Pov Narrador

La mañana llego muy pronto para todos los habitantes de la mansión Kazekage, sin embargo, Milah estaba esperando con ansias a que Temari se despertará para por fin poder recorrer la aldea de la arena y tratar de olvidar los sucesos anteriores que tuvo con los hermanos de esta, lo que ella no sabía es que las cuatro de la mañana era muy temprano para que las personas normales estuvieran despiertas… que bueno que Gaara tampoco era normal.

-¡Pero cuanto se tardan todos en levantarse!- gritó Milah desesperada golpeando una pared.

-Es muy temprano para que los demás se levanten.

- ¿eh? ¡Oh por dios! ¡LA PARED HABLA! Perdóname por golpearte señor pared… ahora que lo pienso… ¿Por qué tu voz es como la de ese pelirrojo molesto con aires de superioridad? Tsk sí que es molesto ese hombre.

Una leve tos hizo que Milah se levantara y viera que en realidad estaba hablando con Gaara, El kazekage y el dueño de la casa en donde actualmente estaba viviendo… gratuitamente, o bueno casi porqué ella pensaba que debería cobrar por los corajes que le hacen pasar.

- Oh, así que eras tú- Milah se giró a la pared y le hizo una reverencia- perdón por haberte ofendido señor pared tu jamás serías alguien tan detestable como él.

- ¿Ya has terminado?- dijo Gaara un poco de molestia.

-Ya, bueno el aire se contamina por aquí, iré a pasear por el pueblo… chau- dijo mientras corría por su vida o mejor dicho trataba de correr por su vida porqué una pared de arena detuvo su huida.

-Si lo deseas puedo darte el recorrido por la aldea, no tengo gran trabajo que hacer hoy.

-¿y terminar muerta? No, gracias

- ¿Por qué te mataría?- preguntó incrédulo

- No sé, pregúntatelo a ti mismo

- Temari se despierta a las doce puedes esperar en la sala, no hace falta que estés enfrente de su puerta.

-¡A las do…doce! No pienso esperar tanto, ¡bien! aunque seas insufrible tú serás mi guía hoy.

-Vamos- contestó ignorando el comentario de Milah

-A la orden- Milah agarró el brazo a Gaara y salió corriendo al exterior- ¿por dónde comenzamos?

-Podemos empezar por el mercado, todo mundo visita ese lugar.

-Perfecto ¡Que esperamos! Guíame- dijo Milah muy feliz.

-Es por aquí- Gaara guío a la chica por la ciudad y veía como esta observaba todo maravillada por la belleza de la ciudad, ocasionalmente le hacía preguntas sobre la ciudad "¿esos edificios están hechos de arena únicamente o tiene algo que lo sostiene?" "sorprendente ¿cómo hacen para cultivar esas plantas?" Gaara contestaba pacientemente cada una de sus preguntas y pronto llegaron al Mercado, esté estaba atiborrado de gente que buscaba un regalo para el "Festival Del Agua" donde según Gaara se hacía tributo a los dioses del Mar.

Milah tenía un montón de dudas sobre todo lo que veía y no se las guardaba apenas llegaban a su cabeza las decía en busca de una respuesta de parte del pelirrojo, pasaron horas hasta que la chica recordó que no había desayunado nada, pero no dijo nada porqué quería seguir viendo más de la ciudad.

-Vamos a comer- dijo Gaara quien ya suponía que la chica no había comido nada, pero al decir eso solo se ganó una cara de cachorro abandonado por parte de la peliazul- podemos volver después aquí, necesitas comer algo ¿no has desayunado, verdad?

- bueno…no, pero no tengo hambre todavía- "grrr" ese era el estómago delatador de Milah convirtiendo el rostro de la chica en un rojo encendido- me traiciona mi propio cuerpo ¡que cruel!

Algo parecido a un bufido llamo la atención de Milah… Gaara se estaba riendo o lo más parecido a una risa que podía salir de él y sin darse cuenta ella también empezó a reírse.

-¿Oye eso no es gracioso!- dijo entre risas

-¿entonces por qué te ríes?- dijo tratando de sonar como siempre pero la chica noto un pequeño, casi inexistente cambio en su tono de voz.

-¿Y porqué no?- preguntó incrédula

Por primera vez en muchos años Gaara sonrió libremente.

"Nunca dejes pasar una oportunidad que te haga feliz a ti, aunque a los demás no les guste"