Disclaimer: los personajes de Inuyasha no me pertenecen, son obra y creación de Rumiko Takahashi.

Advertencias: AU, Ooc y faltas de ortografía

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¿Hola… hay alguien…? Sé que me he tardado años en actualizar, pero cuando he tenido tiempo, no he tenido inspiración y ahora que tengo inspiración, la escuela no me deja, he tenido que hacer ensayos de miles de materias y así… pero ya retomaré mis actividades y me aplicaré más, para no atrasarme por tanto tiempo y no tan seguido.

Este cap. Está dedicado a Stephanyluna

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Había pasado una semana desde su ruptura con Hōjō y las cosas, a pesar de estar algo deprimentes, iban bien. Al menos su relación con Inuyasha había mejorado un poco, ahora podía decir con total comodidad de que ese sujeto que en un futuro seria su esposo, era su amigo.

Después de que el menor de los Taisho la consolara, Kagome había comenzado a ver con otros ojos al platino. Quizás no era tan bestia como había pensado, sí era un bruto en temas sentimentales, pero cuando se encontraba relajado, era agradable y resultaba muy fácil hablar con él.

Aun no podía verse casada con Inuyasha, pero por lo menos, estar a su lado era divertido…

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Las clases habían terminado y Kagome se debatía en esperar a que su prometido fuera por ella o a irse por su cuenta. No es como si Inuyasha le haya propuesto el irse juntos de manera muy emotiva, pero…

Kagome, definitivamente debes de esperarme mañana. Si te vas, me enojare mucho contigo, tonta —esas habían sido las palabras del Taisho, acompañadas de un extraño brillo en sus preciosos ojos dorados.

Suspiró de forma sonora. Realmente quería irse ya. Tenía tarea de montones y… y no estaba segura de qué planeaba Inuyasha con su salida. Sacó su celular, sólo para revisar si tenía algún mensaje pendiente o algo, o mejor dicho, para matar el tiempo y no verse tan patética ahí parada, sola…

—Kagome —una voz masculina la sobresaltó, alzó la mirada y se encontró con Hōjō, que tenía una mirada fría y distante—. ¿Podemos hablar? —sus ojos… parecían muertos…

Higurashi se estremeció al percatarse que, el cambio de actitud en el chico, era toda culpa suya. Y es que, desde que ya no salían, no había hablado con él, por eso nunca se dio cuenta del cambio.

—H-hum —balbuceó insegura, bajando la mirada.

—Kagome —ambos voltearon sorprendidos, encontrándose con Inuyasha, que se estaba quitando el casco y lo depositaba sobre el asiento de su motocicleta— ¿qué estas esperando, tonta? Te dije que vendría por ti —su voz sonaba tranquila, pero su expresión estaba distorsionándose en una mueca de enojo.

La morena observó a su ex novio, después a su futuro prometido y sintió como su corazón se partía en más pedazos, si eso era posible. Cerró los ojos y camino hacia Inuyasha, se detuvo a su lado y movió la cabeza en dirección del peliblanco. Inuyasha sonrió con prepotencia al ver el rostro decepcionado del castaño. Era obvio que ése no esperaba que ella lo eligiera a él.

—Ponte el casco, primero quiero hablar algo con tu noviecito.

—Inuyasha —advirtió ella, mirándolo profundamente— por favor…

—No haré nada, sólo quiero aclarar un par de cosas con él. No des lata, niña tonta, ch —alzó los hombros y se volvió a Hōjō, que miraba todo con una expresión de molestia—. Hey, tú… niño bonito —los ojos del castaño fulminaron al albino, por el sobrenombre que había empleado— no sé qué es lo que quieres con mi prometida, pero no me agrada que le hables…

— ¡Inuyasha! —reclamó Kagome, sintiendo como el calor inundaba su rostro, hasta llegar a sus orejas.

—…y no quiero que le vuelvas a hablar —sentenció, ignorando a la morena—. Si me llego a enterar que me has desafiado, voy a deformar tu cara a golpes —Hōjō permaneció impasible, como si esas amenazas no significaran nada para él, pero sus puños temblaban por algo más que rabia—. ¿Quedo claro?

— ¡Inuyasha!

— ¿Quedo claro?

El castaño se limitó a asentir con la cabeza, sus ojos buscaron a Kagome y la observaron unos segundos, intentando memorizar todo cuanto pudieran, pero se rindió y suspiro. Se dio la vuelta y comenzó a alejarse.

— ¿Qué demonios ha sido eso? —Preguntó Higurashi, todavía sonrojada por lo sucedido—. ¿Con qué derecho te crees para decirle a mis amigos lo que pueden hacer o no? Tú no vas a controlar con quienes hablo…. ¡Inuyasha, hazme caso!

El plateado giró la cabeza y sus ojos dorados hicieron callar a Kagome, estremeciéndola por la frialdad con la que la miraban.

—Creo que tengo todo el derecho del mundo, ya que eres mi prometida y serás mi esposa algún día. No quiero que hables con viejos amantes tuyos.

—… —aquella confesión tan honesta y fría la dejó sin palabras por unos segundos, hasta que terminó de procesar bien las palabras de Taisho—. ¿Te estas oyendo? ¡Suena como si estuvieses enamorado de mí! —una risita burlona se escapó de los rosados labios de la morena—. No seas ridículo Inuyasha, por más prometido mío que seas, no dejaré de hablar con mis amigos o con mis exnovios…

— ¿Y qué si fuera así?

— ¿Eh?

— ¿Qué pasa si tengo algún sentimiento hacia ti?

—N-no te creería… tú me odiabas hace una semana… a penas y te tolero, idiota… n-no seas…

—Kagome —Inuyasha se acercó a su prometida, su semblante no expresaba ninguna emoción de broma. Sus grandes manos se posaron en los hombros de la morena— Kagome —susurró suavemente.

—I-Inuyasha… —ella volvió a sonrojarse, sintiendo las mariposas, que creía muertas, revolotear por su estómago.

— ¡Pfff! —el plateado no pudo más y dejo escapar una sonora carcajada, encogiéndose sobre sí mismo de la risa. De sus ojos comenzaron a asomarse unas pequeñas lágrimas, producto de sus risas.

— ¿Qué…? —preguntó Kagome, confundida.

— ¡No puedo creer que te lo creyeras! —Volvió a reírse exageradamente— ¡hubieras visto tu expresión! ¡Dios… que risa! —El chico estaba casi en el suelo, por los espasmos de su carcajada—. Me has hecho el día, niña tonta.

¿Qué demonios? Se preguntó la morena mentalmente. Él había… había jugado con sus sentimientos… ¡con un tema tan… delicado! Hijo de…

Kagome soltó un bufido y se dio media vuelta, comenzando a caminar rápidamente, completamente indignada. Ese imbécil… justo cuando creía que podía considerarlo como un amigo, salía con esto…. Pero ella también tenía la culpa, por dejarse engañar, por ser tan inocente y pensar que él, en el fondo, era buen chico. Pero nunca más. En su vida le creería al plateado de nuevo. Y aun si se casaban, lo trataría como al perro que es realmente.

— ¡Oh, vamos Kagome! —Se escuchó que el oji dorado gritaba a sus espaldas— ¡no lo tomes a mal!

¿Qué no lo tomara a mal? ¡¿De qué otra manera podía tomarlo?! Imbécil hijo de…

— ¡No seas una bebé y ven, te voy a llevar a un lugar divertido!

Divertido y una mierda. Ella no iría con él ni a la esquina. Aceleró el paso y pronto dejo de escuchar sus estúpidos gritos. Sentía que sus ojos le ardían, por las lágrimas contenidas. Eran lágrimas de rabia. Pero no pensaba derramarlas, no por un imbécil, bestia, testarudo, perro desvergonzado como Taisho Inuyasha…. O no, él no merecía nada de ella. Escuchó un motor detrás de ella, pero lo ignoró y volvió a apresurar el paso. Su casa quedaba lejos, pero si tomaba el metro probablemente no caminaría tanto.

—Vamos, Kagome —la morena se sobresaltó al verlo a su lado, conduciendo su estúpida moto— no seas terca y súbete niña —el chico frenó su vehículo y esperó a que ella reaccionara, pero Kagome bufó y siguió caminando—. ¿Con que así son las cosas, eh? —una sonrisa socarrona se creó en sus labios y él también bufó, pero con burla. Volvió a poner en marcha su motocicleta y avanzó lentamente hasta volver a ponerse a la altura de su prometida—. Vamos Kag, quiero hacer esto por las buenas —nada, ella ni se dignó a mirarlo— no seas tonta, sube y te prometo que seré lindo todo lo que queda del día, por más que me caigas gorda —no. Ella ni se inmutaba. La paciencia del albino colapsó al verla sacar los audibles y ponérselos. ¡Realmente se atrevía a ignorarlo en su cara! Sí que tenía valor, esa niña tonta. Estacionó su moto y puso el freno rápidamente, ni se molestó en quitarse el casco. En un par de zancadas la alcanzó y la agarró por la cintura, sujetándola como si fuese una bolsa de papas, con una facilidad increíble la acomodó sobre su hombro y regresó a su motocicleta. Kagome gritaba y pataleaba, pero recordó que traía puesto es estúpido uniforme, con la estúpida micro falda y dejo de hacer bullicio—. Que mansita —se burló el de orbes doradas. Ella simplemente bufó—. ¿Dónde quieres ir, adelante o atrás?

— ¿Eh? —respondió ella, sin entender la pregunta. Su mente comenzaba a malinterpretar todo.

—Que si quieres ir delante de mí, para que yo pueda abrazarte, o prefieres ir atrás, para que me abraces —el muy hijo de… estaba remarcando aquellas palabras con la intención de hacerla sonrojar.

—A-atrás… ni loca dejare que me abraces, perro —Kagome logró reponerse. Él, por toda respuesta, sonrió satisfecho, ya que eso era lo que esperaba.

Inuyasha se quitó el casco y se lo entregó a Kagome, ella lo miró extrañada.

—No traje otro, se me olvido por las prisas. Póntelo y no comiences a hacerme un drama, por no querer que se te arruine el cabello. La que es fea, es fea —giró la cabeza y movió la llave, para poner en marcha la moto. Pero para Kagome no pasó desapercibido el sonrojo en las orejas de Taisho. ¡Él se estaba preocupando por ella! ¡La estaba cuidando! El hecho de que ese troglodita se preocupara por ella… la conmovía. Pero eso no hacía que olvidara el hecho de que ese imbécil le había arruinado la vida en más de un sentido. Así que este lindo gesto, no serviría para compensar todo lo que le había hecho sufrir, y lo que faltaba. Porque si de algo estaba segura, era que estar con Inuyasha le traería un montón de problemas.

Suspiró, sacándose esos pensamientos de la mente. Se puso el casco y se acomodó a espaldas del chico. Titubeo un poco, antes de pasar los brazos alrededor de él. Su espalda era amplia y casi no podía rodearla, así que tuvo que apegarse aún más al albino. Gracias a Dios que traía puesto el casco, porque si no, Taisho se hubiera burlado de su sonrojo, que probablemente era más notable que el mismo color de la sangre.

— ¿A dónde iremos, Inuyasha? —preguntó, más que nada, para distraerse del hecho de estar abrazada a ese imbécil.

—Es una sorpresa…. Una grata sorpresa —su voz había sonado neutra y eso no era una buena señal, ¿verdad?

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Dejó que sus largos y azabaches cabellos le cubrieran la espalda desnuda. Estiró sus piernas y sus brazos, sonriendo con satisfacción al oír los huesos tronar. Regresó a su posición original en la cama, enredando sus esbeltas piernas entre sus sábanas de seda. Repentinamente su celular comenzó a sonar. Sus oscuros ojos buscaron por toda su amplia habitación, hasta encontrarlo en su mesita de noche. La pantalla brillaba y unas luces a los lados del móvil cambiaban de color. Gateó hasta cogerlo y tocó la pantalla.

Inuyasha

Estamos en camino, estate preparada.

Una sonrisa ladeada se formó en sus delgados labios. Ese niño nunca aprendía. Por más que ella lo despreciara, él siempre seguía volviendo. Su lindo cachorrito que sólo buscaba amor.

Volvió a dejar el celular en su mesita y se levantó de su cama, sin importarle la desnudes de su cuerpo. Camino con parsimonia hacia su ropero y lo abrió de par en par, mirando detenidamente la abundante ropa que ahí había.

—Así que al fin voy a conocerte… Kagome… —una sonrisa mordaz se creó en sus labios, a la par que sus ojos azabaches brillaban con determinación.

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Realmente lo quise hacer más largo, peor lo he escrito en una noche y mi mente no podía para más y como ya quería actualizar pues… aquí lo deje. Creo que es obvio de quién hablamos al final, pero igual lo dejo en "suspenso" para el siguiente cap.

Creo que ya he agradecido a algunas por mp pero nuevamente las mencionaré aquí en la sección de agradecimientos

TheInuyasha: tiene que portarse más maduro todavía, pero creo que aquí recayó en su infantiles estúpida x'3 pero al menos se llevan un poco mejor, ¿es algo, no?

Nai SD: puede que ni tan amable x'3 pero es Inuyasha y se le perdona…? Todas queremos ver a Inuyasha celoso *w*

CaroLly: no es que defienda a Hōjō, pero… pues pobre, enterarse de esa forma tampoco es lindo, pero si, Inuyasha es lindo cuando más se le necesita x3

Ferita Taisho: lamento la demora D: pero en serio no podía escribir pero aquí está la continuación, espero te guste, pero prometo que no dejare el fic colgado por mucho tiempo

Elena 79: todas queremos que Inuyasha nos consuele =w= y aquí podemos ver un poco de Kikyo, claro que ella nunca se queda tranquila asdfghjkl y exactamente, pobre de Hōjō, pero es lo que hay… ni pedo, la vida sigue. Gracias por tu fic, espero que te haya gustado el cap.

Aky9110: la trato mal pero por la forma en que se enteró, también compréndalo a él, pero si, Inuyasha entro en razón, aunque aquí se salió un poco de ella

Kaome: aquí está el siguiente, espero que sea de tu agradado y gracias por comentar

Cistxt: lamento la enorme demora, pero ya está el nuevo cap., intentare publicar uno por semana o dos por mes, pero es que asdfghjkl la escuela no me deja, tengo tareas hasta por las orejas. Espero que el cap. te haya gustado y disculpa la enorme demora.

Stephanyluna: la verdad, a ti te debo más, ya que tus constantes reviews me hicieron darme ánimos y ponerme a escribir, si quería pero no podía. Gracias por estar ahí y presionarme, por tu apoyo y por todo. Por eso te dedico este cap. Intentare no atrasarme tanto con los demás caps., pero de todo corazón, esta cap. va para ti, espero que te haya gustado, sé que no es lo más romántico que ha pasado en el fic, pero prometo que se pondrá mejor. Nuevamente gracias por tu constante apoyo.

Inubrii: tarde, pero aquí está la conti, espero que te haya gustado. Gracias por comentar

Si el cap. te gusto, por favor deja un review, alimentan mi inspiración y me dan ánimos para continuar.

¿Preguntas, sugerencias, amenazas de muerte?

Al lector lo que pida

Pd: las amó 3 son mi razón de escribir esto que llamo fic.