De nuevo, siento haber tardado tanto. La verdad me encontraba bloqueada y poco inspirada, pero la historia sigue. Muchas gracias por comentar a pesar de todo :)
Disclaimer: No gano nada con esto, quizá una que otra desesperación, pero mucha diversión. Todo es de Jo Rowling.
Capítulo 5. Sospechas.
- ¿De qué hablas Malfoy?- reaccionó Ron.
- Hermione no ha regresado a casa desde ayer.
- ¿Se han peleado?- cuestionó Harry y a Draco se le descompuso aún más el rostro.
- ¡No Potter, todo esto ha sido su culpa!- los señaló con un dedo acusador- Sé que le han encargado una misión que ustedes, inútiles, no han podido hacer.
- Tranquilícese señor Malfoy- intervino Watkins- ¿quiere una taza de té?
Draco le dirigió una mirada cargada de veneno. Lo ignoró enseguida y se dirigió a Harry.
- Espero que tengan una explicación para esto.
- ¡Dioses! Malfoy, nuestra intención jamás sería poner a Hermione en peligro- se defendió- seguro está en la biblioteca y se le han pasado las horas… ya la conoces.
- No me hagas empezar Potter- amenazó Malfoy con un siseo.
- Debemos ir a buscarla de inmediato- intervino Ron impaciente- señor Watkins, espero que nos pueda guardar los libros.
Y sin esperar respuesta salió de la habitación seguido de cerca por un iracundo Malfoy y un confundido Harry.
- Supongo que lo más fácil es ir a la mansión Zabini- habló Harry cuando por fin cuando se encontraron solos en el pasillo.
- ¿Por qué Hermione estaría con Daphne?
- Pensé que ya estabas al corriente de lo que habíamos encargado a Hermione.
Malfoy se detuvo en seco y los miró indignado.
- Qué poca dignidad para mandar a mi esposa a indagar en la vida de mis amistades.
- Y qué gracioso que tu esposa se pierda en casa de tus amistades, ¿no lo crees?- agregó Ron maliciosamente.
- Escucha Weasley, sé que planeas con todo esto y debe quedarte claro que por muy amiguitos que sigan siendo, Hermione es MI mujer y no servirá de nada que me pongas como el despreciable villano, porque la princesa ya se ha casado con él.
Ron se acercó enfurecido a punto de agarrarlo de las solapas de su elegante túnica, cuando Harry intervino tajante.
- Si no se dejan de tonterías los dos bien podrían esperar noticias aquí sentados.
- Harry tú no...
- Calla Ron, que aún tengo la autoridad para hacer que sigas buscando números en los libros de Contabilidad, y tú Malfoy no puedes intervenir en misiones oficiales.- Ron y Malfoy lo miraron con cara de pocos amigos pero ya no dijeron nada- Bien, iremos a la mansión Zabini, Malfoy, tú llegarás como una visita casual, mientras Ron y yo buscaremos por el lugar bajo la capa de invisibilidad.
- ¿Crees que será tan fácil Potter?- cuestionó con una sonrisa altanera- Daphne no es tonta, y la mansión está llena de hechizos que fácilmente los detectarían.
- Sólo preocúpate que tu visita sea casual y creíble, de lo demás nos encargamos nosotros.
Se aparecieron a una distancia prudente de la mansión para no ser detectados. Hicieron el resto caminando y sin mediar palabra, ya ocultos bajo la capa. Cuando llegaron a los lindes de los jardines, Malfoy agitó la varita para hacer notar su presencia, y un elfo apareció enseguida. Al ver de quién se trataba, rápidamente abrió la pesada puerta, con muchas reverencias y saludó muy emocionado.
- Señor Malfoy, qué honor tenerlo aquí. Enseguida avisaré al ama, sígame por favor. – Malfoy siguió al pequeño ser por la magnífica entrada.
Llegaron al elegante hall y el elfo los dejó para avisar su llegada. Harry y Ron aún estaban a salvo bajo la infalible capa. Daphne apareció enseguida, visiblemente turbada.
- ¿Por qué no has llamado por la Red Flu? ¿Ha pasado algo?
- No es nada Daphne, solo venía a preguntarte algunas cosas, ¿por qué no vamos al jardín?
- Estamos solos, lo que sea que has venido a decirme…
- Al jardín Daphne- insistió muy tenso- por favor.
Daphne estaba confundida, pero asintió resignada y salieron de la habitación dejando a Harry y Ron a sus anchas. Harry estaba sorprendido de la autoridad que tenía Malfoy con sus amigos para que se hiciera lo que pedía, pero el tono con el que había respondido también lo había dejado algo... curioso. Decidieron empezar por el sótano. Ya habían cateado la mansión anteriormente, por lo que les fue fácil encontrar el camino. Lo difícil fue desbloquear la entrada, aunque no tanto como creyeron. Rápidamente se dedicaron a buscar algún indicio de magia, puertas secretas o algo que les indicara el paradero de un humano.
- Tardaremos años en buscar en toda la casa- susurró Ron- ¿te parece si nos dividimos?
- Bien, tú quédate aquí abajo, yo subiré con la capa a buscar en las habitaciones. Avísame de cualquier cosa con la moneda.
Harry salió cubierto, sus pasos hicieron eco por la enorme habitación. Ron siguió buscando entre cajas y baúles algún rastro de magia, cada vez con mayor aprehensión.
Harry decidió empezar por arriba, así que subió las escaleras lo más silenciosamente que pudo. Se dirigió por el enorme pasillo de la derecha y entró a una habitación en la que todo estaba cubierto por sábanas blancas. Rápidamente empezó a registrar el cuarto, tratando de dejar todo en su lugar y borrando cualquier rastro de magia. Al cabo de un rato se dirigió a la siguiente habitación en donde se apreciaba una vista excelente del jardín trasero. Y en él vislumbro a dos figuras rubias, se detuvo a observar más rato, pues los dos estaban de pie, y hacían ademanes que indicaban estar discutiendo. La figura más alta se acercó demasiado a la otra. Harry se ruborizó al darse cuenta que se estaban besando, apretó los puños furioso y pensó que Malfoy no tendría excusa para lo que estaba haciendo. Pero ya se las arreglaría con él más tarde. Más valía encontrar rápido a Hermione. También se alegró que Ron no hubiese podido ver la escena, pues dudaba que la misión pudiese salir tan airosa por la impulsividad de su amigo.
Ron revolvía por tercera vez un baúl voluptuoso, lleno de cartas amarillas, algunas fotos que no tuvo el valor de hojear por ser íntimas; su curiosidad tenía límites. Lo que sí había apartado era una caja pequeña sellada, quiso esperar a que Harry bajara para que la revisara; quería estar solo un poco más, ocupado para no pensar en lo que Hermione podría estar pasando ahora. Se sentía impotente y desesperado, como cuando en Malfoy Manor la enferma Bellatrix torturaba a Hermione, sin que pudiera hacer nada por estar encerrado en un sótano como ese. Un escalofrío lo recorrió de pensarlo, y se sintió más desesperado que nunca. Golpeó un par de caja que había en una esquina provocando una avalancha de objetos y polvo. Furioso, empezó a acomodar todo de nuevo, pero un armario negro se había descubierto en la pared.
Harry había terminado con el piso de arriba, antes de continuar con el siguiente tuvo la certeza que no iban a encontrar nada de Hermione en ese lugar. Ya empezaba a preocuparse enserio, quizá era momento de organizar una búsqueda como caso oficial. Sintió la moneda quemar en la pernera de su pantalón y bajó las escaleras con el corazón desbocado, tratando de no hacerse muchas ilusiones. Llegó al sótano y se quitó la capa.
- ¿Ron?- no se le veía a simple vista- ¿en dónde estás?
Nadie respondió, sacó la moneda para ver el mensaje, que sólo decía "tienes que ver esto". Extrañado buscó en las esquinas, quitó algunas cajas y objetos, pero Ron no estaba en el sótano. Antes de subir de nuevo, hizo un homenun revelio para asegurarse del número de personas que había en esa casa: 3. Un miedo blanco comenzó a formarse en la boca del estómago. Volvió a hacer el hechizo, pero seguía indicando que sólo eran tres personas. Sin perder tiempo, comenzó a rastrear trampas o alguna cosa que justificara la desaparición de Ron. Se oyó un ruido proveniente de la pared, Harry se volvió inmediatamente para encontrar un armario negro algo familiar. Listo con la varita se aproximó para descubrir el porqué del ruido. De pronto las puertas se abrieron y un pálido Ron salió rodando. Harry se apresuró a ayudarlo.
- No creerás lo que me encontré allí, colega- dijo el pelirrojo cuando pudo hablar- esto, no, tenemos que pensar todo otra vez.
- Creo que tus amiguitos ya han jugado lo suficiente por mi casa- dijo Daphne con enojo contenido. Estaban sentados en el despacho que solía ocupar Zabini para las reuniones de negocios.
- Les daremos cinco minutos más para que se diviertan un poco- contestó Draco calmadamente.
- ¿Ha estado funcionando?- el aludido tardó un poco en responder, pensativo, pero al fin dijo.
- Los efectos ya no se pasan tan rápido, y mi piel se ha vuelto un poco más pálida últimamente. Espero que sea buena señal.
Daphne asintió, pensativa. Después de un rato se levantó bruscamente.
- Suficiente, creo que hasta esos inútiles han llegado a la conclusión que aquí no encontrarán nada.
- De acuerdo, yo los buscaré, tú quédate aquí.
- No, iré a tomar una ducha, tantas visitas indeseadas me hacen sentir asquerosa.
- No seas dramática Greengrass. Además, el hecho de que yo venga así, seguro te hace pensar en cosas que no querrías que Zabini supiera- agregó con voz ronca, acercándose a ella.
- No te atrevas a dar un paso más idiota- exclamó encolerizada, muy ruborizada.
-Vamos Daph, tú y yo sabemos qué es lo que realmente quieres, ¿por qué no vas por un poco más de poción y te sigues engañando a ti misma?
- Las reservas se están acabando, cretino, deberías ser más consciente de eso.
- Tenemos las suficientes para terminar el proceso, aunque no me gustaría confiarme, debemos encontrar a tu esposo antes de que alguna otra cosa pase.
- Tus orangutanes no harán gran cosa- escupió la rubia furiosa.
- No, pero si se trata de su amada amiga y la querida esposa del benefactor más importante del ministerio, bueno, más vale que trabajen horas extra.
- ¿Qué te hace pensar que está con ellos?
- Porque Hermione a pesar de ser una noble y valiente Gryffindor, es tremendamente brillante.
- Pues al parecer no tanto- rió burlonamente.
- Nada que un par de buenos Slytherin no puedan controlar. Por cierto, ¿qué vino a hacer exactamente aquí?
- Sólo a gritonear y a restregarme en la cara que está felizmente casada contigo- le dirigió una mirada de reproche- ¿por qué entre todas las demás brujas respetables y de sangre pura tuviste que escogerla a ella?
- Era parte del trato, ella o nadie.
Daphne bufó.
- Si la amas tanto, ¿por qué dejaste que se la llevaran?
- No fue mi culpa. La encontraré a mi manera, sólo quiero que los idiotas estos hagan parte del trabajo sucio.
Escucharon a alguien bajar las escaleras descuidadamente.
- Mira que si son idiotas, se supone que están en una misión de encubierto- rió Daphne.
- Quizá creen que encontraron algo- se quedó Draco pensativo- nunca me dijiste cómo te colaste para encontrar las pociones.
- La única entrada que queda es el armario.- respondió con un hilo de voz.
- Y ese armario está resguardado en una habitación con buenas protecciones, he de suponer.
Daphne lo miró alarmada. Draco no podía creer que fuera tan estúpida, quiso abofetearla ahí mismo, pero algo más apremiaba. Salió presuroso de la habitación hacia el sótano, ruidos de cajas moviéndose se escuchaban al otro lado. Daphne llegó justo detrás de él.
- ¿Crees que…- susurró.
- ¡Cállate!- espetó furioso- mejor no arriesgarnos. Dame tu mano.
Daphne obedeció algo temerosa cuando Draco acercó su varita a la muñeca. Hizo un corte lo suficientemente profundo para que saliera sangre. Esta se mordió la lengua para no gritar. Él seguía siseando algunas palabras en latín, mientras movía la varita, hasta que una luz iluminó la entrada.
- Ahora vete, no me quedará de otra más que culparte.- ordenó sin mirarla mientras se aseguraba que la puerta se había sellado correctamente.
La rubia lo miró dubitativa, pero se fue resignada. Draco apretó las mandíbulas, ahora tendría que encontrar a Zabini lo más pronto posible. También temía por Hermione, si sus sospechas eran correctas y los que estaban detrás de esto eran los que creía que eran, mejor encontrar a Hermione primero.
anonimo munoz: ¡Hola! Qué alegría que hayas comentado de nuevo :) Y si, lo siento, ya habrá más cosas, esto continúa. Muchas gracias por seguirlo. Saludos.
Luna: Muchas gracias :D Sí, me he tardado, pero ya está aquí. Y no te preocupes por Ron, todo le va a ir bien ;) ¡Besos!
Cris: ¡Aquí está de nuevo! Perdón por la espera, y ojalá te siga intrigando. Saludos :)
