Capítulo 10
El disparo dio en el blanco, justo en la sien del hombre que Lentamente cayo hacia adelante y el reconocimiento de la persona a la que Sebastián había matado la dejo en Shock por un segundo.
- Mira lo que me hiciste hacer perra! Por tu culpa mate a mi hermano y ahora pagaras por ello!
Abalanzándose con furia sobre ella, Sebastián logró quitarle el arma a Laura tirándola hacia atrás de la silla. El sonido hueco de su cabeza sobre el piso, logro que Laura finalmente reaccionara y recordando su entrenamiento, aspiro fuertemente y le dio un cabezazo a Sebastián en la nariz, provocando que un rio de sangre comenzara a fluir interfiriendo con la respiración de su atacante.
En un afán por controlar la hemorragia, Sebastián soltó las manos de Laura y se levantó de donde estaban caídos, y Laura aprovechándose de la situación, se levantó e intento correr hacia donde había caído su arma, pero Sebastián había leído su pensamiento. Aun con sangre brotando y su camisa manchada de sangre, logro esquivar el primer disparo y desviar milagrosamente el segundo desviando el punto de mira hacia el piso.
Deberás esforzarte más para lograr librarte de mí – dijo furioso tomando la mano de Laura que sostenía la pistola doblándola hacia el interior y ejerciendo presión hasta que ella no pudo más con el dolor y soltó el arma.
Sebastián rápidamente se agacho para recogerla, pero Laura también estaba entrenada para estas ocasiones y flexionando con rapidez y fuerza su rodilla, logro darle un certero golpe en el mentón, lo cual logra desestabilizarlo u empujar el arma hasta debajo del mueble más cercano.
Furioso y con la adrenalina corriendo, Sebastián se puso rápidamente de pie y antes de que Laura pudiera poner espacio entre ellos, la agarro del cabello empujándola contra la pared dándole un puñetazo en la cara.
- Maldita Perra! Voy a disfrutar tanto de verte llorar y suplicarme …
- Eso nunca Bastardo! – dijo Laura y tomando el poco vuelo que pudo, lanzo un puñetazo a Sebastián en el pómulo derecho haciendo que este retrocediera logrando que Laura pudiera separarse de la pared.
Envalentonada con su certero golpe, Laura se abalanzó para seguirlo golpeando y le lanzo otro golpe con el brazo derecho, mas Sebastián no estaba indefenso y lo detuvo subiendo el brazo. Laura lanzo ahora un izquierdazo más el resultado fue el mismo. Enojado por el arrojo que estaba demostrando la chica, y haciendo alarde de su diferencia de fuerza y agilidad, volvió a estampar su puno contra el mentón de Laura, haciéndola volar unos metros para caer sobre la mesita con adornos de porcelana que venía coleccionando desde hace años.
Cobardemente y viéndola en el suelo, Sebastián corre para darle una patada en el costado, pero ella lo detuvo fácilmente con ambas manos y levantando la pierna izquierda, pateó al bastardo en el pecho para separarlo y darle tiempo a levantarse.
Sebastián regreso furioso a atacar a Laura. Como se atrevía esa escuincla a rechazarlo primero, obligarlo a matar a su hermano y luego defenderse de sus golpes?
Le lanzo dos puños con ambos brazos, los cuales Laura pudo detener al mismo tiempo que contraatacaba con el brazo izquierdo. Sebastián aprovecho el momento para atraerla hacia el tomándola de la cintura, pero Laura flexiono el brazo y propinó a Sebastián un codazo en el mentón, lo que hizo que este la agarrara de la nuca con rudeza y le propinara un rodillazo en el esternón que hizo que Laura se tambaleara hacia atrás y quedara pegada a la pared.
Sebastián aprovecho el momento cobardemente para cogerla del cuello con las dos manos y comenzó a asfixiarla.
Mientras sentía como a Laura se le iba la vida, Sebastián no pudo dejar de regocijarse.
- Así es como vas a terminar maldita! Muerta! Porque si no eres mía no serás de nadie!
Laura cada vez se sentía más al borde de la asfixia. Junto las ultimas fuerzas para tentar a su alrededor y coger con una mano uno de los pesados jarrones de barro que tenía en ese momento en el suelo adornado con varas de bambú y estrellárselo en la cabeza a su agresor.
Aun cuando Sebastián era de cabeza dura, el dolor y la sorpresa hizo que soltara finalmente a Laura y esta golpeo el cuello de Sebastián para hacerlo retroceder haciéndolo caer al piso.
Tosiendo aun tratando de respirar normalmente se dispuso a huir del lugar. Un sonido en la recamara se escuchó y Laura recordó que no estaba sola. Debía pedirle ayuda pero no recordaba la frase que habían acordado para que este entrara en acción.
Había dado solo unos pasos cuando Sebastián se estiro lo suficiente para agarrarle la pierna y tirarla al piso boca abajo, golpeándose la cabeza quedando algo aturdida.
- De verdad eres muy estúpida si crees que no puedo contigo – grito Sebastián mientras le daba dos patadas en el costado.
Laura inmediatamente sintió que le había roto las costillas, pero no tuvo mucho tiempo para pensar más, pues la volteo violentamente para que quedara boca arriba y se subió a horcajadas sobre ella.
Horrorizada, Vio que el sacaba de un estuche en la bota, su cuchillo de empuñadura de madera con grabados de la policía y hoja de metal de 10 cm y lo utilizaba para rasgarle el pantalón desde el tiro hasta la cintura andes de colocárselo a Laura en el cuello:
- Vamos muñeca. No me quites toda la diversión todavía, que tengo muchas cosas preparadas para ti y no quiero usar este cuchillo en este instante. Ríndete a mí y así disfrutaremos los dos.
El amor no se compra ni se exige pedazo de imbécil! – grito finalmente Laura.
Finalmente escuchando la frase que Laura le había hecho jurar que hasta que no escuchara no interviniera, Saga salió rápidamente de la recamara y cogió a Sebastián de la camisa, aventándolo hacia la pared de atrás alejándolo lo más posible de Laura provocando que el cuchillo saliera volando.
- Y tú de dónde saliste? Yo… yo te dispare y… !
Saga no lo dejo terminar la frase. Simplemente le propino un puñetazo en la cara que hizo que Sebastián arremetiera contra el cayendo ambos sobre la mesa de centro, la cual se rompió al instante. Saga, mas descansado, reacciono fracciones de segundo más rápido propinando una fuerte patada en el estómago a Sebastián, quien cogió un pedazo de la mesa y la aventó contra Saga. A este se le hizo muy fácil esquivarla, mas no así el puño en el estómago y en la mandíbula que Sebastián, aprovechándose de la distracción del madero le propinó al peli azul. Saga se repuso fácilmente y le devolvió uno a uno sus golpes.
Un pequeño quejido por parte de Laura provoco que Saga volteara a ver como estaba Laura, momento que Sebastián aprovecho para cogerlo por la espalda y rodearle el cuello con el brazo derecho y bloquearlo por detrás con el brazo izquierdo intentando dejarlo inconsciente.
- No sé cuántas vidas te quedan – dijo al oído de Saga – pero no tienes ni idea de todo lo que voy a hacer sufrir a esa perra! Ella debió escogerme a mí en lugar de mi hermano, en lugar del estúpido de John o de ti que tan solo eres un niño bonito… - Saga ya estaba rayando en la inconciencia – Voy a hacerle rogar que me detenga y tú vas a presenciar todo antes de que te mate a ti también!
Estas últimas palabras lograron despertar a Saga, quien mando la mano derecha hacia atrás para coger la nuca de Sebastián y con un rápido movimiento de Jiu-jitsu se inclinó hacia adelante y lo mando por encima de su hombro para que cayera pesadamente sobre su espalda, así pudiendo liberarse.
No dejando que se levantara aun, Saga le dio una certera patada en la rodilla izquierda de Sebastián, rompiéndole así los tendones y evitando que pudiera ponerse en pie.
- Esto va por Laura!
Sin importarle los aullidos de dolor de Sebastián, Saga se puso encima de él y le dio tres puñetazos en la cara.
- Y esto por mi hermano!
Iba a continuar golpeándolo cuando escucho que Laura corto cartucho y le dijo:
- Hazte a un lado Saga.! Voy a terminar de una vez con esto!
Saga, no queriendo interponerse en el camino de la bala, se levantó y se puso detrás de Laura.
Aun con rabia, Laura le dio dos patadas en las bolas a Sebastián y estaba lista para disparar cuando Saga suavemente le desvió la mano. Ella no dejaba de mirar a Sebastián.
- No vale la pena que te manches las manos con su sangre. – dijo Saga en tono conciliador - Él va a pagar por todo lo que te hizo, pero esta no es la manera.
- El me arruino la vida, trato de matarme varias veces, trato de violarme, hirió a John, trato de matarte a ti y lastimo a Kanon – dijo Laura con voz entrecortada al tiempo que volvía a apuntar a Sebastián y quitaba el seguro al arma.
- Lo se amor, créeme que lo sé. Pero esta vez, tenemos suficientes pruebas contra él. No escapara de la justicia esta vez. – dijo volviendo a desviar el arma – Dame la pistola Laura.
Laura lo miro a los ojos por un momento antes de sucumbir a los encantos de Saga y entregarle el arma. Saga volvió a colocarle el seguro y abrazo a Laura.
Sebastián lanzo un gemido e intento incorporarse de nuevo, pero Laura le dio un último puñetazo en la barbilla que lo dejo inconsciente.
- Dormirá por unos minutos. Debemos atarlo a una silla y evitar que grite. Yo apagare las cámaras e iré por una cuerda.
Saga se encargó de jalar del comedor una de las pesadas sillas de madera que tenía y la coloco frente al sofá. Arrastro el cuerpo inerte de Sebastián hasta llegar a la silla, y lo sentó en la silla. Laura llego justo a tiempo con el cable para tender la ropa y hábilmente lo ato de pies y manos a la silla y coloco una mordaza en la boca. También se había cambiado su pantalón roto por una falda corta.
Tienes demasiada habilidad con eso Laura. Me das miedo – bromeo Saga
Y tienes razón en tenerlo – siguió el juego Laura mientras colocaba dos cintas de micro poro en cada parpado de los ojos de Sebastián obligándolo a mantenerlos abiertos.
Saga la miro sorprendida.
- Pero mujer… para que haces eso?
- Quiero que cuando despierte, nos mire y vea lo que nunca será suyo.
- No te entiendo. – dijo Saga mientras tomaba asiento en el sofá frente a la silla.
Laura lo miro por unos segundos y después se movió lentamente, como un gato perezoso, arrastrándose encima de él hasta que su cuerpo estuvo completamente sobre el suyo. Cuidadosamente colocó sus piernas para flanquear los lados de su cintura quedando a horcajadas sobre él. Y allí ella descansó su cabeza sobre su pecho.
Las manos de Saga se metieron por debajo de su ensangrentada blusa para acariciar la piel de su espalda. Disfrutando la suavidad sedosa de su piel, luego fue a su cintura, acarició las caderas y tomó entre sus manos su trasero firme dándose cuenta que cuando se había cambiado la falda, había omitido ponerse la ropa interior.
Ella a su vez abrió su camisa y saboreó su pecho con un beso tentativo, oliendo su perfume. Prosiguió a lamerlo, depositó besos en el camino hacia su cuello y sus labios .
Él tomó comando desde allí, su mano capturando la nuca y forzando un beso más apasionado. Sus manos se movieron hacia su cintura, abriendo su blusa y sostén y levantándola hasta dar un fácil acceso a su boca a sus pechos llenos.
Todo pensamiento racional desapareció completamente. La pasión caliente y osada tomó el comando absoluto.
Ella logró colocar sus manos sobe sus hombros anchos, mientras él proseguía succionando su pezón duro. No había nada delicado en ese acto y sin embargo su rudeza creó oleadas de placer en su cuerpo y ella se estremeció con un gemido suave.
Su gemido lo hizo susurrar su pregunta
- Me deseas, Laura?
Su simple " Si" desapareció en su boca cuando él reclamó la rendición de ella con un beso.
- Estás segura que me deseas ahorita, en este momento mientras este hijo de puta nos está viendo? - él preguntó nuevamente, pellizcando sus labios hinchado con varias mordidas.
Antes que ella pudiera responder o hasta forma un pensamiento coherente él deslizó un dedo en el interior de su sexo.
- Sí, me deseas - él confirmó con una sonrisa pecaminosa. – Pervertida.
Ella jadeó cuando otro dedo siguió ese camino y oyó su carcajada breve mezclarse con un gruñido bajo.
- Oh, eres tan agradable - él murmuró cerca de su oído - Tan tibia, tan mojada, tan lista para mí.
Sus dedos estaban realizando su magia habitual, haciendo que ella perdiese sus sentidos y sólo pensase en una cosa.
Él.
Laura se encontró moviendo sus caderas al ritmo establecido por él y junto con ese ritmo incesante sus besos se hicieron más urgentes, la boca masculina besando donde quiera que sus labios podían alcanzar.
Cuando alcanzaron un ardor insoportable que sólo podía ser aliviado por la unión de los cuerpos, Saga se movió para colocarla debajo de él.
- No - ella protestó empujándolo con sus manos lejos, con gran habilidad le desabrocho el pantalón, lo dejo al descubierto y se movió ansiosamente para montarlo.
Ella tomó su miembro hinchando para guiarlo dentro de ella.
Saga intentó protestar diciéndole que ella debía estar adolorida, que eso podía esperar, pero Laura fue más rápida y hábil y logró deslizar su miembro hinchado dentro de ella.
Ese acto intempestivo despertó sus emociones opuestas. Por un lado Saga se puso más duro al sentirse en la entrada de su nido mojado y se enojó pensando que ella estaba sufriendo.
- Basta - él ordenó, pero antes que él pudiera agarrar su brazo que ella se movió hacia abajo, sobre él
Silenciosamente Saga maldijo sus propios deseos mientras que ella lentamente intentaba tomar la extensión completa de su falo dentro de ella, él extendió la mano y tomó el comando.
Perdóname, mi amor - él dijo y con sus manos alrededor de su cintura la empujó hacia abajo, sobre él, penetrándola completamente.
Laura lanzó un jadeo y él no le dio pausa para pensar. Sus manos firmes asentadas en su cintura y él tomó comando de la cabalgata deseada por Laura. Las manos de ella se posaron en sus brazos todo lo anterior a ese momento, la pelea y el dolor que Laura sentía en diversas partes de su cuerpo se desvanecieron y lo que quedó fue un placer delicioso y ella no quería otra cosa que montarlo para siempre.
Lanzó su cabeza hacia atrás y luego hacia adelante, su melena obscura derramándose y sus gemidos de pasión llenaron el cuarto, haciendo eco en las gruesas paredes de piedra.
Ni siquiera el ruido de la silla que estaba haciendo Sebastián al ver a Laura disfrutar con Saga les importaban.
En ese momento un torbellino de emociones invadió a Saga. Su preocupación por su dolor fue excedida por la pulsión de sus propios deseos. Nunca había experimentado esa sensación opresiva de sentirse completo, como si dos mitades hubieran sido unidas para formar una única pieza sólida, dominada por el deseo que los alimentaba a ambos. La sensación desbastadora de que a partir de ese momento no podía existir el uno sin el otro. Ellos eran uno, ya no más dos seres individuales y era una sensación muy extraña.
Su nombre se escapó de sus labios junto con sus gemidos. Ella le imploraba que pusiera fin a su tortura y luego ella le imploró que no se detuviera. Ella estaba perdida en un mar de placer puro.
- Vamos, mi valiente y dulce Laura , vamos, - él la urgió , el ritmo de sus embestidas se hizo exigente.
Su cabalgata se hizo rápida y furiosa y sus palabras repetidamente la persuadieron a unirse a él.
- Si mi amor - ella aceptó con una urgencia que llegaba a las lágrimas.
Sus cuerpos desnudos brillaban con el sudor y ellos cabalgaron juntos, cada uno perdido dentro del otro, emocional y físicamente.
Saga gozando de la envoltura tibia y húmeda de su sexo y Laura sintiendo el grito de la rendición final en su garganta cuando él repetidamente empujó su miembro bien profundamente dentro de ella.
Sus gritos de rendición hicieron eco simultáneamente y cuando ellos alcanzaron el clímax se unieron sus corazones y sus almas.
Laura se desmoronó sobre Saga, su cabeza yendo a apoyarse sobre su pecho húmedo, los brazos de él envolviendo protectoramente su cuerpo húmedo. Varios minutos pasaron antes que alguno pudiera tranquilizar su respiración lo suficiente como para hablar, y luego ninguno podía hallar las palabras.
El silencio reinó fuertemente en el cuarto mientras ellos continuaban enlazados hasta que finalmente Laura buscó moverse de sobre Saga. Su abrazo poderoso la previno de separarse.
- Me gustaría estar así para siempre
Su comentario atrevido hizo arder sus mejillas ya ruborizadas por el placer y la hicieron aún más consciente de su tamaño potente.
- Te duele algo?
Ella se sentía completamente exhausta y totalmente saciada. La adrenalina de la pelea aún no se le había bajado y por tanto aun no sentía el dolor de sus heridas y su respuesta vino fácilmente.
- Sólo un poco.
Ella escuchó su gruñido bajo con sus palabras.
- No debería haber permitido...
- No.- ella lo detuvo , levantando su cabeza para mirarlo directamente. - Yo lo deseaba. Lo necesitaba. Te necesitaba.
Sus manos se movieron para sacar su melena de su rostro.
- Y yo te necesitaba a ti.
Renuentemente y al escuchar el ruido de las sirenas deteniéndose frente a su edificio, Laura se separó de Saga con una sonrisa. Volteo a ver a Sebastián con su sonrisa de satisfacción para ver los ojos de él que lanzaban fuego. Le dio un último puñetazo antes de mostrarle el dedo medio y decirle:
- Espero que hayas disfrutado la función maldito hijo de puta! Porque será lo único que conseguirás de mí. Te pudrirás en la cárcel solo y violado por hombres aún más asquerosos que tú!
Dos minutos después, todo el equipo de criminalistas del precinto, estaban tomando fotos y declaraciones de ambos. El peligro había terminado.
