Laura estaba hecha un lío. Había decidido no volver a hablar con Saga en la oficina. Ese viernes iba al Mirage, como siempre. Después de todo, era la única vida social que tenía.

Salía de su departamento con la cabeza en otro lado, de manera que no vio el auto estacionado enfrente, ni al hombre que la observaba desde dentro hasta que fue demasiado tarde.

Él salió del coche y corrió hasta ella.

- ¿Así que aquí te escondes, perra?- gruñó cuando alcanzó su brazo y la jaló.

Automáticamente sus instintos saltaron. Con un movimiento rápido, se giró y lo golpeó en las costillas. Liberándose de su agarre, Laura se disponía a seguir golpeándolo, cuando vio su cara y se quedó petrificada.

- ¿Tú? ¡Maldito bastardo! ¿Qué quieres de mí ahora?

No podía creerlo. La había encontrado. Meses llevando una vida de bajo perfil, escondiéndose en los archivos de un precinto diferente, no saliendo a más lugares públicos que no fueran la disco… para que el maldito la encontrara justo en la puerta de su casa.

- ¿Pensaste que te librarías de mí? No te iba a ser tan fácil…

En ese momento Laura le dio un golpe en el mentón que lo tiró de espaldas al suelo, y empezó a correr. Correr. Sí, era lo único que podía hacer.

Llegó al club, no tenía otro lugar dónde ir. Con el corazón escapándosele por la boca, buscó a Nat.

Su amiga estaba en la barra con Brian.

- Nat- dijo jadeante.

- ¡Por Dios, Laura! ¿Qué te pasa? No te has cambiado y pareces cansada.

En ese momento, Saga se acercaba a ellas. Laura no lo vió llegar.

- Me encontró, Nat, él me encontró ¡!- Solo necesitó decir eso para que el color abandonara el rostro de Nat.

Un estremecimiento sacudió el cuerpo de la pelirroja. Saga notó la alteración de ambas y se acercó.

- Noooo- Nat sonaba aturdida.- ¿te siguió hasta aquí?

- No, lo dejé fuera de combate.

- ¿Qué está pasando?- preguntó Saga cada vez más preocupado.

- Nada- se apresuró a decir Laura- lárgate de aquí. No quiero verte.

Él se quedó perplejo pero no se movió. ¿Qué había sucedido?

Laura se estremecía y jadeaba. Estaba totalmente fuera de control.

- Estaba frente a mi edificio. Sabe donde vivo, Nat.

Sonaba desesperada. Brian se le acercó. La fantasía había terminado. Eran simplemente Laura y Nat con su novio Brian, el detective de la policía.

- Cálmate Laura- dijo Brian- Arreglaremos esto.

Se giró hacia Saga.

- Saga- dijo Brian, su voz sonaba ahora tan autoritaria que Saga casi se ríe.- Necesitamos un lugar donde esconder a Laura. ¿Tiene usted alguna sugerencia?

Saga lo miró como a través de un grueso cristal. Era todo tan irreal.

- Cla-claro- titubeó- tengo una casa cerca de la playa, pero… ¿Alguien puede decirme de qué se trata todo esto?

- Luego Saga, luego. Ahora nuestra prioridad es sacar a Laura de aquí.

Salieron del club. Saga miraba a Nat, la había visto con su uniforme azul en el precinto cuando fue a entregarle el café a Laura y en el club, vistiendo de negro. Pero no esperaba ver a Brian portando tambien una gran placa de la policía.

Subieron los cuatro al auto de Saga y salieron de la ciudad. Laura estaba muda. Su mirada perdida por la ventanilla. Brian apretaba la mandíbula y Nat no dejaba de frotarse la cara.

- Esto no puede estar pasando- repetía Nat una y otra vez.

- ¿Me podrían decir qué sucede?- preguntó Saga pacientemente.

Fue Brian quien habló.

- Un demente persigue a Laura. Si tiene oportunidad la matará. ¿Es eso suficiente información para usted?- dijo, mientras sacaba su móvil del bolsillo y marcaba.

Habló un minuto con alguien en susurros. Saga no pudo escuchar todo, pero alcanzó a descifrar que estaba informando a alguien sobre que se ausentaba a una "casa segura".

La intriga atenazaba a Saga, pero a pesar de todo, entendía que se trataba de proteger a Laura contra un loco. Y él haría cualquier cosa para proteger a Laura.