Se vistieron a toda prisa y bajaron a la cocina. Brian ya estaba allí hablando por teléfono.

- Saga , ¿hay algún cuarto sin ventanas?

- Sólo el cuarto de lavanderia.

- Nat, Laura, vayan allí y no asomen la cabeza.- exigió Brian.

- Estás loco Brian, dame un arma y revisaremos el perímetro- espetó Laura.

- Está bien teniente, pero recuerda que tú no me das órdenes.

Saga miró de uno al otro sin entender. Nat captó su mirada y le hizo una seña.

- Ven Saga, dejemos que se encarguen.

Nat condujo a Saga al cuarto de lavado y trancaron la puerta. Ella lo miró y se sentó en un taburete del rincón más alejado.

- No te ha contado nada, ¿verdad?- Él asintió –Ya veo. Tal vez pensó que sería mejor así y yo no…

- Por favor Nat- la interrumpió- necesito saber de qué va todo esto. Me he aguantado sin preguntar demasiado para no complicar las cosas con Laura, pero ya basta.

Nat lo observó detenidamente, midiéndolo, sopesándolo. ¿Debería revelar la vida de Laura? ¿Era este hombre merecedor de su confianza?

- Bien, te contaré una historia, historia que no debe salir de aquí ¿entendido?

Saga asintió ansioso.

- Laura y yo nos conocemos desde niñas. Vivíamos a dos casas de distancia y puedo decir que soy su única amiga mujer. Ella creció entre hombres fuertes, y cuando entró a la policía como criminalista su futuro era brillante… hasta que le toco trabajar con Sebastian. Sebastian era… bueno, era el chico estrella. Número uno en su promoción, el mejor amigo de todos… pero lo que nadie sospechó era su obsesión con Laura. Siempre fue celoso, pero nadie imaginó que llegaría a tanto. Quiso controlar tanto su vida profesional como la personal, pero fue imposible. No con Laura. Y comenzaron las peleas, cada vez peores. Hasta que ella se fue. Renuncio. Pidió su cambio a otra ciudad. Era mucho mas joven y quería tener una vida, pero empezó una relación con su oficial superior John y Sebastian se enteró. La acechó durante días, la seguía a todos lados. Una noche "alguien" entró en su casa. Laura y John, así se llamaba, estaban jugando un poco. El asaltante los atacó, primero a Laura con un cuchillo, luego a John.

Cuando la policía llegó, encontró a Laura desangrándose en el suelo y a John casi muerto, atado a la cama. Fue un escándalo de dimensiones astronómicas como puedes imaginar. Tal vez recuerdes los titulares de los diarios.

Saga lo recordaba muy bien. Un dolor agudo se instaló en su pecho. Recordaba que la noticia había salido en cadena nacional, con títulos como "perversiones entre oficiales del policia". Se le había dado más relevancia al hecho de que eran policias al tiempo que se tomaron en buscar al agresor.

- Sí- dijo Saga- se dijo que ella estaba embarazada.

- No lo estaba. Ella habia hecho esa broma en la oficina porque traía nauseas por un emparedado en mal estado pero Sebastian asi lo creyo y le dio Seis puñaladas en el abdomen. Laura estuvo al borde de la muerte. No podía ser nadie más que Sebastian, pero sus padres y hermano lo cubrieron y declararon que esa noche había cenado en su casa. El vecino vio su auto allí, no se pudo probar nada. Pero Laura lo reconoció y yo lo creo. Sobre todo cuando fue Sebastian quien se encargó de destruir la carrera de Laura. ¡No imaginas las declaraciones que hizo! Gracias a él, cuando salió del hospital tuvo que huir y esconderse. Allí conocí a Brian y él nos ayudó, yo no iba a dejarla sola, así que nos mudamos aquí.

- Pero ¿qué es lo que quiere?

- Simplemente matarla, es un psicópata. No hay otra explicación. John sobrevivio, pero pidió su cambio y abandono a Laura. Tenia mucho miedo de que la experiencia se repitiera.

Un fuerte golpe en la puerta los sobresaltó.

- Ya pueden salir, todo está tranquilo- era la voz de Brian.

Una vez en la cocina, Laura se sentó y trató de calmarse. No habían encontrado nada, ni un solo rastro de Sebastian. Pero Laura sabía que él había estado allí. El bastardo era muy bueno para ocultarse, ella lo conocía bien.

Observó a Saga, su rostro denotaba preocupación. Preocupación, no miedo. Eso era bueno, ¿o no?

- Tal vez deberíamos avisar a la patrulla- dijo Brian

- Sabes que no harán caso, no lo hicieron antes y no lo harán ahora.

Nat estaba silenciosa y Laura lo notó. Conocía a la pelirroja desde que tenía uso de razón. Se acercó a ella y la rodeó con sus brazos.

- No pasará nada Nat, no dejaré que lo haga.-Laura tomó su rostro entre sus manos y le dio un suave beso en la mejilla.

Laura se separó de Nat y se giró hacia Saga.

- Será mejor que tratemos de dormir un poco. Brian harás vigilancia un par de horas, y luego me llamas ¿de acuerdo?

Y sin decir nada más, se dio la vuelta y subió a la habitación y cerró con llave.