Noche # 6
Pareja: KyouSaya
Keywords: Escolar, seducción y despacho vacío
Pedido por: Tomoyito-chan
No era justo.
Sayaka llevaba horas debatiéndose si estaba viendo cosas donde no las habían, o si efectivamente Kyouko le mandaba señales.
Actuaba raro desde la mañana, pero era un raro muy particular. En el fondo, no hacía nada fuera de lo normal, pero…
Algo en su actitud había cambiado radicalmente.
No le quitaba la mirada de encima a Sayaka.
Pero eso no era lo peor, para nada. No le importaría tanto si solo se tratara de una Kyouko obsesiva –usualmente era porque quería pedirle algo-, pero esta era una que la escaneaba a cada que tenía oportunidad. Quizás más, incluso, porque Sayaka no tenía ojos en la espalda como para saberlo a ciencia cierta.
Pero lo fáctico recaía en eso. Kyouko le lanzaba miradas extrañas y lo único que podía leer de ello era…
Esa intención.
Habían existido roces entre ambas, sin duda. Viviendo juntas y considerando los juegos bruscos que gustaban a la otra, era frecuente que una mano se mantuviera en su lugar por más tiempo o que tocara más de lo necesario.
Y todas las veces que ocurría, ambas pretendían como si nada hubiese pasado.
La situación la tenía más inquieta que incómoda. Ahí, sentada en su escritorio atendiendo la clase de matemáticas, Sayaka golpeteaba su cuaderno con la punta del lápiz, mirada perdida hacia un punto invisible de la pizarra.
Suspiró profundo, pero se vio obligada a volver de golpe a la tierra cuando la maestra la llamó y la obligó a salir adelante a resolver los problemas de algebra.
Maldijo su suerte y a sí misma por ser tan vaga en los estudios. El no serlo le ahorraría el ridículo que estaba segura que haría.
La clase de gimnasia fue el epítome de lo incómodo. Incluso Madoka le había comentado que algo raro pasaba con Kyouko, que si habían peleado o había pasado algo entre ellas. Por suerte, Madoka inocente aún y no aventuró ninguna de las opciones que Sayaka pensaba.
Aunque no pudo negar que la idea de que ella misma estaba siendo una pervertida seguía apareciendo en su mente como una opción bastante plausible. Cuando pasaba, se revolvía el cabello, frustrada, y se ganó un nuevo regaño por parte de la maestra.
10 vueltas a toda la cancha.
Y para colmo, Kyouko se hubiese burlado normalmente. En cambio, nuevamente no le sacaba esa mirada de encima.
Al final de la clase, como último castigo, la maestra le pidió que recogiera los balones que usaron para practicar tiros de basketball. Un fastidio, pero era de esas cosas que Sayaka intentaba hacer de una sola vez para acabarlas rápido. Cogió la bolsa enrejada y recogió uno a uno cada pelota y depositaba dentro de la malla.
Cuando iba por la mitad, Kyouko se acercó.
"Oy. Te perderás la hora de almuerzo si vas tan lento. Deja, te echaré una mano. Te irás apestosa luego si no te duchas." Dijo con una sonrisa ladina y ambas manos en la cintura, posición desafiante.
Sayaka arqueó una ceja. Agradecía la ayuda, por supuesto, pero los comentarios extra de Kyouko siempre eran tan…
Extra.
Apretó los labios y al menos le relajó el que Kyouko ya no la mirara de esa forma. "Está bien. No queda mucho, de todos modos."
"Mhm."
Y con eso, se fue a recoger los balones que estaban más lejos. Acabaron rápido, considerando que Kyouko fue extremadamente rápida. A Sayaka no le sorprendió. Conociéndola, seguro estaba hambrienta y ahí la razón de su apuro. Rodó los ojos, con todo y sonrisa.
Le agradaba que volviera a comportarse normal.
Ambas cargaron la malla llena a medias, una a cada lado, y fueron hacia el despacho del gimnasio a guardarla. La puerta no era lo suficientemente ancha, así que Sayaka agarró la bolsa y entró por su cuenta, Kyouko esperándola en el umbral.
Una vez la depositó, se estiró soltando un suspiro aliviado y limpiándose el sudor de la frente. "¡Listo!" Se volteó, lista para salir, pero se encontró repentinamente presionada contra las becas, una Kyouko encima suyo, rodeando su cadera y apegándola. Sayaka abrió los ojos de golpe, el calor subiendo rápidamente por su rostro. "¡¿K-Kyouko?!"
Ella tenía los ojos ligeramente entornados, con aquella mirada más intensa que todas las que vio durante el día. Sayaka echó un vistazo rápido hacia atrás y comprobó con horror que la puerta estaba cerrada.
Esas puertas que solo se abren por fuera.
"Shh." Le clavó los ojos en los propios y se inclinó hacia adelante, su rostro tan cerca como para que Sayaka no pudiera dar un solo movimiento, sino chocaría contra ella. "Estamos solas, pero si gritas no garantizo que no nos escuchen. Si nos pillan aquí… El regaño no me caerá solo a mí."
La rabia bailó rápidamente por el pecho de Sayaka, lista para mandarla a volar. Si no lo hizo, fue exclusivamente porque Kyouko tenía razón. Llevó ambas manos hacia sus hombros para apartarla, pero Kyouko hizo gala de su fuerza descomunal, apenas logrando moverla un par de centímetros. "¡Deja de bromear! Suéltame, llamaré a Madoka para que venga por nosotras."
Pero Kyouko se limitó a desviar su mirada hacia los labios de Sayaka con una intensidad que hizo que se paralizara momentáneamente. "K-Kyouko, lo digo en-"
Sin embargo, se encontró con labios presionados contra los propios y manos recorriendo sus costados con movimientos lentos, circulares, explorando. Sayaka tenía los ojos abiertos de par en par y forzando su boca para mantenerla cerrada ante la amenaza inminente de una lengua que pedía acceso. No logró mantenerse a salvo ya que la insistencia de Kyouko era demasiada y se encontró a sí misma con el cuerpo ligeramente débil, como jalea. El aura de la chica la quemaba y sentía que causaba el efecto literal de derretirla. Sabía que estaba mal, que estaba pésimo, que estaban en la escuela, que no quería que las cosas fueran así de rápidas.
Pero su cuerpo respondía y Kyouko lo sabía. Sin embargo, nunca dejaba la guardia baja, así que ni aunque se percató de la debilidad de Sayaka, no suavizó su ataque.
Sayaka recordó brevemente el momento en que se conocieron, aquel incidente. Estuvo totalmente dominada por la brutalidad de la otra, apenas manteniéndose de pie. Ahora se sentía igual, un ataque de la nada y que la estaba subyugando por completo. Los labios se separaron y podría jurar que cayó en una espiral. La lengua de Kyouko exploraba con libertad, intensificando un beso que Sayaka apenas seguía. Eran los labios ajenos los que mantenían el movimiento.
Lo siguiente que ocurrió sí logró despertarla. Kyouko había llevado una de sus manos a tocar sobre la zona baja del uniforme deportivo. Frotaba con insistencia sobre su sexo, logrando que Sayaka sintiera el calor en ebullición generándose en su entrepierna. Toda su atención se focalizó en ello, algo que nunca había sentido con tanta fuerza. Su pecho se agitó inevitablemente por la respiración agitada, la boca de Kyouko sin darle tregua en absoluto. La ansiedad la invadió y esta vez sus brazos fueron a rodear su cuello, sus labios siguiendo el ritmo impuesto, ladeando el rostro para dar mejor acceso.
Se detestó momentáneamente por hervir de esa manera, su cadera siguiendo el movimiento de su mano, buscando el roce por todo el perímetro. No podía negar que en el fondo de su mente, muy muy adentro, había imaginado hacer este tipo de cosas con ella, en especial cuando se quedaba hasta tarde en su habitación. La culpa desapareció, su mente lentamente comenzando a desconectarse de todo lo que no fuera ese momento. Echó la cabeza hacia atrás y Kyouko lo tomó como su última señal de sumisión. Se aventuró a introducir una mano dentro de la ropa, primero tocando sobre la ropa interior.
Sonrió triunfal cuando notó lo húmeda que estaba.
Rompió el beso de pronto, Sayaka de inmediato extrañando la sensación. Kyouko se inclinó un poco para ajustarse junto a su oreja, mordiendo suavemente su lóbulo en el proceso. "¿Quieres que siga?"
Sayaka se temió esto. No quería hablar en absoluto, no quería que la devolviera a la realidad donde debía apegarse a las normas, lo que era correcto. Sintió una lamida tortuosamente lenta recorrer el borde de su oreja y un dedo presionando sobre la tela, ahí donde comenzaba su entrada, y sintió una descarga demasiado potente responder por ella. "S-Sí, sigue, sigue…"
"Heh." Kyouko depositó un beso sobre la zona y habló en un susurro, el tono burlón sin abandonarla todavía. "Creí que no debíamos estar haciendo esto, mhm…"
Sayaka pegó un suspiro exasperado. "¡Maldición, Kyouko! N-No ahora…"
Como respuesta, la boca de Kyouko se lanzó a besar su cuello con intensidad, hacia la nuca. Su dedo frotó con más fuerza, enfocándose en el sector. Sayaka gimió leve por la brusquedad y el golpe de placer. Se concentró tanto en ello que no se percató de que Kyouko tenía sus labios pegados en la base de su cuello, separados y succionando. Ella echó un vistazo rápido al resultado y rió levemente, complacida con la marca rojiza del tamaño de un huevo que dejó. Luego, su mano se introdujo por fin bajo la ropa interior, piel contra piel. Sintió el pecho de Sayaka inflarse y no tardó en buscar el premio.
No fue difícil, ya había tanteado antes. Tocó con ligero cuidado la protuberancia, empujando con el dedo medio un par de veces, como si se tratara de un botón. Sayaka respiró profundo, procurando no emitir sonidos que la avergonzaran luego. La mano libre de Kyouko fue a tantear bajo la camiseta de la otra chica, dedos curiosos colándose bajo el sujetador y deleitándose con la sensación, palpando con avidez para hacerse una imagen de lo que sus ojos no podían ver, al menos no todavía. Sayaka tuvo la tentación de levantarse ella misma la ropa y darle camino libre, pero no dejaba de ser terriblemente vergonzoso. El dedo maniobró realizando movimientos circulares estimulando el bulto, pero no quiso mantenerse ahí por mucho tiempo. En cambio, se desplazó más hacia atrás, usando toda la longitud de su dedo para rozar sobre la entrada de Sayaka. Si no entró de una sola vez, no fue por pudor o tacto, sino porque le encantaba ver como la otra se mordía el labio, apagando gemidos que rogaban por libertad, por expresarse. Ojos rojos se fijaron en esa imagen para grabarla en ellos y llevó sus labios a encontrar los ajenos, ambas besándose con intensidad. Kyouko aprovechó el momento para ir al grano e ingresar, penetrando profundamente a una Sayaka que agradeció tener la boca ocupada.
La cabeza le daba vueltas, perdida en las sensaciones; el placer de la estimulación en sí, pero mayor aun el de sentirse bajo completo control de Kyouko. Sus senos no dejaban de ser presionados, acariciados, y el ritmo constante, intenso de la penetración, la tenía con la sangre hirviendo. Se vio en necesidad de aire, pero tampoco quería dejar de besarla. Quería vivir cada segundo de aquello enredada con Kyouko.
Finalmente, fue la última quien rompió el beso, incapaz de resistir la tentación de escuchar los sonidos de la chica en esplendor, no apagados. Su mano libre se desplazó hacia la cadera de Sayaka y empujó un poco su torso hacia atrás, dejándola semi recostada contra el potro. Adelantó una pierna para darse soporte y de esa forma darse acceso mucho más directo. Sayaka aprovechó y apoyó ambos codos contra la parte acolchada, cabeza hacia atrás debido a la nueva intensidad adoptada por la otra. Olvidó por completo sus alrededores y gimió audiblemente. No gritos, pero lo suficiente para que Kyouko la escuchara con claridad y satisfacción. La última notó como las paredes empezaron a tensarse más y lo tomó como signo de que la otra ya estaba a punto de colapsar, así que, para disgusto de Sayaka, quitó su dedo de una vez y sacó la mano por completo de la zona. Ella abrió los ojos de par en par, entre sorprendida e irritada por la interrupción, pero antes de que pudiera preguntar, Kyouko se le adelantó.
"Sabes… Nos estamos perdiendo el almuerzo. Yo no perdono mis horarios de comida."
Sayaka arqueó una ceja. "¿…Estás hablando en serio? No puedo creerlo."
Kyouko asintió, pero con aquella sonrisa ladina que siempre le decía a Sayaka que no se tramaba nada bueno. "Por supuesto. Y muy en serio."
Pero cuando iba a replicar, Kyouko jaló con ambas manos toda la ropa de su zona inferior de una sola vez, sin delicadeza, causando que Sayaka llevara ambas manos a cubrirse instintivamente. "¡¿Qué diablos haces?!"
Kyouko solo bufó antes de tomar una de las piernas de Sayaka y levantarla con tal de que su muslo quedaba sobre el hombro de Kyouko, dándole una vista clara de su intimidad, dejando a la otra totalmente expuesta. "Ya te lo dije, hablo en serio."
Y la respuesta vino de inmediato a la mente de Sayaka. "E-Espera, n-n-no pue-"
Pero acabó moviendo su cadera contra la calidez de la boca de Kyouko que besó vigorosamente sobre la entrada. Usó una mano para apartar un poco más la otra pierna, cosa de tener total acceso, sin molestias ni estorbos. Introdujo la lengua de una sola vez, acariciando la zona que se encontraba completamente sensible. Las manos de Sayaka bajaron para hundirlas en el largo cabello carmesí y empujarla contra su sexo, su cadera frotándose de arriba hacia abajo contra el rostro ajeno, sin poner ningún tipo de cuidado. Kyouko se sintió ahogar levemente, pero no le importó. Al contrario, sintió ligera piedad por extender tanto la necesidad de Sayaka, y acabó instalándose más hacia arriba para lamer repetidas veces, aumentando en velocidad a medida que las convulsiones de la otra se hacían más violentas. Se percató de que Sayaka ya había terminado cuando su cadera fue lentamente tranquilizándose. Kyouko no quiso despegarse hasta que sus revoluciones bajaran, y solo cuando lo hicieron se puso de pie para ser recibida automáticamente por un brazo firme y labios ansiosos presionando contra los propios. Parpadeó repetidas veces, sin esperarse el gesto en absoluto, pero regresó sin pensárselo dos veces, sus propios brazos enredándose alrededor de ella.
Nunca pensó que su plan funcionaría así de bien. Por supuesto, tenía claro que no hubiese funcionado de no ser que Sayaka reciprocara su atracción por ella, al menos. No tenía idea en cuánto a sentimientos, pero no quería arruinar el momento ni tampoco tenía urgencia en saberlos. El tiempo diría y honestamente prefería dejar las cosas así por ahora.
Sayaka rompió el beso luego de casi un minuto y la miró con ojos entornados, sonrojada, pero con una sonrisa que reflejaba lo satisfecha que estaba. "Kyouko, yo…"
Y el sonido de la puerta deslizándose la interrumpió.
El horror se plasmó por todo su rostro cuando vio la confundida cara de su mejor amiga parada en el umbral de la puerta y recordó repentinamente lo desnuda que estaba. "¿…Sayaka-chan?"
La duda en su voz no ayudaba en absoluto. El ruido de sorpresa, menos. "¿Q-Qué…?"
Escuchó pasos y se quiso enterrar. Pero eran pasos de una segunda persona. Escuchó un suspiro y vio a Homura cubriéndole los ojos a Madoka, la cual movió ambos brazos hacia todos lados en signo de protesta. "¡H-Homura-chan!"
"Sakura Kyouko, no me importa lo que estés haciendo, es problema tuyo, pero para la próxima vez, avísame. Madoka es muy joven como para presenciar este tipo de cosas."
Kyouko la miró por sobre el hombro. "Claro, claro. De paso así no nos interrumpen."
"Así es."
"Me parece perfecto."
"Con eso zanjado, nos retiramos. Vamos, Madoka." Y se llevó a una reticente Madoka a rastras, la cual aún mantenía los ojos tapados.
Sayaka solo quería enterrarse y llorar. No fue capaz de pronunciar palabra porque estaba oficialmente hecha hielo.
¿Sería muy complicado cambiarse de escuela a estas alturas del año?
Fin.
A/N: I regret nothing. El final se lo había prometido a una amiga así que, haha. Espero te gustara, Tomoyito corazón. Lamento la demora, pero esta vieja loca tiene la inspiración en cualquier lado. O sea, bueno… Sigo publicando ok, solo que me pegué con los oneshot.
Saludines, luego sigue uno de laryssa me parece.
