Noche # 6.2
Pareja: MadoHomu
Pedido por: Mr NBA
A/N: Ok, esto no era lo que seguía, pero el señor NBA me sugirió esto por interno y dije why not. Me dije igual que sería mejor publicarlo justo después del anterior porque es el mismo universo. Es literal luego del desastre del final XD
Madoka caminaba cabizbaja al lado de una Homura que avanzaba, como siempre, con pasos decididos, pero respetando el ritmo de la otra. Sus ojos alternaban desde el piso hacia el costado, dubitativa. El gesto no pasó desapercibido para Homura porque se trataba de Madoka, y conocía todo sobre Madoka. Luego de varias miradas más y cuando ya podían visualizar la puerta del salón de clases, se detuvo, Madoka siguiendo el ejemplo.
"¿Madoka? Te sigue preocupando lo que pasó allá tras, ¿no?"
Ella parpadeó, desviando la mirada brevemente antes de encontrar los ojos taciturnos de Homura. "…Mhm. Aunque… No sé si preocupada sea la palabra correcta."
Homura solo arqueó una ceja en respuesta.
Madoka no podía evitar sentirse ligeramente intimidada ante los silencios de esta persona. No olvidaría tan fácilmente que Homura siempre se comportaba de manera diferente con ella, desde el primer día que llegó transferida de USA. Pero no era por molestia, sino que la sentía… ¿Fuera de personaje? "Sayaka-chan se veía bien, así que no debería preocuparme. No quiero ser una entrometida, pero…" Ojos rosa buscaron los ajenos y los clavó en ellos, "Homura-chan, ¿por qué lo hacían…?"
Madoka, quien veía atentamente el rostro de la otra, pudo darse cuenta de inmediato del muy tenue color rosa que invadió sus mejillas, y su lucha interna por no parecer afectada.
"…No estoy en sus zapatos, pero…" No podía darle una respuesta tan dura y crudamente franca; si bien, honestamente no le importaba lo que esas dos hicieran, sí le importaba el impacto que pudiera tener en Madoka, "…lo más seguro es que lo hacen porque se quieren. Las personas demuestran su afecto de esa manera, como…"
"¿Cómo…?"
Homura buscaba las palabras adecuadas, "como vía para conocerse mejor."
Madoka parpadeó una vez, dos veces; no esperaba eso. "¿Pero qué tiene que ver eso con conocerse?
Ella se aclaró la garganta, ahora por fin desviando la mirada, "…se comparte un lazo más íntimo. Se muestra una imagen que la otra persona no conoce de ti."
"Mhm…" Madoka luchó por apagar la pequeña llama de celos que se instaló en el fondo de su estómago. Juntó sus manos y jugó con los pulgares, girándolos entre sí. "Homura-chan, ¿has hecho estas cosas con alguien? P-Pareces saber tanto…"
Homura quería abofetearse para bajar el torrente de vergüenza que la invadía, "…no." Fue una respuesta breve y poco convincente, pero su voz firme ayudó. "Como sea, ya tocará la campana. Volvamos al salón, Madoka." Se volteó, comenzando a caminar, pero Madoka alcanzó su brazo y la detuvo de golpe. Homura se tensó en cuanto sintió como la chica se abrazaba directamente a el, haciendo imposible zafarse. "¿…Madoka?"
Ni ella misma sabía de dónde sacó el coraje para hacer eso. Los ojos le temblaban producto de la sorpresa y el primer pensamiento que tuvo fue que debía soltarla y hacer como si nada hubiese pasado. Pero no quería hacerlo. Se mantuvo en silencio por unos segundos mientras ordenada sus ideas. El corazón le latía con violencia y sabía que estaba jugando con fuego, pero la imagen no había podido abandonar su cabeza. Si revivía el momento con la información que le había entregado Homura, le hacía mucho sentido. La expresión de Sayaka le hizo pensar que estaba honestamente feliz. Y ahora… No podía sacarse de la cabeza el retrato mental ni la intriga de probar acercarse de esa forma a esta chica que representaba un misterio andante para ella. Se mordió el labio inferior y aunque quería verbalizarlo directamente, de alguna forma sabía que Homura no cedería así nada más. En un extraño acto de valentía, la soltó, pero buscó su mano de inmediato para entrelazar sus dedos y obligarla a caminar por la dirección contraria.
Homura no entendía y tironeó hacia atrás, pero el agarre de Madoka era firme. Su mano era cálida, y para su desgracia, Madoka tenía ese poder sobre ella que le hacía imposible apartarse ante gestos así. Se encontró a sí misma apretando el agarre, sintiendo inmediata gratificación al hacerlo. Madoka se sorprendió positivamente, una sonrisa ladina instalándose en su rostro y dándole ánimos para seguir con paso firme hacia las escaleras de la azotea.
"¿Madoka? ¿Qué…?"
"Quiero hablar un poco más contigo. Aquí no deberían buscarnos los profesores."
Homura parpadeó, perpleja ante la respuesta. Sabía que tenía que evitar esos arranques de curiosidad que le daban, porque la verdad era que no podía ser así de honesta con ella. Pero para cuando iba a intentar detenerla, ya se encontraba empujando la puerta y cerrándola tras de sí.
No había nadie ya en el sector. Todos los estudiantes que antes usaban el lugar como comedor, habían bajado y se encontraban listos para sus clases. El cielo estaba despejado, primavera, y corría viento agradable, perfecto para pasar el rato. La campana sonó, para su beneficio, y Madoka se sintió relajada al respecto, pero solo momentáneamente. Homura la miraba expectante y no ayudaba a tranquilizarla.
Negó con la cabeza y avanzó lo suficiente para poder alzar una mano hacia el rostro de una confundida Homura. "Homura-chan… ¿Por qué me abrazaste aquel día?"
Homura se tensó de inmediato, consciente de como su pulso se aceleraba y lo difícil que se volvía mantener su rostro impávido ante la situación. "…Ya hemos hablado de esto. No lo sé, solo… Te vi perdida, y fue lo único en lo que pude pensar, es todo."
Madoka buscó duda en aquellos profundos ojos púrpura, pero lo que delató la mentira fue el leve temblor de sus labios. Entornó los ojos, sintiéndose ligeramente molesta por sus esfuerzos por esconderse de ella. Sin pensarlo dos veces, lanzó ambos brazos a rodear su cuello, empujando su cuerpo contra el ajeno. Sintió su rostro hervir, pero la embargó una potente sensación de nostalgia y cerró los ojos ante lo mucho que parecía extrañar un tacto así.
Con ella, particularmente.
"¿M-Madoka?"
"Te ves perdida, y es en lo único que pude pensar. Más bien…" Y no lo entendía. No lograba comprender por qué su cuerpo añoraba tanto a Homura. Era como si hubiese esperado muchísimo tiempo para estar por fin así con ella, por cruzar esa línea, "…es en lo único que puedo pensar desde hace muchísimo tiempo." Las palabras escaparon de su boca y lo siguiente fue que se encontró a sí misma apegando sus labios al cuello descubierto de la chica. Separó los labios para poder besar la zona lentamente, el calor y la adrenalina subiendo rápidamente por su pecho.
Homura se quedó de hielo. No podía creer lo que estaba pasando. ¡Esto era precisamente una de las cosas que no podían ocurrir! Llevó sus manos a los hombros de la otra chica, lista para apartarla, pero encontró que como siempre, no podía resistirse tan fácilmente a ella.
Madoka notó el intento y negó suavemente con la cabeza. "Homura-chan… Quiero conocerte mejor. Quiero ver más de ti. No te obligaré, pero… Dame una oportunidad." Lo dijo en voz baja, casi en un susurro, y buscó los labios de Homura, los cuales estaban levemente separados por la sorpresa. La sensación fue más satisfactoria de lo que pudo esperar. Aunque era su primer beso, se sentía natural y correcto. Sus labios rozaron con cuidado los ajenos que lentamente empezaron a corresponder. En ese momento, la mente de Madoka se desconectó de racionalidad y lo profundizó, separando más sus labios, dejándose fundir en ese beso. Una de sus manos bajó por el costado de la delgada figura de la otra chica hasta posarse en su cadera y acercarla para tener su cuerpo adherido al suyo. La cabeza le quería explotar y fue peor aun cuando las manos de Homura la rodearon, haciendo más firme el agarre. Sintió fuerza y sus pasos retrocedieron ya que Homura había buscado apoyarla contra el muro de la entrada, sus manos explorando sobre la parte superior del uniforme de verano. Dedos ansiosos palparon los senos cubiertos por la blusa y Madoka suspiró dentro del beso. Arqueó la espalda para buscar más tacto, sorprendida por el vuelco en los eventos y por lo desesperada que comenzaba a sentirse, la urgencia instalándose peligrosamente rápido en su vientre bajo.
Rompió el beso solo para dirigir nuevamente su atención al cuello sensible, mientras sus manos buscaban con ahínco bajo la falda, jalando con cuidado las pantimedias oscuras de la otra. Al lograrlo, tocó con ambas manos la zona, afirmándose, presionando y acariciando alternadamente. Las ansias aumentaron, y acabó cambiando lugares para deslizar una de sus manos bajo la blusa y bajo el sujetador para palpar lentamente el sector.
¿Conocer?
Le echó un vistazo de reojo a Homura. Su usual expresión dura no había por donde encontrarla. Tenía los ojos cerrados con fuerza, resistiendo, y sus labios liberaban gemidos apagados, suaves. Sentía como tenía alterada la respiración y el pulso mientras acariciaba con cuidado. Fue a jugar con la punta de un pezón, su dedo índice presionando y rozando solamente. Inhaló profundo, sin despegar un solo segundo la vista del rostro ajeno. Quería grabarse esa imagen. Quería poder llevársela y guardarla en un cofre profundo y que nadie más que ella la presenciara de esa forma. Sin embargo, una mano que se deslizaba entre sus piernas rompió su tren de pensamiento. Bajó la mirada para identificar la acción, pero Homura no se lo permitió. La arrastró de nuevo a sus labios, con mucha más intensidad que antes.
Luego de unos segundos, el tacto se hizo insistente, justo sobre su ropa interior. Los dedos de Homura se movían tentativamente por toda la extensión de la zona, frotando, y Madoka fue de golpe consciente de los límites que estaban cruzando y de lo que estaban a punto de hacer. Sintió nervios, e instintivamente fue a detener el movimiento, posando su mano con fuerza sobre la ajena.
…Pero en el momento en que lo hizo, se arrepintió. Cerró los ojos, agradeciendo tener la boca ocupada para que el gemido quedara atorado en su garganta. Se vio incapaz de retirar la mano, el peso extra solo la impacientó. Sintió como Homura parecía retractarse, pero aquello fue el gatillante necesario para que los nervios se esfumaran tan rápido como vinieron. Ella misma guió el movimiento, haciéndola rozar los lugares que sentía más placenteros. Cada sensación era nueva y la adrenalina que le provocaba la situación solo amplificaba la intensidad de cada una. La embargó brevemente la vergüenza cuando invitó a Homura a deslizarse bajo la ropa interior, empujándola, y apenas hizo contacto contra su sexo húmedo, mordió sin quererlo el labio de la otra en el afán de callarse a sí misma.
A Homura no pareció importarle, pero sí quebró el beso en su totalidad. Madoka seguía guiándola, empujándola, hasta que un par de dedos ingresaron por su entrada. Quitó su propia mano para lanzar ambos brazos a rodear el cuello de Homura. Necesitaba aferrarse a algo que la atara a la tierra, literal y figurativamente.
Por su lado, Homura luchaba internamente entre su recordatorio de que no debería estar haciendo esto bajo ninguna circunstancia, y entre los suaves gemidos de Madoka justo bajo su oído. Era surreal, incluso podría pensar que aquello no ocurría realmente, que era parte de su imaginación, pero tenía su cuerpo apegado al suyo y ella perturbando su tierno, cálido interior. Se movía lento, cautelosa, procurando no hacerle daño. Se aventuraba con cuidado, cada vez más profundo, hasta donde le fue físicamente posible llegar. La cadera de Madoka reaccionaba a cada penetración, buscando ahondarla más de lo que Homura se permitía llegar, apremiándola más de lo que se hubiese podido atrever.
Si Madoka fuese realmente Madoka en este momento, ¿hubiese querido hacer esto? ¿Se hubiese permitido dejar penetrar por la persona que la traicionó? Pero contradictorio a lo que normalmente hubiese provocado ese hilo de pensamiento, movió sus dedos con más libertad, más rápido, disfrutando de como las paredes se recogían a su alrededor. Los gemidos de Madoka se volvieron más agudos y mordió el hombro de la blusa de Homura para callarse. Pero aun callándose, Homura pudo escucharla exclamar su nombre de una forma que nunca lo hizo antes. Rogaba. Esa voz dulce, que solo se quebraba al ver el sufrimiento de las personas, hoy se quebraba para ella, pero con un fin totalmente diferente.
"H-Homura-chan…"
Ojos rosa intensos se clavaron en los propios. Madoka hacía un claro esfuerzo personal por no alzar la voz. Su rostro estaba completamente teñido de rojo y el sudor era visible. Sus párpados, entrecerrados, y una de sus manos subió por la nuca de la otra chica y empujó hacia adelante para juntar sus frentes. Homura no es detenía, pero tenía toda la atención puesta en aquel rostro cansado. Madoka juntó sus frentes y habló con voz temblorosa, "y-yo… Y-Yo quería c-conocerte a-a ti… P-P-Pero, Homura-chan… E-Estoy muy, m-muy feliz de h-hacerlo contigo…"
Aquello terminó con Homura. Cerró la distancia y besó lenta y profundamente la boca que pronunció tales blasfemias. Quería ignorar el cómo se agitó su corazón con violencia, más de lo que ya estaba, y el nudo ardiente en su garganta. Abandonó su entrada, pero siguiendo el mismo movimiento, frotó todo el largo de la pequeña protuberancia que se encontraba en su pick. Madoka cerró los ojos con fuerza y aun dentro del intercambio se hizo audible su quejido. Sus manos bajaron para aferrarse a la tela del uniforme de Homura, enredando la blusa entre sus dedos. La última deslizó su dedo medio con facilidad producto de la lubricación siguiendo el ritmo que había establecido previamente y empujando suave cuando se movía hacia el interior. Madoka empezó a sentir que el calor subía por toda su zona pélvica, incluyendo las piernas, y solo podía buscar más de esa extraña y gloriosa sensación que comenzaba a dejarle la mente en blanco. De hecho, dejó de corresponder el beso porque su atención estaba centrada en una sola cosa; se separó lo suficiente para ver los ojos temblorosos de Homura, llenos de algo que no supo definir. Le dio un retorcijón en el corazón, pero cuando iba a darle el primer pensamiento, echó la cabeza hacia atrás producto del fuerte orgasmo que reverberaba en su interior, como agua en ebullición. Homura esperó a que los espasmos se fueran relajando para dejar de estimular, y solo cuando ocurrió, se detuvo y removió la mano del lugar. Madoka había colapsado en sus brazos, totalmente recostada sobre ella y solo pudo sonreír ante la imagen. Depositó un beso suave en su frente y acarició su espalda en círculos.
Pensó brevemente que quizás la mejor opción sería alterar sus recuerdos y ya. Era demasiado riesgoso tenerla tan cerca, pero… Sus ojos vacilaron hacia abajo en el momento preciso en que Madoka se reincorporaba y atrapaba sus labios en un beso ansioso, desconectando la idea. Homura no entendió hasta que sintió como las manos de Madoka subían nuevamente a explorar sus costados y la detuvo de una sola vez. Ella la miró con el ceño fruncido, pero más triste que molesta.
"…Homura-chan. Te estás arrepintiendo, ¿no?" Y ante el silencio y el terror en los ojos de Homura, continuó, "eres muy terca…" Tomó aire, ojos llenos de determinación, "Homura-chan, yo a ti te…"
"¡Madoka-san, Madoka-san!"
Tanto Homura como Madoka se quedaron de hielo. La última se giró lentamente y apenas vislumbró el cabello platinado se apresuró en arreglarse la ropa, al igual que la otra. "¿¡Nagisa-chan?! ¿N-No deberías estar en c-clases?"
Ella rió entre dientres. "Tú y Homura-san también deberían estarlo. Además… Nagisa estaba aburrida, así que vine a esperar a Mami-san."
"Oh."
Al unísono.
Nagisa se llevó ambas manos detrás de la espalda y caminó hasta estar frente al par. "Ahora… ¿qué estaban haciendo? ¡Se veía divertido!"
Homura se tapó la cara con una mano y le dio la espalda a ambas. "No puede ser."
"A-A-Ah, verás…" Madoka prácticamente expulsaba humo por las orejas, "c-cuando d-dos personas se quie- ¡Homura-chan!"
Homura ya había abierto la puerta y estaba buenos escalones más abajo. Se hizo totalmente la desentendida.
Nagisa miraba expectante todavía y Madoka se quería enterrar.
¿Ahora cómo saldría de esta?
Fin.
A/N: Esto es totalmente culpa de don NBA.
Como dije arriba, lo siento. Tocaba otro cap, no este. De hecho, este no estaba ni siquiera pedido, lol, pero es una compensación por algo que publicaré después y que al señor le causa tirria, haha.
Tomoyito corazón, acá tiene un nuevo cap del universo que pediste en el anterior. Y ñah, dales tiempo a tus compañeras de rol. Yo conocí a mi ex senpai en rol y luego me tuvo con la regla hasta que me tienes aquí o3o o bueno no sé, yo roleaba con re pocos del otro fandom porque me frustraba la forma en que escribían, orz. Fun fact, yo antes estaba buscando rol de Madoka en español :U pero no encontré nah e intenté en inglés y me dio lala. Y pos no es raro que a personajes como Homura los hagan OoC porque muchos los vuelven Mary Sue y toman su lado débil como la puerta para cualquier pairing memeo y sin fundamentarlo siquiera. Cuando yo roleaba a Rusia pasaba lo mismo; quienes lo usaban de yandere, quienes lo usaban como pobre niño solo o como un perv directamente.
Y Mio sho sé que hamas a Kyouko de cualquier forma :x haha pero me alegra que te guste como la hice aquí. No me explayo porque igual ya lo hicimos. (¿?)
Ahí está tu ideaaaaaaaaaaa don NBA
Lucifer sí, así mismo me imaginé yo al Kyouko macho. Así bien metalero sabrosón haha definición exacta
Siariiii gracias y respecto a tu pedido te lo aclaro por mp o3o
Saludos!
