Noche 4

Pareja: KyouSaya
Keywords: Fiesta, sirena y playa
Pedido por: Mr. NBA

A/N: Esto vendría a ser una secuela de uno de los retos que escribí en el otro post.


Ya había pasado casi un año completo desde la última vez que había visto a su tripulación. No le molestaba, de hecho le sorprendía que volvieran tan pronto considerando la inmensidad de los mares y todo lo que tenían por recorrer.

Por supuesto, nadie avisó. No podían, tampoco. Kyouko siempre se había negado a usar ningún tipo de artefacto para comunicarse porque decía que le cuartaban parte de su libertad.

Un día cualquiera se aparecieron en la costa. Kyouko recién volvía de su trabajo en el puerto a la pequeña cabaña en la que vivía; una que la dejaba muy, muy cerca de la orilla del mar para poder pasar el rato con Sayaka sin problemas. No le preocupaban las marejadas; Sayaka siempre le avisaba si había algún comportamiento extraño en las aguas.

Estuvo a punto de golpear a uno de sus amigos sin querer porque se lanzaron a abrazarla de la nada, casi haciendo que tirara la ración de mariscos que cenaría. Su sorpresa fue creciendo a medida que rápidamente todos los demás se acercaban corriendo a taclearla.

Estaba muy feliz de verlos de nuevo, eran su familia después de todo. Tan feliz, que no le importó que casi la mataran aplastada o estrujada. Luego de platicar por un buen rato con todos escuchando sus relatos sobre las aventuras que habían vivido en los últimos meses, le anunciaron que darían una fiesta ahí en la playa e invitarían a todos los residentes de la costa. Pensó en que tenía que trabajar la mañana siguiente, pero hace mil que no se iba de juerga así que tendría que poner su mejor rostro para que no la regañaran, y si lo hacían, lo valía.

Claro… Olvidó un pequeño detalle: siempre se veía con Sayaka desde las 8 de la noche en adelante, y olvidó avisarle, por completo.

Llegaron muchas personas; la tripulación se había hecho buena fama desde la última vez que estuvieron ahí así que apenas llegó la noticia se hizo un pequeño escándalo al respecto.

El alcohol sobraba. Como sabían que vendrían directamente a festejar, saquearon un barco enemigo y obtuvieron varios barriles de vino y ron. Luego de bailar un buen rato, Kyouko se dio un descanso para beber tranquila y platicar con las chicas más jóvenes. Había una particularmente tímida, pero muy apegada a Kyouko, y fue de las que más se entristeció porque los dejara. Ahora se le notaba incómoda a su lado, y eso era una de esas cosas que a Kyouko le mosqueaban tremendamente. Se le acercó y le dio sus buenos coscorrones, y aunque se quejó como bebé, fue lo suficiente para que volviera a ser la misma de siempre. Ya luego de eso compartieron mucho; una Kyouko ebria siempre era una Kyouko doblemente parlanchina. La otra solo tenía 14 años recién, así que ni siquiera estando en una tropa de piratas se libraba de la restricción de edad, porque no le servirían nunca aunque insistiera. Sin embargo, se divertía así, sobria, en especial estando con una de sus personas secretamente favoritas. Le era extraño, de todos modos; sabía que en un par de días tendrían que volver a zarpar y volvería a separarse de Kyouko quizás por cuánto tiempo más. Y aunque racionalmente pensaba que lo mejor era mantener su distancia para que no fuera tan difícil luego, le era imposible.

Decidieron ir a dar un paseo por la orilla de la playa; Kyouko tan ebria que no podía poner atención a más de dos cosas a la vez, en este caso caminar y platicar. Le comentó que había hecho un colgante con conchas –como muchos otros que había hecho- que creía que le podía quedar bien, que le recordaba a ella, así que se dirigieron a su hogar a pesar de que eran más de las 2 de la madrugada.

No debería hacer falta mencionar que Kyouko no hablaba, gritaba. Así que fue solo natural que luego de que su compañía regresara con los demás, apareciera cierta sirena a retenerla para evitar que siguiera su juerga.

Sayaka no la había jalado, pero solo hacía falta ver su mirada de desprecio como para que Kyouko se limitara sin necesidad de ello. "Te olí el ron a varios metros, Kyouko. Oh, y gracias por llegar, muy amable."

Kyouko respiró profundo antes de caminar a sentarse en la orilla de la playa. Vio como la otra la miraba desde lejos, al parecer sin intenciones de salir del agua. "N-No fue planeado… No te enojes, estoy cansada como para discutir."

"Mhm, cansada para discutir pero no para seguir la jarana, ¿no? Hubieses vuelto a seguir la fiesta de no ser porque te detuve, Kyouko."

"Agh, por favor, sabes que es una ocasión especial."

"Sabes que odio que me mientan, y ponte a pensar también que por tu falta de tacto estuve aquí clavada 3 horas esperándote, pensando que quizás te había pasado algo."

"Sayaka, demonios, puedes ponerte tan insoportable a veces…"

"¿Uhm? Vale, dejaré de molestarte si eso quieres. Disculpa por preocuparme por ti, ya puedes ir y seguir bebiendo hasta que no puedas ni levantarte."

"Saya-"

Sayaka se había sumergido, profundamente ofendida. Kyouko pateó la arena con fuerza, y aunque dentro de su estado de ebriedad aun podía razonar que sería una pésima idea, decidió intentar seguirla. Se apresuró a lanzarse al mar y nadar en la dirección que siempre tomaba Sayaka. El agua estaba helada y su equilibrio alterado, provocando que nadara con movimientos torpes y lentos. Era en momentos como esos que se regañaba a sí misma por enamorarse de una sirena.

No debía ser sorpresa el hecho de que al adentrarse lo suficiente como para que la marea comenzara a empujarla con más fuerza, perdiera por completo el equilibrio y empezara a caer como plomo hacia las profundidades. Los músculos adormilados no le ayudaban, y el oxígeno la abandonó de inmediato, pulmones inundados de golpe. El mundo comenzó a hacerse negro a medida de que perdía la consciencia, hasta que un par de brazos familiares la rodearon y arrastraron a la superficie. No tenía mucha idea de lo que pasaba, solo escuchaba el movimiento de las olas y sentía el calor proveniente de aquella persona. Una vez alcanzaron la orilla, tosió varias veces con la intención de limpiar sus pulmones, pero solo logró que los ojos le lloraran por el dolor en su pecho. De pronto, labios tibios encontraron los propios, y luego de varios intentos de respiración boca a boca, por fin pudo quitarse el agua salada del sistema.

"En serio, ¿en qué estabas pensando? ¡Si me hubiese alejado más rápido, estarías muerta! Eres una irresponsable, no puedo cre-"

Kyouko llevó una mano directo a taparle la boca, cejas fruncidas. "Y tú una niñata. Siempre que discutimos haces lo mismo, sabiendo perfectamente que no puedo seguirte ni hacer nada más al respecto. Siempre tengo que esperar a que te dignes a aparecer luego de tus enojos, mientras yo me como la cabeza aquí como una idiota, por ti."

Sayaka arrugó la frente, aparentemente con todas las ganas de replicar, pero apenas le destaparon la boca los labios de Kyouko fueron a cubrirla de nuevo. Fue un beso breve, pero había aprovechado de rodear la cintura de la sirena y evitar que escapara. "No compliques más las cosas, ahora me tienes aquí como todos los días."

Movimiento, y las manos de Sayaka empujaron a Kyouko logrando apartarla lo suficiente como para que sus labios estuvieran fuera de peligro de ser atrapados por la otra. "Claro, es muy fácil para ti. ¿Crees que no te vi? Al menos acéptalo, ¡no me decepciones más!"

El tono acusatorio de Sayaka tuvo a Kyouko arqueando una ceja, "¿ah? ¿y como qué tengo que aceptar?"

Un suspiro exasperado, "no puedo creerlo, en serio."

"Sayaka, no sé qué tipo de película está pasando por tu cabeza, pero lo único que puedo aceptar es que bebí mucho, nada más."

"¿Y le gustó el collar a esa niña?"

Kyouko tuvo que reprimir el impulso de reírse. "¿Eso te molestó? ¡Te he hecho montones de esos!"

"¡El problema no es el collar, estúpida!"

"…Espero que no pensaras lo que creo que pensaste. Es una niña, ¿por quién me tomas Sayaka?"

Bufó, "a ella no parece importarle eso, lo digo por como te miraba."

"Estás imaginando cosas. Y aunque ella me viera así, ¿qué problema hay? Sabes que yo solo te veo a ti. Deja el cuento, por favor. Me estoy congelando aquí." La jaló de nuevo, con más fuerza, esta vez logrando abrazarla a pesar de la resistencia de la otra.

"…Eres demasiado blanda, Kyouko…" Apartó la mirada, pero decidió no alejarla nuevamente. El cuerpo de Kyouko temblaba, sin duda debido al ahogo. Rodeó ambos brazos alrededor de su espalda, y aunque mantuvo una mueca que demostraba lo amargada que estaba a kilómetros, le dio caricias circulares ahí para intentar reconfortarla y transmitirle algo de calor, a pesar de que ella misma estaba empapada, también. "Estás hecha un desastre, no me des esos sustos de nuevo."

"No huyas de nuevo, entonces." Tomó una buena bocanada de aire y se concentró en la temperatura que emanaba el cuerpo de Sayaka. No era mucho más diferente que la propia, pero por suerte el alcohol tenía sus beneficios y estaba recobrando su efecto, el color apareciendo lentamente en sus mejillas. Dejó un par de besos sobre el hombro desnudo de la otra y la miró de reojo, "¿de verdad estabas celosa?"

Fue una mala carta, debió suponerlo.

El momento se rompió; Sayaka la empujó hasta botarla de espaldas contra la arena, cejas fruncidas y el rostro rojo, mezcla de rabia y de vergüenza. "¡¿Eh?! Claro que no, no tengo por qué, ¿o sí, uhm? Pero no estás soltera, ¡debes comportarte y no faltarme el respeto!"

El mundo le dio vueltas, incluso le subieron las ganas de vomitar por el movimiento brusco. Intentó reincorporarse, pero solo logró resbalar y gruñir con fuerza, "¿faltarte el respeto? ¡Mira como me tratas y luego exígeme respeto! De todos modos ya te lo dije, no he hecho nada malo. Ella es como una hermana para mí, no tengo por qué ser seca con mis amigos, te estás pasando." Un nuevo intento, y esta vez sí lo logró. Ojos anaranjados fulminaron a la sirena, quijada apretada, "tienes claro lo importantes que son para mí, y haces un drama así por cualquier cosa. Eres muy egoísta, Sayaka, y yo muy estúpida como para hacerte caso en todo." Chasqueó la lengua, y aunque aún se tambaleaba, manejó ponerse de pie.

…O eso quiso, pero Sayaka fue más veloz y alcanzó a aferrarse de su cintura y devolverla de golpe a la arena. Aterrizó sobre ella, cabeza junto a su cuello. Apoyó ambas manos a los lados de la cabeza de Kyouko y se impulsó hacia arriba, ojos azules clavados en los ajenos. "¿A dónde vas ahora? ¿A sacarme en cara que no te puedo seguir y seguir haciendo el tonto con toda esa gente?"

Kyouko gruñó de nuevo, cuerpo adolorido ya por tanta guerra en tan pocos minutos. Enfocó hacia arriba, puños apretados y frente arrugada, para nada intimidada por la otra. "¿Y qué si lo hago? Es exactamente lo que haces tú. Por lo que sé, no tengo idea qué haces allá abajo ni con quien te ves, y probablemente nunca lo sabré. Ya déjame en paz, Sayaka. Si tanto te molesta algo que es fundamental para mí, mejor me pensaré de nuevo si quiere seguir atascada acá, con alguien que no valora una mierda."

El tono envenenado salió de inmediato, "Kyouko…"

"¿Qué? Dilo. Quizás las dos perdemos el tiempo en esto. Después de todo, nunca tendremos una vida normal, ni remotamente cercano a eso." Apoyó ambos codos y se impulsó hacia adelante, rostro a unos centímetros del ajeno, retándola. "Ni siquiera podemos acostarnos." Dijo, tono ácido y bufido incluido.

Sayaka cerró los ojos. Contó hasta 10 mentalmente, esperando que de verdad eso sirviera para bajarle el enojo que venía reventándole como lava desde adentro.

7, 8…

"¿Lo ves? Ni siquiera puedes negarlo, mejor me voy a bus-"

9…

"-car otr-"

10.

"¿Qué no podemos?" Abrió los ojos de golpe y su expresión provocó que Kyouko enmudeciera en el mismo segundo. "No podemos," repitió.

Kyouko podía sentir casi tangiblemente como la apuñalaban con la mirada. De pronto las marejadas provocadas por las tormentas le parecían inofensivas al lado del par de ojos azules que rugían como para causar un cataclismo. Tragó pesado, la borrachera volando lejos. "¿…No?" Murmuró.

Una risa entredientes, y estaba segura de que hace muchísimo que no se sentía tan perturbada. Antes de que pudiera decir o hacer nada, los labios de Sayaka masacraban los propios con un beso furioso.

Podría decir que se atragantó por la sorpresa.

Respiró profundo dentro de lo que le permitía la batalla que afrontaba su boca. Sayaka no tardó en empujar su lengua y allanar la morada, recorriendo todo con tan poco tacto que no había forma de que le pudiera ser placentero.

Kyouko llevó ambas manos a intentar empujarla, pero recibió un pesado coletazo en las piernas como respuesta, haciéndole descartar la idea. Para su suerte, al parecer Sayaka se vio en necesidad de aire y rompió el beso con una expresión dolorosamente neutra. "Saya-"

Su camiseta fue alzada con facilidad y un par de manos fueron a atacar el pecho desnudo de Kyouko, quien nunca había cedido a usar sujetador y ahora se arrepentía porque al menos eso la haría sentir un poco menos expuesta, si fuera posible. Los labios fueron a apegarse a la base del cuello, lamiendo y mordisqueando la zona.

Kyouko tomó el hecho de que la otra estuviese siendo medianamente suave con los mordiscos como un signo de que podía tranquilizarse, pero como si le hubiese leído el pensamiento, sintió la gruesa cola maniobrar entre sus piernas. Negó con la cabeza, intentando sacudírsela, pero recordó que ese era el punto más fuerte de Sayaka y ya había intentado luchar contra eso en el pasado, con pésimos resultados.

Estaba frustrada; ya no sentía miedo, sino mera molestia. Pensar en todo el tiempo que intentó intimar con ella siendo siempre rechazada, y ahora que tenía la oportunidad, tenía que ser de esa manera tan agria. "Sayaka, déjalo." Dijo, voz profunda.

"¿No te quejabas de que no podíamos?" Apretó nuevamente un seno, esta vez poniendo énfasis en el punto rosa, que a pesar de la molestia que demostraba Kyouko, estaba completamente erizado. Giró la palma de la mano ahí, solo haciendo roce, "bueno, ahora lo estamos haciendo."

El pecho se le infló, un respiro profundo. Trató de despegar la mente de las sensaciones, porque después de todo, seguía siendo Sayaka, y no podía ser inmune a ella. "¿De verdad pretendes…?" Una lamida cerca de su nuca la distrajo y pegó un leve suspiro, "¿…p-pretendes que la primera vez sea así?"

Un solo ojo azul la miró y hubo un bufido apagado por la piel, "tu primera vez, sería."

Esta vez la lamida se convirtió en un chupetón, efectivamente distrayendo completamente a Kyouko por unos segundos, hasta que por fin procesó lo que acababa de escuchar. Sintió que el cuerpo se le heló, pero no el mismo helar que el que sentía minutos atrás, sino un frío que le caló en el interior del pecho. Sayaka se movió hasta encontrar su mejilla y cubrirla de besos, "te quedaste callada de pronto, Kyouko."

El tono herido fue el que hizo que Sayaka se detuviera de golpe, ojos abiertos por completo, "por supuesto, por eso estabas tan paranoica sobre mí. Temías que hiciera lo que tú misma haces, ¿no? Qué burla tu honestidad."

"Kyou-"

Ahora sí logró reincorporarse, pero solo para cambiar de posición y dejar a Sayaka contra la arena. Puso cada pierna a un lado de la cola y ambas manos fueron a aprisionar las muñecas de la otra. "Ya no importa nada, al menos le dejaré saber a tu pequeña personita marina que exploré abiertamente el cuerpo de su novia."

Sayaka iba a replicar pero los labios de Kyouko fueron más rápidos. A diferencia del molesto beso anterior, Kyouko solo lo hizo profundo, labios lentos y dándose el tiempo para saborear cada parte de su boca. Soltó las muñecas ajenas para que sus manos fueran a deshacerse de la única prenda de Sayaka; su especie de bikini. La dejó a pecho descubierto, y al igual que el beso, tocó con intensidad, pero despacio, disfrutando cada zona.

La sirena dio un gemido apagado durante el intercambio, espalda arqueada, buscando más de aquel roce. Aquello solo lograba enojar más a Kyouko, como si le hiciera más claro el que ya tenía experiencia en cosas así. Un par de brazos fueron a rodearla, subiendo nuevamente la camiseta e intentando quitársela, pero no le dio tregua. Sus lenguas se entrelazaron, Sayaka gustosa de recibirla, perdida en las sensaciones.

Luego de unos segundos más, Kyouko por fin rompió el beso. Concedió el pedido, y acabó de quitarse la parte superior de su ropa, pero su expresión indicaba que seguía absolutamente molesta. Sayaka estiró una mano para tomar su rostro, pero ella la empujó lejos, cuerpo descendiendo para besar sus senos. Esta vez no fue tan delicada y sus dientes rápidamente fueron a morder la punta erizada. Sayaka dio un gemido bajo, manos enredadas en el largo cabello rojizo, apegándola, pero con un fuerte sentimiento de arrepentimiento. Se mordió el labio inferior, intentando suprimir los sonidos producto de la inquieta boca de Kyouko, la cual de golpe había cambiado su dirección. Bajó la mirada rápidamente, solo para encontrar a Kyouko lamiendo todo el camino hasta su la parte baja de su vientre, ahí donde comenzaban a verse las escamas. Se alarmó, y su cola se sacudió en respuesta, buscando tumbar a la otra, sin éxito. Eran en momentos como ese que detestaba la experiencia que tenía Kyouko en todo lo marino, y aunque usualmente no tenía problemas para tumbarla, era un cuento distinto si la tenía totalmente recargada encima suyo.

"Kyouko, ¿qué vas…?"

"Mhm, no lo sé. Estoy explorando simplemente, debes tener algún punto sensible por aquí."

"¡No soy la mercancía que pescas cada día! Por supuesto que-"

Se calló de golpe, pero porque ahí vino esa sensación que no esperaba sentir en muchísimo tiempo más. Se quedó de piedra mientras Kyouko no le ponía atención en absoluto, muy ocupada besando toda la parte superior de su cola. Esta se agitó, pero no como antes; ahora daba oleadas, la punta rozando suavemente la entrepierna ajena. Kyouko dio un muy leve salto producto de ello; no le esperaba en absoluto, pero si se movía tenía claro de que Sayaka no tardaría ni 2 segundos en mandarla a volar. Alzó la vista para reclamarle, pero acabó quedando perpleja ante la señal: Sayaka tenía la espalda completamente arqueada, los senos sobresaliendo y la respiración agitada. Tenía el rostro completamente rojo, gemidos cortos siguiendo el ritmo con el que se movía su cola contra Kyouko.

Odió profundamente el cómo verla así hizo que le recorriera un escalofrío por toda la espina, provocándole un cosquilleo en la zona baja, la cual de pronto se sentía totalmente a gusto con los empujes. Negó con la cabeza; no se podía permitir distraerse y dejarse llevar. Prosiguió, a pesar de lo extraña que se le hacía la superficie por la textura, sin embargo no le era desagradable.

Solo diferente.

Desplazó una mano a acariciar su costado, y la voz de Sayaka la detuvo, un solo ojos anaranjado mirando de soslayo.

"¡Kyouko, ya déjalo! Maldición, te juro que como empiece a…" Se detuvo en sus palabras, puños apretados, reprimiendo el vergonzoso sonido que venía escalando por su garganta. "Kyouko, en serio… Te lo pido por favor, ya-" Pero la otra no le ponía atención, solo seguía besando cada zona buscando algún punto especialmente sensible. La punta de la cola la distraía, aparentemente incapaz de quedarse quieta, así que desplazó su mano a detenerla. Agradeció estar bien afirmada, porque Sayaka se sacudió con más violencia que lo que había aplicado en todo este tiempo. Un muy audible gemido resonó y estaba segura de que, incluso con el sonar de las olas, se pudo escuchar a varios metros de distancia. Parpadeó varias veces antes de darse cuenta de que había dado en el blanco. Sonrió de lado y la rodeó por completo, acariciándola de arriba hacia abajo.

"¡K-Kyouko, a este p-paso…!"

Los gemidos se mezclaban con gruñidos, y Kyouko descubrió que el enojo se le había escapado porque estaba tremendamente divertida con la situación.

Por su lado, Sayaka estaba frustradísima, haciendo lo posible por mantener la cabeza en la tierra y no rendirse porque tenía claras las consecuencias si no detenía esto lo antes posible. Ambas manos fueron a jalar el cabello rojo, quijada apretada y desesperación en los ojos, "¡agh, basta ya! Dios mío, en se-"

Y en ese mismo momento se quedó nuevamente de piedra. El calor recorrió todo su cuerpo y sus manos apretaron con más fuerza las hebras rojizas que se encontraban más lejanas porque Kyouko había descendido para lamer insistentemente. Su respiración se agitó más todavía, haciendo lo posible por desconcentrarse y no permitirle ese privilegio a su cuerpo. Sin embargo, esa lengua parecía estar hecha de fuego y podía sentir con detalle cada movimiento que daba. Sus intentos fueron inútiles; la otra la ignoraba por completo, a pesar de que estaba segura de que le debía estar doliendo muchísimo el firme agarre que podía hacerle perder varios cabellos. La punta de su cola fue a buscar el roce y liberó una mano para cubrirse la cara que tenía claro que estaba atacada por el rubor y aunque estaba convencida de que no podría estar más avergonzada, aquello le daba algo de consuelo, al menos. Bajó la mirada solo para encontrar lo obvio, pero para su sorpresa, el par de ojos anaranjados la fulminaban y se vio incapacita de escapar de ellos. La expresión de Kyouko hizo que el corazón le diera un vuelco, y ahí se dio cuenta de que había perdido rotundamente la batalla. La oleada de placer fue subiendo tortuosamente lento, su mente desconectada, rendida ante la potente sensación que se apoderaba de ella.

Kyouko sonreía triunfal, pero no le daba tregua. Sin embargo, lo que siguió la sacó completamente de onda. La cola de Sayaka comenzó a palidecer, y segundos después fue capaz de distinguir una línea divisoria, como si fuera…

Y se ahogó con aire cuando se dio cuenta de que su sospecha estaba en lo correcto. Ahora estaba en presencia de dos piernas bien definidas, y si subía la vista… Sí, estaba eso también. Mientras tanto, la otra estaba ida, aun recuperándose del orgasmo, así que Kyouko fue a satisfacer su curiosidad, ambas manos apreciando la suavidad que solo podía comparar con la de un recién nacido. El sonrojo fue violento, principalmente porque le avergonzaba estar tan fascinada con ellas.

La respiración lentamente se tranquilizó, y se hizo consciente del cambio radical. Se llevó una mano a cubrirse la cara, y negó varias veces. "No puedo creerlo, no puedo creerlo… Es demasiado pronto, no puedo creerlo, no así…"

Kyouko alzó la mirada, confundida por sus palabras. "¿Demasiado pronto…? ¿A qué te refieres? ¿Sabías que esto ocurriría?"

"¡Por supuesto que lo sabía! ¿Cómo podría ignorar algo tan fundamental, eh? En serio, no puedo creerlo, ni siquiera tuve tiempo de… Ash."

Kyouko arqueó una ceja y se cruzó de brazos, el enojo subiendo de a poco, "¿y no me lo dijiste? Sayaka, hemos estado todo este tiempo manteniéndonos en una situación incómoda y desfavorable, ¿y me dices que la solución era tan simple?"

Un rechinar de dientes y Sayaka se reincorporó de golpe. "¿Tan simple? A ver, si te hubiese dicho solo habría acaba ocurriendo esto, por eso no lo hice."

"¿Estás bromeando? Entonces me estás diciendo que no querías que estuviéramos verdaderamente juntas."

"Kyouko, no entiendes nada. Luego dices que yo soy la egoísta, ¡y no tienes idea de las repercusiones de esto!"

"¡Tal vez lo entendería si me lo dijeras!"

Sayaka llevó ambas manos a revolverse el cabello, "…Ahora no podré volver. Tengo familia, ¿sabes? Y amigos, también. Ni siquiera pude despedirme."

El enojo fue empujado lejos, la culpa instalándose en su lugar, "…Y-Yo, lo siento… De haber sabido…"

"De haber sabido, ¿qué?" Pegó un suspiro largo, decidida a bajarle a la molestia, "qué más da, ya está hecho. Yo… Yo tenía planes de dejar que esto ocurriera, por ti, pero no tan pronto. Supongo que no todo puede ir de acuerdo a los planes…"

Kyouko llevó ambos brazos a abrazarla, cómoda con el hecho de que ya no había una gruesa cola en medio. Ahora había piernas que podía separar para acomodarse, pero se regañó mentalmente por pensar en cosas tan triviales siendo que Sayaka la estaba pasando tan mal. Le besó la mejilla con suavidad, y la sintió acomodarse, su rostro contra el cuello. "Todo estará bien, lamento que haya sido así, también… Pero no estarás sola. Yo ya renuncié a todo por ti hace tiempo, a veces… A veces solo hay que darle el salto sin darle tantas vueltas."

"Kyouko…"

"Yo te quiero, estaremos bien."

Sonrió, y a pesar de todo lo que tenía en mente; las personas que ya no podría ver, la vida que había dejado atrás; a pesar de todo eso… Su corazón se sintió tibio con esas palabras. Y confió en ellas, como siempre había acabado haciendo con Kyouko, sin importar nada más. Besó la comisura de su cuello con suavidad, pero una mano fue a buscar su mentón y los labios de Kyouko se posaron sobre los suyos, un beso suave, reconfortante. Se encontró sonriendo durante todo el intercambio, y ambas manos encontraron las mejillas de Kyouko, acariciando. Para cuando se separaron, posó su frente contra la ajena y la miró con ojos entrecerrados, "¿me prometes que estarás conmigo?"

Kyouko sonrió de lado, la seguridad escrita en todo su rostro, "por supuesto, y Sakura Kyouko no falta a su palabra. Ahora podré presentarte como se debe, aprovechando que los chicos están aquí esta semana. Te agradarán, ellos te tienen mucha estima ya, incluso sin conocerte personalmente."

"¿Sí? ¿Y eso por qué?"

Se encogió de hombros, "seguro te lo dirán ellos mismos, yo no tengo idea."

Sayaka abrió unos ojos de plato de pronto, "Kyouko… ¡Ahora podrías volver con ellos!"

Parpadeó y arqueó una ceja, "¿qué…?"

Sayaka le jaló una mejilla, "¡es obvio! Ahora…" La soltó, mirada apartada, "…podría ir contigo."

"¿Lo dices en serio? No tienes que hacerlo si no quieres, yo ya-"

Los labios de Sayaka la encontraron, un beso breve. La miró con una sonrisa cálida, "no tengo nada que me ancle a esta zona ya, Kyouko. Sé lo importante que son ellos para ti. Además… Será más emocionante que quedarnos aquí, y tú detestas ese trabajo de todas formas."

La sonrisa se contagió y el rostro de Kyouko se iluminó con entusiasmo casi infantil, "no sabes lo feliz que me hace tu decisión. No se habla más entonces, desde hoy serás parte de mi tripulación, y por supuesto… Acatarás mis órdenes."

Rodó los ojos, "mhmhm… Será divertido ver eso."

Kyouko le dio una mirada reprobatoria, y cuando iba a reclamar, recordó algo sumamente importante –al menos para ella-, "...No entiendo por qué no te ocurrió esto antes, si ya habías…" Intentó reprimir el veneno en las últimas palabras, pero no tuvo éxito.

Sayaka parpadeó, rostro ladeado, "¿de qué hablas…?"

Kyouko se le quedó mirando nada más, sin responder.

Y de pronto recordó. "Oh por dios, no me refería a eso, idiota. ¡Dije que sería tu primera vez porque yo no pretendía que la mía fuera hoy!"

Su expresión no cambió, "ujum, ¿segura?"

"Kyouko, esto solo ocurre luego de… Ya sabes. No tienes mejor prueba, es definitiva… A-Además, solo lo hubiese hecho contigo, tonta…" Hizo una mueca, rostro rojo hasta las orejas.

Ante la extraña señal y las palabras sinceras de la otra, no pudo evitar sonreír, empujando lejos cualquier duda. "Pero eso no debería contar como primera vez… Ya lo haremos bien, ya verás. Ahora deberíamos movernos… Pescaremos un resfriado si seguimos así, la brisa empieza a pegar fuerte."

"Ya lo haremos bien, dices…" Rodeó los brazos alrededor de su cuello, ocultando su rostro, "sí, pero… Tendrás que cargarme. No sé usar estas… Cosas."

Kyouko se echó a reír y una mano pasó a acariciar uno de los muslos ajenos, ganando un salto inmediato por parte de la otra, "no les llames así, con lo bonitas que son. Y bueno, no tengo problema, ya verás el resultado de cargar esas bolsas con kilos de peces todos los días."

"Pero… ¡Kyouko!"

Sin embargo, Kyouko ya la había levantado con facilidad, amplia sonrisa ladina. "¿Pero? Vamos de una vez, además… Ya quiero poder examinarlas con comodidad."

"…Te pasas. Espero no tropecemos, asumo que sigues ebria, apestas a ron."

"No te quejes tanto, no tienes más opción."

Pegó un largo suspiro, ella tenía razón. Se abrazó con más fuerza para no resbalar, y plantó un suave beso en la mejilla de Kyouko. "Estaré a su cargo desde ahora, capitana."

Kyouko volteó el rostro, y le dio un beso suave en los labios como respuesta, "y como mi novia, recibirás el trato privilegiado, así que no te preocupes. Como dije, todo estará bien."

Sayaka cerró los ojos, sonrisa apacible. "Lo sé, siempre he confiado en ti, y lo seguiré haciendo."

"Me alegra mucho escucharlo. Yo… No te defraudaré, tenlo por seguro."

"Ni yo a ti, porque te quiero muchísimo, tenlo claro."

Kyouko apretó el agarre y dejó varios besos en la mejilla de la otra, "y yo a ti, Sayaka.

No tienes idea cuánto."

Fin.


A/N: Ok lo siento por la demora. Quedé con el cerebro en cero luego del oneshot psicológico de 13k palabras que subí el domingo pasado. Ahora me enchufé de nuevo, así que volveré a mi frecuencia habitual. Espero les gustara, la cola de Sayaka me limitaba considerablemente 8) así que fue un comienzo turbulento para mi experimentación de smut KyouSaya. Espero que próximamente mejore, ya con piernas y piernas se hacen muchas más cosas. (¿?)

Ahora sigue el pecaminoso genderbend con mpreg omg. Eso será fumado, lo dejo como adelanto.

Un aviso: Por favor, pondré la regla de que deben esperar que publique la petición que ya hicieron antes de hacer otra. Lo digo porque me empiezo a frustrar porque no reduzco el número de petis por más que avanzo :U. Así que, simple: usted hace peti, espera a que Danny la publique, y luego puede pedir como siempre.

Saludos~