Situaciones incómodas
Gaara se apresuró a entrar a la casa y descubrir la verdad sobre aquella extraña chica, pero al entrar se encontró invadido por sus hermanos que habían estado preocupados al despertar y no encontrar a Gaara junto con Milah, claro que ellos no estaban preocupados por su hermano más bien estaban preocupados por Milah que parecía tener una habilidad innata para hacer enfurecer al ahora pasivo de Gaara.
- ¡Milah! ¿Dónde estabas? apenas desperté y noté que tú y Gaara no estaban, debieron de dejar una nota o algo así- dijo Temari tan rápido que apenas se entendía, después se giró hacia Gaara y empezó a reprocharle aumentando la velocidad de sus palabras- Y tú, espero que recordaras que Milah es nuestra invitada y no la hayas incomodado con tus dudas, anoche apenas la convencí de que no se marchara gracias a ti.
No hace falta decir que Milah estaba realmente entretenida con el espectáculo que Temari le estaba proporcionando, uno jamás esperaría ver que Gaara, el Kazekage prodigio, niño demonio, estaría recibiendo un regaño de su hermana la cual era una cabeza más baja que el pelirrojo así que tenía que mirar levemente hacia arriba.
-Tranquila Temari, Gaara solo me estaba mostrando la aldea porqué me levante muy temprano y estaba muy entusiasmada de conocerla y pensé que él me podría aclarar mis dudas y a cambio yo le otorgué la solución a su insomnio- Mencionó Milah tratando de aplacar la furia de Temari.
Temari, la cual estaba desconcertada por la falta de ofensas de la peli-azul que normalmente estaban dirigidas hacia su hermano pequeño procesó lentamente la oración hasta encontrar algo que no encajaba.
-Espera, ¿Cómo que la solución a su insomnio?- se le adelantó Kankuro
-Pues justamente eso, hace tiempo que conocía a alguien con el mismo problema así que creé un jutsu que lo ayudara, ahora si me disculpan estoy un poco cansada; Gaara, te visitaré en un rato para realizar el jutsu, necesitas estar acostado así que iré a tu habitación.
-Mi cuarto no tiene cama-respondió Gaara como si fuera lo más normal del mundo y lo era, puesto ya que jamás se le permitía dormir no necesitaba una, sin embargo, eso no lo podía entender Milah.
-Bien, ven a mi habitación dentro de una hora-Milah masculló después de pensar un rato, viendo que el molestó pelirrojo pensaba hablar se apresuró a hablar- no digas algo que haga que me arrepienta de esto, te sugiero que vengas con la ropa más cómoda que tengas… dudó que tengas pijama.
-Te equivocas, si tengo- Gaara miró a la chica sin entender que planeaba pero no deseaba hacerla enojar y que se arrepintiera de su decisión.
-Bien, lleva tu pijama puesta-Milah masculló- ¡Cómo puede ser que no tenga cama pero si pijama, hombre, que se pierde de la buena vida! Cama igual a amor eterno- subió las escaleras para dirigirse a su habitación dispuesta a escribir otro capítulo de su libro.
Capítulo 2: El mercado
Después de estar a punto de salir corriendo de esta aldea por culpa del ya no tan diabólico Kazekage, me di cuenta de que necesito practicar mi paciencia, es en serio.
Amablemente, El Kazekage me dio un tour por el mercado, siendo sinceros aquí en la Arena existe demasiada comida que jamás soñé que existiría, hay una tienda que recomiendo mucho en ella trabaja la anciana más encantadora del mundo y me permitió hacer una degustación de sus platillos para poder escribir sobre ellos, la tienda se llama "Comida Sazuki" donde el plato principal y el que más le gusto a su glotona escritora es el "vada" que es un snack salado típico de la cocina del sur de Suna que tiene forma de doughnut y que se hace con lentejas o patata, simplemente delicioso.
Pero si lo que les interesa son las artesanías sin duda alguna el Mercado Central es el primer lugar al que deben ir, todas coloridas y únicas, sin duda alguna la Arena tiene talento, todos en la ciudad se portaron extremadamente amable conmigo aunque no sé si se deba a que me acompañaba Gaara, el Kazekage.
Descubrí que aquí se celebra un festival, "El Festival del Agua" donde veneran a la diosa del Agua "Mia Yamanja" la cual en la mitología antigua salvo a esta aldea concediéndoles un río que atravesaba la ciudad pero años después un humano llamado Mirto Mikan usaba esa agua para envenenarla y dársela a sus enemigos, la diosa triste por el uso que le daban a su pura agua hizo desaparecer el río y ahora se lleva a cabo un ritual para pedirle lluvia.
También veneran a todos los seres mitológicos acuáticos, estoy verdaderamente emocionada por este festival, esta aldea resulta ser la única que festeja a cuatro de los cinco elementos: Tierra, la arena; el Agua, el deseo de que las lluvias vengan; el Viento, símbolo de su nación; Fuego, la fuerza del sol.
Cambiando a temas un poco más personales, me di cuenta que después de conocer un poco a Gaara él es una persona agradable solo que llega a ser muy protectora con su aldea, como si todos en la aldea fueran sus hijos, lo descubrí en varias ocasiones observando a sus alrededores cuando se escuchaban a los pequeños correr y disimuladamente (muy disimuladamente) sonreía, así que si vienen a la aldea de la Arena y lo conocen no se sorprendan que sea frío con ustedes, le cuesta ser amable con desconocidos, pero dentro de él existe una gran persona.
Día dos
Entusiasmada
Estado: cansada y con sueño
Milah se puso su pijama que normalmente consistía en una playera verde que le llegaba a medio muslo pero decidió que a Gaara le incomodaría así que también se puso un short que apenas se visualizaba, después de unos minutos Gaara llegó, la cara de Milah se puso completamente roja apenas vio la pijama de Gaara que consistía únicamente en un pantalón cómodo de color rojo.
-P…Pasa- "mierda contrólate" pensó Milah viendo los nada disimulados bíceps del Kazekage
-¿Qué hago?- pregunto Gaara sin notar el rubor de la pequeña aunque él tenía el mismo problema con la pijama de la chica, había esperado que sus hermanos se subieran a dormir antes de ir a su cuarto, porqué secretamente él estaba realmente emocionado por dormir aunque sea una vez en su vida.
- Solo acuéstate y relájate- dijo Milah ya más calmada- el sello no es difícil así que no tienes que temer por nada y el Shukaku no hará nada, él sabe lo que le conviene ¿Verdad Ichibi?
"Lo sé mocosa pero al parecer tu no"
"Espero que no dañes a mi portadora Shukaku o conocerás mi furia"
Gaara se sobresaltó al escuchar una voz suave y femenina que inundaba su mente era exactamente igual cuando en Shukaku le hablaba…"era cierto, ella también es una jinchuriki "
-No haré nada Nerebi
-¿Tú eres Gaara? Mi más sincero pésame por soportar tanto tiempo a este patán masoquista, no te preocupes querido yo me encargare de que duermas sin preocupaciones.
-Gracias- Menciono Gaara desconcertado bajo la mirada divertida de Milah.
-Bueno, óyete Nerebi suenas como una madre preocupada, pero no tenemos toda la noche así que será mejor que empecemos- la chica miro al pelirrojo- acuéstate.
Gaara obedeció a la chica y la miro fijamente mientras realizaba el jutsu que tenía pinta de tono menos de fácil, consistía en movimientos no solo de manos sino también de pies, parecía una extraña y hermosa danza con cada movimiento el pelirrojo se sentía cada vez más cansado hasta que los movimientos pararon.
Milah se disponía a meterse a la cama también pero noto la mirada de Gaara que trataba de dar a entender su desconcierto pero el peso de todos los años sin dormir le estaba haciendo efecto a él y también a ella.
- No puedo separarme de ti después del jutsu, ya que es mi Bijuu la que hace que el tuyo no salga, si me alejo mucho el jutsu se rompería, pero no pienso dormir en el piso así que por hoy dormiremos en la misma cama, el sueño que tú tienes también lo tengo yo, estamos ligados mientras Nerebi este dentro tuyo- Gaara lo entendió y a pesar de estar muy casado sus mejillas se tiñeron de rojo…todo se volvió negro, ellos no despertarían en tres días a menos que alguien los molestara y obviamente eso siempre ocurre, nadie tiene tanta suerte.
Ninguno de los dos se dio cuenta lo cerca que estaban… muy cerca a tal punto de terminar abrazados…La silenciosa mañana fue interrumpida por un ruidoso grito femenino.
"Espantoso juego del amor, en el cual es preciso que uno de ambos jugadores pierda el gobierno de sí mismo"- Charles Baudelaire
