¡Hola de nuevo! Este fin no iba a poder actualizar por una cosilla que me va a tomar mucho tiempo; así que decidí adelantarlo. Es pequeño, pero espero que no lo encuentren insípido. Muchas, muchas gracias por sus comentarios, hacen que mi semana se ilumine ;)
Disclaimer: Toooodos los personajes, salvo los de nombres feos, son de JK Rowling. No gano dinero con esto, ni aunque lo intentara vender en el metro :(
Capítulo 6. Búsqueda
Harry sintió el cosquilleo de magia poderosa en la habitación. Ron estaba sentado intentando ordenar sus ideas, entonces vio a Harry alterado dirigiéndose hacia la entrada.
- ¿Qué pasa?- preguntó levantándose también.
Harry no contestó, concentrado en la puerta.
- ¡Harry! Te digo que allí adentro…
- Estamos encerrados- sentenció Harry.
- ¿Estás seguro?- preguntó Ron lentamente.
- Sí, es magia muy poderosa, los Bombarda no nos servirán de mucho.
- No podemos quedarnos aquí.
- Créeme que no había planeado una encantadora tarde encerrado en el sótano de Zabini- y luego gritó- ¡MALFOY! ¿NOS OYES?
- ¡Harry! Greengrass puede escuchar también.
- ¿Y tú quién crees que nos encerró?
- ¿Crees que podamos Aparecernos?
- Inténtalo si quieres escindirte.
Harry se sentó en la caja más próxima. Siempre había algo que hacer, solo bastaba pensar un poco, se dijo para calmarse un poco; pero Ron se volvía cada vez más histérico.
- ¡MALFOY! MALDITO BASTARDO, SÁCANOS DE AQUÍ, ESTÚPIDO IMBÉCIL.
Eso le traía no tan gratos recuerdos de aquella vez que estaban atrapados en Malfoy Manor. Se acordó de la otra cosa importante y se paró frente al gran armario negro. Los gritos de Ron taladraban su cabeza y no lo dejaban pensar con claridad.
- Ron, haz el favor de cerrar la boca y explícame de nuevo lo que encontraste allí.
- No hay tiempo, tenemos…
- A menos que se te ocurra un método más efectivo para salir de aquí que gritar, no hay mucho que podamos hacer.
Le dio una última patada a la enorme puerta de madera y regresó con Harry.
- Bien, ahora dime, ¿qué más encontraste ahí?
- Bueno, además de un enorme laboratorio clandestino, muchos calderos, muchos ingredientes, olía horrible, ¿mencioné que había cabello de unicornio ahí?
- ¿Cabello de unicornio? – se extrañó Harry- Ron, dijiste que debíamos pensar todo de nuevo, ¿por qué le quitas importancia ahora?
- No le quito importancia, es cierto, necesitamos priorizar la producción clandestina de pociones ahora que encontramos el laboratorio clandestino.
- ¿Crees que sea eso lo que buscamos?
- ¡Por supuesto! Justo encontramos número raros en los libros esos de cuentas y después un lugar abandonado muy bien escondido.
- ¡Eso! ¿Viste si había puertas ahí dentro?
- Bueno…- lo miró confuso- Supongo que sí, estaba más preocupado por salir de allí realmente.
- El armario… - Harry lo miró aprehensivamente- debe ser el Armario Evanescente.
- ¿El mismo por el que se filtraron los mortífagos en la batalla de la torre de Astronomía? – instintivamente se alejó un poco del objeto.
- No lo creo, el fuego maldito debió acabar con él hace muchos años.
- ¿En qué piensas?
- En como saldremos de aquí.
- La otra vez Dobby nos salvó, ¿recuerdas?- reprimió un escalofrío.
- No sé si Kreacher pueda ser muy útil con todos esos achaques que ha tenido últimamente.
- ¿Entonces qué?- preguntó Ron alborotándose el cabello.
- Debe haber otra salida del otro lado- Ron lo miró incrédulo cuando se metió dentro del armario.
- ¿Cómo estás tan seguro? ¿Sabes qué pasa si alguien rompe esta cosa? ¡Te quedas en el limbo para siempre!
- Entonces debemos apresurarnos.
Y con esto cerró la puerta, cuando Ron quiso detenerlo, adentro ya no había nada.
Narcissa salió al encuentro de Draco cuando llegó por Red Flú. Se había preocupado cuando horas antes había pedido que hiciera algunas llamadas de emergencia. Por suerte pudo contactar a la persona y no puso resistencia a la invitación inesperada.
- Has llegado- limpió la ceniza que había quedado en los hombros y agregó ansiosa- te está esperando.
Draco la miró comprendiendo su aprehensión, asintió y se dirigió al despacho, en donde una mujer morena esperaba, sólo se podía ver la espalda muy recta.
- Señora Bogdánov, lamento la espera- saludó amablemente, la mujer se volvió clavando unos fríos ojos azules en el recién llegado, llevaba un vestido negro hasta el cuello, dándole un aspecto severo y anticuado.
- Debo admitir que su invitación me ha tomado desprevenida- su voz con un marcado acento sonaba recelosa también.
- Bueno, ha venido a mi boda, no creo que sea una sorpresa del todo.- Draco se sentó detrás del enorme escritorio negro con elegancia.
- ¿Cómo se encuentra su esposa?- preguntó en un tono que intentaba ser cortés.
- Desaparecida.
- Lo siento mucho- dijo lacónica, sus ojos miraban acusadores, esto irritó a Draco.
- ¿Desea tomar algo de té, vino…?
- Señor Malfoy, aprecio su… invitación- interrumpió- pero quisiera saber el verdadero motivo por el que me traído aquí.
La miró largamente. Le desagradó su altanería
- Perdone mi descortesía, no le he dado el pésame por su esposo e hijo.- esta se estremeció a la mención, pero antes de que replicara, agregó- creo que ambos nos podríamos ser útiles.
La mujer esperó, sin bajar la mirada.
- ¿Qué quiere de mí?- preguntó por fin, viendo que Draco no iba a contestar.
- ¿Usted qué espera de mí?- atajó Malfoy.
- Quiero a esos malditos vivos.- su mirada se había enturbiado, y sus fosas nasales se expandieron.
- Yo quiero a mi mujer- lanzó Draco a su vez.
- ¿Qué le hace pensar que sé dónde está?
- Porque algo me dice que estamos buscando a las mismas personas.
Raisa Bogdánov se levantó airada de su asiento.
- Imposible- mumuró.
- ¿Sabe qué pasa cuando las personas dejan de ser útiles?- vio la lucha interna que libraba la mujer pacientemente.
- ¿Cómo sabe todo esto?
- Digamos que los Malfoy pensamos que las alianzas en el círculo son demasiado interesantes para perderlas de vista.
- ¿Cómo sé que puedo confiar en usted?
- Porque estoy desesperado- ésta lo miró confusa, buscando cualquier indicio de engaño en su rostro- necesito a Hermione.
Pasó un rato de escrutinio hasta que por fin volvió a tomar asiento.
- Aún no estoy segura de todo esto, confiaba en el buen juicio…- se aclaró la voz para continuar- debo advertirle, que cualquier comportamiento suyo que me dé desconfianza bastará para arruinarlo.
- No creo en amenazas, pero la necesito. Ahora, dejémonos de tonterías y dígame que sabía del precioso plan de su marido.
Era el segundo día que la bandeja del desayuno la golpeaba para despertar. Había dormido pocas horas en la noche, organizando su plan de escape. Confiaba que esta noche estuviera todo listo. Justo había terminado la última tostada cuando la puerta de la pequeña habitación se abrió dejando entrar la enorme figura que traía un pasamontañas negro, además de un hechizo que transfiguraba el rostro en caso de ocurrírsele al prisionero intentar quitárselo de nuevo. Hermione lo miró indiferente, mientras le colocaba algunos libros y ropa limpia en una pequeña mesa de té.
- Gracias- murmuró.
El hombre hizo un gruñido que tomó como respuesta. Tomó la bandeja vacía y salió de la habitación con paso torpe. Hermione soltó el aire que había contenido. Se apresuró a transformar y expandir la ropa que su carcelero había dejado. La habitación era un cuadrado sin ventanas, sólo una cama fija al suelo, una lámpara sujeta a la pared y la mesita de té, inmóvil de la misma manera. No tenía muchos recursos, así que el sencillo plan debería funcionar. Tenía qué.
SilvanaLuci: ¡Cumplido! ;) Bonita semana y sigue leyendo :D
Cris: ¡Me alegra oír eso! :D Espero que Daphne y Draco te sorprendan, pero hasta yo me tengo que amarrar para no decir lo que planeo que suceda. Y ya ahí está un poquito de Hermione, al parecer no la han tratado tan mal. Gracias por tus comentarios. ¡Un saludote! :)
