¡Bienvenidos a este nuevo capítulo!
Este capítulo tomó más tiempo del esperado, si entro en detalles diría que es porque la versión original que había escrito es algo distante de la que van a leer ahora. Esta vez no diré mucho aquí, me limitaré a agradecer a todos los usuarios que han llegado hasta este capítulo, y agradecer que se tomen parte de su tiempo en leer este fanfic.
En fin, espero que lo disfruten, o al menos se entretengan.
K-ON no me pertenece y... ya saben, Kakifly le dio color a nuestras vidas (?).
Las cinco integrantes del Club de música ligera se encontraban en una reunión nocturna en el cuarto al que llamaremos "MRM", que sí, es el cuarto de Mio, Ritsu y Mugi.
Esta no era la reunión que se tenía planeada para la canción, sino una reunión casual con todas las chicas del grupo. Mio, Mugi y Ritsu traían puesto el uniforme escolar por alguna razón, aparentemente para tomarse fotos, mientras Azusa y Yui tenían puesta su pijama. La persona en turno era Ritsu, quien tenía tanta energía como de costumbre y estaba siendo fotografiada por Mugi.
Azusa tenía una sonrisa algo forzada y las miraba bastante extraño.
-…Ehh… ¿puedo preguntar qué están haciendo? -dijo con una voz confusa.
-Ya te lo dijimos, ¡estamos tomando fotos de recuerdo!
-Eso lo entiendo pero… ¿por qué con el uniforme de la escuela?... es más, ahora que lo pienso ¿por qué nos pidieron que trajéramos el uniforme escolar?
-Ahh… esa es una buena pregunta…
-¿Estás diciendo que lo trajimos sin ninguna razón?
-Uhh… sí, básicamente igual que los instrumentos.
-¡Yo sí tengo una razón! –alegó Yui con la mano levantada, como si pidiera permiso para hablar- ¡Creo que nuestro uniforme es lindo!
-Yo también creo que es un lindo uniforme. –coincidió Mugi.
-Bueno, esa es una respuesta que esperaba de ti, Yui-senpai…
Las chicas parecían pasar un buen rato juntas con la sesión de fotos y diciendo lo primero que se les venía a la mente. Mientras Ritsu y Mugi seguían en su sesión de fotos y Azusa seguía de espectadora, Mio se acercó a Yui y le habló en una voz un poco más baja de lo normal, que estaba siendo opacada y que sólo Yui podía escuchar por todo el ruido que había.
-Oye Yui, antes de que vinieran aquí estuve hablando con Mugi y Ritsu, y parece que no tienen ganas de que nos reunamos hoy, quieren moverlo para mañana.
-¿Eh? ¿Por qué?
-Dicen que están cansadas… aunque la verdad no se les nota. –dijo Mio mientras las observaba- Supongo que mintieron y no me dijeron el verdadero motivo, aunque tal vez sólo es flojera… de Ritsu puedo esperar eso, aunque me sorprende que Mugi esté en las mismas.
-Uhh… bueno, está bien, igual pasaré la noche intentando escribir algo por mi propia cuenta.
-Eso suena bien. Pero bueno, eso era todo lo que quería decirte.
Justo después de que terminó de hablar, Ritsu le dirigió la palabra.
-¡Mio! –dijo Ritsu apuntándole con el dedo- ¡es tu turno de que te tomen fotos! Mugi, lo dejo en tus manos.
-¿Eh? ¿Tan pronto?
-Sí, tan pronto, ahora… aprovechando que estás con Yui… Mugi, tu turno.
Mugi se puso a cierta distancia enfrente de ambas y empezó a tomarles fotos, en las primeras tenían caras raras, pues estaban desprevenidas. Al ver que Mugi no se detenía ni pareciera tener intención de eso a menos de que cooperaran, no tuvieron más opción que seguirle el juego y hacer algún par de poses y sonreír para las fotos.
Una buena parte de la noche estuvieron tomándose fotos, mientras que otra parte de lo que estuvieron fue para hablar tal y cómo lo hacían casi diario en la sala de música, mientras comían algunos dulces que Ui puso en el equipaje de su hermana, los cuales usaron como reemplazo de la ausencia de té y pastelillos. Llegado un punto eran cerca de las 12 de la noche y todas estaban algo cansadas, pero Azusa era la que más cansada estaba, sus bostezos eran algo prolongados y su cara estaba somnolienta, daba la impresión como si de tan solo poner la cabeza en una almohada se dormiría profundamente.
-Azu-nyan, si tienes sueño puedes ir a dormir sin mí, yo estaré ahí en unos minutos, tú descansa. –dijo Yui.
Azusa tardó un poco en dar una respuesta.
-…¿Se-segura? –preguntó con una voz somnolienta mientras se tallaba los ojos.
-Sí, ve a dormir, no necesitas esperarme. –dijo mientras le regalaba una dulce sonrisa.
-…Está bien… n-no tardes mucho Yui-senpai…
Azusa se levantó de la cama y se puso sus pantuflas. Lentamente fue hacia la puerta de conexión para retirarse a su cuarto e irse a dormir, pero antes de abrirla se despidió de todas.
-…Buenas noches a… todas. –con una voz aún más somnolienta que la anterior.
-Buenas noches, Azusa-chan.
Luego de que todas se despidieran de ella, abrió la puerta y se retiró del cuarto. Instantáneamente después de que Azusa cerrara la puerta y se retirara, el tema de conversación cambió un poco, siendo Mugi la primera en hablar.
-Bueno Yui-chan, supongo que Mio-chan ya te contó que decidimos que no va a haber reunión hoy, ¿no?
-Ah, sí… espera, ¿me estás pidiendo que me vaya?
-¡No no! Ah… lo siento, no quería que sonara así, sólo quería confirmarlo… -dijo algo arrepentida.
-En realidad aún no me voy porque quería decirles algo antes de irme, pero no podía decirlo frente a Azu-nyan.
-… ¿Acaso es lo que intentabas decirnos esta tarde en el lobby? –dijo Mio dudando de su intuición.
-Sí, es exactamente eso.
-¿En el lobby? –pensó Mugi dudosa, que no sabía a qué se referían.
Yui hizo una pequeña pausa antes de continuar. Sus amigas se quedaron en silencio esperando a que hablara.
-Bueno, el caso es que como saben, en este momento nos quedan 2 noches y 3 días en Londres, y ya tenemos todo el itinerario para esos días.
-Ajá, ¿y eso a dónde nos lleva?
-A que… por favor, déjenme romper el itinerario de pasado mañana para que pueda pasar todo el día con Azu-nyan. –dijo Yui con una mirada de súplica.
-No hay manera de que aceptemos eso. –contestaron todas al instante y sin expresión alguna.
Yui sintió eso como un golpe directo al pecho y dejó caer su cabeza en un estado de depresión.
-N-Ni siquiera lo meditaron…
-No hay necesidad de meditarlo, sabemos que es importante para ti decirle a Azusa que la amas, pero ya habíamos planeado qué hacer aquí. –explicó Mio.
-Además, a quien deberías proponerle eso es a Azusa, es a ella a quien quieres secuestrar, no necesitas pedirnos permiso a nosotras. Pero bien sabes que no va a aceptar.
-¿Dijo secuestrar? –pensó Yui.
-…Secuestrar, ¿eh?
Yui empezó a reír de una forma ligeramente siniestra mientras mentalmente ideaba un plan para llevarse a Azusa en contra de su voluntad para que su petición fuera cumplida por las malas.
-Ni siquiera se te ocurra secuestrarla de verdad, eso es un delito. –dijo Mio en un tono serio.
-Yui-chan, ¿qué te parece si mejor sales con ella en la noche? El itinerario tiene cubierto lo que haremos en el día, pero no en la noche. Pueden no sé, salir a pasear ustedes solas y… ya sabes. –decía Mugi mientras empezaba a imaginarse una escena romántica entre sus dos amigas.
Yui dejó su risa siniestra y lo pensó por un momento. Luego de eso se alegró al instante.
-¡Oh! ¡Eso es buena idea! ¡Entonces me llevaré a Azusa de paseo nocturno! Gracias, Mugi-chan.
Yui no recibió respuesta por parte de Mugi, pues seguía perdida en su imaginación.
-Bien, parece que eso se arregló. –dijo Mio tranquila- Pero, ¿realmente necesitabas un día entero?
-Ah no, en realidad no, era más por capricho. Quería que fuera un día entero para pasar más tiempo a solas con ella, hacer mi confesión… y bueno, de paso… sentir como si fuéramos una pareja de paseo en Londres… –dijo Yui un poco avergonzada- P-Pero en realidad no hay problema si lo hago en la noche. Con una noche me basta.
-¿Estarás bien? ¿Necesitas ayuda?
-Tranquila tranquila, no hay necesidad de que me ayuden, estaré bien. Además, ¿te das cuenta de lo extraño e incómodo que sería que me estuvieran viendo en medio de mi confesión?
Las demás empezaron a reflexionar y se dieron cuenta de que definitivamente sería incómodo.
-Creo que tienes razón... –dijo Mio como si se sintiera culpable de algo.
Yui se puso de rodillas arriba de la cama con unos ánimos gigantescos, su motivación repentinamente se disparó hasta los cielos, esperaba ansiosamente la noche de pasado mañana para la hora de la verdad.
-¡Bien! ¡Está decidido! Le diré todo a Azu-nyan esa noche y será inolvidable, ¡me aseguraré de eso!
-¡Esfuérzate, Yui! –decían en voz alta Mio y Ritsu con el puño en alto, quienes inevitablemente se contagiaron de la motivación de Yui.
-¡Me esforzaré! –dijo mientras levantaba su puño apuntando al techo.
Mugi reaccionó a tanta motivación y dejó de soñar despierta. Estaba confundida y no entendía que pasaba, pero para no verse mal también levantó el puño con emoción.
Todas permanecieron así por al menos 6 segundos hasta que Yui bajó su puño y se dirigió a todas.
-Bueno, eso era todo lo que quería decirles antes de irme. Ahora me retiro, tengo que regresar con mi querida Azu-nyan, no puedo dejarla sola mucho tiempo y le dije que no tardaría mucho. –dijo mientras caminaba hacia la misma puerta por la que se fue Azusa.
-Nos vemos mañana temprano Yui-chan, buenas noches. –dijo Mugi antes de que Yui abriera la puerta.
-Cierto, temprano. Tendré que poner la alarma o no me despertaré…
-Aunque bueno, sabemos que lo más seguro es que nosotras terminemos despertándote, con lo perezosa que eres.
Yui empezó a abrir lentamente la puerta.
-… Tienen razón. En ese caso cuento con ustedes. –dijo bastante despreocupada.
Las demás se quedaron con una expresión que mostraba un poco de enojo y cansancio por lo que dijo Yui. A excepción de Mugi, quien mantenía una sonrisa algo nerviosa.
-En fin, buenas noches. –dijo, después entró a su cuarto y cerró la puerta.
-Esa Yui… ¿acaso somos sus despertadores? Me pregunto si en la universidad va a ser igual…
Al entrar al cuarto se percató de que las luces estaban apagadas y que todo estaba muy silencioso. Lo primero que se le vino a la mente era que su gatita ya estaba dormida.
-… Creo que Azu-nyan está dormida. –dijo susurrando para sí misma- Se durmió más rápido de lo que esperaba.
Yui empezó a caminar hacia su cama de forma normal, pues estaba convencida de que Azu-nyan no se despertaría con unas pisadas, y tuvo razón porque llegó a su cama sin que mostrara señales de despertar.
Cuando llegó a su cama, se percató de que no estaba tendida igual a cuando llegaron al cuarto, sino que ya estaba acomodada. Las cobijas estaban dobladas a la mitad para que sólo entrara, las jalara y pudiera dormir, algo que definitivamente no había hecho ella.
-¿Uh? No recuerdo haber dejado la cama así… -pensó- Pero si no fui yo entonces…
La mirada de Yui se dirigió a Azusa, la única sospechosa era ella ya que había sido la única en entrar al cuarto.
-Ya veo… -dijo sonriendo.
Luego de eso Yui se acostó en su cama y se metió en las cobijas, pero en lugar de jalarlas se volteó boca abajo sosteniéndose con sus codos, agarró la libreta que había usado previamente en el vuelo junto con la pluma, los puso sobre la cama, abrió una página al azar de la libreta y empezó a pensar.
-Bien, es hora de ponerme a trabajar.
A pesar de que Yui se encontraba adormilada estaba decidida a intentar avanzar un poco con la canción.
-Pero… está muy oscuro… No puedo ver nada, y si no puedo ver, no puedo escribir.
En lugar de prender alguna lámpara, decidió usar su celular para iluminar lo suficiente.
-Si prendo la lámpara que está aquí en la mesa de noche podría despertar a Azu-nyan, y el interruptor para la lámpara de pared que está arriba de mí está muy lejos… no me voy a parar de aquí si tengo una lámpara en mi celular.
Con la mano derecha agarraba su pluma, mientras con la izquierda sostenía su celular para alumbrar la libreta. Una Yui algo somnolienta a las 12 de la noche empezó a pensar en la letra para la canción de su kouhai. Aunque esa misma noche aprendió que no es bueno tratar de componer una canción si tienes sueño, que tampoco es bueno si tienes a la persona que amas exactamente a un metro de ti, y que es aún peor si está durmiendo, porque es inevitable no distraerse ni sonreír al verla tan vulnerable.
-No me puedo concentrar, lo único que hago es distraerme… ¡E-Es culpa de Azu-nyan por ser verse tan linda mientras duerme!... incluso escribí "Azu-nyan Love"… –pensó Yui algo preocupada- A este paso terminaré haciendo una canción de amor, y definitivamente eso no debo hacer. Esta debe ser una canción de todas para Azu-nyan, no de mí para Azu-nyan.
A pesar de su poca concentración, Yui no se rindió y continuó intentando componer la canción para su querida y dulce kouhai, aún cuando evidentemente el sueño y la distracción le estaban ganando lentamente.
La mañana de ese día. En el cuarto de Nakano y Hirasawa.
Para evitar cualquier clase de contratiempo Azusa se despertó temprano, principalmente lo hizo para despertar a Yui, porque estaba segura de que no se despertaría por si sola. Azusa estaba sentada en una orilla de su cama tallándose los ojos. Le resultaba un poco difícil despertar completamente. Una vez que se sintió lo suficientemente despierta se paró descalza y empezó a caminar en dirección a la cama de Yui, quien estaba dormida bocabajo. Una vez ahí, puso su mano derecha en el hombro de su senpai y la otra en su cintura, y empezó a moverla para que despertara.
-Yui-senpai, despierta. –decía mientras la movía.
Por supuesto, no hubo ninguna respuesta y tampoco alguna señal de que Yui fuese a despertar pronto. Azusa estaba apunto de repetir el proceso y moverla mientras le hablaba, pero se dio cuenta de que la libreta de Yui estaba en la cama a simple vista, abierta en una página que tenía algo escrito.
-Esa es su libreta… creo que es la misma que vi cuando me desperté en el avión… -dijo en voz baja- ¿Acaso se desvela escribiendo cosas?... puedo ver que hay algo escrito en letras algo grandes, pero… creo que dice "Love"…
Los ojos de Azusa se agrandaron de la sorpresa y se despertó por completo cuando leyó lo que decía la página. Pensó que sus ojos la estaban traicionando y que había leído mal, para comprobarlo agarró la libreta y la acercó para poder ver mejor. Entonces se dio cuenta de que no fue un error, lo había leído bien.
-E-E-Esto… no importa cómo lo veas, esto sólo se puede traducir co-como… como…
Azusa estaba totalmente confundida. No sabía qué pensar, su mente estaba hecha un desastre, no podía evitar preguntarse si eso significaba lo que ella quería que significara. Como consecuencia de eso, ahora tenía más ganas que nunca de confesarse y descubrirlo lo más pronto posible.
Repentinamente Yui empezó a despertarse, el pequeño alboroto que Azusa estaba haciendo logró despertarla de alguna manera. Cuando Azusa lo notó, rápidamente dejó la libreta en la mesa de noche e hizo una sonrisa fingida para recibir a su senpai. Lo primero que hizo Yui al abrir los ojos fue apoyarse en sus manos y darse cuenta de que su libreta no estaba en la cama, empezó a buscarla desesperadamente y se tranquilizó al verla en la mesa de noche. Cuando se tranquilizó ya estaba completamente despierta, se sentó de rodillas en la cama en una posición de "W" y volteó a ver a Azusa, quien aún mantenía su falsa sonrisa.
-Buenos días, Azu-nyan.
-Bu-buenos días, Yui-senpai… -dijo con una voz tímida.
-¿Umm? ¿Te pasa algo? –preguntó Yui, quien había notado la inseguridad en la respuesta.
-¿Eh? No, nada. –respondió un poco más relajada.
-¿¡Por qué estoy tan nerviosa!? Debe ser por haber leído eso… tengo que tranquilizarme, tengo que hacer lo posible por actuar normal…
A pesar de que ahora tenía muchísimas ganas de confesarse, nunca se esperó que ahora sería mucho más difícil para ella. Azusa no podía evitar ponerse nerviosa y a veces hasta sonrojarse. Su voz, sus ojos, su risa, su cabello, su presencia, todo de Yui la ponía nerviosa y le aceleraba el corazón.
Cuando la gatita se percató de que le era casi imposible estar en la misma habitación que ella sin sentir que el corazón le explotara tomó la decisión de que era mejor dejar la conversación ahí y escapar, pero no quería salir corriendo, sino huir de una forma disimulada y no tan obvia. Se esforzó para mirarla a la cara, relajarse y hablarle directamente.
-Co-como sea, ya que estás despierta cámbiate, hoy hay muchos lugares para visitar, lo-lo mejor será que desayunemos temprano. –dijo Azusa, forzándose a actuar normal- Iré a ver si las demás están despiertas, n-no tardaré.
Azusa salió del cuarto y fue al de las demás, dejando a Yui sola con la tarea de cambiarse.
-¿Qué le sucede a Azu-nyan? Estaba tartamudeando mucho… -se decía dudosa- …Bueno… no importa, le haré caso y empezaré a vestirme, sino seguro que me regaña.
Mientras Yui estaba buscando ropa en su maleta, su mirada se desvió hacia su libreta, que seguía en la mesa de noche y en la misma página. Dio un pequeño suspiro y luego habló como si se dirigiera a alguien.
-Me asusté mucho cuando no vi la libreta… pensé que la tenía Azu-nyan y estaba leyendo lo que le escribí… eso hubiera sido vergonzoso, pero parece que eso no pasó… la verdad es que eso es un alivio.
Todas las integrantes de Ho-kago Tea Time se encontraban en el lobby del hotel llevando nada más que sus bolsos. Cada una vestía un conjunto distinto que indudablemente les quedaba bien y las hacía resaltar, pues resultaba ser lo suficientemente abrigado y lindo a la vez. Ahora mismo estaban tomando una decisión importante.
-Bien, ¿a dónde quieren ir a desayunar? –preguntó Mugi.
-La guía turística dice algunos lugares donde podemos comer, pero no dice de qué son. –informó Mio.
Mio dejó el mapa a la vista de todos para que pudieran decidir, aunque más que nada parecía una decisión al azar.
-Bueno, este tiene un nombre lindo, vamos a ese. –dijo Yui mientras seleccionaba un lugar en el mapa.
-Me quejaría de que elijas un lugar sólo porque crees que el nombre es lindo, pero parece que en esta ocasión sólo podemos elegir por el nombre. –dijo Ritsu- Aunque bueno, no parece mala opción, está cerca de aquí y tiene nombre como de cafetería.
-Espera, creo que vi este nombre ayer cuando fuimos de camino al metro, y si mal no recuerdo era un café. Parecía un lindo lugar, ¿les parece si vamos? –preguntó Mugi.
-Suena bien.
-Entonces vamos, hoy hay muchos lugares a donde ir, ¡empecemos lo más pronto posible! –dijo Azusa sin ocultar su emoción.
Todas empezaron a salir de hotel y fueron camino al café que indicaba el mapa. Ciertamente estaba cerca del hotel, y a pesar de que era un café algo pequeño, era algo elegante. Luego de que terminaran de desayunar, decidieron pasar a alguna tienda y comprar algunos bocadillos para la noche, pues los que Yui tenía casi se acababan, además de que era una buena oportunidad para probar dulces extranjeros, y comprobaran si eran tan buenos como los japoneses. Luego de eso fue cuando empezaron su turismo en Londres.
Empezando con algo simple, decidieron ir a un parque. Londres tiene muchísimos parques, pero el que quedaba más cerca era "Kensington Gardens", aunque no se adentraron completamente a este. Pasaron un buen rato en lo que podríamos llamar "orillas del parque", donde estuvieron apreciando todo el lugar, tomando fotografías de ese parque tan lindo, limpio y relajante, lleno de gente paseando y disfrutando del paisaje. Pudieron observar que había varias ardillas, un animal que no veían comúnmente y al cual no dudaban fotografiar... claro, sin usar flash. También se dieron cuenta de que mucha gente sacaba a pasear a sus mascotas en ese parque, pero a pesar de eso el lugar se mantenía limpio. Cabe mencionar que Yui tuvo un pequeño problema cuando decidió meter su mano en… bueno… pensándolo bien, mejor no hablemos de eso.
Luego de que Yui se lavara las manos y de haber pasado un buen rato en el parque, decidieron moverse a su próxima parada. Azusa quería ir al "Museo Británico", ya que ese museo es uno de los más visitados y reconocidos a nivel mundial. En su camino a ese museo estuvieron caminando por varias calles que les parecían interesantes, y en ocasiones se tomaban fotografías. Cuando llegaron al museo se toparon con una réplica de "La piedra de Rosetta", que era la misma piedra que replicaron en el Club de Ocultismo en el último festival escolar, y fue el reemplazo de la lápida de la obra que protagonizaron Mio y Ritsu en ese mismo festival, "Romeo y Julieta".
Luego de salir del museo y de que pasara algo de tiempo, el desayuno que habían tenido había desaparecido de sus estómagos y tenían que comer de nuevo. Lo primero que se les ocurrió fue tomar el té en algún restaurante, ya que tomar té por la tarde era una de las especialidades del club. Aunque desafortunadamente, para cualquier lugar necesitaban una reservación, y tomar un té normal no era una opción para ellas, pues ya estaban acostumbradas al fino té de Tsumugi.
La última parada que tenían planeada era el "London Eye", una de las ruedas de la fortuna más grandes del mundo. Por supuesto tiene propósitos turísticos y es usada como mirador. Cuando llegaron y se encontraban a un par de metros de la rueda, todas se quedaron asombradas mirado hacía arriba por el tamaño que tenía.
-Wow… es enorme. –dijo Yui sorprendida mientras observaba la noria.
-Según esto… mide 135 metros. –dijo Azusa leyendo su guía.
Yui se acercó a ella para observar la guía.
-¿De verdad? –preguntó Yui igual de sorprendida que antes
Yui se acercó tanto a Azusa que la asustó. La gatita dejó que viera su guía y se alejó un par de centímetros de su senpai.
Durante todo el día, en cada ocasión que Yui se acercaba a Azusa, ya sea para abrazarla, estar junto a ella o incluso para salir juntas en una foto, Azusa se alejaba en un ataque de nervios significativamente menor al de la mañana de ese día. Aunque alejarse de ella dejó a Yui confundida, llegando a pensar que la estaba evitando más que de costumbre. A pesar de eso Yui parecía no darle mucha importancia, pensó que sólo iba a ser así por hoy. Al menos eso parecía.
-Bueno, ¿qué estamos esperando? ¡Vamos a subirnos! –dijo Mugi emocionada.
-Bueno, en realidad a quien estamos esperando es a ella. –dijo Ritsu señalando a Mio, que se encontraba unos 8 pasos detrás de todas, con una cara que demostraba un poco de temor.
-¿Eh? Mio-senpai, ¿estás bien?
-Ah… sí… es sólo que… ¿tenemos que subirnos a eso? –dijo Mio con una voz entrecortada- …Está girando…
-Bueno, eso es lo que hacen las ruedas de la fortuna…
-¡Ah! ¡Ya sé! ¿Qué les parece si me dejan sus cosas y yo me quedo aquí… en tierra…
Ritsu y Yui se miraron mutuamente con una mirada llena de determinación. Cuando se vieron la una a la otra asintieron, como si aún sin palabras se pudieran entender. Yui agarró a Mio del brazo izquierdo y Ritsu del brazo derecho, y ambas empezaron a llevar a Mio hacía la rueda en contra de su propia voluntad, mientras Mugi y Azusa estaban detrás de ellas, observando cómo Mio trataba de zafarse.
-Mio-chan… me es un poco difícil asimilar que te dé miedo subirte a una rueda de la fortuna pero no a un avión. –dijo Mugi- Tener miedo a los aviones es más común…
-Bueno, supongo que así es Mio-senpai… -contestó Azusa con una sonrisa algo nerviosa- Tranquila senpai, estarás bien.
-¡No! ¡No quiero subirme! ¡No quiero! –decía Mio casi gritando mientras pataleaba. A ojos de cualquiera estaba haciendo un berrinche.
Luego de que Yui y Ritsu lograran arrastrar a Mio hasta la entrada, todas subieron a una cabina y lentamente empezaron a subir. Aún dentro Mio seguía algo asustada, pero mientras más subía más se tranquilizaba, porque desde ahí podía ver Londres con toda claridad, era una vista hermosa, y el hecho de que el sol se estaba escondiendo lo hacía aún más hermoso para la vista. Mio no dudó ni un segundo de que el escenario ante sus ojos era digno de ser fotografiado.
-Mira, parece que el miedo se le ha ido por completo. –dijo Ritsu- De lo que se hubiera arrepentido de no haberla arrastrado hasta aquí.
-Azusa-chan, ¿falta algo más del itinerario de hoy? –preguntó Mugi.
-Ehh… no, en realidad no, el itinerario marca el London Eye como la última actividad de hoy.
-¿Ah sí?
-En ese caso regresemos al hotel, Azu-nyan. –dijo Yui con energía.
A pesar de que no se había percatado, Yui estuvo todo el tiempo al lado de Azusa. No se dio cuenta de eso hasta que habló. Estaba a punto de retroceder justo como lo había hecho todo el día, pero Yui tomó una contramedida y la abrazó para evitar que se alejara, rodeándola completamente con sus brazos como si fueran una cadena.
-¡Yu-Yui-senpai! ¡Suéltame!
-No, me niego a soltarte.
-¿Eh? ¿Por qué?
-Porqué el día de hoy no te he abrazado en lo absoluto.
-La verdad me sorprende que Yui haya soportado tanto sin usarte de oso de peluche. –dijo Ritsu metiéndose en la conversación.
Después de un tiempo Yui soltó a Azusa lentamente y la libró de sus cadenas.
-Listo, con eso estaré bien.
Yui se veía con aún más energía, como si el abrazo la hubiera revitalizado.
-Ni siquiera me abrazaste bien… -dijo Azusa en un tono muy bajo.
-¿Eh? ¿Dijiste algo Azu-nyan?
-¿Yo? A-Ah, no, nada.
Luego de que las chicas se bajaran, decidieron irse directamente al hotel para así finalizar su día. Durante todo el viaje de retorno Mio estaba igual de feliz que cuando estaba en la rueda de la fortuna, las demás sólo podían escuchar lo mucho que Mio elogiaba Londres, al punto de mencionar que esta era su verdadero hogar.
Cuando llegaron al hotel ya era de noche, todas estaban cansadas, aunque su cansancio era menor al de ayer. De camino a casa compraron algunas cosas para comer, aunque en realidad no eran la gran cosa, sólo era para calmar el hambre hasta la cena. Una vez que todas estaban en el pasillo del piso donde estaban sus cuartos, se despidieron momentáneamente hasta la hora de la cena.
-Nos vemos en un rato. –dijeron Mio, Ritsu y Mugi mientras entraban a su cuarto.
Azusa no estaba muy segura de si debía de entrar a la misma habitación con su senpai, debido a lo que había pasado en la mañana, por lo que hizo un intento de evitar ese encuentro.
-En-entonces yo… -intentaba decir Azusa, mientras trataba de meterse al cuarto "MRM".
Yui notó que Azusa quería entrar al otro cuarto y la agarró del hombro antes de que fuera tarde.
-Azu-nyan, este es tu cuarto.
Azusa no tuvo el valor de decirle a su senpai que prefería pasar tiempo en el cuarto de las demás, ya que tal vez heriría los sentimientos de Yui, por lo que terminó entrando al cuarto, mientras se mentalizaba para que no le pasara lo mismo que en la mañana.
Yui dejó que su kouhai entrara primero al cuarto, Azusa prendió la luz y empezó a caminar, fue entonces cuando escuchó la voz de su senpai.
-¡Ya llegué! –dijo Yui con energías, mientras corría en dirección a donde estaba Azusa con los ojos cerrados y los labios como si quisiera dar un beso.
La gatita volteó y entró en pánico al ver a su senpai así, ya que pensó que iba a besarla. Todo fue tan repentino que supo que hacer y lo único que hizo fue cerrar los ojos, pegar sus codos al cuerpo y reducir su tamaño encorvándose un poco. Yui pasó justo al lado de Azusa, pero ella de forma inconsciente la recibió con un codazo directo al estomago, dejando a Yui en el suelo.
Cuando Azusa abrió los ojos sólo pudo ver a su senpai tirada, sin movilidad. Se sintió arrepentida de haberla golpeado.
-¡Yui-senpai! ¿Es-estás bien? –preguntó llena de preocupación- Lo-lo siento pero yo… ¡No estoy lista para eso! Tengo que...
Yui por fin parecía moverse, aunque no mucho.
-De… ¿De qué estás hablando?... sólo quería saludar a Gitah... –contestó mientras señalaba su guitarra desde el suelo.
Cuando la gatita se enteró de lo que realmente era, no pudo evitar sentirse aún más arrepentida y sentirse avergonzada por pensar que la iba a besar.
-¡Lo-lo siento! –dijo con gran arrepentimiento.
Azusa corrió rápidamente a su cama y se ocultó con sus sábanas, una vez escondida empezó a maldecirse mentalmente a sí misma por la actitud que había tenido en todo el día.
Yui lentamente empezó a levantarse.
-N-No te preocupes Azu-nyan. –dijo en un intento de tranquilizarla- …Ahora que lo pienso, creo que en el libro de defensa personal que me regaló Ui no venía qué hacer si alguien te da un codazo al estomago…
Cuando se levantó por completo notó que su kouhai estaba escondida en las sábanas. Lentamente se acercó, se acostó en un espacio que había de sobra al lado de ella y la abrazó.
-Tranquila, estoy bien.
Azusa no decía nada, pero aún así se podía notar que estaba apenada, pues adoptó una posición fetal.
Yui seguía abrazándola. A pesar de que sentía que este no era el momento apropiado, tenía que aliviar su duda.
-Azu-nyan… ¿puedo preguntarte algo?
Yui esperó por una respuesta que sabía que nunca iba a recibir.
-Bueno… yo… ¿hice algo que te molestara? Todo el día de hoy estuviste alejándote de mí… –preguntó algo apagada- Sé que eso es algo común pero... siento que está vez lo hiciste más que de costumbre.
Todo estuvo en silencio por un momento hasta que respondió.
-…No hiciste nada...
-Entonces, ¿por qué me estabas evitando hoy?
-… Por… por nada…
-Vas a necesitar una mejor respuesta que "por nada", de lo contrario no te soltaré.
Azusa se destapó la cabeza y volteó un poco para verla.
-Yo… -hizo una pausa algo prolongada aquí, sonrojándose un poco y siendo incapaz de contarle la verdad sobre que leyó lo que había en su libreta- ¡Lo siento, no puedo!
Yui guardó silencio un momento antes de volver a hablar. Decidió dejar de abrazar a Azusa y sentarse arriba de la cama.
-Bueno… supongo que mi amenaza no funcionó… está bien, no te forzaré a decírmelo. Pero aún así, no te preocupes por el golpe, sé que no lo hiciste apropósito.
Azusa se sintió un poco más aliviada al escuchar eso. La tranquilizaba saber que no le tenía alguna especie de rencor por el golpe, aunque ella seguía siéndose mal por haberla golpeado sólo por haber pensado que su senpai la besaría. Esta vez se destapó hasta la cintura y se sentó de rodillas en la cama.
-…De verdad lo siento, no lo hice a propósito.
Para mostrar su arrepentimiento decidió hacer algo que ni siquiera Yui se esperaba.
Abrazarla.
Con sus brazos rodeó la cintura de su senpai y apoyó la mitad de su cara en su pecho. La estaba abrazando como si fuera una almohada, esta era su forma de disculparse. Yui tenía planeado abrazarla, pero se sorprendió de que su gatita fuera quien tomara la iniciativa primero.
-La única vez que me ha abrazado fue cuando se enteró de que había logrado entrar a la universidad… ella estaba tan feliz por mí que me abrazó de la emoción…
Con su mano derecha empezó a acariciar lentamente la cabeza de Azusa, justo como si fuera el pelaje de un gatito, mientras que su mano izquierda estaba ubicada en la parte baja de su espalda.
Yui sabía que este no era el momento apropiado para hacer su petición, pero le pareció que era necesario para que Azusa lograra calmarse un poco y olvidara lo sucedido. Al menos así se engañó a sí misma, porque en realidad ese abrazo imprevisto fue el causante de que precipitadamente quisiera hacerlo hoy en lugar de mañana como había planeado antes. Sonará loco, pero pensó que si Azusa la abrazó por segunda vez desde que la conoció, todo era posible el día de hoy. Era una idea absurda que no quería desaprovechar.
-Azu-nyan…
Cuando dijo su sobrenombre, Azusa quitó su cara del pecho de su senpai y la miró a los ojos aún con algo de arrepentimiento. La castaña con la cara algo sonrojada finalizó su oración.
-…Tengamos una cita ahora mismo.
Bueno, hasta aquí dejo este capítulo.
Espero que hayan disfrutado este capítulo (o mínimo los haya entretenido), está hecho (igual que los anteriores) con amor, tanto a la escritura como al YuiAzu :)
No puedo evitar sentir que a veces hago muy "shoujo" este fanfic... no sé si es sólo mi imaginación...
Si alguien tiene alguna crítica u opinión, ya sea destructiva o constructiva se recibe con los brazos abiertos. Lo que más quiero, por supuesto, es mejorar y las críticas siempre ayudan a eso.
Por supuesto, muchas gracias a todos lo que se tomaron la molestia de comentar en el capítulo pasado c: (Carita forzosamente necesaria para demostrar mi gratitud). También agradecimientos a todos los que han estado viendo cómo manejo este tren. Espero que me puedan seguir acompañando hasta el final.
Bueno, esto es todo por esta vez. Gracias por haberse tomado el tiempo de leerme.
¡Hasta la próxima lectura!
