Noche 7

Pareja: MadoHomu
Keywords: Futanari, enfermería, obsesivo.
Pedido por: laryssa1234

A/N: Laryssa, discúlpame. Me quedé trabada con tu pedido que venía ahora, así que tomé el segundo que pediste que es este. Tenía ganas de escribir futa así que ñaña aproveché que precisamente te tocaba a ti.

Dicho esto… ALERTA DE FUTANARI AKA CHICA CON PENE.


No llevaban mucho tiempo desde que empezaron a salir, pero Homura vivía preocupada.

No había día que no pensara sobre su pésima decisión. Y es que no se arrepentía, le atraía muchísimo Madoka, estaba enamorada, pero…

Pero las cosas no son tan fáciles cuando no eres normal.

En los últimos días se había vuelto un problema latente principalmente porque Madoka parecía tener una fijación con provocarla. Si bien esta se trataba de su primera relación, Homura reconocía algo más en las miradas que le daba su novia de tanto en tanto.

Y no eran simplemente miradas.

Madoka comenzó a preocuparse más de su apariencia, siempre lucía pulcra y bien arreglada cada vez que se veían y Homura reconocía atisbos de maquillaje de tanto en tanto.

Sin embargo, en la escuela… Tenía miedo de quedarse mucho tiempo a solas con ella.

Era frustrante, porque Madoka la atraía como miel a abejas pero no podía permitirse complacer ese deseo.

La razón estaba presente, en ese preciso momento.

Luego de la clase de deportes, Madoka le pidió que la esperara para ir juntas a almorzar, y eso incluía estar sentada en una de las bancas del vestidor de mujeres mientras la otra se cambiaba de ropa. Homura no quería, pero Madoka era insistente.

Y bueno, Homura no era de metal, tampoco. Aunque intentaba mantener sus ojos lejos del cuerpo de su novia, la curiosidad le ganaba y acababa mirando de todos modos. Madoka, aunque no lo decía, siempre se daba cuenta y de hecho eso era lo que estaba buscando. Se tomaba su tiempo, deslizaba las prendas con sumo cuidado y le proporcionaba generosos ángulos.

Pero aun así, nunca iba directamente a abordar a la chica. Siempre se trataba de provocaciones, porque Madoka quería que Homura diera el paso definitivo, aunque por como iban las cosas no estaba segura de si podría seguir esperando que eso pasara.

Al acabar, para decepción de Madoka, Homura se excusó para ir a la enfermería y no permitió que Madoka la acompañara. No era nuevo, Homura siempre se cambiaba en la enfermería y nunca en los vestidores.

Suspiró, y comenzó a preguntarse si estaba llevando las cosas demasiado rápido. Quizás Homura quería guardar ese momento para alguna ocasión especial, o incluso para otra persona.

…Y era ese último pensamiento el que siempre la despertaba y renovaba sus ánimos. No podía rendirse, no quería rendirse.

Acabó almorzando con Sayaka y Hitomi nada más porque Homura nunca apareció, ni siquiera le escribió un texto para avisarle.

Madoka decidió no meterle más cabeza al asunto por ahora y tal vez se daría el valor de preguntarle directamente qué estaba pasando.


Durante la clase, nada mejoró.

Homura se vio incapaz de concentrarse en absoluto, toda su atención estaba fija en el prominente bulto que sentía en su vientre bajo. Se dijo a sí misma que había sido una estúpida por permitirse mirar de esa forma a Madoka, porque su miembro se irguió con tal fuerza e insistencia que luego de varios minutos, seguía ahí, en su máximo esplendor. Hacía su mejor esfuerzo para desviar su atención a otra cosa, pero era imposible. Tener esa erección propiciaba que sus pensamientos deambularan constantemente en la imagen de Madoka a medio vestir, viéndola con esa mirada fija, misteriosa, que se le hacía tremendamente seductora. El corazón le golpeteaba con violencia contra el pecho y sabía que eso tampoco era sano. Su disfunción cardiaca no le causaba problemas en la actualidad, pero se debía a constantes cuidados y estaba segura de que alterarse así no podía considerarse responsable de su parte.

De hecho, excusarse e ir a la enfermería no parecía una mala idea, a pesar de que ya había pasado toda la hora de almuerzo ahí.

Sin embargo, la enfermera ignoraba eso.

Encontró el valor necesario, y aunque detestaba hablar frente al resto de la clase, alzó la mano y pidió el permiso correspondiente. La maestra no dudó en acceder, y además, le pidió a la encargada de la enfermera que le acompañara.

Madoka se puso de pie de un salto, y Homura maldijo sus pésimas ideas, por milésima vez.


"Últimamente la enfermera pasa mucho tiempo ausente, ¿no crees, Homura-chan?"

En efecto, lo creía, y era un hecho muy inconveniente. "M-mhm…"

Madoka cerró la puerta corrediza tras de sí y luego se acercó lentamente hacia Homura. Le sonrió suavemente y plantó un beso sobre su mejilla, "hace mucho tiempo que no te sentías mal… ¿Necesitas tus pastillas, o solo descansar?"

Homura desvió la mirada; ese beso parecía arder en su piel. "…con descansar debería bastar."

"Oh, entonces no es tan malo. Recuéstate en la camilla y te haré compañía."

Negó con la cabeza, "a-acabarás atrasándote, Madoka… Será mejor que vuelvas, yo… Yo ya regresaré por mi cuenta, no te preocupes."

"Homura-chan…" Madoka entornó los ojos y se acercó nuevamente hacia la otra. Rodeó sus hombros con ambos brazos y besó suavemente la comisura de sus labios, "¿no quieres estar conmigo? Me estás evitando…"

Homura tuvo que respirar profundo y acabó cerrando los ojos, intentando ignorar la cercanía. "Nada de eso… Yo, estehm… Solo m-me siento mal…"

"¿Segura?"

"S-sí, por supuesto…"

"Entonces recuéstate y no te quejes, no me moveré de aquí hasta que te sientas mejor." Madoka le sonrió ampliamente y sus manos fueron a empujarla para sentarla en la camilla.

Homura cubrió instintivamente su regazo para que no notara nada y decidió hacerle caso para que dejara de tocarla, por fin. Se recostó de lado, dándole la espalda, pero Madoka no tardó en voltearla hasta dejarla boca arriba. No alcanzó a reaccionar antes de tener los labios de Madoka entrelazados con los propios. No sabía qué hacer, amaba los labios de la chica pero era precisamente ese gusto lo que la tenía aterrada. Madoka estaba muy, demasiado cerca, y en esa posición solo era cosa de tiempo para que se diera cuenta de su secreto. Para su suerte, el beso no duró mucho, pero para cuando se separaron, los ojos de Madoka le dieron aquella mirada de nuevo y una mano fue deslizándose hacia su pecho, justo encima del corazón.

"…Puedo hacerte sentir mejor, Homura-chan…"

Y pasó lo que más temía.

Madoka se montó encima de ella, sentándose encima de su regazo. Homura se tapó la cara con ambas manos en cuanto notó la sorpresa en su rostro.

Ella parpadeó varias veces y se acomodó mejor para sentir aquel bulto nuevamente, comprobando si es que era real o solo se lo había imaginado. Se movió de nuevo, pero no fue capaz de identificar de que podría tratarse porque nunca se había visto envuelta en una situación similar.

Homura, por su lado, estaba al borde de las lágrimas. Sentía tanta angustia y temor que ya ni siquiera podía ponerle atención al placer que le provocaba tener a la otra rozando ese punto tan sensible.

"¿Homura-chan…?" Intentó llamarla, pero no hubo respuesta. Comenzó a preocuparse, más preocupada por la reacción de la otra que de su curiosidad. Se inclinó hacia adelante e intentó apartar las manos que cubrían el rostro de su novia, pero ella buscó sacudírsela y Madoka esta vez sí acabó de preocuparse. Como no obtuvo respuesta y por como se comportaba Homura, podía decir que no la obtendría por más que insistiera, así que decidió ir al problema de fondo. Sabía que había reaccionado justo en el momento en que se le montó, así que, con cuidado, se levantó lo suficiente para retroceder y sentarse sobre sus piernas, en vez, dándole una generosa vista del bulto prominente que se marcaba contra la falda escolar.

Madoka parpadeó varias veces, incapaz de procesar de qué se trataba y no lo pensó dos veces antes de estirar una mano y tocar por encima. Las piernas de Homura se alteraron de inmediato y se enderezó, sus manos directo a cubrir la zona profanada.

Pero la mano de Madoka seguía ahí firme y testaruda, más firme de lo que podía considerarse seguro para una zona tan sensible. Homura no encontró palabras, al contrario. No pudo contener el gemido que escapó desde el fondo de su garganta y Madoka abrió los ojos como pepas ante la señal. No tardó en hacer la asociación esta vez y bajó la mirada, comprobando que aquel bulto parecía efectivamente…

Eso.

Buscó ojos púrpura, sin éxito, y comprendió que con mucha razón, Homura no querría hablar de ello. Pero si no estaba equivocada, no le importaba. Ella amaba a Homura y amaría cada zona de ella, aun cuando su mente no pudiera entender como fuera posible que…

Negó levemente con la cabeza, para sí misma, y con su mano libre fue a encontrar el mentón de la otra y la acercó lo suficiente como para atrapar sus labios en un beso. Homura quiso luchar, pero la mano de Madoka aprovechó la distracción y se introdujo directamente bajo falda y comenzó a palpar lentamente su miembro. Se odió profundamente por reaccionar y mover su cadera hacia el roce, por inercia, y lo siguiente que supo fue que Madoka había vuelto a recostarla. No sabía qué hacer, se sentía víctima de sus sensaciones, traicionada por su cuerpo, y atrapada por la chica que cada vez frotaba con más confianza. Su pelvis seguía reaccionando y el calor en su vientre bajo comenzaba a sofocarla lentamente. Pero de pronto el calor en su boca desapareció y abrió los ojos para encontrarse con el par rosa viéndola fijo y con una sonrisa que no supo interpretar, pero que le provocó un escalofrío apenas la vio.

Madoka se movió nuevamente, rápido, por más que quería hacer las cosas lento, solo porque sabía que si le daba mucho espacio, Homura empezaría con las dudas de nuevo y no podía perder esta oportunidad para conocerla por completo. Se sentó de nuevo sobre sus piernas y levantó la falda, dejándole ver la forma del miembro marcada contra el calzoncillo ajustado y totalmente apegado al vientre. Sintió un poco de miedo, pero aquel miedo gratificante, adrenalínico, y llevó ambas manos a liberar al torturado genital. Se quedó viendo la forma por varios segundos, y solo el sonido de un par de sollozos la hicieron regresar a la realidad. Alzó la vista y encontró a Homura quitándose los anteojos para que sus manos pudieran limpiar con rabia las lágrimas que no paraban de caer.

A Madoka se le apretó el estómago por verla así. Se sintió culpable de golpe por lo invasiva que fue. Probablemente, de estar en los zapatos de Homura, estaría mucho peor. Se mordió el labio inferior y tras pensárselo un poco, se inclinó hacia adelante y tomó el rostro de la otra con ambas manos. La miró fijo a los ojos, a pesar de lo nublados que estaban, y le habló con voz suave, "yo te amo."

Homura parpadeó varias veces, haciendo el intento de aclarar su visión y poder verla bien, pero solo fue capaz de reconocer ojos rosa y cabello rosa. Respiraba agitada, así que no encontró palabras para responder.

Madoka posó sus labios sobre su mejilla y susurró esta vez, "te amo." Besó nuevamente, ahora sobre sus labios, y respiró profundo, reuniendo el valor. Dentro de todos los escenarios que se imaginó, este estaba lejos de ser uno, pero de nuevo… Era Homura, y si era ella, seguro todo estaría bien. Sintió nervios acumulados en su pecho y en su estómago, pero acabó decidiéndose y empujarlos a un lado. Aprovechó el que Homura estuviera ocupada regresando el beso y alzó las caderas lentamente para que no se percatara. Llevó una mano hacia su propia ropa interior y dejó libre su intimidad, moviendo la tela a un lado. Cerró los ojos, y probó. Se inclinó hacia abajo, ahí donde sabía que se encontraba el miembro erecto, y lo frotó entre sus labios interiores. Escuchó la mezcla entre gemido y protesta de la otra, pero solo empujó más su boca contra ella mientras continuaba moviendo apenas su cadera hacia adelante y atrás, manteniendo la fricción. Contrario a sus expectativas, sintió una descarga eléctrica tan potente que estuvo segura de que serviría para abastecer a todo Mitakihara por un año completo. La humedad que ya estaba presente desde antes aumentó considerablemente, provocando que el miembro se deslizara con facilidad contra su sexo. La maniobra rozaba todos sus puntos sensibles y ella misma comenzó a gemir, incapaz de retener por más tiempo los sonidos en su garganta. Lograba, con mucha dificultad, mantener su boca ocupada. Su concentración estaba dividida, inclinándose rápidamente solo al placer que recorría su vientre bajo, sus piernas, su espalda. El cuarto se le hizo caliente como un sauna y la ropa le sobraba, pero no podía liberarse así. Sin darse cuenta, meramente impulsada por el momento, buscó por fin la penetración. Frunció el entrecejo, apretó los muslos mientras su cadera descendía lentamente, aceptando toda la longitud y grosor del miembro. Dolía, pero era un dolor gratificante porque tenía muy claro lo que estaba haciendo. Estaba uniéndose con Homura, estaba entregándole su virginidad, estaba tomando la suya… Estaban haciendo el amor. Ambas rompieron el beso a la vez, ambas apretando los ojos ante las sensaciones. Madoka se quedó quieta, asimilando por completo el sexo de la otra y respiró profundo nuevamente. Abrió los ojos y se encontró con púrpura viéndola fijo. Le estremeció notar el deseo en ellos y sonrió aliviada por confirmar que Homura también deseaba esto. Su pecho respiraba entrecortado y la vio buscar sus anteojos para luego sonreírle e inclinarse para besarla suavemente. El tacto duró un par de segundos y la chica se separó apenas, solo lo necesario para poder hablar, ya que su aliento caliente aun rozaba los labios de Madoka.

Homura entrecerró los ojos y susurró en un tono especial, secreto y sincero, "te amo, Madoka…"

El corazón de Madoka latió con violencia y eso fue lo único que necesitó para seguir. Se enderezó, sus piernas bien firmes, y descartó toda la parte superior de su uniforme. Desabrochó el sujetador también y afirmó sus manos entrelazándolas con las de Homura como soporte. La chica apretó y sostuvo con fuerza y Madoka alzó lentamente su cadera mordiéndose el labio inferior. Volvió a bajar, y comprobó que el dolor se iba disipando, reemplazándolo con un placer totalmente diferente al anterior. Su cuerpo se movió rítmicamente, y se apoyó un poco más hacia atrás para poder deslizarse con mayor libertad. La cadera de Homura reaccionó y se acopló a su ritmo con movimientos cortos. Le excitaba aún más que ella la penetrara, le excitaba sentirse suya, y no tardó en soltar sus manos para inclinarse hacia abajo y besarla intensamente. Las manos de Homura fueron automáticamente a aferrarse a las caderas de Madoka para embestirla con precisión y aumentar el paso. Ella tenía firmes las suyas contra la camilla para seguir moviéndose también, encontrando cada penetración e intensificándola. Homura devoraba su boca y Madoka comenzó a sentir la cabeza ligera en cuanto la otra apremiaba cada vez, chocando con fuerza contra su pelvis. Le impresionaba que Homura, siendo tan tímida siempre, pudiera descontrolarse de esa forma. Le fascinaba que por fin lograra desinhibirla y dar rienda suelta sus deseos.

Los besos fueron reduciéndose progresivamente, reemplazados por los gemidos satisfactorios de ambas. Homura se sentía fundir en la calidez del interior de su novia y todo sentimiento de inseguridad quedó completamente olvidado. Miraba el rostro gozoso de la chica, sus ojos cerrados indicando lo inmersa que estaba. Miró su cuerpo, sus senos que rebotaban producto del vaivén, su piel un tono más rosáceo por el desgaste físico… ¿Cuántas veces había soñado esto? No, ni siquiera se asemejaba a sus sueños. Siempre se sentía culpable por tener ese tipo de pensamientos, pero era imposible no tenerlos porque Madoka era todo para ella. Quería todo de ella. Sus manos detuvieron con firmeza los movimientos de la otra y en cambio arremetió con fuerza, embestidas cortas pero rápidas que lograron que Madoka gimiera corto también, pero mucho más agudo. Los brazos de Madoka temblaban y Homura decidió enderezarse de a poco para intercambiar lugares. No se despegó en ningún momento, se acomodó rápido sobre la otra y ella abrazó sus piernas alrededor de su cadera para apegarla. Homura concedió de inmediato y reanudó el vaivén, más pausado esta vez porque aprovechó la posición para besar los senos que tanto admiró antes. Madoka se aferró a los costados de la camilla por la necesidad que tenía por desquitar su ansiedad, por darle un poco de cordura dentro de su descontrol. Estaba segura de que ya se había venido pero nunca parecía tener suficiente de la otra chica. Su cuerpo y corazón clamaban, deseaban todo de Homura a un punto que comenzaba a sentirse obsesionada con sentirla, con recibirla, con que la poseyera más, que la tocara más, que sus labios siguieran recorriendo el punto más sensible de sus senos pero que ojalá pudieran comerle la boca a la vez. Los gemidos seguían saliendo y Madoka ya había perdido consciencia de ellos. Sus manos cambiaron de lugar y fueron a afirmar la cadera de la otra a pesar de que sus piernas ya la empujaban, pero estaba desesperada por tenerla más adentro. La boca de Homura encontró su cuello y justo después volvió a apresurar las embestidas. La mente de Madoka comenzó a irse a blanco por completo y echó la cabeza hacia atrás pero Homura tomó su nuca y la obligó a encontrar miradas.

"H-Homura-c-chan…" Alcanzó a soltar entre gemidos.

"…t-te amo, Madoka…" Dijo mezclado con jadeos para luego hacer las penetraciones profundas, similares a oleadas, mientras que el placer se apoderaba totalmente de su cuerpo. El orgasmo la golpeó con fuerza y eyaculó intensamente, liberando todo el deseo reprimido por tanto tiempo. Su propia mente se fue a blanco y de lo único que podía ser consciente era de como el líquido se vertía en el interior de Madoka y de la inmensa satisfacción que significó. Madoka aun movía su cadera desesperadamente contra la ajena y Homura mantuvo lo suficiente como para que pudiera acabar por completo. Madoka la abrazó con ambos brazos y se besaron lento, disfrutando de cada roce mientras los últimos vestigios del orgasmo abandonaban sus entrañas. Ambas estaban más que satisfechas y felices por lo que acababan de compartir y no podía importarles menos el lugar en el que lo hicieron. Homura se movió solo lo suficiente como para abandonar el interior de la otra, y apenas lo hizo, Madoka plantó varios besos cortos y suaves sobre sus labios.

"…Te amo, te amo mucho…" Dijo con una sonrisa plácida y ojos que parecían querer sonreír también. "Nunca me temas, Homura-chan… Amo todo de ti…"

Se acumularon lágrimas en las orillas de sus ojos, "…P-Pero Madoka… A ti… A ti te gustan las chicas…"

Negó con la cabeza, "me gustas tú. ¿Te parece que no lo disfruté?" Dijo, esta vez con un sonrojo, avergonzada.

Homura apartó la mirada por un momento, intentando ocultar su propia vergüenza a pesar de estar aún encima de la otra, pero regresó a verla con una sonrisa tímida esta vez, "yo… Yo también lo d-disfruté…"

"Entonces asumiré que ya no te sientes mal, ¿o sí…? Porque si así te lo logro hacer sentir mejor cada vez, no me molestaría ser tu medicina." Dijo con una risa de por medio, pero sus ojos delataban lo en serio que hablaba.

"M-Madoka…" Homura se sonrojó hasta las orejas y Madoka cerró la distancia, apoyando su frente contra la otra.

"De verdad… Creo que no me cansaría de hacer el amor contigo…"

Ambas entornaron los ojos antes de volver a juntar sus labios y besarse suavemente, transmitiendo el como para ninguna fue simplemente sexo, sino una entrega de corazones que acabó uniéndolas más que lo que ya estaban. Homura no podría expresar con palabras lo aliviada que se sentía, luego de todos esos años sufriendo por ello y que la persona más importante en su vida la aceptara sin ningún problema parecía una bendición. Aunque si lo miraba con más retrospectiva, podía decir que la llegada de Madoka fue la verdadera bendición.

La chica seguía dando infinitas vueltas a su mundo.

Decidieron que ya se habían tardado demasiado y que la enfermera podría llegar en cualquier momento, así que se vistieron, lavaron la cara y ordenaron el cabello. Madoka estiró la camilla mientras Homura tomaba su medicación de todos modos porque era cierto que se le había agitado el corazón más de la cuenta.

Salieron y cerraron bien la puerta. Madoka aprovechó los pasillos vacíos para tomar la mano de Homura y entrelazar sus dedos mientras caminaban de regreso al salón con una sonrisa triunfal.

Sin embargo, a pesar de todo, Homura no llegó a imaginarse la bestia que había desatado y la siguiente escena ocurriría casi todos los días.

Madoka deslizaba una mano bajo la falda de Homura e iba directamente a tomar el bulto y acariciarlo con energía. La dirigía a lugares apartados de la escuela, aquellos que sabía no eran muy concurridos, pero no faltaban los días en que le nacía ser más osada y tomar el riesgo de hacerlo en baños o salones desocupados.

"Homura-chan…" Sus labios se apegaban a su cuello sin cesar sus administraciones contra su ropa interior.

Homura siempre intentaba detenerla, pero su miembro siempre reaccionaba rápido porque se trataba de Madoka, quien además siempre la miraba con ojos suplicantes, pero con el paso del tiempo fue menos necesario ya que acabó arrastrándola completamente a su obsesión.

Para Madoka, unirse en cuerpo y alma a su novia se había vuelto la droga más adictiva posible.


Fin.

A/N: Y Madoka acabó saliendo en 16 and pregnant por no usar condón :U recuerden niños, SIEMPRE condón, sin importar la calentura del momento.

Ok me alegra que les fuera cómica la imagen mental de la última escena del fic anterior haha, era la idea.

Lord, a ti ya te respondí por mp así que no me repito~

Tomoyito, Homu suele perder el control cuando involucra a su fresita uvu y pos, con lo del rol… Depende o3o más que nada porque por ej cuando yo empecé en rol era muy noob así rol script de 2 líneas, pésimo, pero mi ex fue diosa y vio potencial en mí así que me amasó hasta que me gradué uvu de pronto puedo pillar a gente así, al final en rol a veces lo de la redacción queda un poco de lado siempre que personifiques bien al pj. Yo lo haría, pero andaría lento ahí considerando que escribo los fics y etc o3o pero siempre es interesante ver las interpretaciones de los otros.

ClareWong! Aw, gracias! Me alegra que te guste mi forma de narrar y el contenido en general de mis fics. Les pongo cariño, así que siempre es nice leer que a la gente le guste uvu. Yo feliz de ganarme sus comentarios y ojalá se incluya más en el fandom, también. No obstante, respecto a lo de unirse a la dinámica acá, asumo que se refiere a hacer alguno de estos retos en conjunto o3o y pos eso lo veo difícil porque son bien precisos y enfocados a metas fijas, por como se dan las peticiones y etc, así que pos tendría que declinar, además que en general me cuesta un mundo escribir en conjunto, incluso trabajos académicos, orz –por eso Danny será una ermitaña que le haga terapia a los árboles mejor-

Ahora, dejaré un copy/paste de una reflexión que dejé en el fic de 25 momentos:

Oh, quería añadir algo que no tiene nada que ver con esto, pero lo leí en un post de tumblr y me pareció que debía compartirlo:

"No seriously guys, comment on peoples fic.

Writers as desperate for comments.Desperate.

I'm in a writing group with around 40 people and one of the common reasons people don't post their work is because "no one ever comments on it, so no one is reading it" which blows because their work is amazing and instead it's sitting in storage.

Comments lead to posting more fic. Trust me."

Trad: En serio, chicos, comenten los fics de la gente. Los escritores están desesperados por comentarios.Desesperados. Estoy en un grupo de escritura con cerca de 40 personas y uno de los motivos más comunes por los que la gente no publica sus obras es porque "nadie comenta, así que nadie lo está leyendo" lo cual impacta porque sus trabajos son asombrosos y en cambio acaban almacenados. Comentarios llevan a que se posteen más fics. Confíen en mí."

En lo personal, desde mi primer fic de Madoka -Mientras tu voz se desvanece- nunca esperé que tuviera feedback porque igual ya había visto que no había casi nada en español y etc, así que ya tenía más o menos aceptado eso.

De cualquier forma antes de mi hiatus nunca publiqué masivamente en el otro fandom, solo entre personas cercanas en notas de FB, así como escritos originales.

Luego tuve la suerte de ganarme unos cuántos seguidores aquí y debo admitir que sí, eso me animó a publicar más y quizás no hubiese producido ni la mitad de lo que tengo gracias a ello. El reconocimiento es lindo y yo sé que hay montones de personas que leen y que les gusta -tengo identificados a un par que siempre ponen en fav mis fics pero nunca han comentado- y no comentan, pero si les gusta tanto, no es tan difícil dar un poco de apoyo. A veces un simple, "bien!" basta porque sabes que esa persona leyó y le gustó. Lo digo más por algunos amigos que les desanima ver como trabajan tanto en escribir algo bueno y no ven fruto alguno. Yo pos nada, ya me siento pagada con reviewers constantes y PM's y mensajes en otros sitios, pero considerenlo. En mi longfic, Destinos Cruzados, probablemente hubiese olvidado actualizar de no ser por comentarios que llegaron recordándome sobre actualizar porqueesperabancontinuación. Y admito que eso me motiva porque en particular con ese fic he puesto mucha cabeza y cariño y pensar a veces que ni lo leen es... triste, orz.

Así que, dejen la timidez y comenten! Todo sirve, e incluso quizás encuentren un buen amigo o algo más -chanchan- solo por abrir esa vía de comunicación. Yo me he hecho cercana de tres personas en este sitio y ha sido una experiencia bonita, pero porque me han buscado y pos me encuentran, así de simple. Los que ya son habituales saben que respondo a varios reviews por MP -menos a Tomoyito porque tiene desactivada la opción- así que, esop.

Fin de mi lección aunque probablemente lo pondré en algún otro de mis post.

Saludos ~