no iba a seguirlo y dejar que lo siga, así que dio media vuelta y para su sorpresa se encontró con Luna, su amiga de todo los años, con la que había pasado agradables momentos. Esta le sonrió.

-Veo que huyes, ¿a donde quiere ir el león?

-A donde sea, con tal que sea lejos de la serpiente, ¿Me ayudarías, halcón?

-Yo le recomiendo al león que afronte las cosas cómo son, pero si el león lo quiere así, pues que así sea.

Sin voltear a ver, Harry emprendió su camino con Luna por la puerta trasera. A pesar de la seguridad que le transmitía la Ravenclaw, Potter aun sentían un poco de inseguridad en su interior, como si no estuviera haciendo lo correcto. Escapar no era la mejor forma de solucionar las cosas, pero al menos podría estar lejos por un rato de todo aquello que le causaba confusión en su corazón y mente.

-Bueno león, yo te decía que lo afrontes y era por algo.

Despertó de su mundo cuando Luna habló y al alzar la vista se encontró con la imagen del mismo Tom Riddle, que no sabía cómo había llegado antes que ellos para poder presentarse al frente.

-¿Tratando de huir, querido?-preguntó, observando a Luna de pies a cabeza, la chica no parecía ser un peligro para él.

-Tom…

-Justamente hoy quería que hablásemos de algo importante en mi casa.-comentó

-No quiero hablar contigo, solo quiero estar en paz.

-Podrás decir eso, pero muy en el fondo, sabes que te sientes completo junto a mí, no lo niegues.-susurró, acercándose poco a poco hasta quedar frente él, sus rostros pocos centímetros.

-Deja de hacer eso

Había un carro que los esperaba, la puerta ya había sido abierta por Thousand, solo faltaba que Harry entrase junto a Tom. Luna desde donde estaba observaba todo con mucha atención. Su amigo quería aceptar pero estaba en duda y el chico llamado Tom Riddle no tenía malas intenciones, pero si quería apresurar las cosas.

-Si el león no quiere ir, entonces no irá…pero si lo desea, pero se deja llevar por su orgullo entonces vivirá por siempre arrepentido, tú sabes la respuesta.-dijo, tomando rumbo regreso al colegio.-ups, creo que se me olvidó algo, han de ser los Nargles.

-Luna…

Había dicho algo que estaba en toda la razón. Se estaba dejando llevar por la inconformidad y el orgullo. Sus menos temblaban, Tom había entendido la suya para que la tomase, esa pálida, suave y cálida mano quería volver a tomar como cuando se escapaban al bosque prohibido, ¿debía o no debía?

Olvidándose de todo lo ocurrido cerró los ojos y posó su mano en la de Tom, este sonrió complacido por la decisión del chico. Antes de subir lo tomó entre sus brazos y lo estrechó junto a su pecho, perdiéndose el suave aroma de su cabello.

-Eres mío, no una posesión, tu formas parte de mí y yo de ti.

Harry solo se limitó a escucharlo y a hundir su rostro en su pecho, aquella sensación que Tom le brindaba era nueva para él. En la admiración que le tenía estaba escondido un sentimiento desconocido y nunca antes experimentado, ¿amor?

.

El camino a casa de Tom había sido más rápido de lo normal. Tom nunca había sido alguien que muestre emociones ante nadie, pero en el trayecto había notado que estaba un tanto ansioso por llegar. Algo e decía que se trataba de un sorpresa que lo iba a dejar atónito y cualquiera que fuese, ya estaba aterrado.

Al entrar podía ver que la casa estaba aún más elegante que hace 6años atrás. Los retratos de la familia estaban intactos y tener a Thousand caminando frente a ellos le hacía recordar la primera vez que había puesto pie allí. Tom no había soltado su mano en el trayecto, la tenía firmemente sujetada, como temiendo a que fuera a irse.

Ahora estaban frente a la puerta principal, Thousand fue abriéndola lentamente y antes de que entrasen por esta, el anciano le dijo:

-Tenga suerte, joven amo.

¿Joven amo?¨

Al pasar lo primero que capto su mirada fueron sus padres, que estaban sentados al lado de la señora Merope y un hombre muy parecido a Tom, que suponía era su padre. Luego estaban su padrino y Remus.

-Presentes, me place decirles que con nosotros ya está el invitado especial y quién le debemos muchas respuestas, ¿No es así, suegra mía?-preguntó, mirando a Lily quién permanecía con la cabeza gacha sin poder si quiera mirar a hijo.

-Mamá, ¿qué significa todo esto?

-Hijo…ven y siéntate junto a mí, tenemos que hablar, las personas que están aquí no lo están de por gusto, cada quién tendrá su participación conforme sea necesario.

Tom guio a Harry hasta donde estaba su madre y le hizo tomar asiento en el sofá junto a esta, luego con elegancia se sentó junto a él, esperando a que la madre de su chico comenzara.

-Harry, hace mucho tiempo quería decírtelo pero nunca vi la ocasión indicada para hacerlo, siempre temí tu reacción.-dijo algo apenada, apartando la vista, luego prosiguió.- La primera vez que viniste aqui para visitar a Tom, Merope, tu padre y yo retornamos la conversación que dejamos cuando tu habías nacido y Tom apenas tenía un año, la cuestión es que, hijo, tu desde antes de nacer ya estabas destinado a compartir tu vida con Tom Marvolo Riddle Gaunt y viceversa…después de enterarnos de eso quisimos olvidar lo que nos habían dicho y desaparecimos, fue pura coincidencia que tú te hayas topado con Tom en el mismo colegio y que de alguna forma, tú te sientas atraído por él y el por ti, Merope nos dijo en la visita que ese era el efecto de la profecía cuando no era cumplida en orden y yo de verdad, tenía miedo…

-Qué…

-Sé que tu madre no puede seguir explicándote a profundidad, pero yo seré la siguiente.-expresó Merope.-La profecía solo sirve para que quienes aún no lo sepan, ya estén enterados y sea cumplida sea como sea, dos líderes muy conocidos y que forman parte de nuestra línea ancestral, Salazar Slytherin y Godric Gryffindor fueron quienes comenzaron con este pacto "Nuestros herederos se unirán por decisión propia, el menor demostrará gran admiración y amor por su pareja y el mayor descubrirá lo que es el verdadero amor, no podrán ser separados y si no hay encuentro, lo habrá pues un niño del más pequeño nacerá"

-Nosotros estuvimos en esa lectura, no es mentira, mi pequeño.-intervino Sirius.

-Fuera mentira si intentáramos separarlos en realidad.-siguió Remus.

Harry no podía si quiera cerrar la boca por tanta información que se le había sido dada, estaba más nerviosos que antes de llegar a la mansión. Sentía el sudor en la frente, desde pequeño sabía que algo le ocultaban e inclusive Tom actuó de otra forma al siguiente día de haber ido a su casa.

Tom y él estaban comprometidos.

Se notaba que el ídolo de Howgarts estaba más que contento y satisfecho, pero por otro lado, el aun no podía creerlo. Su rostro estaba ardiendo, imaginándose una boda y la "noche de bodas", una vida larga junto a él de casado y por sobre todo, con un hijo. Lo recordaba, en el pacto Godric y Salazar habían nombrado al último del juramento "un niño del más pequeño nacerá" ¿Cómo iba a ser eso posible? ¿Magia? No lo creía de verdad.

-Harry, que piensas?-susurró Tom a su oído, la piel se le erizó y Sirius rio.

-Yo…yo…me siento mal.

Y como tantas veces lo había hecho cuando se sentía entre la espada y la pared, Harry escapó por las puertas de la mansión lo más rápido que pudo.

-Thousand, que el niño no escape.-habló por primera vez el padre de Tom, con seriedad.

-Entendido, mi señor.-respondió, dando órdenes de que todas las puertas sean cerradas para que el joven Gryffindor no se fuera.

-Mi hijo… mi hijo necesita pensarlo bien.

-Lily, mi hijo también lo analizó y creo que es momento de que el tuyo también sepa reconocer todos los esfuerzos que hizo fuera del país.

Tom ya había salido de la sala principal, dejando que sus padres se encargasen de la situación con sus futuros suegros. El en cambio ordenó que la único puerta a la que Harry pudiese tener acceso fuera a la de su cuarto y si sus cálculos no le fallaban, cuando llegase a su habitación, el ya estaría ahí queriendo huir por la ventana.

Y así fue. Pero al contrario, no estaba tratando de huir por la ventana, si no que estaba acostado en su cama boca abajo.

A paso lento y sin hacer ruido quedó hasta estar frente al muchacho y sin más se inclinó para caer encima de este, agarrando sus muñecas para que no se moviera y enredando sus piernas con las del menos para que evitara escaparse.

-Adelantando la noche de bodas, amado mío?

-Tom…

Riddle posó sus labios por el cuello de Harry, brindando pequeños espasmos al más pequeño. Sin poder evitarlos sus manos recorrieron sus caderas hasta llegar a sus muslos, la situación se estaba yendo al límite para Harry estando totalmente atrapado por Tom, tenía que pararlo de alguna forma.

-Tom..um…agh…no antes de la noche de bodas…

-Y tan despierto que estoy…eso significa que has aceptado nuestro compromiso

Soltó el agarre y lo clocó boca arriba para que quedases frente afrente. Harry yacía sonrojado por los toques de su prometido y ahora ni siquiera podía verlo bien a la cara.

-¿Por qué huiste?

-Porque era mucha información y estaba nervioso.

Tom negó con la cabeza atrapando el rostro de Harry en su pecho.

-Nunca dudes de mi amor por ti.-contestó besándole con hambre.

Aquella tarde fue la más larga para el chico de ojos verdes, puesto que después de una charla muy larga Tom hizo que al fin admitiera sus sentimientos. Sus padres y allegados esperaban pacientemente en la sala por ellos, hasta que la madre de Harry fue la primera en suspirar aliviadamente por verlos entrar a ambos tomados de la mano. Tom tenía una sonrisa que sus padres nunca habían visto en él, irradiaba felicidad por doquier, mientras que Harry apenas podía unir sus manos, pues la temperatura de su rostro aún no había bajado.

-Si el compromiso es confirmado por mi querido ahijado, pues hay que celebrarlo.-expresó Sirius.

-Oh mi bebé…-susurró Lily con ternura, tapándose la boca viendo que Harry no era ajeno a los sentimientos de su alma gemela.

-Mamá!

-Tranquila, Lily, yo cuidaré bien de su bebé

Y vaya que lo cuidaría.

Después de ellos, se realizó un banquete que organizó Merope para sus invitados y cabe decir que los cercanos Black, Malfoy (por parte de los Riddle y Potter) y Weasley, Granger y Lovegood (por parte de Harry) también formaron parte de la velada. Harry estaba muy feliz porque sus amigos lo apoyaron en su decisión, más su pequeña reunión con los Gryffindor y Ravenclaw no duró mucho, cuando Tom se disculpó con ellos y se lo llevó hasta el balcón. Apoyado en este estaba un chico, que podía reconocer a larga distancia.

Como no, Dave White.

-Tom… ¿Cómo conoces Dave?

-Dave White ha sido de gran ayuda para mí y lo invité hoy

-Para servirles mientras me sea podido, mis señores.

Harry aun no podía creer que ese era el verdadero Dave White, alguien que de una persona cariñosa y sobre-protectora que era en colegio a la viva imagen de un mayordomo de alta categoría. El chico tenía que ser n Hufflepuff.

-Dave reemplazará a Thousand, ya que él ya está de salida con la familia.

Y el menor estaba totalmente de acuerdo.

.

Cuando ya todo acabo, los Riddle le ofrecieron a la nueva familia que se hospede una noche en su mansión al ser muy de noche y querían a la vez, que Harry vea mejor como era el ambiente en donde sería su hogar en algunos años.

Todos ya habían ingresado a sus habitaciones, menos Harry, que seguía en el balcón mirando fijamente la luna y en pijamas.

-Te vas a refriar.-comentó Tom detrás de él, abrazándolo por detrás.

-Tom…tú no estás conmigo solo por la profecía?

Tom Riddle hijo nunca fue alguien a quién pudieras sorprender de la nada, pero la repentina pregunta de Harry lo había dejado algo extrañado. Luego entendió que el chico tenía derecho a tener dudas y que estas sean resultas al haber hecho sus movimientos muy rápidos.

-No, mi amor por ti va más allá de una profecía…para ser específico, empezó cuando tú no dejabas de seguirme, creí que solo querías popularidad, pero luego me di cuenta de que no era así y lo primero que me llegó fue tu sonrisa, la más bella de todas, luego sin querer fui teniendo sentimientos así, algo que nunca había visto en nadie más y que no le he brindado a nadie más, solo a ti.-confesó, apoyando su cabeza en el hombro de Harry y este unió más el agarre, acomodando sus manos con las de Tom, creía en lo que le había dicho.

-¿Sabes Tom? Si siguiéramos juntos en otra vida, entonces que seamos unidos por na estrella fugaz.

-Pues que así sea, amor.

¿Fin?

Y aquí se acabó el Two-shot mis queridos espero que les haya gustado

Ya sabes de donde viene la historia "Pide un deseo Tom" y su secuela qwq

Si quieren una mini continuación de su casamiento y vida de casados no duden en decirlo, soy toda vista.

Hasta otra,

Lin.