Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen a mi si no a Masami Kurumada, esto es sin ningún fin de lucro.

Capitulo final. El adiós.

Las cortinillas se habían abierto de nuevo, trayendo una adorable imagen de la pareja de Seika y Aioros y al igual que las demás, estaban enteradas que aquel seria su capitulo final.

Ambos estaban recostados en un tapete en el jardín de su casa. La luz estaba por extinguirse pues el calor del sol de la mañana se desvanecía con el ligero viento del anochecer. Velas, un mantel con un pequeño refrigerio y otro que les servía de apoyo para no tocar el pasto eran sus únicos acompañantes. El arquero y la dama miraron al cielo que estaba a punto demostrar las más brillantes estrellas, uno con la cabeza direccionada a otro.

-Seika...

-Mmm.

-¿Qué piensas?-preguntó el santo con recelo sin dejar de apartar la mirada del cielo.

La castaña suspiró pesadamente-Creo que me había acostumbrado a tu presencia. Me cuesta decir adiós.

-¿Estas triste porque esto acabara?-preguntó el santo ansioso. Desde el fondo de su corazón deseaba que se lo confirmara porque independientemente de todo, aquella había sido la primera oportunidad de "amar" para el santo.

-Así es, creo que ya no será divertido sin ti, apenas estábamos entendiéndonos y ahora todo se ha acabado.

El santo calló observando de nuevo el cielo mientras la pelirroja suspiraba. El castaño no pudo evitar mirarla fugazmente de reojo y sonriente. ¿Seria acaso que Seika sentía algo más por él?

De pronto una idea cruzó su mente y sin avisar, el hombre se levanto del suelo y entró a la casa ante la sorpresa de la castaña. La mujer se alzó del suelo al ver al santo reaccionar tan inesperadamente.

-¿Aioros?

Espero unos segundos y lo vio regresar jugueteando con un bolígrafo entre sus dedos. De inmediato el santo volvió a su asiento original y observo a la joven con cierta sonrisa maliciosa.

-¿Adónde has ido?

-Seika, ¿puedes...?-dudo unos segundos, quizá aquella idea había ido demasiado lejos.-¿Puedes prestarme tu mano?

La castaña de inmediato sintió un calor en su cuerpo inexplicable ante lo dicho y ni que decir de sus enormes mejillas teñidas de rojo. De inmediato infinidad de imágenes de bodas pasaron por su cabeza. Ella y Aioros, el arquero y ella, juntos. ¿Acaso no era muy pronto?, se pregunto .Apenas conocía al arquero y aunque era guapo, aquello iba muy rápido. La mujer extendió su mano preparando entre un sinfín de dudas de que contestaría al santo, un si ó un no podría cambiar su destino.

El castaño sonrió cuando ella accedió y tomó la muñeca de la dama con cuidado. La castaña cerró sus ojos, emocionada. En ese momento, escucho como un pequeño sonido de algo abriéndose, tensándose al momento hasta que una punta húmeda comenzó a hacerle cosquillas en su muñeca.

La japonesa abrió los ojos y entonces suspiró sorprendida. Aioros no quería pedirle matrimonio si no dibujar una pequeña flecha debajo de su mano.

-¿Qué...es esto?

-Solo quiero que te acuerdes de mi por lo menos hasta que este plumón lo permita.-la dama sonrió por lo tonta que había sido-Se supone que es permanente, así que espero que mi recuerdo también lo sea.

-Que bonito ha sido eso.-comento la mujer mientras se volvía a relajar, volviendo su espalda con cuidado al suelo. El joven santo se revolvió los cabellos, nervioso y le miró recostada con cierta travesura.

-Pero...-hizo una pausa mientras la dama le veía recargada-Eso no es todo.

-¿Ah no?

-Quiero escribir algo más en ti...

-¿Y qué es?-preguntó con cierta travesura al ver la sonrisa preciosa del castaño.

-Mi nombre.-la mujer soltó una bella carcajada-Así todos sabrán que a alguien le pertenece esa parte de ti.

-De acuerdo, hazlo.-ella sonrió retadora-¿Qué parte quieres ahora que te preste?

El arquero rió de buena gana y con cierta travesura, tomó el pie de la dama entre sus manos ante la sorpresa de ella.

-¡¿En el pie?!-gritó tensándose al momento.

-Si préstamelo.

-¡No hagas eso, por favor!

-Anda...-suplicó el arquero abriendo de nueva cuenta su marcador. El hombre obstinado sostuvo su tobillo entre sus manos y con el marcador comenzó a escribir su nombre mientras la mujer se resistía entre risas nerviosas. El griego no tardo mucho en dibujar una sonrisa al ver cumplido su cometido.

-Mira, que bonito.

-No puedo creerlo...-soltó la mujer tratando de sonar enfadada aunque no podía evitar reír ante lo hecho.-¡Lo hiciste!

El santo se tiró al pasto satisfecho y sonrió complacido mientras la castaña se inspeccionaba la planta de su pie con aquella bella caligrafía en griego. La mujer esperó unos segundos y alcanzo a divisar el plumón del santo en una de sus manos, por lo que decidió que necesitaba una pequeña venganza por lo hecho. La japonesa entonces se lanzó al ataque y se recostó inconscientemente sobre el santo tratando de alcanzar el plumón que el santo había depositado cerca de su cabeza. El arquero hábilmente se dio cuenta de sus intenciones y sin dudarlo tomó sus muñecas para que no pudiera moverse. Ambos comenzaron a juguetear como pequeños entre risas por los nervios que causaba tal situación y fue que segundo a segundo que ambos se dieron cuenta de su contexto. Unos sobre otro, tan cerca que sus narices estaban a punto de rozar. Entonces Seika miro fijamente los ojos del santo, esos tan bellos color cielo tratando de encontrar tan solo una respuesta a sus sentimientos.

Repentinamente, el santo no dudo y atrapó sus labios entre los suyos. Quizá esta vez su matrimonio se prolongaría un poco mas, aunque esta vez sin cámaras.

La escena de Seika y Aioros se cortó de un instante a otro, trayendo un nuevo una pareja de nueva cuenta.

Kanon y Tethis habían recibido la noticia de la producción y aunque ambos aparentaban que estaban alegres, la realidad distaba mucho. Ambos estaban en el sillón del lobby de hotel, ni si quiera habían tenido casa, ellos habían vivido siempre en su luna de miel.

-¿Así que se acaba?, acabamos de entrar y se acaba...-comento el de cabellos azules tratando de romper el hielo de la situación.

-Tu seguramente bajaste el rating.-mencionó la rubia con sarcasmo.

-¡Hey!,el público me adora.-replico él con diversión. Ella sonrió irónica.

-¿Qué haremos entonces hoy?

El santo alzó sus cejas buscando una respuesta apropiada-¿Te parece si vamos a la playa?

-Si...Esta bien-ella comentó con resignación.

Ambos se alzaron de aquellos sillones y salieron del hotel a caminar escasos pasos hacia la playa cercana. El panorama no era muy favorecedor y aunque el ambiente era tibio, el sol estaba oculto entre las nubes.

Kanon recordó que aquel lugar fue el primero en visitar con la dama, la cual no gustaba de la sensación de la arena. El santo se adelantó unos pasos por la arena y antes de llegar al mar se quito sus zapatos. Pero esta vez la mujer de bellas curvas, le siguió el paso. El hombre siguió introduciéndose con ropa al mar hasta sus rodillas, pero la rubia se quedo hasta donde sus talones eran remojados por el mar.

-Vamos te cumpliré un deseo si logras alcanzarme.

-¿Un deseo?-la rubia sonrió –No hay mucho que me puedas dar ó mejor aun...que me interese de ti Kanon.

-Fastidiosa...-el sonrió mirando alrededor.

-Además no quiero mojarme ,hace frio.

El geminiano se mordió un labio con travesura. Sin esperarlo y tras unos segundos de quieta calma, el griego alzó su pie hacia la joven, salpicándola con un poco de agua.

-¡¿Qué haces?!-la sirena se estremeció al sentir el frio del agua. El santo volvió a alzar sus pies intentando bañar a la rubia., quién se alejaba unos paso hacia la arena. La sirena en un impulso le aventó uno de sus zapatos, haciendo que el dragón marino se mojara aun más su ropa. El sonrió divertido, aventando nuevamente el zapato hacia ella, mojándola de nuevo.

-¿Quieres dejarme en paz?-grito la sirena buscando en la arena algunas piedras para lanzarlas a la cabeza del marino. En su intento, una gran ola la tomó desprevenida y la arrastró consigo unos centímetros mojándola hasta al cintura y parte del cabello. El marino se acerco a ella y comenzó a aventarle agua en el rostro al verla cerca de si.

La mujer comenzó a enfurecer, defendiéndose de los ataques de agua salada en sus ojos. Al ver a escasos centímetros al santo, intento golpear su mejilla, mas hábilmente el de cabellos azulados sostuvo sus muñecas impidiéndole maniobrar.

-¡Déjame Kanon!-el geminiano disfrutaba molestando a la dama. El hombre intento arrastrarla hacia la parte mas profunda del mar, mas ella intento zafarse al punto de golpear la entrepierna del geminiano para que la soltase. Kanon desprevenido, la soltó de inmediato al sentir sus sentidos nublar ante el dolor. La rubia de inmediato comenzó su regreso con dificultad hacia la arena escuchando los gritos del marino:

-¡Thetis, Thetis!

De pronto aquella discusión había terminado, no había nada más que decir. En realidad nunca lo hubo, nunca. Kanon siempre seria un patán, de cualquier manera en que lo viera, nunca seria romántico ni mucho menos podría esperar nada de él, porque así era su naturaleza, de geminiano.

La sirena comenzó a buscar sus sandalias con la mirada pero sin esperarlo, un par de brazos se aferraron a su cintura con firmeza. Era él, lo sabia. Podía sentir a plenitud su humedad y su respiración tras su cuello.

-No te vayas...-menciono el santo agotado tras correr para alcanzarle-Solo quería jugar contigo, perdón.

Esas palabras hicieron dudar a la rubia.. -Por favor, no te vayas Thetis.

-¿Por qué ,tu siempre me estas molestando, no?-exclamó la rubia.-No haz cambiado nada, desde que estabas con Julián era lo mismo, siempre te burlas de mi.

El santo susurró a su odio-Lo siento, de verdad. No se expresarme, es eso, y estar contigo... me divierte.

La rubia bufó fastidiada, quitando los brazos del santo de su cuerpo-Pues diviértete solo Kanon.

El geminiano la vio avanzar unos pasos, cuando su ganas de dominar le atraparon un brazo a la rubia y la atrajeron con fuerza a su cuerpo, sujetándola a su cintura con poderío, mientras sus labios apresaban su boca con seguridad. Así era Kanon... impredecible.

La escena se cortó de nueva cuenta trayendo a la última pareja, la pareja de hielo: Camus y Fler. Ambos caminaban por un sendero de árboles amarillentos ,él con una enorme bolsa de papel y ella sostenida de su brazo mientras avanzaba.

-¿Realmente te gustan estas cosas cursis?-pregunto el santo de cabellos azulados mientras oteaba el lugar buscando un sitio perfecto para sentarse.

-Si Cam...-sonrió la rubia -Realmente deseaba pasar un día así ,aunque...-hizo una mueca mientras escondía la mirada-Si no quieres, podemos regresar a casa.

-No...-suspiro con cierta resignación el caballero de los hielos-Ya estamos en este parque y es bastante agradable, así que terminemos esto por hoy.

-¡Mira ese lugar!-exclamo la rubia señalando un árbol de flores rojizas arriba de un pequeño montecillo.-Nos cubrirá perfecto del Sol. El santo la observó soltarse de su agarre y avanzar divertida hasta el árbol, girando en sus pies, evidentemente emocionada.

Tan pronto como el santo le alcanzó, deposito la bolsa que traía en sus manos en el suelo y busco el mantel en su interior. Lo extendió antes de invitar a sentarse a la joven y enseguida saco los frutos y vino que había comprado para la ocasión. Uno a lado del otro, entre tintineantes rayos de sol que se colaban por las hojas del arbusto rojo, disfrutaban del viento cálido golpeando la piel y el sonido de los pájaros volar de rama en rama.

-Es agradable este clima.-menciono el santo, recostándose sobre sus brazos en el mantel.

-Si, en Valhalla jamás tendríamos la oportunidad de sentir el sol tan cálido.-la rubia se estiro completamente extasiada. Fler giro su vista hacia el santo y se sonrojo al ver que si ella se recostaba, estaría muy cerca de él, aunque en el fondo también deseaba disfrutar del calor como el acuariano. Camus era un hombre muy perceptivo, así que la ver la intención de Fler, extendió su brazo sutilmente, invitándola a recargarse.

La rubia le devolvió la mirada mientras le veía cerrar los ojos al caballero.

-Cam...

-Mmm...

-¿Puedo... recargarme?-preguntó la rubia con timidez. El santo abrió un ojo, la miró con curiosidad unos segundos y asintió con su barbilla, volviendo a su calma.

-De acuerdo, solo lo hare porque quiero recargar mi cabeza en algo y no tengo nada para hacerme una almohadilla.-se justifico la temblorosa rubia, moviéndose lentamente hacia el brazo del caballero. Al estar sobre él, sonrió mientras unas cosquillas bajaban por su espalda.

-Tu brazo es cálido.-señalo ella abrazando ligeramente la extremidad. El no respondió.

La joven rubia se reconforto en aquella posición fetal en el brazo del santo. Era una sensación confortable, llena de protección y seguridad y el clima, bueno lo hacia un perfecto momento para recordar. De pronto, no habían pasado ni dos segundos desde que la joven se acomodó, cuando en un movimiento inesperado, Camus jaló el cuerpo de Fler hacia el suyo, logrando acostarla sobre su pecho.

La respiración de Fler se congelo y su cuerpo de inmediato se endureció ante el hecho.

-Camus...-menciono con los labios temblorosos la princesa. Estaba sobre él, expuesta y tan cerca de su rostro.

-Así esta mejor...-menciono el santo con esa seguridad aun con sus ojos cerrados. Sabia bien que la dama estaba temblando.-No te afligas, lo hice porque se cansaría mi brazo en unos minutos.

La rubia se removió uno centímetros y se recargo sobre el pecho del santo. No entendía que era lo que realmente sucedía, pero era una sensación cálida muy distante a lo que podría pensarse de él. Podía escuchar el latir de su corazón, era tan bello, una melodía solo para ella ó así quería creerlo.

-Aunque esto termine...-menciono el santo de los hielos-Fue un placer conocerte.

-Camus...

-Se una buena chica Fler, no permitas que nadie te lastime y quien este a tu lado, haz que haga las cosas que tu quieres aunque le incomode ó no le guste.- sonrió el santo, acariciándole sus cabellos-Tienes que ser feliz, muy feliz Fler.

De pronto aquellas palabras dolían, logrando pequeñas gotitas en la dama.-Camus...

-Eres una chica con lindo corazón, hermosa y que merece muchas cosas, así que no permitas pedir menos de lo que mereces. Solo eso puedo decir.

-Tu también..cuídate Cam...-mencionaba la rubia intentando ocultar su voz quebrada.-Gracias por todo, por hacer cosas incluso que no querías por hacer me feliz, gracias por estar ahí apoyándome en todo-suspiro la dama mientras el sonreía ligeramente nervioso-Eres un increíble caballero.

-Cuídate Fler...-menciono el santo acariciando la cabeza de la rubia intentando calmarla.-nos veremos pronto.

-Lo se...gracias Camus.

Y así lentamente la imagen de Camus y Fler se disolvía en la pantalla.

De pronto, los recuerdos de las parejas aparecían en la pantalla, recordando cada instante en el programa de cada una de las parejas. Desde su llegada a su casa de matrimonio, su primer día juntos, las visitas inesperadas y cada momento romántico.

Enseguida, las parejas en el estudio aplaudían para el público que les miraba. Las cámaras de pronto enfocaron a una pareja en particular, la pareja de ensueño:

-La pareja de ensueño se despide de todos ustedes y les desea que pronto encuentren a su acompañante de vida.-menciono Aioria abrazando a Marín hacia la cámara.- Cuídense mucho publico.-terminaba Marín sacudiendo su mano hacia la audiencia.

Inmediatamente, otra pareja salía a escena frente a las cámaras. Milo y Shaina se sujetaban las manos y sonreían a la cámara:

-La pareja problemática les desea lo mejor, y les dice que siempre den lo mejor de si, no importa que difícil sea ,siempre sean ustedes mismos como "esposa"-Milo señalo a la italiana ,quien aludió a si misma:- Y "esposo".

La imagen cambio de repente trayendo a escena esta vez a un confundido Aioros y una divertida Seika.

-La pareja tierna se despide de ustedes, deseando que sean muy felices y que los veamos pronto en otro programa.-el arquero alzo las cejas asustado-¡Es broma Aioros!,adiós.

La pareja fría pronto fue enfocada con las cámaras:

Camus y Fler sonrieron ante la atención. Camus hablo entonces-La pareja fría se despide de ustedes, deseándoles buena salud—Fler interrumpió, colgándose del cuello del santo-Y que nos visten pronto en el país de los hielos.

De pronto la imagen cambio de nueva cuenta, dejando ver a Kanon y Thetis, extrañamente ella sostenida del brazo del geminiano.

-La pareja mortal les agradece su tiempo amable audiencia y les pide que se porten mal.-la rubia le dio un codazo a su compañero-No es cierto ,se porten bien, adiós.

Y ante la sorpresa de todos, otra pareja fue la encargada de despedir el programa. Geist y Shura sonreían ,uno apoyado del otro ante la evidente lesión de Shura.

-La pareja de miedo Geist y Shura les agradece su apoyo y les manda bendiciones, muchas gracias.

Una música apareció mostrando cada uno de los recuerdos del programa, fotografías de cada instante .Entonces Saori salió a escena ante los aplausos de los demás:

-Pues mi querido público esto ha sido todo por nuestra parte, les agradecemos el cariño hacia las parejas y esperamos que se hayan divertido, hasta pronto.

De pronto todo había imagen de la televisión poco a poco se iba oscureciendo y un capítulo más se había cerrado. El final había llegado tras las risas y lagrimas de los espectadores. El final y nada más.

Fin...

Lindos lectorcitos, yo también quiero agradecer este tiempo conmigo, gracias por esperarme siempre, por dejarme sus lindas palabras de apoyo. Y de verdad que siempre he escrito por gusto, sin embargo, el que ustedes se tomen un tiempo para leer, para escribirme , para imaginar conmigo es un estimulo increíble. Nos vemos pronto en otro fic, por lo pronto ahí les dejo mis otros para que no me extrañen tanto.

Bendiciones para ustedes ...Saint Lu.