Noche 5.1
Parejas: MadoHomu y KyouSaya
Keywords: Estudios, familia / Fiesta, pelea, hotel.
Pedido por: Anon sucio cochino
ALERTAAAAAA DE YAOOOOOI PEEEENEEEEES.
"Estoy segura de que tú eres el responsable de esto, Incubador."
"En efecto." Ladeó la cabeza, ojos rojos fijos en los púrpura, "es más provechoso de este modo. Si se reproducen entre ustedes, generarán infantes con alto potencial."
"…Si tu intención apuntaba a la reproducción, ¿bajo qué lógica nos transformas en hombres?"
"Ah, es muy simple. Como mujeres, en sus fluidos no expulsan las células necesarias, pero los hombres sí. Al igual que los óvulos, poseen su información genética, así que hicimos un ajuste para que la unión de dos espermatozoides genere cigotos, así como lo harían con la célula femenina."
Homura se llevó una mano a masajearse las sienes, "¿…no hubiese sido más fácil convertir solo a una, en ese caso?"
"Ciertamente era una opción. Pero de este modo el periodo de gestación es mucho menor; en vez de 9 meses, lo reduce a solo 2, como los perros. También fue un ajuste que solo podíamos hacer de esta forma."
"¿Y pretenden dejarnos así por siempre, uhm?"
"Claro que no. Solo lo estarán hasta que cumplan con la función del cambio, es decir, que gesten al menos un bebé entre cada pareja. Mientras antes lo hagan, más rápido volverán a la normalidad."
"…Como si ya no hubieses hecho bastante." Homura sacó una pistola de su escudo, pero la mano de Madoka la detuvo.
"H-Homura-chan, no vale la pena…"
Sin embargo, una lanza fue directo a atravesar el cuerpo de Kyuubey. "Pero no deja de ser satisfactorio hacerlo pedazos luego de su sorpresita." La voz de Kyouko demostraba lo indignada que estaba, tono alto a pesar de su nuevo timbre.
"Kyouko-chan…"
Homura se dio la vuelta y echó su cabello hacia atrás en el proceso, "me ahorraste una bala, pero me iré antes de que venga a buscar el cadáver, no quiero ver esa asquerosidad."
"Heh, yo iré a buscar a la llorona de Sayaka que se quedó chillando en el baño."
Madoka miró hacia ambos lados, y optó por seguir a Homura a pesar de que estar preocupada por Sayaka. Apresuró el paso hasta que logró alcanzar su mano, entrelazándola con la propia. "Homura-chan… Te vas así nada más…"
Homura se tensó de inmediato y miró de reojo a esta extraña persona. Cabello rosa que le llegaba hasta poco más abajo de los hombros, producto de deshacerse de las coletas, el par de ojos del mismo color, familiares, pero ese rostro… Sí, veía a Madoka ahí, pero notar los rasgos más toscos, la manzana de adán… La ausencia de cintura, espalda ensanchada…
"¿M-Me veo muy mal?"
Homura parpadeó, recién dándose cuenta de que había dejado de caminar y que había estado analizando la apariencia de la otra por más tiempo que lo que pensó. Apartó la mirada, mejillas levemente sonrojadas, "…es diferente. No puedes verte mal, eres tú, después de todo… Pero ya sabes, no es lo mismo."
Madoka hizo un puchero y estiró un brazo para tomar el mentón de Homura, "mhm, diferente. A mí me gusta mucho más como te ves normalmente… A-Aunque te ves bien así, también… Mucho mejor que cualquier chico que haya visto por aquí."
"Madoka…"
"Lo digo en serio." Le ofreció una cálida sonrisa, y eso bastó para que Homura encontrara por completo a Kaname Madoka en el cuerpo de este chico. Sin embargo, sintió miradas y fue demasiado consciente de lo cerca que estaban.
"D-Deberíamos movernos, la gente no acostumbra ver… Chicos de la mano."
"¡Ah! L-Lo siento, es la costumbre…" Soltó la mano de golpe, aunque sin una sola gana de hacerlo. "¿Dónde pensabas ir?"
Homura reanudó la marcha, vista fija en el camino, "de compras. Aunque deteste la situación, ya que estamos en eso… No pretendo estar usando esto por siempre. Tampoco pienso rellenar los requisitos de Kyuubey para recuperar mi cuerpo, así que supongo que acabará rindiéndose y cederá."
"Mmm…" Madoka meditó sus palabras, pero había algo que le preocupaba mucho más, personalmente. Le echó un vistazo de reojo al rostro inexpresivo de Homura, y la envidió por un momento. Nadie podría sospechar de su comportamiento, solo causaría la impresión de un chico serio. Solo tendría que modificar un poco su forma de hablar, pero con lo centrada que era, sabía que no tardaría ni 2 días en acostumbrarse a ello. Pero eso no era lo que más la tenía tensa, sino el hecho de que no podía presentarse frente a sus padres así. Tampoco sabía cómo justificar su desaparición, era todo un caos. Agachó la cabeza, completamente desconectada del mundo.
Homura no tardó en percatarse de su cambio de ánimo, "¿pasa algo? Te apagaste de pronto."
Madoka dio un leve salto, pero giró el rostro hacia la otra, sin hacer amago de ocultar su miseria. "No sé qué haré, Homura-chan. Ya sabes, con mi familia… No puedo esperar hasta que Kyuubey se canse, tendrán una búsqueda para ese entonces, si es que no me dan por muerta…"
Homura hizo una mueca casi imperceptible, y asintió. "Tendremos que pensar en algo. Por lo pronto, si quieres…" Apartó la mirada, "puedes quedarte conmigo. El apartamento es grande de por sí, y tengo 2 habitaciones extra, aunque solo una tiene cama… Pero no es necesaria en absoluto."
"¿Lo dices en serio?" El rostro de Madoka se iluminó. Por una parte, le quitaba un problema de encima, uno considerablemente importante, y por otro lado… Podría convivir con Homura por un tiempo, y eso, aunque la puso tremendamente nerviosa, le hacía muchísima ilusión. Asintió, intentando bajar el obvio entusiasmo. "Te lo agradecería, uhm… No tengo nada con qué aportarte, ¿no te molesta?"
Ella negó con la cabeza, "la herencia de mis padres es generosa, así que no hay lío. A la noche podemos hacer uso de mi manejo del tiempo para sacar cosas indispensables que necesites, de tu casa. No podrás llevarte elementos obvios, pero me imagino que habrá objetos que extrañarás. Entre antes mejor."
Madoka tuvo que reprimir las ganas de expresar con afecto físico la gratitud que sentía por ella, además del implícito cariño que expresaba con cada palabra. Hacía que el pecho se le sintiera más ligero, dándole un calor reconfortante, agradable. "Piensas en todo, Homura-chan. No sé qué hubiese hecho de no tenerte conmigo…"
Homura agradeció su nueva ventaja en altura con respecto a la otra, porque le hizo más fácil aún ocultar su vergüenza. "Prometí cuidarte, eso no cambiará solo porque Walpurgis esté eliminada."
Sonrió ampliamente, y esta vez no aguantó la urgencia de darle un apretón a su mano, al menos.
Continuaron todo el trayecto hacia el centro comercial, y aunque Madoka se negó, acabaron comprando ropa para ambas. Homura insistió en que era necesario, a menos que quisiera ir vestida como un travesti por todo el tiempo que fueran a lucir de esa forma. Por suerte era época de ofertas, justo después de Navidad. Bolsas en mano, llegaron al departamento de Homura. Madoka ya estaba ligeramente familiarizada con el lugar, aunque todas las veces que estuvo ahí fue por asuntos breves. Casi siempre solían pasar el rato en casa de los Kaname, sus padres tratando a Homura casi como una segunda hija.
Homura no tardó en tenerle lista la habitación, y Madoka fue a ordenar sus cosas ahí. Echó un vistazo al lugar; era simple, una cama, una mesa de noche y un ropero. Concluyó que la otra tenía razón y que sí, extrañaría varias cosas de su colorida y repleta alcoba. Ya tenía anotadas mentalmente las cosas que buscaría y que la harían sentir más en casa.
Un golpe en la puerta, a pesar de estar abierta, y apareció una Homura vistiendo los pantalones más baratos que encontraron. Los compraron principalmente para tener las típicas prendas para llevar cuando necesitabas tener algo que ensuciar. Suelto, y a todas luces muy cómodo, junto con una simple camiseta púrpura que combinaba perfecto con sus ojos. Sonrió de inmediato, y no le sorprendió en absoluto el hecho de que hasta como un chico, Homura se mantuviera luciendo tan bien. Se había tomado el largo cabello negro en una coleta; el cuerpo permaneció atlético, más alto, y la espalda más ancha. La contextura igualmente delgada, pero lo que se mantenía completamente igual eran sus intensos ojos púrpura.
"¿Está todo bien? Si te hace falta algo, no dudes en avisarme. Asumo que estarás aquí por mínimo un mes, así que me gustaría que estuvieras lo más cómoda posible."
Madoka entornó los ojos y se puso de pie. Caminó hasta quedar frente a la otra, y la abrazó sin dudarlo. Homura se tensó de inmediato, pero no se apartó. "Mhm, pero nada que me urja. Contigo aquí, me siento tranquila, así que estoy más que cómoda."
"Madoka…"
Ella hundió su rostro contra el costado del cuello ajeno, ocultando su sonrojo. "H-Homura-chan, estaba pensando… ¿Y si hacemos lo que pidió Kyuubey…?"
"¿E-Eh? Madoka, qué-"
Un repentino beso sobre la piel la calló de golpe. "No me importaría si es contigo… S-Siempre he querido una familia propia, y… La verdad q-quizás pienses que estoy loca… Pero m-me encantaría formarla contigo…"
Las manos de Madoka se presionaron con más fuerza a su alrededor, buscando seguridad. Homura no daba crédito a lo que escuchaba. Sí, estaban en una relación, y sí, Madoka era todo para ella y no se veía con nadie más en el futuro, pero… Tenían 15 años. Y pensar que Madoka pensara así sobre ella… Todo era demasiado. Suspiró profundo, feliz a pesar de todo. Rodeo sus brazos alrededor de ella, también, y sintió de inmediato el respirar agitado de Madoka.
"Homura-chan…" Subió una mano a tomar su rostro, y buscó sus labios para atraparlos en un beso suave. Eran más gruesos, la boca más grande… Pero los movimientos tan familiares, tan de ella, que lo olvidó por completo luego de varios segundos intercambiando caricias con su lengua. Homura llevó ambas manos sobre sus hombros, y la separó, negando con la cabeza.
Le retorció ligeramente el pecho el ver la decepción en el rostro de Madoka, pero no cedió. "Deberíamos pensarlo bien… Y-Yo comparto tu sentir, Madoka… Pero tener un hijo no es un juego, tenemos solo 15 años…"
Madoka agachó la cabeza, y asintió leve. "Mhm, tienes razón… Lo siento, me precipité."
Homura la tomó del mentón y depositó un beso más sobre sus labios. "No te disculpes, me alegra mucho saber que… Que piensas así, de mí."
La sonrisa volvió a su rostro, ojos entrecerrados, "por supuesto que lo hago, Homura-chan. Supongo que nunca dimensionarás lo mucho que significas para mí."
Una sonrisa suave, "Madoka…"
Ella apartó la mirada de golpe, nerviosa de pronto, "u-uhm… Te-tengo que usar el baño…"
Homura se congeló. "Oh."
Hubo silencio por unos segundos, hasta que Madoka lo rompió. "¿P-Podrías acompañarme…? De verdad que lo necesito…"
Homura solo asintió, mecánicamente, "c-claro, vamos…"
"No… No puedo, es tan…" Cerró los ojos, puchero instalado, ligeramente desesperada.
"Tendrás que hacerlo tarde o temprano, Madoka…"
Ella suspiró pesado mientras llevaba su mano al calzoncillo. Comenzó a introducir la mano, pero la sacó de golpe, chillido incluido. "¡No puedo!" Miró a la otra con ojos suplicantes, al borde las lágrimas, "H-Homura-chan… No te lo pediría, p-pero necesito… Por favor, t-tómalo tú…"
Homura se sonrojó hasta las orejas, manos temblorosas. "¿Que yo…? M-Madoka…"
Ella apretó las piernas, labios tiritando. "N-No aguantaré por mucho más…"
Tomó una buena bocanada de aire, y decidió que no lo pensaría más. Entre más lo hiciera, sería peor. Labios apretados, alargó el brazo e introdujo la mano dentro de la ropa interior. Encontró de inmediato el bulto y respiró profundo antes de tomarlo con cuidado y empujarlo hacia afuera.
Madoka estaba peor de roja, odiando la cosquilla que sintió ante el contacto, incapaz de diferenciarla de las ganas de orinar. Miembro afuera, Homura lo mantuvo en posición para que no tuviera que tocarlo en absoluto, y Madoka sintió que le sacaron tremendo peso de encima una vez liberó el líquido. Pegó un largo suspiro de alivio, pero este desapareció en el momento en que vio como Homura terminaba la tarea al limpiarlo.
"H-Homura-chan, eso no-"
"Cuando empiezas algo, no hay que dejarlo a medias… Ya está hecho, de todos modos." Movió su mano para devolver el genital al interior de la ropa interior, y ante el roce, Madoka sintió una descarga que ahora tenía absolutamente claro que no era producto de nada más que la mano de Homura maniobrando en una zona tan íntima. Cerró los ojos, perdida en la sensación, pero la voz de Homura la sacó de su ensimismamiento.
"¿Madoka…?"
Ella abrió los ojos, viéndola con el rostro ladeado.
"Uhm… E-Eso se está…" Tragó pesado, "levantando…"
Bajó la mirada de golpe, y comprobó que sí, que el bulto estaba creciendo y miró hacia todos lados, sin saber qué hacer. Luego encontró el rostro hirviente de Homura, y todo el pudor cayó sobre ella como un balde de agua fría, "…Y-Yo, Homura-chan… L-Lo siento, d-debe ser por cómo me… Por cómo me… Ya sabes…"
Ella solo asintió, pero le dio la espalda. "Será mejor que descansemos, eso debería pasar por sí solo…" Fue a lavarse las manos, y Madoka hizo un puchero. Tenía la muy leve esperanza de que…
"M-Mhm… Tienes razón. ¿Podemos recostarnos juntas…? No quiero estar sola."
Homura se giró para verla, y al encontrar su rostro mirándola con tanto anhelo, se vio incapaz de negarse. "Mhm, no tengo problema…"
Estaba demasiado consciente de lo doloroso que era. En momentos como ese, maldecía muchísimo el afecto acostumbrado que tenían. Madoka había caído dormida, todo mientras estaban abrazadas, más bien Homura abrazándola desde atrás, como le encantaba a la otra. Nunca lo dijo, pero tenerla así de cerca, con el olor de su perfume, con su calor, su cuerpo contra el propio… Siempre le había provocado más que comodidad. Antes nunca había sido un problema grave, porque podía mantener esas sensaciones para sí misma, pero ahora…
Ahora tenía una erección en todo su esplendor. Madoka no le permitía alejarse, el agarre férreo que tenía contra sus manos la tenía encarcelada ahí. Tenía miedo de que se despertara y se diera cuenta de ese bulto presionado contra su cadera. Homura respiraba profundo, intentando desconectarse del dolor, la urgencia y ansiedad que sentía por…
Por liberar el deseo.
Aun si se ponía en la situación, y que efectivamente lo hiciera… ¿Cómo…? Se suponía que tendría que ingresarlo por… Esa zona. ¿No debería doler? Se reprimió mentalmente por siquiera considerar la opción porque ahora tenía la imagen fija de ella haciendo eso con… Madoka. Y no podía sacárselo de la cabeza.
Por mera curiosidad –o de eso quería convencerse- sacó el teléfono del bolsillo de su pantalón y buscó en internet la respuesta a su duda. Cerró la página en el mismo segundo que obtuvo la información que necesitaba, temiendo que Madoka se volteara en cualquier minuto y la descubriera leyendo sobre eso. Regresó la mano faltante a encontrar las ajenas, y Madoka se movió para reacomodarse, quedando en la misma posición, pero efectivamente rozando la muy sensible erección de Homura. Ella no pudo reprimir el suave jadeo que golpeó directamente en la nuca de la otra, y segundos después, el rostro de Madoka la miró por sobre el hombro, ojos adormilados todavía. "¿Me dormí por mucho…?"
"No… Será 1 hora, no más."
"1 hora…" Repitió, y se movió hacia atrás, apegándose, buscando el calor y cuerpo ajeno. Homura apretó la quijada, comenzando a desesperarse, y Madoka se detuvo de golpe. "¿…Homura-chan?"
"¿S-Sí?"
Hubo silencio, y Madoka optó por girarse por completo, ahora frente a frente con ella. Su mirada viajó de inmediato hacia abajo, Homura maldiciendo a todos los astros. Vio el sonrojo en el rostro de Madoka, y quiso enterrarse. Morir a manos de Walpurgis sonaba como una buena idea ahora, y maldecía también el hecho de eliminarla sin morir en el proceso.
Madoka no dijo nada, en cambio su mano viajó hacia la zona, y tras dudarlo un poco, la presionó contra el bulto. Tragó pesado, pero su sonrisa creció lentamente al tiempo que los ojos rosa buscaban púrpura. Homura estaba entrando en pánico, un nudo formándose en su garganta.
"Está bien, Homura-chan… No tienes por qué avergonzarte. Me… Me impresiona, el poder provocar esto en ti…"
"M-Madoka, n-"
Labios ansiosos la callaron, dedos frotando ávidamente el sector. Eso rompió el poco autocontrol que le quedaba a Homura, y sin pensarlo dos veces, profundizó el beso, su cadera moviéndose contra el tacto. Madoka suspiraba su nombre en medio de besos desesperados, y no tardaron en cambiar de posición, Homura encima suyo, sus piernas separando las de Madoka y empujando su cadera para rozar contra la de ella.
Madoka rodeó con fuerza sus brazos alrededor de ella, el deseo reprimido anteriormente desatado por completo. Podía sentir como su propio miembro reaccionaba complacido ante las embestidas, segura de que debía tenerlo en vías de igualar la dureza del otro. El calor la empezaba a volver loca, tan perdida en las sensaciones que ni siquiera pensaba en cómo acabaría todo aquello. Rodeó sus piernas alrededor de la cadera de la otra y empujó, queriendo más, pero sintiéndose ligeramente culpable por desear esta forma masculina de Homura. Por un momento pensó que quizás acabaría volviéndola insegura, pero aunque quisiera detenerse, la forma en que Homura la estaba devorando le dejaba claro que esa opción estuvo descartada desde el momento que desató aquello.
Homura deslizó una mano bajo la camiseta de Madoka, aprovechando de subirla para deshacerse de ella, y en ese mismo momento recordó el cómo añoraba tocar algo que hoy no estaba ahí. Se frustró, y lo manifestó en romper el beso únicamente para jalar la prenda fuera de una sola vez, causando que Madoka imitara la iniciativa, tironeando la de Homura y manos levemente nerviosas encontraron el borde del pantalón, bajándolo. Aquí, la otra sí detuvo su urgencia y miró al par de ojos rosa, dubitativos, pero Madoka se inclinó para depositar un beso suave y luego asentir. Continuó jalándolo hacia abajo, totalmente consciente de cómo cambiaba la mirada de Homura con cada movimiento, una mirada que la hizo estremecer por completo. Su mano fue directo a acariciar el miembro erecto, ganando un jadeo inmediato por parte de Homura.
Madoka se detuvo por un momento, mano fija en el lugar, y luego clavó sus ojos en los ajenos, "¿Homura-chan?"
"¿U-Uhm…?"
"¿Te molesta si…?" Incapaz de terminar la oración, solo soltó el miembro para llevar ambos brazos a empujar a la otra, intercambiando lugares.
Homura parpadeó, confundida, "¿…Madoka?"
"Shh…" Madoka besó intensamente su boca mientras una de sus manos viajaba a introducirse al interior de la ropa interior, tomando el miembro directamente esta vez. Percibió la tensión en la otra, luchando por romper el beso, pero Madoka no se lo permitió. Era curioso que le causara tanto rechazo tocar su propio miembro, pero el de Homura… Le provocaba mucho complacerlo, complacerla a ella, más bien. Y entendió que si deseaba tanto esto, era precisamente porque era Homura, y no podría hacerlo con nadie más. Frotó con cuidado todo el largo, y se sonrojó considerablemente por la longitud. Como no se le venía a la cabeza ninguna forma en como darle placer más directamente, lo único que pensó que podía servir era…
Rompió el beso lentamente, ojos entrecerrados que encontraron la expresión mixta de Homura; una mezcla de nerviosismo, de ansiedad, incluso de culpabilidad, y fue el empujón que necesitaba para borrar toda duda y hacerla sentir bien por fin, reconfortarla. Sus manos recorrieron el pecho desnudo, bien definido. Bajó hasta el abdomen, firme, y respiró profundo mientras admiraba ese cuerpo que no sabía por cuánto más podría ver. No se permitió ponerle más atención, porque tenía claro que Homura estaba literalmente sufriendo, así que las manos viajaron hacia la cadera, a deshacerse por fin de la ropa interior. El miembro se mantuvo apegado al bajo vientre, incapaz de crecer más, y Madoka lo tomó con ambas manos. Le echó un vistazo a la otra, y sonrió de lado al notar que había cerrado los ojos, aparentemente rendida a las necesidades de su cuerpo. Era mejor de esa forma, así no la interrumpiría. Se movió hasta posicionar su rostro entre las piernas, labios besando la punta del miembro. La lengua se deslizó con una lentitud tortuosa, provocando que la cadera se moviera buscando el tacto que ansiaba con violencia. Madoka entendió y lo ingresó en su boca, el movimiento inmediato haciendo innecesario que ella misma se moviera.
"M-M-Madoka…. N-No tienes…"
Como respuesta, esta vez sí empujó la boca siguiendo el ritmo contrario que proporcionaba Homura. Mientras una mano aseguraba la base del glande, la otra fue a tocar con cuidado hacia la zona más inferior y sus dedos masajearon con cuidado los testículos. Homura gimió abiertamente ahora, solo para que le siguieran continuos jadeos aliviados, por fin satisfaciendo su necesidad. A Madoka le impresionó lo mucho que se estaba excitando, totalmente segura de que su propio miembro hervía de deseo. Por el momento no le importaba, porque tener a Homura así era otro tipo de placer, incomparable para ella. Los movimientos se apresuraron, las manos de Homura ahora bien firmes alrededor de la cabeza de Madoka, empujándola. Ella agradeció el hecho de tener una boca más grande, de lo contrario estaba segura de que se hubiese ahogado hace rato.
El ritmo no tardó en bajar y los empujes se volvieron más pausados, largos, profundos, y Madoka presintió que Homura ya estaba alcanzando el límite. Sonrió para sí misma, satisfecha con ello, pero un pensamiento pasó rápidamente por su cabeza; no quería que acabara aun. Aunque le dolía en el alma interrumpir el goce de la otra, liberó su boca y fue rápidamente a besar sus labios antes de que preguntara o reclamara. Rompió el beso luego de unos segundos, vista fija en el par púrpura, "lo siento, Homura-chan…" Se inclinó y fue depositando varios besos suaves sobre las mejillas, "pero… No quiero que termines, todavía no…"
"¿Madoka…? ¿Por qué lo dices?"
"Yo… Yo también te deseo mucho, sabes… P-Pero…"
Las manos de Homura fueron hacia su mentón, obligándola a encontrar miradas, "puedes decírmelo, tú ya has hecho todo esto… Haré lo que me pidas."
Entrecerró los ojos, "¿segura?"
Asintió.
Madoka apartó la mirada por un segundo, pero luego se inclinó para posar frente con frente, y sus piernas se posicionaron una a cada lado de la cadera de Homura, sentándose ahí, procurando producir el roce. Lo logró, porque de inmediato notó el respirar pesado, y sonrió de lado, triunfal y orgullosa por cumplir su cometido. "Quiero… No sé cómo, me puedo hacer una idea, pero… Q-Quiero que me penetres, Homura-chan…"
Homura abrió unos ojos de plato, orejas completamente rojas. "¿P-P-Pero qué dices…? M-Madoka, no p-puedo…"
La decepción fue clara en su rostro, "dijiste que harías lo que te pidiera, ¿mentías?"
"Madoka…"
Posó una mano sobre su pecho, acariciando, "eso quiero… S-Sé que no es lo mismo, pero… Quiero que me hagas el amor…" La decepción se transformó en tristeza, y buscó los labios ajenos para besarlos suavemente, "yo te quiero… Y no tienes idea cuánto te deseo ahora mismo, por favor…"
Homura regresó los besos, pero se mantuvo en silencio. Se quedó mirándola por varios segundos, y cuando Madoka iba a optar por dejarlo hasta ahí, manos fuertes la atraparon y lo siguiente que supo fue que estaba boca abajo contra la cama, Homura besándole la espalda y deshaciéndose de su pantalón y ropa interior. Madoka sintió su rostro ardiendo, pero su pecho se llenó de felicidad, a pesar del nerviosismo.
Tuvo que morder la almohada para ahogar el gemido al sentir la lengua de Homura lamiendo lo que se había convertido en su entrada. Sentía que la cadera le iba a explotar, porque nunca se imaginó que algo tan vergonzoso podría provocarle tanto placer de golpe. Jadeó, cabeza perdida entre las nubes mientras sentía labios apegados a la zona, lengua explorando hacia donde le alcanzaba la longitud. Una mano frotaba su miembro, también, y Madoka ya no sabía a qué ponerle atención. Todo su cuerpo se estremecía, pero repentinamente el calor desapareció y le siguió una ligera incomodidad: un dedo había ingresado, moviéndose de adentro hacia afuera. Fue extraño al principio, invasivo, pero pronto descubrió que era otra nueva forma de enviar electricidad a su espina. A ese le siguió un segundo, un tercero… La incomodidad siempre presente con cada nuevo, pero Homura era considerada y la trataba con sumo cuidado. Madoka no podía mirarla, pero sabía que estaba muy preocupada de no hacerle daño, y eso solo hacía que su corazón se agitara más aún.
"¿Madoka…?"
"¿Uhm?"
La voz inestable, demostrando lo increíblemente nerviosa que estaba, "l-lo haré ahora… ¿Estás segura…?"
Madoka sonrió, y en respuesta afirmó ambas manos contra el colchón, levantando ligeramente su cadera para que la otra pudiera maniobrar con más facilidad, "contigo siempre me siento segura, Homura-chan…"
A pesar de toda la vergüenza, Homura sintió eso como todo lo que necesitaba para afirmar su determinación. Llevó su miembro a rozar la entrada, tentando. La cadera de Madoka se movió buscando el tacto, y recordó la dolorosa urgencia por la que había pasado hace unos minutos, y que seguro Madoka debía sentirse igual. Ella ya no sentía ese dolor, pero su miembro clamaba por más, clamaba por esta chica en cuerpo de chico… Y empujó lejos las dudas. Ingresó lentamente, dejando que los músculos de Madoka se fueran acoplando. No escuchaba quejidos, pero sabía que la otra estaba aguantando, esforzándose. Una vez lo tuvo completamente dentro, se detuvo ahí hasta que sintió las paredes ceder lo suficiente, aceptándolo por fin. Se movió lento, por supuesto, y sintió un placer completamente diferente al anterior. El darse cuenta de que estaba penetrando a la chica que era la personificación de sus deseos le parecía surreal, y eso solo sumaba más a todo el increíble placer. El calor de su interior era desesperante, el cómo las paredes se ajustaban alrededor, presionando, haciendo cada roce tan intenso… La cadera de Madoka comenzó a seguir el movimiento, empujándose hacia atrás para intensificar. Homura, ya más segura y tranquila respecto a su bienestar, comenzó a acelerar el ritmo de a poco. Madoka tenía las sensaciones mezcladas; por una parte nunca pensó que algo así pudiera sentirse de esa forma, nunca pensó que estar a merced de Homura podría excitarla de tal manera que al sentir sus manos afirmarse a su cadera para hacer soporte, rogó que por favor perdiera el control también. Sus gemidos estaban desatados, peor cuando la otra efectivamente perdió el poco control que le quedaba y la penetró con tanta intensidad e insistencia que el choque producía un fuerte sonido mezclado con el rechinar de la cama. Madoka se estremeció por completo, sus brazos cediendo sin quererlo, provocando que perdiera el equilibrio y abandonara la posición, pero Homura no se detuvo a pesar de eso. Se inclinó para quedar recostada sobre la espalda ajena y con una mano tomó una de las mejillas de Madoka para girarle el rostro y besarla lenta, pero profundamente. Las embestidas continuaban, más cortas producto del cambio de ángulo, pero igualmente rápidas e intensas.
Ambas gemían durante el beso, pero eran incapaces de romperlo porque ansiaban estar conectadas de las formas que les fuera posible. De pronto, Homura lo sintió venir y se movió con toda la intención de separarse, pero Madoka lo notó y brazos firmes fueron a detenerla, la reprobatoria escrita en todo su rostro. Homura la miraba con desesperación, pero su cuerpo acabó decidiendo por ella; Madoka continuó empujándose hacia atrás, y no pudo evitar reaccionar y reanudar, sabiendo que ocurriría lo inevitable. Bastaron unos segundos más de embestidas para que el orgasmo se apoderara de ella, los empujes lentos y profundos, disfrutando plenamente la sensación. Cuando la oleada por fin la abandonó, quitó su miembro del interior de Madoka y la miró, exhausta, pero consciente de que la otra aun no debía terminar.
Justo cuando se iba a reincorporar para atenderla, notó que los muslos de Madoka estaban mojados, y tenía claro de qué líquido se trataba. La señal le recordó que por dejarse llevar, acababa de…
De venirse dentro de Madoka.
Se llevó ambas manos a la cara, pero un peso encima la obligó a destapar, solo para encontrarse de inmediato con los labios de la otra. Besos tranquilos por fin, ambas satisfechas, ahora solo demostrando afecto puro, sin mezclas de placer en el. Madoka rompió el intercambio para verla con ojos entrecerrados, sonrisa amplia. "Sé en qué estás pensando, pero no te preocupes, yo… Estoy muy feliz, Homura-chan. Espero que funcione… Ya te lo dije, que quiero una familia contigo."
"Madoka…" Quería refutar, quería dar razones para disuadirla, para hacerla tomar el peso del asunto, pero sabía que no serviría de nada, porque ya lo había hecho, no había vuelta atrás. Sin embargo, viendo esa sonrisa brillante que tenía en frente, las inseguridades se esfumaban lentamente, y se encontró sonriendo también, "daré lo mejor de mí para que todo esté bien, entonces."
"Daremos, Homura-chan. Estamos… Más que juntas, ahora."
"¡Es igual a ti, Homura-chan!"
"Yo no tengo cabello rosa, Madoka…"
"Pero mírale los ojos, son idénticos. Se ve que tendrá una mirada igual de intensa que la tuya."
Homura rodó los ojos, pero rodeó los hombros de su novia con el brazo. Hace solo unas horas habían regresado a la normalidad, y aun se sentía extraño, nostálgico volver. Adoraba ver de nuevo el rostro de la chica que tanto amaba, quien ahora tenía en sus brazos a la pequeña Chiai, su hija quien llevaba solo un par de horas de nacida. No estaban en el hospital, sino en casa de Homura, ya que por razones obvias no podían tramitar el parto frente a otras personas. No hubo problema, claro, la niña estaba sana y bien acurrucada junto al pecho de su madre.
"No debimos ni siquiera considerar la posibilidad de que fuera niño; los incubadores tienen todo controlado ya."
Madoka solo asintió, demasiado concentrada y maravillada con la niña en sus brazos. Los labios de Homura se posaron sobre su frente y encontró un orgullo nunca antes visto en su rostro. A Homura le brillaban los ojos viendo al bebé, y Madoka la acercó para que la abrazara también, las tres bien juntas.
Homura había aprovechado los meses que no pudieron asistir a clases para trabajar en cosas simples, pero fue majadera con el tema de ahorrar porque no quería que su hija sufriera ningún tipo de escases. Madoka le insistía con que exageraba, pero secretamente le encantaba ver como se esforzaba. Le recordaba que no era ella solamente quien deseaba esto con todo su corazón.
Aun no tenía idea sobre cómo explicaría todo esto a sus padres, porque ni siquiera podía negar que era hija de Homura también porque el color de ojos era tan específico, y las facciones tan similares, que en unos meses más ellos mismos llegarían a la conclusión.
"Mira, solo unas horas de vida y ya sonríe de esa forma. Se nota que heredó tu sonrisa, Madoka, es igual de brillante."
Un solo ojo rosa fue a mirarla y encontró esa adoración plasmada en el par púrpura. Suspiró, feliz, "yo apuesto que será muy tranquila, toda una pequeña Homura-chan~"
Homura rodó los ojos, y acabó apretando el abrazo, solo para separarse a los segundos dejando a una confundida Madoka mirándola. Ella negó suavemente con la cabeza antes de inclinarse y juntar sus frentes, "que sea como tenga que ser, solo procuremos hacerla feliz, Madoka."
Una sola mano fue a acariciar el rostro de Homura, perdida en los ojos púrpura que la miraban fijo. "Lo será, Homura-chan. Seguro todos tus cuidados pasarán a ella y acabaré poniéndome celosa."
Homura sonrió de lado y dejó un beso sobre la nariz de Madoka, "tengo años de práctica como para cuidarlas a las dos sin problemas. Además… mamá Madoka tendrá que dejar de ser tan arriesgada porque sé que no quiere abandonar a su hija."
Madoka no pudo contener la risa, y asintió. "Por supuesto, después de todo… También te cuidaré, Homura-chan. De hecho…"
Homura ladeó la cabeza, "¿de hecho…?"
"¿T-Te molestaría si me quedo aquí contigo?"
Homura no pareció sorprendida, pero su rostro se iluminó de todas maneras, "estaba esperando que lo dijeras. Claro que no me molesta, Madoka… Todo… Todo es un sueño hecho realidad."
"Homura-chan…"
Hubo un leve deje de tristeza que quebró la paz de su rostro, e inmediatamente retorció el corazón de Madoka, "…No te irás nunca más, ¿verdad?"
Y entendió que no se refería a esto, sino a un peso que al parecer nunca se podría sacar de encima.
"Nunca más, Homura-chan.
Nunca más."
A/N: Iba a publicar todo en un cap pero sería ridículamente largo, acá ya son 5k palabras ok. Así que la parte KyouSaya que faltó aquí, irá en el prox cap, así que es una continuación totalmente.
Nos leemos ~
PD: Odio editar y tengo sueño pero quería subirlo así que lo siento, mañana lo releo y edito directamente el archivo subido ~_~
