Disclaimer: los personajes de Inuyasha no me pertenecen, son obra de Rumiko Takahashi.
Advertencias: AU, Ooc y creo que ya -w-
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Kagome no había dicho nada en todo el trayecto, ni siquiera cuando bajaron en unos ostentosos departamentos en una de las zonas más glamurosas de la ciudad. Permaneció terriblemente callada, ni se dignaba a mirar a Taisho, que tenía las cejas fruncidas y un puchero de lo más infantil.
Inuyasha la arrastro por el lujoso vestíbulo, la aventó sin consideración dentro del frio elevador y presiono bruscamente un botón, tapándole la vista a ella, para que no supiera a que piso iban. Pero no protesto, se había prometido que no sería la primera en hablar y así lo haría. ¡Ese imbécil había arruinado su oportunidad de terminar las cosas con Hōjō! Ahora tendría que darle explicaciones y terminar con él de la manera menos ortodoxa.
—Si estás pensando en escapar, princesa, tengo que decirte que desistas de ello. Hay cámaras en todos los lugares y ya les advertí a los guardias de la entrada sobre ti —una sonrisa prepotente se formó en los sensuales labios del albino, enfureciendo más a Kagome, pero no dijo nada, simplemente lo fulmino con la mirada para después bufar y ladear la cara—. Que afortunado soy al casarme contigo, eh —sus palabras estaban impregnas en un sarcasmo tan hiriente que Higurashi tuvo que reprimir las lágrimas que amenazaban con salir.
—Ni que se diga de mí —por fin se atrevió a enfrentarlo, pero sus ojos no lo miraban— casarme con el niño mimado de una familia tan rica, ¡yupi! Seré la envidia de todos.
—Tienes la boca llena de razón, cielito —susurró Inuyasha, acercándose a ella con aura amenazante. ¡Él no era un niño mimado, todo lo que tenía le había costado un precio que nadie sabía!
—Apártate, idiota —escupió Kagome, poniendo sus manos en el amplio pecho del muchacho, manteniendo una prudente distancia. Su menudo cuerpo comenzaba a temblar y ella no sabía si era por el enorme enojo que sentía o por la presencia de ese sujeto tan arrogante, pero no quería arriesgarse.
El de ojos dorados iba agregar algo, pero las puertas del elevador se abrieron, dejando ver un enorme pasillo, con alfombra roja y un sin número de pinturas colgadas en las paredes, entre puerta y puerta. Algunos floreros colgados del techo y luces tan suaves que servían para realzar la belleza del lugar. Con su mano férrea, sujeto a Kagome de la muñeca y la condujo hasta el final del pasillo. Toco tres veces y espero pacientemente a que su amigo le abriera.
Un joven apuesto apareció detrás de la puerta, cabello oscuro, suelto sobre los hombros. Ojos azules y piel blanca. ¡Realmente guapo! El enojo de Kagome se esfumó cuando aquellos ojos se posaron sobre ella y fue remplazado por unos nervios mortales, cuando una sonrisa seductora se adueñó de aquellos sensuales labios.
—Mucho gusto, señorita —el joven hizo una reverencia y al alzar la cabeza, sus orbes brillaron— mi nombre es Miroku —con su mano diestra, sujeto la izquierda de Kagome, la miró unos segundos y después depositó un suave beso en el dorso de esta. Provocándole estremecimientos a la joven.
— ¡Oye! No coquetees con mi prometida, pervertido —Inuyasha apartó al moreno de un empujón.
— ¿Así que esta es la princesa, de la que me hablabas? —la sonrisa seductora había sido sustituida por una divertida, al ver el comportamiento infantil de su mejor amigo.
Inuyasha asintió una vez, miró a Kagome de reojo y poniendo una de sus manos sobre la espalda de la chica, la adentro al departamento de su amigo. Ella se dejó conducir sin problemas, ahora que había un testigo se sentía más cómoda.
La morena observó fascinada la decoración del departamento, era tan moderna, sofisticada, ¡como el departamento de sus sueños! De esos que solo ves en catálogos de muebles. Wow. Ese sujeto o tenia buen gusto o su decorador era… Wow…
—Y dime —comenzó Miroku, sentándose en un sillón de cuero color cobrizo, recargando sus brazos por encima— ¿qué los trae por aquí? —preguntó, alzando una ceja y mirando curioso a la pareja.
Kagome se sentó en una mecedora de metal, ya que era la única individual en aquella sala. Inuyasha por su parte, se recargo en uno de los respaldos del sillón donde estaba su amigo.
—Simplemente decidí tener una cita con mi prometida —los ojos dorados del menor de los Taisho se posaron en su "novia", fulminándola con la mirada— ¡pero me he enterado que ella estaba en la calle con otro! —alzó la voz y apretó las manos, sintiendo una rabia desconocida.
—Si me reuní con Hōjō, fue para decirle que no saldría con él nunca más, por estar comprometida contigo, idiota —la sangre le comenzó a hervir, las palabras que Inuyasha había usado la hacían quedar como una cualquiera, y eso era algo que no iba a permitir. Por más de 5 años, ella fue mujer de un solo hombre.
Inuyasha se impresionó por el cambio de actitud de la joven, antes, a pesar de su expresión airada, había permanecido calladita, pero repentinamente explotaba por un simple comentario. Mujeres, pensó con fastidio.
—Bueno, bueno… ustedes dos cálmense —intervino Miroku, sintiendo como la atmosfera comenzaba a cargarse. Kagome bufó molesta, ladeo la cabeza al mismo tiempo que Inuyasha. Parecían unos chiquillos en pleno berrinche—. Señorita Kagome, ¿le gustaría tomar algo? —pregunto amablemente, intentando suavizar las cosas.
Kagome lo miró un momento, estudiándolo. Parecía buena gente.
—Quisiera saber dónde está el baño —susurró con una tímida sonrisa.
Inuyasha la miró con una ceja arqueada. ¿En serio se estaba comportando linda con Miroku? ¡¿Con ese pervertido?! Volvió a bufar, llamando la atención de esos dos, que lo observaron extrañados.
—Bueno… —Kagome volvió a centrarse en el joven de ojos azules.
— ¡Ah, sí! Por ese pasillo, al fondo a la derecha —dijo con una sonrisa jovial.
Higurashi asintió una sola vez y se encamino por el pasillo, ignorando soberanamente a Inuyasha. Los ojos dorados del muchacho la siguieron hasta perderla de vista.
—Maldición, Miroku —se dejó caer pesadamente contra el sillón donde antes ella había estado sentada. Se sujetó la cabeza con ambas manos, estrujando sus plateados cabellos.
—Di lo que quieras, Inuyasha, pero esa señorita es encantadora, la mires por donde la mires. Deberías de dejar de ser tan bestia con ella, aún conserva la pureza infantil en sus ojos… ¿Por qué la señora Izayoi, te comprometió con ella? ¡No es justo!
— ¡Ch!
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Por favor, contesta, por favor…. Rogaba Kagome, mordiéndose el labio inferior. El celular le temblaba entre las manos, y cada pitido sólo lograba alterarle aún más la respiración.
— ¿Diga? —su corazón se detuvo.
—Hō-Hōjō —susurró con la voz quebrada— yo… acerca de lo… de lo que paso hoy… q-quería explicártelo…
—Kagome, ¿Quién era ese sujeto?
—Yo… quería decírtelo. Mi mamá… me comprometió con él, hace un par de días… y… ¡yo le recordé que salía contigo! ¡La intente convencer para disolver este estúpido compromiso! Pero ella… ella no…
—Kagome —la cortó el castaño, su voz sonaba lúgubre y eso no era una buena señal—. Si querías terminar conmigo, para comenzar a salir con él… —hubo un silencio tortuoso, que logro congelarle la sangre a la morena—. Bueno, espero que seas feliz con él, porque yo no quiero saber nada más de ti —y colgó.
Sus ojos chocolate comenzaron a inundarse en lágrimas. Ella no quería que las cosas terminaran así con Hōjō, no después de todo lo que habían pasado…
Se dejó caer, apoyándose contra la pared. Abrazo sus piernas y escondió la cara entre ellas, suspiro fuertemente y retuvo las lágrimas. Estaba tan cansada de llorar, solo se sentía más débil, pero no podía evitarlo. Realmente no quería perder a Hōjō.
—Oye, Kagome —la voz de Inuyasha la atrajo a la realidad, su cuerpo se tensó levemente, pero no alzo la cabeza; también estaba harta de llorar frente a Inuyasha—. ¿Qué paso? —sintió algo cálido sobre su cabeza. Quiso mirar, pero no se creía capaz de encarar aquellos orbes dorados—. Eres una llorona, ¿sabes? —murmuró el peli plata, más que nada para escuchar algo, porque él odiaba los silencios y más si estaba con mujeres. Él sabia que Kagome, probablemente había hablado con su "noviecito" pero al verla en ese estado, temió lo peor.
—Déjame sola Inuyasha —escupió la morena, alzando la cabeza y fulminándolo con la mirada— no necesito de tu… —pero de calló abruptamente al ver la poca distancia que los separaba— ¿…qué…? —quiso preguntar, pero las palabras murieron en su garganta cuando sintió como el de ojos dorados la atraía hacia su pecho, provocando que chocara contra su amplio pecho. Antes de que pudiera decir nada, sintió como los brazos de Inuyasha la abrazaban protectoramente.
Él sentía claramente como sus mejillas se calentaban y su corazón comenzaba a latir rápidamente, pero se sentía extrañamente tranquilo de esa forma. Pero si Inuyasha estaba sonrojado, Kagome lo estaba aún más, sentía como el rubor le llegaba hasta el cuello.
— ¿Inuyasha… qué…?
—Yo… no sé qué te haya dicho el tipejo ese, pero… —se detuvo, porque realmente no sabía que decir— yo… — ¡qué difícil era explicarse! Maldita niña que lo hacía decir cosas vergonzosas—. Prometo que… que dejare de ser tan bestia, e intentare ser un mejor prometido… así que… que ya no llores, niña tonta — ¡Dios, que avergonzado se sentía! Quería que la tierra se lo tragara.
Kagome parpadeó varias veces, intentando procesar lo que estaba pasando. Ok: Hōjō la dejo por ser una vividora-rompe-corazones y ahora Inuyasha intentaba ser lindo.
El mundo estaba loco.
Pero dejo que una sonrisa naciera en sus labios, y rodeo a Inuyasha con sus delgados brazos.
—Gracias, Inuyasha —susurró, notando como su corazón se calentaba con un sentimiento desconocido.
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De ahora en adelante, la relación entre estos dos ira mejorando x3
Nai SD: espero que este cap te haya resuelto las dudas y si, a mi tampoco me gusta que maltraten a nuestra Kagome, pero es necesario para la trama, en un futuro quizás se inviertan los papeles x3 y vaya que es un asco de compromiso. Ferita Taisho: Fanfiction no me deja subir porno u.u te diría, lamento la tardanza, pero solo publicare los miércoles para este fic, x3 aunque se haga eterno. Chocolatosa-Kagome: se que los caps cortos son estresantes y todo, pero me siento mas comoda de esta manera u.u porque me facilita las cosas, pero intentare hacerlos un chirris mas largos. Aky9110: pues quizás no sea un gran cambio, pero al menos dejo de ser tan bestia en este cap x3. Guest: todo mundo se emociona cuando dicen porno x3 y sí, quizás no lo aparenta, pero nuestro Inuyasha es un hijo de mami que baja de sus nubes solo por su madre. Ariadnek: yo también ahorcaría a este Inuyasha, pero Kagome no haría eso por mas mal que le caiga x3. Elena 79: lamento si las actualizaciones se te hacen eternas, pero he intentado mantener el ritmo de publicar este fic todos los miércoles x3 y solo los miércoles.
¿Dudas, sugerencias, amenazas?
El lector lo que pida
