Muchas gracias por la oportunidad que le dan a está nueva historia, hoy les traigo el segundo capítulo, espero lo disfruten.
Capítulo 2
En aquel pequeño estudio, donde se suponía debía existir un comedor, las hojas manchadas y algunas arrugadas lograban formar un tapete en el piso ocultando el color de la baldosa. En ese mismo espacio, una joven se encontraba sentada frente a su escritorio mientras repasaba los últimos detalles de su creación, unos cuantos trazos y unas sombras con su lápiz de carbón para terminar por completo. Tras tomar un sorbo de la botella de agua que tenía, alzó la hoja deseando admirar lo que había logrado. Era la imagen de una mujer hermosa plasmada con total perfección pero algo no estaba bien.
-Los ojos
Susurró para enseguida intentar borrar con sutileza aquella impureza en su dibujo sin embargo para cuando se dio cuenta estaba deshaciendo su recién trabajo. Con algo de malestar dejó caer el borrador al piso mientras terminaba rompiendo en dos aquella hoja pero partirla por la mitad no fue suficiente, con rabia aquel dibujo terminó convirtiéndose en pequeños trozos de papel esparcidos por todo el lugar.
-Esto no está bien
Fueron de nuevo palabras susurradas por la única presente en aquel pequeño piso, hacía días que su insomnio había vuelto y eso empezaba a afectarla de nuevo, no tenía energías en el día y sin embargo una vez llegaba a la cama los pensamientos demás le impedían descansar, sin contar que llevaba tres días de visitas innecesarias y aunque la chica no se había atrevido a abrir la puerta no lograba huir del todo de aquel visitante, pues se encargaba día a día reprocharle tras la puerta. Últimamente no lograba evitar sentirse irritada por los mínimos detalles y eso empezaba a afectarla en sus momentos de inspiración.
Tras un suspiro se sentó en el sofá que se encontraba en el centro de su apartamento, una vez allí, logró visualizar el panorama, todo estaba desordenado de nuevo y pensar que hacía menos de unas horas ese lugar estaba totalmente pulcro. Si lo decidiese la chica podía limpiar enseguida, eran las horas de la madrugada no es como si tuviera más que hacer sin embargo la sola idea la hizo sentirse una vez más irritada. Esta vez se recostó por completo, a su costado la ventana con la cortina abierta dejaba entrar poco a poco la luz que se colaba, el cielo había dejado su luto para retomar tonalidades naranjas, era cuestión de horas para que las personas comenzaran a retomar su día, pero ella se encontraba ahí, acostada en su sofá mientras su visión se limitaba a ser un techo, uno sin gracia mas ella continuaba allí en quietud y silencio observándolo.
De repente la imagen de una pelirroja en la calle apareció, tal vez esa era la razón por la cual se encontraba tan extasiada con un simple techo, a un piso se encontraba aquella mujer cuyo nombre ni siquiera sabía y no es como si alguna vez estuviese interesada en saberlo, por mucho la había visto una o dos veces, de pasada en realidad. No obstante tal hecho no había evitado que la reconociera esa noche y pensar que una mujer quien se había acabado de resbalar en pleno aguacero logró llamar su atención, probablemente por lastima o simplemente se sintió identificada, solo por esto ella había decidido romper con esa actitud indiferente que tanto la caracterizaba y darle una mano, literalmente.
-Estaba llorando.
Recordó, sí, esa había sido definitivamente la razón que la llevó a ayudarle. Aquella chica se veía frágil casi a punto de romperse y ella sabía lo que se sentía. Estar roto y vacío. De repente la imagen de alguien en particular volvió a colarse por su mente, un rostro y juraba que podía incluso escuchar su risa, su voz. Pronto el remordimiento volvió a pesar y supo que esos sentimientos aún seguían persiguiéndola, aún la atormentaban eso le daba a conocer que después de todo ella siempre tuvo la razón, esas terapias no la habían ayudado en absoluto y nunca lo harían.
Otra noche, los mismos papeles en el piso, el mismo sofá y la misma rubia, está vez se encontraba sentada en el suelo mientras trataba inútilmente de reunir todos los trozos del papel que días atrás había roto en mil pedazos, solo quería volverlos a unir, el problema era que la hacía falta piezas para encajar totalmente su rompecabezas, que estúpida se sentía al haber dañado su dibujo y aún peor se sentía el no poder hacer otro mejor, ya lo había intentado minutos atrás quedando los trazos en lápiz sin siquiera terminar.
Tres golpes en la puerta lograron sobresaltar un poco a la chica haciéndola soltar algunas tiras de papel. Era él, pensó con cansancio, el reloj no daban más de las diez de la noche, claramente había vuelto de nuevo persuadido por su padre, no había otra explicación para su presencia. Sin embargo ambos sabían que perdían el tiempo después de todo nunca había sido unidos ni siquiera su relación podía considerarse como buena. De nuevo los golpes la interrumpieron, no se iba a rendir tan fácilmente, algo le decía que estaría fuera de su apartamento hasta cansarla y escucharla gritar, siempre era lo mismo. Ahora la idea de que sus vivistas no eran más que un gesto para joderle la vida empezaba a sonar coherente. Cansada e irritada se levantó dispuesta a eso que había evitado hacer semanas atrás, abrirle la puerta, en un dos por tres ya se encontraba encarando a aquella persona con el ceño fruncido.
Gesto que no duró mucho al notar que efectivamente frente a ella estaba una persona pelirroja pero no con quien esperaba descargar su ansiedad y enojo. Para su sorpresa, su vecina, aquella pequeña y escuálida chica estaba frente a ella, con una sonrisa tímida y dos trenzas algo infantiles para el gusto de la rubia ¿Qué quería? Fue la única pregunta que se formuló la dueña del apartamento ante la incomoda situación ya que ninguna de las dos se había atrevido a romper el aparente silencio.
-Hola.
¿Ahora se suponía que tenía que hablar ella? Los saludos eran tan innecesarios que decidió ignorar este y esperar una explicación del porqué esa persona estaba frente a su puerta.
-Sabes, acabo de llegar del trabajo, fue una noche agotadora para ser sincera
-¿Trabajas en la noche?
-Sí, pero no es lo que piensas, no soy de esa clase de chicas, soy chef, bueno aún no llegó a ser chef, soy mas bien la asistente del chef pero estudié culinaria así que, bueno, espero comprendas lo que quiero decir.
Se limitó a observar la cómica manera de su vecina para justificarse, la chica frente a ella tenía aun aspecto algo tierno y cómo no serlo con esas pecas y mejillas sonrojadas. Entonces para su sorpresa, el enojo había desaparecido.
-¿Necesitas algo?
-Bueno, en realidad, esta semana he notado que tienes la luz prendida hasta altas horas de la noche, lo sé porque llegó muy tarde del trabajo no porque te esté acosando o algo por el estilo y pensé que podría agradecerte el gesto del paraguas con esto.
Entonces de la espalda de aquella pelirroja salió una pequeña caja.
-Son dos deliciosas tartas de chocolate, mi especialidad
Ella sabía que debía decirle algo como "No, gracias" y cerrar la puerta, pero, maldito chocolate, esa era la única debilidad que tenía. Con pesadez su mano derecha soltó el marco de su puerta para acercarse a aquella caja, solo debía recibirlas, darle las gracias y cerrar de nuevo la puerta, sin embargo antes de lograr llegar a tomar la caja, la pelirroja rápidamente dio un paso atrás.
-No, no. No tan rápido, una de las tartas es para ti, la otra es para mí. Pensé que podríamos conocernos mejor
Eso era ridículo para la rubia, no obstante para cuando quiso reaccionar la pelirroja ya estaba apartándola de su propia entrada para pasar como si nada a su apartamento.
-Vaya, esté lugar está muy desordenado
-Oye chica, no quiero sonar grosera pero…
Trató de hablar la rubia sintiéndose totalmente invadida en su espacio personal pero de nuevo su vecina terminaba reaccionando más rápido de lo que ella podía hacerlo.
-¡Oh no! La grosera soy yo, no te he dicho mi nombre. Soy Anna Summer
-Ok, Anna. La verdad creo que deberías irte, estaba algo ocupada y
Pronto se quedó sin palabras al notarlo, esa chica, su vecina a quien ahora le conocía el nombre había acumulado tantas lágrimas en sus ojos, que ya no pudo retenerlas por más tiempo.
-No llores por favor, puedes comerte las dos tartas si quieres
Intentó tranquilizar a la chica con torpeza pero ya era tarde, la pelirroja se había dejado caer en su sofá mientras los sollozos empezaban a ser incontrolables.
-¡Me fue infiel!
-¿Qué dices?
-Mi prometido me fue infiel y yo pensé que lo superaría rápido pero ahora resulta que estoy aquí invadiendo tú casa simplemente porque no quería sentirme sola en mi apartamento, cuando estoy en el trabajo todo está bien, puedo mantener mi cabeza ocupada pero llegó aquí y no puedo seguir como si nada, todavía tengo su ropa en mi armario y las fotos de los dos juntos
Las palabras le salían entre cortadas a causa de las lágrimas y su respiración agitada, se veía frágil y perdida, tan pequeña que eso hizo a la rubia sentir algo de simpatía. En silencio se dirigió hacia su pequeña cocina y fue cuestión de segundos para regresar a la sala esta vez con dos tazas de té recién preparadas, con la mirada de su vecina puesta en ella dejó las tazas en la pequeña mesa de café frente al sofá y se sentó a su lado, a una distancia prudente pero al final de cuentas a su lado. La chica solo quería un poco de compañía, eso no le hacía daño a nadie.
-Vamos a probar tu especialidad. Déjame decirte que soy muy exigente en cuanto al chocolate.
Como una niña pequeña la pelirroja rápidamente secó los restos de lágrimas con el puño de su saco mientras le dedicaba una pequeña sonrisa y era tan sincera que logró estremecer un poco ese corazón congelado mientras una pregunta le surgía ¿Cómo podía sonreír aún con el corazón herido? Eso era de admirar.
-Te encantará, tanto que me rogaras por que te traiga más. No quiere decir que mañana entraré de nuevo a tu apartamento sin permiso
-No entrarás a mi apartamento de nuevo
Le dijo una vez tomó el primer trozo de pastel para probarlo y enseguida el chocolate logró despertar sus papilas y sus sentidos, al voltear a ver a su vecina notó aquel gesto de decepción en su rostro y supo porqué era.
-Al menos que traigas contigo otras de tus especialidades
Decidió decir y notó enseguida el cambio de humor por parte de su compañera.
-¿Te gustó?
-Está delicioso
Se permitió ser sincera, solo era una vecina con penas de amor, no se estaba atando la soga al cuello por tratar de ser gentil y para ser sincera está noche también se sentía algo sola, sería una compañía mutua por una noche, mañana todo estaría igual.
SnowQueen18: Muchas gracias por tu apoyo, espero que este fic logre ser una buena historia Elsanna.
Blindmaster: Here you have a new chapter. I hope you like it.
Moniii: Espero te guste este nuevo capítulo ya desde una perspectiva diferente.
Virshy: Sí, estás en lo correcto, yo soy la mima Franbuesa, es una pena que el foro COYUHi haya cerrado, el foro tenía muy buenas historias, personalmente las mías no las pude recuperar. Igualmente espero disfrutes esta que estoy empezando.
Madisson: La verdad no quería hacer de Kristoff un total villano, solo un humano con errores, espero que esta nueva interacción entre Anna y Elsa te haya gustado.
Deahtz: Haha, me dio mucha risa tu comentario y bueno espero te haya gustado este segundo capítulo.
Gracias por el apoyo
Besos y Abrazos.
