No es lo que parece

Temari gritó de sorpresa al ver a su pequeño hermano en la cama de Milah pero tal vez su reacción se sobrepasó porqué en cuestión de segundos Kankuro se encontraba a su lado, despeinado y calzoncillos, sin embargo, a pesar del ruido que hizo Temari ninguno de los dos se despertó. Milah se encontraba haciendo uso del pecho de Gaara como almohada mientras él tenía una sus manos agarrando las caderas de la chica firmemente, la otra estaba entrelazada firmemente con la mano de Milah. Se veían como una pareja recién casada, por un momento Kankuro y Temari vieron esta escena en silencio, estaban un poco felices por ver a Gaara tranquilo, más tranquilo de lo que jamás había estado, los dos hermanos se retiraron en silencio, pero antes de cerrar la puerta una Milah muy soñolienta se sentó en la cama sin notar aún la mano del pelirrojo que se encontraba descansando en su cintura.

– ¿Qué pasa? ¿Ya es muy tarde? – Milah había notado que dos hermanos se trataban de retirar y sonreían incómodos pero estaba demasiado agotada para buscar la razón.

– No pasa nada, los dejamos solos – dijo Temari con tacto tratando de salir lo más pronto de ahí, quien sabe cual sería la reaccion de su hermano pequeño, ella realmente no quería averiguarlo.

– Eso, nos vemos después loca – dijo Kankuro un poco nervioso.

– ¿Cómo que solos? Aquí no hay nadie – preguntó Milah desconcertada mirando a su alrededor hasta toparse con un brazo que no era suyo, y después busco su propia mano que estaba reposando en el torso de otra persona, finalmente llego al rostro de su acompañante que casualmente resultó ser el hermano pequeño de los dos individuos que estaban mirándola fijamente desde su puerta.

– E…Esto no es lo que parece – dijo torpemente la peli-azul.

–No creo que exista una forma de malinterpretar esto, princesa – mencionó Kankuro sonriéndole pícaramente.

– De hecho si, solo ayudé a Gaara a dormir – Milah estaba completamente sonrojada de la vergüenza y eso no pasó desapercibido por los dos hermanos Sabaku no.

– Eso está claro, espero que hayan usado protección, no quiero ver pequeños pelirrojos dementes dentro de nueve meses- contestó Kankuro con sorna.

– ¡ES PARTE DEL JUTSU IDIOTA! No puedo separarme de él o si no el justu deja de hacer efecto y yo no pensaba dormir en el suelo – la disputa había despertado a Gaara, que se sentó sin apartar su mano de la cintura de Milah y tallándose los ojos con la otra mano, se veía inocentemente tierno… como un gato que fue despertado.

– ¿Qué sucede? – dijo adormilado

– Gaara tenemos visitas, yo les trate de explicar pero… – la cara de Gaara se puso del color de un tomate pero no dijo nada- Vamos di algo.

– Es causa del jutsu, no lo malinterpreten.

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– Entonces… ¿usaron condón o no? – Preguntó Kankuro haciendo sonrojar a los involucrados- No es que no quiera ser tío, pero si ella es la madre lo más probable es que mis sobrinos salgan dementes.

– ¡Ya basta!- Gritó Milah azotando una mano contra la mesa del comedor y mirando al castaño tan fríamente que hizo al susodicho tener un escalofrío – Yo te mato.

Kankuro salió corriendo de la cocina seguido muy de cerca por Milah, los dos estuvieron en una persecución muy entretenida donde el hombre salió muy mal parado hasta que después de 20 minutos volvieron al comedor.

– Espero que hayas aprendido la lección- le mencionó al marionetista, Milah.

– Sí, estas loca- Kankuro miro a la chica mientras se sentaba a lado de Gaara y tomaba una tortitas para desayunar.

– Entonces ten cuidado he oído que las locas son las peores enemigas, no te conviene tenerme de enemiga.

– Ya paren de pelear parecen dos niños. Por cierto, me he estado preguntando algo – Temari habló – ¿Eras ninja de la aldea de la mariposa? ¿Verdad?

– Eso es cierto ¿Por qué la pregunta? – interrogó Milah

– Estaba preguntándome ¿Cuál es tu especialidad ninja? – La mesa se quedó en silencio esperando la respuesta de la peli-azul, pero la chica parecía no querer responder aquella pregunta.

"Me gustaría saber cuándo dejaran de hacer preguntas que no puedo responder" Milah se preguntó internamente.

– Taijutsu – Mintió

escena retrospectiva

Milah estaba esperando a Ryuzaka en el bosque frente a la cascada escondida para otra de sus clases teóricas sobre su calidad de jinchuriki y conocer más a su Bijuu.

– Hija – la llamó como acostumbraba su Sensei – creo que ya es hora que aprendas sobre tus habilidades ninja con respecto a Nerebi.

– ¿Qué quieres decir con eso? – Se cuestionó Milah, pues ella había trabajado arduamente en sus artes ninja y nunca había recibido alguna queja, lo cierto es que ella era bastante poderosa para ser una niña de 8 años, nunca había recibido alguna herida de gravedad- ¿He hecho algo mal?

– No, no es eso hija, mira tú Bijuu es uno muy especial Milah, Nerubi tiene la capacidad de aprender y copiar cada movimiento que tu ves– su padre se dio cuenta que ella no había entendido así que continuo – por ejemplo, si tú peleas contra alguien que tiene un Kekei Genkai podrás imitarlo sin necesidad de tenerlo, como el clan de los Uchiha pero más potente.

– ¿Cómo que más potente? – preguntó Milah

– Significa que podrías copiar la habilidad del Byakugan sin necesidad de tener los ojos blancos, Nerebi es el demonio del espejo, un Bijuu secreto del cual nadie debe saber su existencia, por eso debes de tener cuidado con tus habilidades, debes pensar muy bien cuando y cuales usar, y lo más importante, si tu cuerpo y mente son capaces de resistir porque de lo contrario morirás, pero jamás olvides algo, Nerebi es un secreto si usas sus habilidades en una batalla... asegúrate de ganar.

– Eso suena como si fuera imparable – dijo Milah sorprendida

– Eres imparable, hija mía – Ryuzaka le revolvió el cabello – pero si lo usas de más no podrás controlarte a ti misma.

– Pero tú estarás ahí para detenerme siempre ¿Verdad papi? solo necesitaría verte a ti, jamás te podría hacerte daño.

– ¿Qué clase de padre crees que soy para dejar a mi hija sola?– rió Ryuzaka– jamás te dejaré sola

– Entonces, siempre ganare. Papi cántame, por favor- le dijo la pequeña Milah mientras se acostaba en su regazo.

– Está bien, pero después debes de seguir entrenando

Twinkle Twinkle Little Star, Cómo me pregunto lo que eres, hasta por encima del mundo tan alto, Como un diamante en el cielo eres.


Los dos a pesar de que en el fondo sabían que no eran realmente familia, vivían mucho más felices que la mayoría que si lo eran, ambos se comprendían y apoyaban con sus problemas, viajaron juntos en cada misión que tenían, aprendieron a defenderse juntos y Milah no podía ser más feliz con ese hecho… jamás pensaron el terrible suceso que los separaría meses después.


"Más vale el placer que dura un momento, que el dolor que dura una vida"

"El que tiene las lágrimas hondas, que empiece llorar temprano"