Saga insistió en llevarla a cenar como tenían planeado. Laura no quería, pero estaba tan terriblemente aburrida en la casa que cualquier cosa era bienvenida. Habia pedido sus vacaciones atrasadas en el trabajo con tal de no salir y toparse con Sebastian.
Quería volver a su departamento, pero Brian le aconsejó que no lo hiciera. Era mejor estar acompañada por si acaso Sebastian intentaba algo. Pero Laura sabía que Sebastian no tendría reparos si quería hacerle daño, no los había tenido antes y seguramente no los tendría ahora.
Recordaba la noche del ataque, los gritos de John, ahogados por la mordaza, mientras su ex jefe lo cortaba con el cuchillo.
Maldito Sebastian. Si tuviera la más mínima oportunidad lo mataría.
Un escalofrío corrió a lo largo de su columna al recodar esa noche. Los fantasmas que la habían atormentado desde entonces estaban reviviendo más violentamente que nunca. ¿Y si Sebastian dañaba a Saga?
Se estremeció. No sabía cómo protegerlo. Si Sebastian iba tras ella, nada impediría que dañe a Saga, y eso Laura no estaba dispuesta a permitirlo.
Todo su entrenamiento no había servido de nada cuando Sebastian la dejó fuera de combate, desangrándose en el suelo.
Enterró el dolor y el miedo lo más hondo que pudo, mientras se vestía con el elegante vestido de cóctel tenia preparado para esa noche.
La prenda era color ciruela, se amoldaba al cuerpo como una segunda piel y caía en una falda insinuante sobre sus piernas. El escote dejaba el nacimiento de sus pechos a la vista.
Bajó al comedor donde Saga esperaba ansioso. Cuando la vio, su corazón palpitó.
- -Estás preciosa.- Fue lo único que pudo decir.
- -Gracias- contestó con un poco de timidez. ¿Timidez? – Tú también estás muy guapo. El negro te sienta de maravillas.
Saga la miró y vio un atisbo de vulnerabilidad en sus ojos. ¿Estaban enrojecidos?.
En la puerta del restaurante, varios conocidos de Saga se acercaron a saludarlo.
Malditos fueran. Cuando una pequeña y demasiado sexy morena se acercó y rodeó a Saga con sus bracitos, Laura sintió el demonio de los celos comenzar a corroerla poco a poco.
- -¡Saga! Cariño, te he extrañado.- dijo la mujercita.
- -Hola Geist- contestó él, respondiendo a su abrazo un poco más que amistoso.
Laura echaba humo.
La morena se giró hacia ella aún entre los brazos de Saga y la miró con desafío en los ojos. Laura respondió inmutable, desde su metro setenta de altura, sopesando a la mujer. Un solo movimiento de KravMaga y la dejaba fuera de combate y probablemente en el hospital. Laura sonrió para sí misma.
- -Vaya Saga, ¿y quién es esta nena?
Saga se separó de Geist y tomó la mano de Laura. La miró a los ojos con una sonrisa.
-Geist, te presento a Laura, la mujer que me ha hechizado.
Sonaba genuino pero aún así no dejaba de ser cursi. La morena la miró torciendo el gesto en desagrado. Laura extendió la mano hacia ella y le dio un apretón demasiado fuerte.
- -Eso sonó demasiado mal, ¿verdad? Déjame presentarme adecuadamente. Soy Laura Gomez, Teniente Laura Gomez- y agregó- Y me como a niñitas como tú en el desayuno.
Geist se puso pálida de repente. Quizás por la presión que estaba ejerciendo en su manita. Laura la soltó y la morena tomó aire.
- -E-encantada.- se giró hacia Saga- ha sido un placer verte.
Y desapareció más rápido de lo que había llegado.
Saga tenía cara de no creerse lo que había sucedido. La miró unos segundos más, incrédulo. Luego habló.
- -¿Estás celosa?
Laura se sonrojó. Por primera vez en mucho tiempo, el calor subió por sus mejillas. No contestó.
- -¡Dios mío! Estás celosa.
- -Cállate Saga!
Le dio la espalda y se dirigió dentro del restaurante.
La cena podría haber sido tranquila si la maldita Geist no hubiese advertido a cuanto conocido de Saga había allí, de que "el gemelo de oro" estaba con una cita. Y de que la "cita" era una bruja maldita.
Movidos por la curiosidad, se acercaban de uno en uno, a saludar y echar una mirada a Laura.
Estaba harta, no acababa de dar un bocado cuando alguien se acercaba. En un momento de soledad, apoyó los codos en la mesa y acercó su rostro a Saga.
- -¿Por qué diablos me están mirando?
Saga se giró y siguió su línea de visión. Efectivamente, desde varias mesas los observaban.
- -¿Acaso tengo lechuga en los dientes o se me ha corrido el maquillaje?
- -Estás hermosa Laura, es sólo que no he venido nunca con una cita. Quizás todos los que me conocen hayan pensado que era gay.
- -¿Y la estúpida de la puerta? ¿Qué hay con ella?
Saga rió.
- -¿Geist? Se me ha insinuado desde que éramos adolescentes. Era novia de mi hermano Kanon, ¿lo recuerdas?
- -Claro, estaba contigo en el club. No parece la clase de chica para Kanon.
- -Definitivamente no lo es. Pero en esa época, Kanon no despreciaba a nadie. Y absolutamente no es la clase de chica para mí.
Ella lo miró escrutando las profundidades de sus ojos.
- -¿Y cuál es la clase de chica para ti, Saga?
No lo dudó ni un instante.
- -Tú.
Un leve carraspeo llamó la atención de Laura. Una voz conocida a su lado.
- ¿Teniente Gomez?
El corazón le dio un vuelco. ¡Maldición!
Laura se giró hacia el enorme hombre a su lado. Llevaba el cabello casi al ras, anchos hombros estiraban un traje fino y dos ojos negros la miraban incrédulos.
- ¿Es usted, Teniente? ¡Por Dios, tanto tiempo sin verla!
Lo reconoció al instante.
- Lopez,! - asintió a modo de saludo.-Un placer verlo.
Y se giró nuevamente hacia Saga, dejando al hombre con la boca abierta. No se dio por vencido. Él estiró una mano hacia Saga y se presentó.
- -Soy el Teniente Lopez, un placer conocerlo ¿señor…?-
- -Saga .- Saga miró a Laura e hizo una jugada peligrosa-¿desea acompañarnos un momento?
Lopez no lo dudó un segundo, jaló una silla desocupada y se sentó a la mesa.
Laura no lo miraba, sus ojos estaban clavados en Saga con una promesa asesina.
Lopez la enfrentó, totalmente decidido.
- -Teniente Laura, necesitamos hablar… en privado.
- -Estoy cenando… teniente
- -Han pasado muchos meses, muchas cosas han cambiado. ¿Has hablado con tu abogado ultimamente?
Un escalofrío recorrió su columna. No hablaba con el desde hacía más de dos meses.
- El ha estado moviendo los hilos… en la investigación sobre el teniente Sebastian…
Ella lo miró directamente a los ojos.
- Habla, Saga es de fiar.- Lopez lo miró un instante, sopesándolo.
- Es una investigación clasificada, saben todo lo que sucedió, teniente Laura.
Si era clasificada, eso explicaba por qué Brian no había descubierto nada. ¿Pero de qué serviría? John la habia abandonado, ella habia cambiado hasta de ciudad. Su vida era una mierda y lo seguiría siendo.
Lopez continuó.
- No deberías estar sin seguridad. Lo pasaron a disposición hace unos meses. Se está ocultando en casa de sus padres pero de vez en cuando, simplemente desaparece. Creemos que va tras de ti.
Laura se rió.
- Eso ya lo sé, Lopez, ha estada tras de mi pista desde hace mucho. Dime algo nuevo.
- Hay pruebas… hubo otro incidente en la base. Una recluta fue encontrada muerta hace un tiempo, y hace dos semanas… tuvo un acceso de ira con uno de sus subordinados. Dos días después el muchacho apareció atado a una cama… igual que John, solo que esta vez se le paso la mano y lo mato.
Hijo de puta.
Laura se estremeció. Recordar el abandono de John aun le dolía en el alma.
- Maldita sea, Lopez. Me has arruinado la noche.
- Lo siento teniente . Pero no tenía manera de contactarme contigo.
Laura se puso de pie. Saga y Lopez la imitaron.
- Espera instrucciones Lopez. Ese hijo de puta va a pagar por todo.
Salió del restaurante sin esperar a Saga que se había detenido a pagar la cuenta.
Esperó en la puerta, mirando hacia las luces de los automóviles que iban y venían. Saga llegó a su lado y le rodeó la cintura con su brazo.
- Laura, ¿estás bien?
Una figura que ambos conocían se acerco a ellos alegremente
- Saga hermano! No crei que vinieras a este restaurante hoy! – dijo – Mira, te presento a mi Amiga Shaina.
Saga hizo gala de su elegancia al tomar la mano de la peliverde besándole el dorso de la mano.
- Encantado señorita.
Algún especial que recomiendes antes de que entremos?
- -Si, la lasagna esta especialmente buena esta noche.
Intercambiaron unas cuantas palabras mas y justo cuando Kanon volteo hacia atrás para poner la alarma de su carro dándo un paso poniéndose frente a Saga un disparo sonó y se perdió entre el bullicio. Kanon volteo a ver a Laura y la miraba con los ojos perdidos. Su cuerpo se apoyó en el suyo y un calor conocido le cubrió el vientre.
Él pestañeó, un segundo después se derrumbó sobre ella.
Laura inmediatamente se dio cuenta que la bala iba dirigida a Saga.
